dilluns, 13 d’abril del 2015

El Foro por la Memoria insta a cumplir la promesa de acabar la Capilla Laica


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LEÓN 

Faltan 35.000 euros para concluir el monumento a los represaliados y que ha acogido un acto en recuerdo a los que perdieron la vida por defender la República
Dos jóvenes colocan una rosa en una de las placas con el nombre de uno de los represaliados.
Dos jóvenes colocan una rosa en una de las placas con el nombre de uno de los represaliados.
Miriam Gago
12/04/2015 (14:39 horas)
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Pronto se cumplirán dos años desde la inauguración de la Capilla Laica en memoria de las personas que perdieron la vida durante la represión franquista y todavía continúa inacabada. Un monumento en memoria de más de 1.500 represaliados en León que perdieron su vida por defender una república elegida democráticamente por el pueblo.
Por segundo año la Capilla Laica ha presidido el acto homenaje a los republicanos fusilados por el franquismo en el cementerio de León y donde se concentraron un centenar de personas para conmemorar el 84 aniversario de la proclamación de la II República y para recordar a todas las personas que perdieron su vida por defenderla.
En un acto organizado por el Foro de la Memoria Histórica de León se instó a los presentes a reflexionar sobre su voto el 24M para “elegir al partido que resuelva nuestros intereses”. Asimismo trasladó a los futuros representantes políticos, “la promesa de culminar el monumento” a los represaliados y se comprometió a seguir con su trabajo en distintos frentes para poder acabar una obra de la que restan aún por pagar 35.000 euros, tras la reducción de los costes iniciales de los elementos que todavía faltan por construir.
Entre ellos está un árbol blanco “que da vida a la Capilla Laica”, compuesto por 1.873 placas de metacrilato, en homenaje al año de proclamación de la Primera República y que simboliza la esencia del monumento y que a pesar de no estar finalizado fue inaugurado el pasado 12 de octubre de 2013.
El acto contó con la presencia de varios autores como Antonio Morala y Carmen Busmayor que recitaron varias poesías en homenaje a la República, así como testimonios de hijos de algunos de los represaliados en León y de la secretaria de Mujer del PCE, Cristina Simó. Finalmente el escritor leonés Juan Carlos Ponga abordó durante su discurso la figura del republicano leonés Félix Gordón Ordás.

El monumento incluye 1.500 placas de metacrilato con el nombre de los fusilados.

Ricado Vega, del Foro por la Memoria, recordó a los políticos su compromiso para acabar el monumento.

Un centenar de personas acudió al homenaje en memoria de las víctimas del franquismo.

La Capilla Laica está inacabada a pesar de su inauguración en octubre de 2013.

Josefina Musulén: “Las mujeres han sido las grandes olvidadas en la historia de la República”


http://www.eldiario.es/aragon/elprismatico/Josefina-Musulen-olvidadas-historia-Republica_6_376622348.html


La presidenta de la Asociación de Mujeres Amparo Poch continúa la búsqueda de sus familiares desaparecidos y presta apoyo a las víctimas de las redes de niños robados durante el franquismo.
Asegura que las mujeres que lucharon por la República no han sido reconocidas en la historia y "todavía hoy no tienen el lugar que se merecen". 
Josefina Musulén.
Josefina Musulén.
Josefina Musulén es nieta de represaliados y desaparecidos republicanos y sobrina de una niña robada. En el juicio a Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo relató, como testigo de la defensa, cómo el 13 de agosto de 1936, un falangista se llevó a su abuelo, miembro de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), y a su abuela embarazada. Le dijeron que a esta, en el tiro de gracia, le habían reventado la tripa. En 1978 comenzó la búsqueda y consiguió encontrar a varios amigos de su padre. Uno de sus familiares había estado en el Hospital Provincial cuando su abuela dio a luz. “Nació su hija, se la llevaron las monjas y ella fue fusilada en Torrero. Del paritorio al paredón”, relata.
Desde la Asociación de Mujeres Amparo Poch, de la que es presidenta, trabaja por la igualdad y la participación de las mujeres en la vida política y cultural. Mantiene vivo el recuerdo de las víctimas del franquismo y presta su apoyo a las familias como miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (Armha).
Cada 14 de abril, Día de la República, se echa la vista atrás, ¿qué es lo que vemos?
Que seguimos luchando por encontrar a los familiares desaparecidos, con dignidad y sin miedo, porque sabemos que es nuestro derecho. Y lo que no vemos. Que ha habido mujeres protagonistas de la historia de la República que han sido las grandes olvidadas, que hubieran ocupado el lugar que se merecían si hubieran nacido hombres. En 1933, en el marco de la huelga general que llevó a la mitad de los ciudadanos de Zaragoza a la cárcel, se creó el comité revolucionario de la CNTcon seis hombres y tres mujeres (Pilar Bretón, María Castaneda y Dolores Lerín). De los hombres hay muchas referencias en Google y de ellas, nada.
Ese es el trato histórico que se le ha dado a multitud de mujeres como Amparo Poch, médica, activista y antifranquista, o a Antonia Maymon, anarquista, feminista y la primera naturista, quien en su época ya tuvo planteamientos que hoy en día continúan siendo revolucionarios. Es lo mismo que ocurrió con la dirigente anarcosindicalista Teresa Claramunt o con la primera mujer alcaldesa de la Segunda República Española (en Gallur, en 1932), María Domínguez Remón. Y así, decenas y decenas de ellas.
Desde la asociación también recordáis a otras mujeres que sin estar en la lucha antifranquista sufrieron las injusticias del régimen.
Sí, los centenares de embarazadas a las que les arrebataron sus bebés por motivos ideológicos.  A pesar de que este tema se haya deslindado del franquismo, lasredes de robos de niños comenzaron con la guerra. Un punto de partida fue la puesta en marcha, en Madrid, en 1936, del laboratorio de investigaciones psicológicas, encargado de estudiar las raíces psíquicas del marxismo. El médico y militar Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares de la dictadura, elaboró un estudio cuyo objetivo era demostrar la inferioridad mental de las personas con esa ideología, buscaba el gen rojo para determinar dónde estaba esa malformación ideológica. Con los años, las redes de tráfico de niños se fueron perfeccionando a través de clínicas y órdenes religiosas que robaban a los bebés de aquellos que perdían la guerra, lo hacían por razones políticas.
Y de eso habla precisamente “Sonrisas robadas: los niños robados del franquismo”, una de las últimas charlas que realizáis desde la asociación.
Con ella pretendemos recordar que hubo un gran número de casos de bebés robados durante la dictadura, una práctica que se prolongó durante el tardofranquismo y que hoy alcanza la cifra de unos 300.000 niños en España.  Pero el objetivo también es explicar que ese mismo tráfico de bebés continuó en los años 60, 70 y 80 y que no fueron robos aislados que nada tienen que ver unos con otros. En 2010, algunos de estos casos salieron a la luz. Hasta entonces nadie hablaba de esto, pero muchas familias ya habíamos denunciado y no nos habían hecho caso.
¿Han servido las redes de apoyo y de búsqueda que se desarrollaron desde ese momento?
Es cierto que con Internet y la creación de nuevas plataformas mejoró la comunicación entre aquellos que intentábamos localizar a familiares desaparecidos, y lo mismo con las personas que sospechaban que podían haber vivido en primera persona o de cerca uno de estos robos. También se ha intentado trabajar en bancos de ADN, poner en común las investigaciones, pero la realidad es que hay miles de personas en España que desconocen que ellos mismos fueron uno de esos niños robados, y la ley de protección de datos junto a la inactividad de las instituciones sirve de excusa y de escollo para no dejarnos continuar avanzando.
¿Confían en que eso cambie con otro Gobierno en el poder?
Sabemos que tendremos que seguir luchando por cada dato para encontrar a los nuestros. No esperamos que las dificultades sean menores después de las elecciones.  La esperanza está en la búsqueda de las familias y la querella argentina, desde la que asociaciones de memoria histórica y familiares tratamos de encontrar las vías para dar con ellos.

Cien murcianos rinden homenaje a las víctimas del franquismo y a las Brigadas Internacionales


http://vegamediapress.net/not/10903/cien-murcianos-rinden-homenaje-a-las-victimas-del-franquismo-y-a-las-brigadas-internacionales/

No entiendo bien la referencia a "murcianos". ¿El periodista pidió el DNI a los asistentes? ¿No cabe la posibilidad de que hubiera uno de Albacete y dos gallegas?


COINCIDIENDO CON EL 84 ANIVERSARIO DE LA PROCLAMACIÓN DE LA II REPUBLICA
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La amenaza de lluvia que, con poca intensidad, se materializó sobre la capital en la mañana del pasado sábado día 11 de abril no fue un obstáculo para que, un año más, y coincidiendo con el 84 aniversario de la proclamación de la II República española, cerca de un centenar de personas rindieran homenaje a las víctimas del franquismo, así como a las Brigadas Internacionales,  en acto celebrado en el cementerio de Nuestro Padre Jesús de Espinardo y que se desarrolló a partir de las 12 de la mañana.
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Un centenar de personas se concentró ante el pabellón de los Caídos por la Libertad.
En torno al pabellón de los Caídos por la Libertad, erigido en la parte norte del cementerio, se hallaban personas a título individual, familiares de personas represaliadas del franquismo, junto con representantes de partidos políticos, asociaciones memorialistas e historiadores e investigadores, como Pedro María Egea Bruno y Floren Dimas. Se contó con una delegación de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena (MHC) así como de la MHMU-Tenemos Memoria, de Murcia. Esta última protagonizó una marcha a pie desde la cárcel vieja de Murcia, uno de los edificios que simboliza la represión franquista en la capital, hasta el cementerio, en la que participaron cerca de treinta personas.
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Parte de las personas que protagonizaron la marcha a pie desde la cárcel vieja, en la puerta del cementerio de Espinardo
Homenaje a personas presentes y ausentes
El acto dio comienzo con la intervención del investigador memorialista Floren Dimas, quien rindió homenaje a antiguos luchadores presentes en el mismo, como José Fuentes Yepes, antiguo miembro de la Juventud Socialista Unificada y que fue amigo personal del último alcalde republicano de Murcia, Fernando Piñuela, fusilado por el franquismo, así como al luchador Juan Roca Roca.  Dimas también resaltó la ausencia de personas significadas, como José Antonio Coy, fallecido el pasado año y en cuyo recuerdo se guardó un minuto de silencio.
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El investigador memorialista Floren Dimas se dirige a las personas asistentes
En su breve alocución de este año, Dimas recordó los sucesos de mayo de 1940, el llamado ‘caso de la carretera de Beniaján’. En ese tiempo, el total de presos políticos en Murcia ascendía a 10.000 y muchos de ellos eran empleados en trabajos forzados, como en las obras de la carretera de Beniaján. De la cárcel se eligió, para ese trabajo, a un grupo de 12 personas, en su mayoría casados. El hecho que les llevó a penas de fusilamiento y cárcel estuvo relacionado con un encuentro que organizaron con sus esposas en un ventorrillo próximo a las obras, aprovechando un descanso, aunque contaban con el permiso del cabo que les custodiaba.  Ello ocasionó que, a la mañana siguiente, la Guardia Civil pasara a detenerles. Fueron sometidos a un Consejo de guerra, del que nueve fueron condenados a muerte; uno de ellos a una pena de ocho años, y el resto, a treinta años. Por este hecho, también fueron fusilados el cabo que les autorizó el encuentro y el dueño del ventorrillo, mientras que a la dueña del local se le impuso también una condena de treinta años.
Floren Dimas terminó su intervención afirmando que los ideales que defendían aquellas personas están hoy plenamente vigentes, y aludió a esta sentencia disparatada como la constatación evidente de las barbaridades cometidas por el franquismo.
Otras intervenciones
En nombre de la Asociación Memoria Histórica de Murcia, MHMU-Tenemos Memoria, intervino a continuación Mari Carmen López que dio lectura al comunicado que aportamos al final de esta crónica (*).
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Intervención de Mari Carmen López (MHMU-Tenemos Memoria)
Le siguió en el uso de la palabra Arnaldo Tovar Muñoz, desplazado de Cataluña, y que quiso rendir homenaje a sus familiares asesinados. Exigió que se cumplan las Resoluciones de la ONU en torno a la reparación debida a las víctimas del franquismo, afirmando que aquellos delitos de lesa humanidad no prescriben nunca.
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Arnaldo Tovar Muñoz lee su salutación
Por su parte, Joaquín Morote (IU) transmitió un saludo fraternal a José Yepes, reivindicó la vigencia de los ideales que impregnaron la II República e invitó a asistir a la manifestación republicana convocada para el próximo martes, día 14, en Murcia.
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Salutación de Joaquín Morote (IU)
Cerró el turno de intervenciones Bernardo Sánchez, de MHC, quien animó a asistir a los actos del cementerio de Santa Lucía del domingo 12, así como a la concentración de la plaza de la iglesia de la diputación de La Aljorrra, prevista para el próximo sábado día 18, para exigir la retirada de la simbología franquista que aún se mantiene en dicho lugar.
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Bernardo Sánchez (MHC)  invitó a asistir a los actos de Cartagena 
Y. como despedida, con unas breves y emotivas palabras, Arnaldo Tovar indicó que en varios ayuntamientos catalanes se exhibe la enseña republicana en actos conmemorativos, lo que achacó al empuje de las movilizaciones sociales, “un ejemplo a seguir”, dijo.
(*) Texto íntegro de la intervención de Mari Carmen López (MHMU-Tenemos memoria)
Saludo y homenaje a los republicanos defensores de la II República Española
            Buenos días, Salud y República.
Lo primero que debemos hacer es presentarnos: somos un grupo de personas que hemos sentido la necesidad de aunar esfuerzos e interés para recuperar la “Memoria Histórica” de todos los represaliados por los militares golpistas que, apoyados por todas las fuerzas reaccionarias  y fascistas-nacional-católicas españolas así como  por los regímenes fascista  italiano y nazi alemán, y por supuesto por la inhibición y embargo de suministros por parte de las llamadas “democracias occidentales”, Inglaterra, Francia y EE UU,  finalmente en los meses de marzo-abril de 1939 vencieron a un ejército republicano prácticamente deshecho por la falta de suministros y por las propias circunstancias internas de la II República,  y que, para desgracia de todas las personas que la defendieron hasta el último  momento,  impusieron un régimen dictatorial, implacable e inmisericorde  con todas esas personas, sus familiares e incluso con sus descendientes.
Dicho esto, queremos decir que hemos constituido la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Murcia, y que su ámbito pretendemos que sea la ciudad de Murcia y las localidades próximas.   
El saludo inicial de buenos días  iba acompañado de algo que a los que estamos aquí nos resulta agradable de escuchar:  Salud y República,  lo que nos debe recordar que esas dos palabras a muchos de los que están aquí enterrados les costó la vida por el mero hecho de pronunciarlas. Tenemos testimonios de personas que, estando internadas en la cárcel de Murcia, conocieron casos de compañeros a los que por pronunciarlas les costó la vida, el ser fusilados. Personas que por el hecho de leer un periódico clandestino que había entrado en la cárcel, igualmente, les costó la vida.
Y por supuesto, a todas las personas que defendieron la II República y que los “golpistas” consideraron que habían cometido delitos de sangre o contra el “orden establecido”, por haberse rebelado contra los propios rebeldes para defender al único régimen legal, la II República. Muchos de ellos solamente eran maestros, políticos republicanos, que no habían empuñado un arma, su única arma fue el querer difundir unos valores que iban en contra de los defendidos por los más rancios reaccionarios, fascistas, falangistas, nacional-católicos, terratenientes, banqueros, y por supuesto por los militares de ideología igualmente fascista y que finalmente vinieron en llamarse “franquistas”,  en honor al que encabezó una dictadura implacable y totalitaria que se impuso a todo aquél que no quiso someterse.
Todos somos conscientes de las grandes injusticias que se cometieron, de la gran represión que sufrieron nuestros padres y abuelos,  de la sociedad que esa dictadura moldeó a lo largo de 37 años y de las tergiversaciones, las mentiras, las manipulaciones que ese período de nuestra Historia ha sufrido a lo largo de la llamada “Transición democrática” y durante (si es que se puede llamar así) “el período democrático” hasta la fecha en la que nos encontramos. Período de tiempo durante el cual la legislación española no se ha modificado para perseguir los delitos de lesa humanidad que se cometieron contra todas esas personas, y que seguimos viendo, sufriendo, cómo los políticos protagonistas del “bipartidismo” no quieren que se haga justicia a todas esas personas, o simplemente es un tema que no quieren abordar contentándose con publicar una Ley de Memoria Histórica, que ya nació incompleta, inválida y censurada por sus propios autores. Mientras que sí se destinan fondos públicos para rescatar restos humanos de aquellos españoles que voluntariamente participaron en la invasión de Rusia por la Alemania nazi.
Podemos seguir apuntando muchos datos sobre las injusticias cometidas contra los defensores del único régimen político legal, existente en España en el año 1936. Podemos hablar de la desproporción de la represión franquista (aunque en ningún momento se puede hablar de proporción en esa represión)  en una ciudad como Murcia, que fue ciudad de refugio para las personas que tuvieron que huir desde Andalucía, desde el centro de España; que fue hospital de sangre para los brigadistas internacionales y para los soldados del ejército republicano. Una ciudad que en todo momento estuvo en la retaguardia y en la que no sucedieron hechos que pudieran justificar una represión como la ejercida por el fascismo español, dirigidos por las falangistas locales.  Pero nos faltarían muchos otros  datos, que al fin y al cabo es lo que pretendemos conseguir a través de nuestra Asociación, al igual que sucede con otros muchos compañeros que han constituido Asociaciones similares a la nuestra, y que en muchos casos, en la mayoría,  llevan trabajando mucho más tiempo que nosotros.
Por lo que nos ponemos a vuestra disposición para seguir buscando, investigando, para conseguir datos sobre esa etapa de nuestra historia,  la II República, sobre sus antecedentes y sobre las consecuencias que tuvo la derrota de su ejército y su desaparición como régimen político, para dar a conocer esa historia sin tergiversaciones, sin mentiras, de la forma más objetiva posible. Para continuar la labor que muchos compañeros llevan haciendo de forma callada, pero en muchos casos limitada al ámbito académico,  para colaborar en todas aquellas actividades que sirvan para difundir y conservar esa historia, que a tantos nos han arrebatado.
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Hola amigos.

El sábado 11 de abril amaneció un día desapacible, encapotado, ventoso, lloviznando sin parar, aunque ello no desanimó a los compañeros de la asociación de Memoria Histórica de Murcia, para dejar de acudir a la concentración programada ante las puertas de la Prisión Provincial de Murcia, para dirigirse desde allí a pie hasta el Panteón a los Caídos por la Libertad del cementerio de Espinardo, distante unos seis kilómetros. 

Allí, se fundieron con familiares de las víctimas, miembros de la asociación Memoria Histórica de Cartagena, con veteranos protagonistas de la Historia como José Fuentes Yepes, de 98 años, cofundador de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) de la capital, sentenciado a muerte a 1939 y conmutado por prisión, Pascuala Fernández de 82 años, huérfana de un dirigente de la CNT de Cieza fusilado, y los hermanos Arnaldo y Andrés Tovar, de 82 y 83 años, huérfanos de otro dirigente de la CNT de Mazarrón igualmente asesinado por el franquismo, y la compañía de representantes de locales y regionales de IU, así como de numerosas personas vinculadas al acto por su compromiso de fidelidad a los ideales republicanos y al sacrificio representado por los Caídos por la Libertad.

Os dejo con la estupenda crónica que ha preparado Diego Jiménez desde su blog.

Guardamos un minuto de silencio por nuestro amigo el alcantarillero José Antonio Coy, secretario durante dieciocho años de la asociación "Amigos de los Caídos por la Libertad", y demás compañeros que nos han dejado en este año, no pudiendo por menos que recordar el mensaje de solidaridad que nos envió otro veterano de pro, Juan Roca Roca a través de su sobrino, desde Roldán (Torre Pacheco) impedido para participar en esta jornada.

Ha sido, con toda sinceridad, una Jornada para el Recuerdo cargada de emoción, enmarcada por un apretado cuadro de centros florales y banderas con los colores republicanos que ornaban el Panteón, a los sones por megafonía (gracias David) del adagio de Albnoni y del himno de Riego.


Saludos cordiales.

Floren Dimas

XI Homenaje a las Víctimas del Campo de Concentración de Castuera y la Represión Franquista


Estimados/as  Amigos/as


     Un año más la Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera realiza el Homenaje a las Víctimas de la represión Franquista, nos gustaría contar con vuestra presencia y compañía. Os adjuntamos a continuación el cartel del XI Homenaje. Como siempre se ruega
y agradece su difusión entre vuestros contactos.


Un cordial saludo
La Junta Directiva de la Asociación

Verdad, Justicia y Reparación.

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AMECADEC
Asociacón Memorial Campo de Concentración de Castuera
Apartado 98
06420 Castuera (Badajoz)





Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia
Avda. Blas Infante 4, 8ª planta
41010 Sevilla 
www.todoslosnombres.org
Tfnos: 647356571 / 619047369


[Búscame en el ciclo de la vida] José Alcubierre Roca. Deportado 4100.





Hoy en Búscame en el ciclo de la vida hemos recibido un regalo extraordinario desde Francia. La imágen no necesita explicarse, tan solo decir que el hombre que capta la cámara es José Alcubierre Roca. Tenía tan solo catorce años cuando fué deportado en el "convoy de los 927", que salió de Angulema hacia Mauthausen el 24 de agosto de 1940 con su padre Miguel.

Fue el prisionero nº 4.100 y uno de los responsables, junto a Jesús Grau y Jacinto Cortés de sacar y ocultar del campo el material fotográfico robado a los nazis por Francesc Boix y Antonio García.

Su historia ha sido recuperada por Carlos Hernández de Miguel en "Los últimos españoles de Mauthausen". Podéis conocerla también a través de la página Deportados.

A nosotros solo nos queda agradecer a José Alcubierre su lucha y mantener viva su memoria, que es la memoria de tantas víctimas. Ese es nuestro compromiso de por vida.








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Publicado por María Torres para Búscame en el ciclo de la vida el 4/12/2015 10:53:00 p. m.



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Un cordial saludo,
María Torres


Cercas y el gran negocio de la “memoria histórica”. Francisco Espinosa Maestre. Historiador-


http://blogs.publico.es/otrasmiradas/4370/cercas-y-el-gran-negocio-de-la-memoria-historica/


12abr 2015

Francisco Espinosa Maestre
Historiador
Nuestra literatura está plagada de mediocridades encumbradasCaballero Bonald, El País, 18/03/015

Harto está ya uno de ciertos novelistas que recurren a la historia falseándola, desde aquel Fernando Marías que fabuló sobre un Lorca que no habría muerto hasta un Trapiello que cree que la literatura está por encima de la historia. Dice Cercas que “memoria histórica” es un oxímoron, dos palabras que juntas expresan algo difícil o imposible  de unir. Con ello, consciente o no, se apunta a ese grupo de gente, algunos muy conocidos, que nunca ha investigado la represión franquista, pero se permite opinar sobre ella. La memoria constituye un recurso de la historia y hay reductos donde solo entra la primera. Al historiador documentado no lo engañará cualquier testimonio oral. Ni Antonio Pastor,  en Andalucía, que también se hizo pasar por deportado sin serlo, ni Enric Marco, en Cataluña, dieron el pego. Solo hicieron falta dos especialistas en deportación, Benito Bermejo y Sandra Checa, para que se cayera todo el tinglado. “No le va a gustar a mucha gente este libro”, dice Cercas, recordando a otro de la pandilla, Juan Eslava y su “Una historia de la guerra  civil que no va a gustar a nadie”.  Algo está claro: ni Eslava sabe de la guerra civil ni Cercas de los deportados. Yo comprendo que investigar la deportación resulta mucho más duro que escribir una “novela de no ficción” sobre uno que se hacía pasar por deportado por apasionante que esta pueda parecer (bastará echar un vistazo al Libro Memorial para saber de qué hablo). Una cosa es la literatura y otra la historia. También debe ser más fácil soltar el rollo de Salamina  que investigar qué fue realmente del fascista Sánchez Mazas. Este ya había ofrecido testimonio de lo ocurrido en Caudillo (B. Martín Patino, 1977), pero en su relato no hay rastro alguno de que un soldado republicano le salvara la vida.[1] Luego David Trueba convirtió la novela en una película y recurrió, no sin caer en cierto esperpento, al “Suspiros de España” que tanto sonó en Caudillo con otro sentido muy diferente. ¡Ya el colmo es que el soldado cantaó sea el que perdona la vida a Sánchez Mazas.

La impostura de Marco no equivale al fracaso de una sociedad. España está llena de Marcos pero diré por qué. La transición permitió a cada uno elaborar su propio pasado. Fue así como mucho asesino se presentó con las manos limpias, como si no hubiera roto un plato en su vida, y muchos héroes de papel se hicieron pasar por lo que nunca habían sido, como si la resistencia al franquismo estuviera representada por ellos. Otros, los verdaderos héroes, conscientes de la farsa, callaron en su mayoría. Como no se permitió la historia, cada uno hizo lo que le dio la gana. En otros países un Marco hubiera sido descubierto de inmediato. ¿Imagina Cercas lo que hubiera ocurrido si cuando Martín Villa estaba al frente de Gobernación (1977)  hubiera ordenado que se conservaran los archivos de Falange y que todo pasase al Archivo Histórico Nacional? Ahí debía estar el expediente de Marco. ¿Qué hizo Martín Villa? Seguro que lo sabrá Cercas: ordenó la destrucción de cientos de miles de documentos y expedientes. Todos los llamados Archivos del Movimiento fueron destruidos provincia por provincia. ¿No se da cuenta Cercas que Bermejo y Checa han tenido que viajar a Alemania y Francia para descubrir que gente como Marco o Pastor eran unos falsarios?  ¿A qué cree que se debe que diez mil documentos entre 1936 y 1968 no hayan sido desclasificados aún? Como vemos, la destrucción de los archivos de Falange y la ocultación de documentos clave, según Cercas, se debe a la sociedad. Debe hablar con los historiadores, que le contarán hechos que explican buena parte de lo ocurrido. Por lo pronto ya no será posible jamás filmar en España una película como “La historia de los otros”.

En el disparate raya la afirmación de Cercas en el sentido de que no se afrontó el pasado en los años 90 “porque se creó la industria de la memoria”. E insiste: “Se sustituyó lo objetivo por lo subjetivo. El problema es que se convirtió en un negocio”. Matiza más Cercas: “… no necesitábamos una ley de memoria histórica sino que el Estado se ocupara de cumplir con su obligación”.  Pero, ¿Cercas sabe de qué habla? Es que parece ignorar que fue el Estado precisamente el que impidió toda actuación en este campo,  obligando ante su pasividad a moverse a la gente por sí misma. Cercas acude al pasado para explicar el presente, otra cosa es que sus libros tengan algo que ver con la historia.  Para Cercas Marco representa la capacidad de impostura, no sabemos si de la sociedad española o del género humano.

Cercas nos lleva a otro terreno. Marco -¡vaya la comparación!– es “El Maradona o el Picasso de los impostores”. Luego, confiesa que antes de escribir,  dijo: “¡Dios mío, hazme digno de ese tío!”. No tendrán los dioses otra cosa mejor que hacer. Y las plegarias del autor fueron atendidas. Pues menuda evolución. En la de Salamina le ayuda Vargas Llosa y en esta le ayuda Dios. Sea quien sea, siempre El País detrás. Como bien saben Trapiello, Molina y Gracia entre otros, aquí en España, con El País de tu lado, tienes parte del trabajo hecho.  Al fin y al cabo El País,  es más fiable que Dios (al menos mientras dure; El País me refiero).

Para Cercas –vuelve con el tema– la expresión “memoria histórica” es “desafortunadísima”, y matiza, que es como decir “matrimonio feliz”. Estaba inspirado Cercas. No tiene duda alguna: “La historia es colectiva y la memoria personal”. Como es normal hay reductos donde solo se accede por la memoria, que no todo viene en los papeles, pero él lo ignora o le da igual. O las dos cosas a la vez. La obsesión de Cercas es que “la memoria se convirtió en un negocio” y España perdió “su última oportunidad” para que el Estado, con el dinero de todos, resarciera por completo a las víctimas. Según Cercas “los españoles éramos unos impostores de tomo y lomo. Esa ley no ha servido para nada salvo para réditos políticos”. De este caos solo nos librará, cómo no, la literatura, y la “buena historia”. O sea él y los historiadores que le gusten. Otro Trapiello. En sus contactos con Marco Cercas captó, según dice, que este era mucho mejor que los verdaderos deportados; todo el mundo se lo creía. Todo el mundo menos cuando se entraba en detalles. Entonces empezaban los problemas. Tuve oportunidad de coincidir con Antonio Pastor en un programa de Canal Sur y nunca salió del tópico. No obstante, para su desgracia, aunque se negara a aceptarlo, también fue descubierto por Bermejo y Checa. Pero la muerte de Pastor fue poco después del descubrimiento de la farsa e hizo que el asunto pasara pronto.

Cercas cree que escribe novela sin ficción: crónica, historia, biografía y autobiografía. A esto llama novela sin ficción.[2]  ¡Menudo gazpacho! Lo de Cercas se describe por lo negativo: no es simple crónica porque pretende ir más allá, no es historia porque no hay investigación de base alguna, tampoco hay biografía porque el autor tampoco ha investigado con ese fin y, finalmente, no es autobiografía porque no hay voluntad de tal cosa por parte del protagonista. Y añado yo: tampoco es novela. De serlo su autor se mostraría más humilde. Él quiere ser nada menos que Cervantes. El XIX se le queda corto. En todo caso sería una mezcla de Cervantes (libertad y pluralidad) y Flaubert (rigor geométrico). Vaya siempre la humildad por delante. Un periodista o un historiador no pueden recurrir a las conjeturas; un “novelista de no ficción sí”. Te puedes inventar lo que te dé la gana y no tienes ni que avisar. Sin duda, Marco es un personaje interesante pero, ¿no hubiera sido mejor hacer sobre él una simple biografía? ¿Se le queda corta a Cercas? ¿Acaso merece la pena perder el tiempo en una vulgar biografía? El problema es que una biografía lleva mucho trabajo. Donde pongas el invento ese de “la novela de no ficción” quita lo demás. Las novelas de Galdós eran magníficas, recurrió a situaciones y personajes reales, pero no dejaban de ser novelas. Pero era tan bueno que, cualquiera que conozca la historia del XIX, sabe que, aunque sus libros no sean de historia, constituyen una buena guía. ¿Acaso será menos por ser un “simple” novelista? Es posible que los protagonistas de “Las novelas de Torquemada” o el de “Miau” solo habitaran en la mente de Galdós. Da igual, sus novelas reflejan a la perfección el momento histórico que quería revelar. Pero mira por dónde Cercas lo supera.

Para Cercas “los testigos son fundamentales pero es un error creer que tienen la verdad absoluta. Un testigo es solo un testigo; sacralizarlo en un grave error”. De aquí extrae que todo fue una impostura, que luego la gente se inventó el pasado. El pasado era tan desagradable que nos inventamos otro. Si en la transición hubiéramos mirado el pasado con valentía… Para Cercas la memoria histórica se convirtió en una industria. No proporcionaba beneficios económicos sino morales, políticos y artísticos. El ejemplo de esto por lo visto es Marco. Necesitábamos que con el dinero de todos se asumiesen los gastos de sacar a todos los de las cunetas. Entonces, según Cercas, convertimos esto en una industria, en un negocio. Es decir que, más que los de la transición, los que fallamos fuimos nosotros. Culpar a la transición “me parece de un infantilismo bochornoso”. La transición fue una chapuza impresentable pero la prefiere “un millón de veces” a la otra chapuza, la de nuestros abuelos, que provocó una guerra de 500.000 muertos. Que solo fuera parte de los abuelos la que decidió a eliminar a la otra le da igual. Cercas volverá a Cervantes, a la “novela como género”. Marco viene a ser un Alonso Quijano. O sea que Marco es don Quijote y Cercas Cervantes con un toque de Flaubert. ¿Alguien da más? ¿Se pueden decir más barbaridades juntas?

Las teorías de Cercas, la defensa cerrada de la transición y el desprecio por la República lo incluyen de lleno dentro del grupo de la “tercera España”. Culpar “a los abuelos” de lo que fue un brutal golpe militar que acabó en guerra civil es propio de esta vía. Hacer pasar a las víctimas por culpables también. Es lo que hizo siempre el fascismo español y ahora los de la “tercera España”. Y si para eso hay que ocultar parte de la realidad, pues se oculta: en su biografía sobre Ridruejo Gracia se olvidó de contarnos la primera etapa, la fascista; otro ejemplo: cuando Trapiello habla de Chaves Nogales tiene buen cuidado de no mencionar a los periodistas que, militancia aparte, cumplieron su deber hasta el final por más que Madrid fuera una ciudad sitiada durante más de dos años, con lo que esto supone. Un factor común a esta gente (Cercas, Trapiello, Gracia, Molina…) es su odio a la “memoria histórica”. Cercas debe pensar que va camino del Nobel. Aunque quién sabe, hay tanta competencia: Muñoz, Trapiello, Eslava…

¿Para quién fue un negocio la transición? ¿Quién sacó beneficios morales, políticos y artísticos? Por lo pronto Cercas vendió, según quienes saben de estas cosas, más de un millón de ejemplares con Soldados de Salamina. Esto sí que es un gran negocio. Cervantes, Flaubert, Galdós, todos los de la “memoria histórica” y mucha gente que me ahorro de nombrar, lo envidiarían.  Que pregunte a Benito Bermejo y a Sandra Checa cuánto sacaron de su Memorial. ¿Qué hubiera sido de la novela sin Vargas Llosa y su artículo dominguero? Por otra parte no me deja de llamar la atención que la explicación en torno a que la “memoria histórica se convirtió en un negocio” nunca quedó clara en las entrevistas. Solo en Babelia, aunque el titular destaque que “la “memoria histórica” se ha vuelto una industria”, se lee luego que aunque “se convirtió en una industria, no proporcionaba beneficios económicos sino morales y políticos y artísticos también”. Un día antes, en El Diario, la cosa había quedado en que la “memoria histórica” se convirtió en un negocio. Y el ABC volvió a repetir lo mismo. Mi impresión es que, efectivamente, la “memoria histórica” para algunos fue un negocio. Sobre todo para ese grupo de “novelistas” que encontraron un filón que no imaginaban. Lo de los beneficios morales, políticos y artísticos nos lo debería explicar Cercas. La “memoria histórica” provocó un rechazo en el poder, en su acepción más amplia, del que Cercas debería enterarse. Lo que pasa es que si se enterara también cambiaría su opinión sobre el pasado reciente y tampoco hay que pedirle tanto a ver si se da cuenta de que ni es cronista, novelista, historiador, biógrafo y tantas otras cosas.[3] Finalmente una breve alusión a esa obsesión de Cercas por personajes falsarios, como Marco, o fascistas vocacionales como Sánchez Mazas. Este pertenece a la España más negra y carece de sentido alguno que un soldado republicano le salve la vida en aquel momento. Solo hubiera faltado que pusiera fin a la novela con la “Oración de Falange”, creada por Sánchez Mazas.[4]
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[1] EL testimonio de Sánchez Mazas que se recoge en “Caudillo” dice: “El día 30 de (..) me fusilaron con otros treinta compañeros. Sonaron las dos primeras ráfagas. Ni una bala me había tocado. Di un salto. Trepé por un camino descubierto. Caí en una hoya donde había un manantial. Me quedé quieto. Por un momento desistieron de la persecución. Oí los tiros de gracia. Poco después ordenaba el director de la prisión la batida del monte. Caía una lluvia torrencial y me fui guiando por los gusanos de luz para elegir alguna dirección. Durante tres días caminé por los bosques, mendigaba en sus masías. El día 8, por primera vez, volví a dar aquel “¡Arriba España!” que a mí me tocó crear para la Falange antigua o para la España futura. Allí me restituyo el servicio de España, de su caudillo victorioso, a la Hermandad de la Santa Falange”.
[2] Esto debe estar de moda. Hace poco (marzo 2015) escuché a Sánchez Dragó decir que la novela que ha escrito sobre Roldán, el ex director de la Guardia Civil que puso el PSOE, es una “novela de no ficción”. Desde luego el título es para enmarcarlo y muestra bien el nivel del autor: “La canción de Roldán. Crimen y castigo”.
[3] Las entrevistas consultadas son “El escritor Javier Cercas”, de Paula Corroto (El Diario, 13/11/14), “Entrevista con Javier Cercas”, Inés Martín Rodríguez (ABC, 14/11/14) y “Javier Cercas: la memoria histórica se ha vuelto una industria”, de Guillermo Altares (El País, Babelia, (15/11/14)./
[4] Como en el caso de Trapiello la cosa viene de atrás. En 1984 El País inicia una sección titulada “Volver a leer”. Veamos lo que dijo Cercas: “… por entonces se puso de moda entre los escritores españoles vindicar a los escritores falangistas. La cosa en realidad venía de antes, de cuando a mediados de los ochenta ciertas editoriales tan exquisitas como influyentes publicaron algún volumen de algún exquisito falangista olvidado, pero para cuando yo empecé a interesarme por Sánchez Mazas, en determinados círculos literarios ya se vindicaba a los buenos escritores falangistas, sino también a los del montón e incluso a los malos. Algunos ingenuos, como guardianes de la ortodoxia de izquierdas, y también algunos necios, denunciaron que vindicar a un escritor falangista era vindicar (o preparar el terreno para vindicar) el falangismo. La verdad era exactamente la contraria: vindicar a un escritor falangista era solo vindicar a un escritor; o más exactamente: era vindicarse a sí mismo como escritores vindicando a un buen escritor” (ver Becerra Mayor David, La guerra civil como moda literaria, Clave Intelectual, Madrid, 2015, pp. 218-219). Estamos ante lo que David Becerra ha llamado en esas mismas páginas “la redención fascista por la estética”. Sobre este asunto ver más en Espinosa Maestre F., “Literatura e historia. En torno a Manuel Chaves y la Tercera España”, en rev. Pasajes, Universidad de Valencia, nº 44, pp. 136-161.