diumenge, 1 de gener del 2017

DOCUMENTO / CRÓNICA DE LA REPRESIÓN DE JULIO DE 1936 CONTADA POR UN REPUBLICANO ESCONDIDO

http://ctxt.es/es/20161228/Politica/10267/Guerra-Civil-represion-diario-cronica-Lugo-republica.htm


El diario del horror

Las anotaciones de un vecino de Vilachá encontradas en 2006 en la aldea de Estrumil revelan los tiempos y los usos represivos en una zona del sur de Lugo durante los primeros días del golpe de Estado

<p>Foto de la Escuadra Negra de Eirexalba, formada por falangistas de O Incio y Sarria, supuestos responsables del asesinato del médico 'O Pequeniño'.</p>

Foto de la Escuadra Negra de Eirexalba, formada por falangistas de O Incio y Sarria, supuestos responsables del asesinato del médico 'O Pequeniño'.
ARCHIVO FAMILIA DÍAZ DE O INCIO
28 DE DICIEMBRE DE 2016
Maldito diario:
“En estos días tenemos a la vista la triste nueva de haber sido muerto también en Castro de Rei el compañero Dositeo Pérez Fernández… fue alcanzado por un proyectil que le atravesó el cráneo dejándolo muerto instantáneo. Una vez reconocido el cadáver por los mismos resultó ser un antiguo amigo del mismo que lo mató, diciéndoles a los demás allí mismo que había matado a un amigo, y muy contento, pues decía este criminal ‘¡Qué se joda!’. ‘Para nosotros el matar es un honor’. Pues este criminal es el conocido despilfarrador Amieira de Villaesteba (Saviñao). Pertenecía a la Banda Negra de Monforte. Le dijo un día de estos a un vecino hablando de los crímenes que hacía todos los días: ‘Mira, tu suegro es gordo, pero seis más gordos todavía los dejamos tirados como seis cerdos en la carretera, y aún tenían bastante dinero, que éramos cuatro y nos tocaron a veinte y tres duros y una peseta y tres reales, y algunos botones de oro”.
Este es uno de los relatos de los tiempos y los usos de la represión en una zona del sur de Lugo durante los primeros días del golpe de estado fascista de 1936. Los escribió uno de los perseguidos desde el escondite en el que logró refugiarse, en la casa de unos parientes lejanos, de filiación monárquica. Allí, a lo largo de mes y pico, fue apuntando lo que había visto y lo que le contaban que estaba pasando. Después de ese tiempo, logró escapar, pero el manuscrito quedó en la casa, en la aldea de Estrumil, parroquia de Sobreda, municipio de O Saviñao. No se descubrió hasta 2006, al realizar obras de reforma en el edificio. “Los papeles los encontró un constructor que había contratado mi madre para arreglar un muro de la casa. Fue junto a ella con los papeles y le dijo: ‘Acabo de encontrar el tesoro de Sierra Madre”, dice Miguel Rodríguez, el miembro de la familia propietaria de la casa de Estrumil que se ha encargado de conservar el diario. El escondido se llamaba Manuel y era vecino de Vilachá, una aldea de Castro de Rei de Lemos, una parroquia del Ayuntamiento de Paradela. Miguel Rodríguez aventura que pudo ser incluso miembro de la corporación republicana de Paradela (un municipio atravesado por el camino de Santiago, cuyo censo no alcanza ahora los dos mil habitantes y en 1930 apenas superaba los cinco mil) porque usó papeletas del censo electoral para escribir la crónica con la que conjuró el horror. 20 hojas de 21,5x16 cm que encabezó con el título El terrorismo faccioso en Castro de Rey (Paradela) desde el día 18 de julio de 1936, día en que estalló el movimiento revolucionario faccioso, cuyo contenido fue transcrito en su mayor parte en el número 38 de la revista LUZES.

Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES
Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES

Su valor, más allá de la aportación histórica, estriba en las circunstancias y en la perspectiva de su escritura. El del testigo de los hechos que quiere dejar constancia de ellos, y los describe con la narrativa popular de un cuento de invierno, aunque el uso del papel y el idioma oficiales le contagie a veces alguna expresión burocrática. Esa voluntad de crónica se refleja en el título y en que comience contando el histórico intento, el 20 de julio, por parte de contingentes republicanos, ferroviarios de Monforte, artesanos y labradores de otras poblaciones del sur de Lugo, de ocupar la capital y restaurar el orden legal. Allí se encontraron con una encerrona de fuerzas del ejército y la Guardia Civil, que se habían desplegado siguiendo en teoría órdenes del gobernador civil, que ya había sido hecho prisionero. “Al hacer la retirada varios ya fueron asesinados por las hordas facciosas y Guardia Civil, no pudiendo hacer uso la mayoría de estos de los coches que antes les habían llevado, siendo tiroteados varios coches que les cuadraba pasar por sitios donde había Guardia civil... Otros muchos al salir de Lugo tuvieron que pasar el rio Miño a nado”.
Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES
Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES
Manuel de Vilachá se había quedado a medio camino, en Sarria, para defender la legalidad republicana en esa villa. Pero “con las armas de que disponían, que eran solo escopetas y pistolas, era imposible defenderse de los máuseres y ametralladoras que por momentos entraban en Sarria... y se fueron retirando amparados por el astro de la noche, pues varios coches con Bandera Bicolor llenos de fascistas y Guardia Civil se hacían dueños del pueblo”. El manual del perfecto golpista indica que hay que descabezar a las autoridades civiles. En 1936, lo de descabezar no era figurado. “[El alcalde de Sarria, Antonio Páramo] se encontraba en su casa de O Lázaro en compañía del Presidente del Comité de Castro de Rei Don Julio López González y algunos otros compañeros, dos guardias municipales a la puerta en evitación de atentados, cuando se presentaron otros dos municipales requiriendo al Sr. Alcalde que les acompañara a un asunto que le convenía, y desde luego muy cerca. Estos guardias eran de los que habla ingresado el Sr. Páramo durante su gestión, los creía tener toda confianza. Y éste ya se disponía a acompañarlos cuando el Presidente del Comité de Castro de Rei se dio perfecta cuenta de que el Alcalde de Sarria iba a ser víctima de aquellos dos miserables y este dijo ‘Antoñito no salgas que te quieren matar’, pues en efecto no salió gracias al camarada de Castro de Rei y al momento comprobaron que era verdad que le querían asesinar y entonces estos dos municipalillos con otros del fascio se situaron delante de su casa subidos en árboles de espeso ramaje para poderle asesinar, pero compañeros leales vigilaron la marcha de los pistoleros antes citados, y entonces el Alcalde se tiró por una ventana, por la parte opuesta de su casa que daba a una huerta”. Los golpistas pondrían precio a la cabeza de ambos: tres mil pesetas por la del alcalde, mil por la del presidente del comité. Acabarían cobrando las dos.
EN UNA SOCIEDAD RURAL, LA MAYORITARIA ENTONCES EN GALICIA, DONDE PRÁCTICAMENTE TODOS SE CONOCÍAN, NO HUBO GUERRA CIVIL, SINO UNA DEPURACIÓN SISTEMÁTICA
La persecución no solo alcanzaba a los cargos políticos. En una sociedad rural, la mayoritaria entonces en Galicia, donde prácticamente todos se conocían, no hubo guerra civil, sino una depuración sistemática. A veces selectiva y en ocasiones, generalizada. “Muy cerca se oían fuertes descargas que al momento hemos visto en el alto de la Peña Veitureira y sus cumbres inmediatas que estaban llenas de revolucionarios con armas de guerra, desplegaban guerrilla haciendo descargas cerradas de fusil sobre las matas que encontraban; al mismo tiempo que vemos esto, aparece la nutrida caravana de autocamiones que venían a su servicio en los que portaban cañones y ametralladoras, pues según informes estas fuerzas procedían, las de Artillería, de Ferrol, y las de Infantería de Lugo y Coruña y nutridas Centurias de Falange. Estas fuerzas siguieron hasta [el campo de] la Feria, partiéndose grupos de fascistas por los pueblos en sus burdas diligencias de saqueo y maltrato a las gentes humildes.
Al pasar por el pueblo de O Pereiro, allí entraron en la casa de Don Julio G. Teijeiro que, después de llevar todo lo que les dio en gana, procedieron al destrozo de casa y muebles y loza y batería de cocina, convirtiendo la casa del citado Señor y Doctor en un cuadro de ruinas, y desprecios hasta con sus caseros, yendo a unirse con la otra partida de insurrectos al Campo de la Feria, pues allí entonces en la Casa del Alcalde de Paradela, don José López Armesto, industrial en el citado Campo de la Feria.... que también saquearon el comercio y todo lo que tenía, que entre otros artículos: botellas de licores, conservas, galletas, cafés, azúcares, vinos tostados y rancios, bacalaos y panecillos y el vino que tenía en bocois [barriles de unos 500 litros], y después de beber lo que les dio en gana se pusieron a tiros a los envases y lo vertieron por el suelo. También tenía este Señor para el arreglo de su casa una decena de gallinas más o menos y se las mataron guisándolas allí mismo, en que luego salieron casi todos borrachos, pues para mejor hincharse y llevar para sus casas anduvieron casas del pueblo robando lacones y chorizos como hicieron en todos los pueblos por donde pasaban… Fue grande cosa la conducta del derrotado Candidato Sr. Saco Rivera y su criado asesino O Carrozas, ensañándose porque este pueblo consciente de sus deberes le derrotó en todo el Municipio en las últimas elecciones, pues se creía que teníamos obligación de darle el voto, pero fue todo lo contrario, por eso vino ensañarse y comer las gallinas del Alcalde… Así ha sido la conducta del ex -Diputado Saco y sus compinches, tal fue la borrachera que allí mismo asesinaron a un compañero de la Falange, que le hicieron un disparo en la garganta y otro en el pecho, lo que quisieron ocultar pero las mujeres de Mosteiro Vello lo vieron claro y los niños”.
Lo que describe Manuel de Vilachá no son precisamente unas tropas militares que conquistaban territorios, o un nuevo orden impuesto por la fuerza que se deshacía de sus rivales con simulacros de juicios. Eran bandas de facinerosos (alguno con pasado republicano) en gran parte sin mucha más carga ideológica que el odio al rival político y el amor a sus propios intereses, despertados y espoleados por saberse imbuidos de un poder absoluto. “[quitaban] a las gentes obligadas y amedrentadas lo que bien necesitaban en sus pobres hogares, la mayoría de ellos, unos con huevos, otros carnes, dinero y corderos, que tenían allí un rebaño de unos doscientos y todos los días se comían uno o dos y lo mismo lacones, chorizos y mantecas; allí se hinchaban ellos y sus agregados que todos los días era un festín, que algunos ya no comían nada en sus casas, pues allí había para todos, de comer y dinero, solo hacían grandes pilas de sacos con centeno, patatas, judías y otras cosas que lo que no podían comer lo vendían y guardaban para ellos, de esto buena tajada, también iba para los jefazos de Sarria que de acuerdo con ellos se llenaban los bolsillos, así que ellos los recogían como donativos para el frente y el frente lo eran ellos, pues algunos bien de cerca tenían en su casa deuda por valor de más de mil pesetas, esto según persona bien enterada...  prestó réditos e hizo beneficios a cuenta de robar republicanos”.
EL SUR DE LUGO FUE, SEGÚN LA ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA, LA ZONA MÁS CASTIGADA POR LA REPRESIÓN EN LOS PRIMEROS DÍAS DEL GOLPE
Pero el latrocinio no ocultaba las tragedias. El sur de Lugo fue, según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, la zona más castigada por la represión en los primeros días del golpe. Entre los asesinatos que narra el diario está el del presidente del comité republicano de Castro de Rei, al que “según le llevaban delante le hicieron varios disparos a espaldas. Fueron grandes los lamentos de aquel hombre para que le dejasen en libertad, y ellos se reían los miserables: que en medio del monte le dejaron sin vida, echando sangre a borbotones, y, luego que esto cometen, se marcharon muy contentos que a preguntas de sus jefes si le habían detenido contestaron muy orgullosos: ‘Sí lo hemos prendido, pero al poco de venir con nosotros tropezó y no se levantó, y entonces nosotros le dejamos; que le levante su familia si quiere’… De la misma manera procedieron con el médico del vecino Ayuntamiento de Incio, conocido por ‘O Pequeniño’, hombre noble, honrado y republicano, muy apreciado del público, por sus buenos sentimientos y como médico muy listo y compadecido del pobre, siendo una gran pérdida general tanto por su persona como por sus dotes científicas” (Manuel Díaz, ‘O Pequeniño’, que había sido informante de Gregorio Marañón, fue sin embargo arrastrado cinco kilómetros de la cola de un caballo antes de ser rematado).
Los últimos hechos recogidos en el diario escondido son siempre asesinatos: “…y una vez que tal hecho consumaron estos criminales llegan muy contentos al cuartel de Pacios, o sea, de Paradela, contándolo a sus jefecillos y entonces le dicen al cocinero: ‘Un lacón máis ó pote que xa hai outro porco morto’. Y qué bromas ellos no se gastaron por aquel muerto y otros más, contando los matadores como clamaba y gemía. En fin, que mucho más tenía que detallar este hecho pero me da pena describirlo y lo mismo otros nuevos detalles que en verdad debían figurar en este memorial, pero otros habrá que lo harán”. Así finalizó su relato el cronista oculto, porque no pudo o quiso contar ya más desmanes, o porque consiguió acabar con su encierro. Porque Manuel de Vilachá logró salir de allí y sobrevivir. Quizá para que, cuarenta años después, la vida diese un punto de giro.
Manuel sobrevivió en A Coruña, entonces un lugar mucho más lejano de Paradela que los 150 kilómetros de distancia física que hay entre los dos lugares. No tenía denuncia alguna sobre sí, y se sabe que trabajó en el bar de la estación de ferrocarril, y que tuvo dos hijos. Como la mayoría de los vencidos, no debió hablar mucho de su pasado, ni de su ideología. Los dos hijos ingresaron en la entonces Policía Armada. Los descendientes de la casa de Estrumil que habían dado cobijo a Manuel en aquel verano de 1936 también crecieron, y no precisamente en la devoción monárquica familiar. En el verano de 1975, poco antes de la muerte de Franco, los dos policías intervinieron en la detención de dos hermanos de Miguel Rodríguez, Xan en Monforte y Ángeles en Santiago, acusados de pertenecer al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). “Los dos hijos de Manuel nunca supieron que habían detenido a miembros de la familia que había ocultado a su padre”, comenta Miguel Rodríguez. “Cuando murió Manuel, les perdimos la pista, y él nunca lo supo o no se lo debió decir a ellos”. El tiempo pasa, el miedo no.  
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Diario de un escondido. Luzes.

El 'alcalde insumiso' del PP ya no podrá cobrar por exhumar los cuerpos de los represaliados del franquismo.

http://www.elplural.com/politica/2017/01/01/el-alcalde-insumiso-del-pp-ya-no-podra-cobrar-por-exhumar-los-cuerpos-de-los




María Dolores Cospedal y Antonio Román en una imagen de archivo.
María Dolores Cospedal y Antonio Román en una imagen de archivo.


Antonio Román, regidor de Guadalajara, pasó una factura a los familiares de 3.000 euros por aplicar la ley de la Memoria Histórica


Dom, 1 Ene 2017 
“Antonio Román se lo debería hacer mirar, porque es difícil encontrar en España a un alcalde tan retrógrado y que se oponga con tanta rabia y virulencia a aplicar la Ley de la Memoria Histórica”, reconocen a ELPLURAL.COM fuentes de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Expresión compartida por la concejala de Ahora Guadalajara, Elena Loaisa, que no duda en hablar de Román como “el alcalde que siempre se declara insumiso en el cumplimiento de la Ley de la Memoria”. ¿Por qué le cuesta tanto al alcalde del PP de Guadalajara condenar el franquismo? ¿Por qué se niega a aplicar la ley, a pesar de contar con un mandato plenario que así se lo exige? Son preguntas que PSOE, Ciudadanos y Ahora se hacen desde que este exjugador de balonmano de la liga Asobal rige los designios de la capital alcarreña. El caso es que a Román “le salen sarpullidos cuando se trata de ayudar a las víctimas del franquismo”; no así “cuando hay que proteger la nomenclatura de los golpistas y fascistas”, reconocen a este periódico las mismas fuentes.
Enmienda a la totalidad franquista
Concejala que el último día del año le sacó los colores al otrora “niño mimado” de Cospedal y hoy repudiado por la ministra de Defensa, como lo prueba su exclusión de las listas electorales de las pasadas elecciones, donde Antonio Román perdió su condición de diputado nacional y su suculento sueldo en la Cámara Baja. Elena Loaisa logró sacar adelante la moción de su grupo municipal Ahora Guadalajara dirigida a modificar la Ordenanza Fiscal Reguladora de la Tasa por Prestación de los Servicios del Cementerio Municipal, que incluye una exención específica para las familias de los represaliados por el franquismo. La propuesta, que ha contado con el respaldo del PSOE y de Ciudadanos, y con los votos en contra del PP, como no podía ser de otra forma, apela a razones de interés social y a la Ley de Memoria Histórica para solicitar esa exención, y a la propia “sensibilidad” del Consistorio, que hace un año mandaba la factura de los gastos de la exhumación de 22 cuerpos a las familiares de las víctimas de la dictadura del genocida Francisco Franco, lo que para la edil izquierdista fue una “falta de respeto”.
Subvenciones municipales
Una moción que “hiere doblemente a Román”, ya que la propuesta, aprobada por mayoría absoluta, incluye también que, en caso de no poder realizarse la exención por problemas legales, el ayuntamiento se comprometa a habilitar una subvención. Todo un torpedo en la línea de flotación de la extraña ideología política de Antonio Román, que, incluso, ha encontrado oposición dentro de su grupo político del PP donde algunos de sus miembros no logran entender la visceralidad de su alcalde cuando se trata de aplicar la Ley de la Memoria Histórica.
Las factura de la ignominia
Y mucho menos, como denunció Ahora Guadalajara, que el alcalde enviase a través de la ARMH a cada uno de los familiares de los 22 cuerpos exhumados en el cementerio de la capital víctimas de la represión del régimen franquista facturas que contemplan, entre otros conceptos, una tasa de 73,48 euros por cuerpo exhumado, así como otro impuesto de 63,69 euros por la inhumación de cada represaliado; unos 3.000 euros que en aras de la corrección política debería devolver el consistorio, puesto que su cobro choca frontalmente con la ley. De ahí que Ahora Guadalajara considere que esa exención “es de justicia” porque la Ley de Memoria Histórica 52/2007 establece en sus artículos 11 al 14 los criterios de apoyo y colaboración de las administraciones públicas para la localización e identificación de las víctimas.
Calles franquistas y otras licencias
Antonio Román podrá disfrazarse de lo que quiera, pero su currículum le delata constantemente. En este sentido, hay que recordar que el alcalde del PP se niega sistemáticamente, a pesar del mandato municipal, a retirar la nomenclatura fascista y golpista de las calle de Guadalajara porque, según éste, los ciudadanos así lo quisieron a través de una consulta que nadie conoce ni ha visto, pero, eso sí, no le tembló la mano a la hora de cambiar el nombre de la piscina municipal cubierta, que hasta 2012 lucía el cartel “Sonia Reyes”, en honor de esta taekwondista reconocida en Europa y en el mundo, porque la atleta era desde mayo de ese año diputada regional del PSOE. “Con esto está todo dicho”, finalizan puntualizando nuestros interlocutores.

El Cenajo, otro pantano construido por esclavos del régimen.

http://www.publico.es/politica/cenajo-pantano-construido-esclavos-del.html



ublicado: 31.12.2016 16:48 |Actualizado: Hace 12 horas


Franco usaría a esclavos, sacados de las cárceles, hasta finales de los 50 para la realización de sus megaproyectos. El embalse del Cenajo (Murcia) es un ejemplo más. Los presos, internados en destacamentos, vivieron en las peores condiciones de salud y de trabajo, ya en los años de apertura del régimen. Ninguna placa recuerda hoy la labor de los penados.


Trabajadores del embalse del Cenajo, en Murcia. CHS

SEVILLA. -No fue una necesidad de tiempos de posguerra. El pantano del Cenajo, en la Región de Murcia, era ya una construcción anhelada desde el siglo XIX. Sin embargo, las obras resultaban demasiado costosas para llevarlas a cabo a su tiempo. El régimen de Franco necesitaba cientos de esclavos, sacados de las cárceles, para realizar esta nueva megaconstrucción en una época ya tardía, gracias a un destacamento penal que funcionó desde 1952 a 1957.

Ubicada en la cuenca del Segura, el pantano del Cenajo ampararía su mano de obra en la legislación de la dictadura, centrada en el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas. Este destacamento reunía en su conjunto a los presos comunes que trabajaban en un escenario de “campo de concentración”. El establecimiento se encontraba subordinado a la Prisión Provincial de Murcia. Una ubicación que resultó fundamental para la construcción de la vasta presa hasta el año 1957, que duraron sus obras.

El joven investigador murciano Víctor Peñalver revela a Público que no había constancia en la versión oficial de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) sobre el mencionado destacamento. “Resulta realmente extraño que la CHS, y sus miembros, que cuentan con un extraordinario archivo, obvien que en ese lugar, durante las obras, se ubicó un establecimiento penitenciario”.

Exentos de trabajo en el Cenajo a los condenados a muerte

Peñalver describe aspectos comunes de aquellos presos en el Cenajo y las penas que estaban redimiendo. “La gran mayoría se encontraba en el último eslabón de su ciclo carcelario: en los últimos años de condena o en los prolegómenos de obtener la libertad”.

Estaban exentos de trabajos en la presa los que tenían penas de muerte o de larga duración. “Los condenados a las más altas penas del código penal franquista, la cadena perpetua o la pena de muerte, estaban totalmente excluidos de los trabajos forzados legales”.

En su actividad diaria, dentro del destacamento, no faltó para los presos la presencia obligada del clero con una construcción de una Iglesia en su interior. “No podía quedar fuera el común denominador del sistema penitenciario franquista: la Iglesia”, añade el investigador.

Bautizada como la Iglesia de la Virgen de los Desamparados, los presos del Cenajo tenían que acudir a la misa de domingo de forma obligatoria. Además, una mayor labor religiosa otorgaba a los reclusos privilegios dentro del Cenajo. “La asistencia a misa, al igual que los actos festivos en honor a esta patrona (segundo domingo de mayo), garantizaba al recluso un periodo de descanso e incluso algún premio en forma de días redimidos extraordinarios” como ocurrió a una treintena de presos en el año 1952.
La Iglesia de la Virgen de los Desamparados. CHS
En aquellos años cercanos al esplendor del régimen con su apertura internacional, el Cenajo contaba en su peculiar “plantilla” con trabajadores libres y trabajadores penados con una diferencia evidente en sus condiciones de vida y actividad. El sueldo de los penados era mucho más escaso.  “En los documentos de 1957 consta que el sueldo era de siete pesetas, pero no lo recibían íntegro; se les descontaba a los presos la ropa, la alimentación, la sanidad…”, aclara Peñalver. El destacamento pudo llegar a albergar simultáneamente hasta “1044 trabajadores libres y reclusos”. Víctor apunta que “para ello contaron con tres pabellones en los que los presos estaban separados del resto del personal”.

Las pésimas condiciones de vida eran otra de las estampas ocultas del Cenajo. “No conocemos el número exacto de presos y trabajadores libres pero han quedado reflejadas las pésimas condiciones que sufrieron aquí. Brotes de paludismo, falta de comida y durmiendo casi a la intemperie”.

La zona de la presa conocida como 'La Tumba'

Peñalver no olvida otro aspecto clave. Las peores condiciones de trabajo y peligrosidad que quedaron siempre reservadas a los presos. Estos se encargarían del uso de la dinamita para perforar el hormigón, sin ningún tipo de formación. “El uso de la dinamita y de perforadoras neumáticas pesadas ya atisbaba del peligro constante”. Sin embargo, según apunta Peñalver, lo más peligroso era el hecho de “tirar hormigón en masa a la presa desde una gran altura mientras se encontraban atados con cuerdas trabajando en la pared vertical”. Muchos quedaban ya atrapados en aquel bloque de cemento. Nunca serían rescatados por las pésimas condiciones de seguridad.

Jose Vicente Ortuño, preso en el Cenajo, recuerda aquellos trabajos traumáticos en la época. “Si una colada no caía bien, la recibían los presos. Quedé colgado de un borde. Éramos varios... no se pudo hacer nada por dos de ellos. Estaba claro. Desde aquella noche, varias toneladas de hormigón tapaban a dos hombres. En adelante, ya no volví a decir la presa, sino, como todos: la tumba”.

“Le cortaron los testículos. No pudo aguantar la situación” y se suicidó

Otros reclusos no murieron a causa de accidentes laborales, sino por las condiciones exhaustas de vida y un trato vejatorio que no pudieron soportar. El caso de Francisco de la Rosa guarda una trágica historia, narrada por su nieta Soledad de la Rosa.

El infierno de Francisco, militante de la CNT, comenzó con su condena a muerte por adhesión a la rebelión, posteriormente conmutada a 30 años y un día a la que se le aplicó un destierro. Víctor apunta que el infierno comenzó cuando “de la Rosa fue mutilado de sus órganos sexuales a consecuencia de las torturas a las que fue sometido en la Prisión de Partido de Caravaca”.
Comedor obrero. CHS
Comedor obrero. CHS
Francisco sufriría en el Castillo una grave paliza. Al recibir múltiples patadas en los testículos quedó al borde de la muerte. Para escarnio en la prisión, colocaron su cuerpo con las piernas abiertas durante horas. Gracias a la ayuda de un compañero preso que pudo rociar las heridas con Zotal, desinfectante para bichos, pudo conservar parte de sus genitales.

Más tarde, redimió parte de la condena trabajando en El Cenajo y volvió a él tras obtener la libertad vigilada.

Francisco de la Rosa no pudo aguantar la situación. “A la excesiva vigilancia a la que estaba sometido, la vuelta al campo de trabajo de El Cenajo y al sentimiento de humillación que sentía por la mutilación ocasionada por los castigos en la cárcel, se unió el hecho de no poder regresar a su pueblo por el destierro”, recuerda Víctor. De la Rosa se quitaría la vida poco tiempo después de su llegada al finalizar su jornada laboral en el Cenajo.

El imponente embalse del Cenajo no sería inaugurado hasta el año 1963 por el dictador. Ninguna placa recuerda la labor de aquellos presos. Ni de Francisco de la Rosa, ni de los que cayeron dentro del hormigón. Del destacamento penitenciario solo quedan apenas ruinas. “Una placa honorífica ha agradecido, hasta el pasado mes de mayo, a Franco que ordenara hacer aquel embalse”. Actualmente la placa de la CHS no honra la labor de Franco, gracias al impulso de la iniciativa del grupo de Izquierda Unida del ayuntamiento de Moratalla. Solo habla de la fecha de inauguración, sin mencionar a ningún preso ni la mera presencia de ellos. Una lección olvido para los que no conozcan la verdadera intrahistoria del Cenajo.

LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DEL ALZAMIENTO DE 1936 FUERON LOS JEFES DEL EJÉRCITO. Antonio Alonso Baño.

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2016/10/17/las-primeras-victimas/?blogsub=confirming#subscribe-blog




la-gran-sedicion-word-press¿Que ocurrió en realidad el día 18 de julio de 1936? Un grupo de militares, apoyado por falangistas, carlistas y monárquicos, atacó las residencias de los oficiales superiores del Ejército, y los capitanes generales fueron destituidos o fusilados. Franco hizo fusilar a los dieciséis generales que no pudieron abandonar a tiempo el territorio que él controlaba.
El general Mola hizo fusilar a su superior, el general don Domingo Batet Mestre. El general de reserva Saliquet fusiló al capitán general de Valladolid don Nicolás Molero Lobo. En Sevilla, Queipo de Llano hizo fusilar igualmente al capitán general de la II Región Militar, José Fernández Villa Abràille. En Galicia el capitán general Enrique Salcedo Molinuevo fue pasado por las armas y sustituido por un coronel. En Granada, los partidarios de Franco fusilaron al general Miguel Campins, gobernador militar de la plaza.
El general Núñez Prado fue fusilado en Zaragoza; El contraalmirante Antonio Azarosa Gresillón fue fusilado en el Ferrol, donde era comandante del Arsenal y segundo jefe de la base. El general Caridad Pita fue fusilado en La Coruña; el general López Viota, en Sevilla; el general Mena Zueco, en Burgos; el coronel Carrasco Amilibia, en Logroño; el general Gómez Caminero, en Salamanca; el general Romerales, en Melilla; el comisario superior Arturo Alvarez Buyila, en Tetuán; el coronel inspector de la Legión Luis Molina Galano, en Ceuta. En Asturias, un consejo de guerra mandó al paredón al coronel de Artillería José Franco Mussio, comandante militar de Trubia, así como al comandante de Artillería Manuel Espineira Cornide, y a los capitanes Luis Revilla de la Fuente, Hilario Sáenz de Cenzano y Pinillos, Ernesto González Reguerin, Ignacio Cuartero Larrea y José Bonet Molina, y al teniente Luis Alau Gómez-Acebo. Franco hizo fusilar en Ceuta a su primo hermano por parte de madre, Ricardo de la Puente Bahamonde, comandante del Aeródromo de Tetuán. Igualmente fusilados Virgilio Leret, comandante de la base de hidroaviones de Melilla, y los alféreces Armando González Corral y Luis Calvo Calavia.
El único crimen cometido por estos oficiales fue el de permanecer fieles al Gobierno. La sangrienta matanza de generales, jefes y oficiales del Ejército español, fieles a la República y asesinados en el curso de aquella triste jornada, constituyen lo que los vencedores denominaron y siguen llamando el «espíritu del 18 de julio».

Este artículo fue publicado en Le Monde el 20 de julio de 1971 a petición expresa de su autor, Antonio Alonso Baño, ministro de la República Española en el exilio. Dibujo de Juan KalvellidoDOCUMENTO original EN http://goo.gl/QbSYc4

VIVA LA REPÚBLICA. FIRMA en https://goo.gl/20NNrE por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE EN https://goo.gl/20NNrE

SANGRE DERRAMADA EN LA SAUCEDA.

http://arinoconsultores.blogspot.com.es/2015/01/sangre-derramada-en-la-sauceda.html


1 de enero de 2015





La Sauceda es un pequeño territorio enclavado en pleno Parque Natural de los Alcornocales, perteneciente al término gaditano de Cortes de la Frontera. Cuenta la historia que en el siglo XVI sus habitantes se negaron en redondo a obedecer las leyes y órdenes de Felipe II y que incluso llegaron a disponer de un mínimo "ejercito" para enfrentarse a la todopoderosa monarquía de entonces. Una zona desconocida para la mayoría de los españoles, cuya principal actividad económica en la actualidad se basa en el turismo rural y el producto de la explotación controlada de los montes. Lo que la historia reciente de España oculta, o en el mejor de los casos nos ofrece ensombrecido, son los sucesos que allí tuvieron lugar durante los primeros meses de la Guerra Civil española.

Cuando en 1936 las tropas sublevadas procedentes de África, en su avance hacia Sevilla y Madrid, llegaron a La Sauceda y se hicieron militarmente con la zona, hombres, mujeres y niños fueron torturados, asesinados y arrojados a fosas comunes. Casas incendiadas, pertenencias y víveres expoliados como rapiña de guerra, mujeres violadas barbaremente varias veces por la tropas, un panorama de terror y un ensañamiento ajeno a la condición humana. Unos sucesos escalofriantes, a manos de la aviación nazi y el ejército franquista contra lo que era el último bastión republicano en la zona de Cádiz. El cercano cortijo del Marrufo, fue convertido por las fuerzas falangistas en centro de tortura y exterminio, prisión improvisada y paredón de fusilamiento para los republicanos de la zona y la de aquellos que, procedentes de la campiña jerezana y otras poblaciones próximas de la provincia, habían elegido el valle como refugio ante las represalias franquistas o fueron allí conducidas en cuerdas de presos. Las victimas llevan casi 80 años esperando justicia.

En el mes de marzo del recién despedido 2014 ve la luz un documental producido por el Foro de la Memoria del Campo de Gibraltar bajo la dirección y guión de Juan Miguel León Moriche, realizado y montado por Antonio Bermejo Canúa, su título: "La Sauceda, de la utopía al horror", en el que a través de supervivientes a la tragedia, o hijos y nietos de los asesinados o desaparecidos se deja testimonio de lo allí sucedido junto a la exposición de la labor realizada desde el año 2011 para localizar las  fosas comunes. En el verano de 2012 se encontraron los primeros 28 cadáveres, el número estimado de restos humanos enterrados en la zona es de 600.

A un trailer del documental puede accederse desde AQUÍ .

Un episodio más de terror, de crímenes contra la población civil a añadir a la larga lista de los llevados a cabo por las tropas sublevadas contra la República y de los perpetrados durante los largos años de represión franquista. Unos crímenes aún impunes, unos crímenes que se intentan ocultar y dejar en el olvido a pesar de las presiones internacionales para que en España se haga justicia. Una actitud vergonzosa no solo atribuible al Partido Popular, también la responsabilidad alcanza a otras fuerzas políticas, además de poner en tela de juicio el comportamiento de la justicia española.

Según Floren Dimas, Delegado de AGE (Archivo,Guerra y Exilio) en la Región de Murcia:

Dada su naturaleza, los asesinatos del Marrufo están tipificados como Crímenes contra la Humanidad por la legislación de la ONU, y su persecución objeto de la lucha contra la impunidad y a favor de los Derechos Humanos, integrados en la legislación española en virtud del capítulo III, artículo 96.1 de la Constitución española de 1978, por tratarse de acuerdos internacionales de obligado cumplimiento, suscritos y ratificados por el Estado español. 
La impunidad de aquellos hechos hasta el día de hoy, señala a la Justicia y al Gobierno de España (el actual y los anteriores desde la extinción de Franco) bajo el estigma de haber incurrido en el delito de denegación de auxilio a las victimas, a los supervivientes, a sus familiares y representantes legítimos. 
La Ley 52/2007 de la Memoria Histórica, promulgada por el gobierno socialista del PSOE, con la complicidad necesaria de IU, constituyó una "ley de impunidad" complementaria y subsidiaria de la Ley de Amnistía de 1977, para servir de marco a unas supuestas medidas, a unas "reparaciones" al margen de la jurisdicción de justicia, por lo que dichas medidas carecen de efectos jurídicos, además de resultar inútiles por carecer de partida presupuestaria, estratagema en la que se ha venido amparando el Tribunal Supremo para archivar cuantos recursos y querellas le han sido elevados, tanto desde España como desde otros continentes 
Las fosas comunes de victimas del franquismo convierten a España en el país del mundo, tras Camboya, con el mayor número de fosas sin exhumar y con el triste primer puesto en el ranking mundial de países en número de personas asesinadas desaparecidas. 
Desde 1936 a 2015 ningún responsable franquista ha sido juzgado por aquellos crímenes.
Efectivamente el camino trazado no es el correcto, por él no se llega a ningún lado. Las leyes de Memoria Histórica y de Amnistía lo impiden. Solo siguiendo la doctrina creada e  impulsada desde 2004 por el Grupo Nizkor se puede conseguir una fiel exposición de la verdad y una justicia plena. Llevamos años oyendo hablar de los innumerables defectos provocados por el ya popularmente conocido como "régimen del 78", recientemente las nuevas formaciones políticas llaman a su revisión cuando no a su derribo, pero nada se oye en relación con la impunidad de los crímenes franquistas, unos crímenes a los que su naturaleza de "crímenes contra la humanidad" hace imprescriptibles, por mucho que la Ley de Amnistía de 1977 se empeñe en mantenerlos impunes, aún en contra de los muy claros dictámenes de la ONU y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Por si el agravio a las victimas no fuera suficiente, el gobierno del Partido Popular acaba de llevar a cabo una nueva repatriación, con cargo al erario público, de restos de combatientes de la 250.ª División de Infantería de la Wehrmacht, denominación germana de la División Azul, integrada por voluntarios para luchar al lado de las fuerzas nazis en el frente soviético durante la II Guerra Mundial, entre 1941 y 1943. Mientras esto sucede las victimas republicanas no solo disfrutan del más absoluto olvido por parte del gobierno español, además tienen que soportar su desprecio, tal y como lo evidenció recientemente el actual portavoz del Partido Popular  en el Congreso, Rafael Hernando, declarando públicamente que "los familiares de las víctimas de la dictadura franquista sólo se acuerdan de ellas cuando buscan subvenciones". A raíz de estas declaraciones la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) interpuso una querella, querella que como era de esperar fue rápidamente archivada por la justicia española. Impunidad total y nuevo agravio a los familiares de las victimas del franquismo. ¿Hasta cuando?

Benito Sacaluga