dilluns, 25 de juliol del 2016

Franco encargó a Vallejo-Nágera un plan para crear “la nueva raza española”.

http://www.cuartopoder.es/laespumadeldia/2016/07/17/el-diseno-de-la-nueva-raza-espanola-objetivo-prioritario-del-mando-golpista/19651



80 AÑOS DE LA GUERRA CIVIL


LUIS DÍEZ | Publicado:  - Actualizado: 21/7/2016 08:52
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on Reddit
Antonio_Vallejo_Nagera_Estudio
El teniente coronel Antonio Vallejo-Nágera y la portada de su estudio sobre el ‘Psiquismo del Fanatismo marxista’. / Imágenes: Wikipedia y L. D.
Desde la jefatura militar instalada en Burgos, los sublevados decidieron diseñar “la nueva raza española”. Franco, que se había proclamado generalísimo para colocarse por encima de sus colegas en la dirección de la guerra, despreciando la propuesta del viejo general Miguel Cabanellas de formar un triunvirato, incorporó a su corte de colaboradores al teniente coronelAntonio Vallejo-Nágera Lobón, antiguo responsable de los servicios de medicina militar en África, para que pusiera en marcha un programa de “higiene y regeneración de la raza”.
Esta ambición revela desde primera hora la intención del dictador de limpiar España de demócratas. El argumento racial tenía muchos adeptos. El nuevo nacionalismo se inspiraba en los postulados de Hitler en Alemania. El impacto de la creación de una raza pura, superior a todas las demás, la raza aria, era enorme en aquella España que recibía desde 1933 la influencia del partido nazi. Por citar un ejemplo, el reportaje cinematográfico que sobre el congreso nazi de Neurenberg realizó Leni RiefenstahlEl triunfo de la voluntad, una de las películas propagandísticas más avanzadas y técnicamente más innovadoras (utilizó 30 cámaras), se proyectaba en las sedes de los falangistas, carlistas y monárquicos en toda España.
Si Franco no dudó en autoproclamarse caudillo (cabeza) emulando a sus colegas y aliados elführer (jefe) Hitler y el duce (guía) Mussolini, se comprende que su nacionalismo aspirara también a la pureza de la raza. Pero claro, el doctor Nágera, un hombre que admiraba a los nazis, comprendía que el racismo ario basado en el criterio “genetista” no valía para los españoles porque de raza pura teníamos poco, eramos “el cruce de mil leches” y, además, según decía, “sería anticristiano eliminar los genotipos deteriorados”. Por tanto, “la política racial de la nueva España para obtener biotipos de excelente calidad” tenía que ser “conductista” y basarse, para eliminar el “gen rojo” en “la mejora del medio ambiente, sin olvidar la genética”.
El doctor y sus ayudantes llegan a Burgos y se ponen manos a la obra. Cuentan con todas las facilidades para estudiar a los prisioneros republicanos que van siendo conducidos al antiguo monasterio de San Pedro de Cardeña, unos caserones vacíos y destartalados desde que fueron abandonados en 1921 por los capuchinos de Toulouse. Por allí pasaron más de 10.000 prisioneros de guerra. Nágera siente especial curiosidad por los voluntarios de las Brigadas Internacionales. Algunos mueren, aunque oficialmente sólo se fusila a los españoles. La brutalidad y las penalidades a las que son sometidos quedaron reflejadas en los relatos de algunos estadounidenses y en las Memorias de un rebelde sin pausa, del irlandés Bob Doyle.
El irlandés Bob Doyle, que sufrió los interrogatorios y mediciones biométricas del doctor Nágera y elementos de la Gestapo, con Luis Díez en 2006./ Inma Mesa
El irlandés Bob Doyle, que sufrió los interrogatorios y mediciones biométricas del doctor Vallejo-Nágera y elementos de la Gestapo, con Luis Díez en 2006. / Inma Mesa
Nágera manejaba el esquema de Kretschmer y las mediciones de los biotipos  para estudiar tres postulados: la relación entre los pícnicos o gruesos y los flacos o atléticos con su predisposición al marxismo; la proporción de fanatismo marxista entre los inferiores mentales y la proporción de psicópatas antisociales entre los marxistas internacionales. Bob Doyle, quien acudió en 2006 a la presentación del libro del que suscribe, La Batalla del Jarama, y recibió un cálido homenaje del ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid (Madrid), con su alcalde José Masa, de Izquierda Unida (IU), al frente de cientos de vecinos, recordaba cómo fue sometido a las pruebas de Nágera y de unos tipos de la Gestapo. “Después de interrogarme, uno de ellos me tomó medidas mientras el otro iba anotando en un cuaderno. Lo único que entendí de lo que estaba escribiendo era algo parecido a “atleten”;  lo interpreté como que yo era “atlético”. Luego, me fotografiaron desnudo. El objetivo era demostrar que todos nosotros éramos infrahumanos”. El pintor y viñetista de El Sol y otros periódicos, José Robledano, que estuvo allí preso, reflejó con su lápiz en papel de estraza las condiciones infrahumanas de los prisioneros, cubiertos con harapos. Su esposa le sobrevivió y los guardó durante muchos años (hasta la restauración democrática) y entregó muchos retratos a las familias de los que fueron fusilados.
El psiquiatra Nágera y unos colaboradores que menciona como AVN, A. del Río y E. Conde Gorgollo, hacen unos estudios de los prisioneros que consisten en “comprobar experimentalmente” que “el simplismo del ideario marxista y la igualdad social favorece su asimilación por los deficientes mentales, que hallan en los bienes materiales que ofrecen el comunismo y la democracia la satisfacción de las más bajas apetencias humanas”. Y, naturalmente, consiguen demostrarlo. “En todos los marxistas internacionales predominan los temperamentos degenerativos sobre los normales; predominan las inteligencias medianas e inferiores, alcanzando el 10% la proporción de individuos francamente imbéciles”, concluyen. Publica los estudios en dos revistas especializadas, redacta un libro: Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza, que imprime en Burgos y dedica al caudillo.
Vista aérea del Monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos), utilizado como campo de prisioneros./ Revista Fotográfica Española
Vista aérea del Monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos), utilizado como campo de prisioneros./ Revista Fotográfica Española
Nágera reconoce entre sus “irrefutables” conclusiones que “el grupo de internacionales británicos e hispano-americanos tiene tantos puntos de contacto psicológico con los españoles que apenas difieren”. A partir de esos estudios y de sus grandes conocimientos, el psiquiatra dictaLa política racial del Nuevo Estado (1938), un volumen seudocientífico con las medidas que deberán adoptar los nuevos jefes para conseguir “una raza robusta”.
La tesis de “la mejora del medio ambiente”, es decir, “la purificación psíquica a fondo” y la limpieza de cualquier vestigio de democracia y marxismo, es la que interesa a Franco. Puesto que el doctor Nágera considera probado que los marxistas y demócratas son “psicópatas”, propone, como “medida de higiene mental de la posguerra”, que se les segregue en “campamentos de trabajo hasta que hayan logrado su adaptación social”. Eso hacen.
Otras medidas de higiene inmediata han de ser las campañas antipornográficas para eliminar “el libertinaje” y el “desenfreno sexual” al que, según afirma el doctor, se han entregado las masas en la zona republicana. “El desenfreno de los jóvenes rojos ha alcanzado tales dimensiones que en algunas zonas liberadas se han encontrado infestadas de venéreo hasta el 40% de las mujeres marxistas”, asegura.
Además de limpiar “el medio ambiente”, el guía racial propugna la creación de una “aristocracia eugenésica”, los selectos, los mejores. No hace falta que sean exclusivamente atletas, sino ansiosos de superarse. “El selecto recibirá desde su infancia una educación rígida, disciplinada y plena de renunciamientos”. Esto requiere “una disciplina social muy severa, basada en la religiosidad y el patriotrismo”.
El asesor racial de Franco sostiene que “los Estados liberales y democráticos se encuentran incapacitados para llevar a la práctica una política racial eficiente, ya que favorecen la vida de los inferiores y los mediocres en perjuicio de los selectos, pero el Estado dictatorial y totalitario sí puede hacerlo”. Y en ese sentido dispone: “El nuevo Estado seleccionará a los niños y los jóvenes de dotes sobresalientes y los someterá a su tutela para que no se atrofien”.
Para cumplir esa recomendación, Nágera dice que “los selectos” han de ser separados de sus familias, algo de lo que se ocuparán las instituciones que participan de la política franquista, la Iglesia Católica entre ellas. La selección de los mejores compete a los nuevos maestros una vez depurados y eliminados los de ideas democráticas y liberales, es decir, la mayoría. “Hay que llevar la disciplina militar a los centros de enseñanza. Los catedráticos con uniforme militar son más respetados por el alumno que los tocados con chistera”, afirma.
Dibujo del pintor Bardasano sobre los prisioneros hacinados en San Pedro de Cardeña /Archivo Familiar.
Dibujo del pintor Robledano sobre los prisioneros hacinados en San Pedro de Cardeña /Archivo Familiar.
Sobre la “política natal” del nuevo Estado, después de condenar la “taimada habilidad” de los revolucionarios sobre la “huelga de vientres”, afirma con supuesta solvencia científica que “la demencia precoz y la esquizofrenia son más frecuentes en los unigénitos”. De ahí la conveniencia de tener más de un hijo y la “mala fama” que en los años posteriores se dará a los hijos únicos. Propugna tres puntos fundamentales: “El aumento de los nacimientos, la disminución de la mortalidad infantil y el subsidio a las familias numerosas”. El régimen aplicó un sistema de puntos salariales por hijo.
La depuración del medio ambiente exige la erradicación de los anticonceptivos y la condena del aborto. Sostiene Nágera que “el Código Penal no ha evitado el progresivo incremento de los abortos clandestinos” y califica de “fariseos” a los colegas que “cubren con el acta médica las razones de necesidad para practicar abortos terapéuticos”, al tiempo que afirma taxativamente: “El nuevo Estado debe perseguir el aborto y a los abortadores”.
En “política nupcial”, el psiquiatra amigo del dictador se muestra partidario de desprestigiar a los solteros y de “promover campañas contra la soltería”. En este sentido afirma que “Mussolini ha seguido una política nupcial muy acertada”. Aunque no cita el lema las tres emes, su referencia al “Mussolini, Macho, Marido” queda implícita en su recomendación al generalísimo. “El ciudadano modelo de la Nueva España será casado y prolífico”, sentencia.
La “higiene de la raza” exige asimismo la erradicación del “donjuanismo” y de “la libertad de costumbres de la muchacha moderna” por no ser favorables al matrimonio, sino a la poligamia y la prostitución, según afirma. Por eso proclama: “Todos los españoles de bien tendrán padres conocidos”. Y recomienda al nuevo régimen castigar los delitos contra el honor de la mujer, causa –según él– de que abunden los donjuanes”.
La interpretación jurídica de esa recomendación impregna todas las disposiciones civiles y penales de la dictadura y somete de un modo terrible a las mujeres a la voluntad de los maridos en todos los órdenes de la vida, desde manejar los bienes gananciales o los recursos económicos de la propia mujer para comprar un electrodoméstico hasta salir del pueblo o la ciudad. Pero además el régimen implanta el delito de “adulterio” (se suprimió en 1975) y rescata de la legislación decimonónica el privilegio de “la venganza de la sangre” por el que el marido puede matar a la mujer adúltera. La vigencia de esta atrocidad se prolongó hasta 1968. He aquí el terrorismo intelectual contra las mujeres. Todavía hoy el doctor (Antonio) Vallejo-Nágera da su nombre a una calle de Madrid.
____________________________________________
especial_Guerra_Civil
Resultado:
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas( 78/5 | 16 votos)
Imprimir Enviar

Categoría | Espana

Lo que esperaban "las derechas" en 1936, y lo que pretenden ahora

http://www.elplural.com/2016/07/24/lo-que-esperaban-las-derechas-en-1936-y-lo-que-pretenden-ahora


Dom, 24 Jul 2016 
Se avecinaba el año de la Guerra Civil, pero a finales de 1935 ni siquiera los principales jefes de los partidos de la derecha española parecían adivinar que algo tan terrible podía suceder. Su preocupación, según declararon entonces a la revista Blanco y Negro, vinculada al diario ABC, era ganar las elecciones que finalmente se celebrarían en febrero del 36. Exactamente lo mismo que ocurriría ahora. No se trata de buscar parecidos con la España actual, pero sí que merece la pena recordar las opiniones de José Calvo SoteloJosé María Gil Robles o José Antonio Primo de Rivera ahora que, ochenta años después, sus herederos políticos buscan formar gobierno a toda costa.
José Calvo Soteloasesinado unos días antes del golpe de estado del General Franco, se presentaba como jefe del Bloque Nacional y partidario del regreso a una monarquía autoritaria. Pero por las urnas. Como cualquier político al uso declaraba que se proponía "intensificar mi campaña política recorriendo capitales y pueblos de numerosas provincias". A pesar de su reconocida enemistad con la República reconocía que "todas las elecciones celebradas desde 1931 han sido puras y legales" y vaticinaba una victoria de "los partidos de derecha y sus alrededores" con entre 257 y 260 diputados de los 473 del Parlamento republicano: "El mayor núcleo de ellos lo tendrá la CEDA. Seguiremos después Renovación y Tradicionalistas. (...) Las izquierdas de todo estilo no serán más arriba de 160 a 180. Pocos para gobernar. Lo suficiente para no dejar gobernar, si los grupos derechistas no adoptan desde el primer instante una tónica fuerte, tajante y decidida".
Imagen del periódico con las reflexiones de Calvo Sotelo sobre lo que ocurría en España en aquel año. 
La primera acción del nuevo Parlamento, en su opinión, tendría que ser "la sustitución total de la Constitución. Ya no se puede hablar de revisión parcial. Ni siquiera de revisación. Si las izquierdas triunfasen no dejarían piedra con piedra. Nosotros hemos de sentirnos animados del mismo impulso totalitario. Aunque en servicio de España y de su continuidad histórica, y no en el de la Antiespaña, que mueve ese informe revoltijo revolucionario organizado por el señor Prieto".
Un impulso totalitario (recordemos que triunfaban fascismo y nazismo en Italia y Alemania) que se disputarían la izquierda y la derecha: "Lo que ya no es viable es el centrismo irresoluto, paralítico, que nada hace, ni deja hacer. Necesitamos mano enérgica, competente y continua.... Y las masas impondrán, sobre todo, una política contrarrevolucinaria a fondo.
José María Gil Robles representaba a la derecha que contemporizaba con la República. No consiguió el periodista de Blanco y Negro declaraciones directas suyas, pero de lo que le respondió el político se deduce que estaba muy ocupado preparando la campaña electoral: "De mitin en mitin, el Sr. Gil Robles, jefe de la C.E.D.A., predice el formidable éxito de las huestes que acaudilla, dentro del año próximo. Cien reuniones y actos de propaganda por semana resumen este programa: Aplastar definitivamente a la revolución y a sus cómplices. Luego, revisión total de la Constitución. Espera que en el Parlamento futuro las derechas y "sus alrededores" sumen 250 o 260 diputados".
A José Antonio Primo de Rivera le presenta el periodista como "enérgico, juvenil, pleno de gallardías, entregado al estudio del momento político". Pura coincidencia el apellido con el de un político actual, por supuesto, pero miren lo que decía el jefe de la Falange sobre su actitud ante las elecciones: "La Falange aún no ha adoptado una actitud definitiva Desde luego no se alineará en ninguna alianza que se constituya con un sentido de "unión de derechas". La Falange no es un partido de derechas, como tampoco es de izquierdas. Entiende que esos valores de derechas e izquierdas están caducados, por descansar sobre concepciones laterales, incompletas, de lo que es España".
Sus principales enemigos eran el separatismo, "la negación de España", y el comunismo, "la negación de toda una manera occidental, espiritual, cristiana, de entender el mundo". Curiosamente, al contrario que Calvo Sotelo y Gil Robles, vaticinaba una victoria minoritaria de las izquierdas con 170 diputados: "Las izquierdas burguesas volverán a gobernar, sostenidas en equilibrio dificilísimo entre la tolerancia del centro y el apremio de las masas subversivas. Si los gobernantes -Azaña, por ejemplo- tuvieran el inmenso acierto de encontrar una política nacional que les asegurara la sustitución de tan precarios apoyos por otros más fuertes y duraderos, acaso gozara España horas felices. Si -como es más probable- no tienen ese acierto, la suerte de España se decidirá entre la revolución marxista y la revolución nacional".
Ochenta años después, la derecha necesita el apoyo de los nacionalistas para poder formar gobierno. Su principal aliado rechaza ubicarse en una posición política de derecha o izquierda al uso y amenaza con romper la baraja si Rajoyrecurre finalmente a ellos.
¿Complicado? Así concluía su artículo el periodista de Blanco y Negro, R. Ortega Lissón: "El resultado de nuestras reflexiones es este: Animosas, las derechas; vacilantes, las izquierdas. Inquietud, en el ambiente. Así nace políticamente el año 1936".
Ni Calvo Sotelo ni Gil Robles acertaron en sus pronósticos. En febrero de 1936 los partidos del "Frente Popular" obtuvieron 263 diputados, la derecha 156 y los partidos de centro 54. José Antonio Primo de Rivera se presentó por Cádiz y perdió el único escaño que tenía Falange. Aunque él no lo supiera todavía, estaba a punto de conseguir un enorme protagonismo.
 
Jesús Martín es periodista.

diumenge, 24 de juliol del 2016

CONCENTRACIÓ DE LA MESA DE CATALUNYA DISSABTE 30 DE JULIOL. SETANTA-DOSENA CONCENTRACIÓ VERITAT, JUSTÍCIA I REPARACIÓ.



http://mesadecatalunya.blogspot.com.es/2016/07/setanta-dosena-concentracio-veritat.html


diumenge, 24 de juliol de 2016




Aquest juliol tornem a denunciar la situació de continuisme del franquisme, la normalització i estandardització del feixisme espanyol com a un fet històric qualsevol desvinculat de la situació actual. Es torna a considerar el “18 de juliol” com una efemèride llunyana en el temps ja superada perquè tots som uns grans demòcrates. Així hem vist la portada de El Mundo amb una fotografia sota el títol “Los hijos de la reconciliación”, només faltava afegir “nacional”,  mostrant els fills dels militars vencedors amb els dels vençuts, nét del cap colpista assassí inclòs. Aquest pervers article els mostra parlant de guerra fratricida entre famílies i amistats, com si la guerra hagués sortit del no-res, explicant que Franco va plorar de pena quan va vèncer, però oblidant les terribles dècades de mort i repressió que van venir després, quan ja no plorava signant condemnes a mort fins al seu últim alè. Potser tot això no té res a veure amb les seves vides on victimaris i víctimes provinents del mateix món han pogut seure a sopar i parlar de les batalletes dels avis. Però el seu “18 de juliol” asèptic i intemporal té molt a veure amb les nostres vides. Nosaltres no oblidem perquè no podem trair la Memòria, les memòries d’aquells que van patir el feixisme pel seu compromís amb les llibertats. 
També es va celebrar una missa a la catedral de València pel general genocida amb l’argument que no es pot discriminar ningú, només les persones etiquetades de roges, homosexuals, laiques, atees,  tota aquesta gent que no s’estima molt la jerarquia eclesiàstica. A la televisió pública espanyola, que paguem totes i tots, per a celebrar el 80 aniversari del cop d’estat contra la legalitat republicana, La 2 va passar la pel·lícula “El santuario no se rinde” que lloa la resistència d’uns traïdors a la democràcia al santuari de la Vírgen de la Cabeza, encara avui franquejat per un monument amb una àliga franquista de considerable dimensió explicant la història dels guàrdies civils que es van aixecar contra la República, per a ells uns herois de la seva santa creuada que tanta sang va vessar.
S’ha tornat a parlar de guerra, de bàndols, de mort entre germans en comptes de fer referència a la veritat històrica, a la conspiració de les oligarquies, l’estament militar i eclesiàstic per acabar amb una jove República que s’obria pas entre l’immobilisme d’aquells que van assistir complaents al matrimoni dictadura-monarquia borbònica. En comptes de parlar de l’aixecament dels colpistes, del feixisme espanyol i de l’enderrocament de la democràcia per la força de les armes finançades per banquers com March, beneïda per la cúria i d’una guerra guanyada amb l’imprescindible suport del nacionalsocialisme i el feixisme i la complicitat del no intervencionisme. Tota aquesta recurrent propaganda protagonitzada pels que van comprar la transició, alguns per tapar-se unes vergonyes que ara s’atreveixen a ensenyar impúdicament i altres per arribar al bipartidisme que tant de poder els hi va proporcionar, pels que ara es diuen constitucionalistes i viatgen en el mateix tren envoltats de la bicolor i la corona. Aquests tenen sota les seves catifes molts fantasmes per amagar. Només coneixem la punta de l’iceberg. 
I en aquest context acabem de passar per unes eleccions que han guanyat els hereus de tot allò que va representar el franquisme: caciquisme i corrupció, amb una efectiva campanya de por als rojos i els separatistes. Amb uns vots custodiats per un ministre de l’interior supernumerari del mateix Opus que va ser columna del franquisme i que conspira contra partits democràtics sense gens de vergonya i sense dimitir, com és costum a la seva monàrquica pàtria. Han guanyat els negacionistes que no condemnen el lligat i ben lligat que tantes prebendes els ha suposat.
Volem recordar altra pel·lícula, “El judici de Nuremberg” (1961). En un moment del film un dels jutges posa a l’espectador davant del mirall quan exposa que la situació política i els seus interessos no poden canviar el fet que s’ha de fer justícia. Què la por al poder de l’URSS i la necessitat dels EEUU de formar un front anticomunista no podia convertir-se en el perdó per aquells que van cometre horribles crims de lesa humanitat com va acabar passant. Estem en el mateix punt, la justícia i els drets humans són supeditats als interessos d’aquells que prediquen l’oblit i el fet de passar pàgina d’un llibre que ni tan sols ens han deixat escriure.   
 
I aquí continuem altre juliol més, demanant veritat, justícia i reparació per a les víctimes del franquisme i la transició i respecte pels drets humans. Denunciant que l’actual estat roman en un dèficit democràtic arrossegat des d’aquell 17 de juliol de 1936, que té unes arrels molt més profundes, lligades a les grans famílies, als borbons i a una poderosa Església. Tots plegats van sotmetre històricament els pobles a cops d’ignorància, pobresa i amb mà repressora. La pregunta que ens fem ara és si 80 anys després han canviat les coses, potser en part de la lletra sí, però no en l’esperit. Una ànima negra, cínica i venjativa que els vencedors van inocular en els seus descendents, que no perdonen que les filles i nétes de les vençudes caminin amb pas ferm cap a la seva emancipació deixant enrere la seva "una, grande y libre". 
Us esperem dissabte, 30 de juliol, a les 12 hores a la plaça Sant Jaume.

La entereza del primer fusilado.


http://www.elnortedecastilla.es/valladolid/201607/24/entereza-primer-fusilado-20160717093201.html




  • 80 AÑOS DEL INICIO DE LA GUERRA CIVIL

  • El Norte de Castilla saca a la luz documentos inéditos que revelan cómo pasó sus últimas horas de vida el socialista José Garrote Tebar, ejecutado junto a la ermita de San Isidro el 29 de julio de 1936

José Garrote Tebar, médico, concejal socialista y primer fusilado en el Valladolid de la Guerra Civil, murió con entereza y sin bajar el puño mientras daba vivas al socialismo en un paraje próximo a la ermita de San Isidro. Así se desprende del conmovedor testimonio de un voluntario falangista a quien encomendaron vigilarle en sus últimas horas de vida, al que ha tenido acceso este periódico. El relato ocupa tres de las treinta y cinco cuartillas mecanografiadas que, a modo de diario de guerra, dejó escritas Jacinto Valentín Fernández de la Hoz, uno de los muchos voluntarios falangistas que murieron en la toma del Alto del León. El documento forma parte de una extensa colección familiar de cartas y testimonios de jóvenes fallecidos en dicho frente de guerra, la mayoría pertenecientes a conocidas familias de la ciudad, y que ha sido amablemente puesto a disposición de El Norte de Castilla.
Mientras que el diario de Jacinto Valentín también está depositado en el Centro Documental de la Memoria Histórica, el resto de cartas y anotaciones es inédito y refleja el ambiente que se vivió en un sector de Valladolid y de los pueblos más cercanos cuando se tuvo noticia de la sublevación militar que provocó la guerra.Y lo más importante, expresan las motivaciones, profundamente religiosas, de aquellos jóvenes que se alistaron voluntariamente a la columna motorizada que el 22 de julio de 1936, al mando del coronel Serrador, partió hacia el Alto del León. Quienes escribieron sus vivencias tenían entre 20 y 21 años; y todos murieron.
El caso de Jacinto Valentín es especialmente relevante. No solo porque participó activamente del clima de guerra a camino entre Madrid, Boecillo y Valladolid, sino también porque vivió en primera persona las últimas horas de vida del dirigente socialista José Garrote Tebar, el primer fusilado en la ciudad tras juicio sumarísimo y uno de los hombres más importantes del Partido Socialista. Y ello fue debido a que, como voluntario en el cuartel, se le encomendó hacer guardia en la Cárcel Vieja de Chancillería. El edificio había sido abandonado en julio de 1935, fecha de construcción de la nueva prisión, a causa de sus pésimas condiciones. Sin embargo, la actividad represora de los sublevados en julio de 1936 obligó a reabrir sus puertas para dar cabida a un ingente número de presos políticos. Entre ellos, el concejal Garrote.
A Jacinto se le encomendó hacer guardia en el viejo presidio el 28 de julio, un día antes del fusilamiento: «En la madrugada del día 29. Estoy de una a tres de guardia en el portón de la Cárcel Vieja, y se aproxima el momento en que se va a fusilar a Garrote. Director de la Casa del Pueblo, era Médico Tocólogo y alma del socialismo en Valladolid, de cuyo Ayuntamiento era concejal», señala. En efecto, en aquel momento Garrote era una de las máximas figuras del PSOE en la ciudad y pertenecía, junto a colegas como Eusebio González Suárez, al sector más radicalizado del partido, enfrentado el más moderado que representaba, entre otros, el entonces alcalde Antonio García Quintana, a quien también fusilarían un año más tarde.
Relatos inéditos de la Guerra Civil en Valladolid
Nacido en Valladolid en mayo de 1883, Garrote Tebar era médico de profesión y se había doctorado en la Universidad Central de Madrid en la especialidad de Ginecología. Tras ampliar sus conocimientos en Londres y París, obtuvo una plaza de auxiliar en la Facultad de Medicina vallisoletana. Su carrera política la inició bastante alejada el socialismo, concretamente en las filas del Partido Liberal, incluso llegó a ser uno de los fundadores, en 1908, del Círculo Liberal vallisoletano.
Poco tiempo después abandonó la formación que entonces lideraba Santiago Alba para pasarse a las filas republicanas. Fundó y dirigió, en 1911, el semanario republicano ‘La Voz del Pueblo’, formó parte de la junta directiva del Casino Republicano desde la primera década del siglo XX y en 1912 contribuyó a crear el Partido Republicano Reformista, en cuyas filas resultó elegido concejal en 1913, y diputado provincial, dos años después; además, fue candidato en las elecciones generales de 1918 y 1919, en estas últimas dentro de la conjunción republicano-socialista. Participó activamente en la huelga general de 1917, por lo que fue detenido y conducido a la prisión de Chancillería, donde permaneció un mes arrestado.
Ya en las filas del PSOE, optó al Parlamento en 1920, pero no resultó elegido. Al año siguiente participó en la creación de la Universidad Popular Pablo Iglesias, auspiciada por los socialistas locales. Diputado provincial de nuevo en 1923, durante la Segunda República ejerció importantes responsabilidades: concejal en abril de 1931, diputado nacional ese mismo año y presidente del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Valladolid. Su radicalismo le llevó a insistir al alcalde García Quintana para la inmediata incautación de los edificios de la Compañía de Jesús a fin de convertirlos en escuelas públicas, como marcaba la ley. No es de extrañar que Garrote se convirtiera en el punto de mira de las derechas no republicanas.
Además, participó activamente en la campaña electoral de las elecciones de febrero de 1936, que ganaron las izquierdas, y el 18 de julio, al tener noticias de la sublevación militar, trató de conseguir del gobernador civil, Luis Lavín, el reparto de armas a los obreros. No lo consiguió. Incluso se enfrentó con el alcalde por considerar que su actitud era demasiado moderada. Detenido en la Casa del Pueblo cuando esta fue asaltada por los rebeldes el día 19, se le juzgó y condenó a muerte por rebelión. La fecha de su fusilamiento se fijó para la madrugada del 29 de julio de 1936.
Hasta ese momento cumplió pena de prisión en la Cárcel Vieja (Chancillería), donde entró en contacto con Jacinto Valentín. Faltaban unas horas para que se cumpliera la máxima pena y Garrote, lejos de desfallecer, hizo gala de una entereza sorprendente. El relato del joven falangista es, a este respecto, conmovedor:
«He oído decir de él que ha cometido atrocidades; dirigió el asalto a la Casa Social Católica, asaltos a iglesias, profanaciones... Ahora se le acusa de haber dirigido la resistencia de la Casa del Pueblo contra la fuerza pública (…) Ayer martes [21 de julio], pues ya estábamos en la madrugada del miércoles, ya se sabía a mediodía que se había dictado sentencia condenándolo a Garrote a la última pena y al secretario de la Casa del Pueblo, Eliseo San José, juzgado con aquél, a treinta años de presidio. Desde el mediodía vino la mujer del condenado para permanecer con él hasta el último momento. Todo está pendiente del fusilamiento. Los que han terminado su guardia al comenzar yo la mía no han querido acostarse. El alférez nos ha contado otros casos de ejecución de la pena de muerte a los que él asistió. Ha venido el empleado de la funeraria a que el interesado elija caja, etc. Por lo que más destaca de todo esto es la entereza del condenado, que no se arredra ante la certeza de su inminente ejecución, ni siquiera ante estos fúnebres preparativos».
Gran serenidad
Los detalles de la ejecución también eran conocidos por Garrote, a quien ya le habían notificado que lo fusilaría a las 4:30 de la madrugada un piquete de Guardias de Asalto, «con sentimiento de los falangistas de guardia, que desearían realizarlo ellos», confiesa Jacinto, quien, lejos de participar de ese clima de venganza, reconoce sentirse impresionado por la serenidad y valentía del socialista:
«En cuanto a mí, esta es una de las veces que más de cerca veo pasar la muerte y lo que tengo es un gran sentimiento de curiosidad por presenciar la ejecución, que no me será posible pues no va a ser en la cárcel. El condenado ha rechazado los Sacramentos y sigue sin amilanarse. Estas dos cosas se relacionan en mi mente, solo la segunda arranca comentarios a los circunstantes. En realidad, el sentimiento que más o menos impera es el desagrado. Quien más, quien menos, me parece, que desearía ver al condenado entristecido, lloroso, hecho un guiñapo para poder despreciarle, porque el desprecio es el supremo insulto que se puede hacer a una persona. La entereza del enemigo, por el contrario, nos obliga a respetarle, podremos hablar mal de él si queremos, pero nos vemos obligados a respetarle. Tal vez esa entereza nos hace olvidarle más, pues nos vemos en la imposibilidad de lanzar sobre él esa última arma del desprecio bajo el que quisiéramos verle aplastado. Sin embargo, la misma valentía del enemigo hace la lucha más digna y noble y nos da la certeza de que el enemigo es digno de nosotros».
Antes de ser relevado de su guardia, Valentín asiste a la llegada a la Cárcel Vieja del camión con los guardias de asalto encargados del fusilamiento, acompañados por los guardias civiles a quienes se les ha encomendado custodiar al preso hasta el lugar de la ejecución, en el Campo de San Isidro.Ha llegado la hora de que la esposa de Garrote, Juana Cuadrado, se despida de él para siempre. Todos los presentes se asombran al contemplar la escena:
«A las cuatro baja la mujer de Garrote, que dentro de media hora ha de ser Viuda. Viene acompañado de nuestro Alférez y un par de funcionarios de prisiones. No decae su entereza mantenida tal vez por el orgullo. Cuando va a bajar los últimos escalones de piedra que dan al zaguán, el alférez que va a su lado le ofrece el brazo, ella lo rechaza diciendo: ‘No flaqueo, solo flaquean los cobardes’. En el momento de cruzar la acera para montar en el auto en que han de conducirla a casa, ve venir dos guardias y les dice: ‘Daos prisa, que no llegáis al fusilamiento’».
Ni siquiera en los últimos minutos Garrote muestra signo alguno de debilidad, refiere el joven falangista, más bien todo lo contrario: «El alférez nos cuenta detalles del preso. ‘No pierde la serenidad un momento –dice–, habla con nosotros como si tal cosa. Hace un momento nos ha dado las gracias por la forma en que lo hemos tratado». A las 4:20 aparece Garrote custodiado por guardias civiles y rodeado por oficiales y altos empleados de la cárcel. «En su rostro no hay señal de decaimiento. En el momento de bajar los últimos escalones, aparece en su rostro un gesto de odio y alza el puño fuertemente cerrado. Nosotros, fieles a la orden recibida, no hacemos señal de haberlo visto. Mi hermano Agustín, de guardia en la puerta, la abre y sale la comitiva (…). El aire apenas mueve las hojas de los árboles. En mi mente causa penosa impresión la idea de que el condenado ha rechazado los Sacramentos e incluso se haya negado a que un sacerdote le acompañe en sus últimos momentos. Se oyen rumores de oraciones, es que dentro rezan el oficio de difuntos (…) Apoyadas las manos en el cañón del fusil, rezo un Padrenuestro por el alma del desgraciado. En el momento en que llego al requiescat in pace suena una descarga. Todo ha terminado. Son las cuatro y media y tres minutos. Amanece».
Quince minutos después pasa por delante de la Cárcel de Chancillería un automóvil de la funeraria; y a las cinco de la madrugada ya habían regresado todos los vehículos que fueron a San Isidro. Jacinto conoció los detalles de la ejecución gracias al relato de un testigo presencial. Una vez más, los detalles no le dejaron indiferente: «No se realizó en el mismo Campo de San Isidro, que estaba guardado por tropas de Infantería de San Quintín, sino allí cerca, en un sitio cortado a pico, al lado de la carretera. El reo, colocado a unos diez pasos del piquete, no perdió su valor. En el momento de oír la orden de ‘¡apunten!’, alzó por última vez el puño cerrado y con voz todavía enérgica gritó: ‘¡Viva el Socialismo!’. Resonó la descarga. El reo, que no perdió un balazo, se inclinó hacia adelante, se tambaleó y cayó por fin hacia atrás. El puño derecho que había alzado estaba atravesado de un balazo. Murió en el acto».
José Garrote Tebar, el primer fusilado ‘oficial’ de la Guerra Civil en Valladolid, tenía 53 años en el momento de su muerte y vivía en el número 26 de la calle Duque de la Victoria. Aquel 29 de julio de 1936 dejó viuda y un hijo, también llamado José. En 1985, el Ayuntamiento puso su nombre a una calle del barrio de Parquesol.
Relatos inéditos de la Guerra Civil en Valladolid
El médico y concejal socialsita José Garrote Tebar, primer fusilado durante la guerra civil en Valladolid.

Aquí también se hizo Historia. Arqueología de la Guerra Civil.


http://guerraenlauniversidad.blogspot.com.es/2016/07/aqui-tambien-se-hizo-historia.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+ArqueologaDeLaGuerraCivilEspaola+(Arqueolog%C3%ADa+de+la+Guerra+Civil+Espa%C3%B1ola)



sábado, 23 de julio de 2016


Un visitante nos comentaba el otro día que en las trincheras que excavamos en Casa de Campo no hubo apenas combates. La falta de referencias sobre este sector durante los combates de noviembre del 36 en torno a Madrid es lo que nos podría hacer pensar. La realidad, sin embargo, se resiste a obedecer a los documentos. Y la arqueología trabaja con la realidad, con las cosas mismas -no con los discursos sobre la realidad (sean órdenes militares, noticias de periódicos o memorias).  

El mapa de distribución de hallazgos que nuestro colega Manuel Antonio Franco va creando a partir de los datos recogidos en el campo es elocuente. Indica sin lugar a dudas que en Casa de Vacas se combatió. Mucho. Casi no hay un palmo de terreno que no contenga un trozo de metralla una bala o un casquillo. Y eso que lo que nosotros registramos arqueológicamente es lo que ha quedado, no lo que existió. Es lo que ha sobrevivido a los servicios de recuperación del ejército, a años de chatarreo, décadas de paseantes curiosos y niños que jugaban en las trincheras. 
 Cola de una granada de mortero Stokes aparecida en prospección

La arqueología, lo hemos dicho muchas veces, no va a cambiar la gran historia de la Guerra Civil. Pero puede ayudarnos a descubrir escenarios olvidados, donde la gente luchó, sufrió y murió exactamente igual que en los más conocidos. Al excavar Casa de Vacas reivindicamos la memoria de sus combatientes y el papel que desempeñaron en la Historia.