dimecres, 2 de juliol del 2014

Las dictaduras que desangraron las dos orillas del Atlántico


http://www.publico.es/politica/531575/las-dictaduras-que-desangraron-las-dos-orillas-del-atlantico


'Desde el otro lado del charco' es el documental que narra en paralelo los procesos de justicia universal vividos en España y Argentina. Ante la falta de ayudas institucionales, una campaña de crowdfunding que termina dentro de dos días es la clave para que el proyecto pueda ver la luz

PATRICIA CAMPELO Madrid 02/07/2014 07:00

Un momento de la entrevista de Carlos Suárez a Merçona Puig para el documental.

Un momento de la entrevista de Carlos Suárez a Merçona Puig para el documental.

Pudo parecer un gesto utópico cuando el 14 de abril de 2010 tres familiares de víctimas del franquismo, arropados por asociaciones de memoria histórica y derechos humanos de España y Argentina, presentaron una querella en un juzgado de Buenos Aires para investigar y juzgar los delitos de la dictadura de Franco. Cuatro años después, las dudas se han ido desvaneciendo gracias a hechos como las órdenes de detención contra los torturadores Jesús Muñecas Aguilar y Juan Antonio González Pacheco, 'Billy el niño', y las declaraciones que víctimas y familiares han hecho ante la jueza argentina instructora del caso. Algo imposible años atrás en el escenario de escasas garantías que dejó la transición para estas víctimas.
La conocida como querella argentina contra el franquismo, la única causa penal abierta que busca justicia para las víctimas de delitos de lesa humanidad cometidos en la dictadura, sigue abierta, y con el objetivo de fomentar su difusión y contribuir al debate social surge el documental Desde el otro lado del charco. Producido por la asociación Date Cuenta y dirigido por Carlos Suárez, este proyecto recoge el testigo del realizado con anterioridad por el mismo equipo: Vencidxs, que dio voz a 104 víctimas de la primera ola de represión durante y después de la Guerra Civil.
"En este documental queremos recoger los testimonios de las víctimas que han dado un paso al frente para querellarse en el proceso abierto en Argentina. Muchos de estos querellantes son de una generación más joven, mujeres y hombres que sufrieron la represión del tardofranquismo, una represión especialmente silenciada, y tambiéndescendientes de víctimas que no se rinden en su empeño de exigir justicia una o dos generaciones después", matiza Suárez.
En un enfoque dual, el documental pretende plasmar los relatos de familiares de desaparecidos, presos políticos, víctimas de abusos policiales, juristas, políticos y demás actores sociales relacionados con la recuperación de memoria tanto en España como en Argentina. Por un lado, se aborda el juicio contra el exmilitar argentino procesado por delitos de lesa humanidad Adolfo Scillingo. Los primeros pasos para condenarlo se dieron en España, en la fiscalía de Carlos Castresana. El juicio abrió el camino a la derogación de las leyes de obediencia debida y punto y final, el techo que impedía a las víctimas argentinas satisfacer sus demandas de verdad y reparación en el marco de la justicia internacional. "Es importante recalcar que, tras aquel proceso iniciado en España, el recorrido posterior que tuvo Argentina en materia de dignificación de las víctimas y de impartición de justicia representa hoy en día un ejemplo internacional sin precedentes", apunta Suárez. "Esperamos que este proceso judicial iniciado en Argentina represente algo similar a lo que en su día supuso para ese país el inicio del proceso contra Scilingo en territorio español", anhela.
El proyecto documental de Date Cuenta incluye entrevistas a los protagonistas de los dos procesos y el testimonio de los actores institucionales y sociales más relevantes en ambas causas con el fin de "ayudar a comprender los aspectos históricos, sociales y políticos de cada contexto".
En ese sentido, las cámaras recogen la historia del exiliado gallego Darío Rivas, uno de los primeros firmantes de la querella argentina. Hoy en día, a sus 94 años, sigue con intensidad todo el proceso con el que busca recabar justicia por su padre, el alcalde republicano de Castro Rei (Lugo) asesinado por falangistas el 29 de octubre de 1936. "Piensan que la memoria crea problemas, pero es la solución a ellos. Sin memoria no hay justicia", señaló aPúblico en una concentración de víctimas de franquismo en la madrileña Puerta del Sol, un año después de interponer la querella en Buenos Aires.
"También contamos la historia de Carlota Ayub, que se exilió en España y cuya hija sigue desaparecida por la dictadura argentina", señala Suárez. "Hablaremos de víctimas de ambas dictaduras y de cómo desde un país extranjero se puede prender una llama para lograr que haya justicia", añade.
Algunos de los testimonios recogidos son los del actor Juan Diego Botto, hijo de un desaparecido de la última dictadura militar argentina; Joan Tardà, diputado de ERC;Merçona Puig Antich, hermana de Salvador, ejecutado a garrote vil en la cárcel Modelo de Barcelona el 2 de marzo de 1974; Santiago Vidal, magistrado y miembro de Jueces para la Democracia; y Carlos Slepoy, abogado de la querella.
"Esta querella está dejando en clara evidencia al actual gobierno español, que no se esconde a la hora de defender a aquellos que torturaron y asesinaron, dejando a España en un dudoso lugar ante la comunidad internacional, como así lo han dado a entender entidades como Naciones Unidad y Amnistía Internacional", lamenta Suárez.

Microfinanciación para acabar el proyecto

Para completar el trabajo tras esta primera fase que ha incluido una treintena de entrevistas, y ante el desierto de ayudas institucionales, los miembros de Date Cuenta han lanzado una campaña de micro financiación por Internet, crowdfunding, para que su proyecto documental pueda ver la luz. En la web de Lánzanos detallan los gastos que necesitan sufragar y que consisten en el desplazamiento de tres profesionales del equipo a Buenos Aires, alquiler de los equipos de audio e imagen, contrataciones y permisos para grabaciones, alojamiento, desplazamientos y manutención del equipo.
En dos días, deben alcanzar al menos el 70% del presupuesto marcado: 14.800 euros. Hasta la fecha han logrado 110 apoyos que suman 6.520 euros.

El suegro de Gallardón defiende el monumento fascista de Granada y ataca a quienes piden su retirada

http://www.andalucesdiario.es/politica/el-suegro-de-gallardon-defiende-el-monumento-fascista-a-primo-de-rivera-de-granada-y-ataca-a-quienes-piden-su-retirada/


AMINA NASSER / 1 Jul 2014 2
El monolito en homenaje a Primo de Rivera, en el centro de Granada. // CHARO VALENZUELAEl monolito en homenaje a Primo de Rivera, en el centro de Granada. // CHARO VALENZUELA
“Yo estaba orgulloso de que una ciudad andaluza hubiera rendido homenaje al mejor de los jóvenes españoles muerto a los treinta y tres años”. José Utrera Molina, exsecretario general del Movimiento, dos veces ministro bajo la dictadura, miembro de la Fundación Francisco y suegro del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, exalta así al fundador de la Falange y defiende el monumento en su memoria situado en la plaza Bibataubín, en pleno corazón de Granada.

Utrera Molina utiliza las páginas de ABC como plataforma para elogiar a José Antonio Primo de Rivera y arremeter contra quienes piden la retirada de la simbología franquista que aún perdura en el paisaje urbano de Granada. En un artículo publicado ayer en ese diario, que en nada desmerece a los que se escribían en los mejores tiempos del franquismo, el suegro del ministro de Justicia afirma que su “viejo corazón no se resigna a aceptar que al amparo de una ley injusta y mezquina como la de la memoria histórica pueda ocultarse el sacrificio de tanta juventud, se borre y manipule el recuerdo, se desentierren trincheras y, en definitiva, se resuciten los viejos odios olvidados para revivir la dolorosa contienda cainita que padeció España”.

El exministro franquista, que titula el artículo ‘Nunca es ceniza el valeroso sueño’, relata que hace unos días pasó por el lugar donde se sitúa la escultura fascista, que poco más o menos considera un símbolo de concordia. “Un paño negro y unos brochazos reconrosos habían tapado lo que fue un monumento de concordia y reconciliación”, llega a decir. Pero la escultura en cuestión no está cubierta ni con paños ni con nada que se le parezca, como dice el exministro franquista. A la vista de todos está, con los elementos más explícitos de la iconografía fascista: el águila, el yugo, las flechas y la dedicatoria “Granada a José Antonio”. Eso, a pesar de que el pasado mes de abril, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ordenó retirar el monumento.

El suegro del ministro Gallardón parece referirse, aunque no lo dice de manera expresa, a un acto celebrado el pasado 14 de junio en la plaza de Bibataubín, en que dirigentes del PSOE cubrieron la escultura con una tela negra para taparla durante la media hora escasa que duró el homenaje  en memoria de las víctimas de la dictadura. El exministro franquista arremete contra ellos: “Los mismos que han atacado impunemente un indefenso testimonio en piedra, califican la etapa del Estado nacional como tiempo de barbarie. Yo me pregunto ¿se puede alcanzar cotas más altas de cinismo, de desvergüenza histórica y de sombrío resentimiento?”

Utrera Molina, que no estuvo en aquel acto, por supuesto, llega a contar que “al contemplar aquella injusticia fue más fuerte” su “congoja” que su “ira”. Y aprovecha para volver a ensalzar al fundador de Falange con el tufo rancio del viejo ideario falangista. “Soñé con el que había inspirado aquel monumento… Volví a tener el testamento que había escrito. Ni una tachadura, ni un acento equívoco, ni una palabra en demasía. Todo claro…”

“Ignoro si los autores de tan bárbaro atentado se habrán parado a pensar lo que significó aquel hombre”, señala el suegro ultra del ministro Gallardón al referirse a quienes taparon la escultura dedicada al fundador de Falange. “Se podrán derribar estatuas, arriar banderas, pisotear recuerdos”, escribe después, “pero nunca podrán envilecer las cenizas de un sueño maravilloso regado por una sangre joven y puesto todavía en pie en los anales de nuestra historia torturada”.

El exministro franquista es uno de los querellados en la causa abierta en Argentina por delitos de genocidio y lesa humanidad cometidos en la dictadura entre 1936 y 1975.  Al suegro de Gallardón lo acusan por firmar la condena a muerte de Salvador Puig Antich, militante del Movimiento Ibérico de Liberación, que fue el último ejecutado con garrote vil el 2 de marzo de 1974 en la cárcel Modelo de Barcelona. La querella contra Utrera Molina, de 87 años, la encabeza la hermana de Puig Antich.

dimarts, 1 de juliol del 2014

RUEDA DE PRENSA. NOVEDADES EN EL PROCESO DE EXHUMACIÓN DE TEÓFILO ALCORISA



RUEDA DE PRENSA

Mañana, miércoles 2 de julio, a las 12h

Lugar: SALA DE PRENSA DEL PSPV - PSOE

MATÍAS ALONSO - Coordinador del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica

JOSE LUIS ÁBALOS MECO
Secretario General PSPV-PSOE - Provincia de Valencia.

Presencia de familiares de Teófilo Alcorisa

Tema: NOVEDADES EN EL PROCESO DE EXHUMACIÓN DE TEÓFILO ALCORISA


Matías Alonso
660 470 405

Clara Valverde: "Los nietos del franquismo 'heredan' inconscientemente el sufrimiento de sus padres y de sus abuelos"

http://www.eldiario.es/sociedad/transmision-generacional-violencia-politica-Espana_0_274373476.html


Clara Valverde le saca los colores al sistema de salud, a los gobiernos y a la sociedad en general por ignorar los problemas psicológicos de los nietos de la Guerra Civil Española
Afirma que años de silencio y de esconder las emociones pueden generar en las siguientes generaciones inseguridad, miedo, rabia no canalizada, anorexia o toxicomanía
"En todos los países se habla de la transmisión generacional del trauma de la violencia política menos en España"
Clara Valverde le saca los colores al sistema de salud, a losgobiernos y a la sociedad en general por ignorar los problemaspsicológicos de los nietos de la Guerra Civil Española
Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez
Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona), prisión por la que pasaron cerca de 5.000 presos republicanos, en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez
Un mes después del golpe de Estado de Pinochet, en Chile ya había organizaciones que prestaban ayuda psicológica a las víctimas de la dictadura y a sus familias. En España, la medicina recetada en altas dosis es la del silencio, para prevenir la inquietud de los hijos de aquellos que fueron atravesados por la Guerra Civil, especialmente en los vencidos pero también en los vencedores.
¿Y los nietos, los que nacieron en el tardofranquismo y la democracia y vivieron ajenos, como si nada hubiera pasado? Son los herederos de penas y dificultades no resueltas,adiestrados en el no preguntar para no remover, programados para no hurgar. Esquistados psicológicamente, bloqueados emocionalmente. Ataques de ansiedad, inseguridad, miedo, rabia no canalizada, anorexia o toxicomanía pueden leerse en clave de transmisión generacional del trauma. De hecho, se lleva haciendo así desde los años 60 en otras sociedades dañadas por violencias políticas. Salvo en España.
Clara Valverde, escritora sobre biopolítica y resistencia, presidenta de la Liga Síndrome de Fatiga Crónica, profesora de enfermería y colaboradora de eldiario.es, ha abordado en Desenterrar las palabras (Icaria, 2014) con claridad y precisión qué nos pasa, porqué nos pasa y qué deberíamos hacer para afrontarlo.
¿Cuál es el cuadro de síntomas de una persona traumatizada por las vivencias de sus abuelos durante la Guerra Civil y la Represión franquista?

Los nietos de la violencia política 'heredan' o 'absorben', a través de la comunicación no verbal, que tiene más fuerza que la verbal, la carga inconsciente del sufrimiento de sus padres y de sus abuelos. La situación se complica para esta generación porque la conexión con la situación original se ha perdido. Esto hace que la generación de los nietos lleve una carga en el inconsciente a la que es más difícil acceder, porque los años de silencio y de comportamientos que han servido para esconder las emociones dificultan la comprensión de las manifestaciones del trauma.
Estas manifestaciones son variadas: miedo a hablar directamente a los que están en el poder (jefes o cualquier otra figura de poder), la queja sin acción, la polarización (blanco/negro) y necesitar un enemigo común, confusión, repetición, autoritarismo, fobias, obsesiones, etc.
¿Cuál es la diferencia con la generación anterior?
Los hijos aprendieron a callar y a no saber qué hacer con las emociones de sus padres traumatizados. Pero ellos aún tenían alguna conexión a los eventos traumatizantes.
¿Cuál sería tu principal crítica al sistema de salud público respecto al tratamiento de los traumas transgeneracionales de la Guerra Civil?
Que no saben que existe la transmisión generacional. ¡Es que ni lo han mirado en Google! No se han formado a los profesionales de la salud mental en este país sobre este tema que es central a todas nuestras vidas y a nuestra salud. ¿Cómo pueden pensar que hemos pasado por un siglo XX tan violento y que no nos ha dejado secuelas?
Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez
Homenaje en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) en mayo de 2014 / Foto: Óscar Rodríguez
Respecto a la recuperación de la memoria histórica, ¿crees que hay una ausencia de testimonios?, ¿crees que se ha escuchado más a los muertos que a los vivos?
Sí, no hemos oído las historias. Todos tenemos historias de nuestras familias en relación a la violencia política del siglo XX pero, la mayoría de la gente, ni saben las historias de sus propias familias ni las de los otros. Todas esas historias necesitan ser contadas. Los muertos no puede hablar, pero sus hijos y sus nietos, sí.
Y los vivos también tenemos que hablar de cómo todos estos años de silencio y miedo nos han afectado, sobre todo a nuestra generación, la de los nietos de la Guerra Civil.
El movimiento memorialista trabaja por la recuperación y la reparación. En tu libro nos hablas de la elaboración, que debería ser la base de la reparación. ¿Crees que se viene haciendo la reparación, digamos, sin base?
No se está haciendo nada de reparación. La reparación es cuando los gobiernos piden perdón por lo hecho, reparan con compensación económica, cuando se ocupan de los desaparecidos, cuando dan importancia a toda la historia y al sufrimiento que se ha vivido. Y esto no lo están haciendo los gobiernos.
El movimiento memorialista está haciendo lo que puede: intentando que se sepa sobre la historia, intentando que se abran las fosas. Pero no tienen los recursos ni el apoyo ni de los gobiernos ni de la sociedad. Es una vergüenza. Lo poco que se ha hecho en este país ha sido por el trabajo del movimiento memorialista. Los gobiernos han abandonado al pueblo y han intentado e intentan que se olvide la historia.
¿Cuáles serían las diferencias entre elaborar y reparar?
Reparar es, como decía antes, el acto de los gobiernos de ocuparse de que se haga justicia. Da igual cuántos años hayan pasado. Elaboración es el proceso de hacer consciente lo inconsciente que hemos heredado de nuestros padres y abuelos, del trauma transgeneracional de la violencia política del siglo XX. En el último capítulo del libro, mi coautora, Elena Álvarez Girón, y yo damos ideas de cómo hacerlo individualmente y grupalmente.
Homenaje a las Brigadas Internacionales en el 77 aniversario de la Batalla del Jarama / Foto: Óscar Rodríguez
Homenaje a las Brigadas Internacionales en el 77 aniversario de la Batalla del Jarama / Foto: Óscar Rodríguez
¿Políticas desde arriba habrían servido?
Sí, tendrían que haber empezado políticas de verdad y reparación desde 1978 o antes. Se deberían haber empezado comisiones de verdad y reparación y sobre todo dejar de repetir el mito de que las heridas hay que cerrarlas sin limpiar. Las heridas que no se limpian, se pudren y causan la muerte.
¿Cómo afecta la reprivatización de la memoria histórica a la gestión del trauma?
Pues echa más tierra sobre las palabras, sobre los sentimientos, sobre las historias. Nos aleja más de lo que necesitamos hacer y cronifica nuestros síntomas y daños.
Contamos aquí el rechazo de la industria turística a la memorialización de los lugares de represión. En tu libro recuerdas las placas en las calles de Colonia delante de las casas de los judíos que se llevaron a campos de concentración. En España tenemos que convivir, en cambio, con otro tipo de placas. ¿Crees que una memorialización sistemática ayudaría a paliar la transmisión generacional del trauma?
Bueno, la memorialización sistemática en sí no paliaría los aspectos nocivos del trauma transgeneracional. Pero es necesario hacerlo. El esconder y negar la historia es peligroso, es injusto y nos lleva a un estado de locura como el que vivimos.
En los colegios la Guerra Civil Española se estudia como un conflicto cerrado y luego muchos se dan cuenta de que está muy lejos de cerrarse. ¿Crees que seguirá abierto mientras haya trauma heredado?
Claro. Hay que hablar de cómo somos, de por qué somos así, de lo que aprendimos de nuestros padres y abuelos. Todo lo que callaron y transmitieron por lo no verbal nuestros padres y abuelos nos frena. Necesitamos hablar. Vivimos en un país en el que todo el mundo habla todo el rato pero no se habla de lo que pasó, de todo el sufrimiento y todas las pérdidas que causaron la violencia política. No se habla de lo importante. Se habla por hablar. Se hace ruido. Vivimos con un silencio enfermizo, mortífero.
En un momento del libro pones en relación la drogadicción, en especial el uso de heroína inyectada (tan presente en la generación de los hijos y, aunque en menor medida, en la de los nietos) con la transmisión generacional de la violencia del siglo XX en España. ¿Eres la primera que ha establecido esta relación?
Esta relación está en las investigaciones en otros países. En Francia se ha hecho mucha investigación sobre este tema. Y de ahí podemos extrapolar. No hay, en el Estado español, ningún estudio sobre la relación entre la drogadicción y la transmisión generacional del trauma de la violencia política. Ni sobre la drogadicción ni sobre ningún otro síntoma.
Carta de un nieto para ser introducida en una botella en un acto frente al Fuerte de San Cristóbal / Foto: Óscar Rodríguez
Carta de un nieto para ser introducida en una botella en un acto frente al Fuerte de San Cristóbal / Foto: Óscar Rodríguez
¿Cómo debería empezar a estudiarse?
Los profesionales de la salud mental en el Estado español primero necesitan saber que existe la transmisión generacional del trauma de la violencia política. Luego necesitan hacer su propia elaboración y formarse sobre este tema. Y luego deberían investigar sobre cómo nos afecta. Esto urge.
¿Sabes si existe extrañeza fuera de España ante la falta de estudio del trauma heredado por la Guerra Civil?, ¿hay interés internacional en este aspecto de nuestra historia?
Sí, en casi todos los países del mundo, si no todos, se habla del trauma transgeneracional de la violencia política. Menos en el Estado español. Hay mucho interés sobre lo que no se está haciendo en España y por qué. En congresos internacionales sobre este tema se habla de cómo no se habla en España de esto. El problema es que en España no hay interés. Y eso explica mucho de cómo somos ahora y cómo aguantamos tanto maltrato y abuso de nuestros gobiernos.
En otros países se habla de que en el Estado español han pasado 75 años desde el fin de la Guerra Civil y casi 40 desde la muerte de Franco y que aún la gente no sabe que están afectados por la transmisión generacional.
Necesita nuestra sociedad que se promuevan terapias para el diálogo como las del psicólogo e investigador Dan Bar-On. ¿Habría alguien dispuesto a hacerlo?, ¿quién debería hacerlo?
Yo ya lo he hecho en talleres. Creo que hay gente dispuesta. Todos y todas deberíamos hacerlo. Tú y yo y los que lean esto. Sobre todo no esperar a que venga alguien a organizárnoslo, como se tiende a hacer en este país. Esperar a que otro lo haga. No, tenemos que hacerlo. Nuestra vida depende de esto.
¿Y qué pasa con los hijos de los nietos? ¿El trauma generacional puede pasar también a bisnietos?
Si los nietos, que son la generación más dañada mentalmente en la transmisión generacional del trauma de la violencia política, siguen negando sus historias, sus manifestaciones y sus síntomas, pues sí, pasarán el trauma a sus hijos.

dilluns, 30 de juny del 2014

El TC dice que la no entrega de restos mortales de víctimas del franquismo no vulnera derechos fundamentales


http://www.telecinco.es/informativos/nacional/TC-victimas-franquismo-derechos-fundamentales_0_1819650078.html



El Constitucional niega el amparo a un padre y un hijo que pedían investigar la muerte de sus familiares y exhumar sus restos

El Tribunal Constitucional ha negado el amparo a un padre y un hijo que pedían investigar la muerte de sus familiares durante la Guerra Civil y que se exhumaran sus restos del Valle de los Caídos por la "manifiesta" inexistencia de violación en sus derechos fundamentales.
Según el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, la Sección Cuarta de la Sala Segunda ha inadmitido su recurso de amparo y ha ordenado archivar las actuaciones, dando antes un plazo de tres días a la Fiscalía para interponer un recurso de súplica contra su decisión.
Los magistrados Fernando Valdés Dal-Ré y Ricardo Enríquez Sancho basan el sobreseimiento en la "manifiesta inexistencia de violación de un derecho fundamental tutelable en amparo", una vulneración que es esencial para que el Alto Tribunal pueda tutelar a las víctimas con arreglo al artículo 44.1 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.
Los recurrentes defendían que se había vulnerado su derecho constitucional a la tutela judicial efectiva y a la igualdad, al tiempo que denunciaron la "inexistencia del derecho que tienen las personas a unirse a sus familiares, no otorgándoles la entrega de los mismos para testimoniar su respeto y su honra".
EL CASO IRÁ A ESTRASBURGO
Su abogado Eduardo Ranz llevará el caso de los hermanos Cansado hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, después de que el Juzgado de Instrucción número 4 de San Lorenzo de El Escorial y la Audiencia Provincial de Madrid archivaran anteriormente la causa.
La familia quería saber la fecha y las causas de la muerte de José Cansado Lamata y Antonio Cansado Lamata, dos agricultores sin afiliaciones políticas conocidas desaparecidos en 1936. Para ello, invocaba la doctrina de Estrasburgo para exigir una investigación efectiva.
Solicitaba la recuperación de sus restos mortales depositados en un columbario de la Basílica de la Santa Cruz de Valle de los Caídos en abril de 1959 procedentes de Ateca (Zaragoza).
Según su denuncia, el 22 de septiembre de 1936 ambos hermanos fueron llamados a prestar declaración en el Ayuntamiento de Ateca, donde fueron detenidos y trasladados al mercado de abastos de Calatayud.
Allí, se formó el grupo de detenidos conocido como 'los 12 de Ateca', cuyos miembros fueron trasladados en un camión hasta las afueras de Zaragoza donde fueron obligados a cavar sus propias fosas.

Las víctimas del franquismo sufren un bloqueo judicial de sus peticiones


http://www.publico.es/530985/las-victimas-del-franquismo-sufren-un-bloqueo-judicial-de-sus-peticiones


El Constitucional inadmite en tiempo récord las peticiones de amparo en relación al Valle de los Caídos; Estrasburgo desestima demandas con criterios equivocados y el Supremo no ve delito en las ofensivas declaraciones del diputado Rafael Hernando. En 15 días, tres archivos de tres casos en diferentes tribunales de justicia

PATRICIA CAMPELO Madrid 28/06/2014 23:44 Actualizado: 29/06/2014 20:14

Desaparecidos durante el franquismo. EFE

Desaparecidos durante el franquismo. EFE

La última inadmisión a trámite del Tribunal Constitucional sobre un caso relacionado con una víctima del franquismo, enterrada sin consentimiento familiar en el Valle de los Caídos, se ha producido esta semana, cuatro meses después desde su interposición. Este archivo pasa a engrosar la lista de solicitudes de amparo por parte de familiares que piden recuperar los restos de sus seres queridos enterrados en Cuelgamuros.
Con el cerrojazo del Constitucional se cierra la vía penal en España, siendo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos [TEDH], con sede en Estrasburgo, la siguiente parada de un periplo judicial demasiado largo para quien lleva décadas esperando justicia.
"Al final, todo es una cuestión de voluntad política; y no sé qué oscuros intereses hay en el Estado español que no quieren que se toque este tema", se queja Francisco Cansado Blesa (53 años), víctima del último carpetazo del Constitucional.
Junto a su padre, Jesús Cansado Pérez, de 83 años, trata de recuperar los restos de su abuelo José Cansado Lamata, un jornalero y sindicalista de UGT, concejal de Ateca (Zaragoza) y fusilado en octubre de 1936. Sus restos fueron trasladados al Valle de los Caídos en 1959 y, según un informe de Patrimonio fechado en abril de 2010, el grupo de 81 personas provenientes de la zona de Calatayud, entre las que se encontrarían los hermanos Cansado Pérez, está ubicado en la cripta de la tercera planta a la derecha del altar mayor "en columbarios con simbología religiosa e inscripciones con un número de entrada y el lugar de procedencia". Los nombres y apellidos sólo se apuntaban en las cajas que contenían restos de falangistas o requetés.
De la mano del abogado Eduardo Ranz, hijo y nieto de la víctima solicitaron amparo ante el Constitucional el pasado 19 de febrero. Esta semana han recibido la inadmisión a trámite. El alto tribunal alega "la manifiesta inexistencia de violación de un derecho fundamental tutelable en amparo", a pesar de los que derechos vulnerados alegados por el letrado sí son susceptibles de amparo. Es el caso de la tutela judicial efectiva y de la igualdad [artículos 24.1 y 14 de la Constitución], la ausencia de recursos efectivos, la nula protección jurisdiccional y la inexistencia del derecho que tienen las personas a unirse a sus familiares, recibiendo sus restos para testimoniar su respeto y su honra. Todo, según preceptos incluidos en la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.
Además de los restos de José Cansado, la familia reclama también los de su hermano Antonio, un jornalero sin actividad política que fue retenido cuando preguntó en el Ayuntamiento por la detención de Jesús.
Jáuregui: de sacar a los muertos "nada de nada"
"No pierdo la esperanza de que algún día tropecemos con alguien de algún gobierno que nos atienda", reconoce Francisco que, junto con otros familiares, se reunió con el ex ministro Ramón Jaúregui en 2011 a propósito del informe de la comisión de expertos del Valle de los Caídos.
"Decía [Jaúregui] que había que hacer allí un lugar para la memoria y la reconciliación, pero que de sacar a los muertos ‘nada de nada'. Hablaba de reconciliación pero yo digo que no me tengo que reconciliar porque no he discutido con nadie, tan sólo quiero que me den a mis familiares. Y si quieren hacer un lugar de memoria y reconciliación, debe ser laico, pero Jáuregui decía ‘cómo vamos a quitar la cruz'", revela. "Me pareció casi más una persona del PP que del PSOE, y son socialistas las personas a las que buscamos", concluye Francisco.
Sin grandes esperanzas en el TEDH
El siguiente paso para la familia Cansado es demandar al estado español ante el tribunal de Estrasburgo, un camino en el que no se albergan muchas esperanzas. El pasado 9 de junio, el abogado Eduardo Ranz recibió la inadmisión de la demanda presentada en este tribunal por Purificación Lapeña, nieta y sobrina de Manuel y Antonio Lapeña Altabás. El primero fue detenido en los días posteriores al golpe de estado militar del 18 de julio de 1936 y asesinado en el barranco de la Bartolina. Antonio fue fusilado en las tapias del cementerio de Calatayud en octubre de ese año y arrojado a la fosa común.  En 1959, el Ministerio de Gobernación franquista ordenó a los gobernadores civiles provinciales la exhumación y traslado de los restos mortales de los dos hermanos, procedimiento que se siguió en todo el país, al Valle de los Caídos con motivo de su inauguración. Según consta en el registro de inhumaciones de la abadía benedictina, sus restos llegaron el 8 de abril de 1959 junto con otros vecinos de Villarroya de la Sierra, su lugar de origen.
"Normalmente, el TEDH suele tardar un año en responder, pero esta vez ha resuelto a los  19 días", señala el abogado Eduardo Ranz, que lleva de manera altruista estas demandas de víctimas del franquismo. La notificación con la inadmisión, firmada por la letrada del TEDH Anna María Mengual I Mallol, la recibió Ranz por correo postal ordinario, cuando la práctica habitual es el envío certificado, y en ella se esgrimen argumentaciones falsas a juicio del abogado.
Alegatos equivocados de Estrasburgo
"En primer lugar, indica el TEDH que la demanda solicita que se ordene a los tribunales españoles la toma de muestras de ADN cuando, en realidad, lo que hemos pedido es que se condene al estado español a realizar la exhumación del Valle de los Caídos", aclara. El segundo argumento de Estrasburgo es que la demanda "no contiene la formulación de los hechos", algo que Ranz niega tajantemente ya que este contenido se presentó "en un documento adjunto de 20 páginas y a doble espacio, tal y como solicita el tribunal". Precisamente, en este apartado de la demanda, el abogado incluyó otro de los argumentos utilizados después por la letrada de Estrasburgo para razonar la inadmisión. "Una absoluta contradicción", lamenta Ranz. Además, este es uno de los nuevos impedimentos del TEDH a la hora de formular demandas, ya que obliga a los demandantes a explicar su caso en 20 páginas, "cuando estas demandas no bajaban de las 180", apostilla.
En el tercer alegato de inadmisión del caso Lapeña, la letrada del TEDH resbala en la fecha en la que ella cree que comienza el plazo de presentación del recurso una vez agotada en España la vía del TC. "En el Constitucional, el recurso fue inadmitido tres veces, la primera en noviembre de 2013 y la última en febrero de 2014, y la fecha de referencia para contar los seis meses de plazo que tenemos ha sido la primera, respetando por tanto escrupulosamente los plazos", clarifica Ranz. "Además, la notificación acaba con la coletilla de que ‘no será conservado el expediente' y que no responderán a cartas o llamadas. Así, nos indican que todo el trabajo ha ido a la basura, faltando al respeto de todas las personas que pudieran estar en situación de solicitar justicia al Tribunal Europeo, cuyo nombre recuerdo que es, de Derechos Humanos", deplora.
Criterios antagónicos en la fiscalía del Constitucional
El caso de los familiares de Purificación Lapeña puso en entredicho el criterio del Tribunal Constitucional. Al menos durante una semana. Días después de recibir el pasado noviembre la notificación del TC con la inadmisión de este caso, el fiscal Manuel Miranda presentó el denominado ‘recurso de súplica', una potestad que tiene la fiscalía para cuestionar el criterio de inadmisión de un recurso de amparo en el TC. En este caso, Miranda recomendó que el tribunal se replanteara su opinión, ya que el fondo del asunto es trascendente y que debía justificarse su inadmisión. Una semana después, la fiscal jefe María de los Ángeles Sánchez-Conde dejó sin efecto el recurso de Miranda que, de ser aceptado, habría sentado jurisprudencia y allanado el camino al resto de casos similares.
A pesar del bache, Lapeña y Ranz presentaron dos recursos más, también inadmitidos. El segundo archivo fue firmado por la propia Sánchez-Conde, en enero de este año, y el tercero un mes después, sin rúbrica nominal. "Han sido tres escritos, tres firmas y casi tres criterios distintos", lamenta Ranz.
Para el Supremo, un "parece ser" atenúa las declaraciones de Hernando
Otra muestra de la dificultad de acceder a la justicia que tienen las víctimas del franquismo ha quedado reflejada en la inadmisión a trámite por parte del Tribunal Supremo (TS) de la querella interpuesta por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica  contra el diputado del PP Rafael Hernando.
El pasado noviembre, Hernando aseguró en un programa de televisión en una franja horario de máxima audiencia que "algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando ha habido subvenciones para encontrarlo". La Fiscalía del TS pidió apartarse del caso el pasado 6 de mayo por entender que se trata de una "querella privada" entre particulares,  a pesar de observar indicios de un delito de injurias por publicidad.  15 días después, el auto del Supremo firmado por el ponente de la sala José Ramón Soriano ha inadmitido la querella alegando que "visto en su conjunto", la expresión de Hernando de "parece ser" pertenece al ámbito de la "libertad de expresión".
Con el archivo de este caso y las inadmisiones en el Constitucional del caso Cansado y en el TEDH, del caso Lapeña, han sido tres las puertas cerrada para las víctimas del franquismo en los últimos 15 días, dejándoles en un escenario de escasas garantías judiciales.

En 1981 se realizaron exhumaciones en el Valle de los Caídos
Uno de los argumentos que esgrime el abogado Eduardo Ranz en las demandas de víctimas enterradas en el recinto de Cuelgamuros es el del precedente exhumatorio. En 1979 se inició un expediente en Pamplona firmado por el alcalde de la ciudad, el jefe de Sanidad y un juez para solicitar la devolución de un grupo de navarros enterrados en el Valle de los Caídos sin consentimiento familiar. Los trabajos de exhumación comenzaron en 1980 y, un año después, se recuperaron 133 cuerpos que fueron trasladados a sus localidades de origen. Interpreta Ranz que el intento de golpe de estado del 23 de febrero paralizó futuras exhumaciones.

LA MEMORIA, EN LA FOSA COMÚN DE TETUÁN (Marruecos)


Recordemos que Tetuán fue española hasta 1956.




diumenge, 29 de juny del 2014

Angelina Gatell: "Los últimos testigos de la guerra no podemos callar sobre aquello"


http://www.eldiario.es/andalucia/Angelina-Gatell-ultimos-testigos-podemos_0_275772479.html


"Mientras los huesos de los muertos estén en las cunetas no se ha terminado la guerra civil", advierte la poeta barcelonesa, protagonista en la sombra de los últimos 80 años de nuestra historia.
Conoció "el éxodo de los republicanos", la represión franquista y la censura como guionista y actriz en TVE y a sus 88 años mantiene viva la memoria más descarnada de un país partido por la mitad.
"Cuando ahora se protesta sobre lo que se cedió [en la Transición], yo estoy de acuerdo. Porque yo fui de cárcel en cárcel y de cementerio en cementerio", asevera tajante.
Angelina Gatell
"Molestaba", pero no se calló nunca. Angelina Gatell (Barcelona, 1926), poetisa en carne viva, no se calló jamás: a costa de acabar siendo, como ella misma bromea, "la mujer más echada de España" durante el franquismo. Lo vio todo siendo aún niña, en la Cataluña de la guerra y las caravanas al exilio. En Valencia, de adolescente, colaboró en la clandestinidad con el Socorro Rojo Internacional; y fundó con su marido, Eduardo Sánchez, uno de los primeros teatros de cámara de España: El Paraíso. Creció como escritora, traductora, actriz y profesional del doblaje por sus propios medios: para toparse una y otra vez contra el medio único de entonces, que la vetó al no poder comprarla (y todavía, a veces, se lo recuerda). Se "cargaron" su vida, asegura. Pero la lucidez y el arrojo que sigue abanderando a sus 88 años lo desmienten en absoluto.
Superviviente es, quizás, el apelativo que más justicia puede hacer a esta mujer que se consideró siempre, y a pesar de tanto, "absolutamente libre" porque "la libertad está contigo y no te la tiene que conceder nadie, la llevas tú". Molestaba, hace ya más de medio siglo, y sigue molestando hoy a algunos resistiéndose a olvidar en sus más recientes libros: en sus Memorias y desmemorias(Aisge, T&B Editores), por ejemplo. O en Cenizas en los labios (Bartleby), lacerante retablo poético en que levanta acta de los amores de su vida "en la ciudad que se llamó posguerra".
¿Cómo recuerda todo aquello, hoy día?
Yo aún no había cumplido cinco años cuando se proclamó la República; y sin embargo recuerdo perfectamente ir a hombros de mi padre por las Ramblas de Barcelona aquel día, y con mi hermano mayor. Recuerdo incluso el aroma que venía del mar, el aire; con una enorme claridad. Me impresionó aquella multitud de gente, las banderas… Me tuvo que impresionar forzosamente. Siempre he tenido la convicción de que en aquel momento yo me sentí unida a algo, a alguien, y no te creas que es literatura. Yo supe que pertenecía a aquella gente.
Aquella infancia, ¿cómo fue?
Muy dura. Mi padre era charolista, curtidor (todos los hombres de mi familia fueron charolistas; las mujeres, tejedoras), e inmediatamente después de proclamarse la República se declaró el cierre empresarial en Barcelona y fue despedido. Yo comí siempre en comedores públicos, antes y durante la República. La guerra fue muy dura, pero la posguerra fue más dura todavía. Porque una guerra siempre lleva consigo algo grandioso al menos, algo de esperanza. Pero la posguerra no tenía nada de grandioso. Era la consciencia de que éramos vencidos, de que nunca levantaríamos cabeza. Por eso, cuando ahora se protesta sobre lo que se cedió [en la Transición], yo estoy de acuerdo. Porque yo fui de cárcel en cárcel y de cementerio en cementerio. Mi hijo Eduardo estuvo preso y una de las cosas que tengo muy clavadas es que no conseguimos que se hiciera un juicio para que se aclarase aquello de una maldita vez. Pero no quisieron, ni los unos ni los otros… Había mucho miedo, todavía en democracia. Un día le dije a alguien -que ha muerto hace poco-: "Es que mi hijo va a tener que arrastrar esto toda su vida". Y ella me respondió: "Da gracias a que tienes hijo, porque otras lo tenemos muerto".
Hoy se juzga quizás muy a la ligera todo lo de entonces; ¿cómo podía ser la vida de alguienseñalado durante la dictadura?
Muy difícil. Porque ellos no olvidaron nunca a quién tenían enfrente… Yo fui Premio Valencia de poesía en 1954, por un libro llamado Poema del soldado. Sucedió que en tres años consecutivos premiaron libros de mujeres, de los primeros en España (en el 53 fue María Beneyto). Y cuando abrieron la plica… "¡Otra mujer! ¡Tres seguidas!"… Quisieron quitármelo. Pero alguien que había en el jurado, pariente de la familia Gaos, se puso brava: "Se publica"… Luego me hicieron una entrevista en Radio Mediterráneo, y dije que mi libro, de religioso –como ellos lo entendían– nada, porque yo no era creyente: era un libro imprecatorio, de exigencia de cuentas a Dios… También me ofrecieron hacer una serie de reportajes para el periódico Las Provincias, sobre el tema de la mujer en África… Sólo llegué a publicar cuatro, porque hablé de los movimientos en Ceuta y Melilla. Ya caí muy mal en Valencia. Y me negaron el pan y la sal.
Y se trasladaron a Madrid.
Lo pasé mal al principio, pero tenía muchos amigos. Y cuando empecé a tener un nombrecito como actriz y como guionista [en RNE y TVE]… firmé cierto documento [ la carta de los intelectuales al ministro Fraga, en 1963, a raíz de los crímenes sufridos por mineros asturianos y sus familias]. Un alto cargo ministerial me llamó a su despacho, donde tuvimos una conversación muy interesante en la que me sugirió que, si yo publicaba una carta diciendo haber sido engañadapara firmar ese manifiesto, mi relación con TVE podría ser mucho más próspera a partir de entonces. Decliné la oferta -por decirlo suave-.Un año después, ya en el 64, TVE me aceptó el guión de una biografía novelada de Marie Curie en cinco capítulos; pero en el último momento suspendieron la emisión… La emitieron un año después de esto, pero firmada por otra persona. Lo cual me llevó entonces, cuando exigí una reparación -que conseguí-, al jefe de Programación de TVE: un hombre de espléndidos ojos verdes llamado Adolfo Suárez, que también me aconsejó que "me dejara de firmitas". Le dije: "Perdone pero tengo treinta y ocho años, y actuaré según mi conciencia". No volví a trabajar para TVE.
Sí que molestaba, sí…
Y aún hoy… Porque no se dan cuenta algunos de que ciertas historias no se han terminado. De que, mientras los huesos de los muertos estén en las cunetas, no se ha terminado la guerra. Hoy oí en la televisión que creían haber encontrado los restos de una muchacha desaparecida, pero no; y decía el periodista: "Una pesadilla que dura cinco años". La nuestra dura setenta y cinco. Y es la misma pesadilla. Yo vi el éxodo de los republicanos [en la comarca del Vallés, en Barcelona]. Yo vi caer a la gente muerta por los caminos… Un día, un hombre, con los pies envueltos en trapos ensangrentados, se detuvo en la puerta de la casa en que nos refugiamos. Me dijo: "Niña, dame algo de comer, que no puedo más". Le dimos algunas cosas, de lo poco que teníamos. Lo estoy viendo perfectamente, cómo dejó el fusil apoyado en un árbol. De repente se oyeron unos disparos. Le dijo a mi padre: "¿Oyes? Son ellos. Nos vienen siguiendo los talones, ya están aquí". Le preguntó mi padre: ¿Qué vas a hacer? Y el hombre respondió (esto lo tengo yo clavado en el corazón desde entonces): "Me queda una bala, y será para mí". Al irse me acarició el pelo. No sé qué fue de él.
…
No sé si te imaginas lo que es eso para una niña de doce años y medio que yo tenía.
…Pues no lo sé, no…
No, no puedes. Porque no se lo imagina nadie. Aquello está todo lleno de huesos de gente que caía muerta. Los ponían al lado de la carretera, con una manta encima. Y los que venían detrás, dejaban que se alejaran un poco los familiares y cogían la manta, porque tenían que abrigarse… Por eso te digo que nosotros somos los últimos testigos de aquello, y no podemos dejar de hablar.