16 de octubre de 2026






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Maestras y maestros perseguidos por el franquismo: fusilamientos, depuración y el desmantelamiento de la escuela republicana
Más de 60.000 docentes fueron investigados y entre 15.000 y 16.000 sufrieron sanciones, según las estimaciones del historiador Francisco Morente Valero. En Valencia, un estudio ha analizado 2.391 expedientes de depuración. La dictadura castigó las ideas políticas, las prácticas pedagógicas y hasta la vida privada de quienes enseñaban.
La escuela fue uno de los escenarios centrales de la transformación social emprendida durante la Segunda República española. El objetivo era ampliar la enseñanza pública, mejorar la formación del profesorado y llevar la educación a los pueblos y familias que históricamente habían tenido mayores dificultades para acceder a ella.
Tras el golpe militar de julio de 1936, los maestros y maestras identificados con ese proyecto quedaron expuestos a la violencia, las denuncias, las detenciones y los procedimientos de depuración. Algunos fueron asesinados. Miles perdieron su puesto de trabajo, fueron suspendidos de empleo y sueldo o destinados forzosamente a otras localidades.
La represión del magisterio en cifras
Docentes aproximadamente sometidos a expedientes
Sancionados según estimaciones nacionales
Separados definitivamente de la enseñanza
Expedientes valencianos analizados por investigadores
Fuentes: Francisco Morente Valero; Juan Manuel Fernández Soria y Carmen Agulló Díaz. Son estimaciones nacionales y un corpus documental valenciano, respectivamente.
¿Qué proporción del magisterio fue sancionada?
Sancionados: aproximadamente el 25-26 %
Sin sanción formal: aproximadamente el 74-75 %
Porcentajes aproximados sobre el total de docentes expedientados. No recibir sanción formal no significaba quedar fuera de la vigilancia política.
La escuela republicana: educación para transformar España
Durante la Segunda República se impulsaron nuevas escuelas, la formación de maestros y la renovación de los métodos de enseñanza. Se promovieron la escuela pública y laica, la coeducación y proyectos culturales como las Misiones Pedagógicas, que acercaron libros, teatro y actividades educativas a numerosos pueblos.
La implantación de estas reformas fue desigual y estuvo condicionada por las dificultades económicas y la oposición de diferentes sectores políticos y religiosos. Sin embargo, el magisterio adquirió una notable importancia en el debate sobre el futuro del país.
Los docentes no constituían un grupo político uniforme. Entre ellos había republicanos, socialistas, anarquistas, católicos, conservadores y profesionales sin militancia conocida. La depuración franquista examinó precisamente sus trayectorias y su grado de identificación con el nuevo régimen.
Cuatro informes para juzgar a un maestro
La orden franquista de 10 de noviembre de 1936 estableció un procedimiento de depuración que exigía informes sobre los docentes. Las comisiones podían examinar su conducta política, religiosa, moral y profesional.
Información sobre conducta política y social.
Valoraciones religiosas y morales.
Informes sobre antecedentes y comportamiento.
Testimonio de una persona considerada bien reputada.
La orden contemplaba la formulación de cargos y un plazo de diez días para presentar descargos. Sin embargo, las denuncias, las rivalidades locales y las valoraciones ideológicas podían influir profundamente en el resultado de los expedientes.
Las sanciones: expulsión, suspensión y traslado
Separación definitiva de la enseñanza: alrededor de 6.000
Traslados forzosos: alrededor de 6.000
Suspensiones de empleo y sueldo: algo más de 3.000
Barras comparadas con la categoría de 6.000 como referencia. Algunas sanciones podían combinarse; las categorías no deben sumarse como si fueran grupos exclusivos.
Un traslado forzoso podía implicar la pérdida de la plaza, la separación de la familia y el desplazamiento a localidades alejadas. Las suspensiones privaban temporalmente de ingresos a los docentes, mientras que la expulsión definitiva podía destruir toda una carrera profesional.
Maestros asesinados durante la Guerra Civil
La represión física comenzó antes de que se completara el sistema administrativo de depuración. En distintas zonas controladas por los sublevados, docentes fueron detenidos y asesinados por sus ideas, su actividad sindical o su identificación con la República.
Antoni Benaiges: el maestro que prometió el mar
Maestro en Bañuelos de Bureba, Burgos, utilizó técnicas pedagógicas vinculadas a la imprenta escolar y a la participación de los alumnos. Había prometido llevarlos a conocer el mar, pero fue detenido y asesinado en julio de 1936 tras el golpe militar.
Dióscoro Galindo: el maestro asesinado junto a Lorca
El maestro Dióscoro Galindo González figura entre las víctimas de la represión en Granada. La investigación histórica lo vincula con la ejecución de Federico García Lorca en las inmediaciones de Víznar y Alfacar, en agosto de 1936.
Carmen Hombre Ponzoa: una maestra embarazada ante el pelotón
La maestra y sindicalista Carmen Hombre Ponzoa fue víctima de la represión en Jerez de la Frontera. Las investigaciones biográficas sitúan su fusilamiento en enero de 1937, cuando estaba embarazada de ocho meses.
Estos casos permiten conocer historias individuales de violencia contra docentes. No existe una cifra única y definitivamente acreditada de todos los maestros asesinados en España, por lo que debe evitarse presentar estimaciones generales como recuentos cerrados.
La represión de las maestras: política y moral
Las maestras fueron investigadas por sus actividades políticas y por su conducta privada. La asistencia a misa, el matrimonio civil, el divorcio, las relaciones personales y la reputación podían convertirse en elementos de los expedientes.
El estudio de Fernández Soria y Agulló Díaz cuestiona la idea de que las maestras recibieran siempre un trato más benévolo. En determinadas conductas del ámbito privado fueron castigadas con especial severidad.
El régimen no solo pretendía controlar las ideas que las maestras transmitían en las aulas. También examinaba si su comportamiento personal encajaba con el modelo femenino, religioso y familiar defendido por la dictadura.
Valencia: 2.391 expedientes para reconstruir la represión
La investigación de Juan Manuel Fernández Soria y María del Carmen Agulló Díaz analizó 2.391 expedientes de depuración incoados contra maestros y maestras valencianos.
El trabajo, publicado en la revista Studia Historica. Historia Contemporánea, estudia tanto las sanciones como las diferencias de género en los procedimientos.
Los expedientes permiten observar cómo el nuevo poder examinaba la vida pública y privada de los docentes y cómo la depuración sirvió para modificar la composición del magisterio y condicionar el funcionamiento de las escuelas.
Fernández Soria y Agulló Díaz, Depuración de maestras en el franquismo.
Una nueva escuela bajo la dictadura
La depuración no se limitó a sancionar a quienes habían defendido la República. También fue un instrumento para imponer un nuevo modelo de enseñanza, estrechamente vinculado al nacionalcatolicismo y a la legitimación política del régimen.
La religión católica recuperó un papel central en la escuela, se reforzó la separación educativa por sexos y se promovieron contenidos patrióticos y religiosos acordes con la dictadura.
La contratación y promoción del profesorado quedó condicionada por criterios políticos, aunque sería inexacto afirmar que todos los sustitutos fueron excombatientes o falangistas.
Cronología de la depuración
1931 — Proclamación de la Segunda República. Comienzan reformas educativas destinadas a ampliar la enseñanza pública y renovar los métodos pedagógicos.
Julio de 1936 — Golpe militar. Se inicia una ola de violencia y persecución contra docentes en los territorios controlados por los sublevados.
Noviembre de 1936 — Organización de la depuración. El Decreto 66 y su desarrollo reglamentario establecen comisiones y procedimientos para investigar al personal docente.
1937-1939 — Expedientes y sanciones. Continúan las investigaciones ideológicas, las expulsiones y los traslados en los territorios bajo control franquista.
1939 — Final de la Guerra Civil. La depuración se extiende a los territorios que habían permanecido bajo control republicano.
1940-1943 — Continuación de los procedimientos. Se resuelven expedientes y se consolida la reorganización del sistema educativo.
El precio de enseñar
La represión del magisterio dejó consecuencias que fueron mucho más allá de las cifras administrativas. Numerosos docentes perdieron su medio de vida, sus destinos profesionales y sus posibilidades de continuar enseñando. Las familias también sufrieron los efectos de las sanciones, los encarcelamientos y la violencia.
La eliminación de una parte del profesorado comprometido con la renovación pedagógica debilitó proyectos educativos que habían tratado de acercar la cultura y la enseñanza a los sectores más desfavorecidos.
La depuración franquista no fue únicamente una represalia contra determinados maestros: constituyó un mecanismo para transformar ideológicamente la escuela española y asegurar su subordinación al nuevo régimen.
Fuentes históricas y académicas
Francisco Morente Valero: La depuración franquista del magisterio público. CSIC.
Universidad de La Laguna: Depuración de maestros republicanos.
Fernández Soria y Agulló Díaz: Depuración de maestras en el franquismo.
Orden de 10 de noviembre de 1936 sobre depuración del personal docente.
Los rostros de la escuela perseguida

Archivo: Wikimedia Commons.
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Fotografía: Sergi Bernal, CC BY-SA 4.0.

Fotografía hacia 1933. Wikimedia Commons.






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