dilluns, 1 de gener del 2018

Urtarrila 2018 enero: Brigadistas arabes.


https://errepublikaplaza.wordpress.com/2018/01/01/urtarrila-2018-enero-brigadistas-arabes/



Del CALENDARIO 2018 de la ASOCIACION DE AMIGOS DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES (AABI) dedicado a la solidaridad internacional
Este año se cumplen los 80 años de la despedida de las Brigadas Internacionales. Una ocasión para recordar el legado solidario de aquellos miles de jóvenes voluntarios que durante dos años lucharon con el pueblo español defendiendo la libertad y la República democrática.
Fue el 24 de septiembre de 1938 cuando el Presidente de Gobierno, Juan Negrín, decidió la retirada del frente de las unidades internacionales. Un mes más tarde les despidió en Les Masíes (Esplugas de Francolí) agradeciendo, en nombre del pueblo español, su generosa aportación y prometiéndoles, una vez terminada la guerra, la ciudadanía española que tan bien se habían ganado. Nunca se podrá olvidar la calurosa despedida que les dispensó el pueblo catalán el 28 de octubre de 1938 en Barcelona. Fue entonces cuando Dolores Ibárruri, Pasionaria, pronunció aquellas palabras de orgullo y esperanza: “¡Madres! ¡Mujeres!… Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.”
Hace dos años dedicamos el calendario a los colectivos nacionales más numerosos. En el de este año queremos recordar a otros más pequeños que también participaron en el combate contra el fascismo. Un combate que marcó el camino de la victoria en 1945. Y un combate que hay que seguir manteniendo hoy en día en que aparecen nuevas amenazas a la libertad.
Nuri Anwar Rufail de Iraq  (izquierda),  Najatí Sidqi de Palestina y Rabah Oussidhoum de Argelia.
BRIGADISTAS ARABES
El número estimado de voluntarios árabes en defensa de la República asciende a 716, la mayoría de los países del Magreb. Argelia, con 493, aportó el mayor número de voluntarios que viajaron de Orán a Alicante. Entre ellos destacaron Rabah Oussidhoum, un veterano de la Guerra del Rif que se unió a la XIV Brigada y llegó a ser comandante del Batallón Comuna de París. Murió en marzo de 1938 durante la batalla de Caspe. Mohammed Bilaidi se incorpora a la escuadrilla España de André Malraux como ametrallador; murió en Teruel en septiembre 1936 cuando su avión fue abatido por un caza alemán.
Marruecos aportó 201 voluntarios, muchos de ellos procedentes de Francia. Rubio Hachimi, luchó en la Ciudad Universitaria, Teruel y Huesca. Otros tangerinos se incorporaron a las Brigadas, vía Marsella, junto a un portugués y un judío, Isaac Asulay Bensayel, residentes en Tánger.
Egipto participó con tres voluntarios Abdel Hafiz, sargento de la Legión Extranjera Francesa, desapareció en la batalla del Ebro y poco después fue detenido al intentar desertar y fusilado. André Diamantopoulos, de familia griega, fue destinado al British Battalion.
Arabia Saudí aportó cuatro voluntarios que sobrevivieron y fueron repatriados a su país. De Iraq vinieron dos: Nuri Anwar Raphail, comunista de familia árabe, y Setti Abraham Horresch, judío. Once voluntarios llegaron de Siria, uno de ellos, Tsaturian Zadik, de origen armenio. El libanés Joseph Jean Aki pasó en 1936 de Francia a España, se unió a las Brigadas Internacionales y llegó a ser Teniente de Estado Mayor.
De Palestina vinieron 126 voluntarios, casi todos judíos. Entre los de origen árabe destacó Najatí Sidqi, militante comunista que trabajaba en la URSS. Viajó a España en 1936 para organizar la propaganda entre los marroquíes de las filas franquistas y promover la deserción. La cineasta egipcia Amal Ramsis está realizando un documentar sobre su figura y la participación de los voluntarios árabes.

(Nochevieja en la prisión de Burgos) MARCOS ANA


https://memoriadocarcere.com/2017/12/31/nochevieja-en-la-prision-de-burgos-marcos-ana/#more-4564



Camaradas, a las doce,
todos los pulsos en hora.
Que suenen como campanas,
en una campana sola.
Que fundan los corazones
en un corazón y todas
las ramas del pulso sean
árbol de luz en las sombras.
Amigos, todos en pie:
sombre las montañas rojas
de nuestra sangre sin yugos
la voz erguida en la boca.
Si alguno siente que tiene
las alas del pulso rotas
¡que las componga!, a las doce,
todos los pulsos en hora.
(…)
Noy hay tromba
de paredones, ni balas,
ni relojes, no habrá sogas
capaces de hacernos bueyes:
¡Nuestro cuello no se dobla!
Miradnos aquí, miradnos,
mientras los muros sollozan,
cruzar el año cantando,
rompiendo “noche española”,
acariciando los hombros
de un crepúsculo sin costa.
Miradnos aquí, miradnos,
mientras los muros sollozan,
¡Siempre de pie!, sin rodillas,
como encinares de gloria.
¡Camaradas, a las doce,
todos los pulsos en hora!
versosMarcosdef (1)

diumenge, 31 de desembre del 2017

El reencuentro de las hijas de Guillermina, perdidas 69 años por culpa del franquismo

http://www.publico.es/politica/guillermina-palenzuela-reencuentro-hijas-guillermina-perdidas-69-anos-culpa-franquismo.html

GUILLERMINA PALENZUELA

'Público' ha logrado, a través de un reportaje, completar la historia de una bebé adoptada durante el franquismo y cuya familia biológica ha podido conocer su existencia gracias a un artículo publicado en la sección de 'Memoria Pública' el pasado mes de junio.

Guillermina Fernández (izquierda) y Carmen García Palenzuela (derecha), dos hermanas que se conocen tras 69 años en los que la una no sabía de la existencia de la otras.- MEMORIA PÚBLICO (PÚBLICO)


Las hijas de Guillermina Palenzuela López han logrado por fin completar su historia. 69 años después de que su madre diera en adopción a una hija con su mismo nombre en el Hospital Clínico de Barcelona, el reportaje de Público en el que aportó su testimonio ha permitido a la niña adoptada contactar con su familia biológica.
Guillermina madre, protagonista de esta historia, nació en 1913 en Almería. Fue una de aquellas mujeres agotadas por la feroz represión del régimen franquista. Tras su muerte, con tan solo 54 años de edad, dejó una historia oculta: desconocida: la existencia de una hija nacida tras su llegada a Barcelona en marzo de 1948. Tuvo que pasar ocho años en prisión por ser esposa de un importante dirigente comunista en Almería, Juan García Maturana.
Casi 70 años después de su adopción, Guillermina Fernández, la niña adoptada, ha logrado completar una biografía inconexa, las posibles circunstancias que llevaron a su madre a darla en adopción a una familia de militares catalanes. En plena posguerra franquista. “Me puse en contacto con el centro de Estudios Almerienses para saber si conocían algo más de mi madre biológica que salía en mi partida de nacimiento y aparecía en un libro de la represión durante la guerra civil en Almería”, escrito por el historiador Eusebio Rodríguez. El pasado mes de junio Público rescató su historia y publicó un reportaje pese a la poca información que esta mujer de 69 años tenía sobre su madre biológica.
Carmen tenía ocho años cuando vivó en primera persona la detención de su 
madre en la 
Almería franquista
Carmen García Palenzuela, hermana desconocida para la Guillermina adoptada, no olvida la desgracia que marcó desde el estallido de la guerra la vida de su madre. Hoy tiene 89 años de edad y en su memoria nítida no hay ni un recuerdo de la pequeña Guillermina. La historia no es fácil de narrar sin que se perciba el dolor en el hilo telefónico desde Vilanova y la Geltrú. “Ojalá mi madre lo hubiera dicho, habríamos buscado a mi hermana y le hubiéramos contado que mi madre tenía hijos y que somos sus hermanos”, aclara emocionada a Público.
Carmen tenía solo ocho años cuando vivó en primera persona la detención de su madre en la Almería franquista, colapsada por refugiados republicanos. “Era muy pequeña cuando la vi salir de mi casa de Almería”. Mi padre, Juan García Maturana, era un importante dirigente comunista en la ciudad y había huido la noche anterior a la entrada de las tropas franquistas. A ella se la llevaron presa dos guardias por ser la mujer de quien era”. La noche antes de que todo cambiara, Carmen recuerda una gran cena de despedida. Nunca podría imaginar lo que iba a venir después.
Guillermina madre estaría presa dos años en la prisión provincial de Almería, cuatro en el penal de Málaga y otros dos en Granada. Así lo dictaba su condena de doce años de los que tuvo que cumplir ocho. Carmen no era la única hija de Guillermina y Juan García Maturana. Sus otros dos hijos menores, Juan y Rafael sufrieron en primera persona la crudeza de ser hijos de un dirigente comunista y el desprecio de los que se creyeron por derecho vencedores.

La cruda historia de Guillermina Palenzuela

Guillermina Palenzuela entra en prisión con tan solo 27 años. Su delito, tal y como constan en Consejo de Guerra fue un supuesto robo de joyas. El historiador almeriense Eusebio Rodríguez relata cómo “su encarcelamiento terminó en el año 1947”. Tenía 34 años de edad. “Nunca tuvo juicio por aquella causa ni un abogado defensor que interviniera en los ocho años de reclusión”, aclara el investigador. Mientras pasaron los años de hambre, Carmen, Juan y Rafael vivieron en la casa de su abuela en Almería. “Nos venía a ver la policía para saber si había venido correspondencia de mi padre. Yo fui durante aquellos años la única pista para encontrar a mi padre que se había marchado a Rusia”. Los hijos de Maturana estaban vetados de comedores sociales, tuvieron que dormir incluso en cuevas alguna noche por “el temor que mi abuela tenía de los vecinos”, recuerda Carmen.

Hambre, miseria y desprecio de los vencedores 

Una de las anécdotas más tristes para esta niña de la guerra fue el día que un guardia le llegó a golpear con un fusil por no dar paradero de su padre. “Nunca te dejaban en paz”, narra Carmen. La más amarga de todas fue una de las visitas que logró hacer a su madre al finalizar uno de aquellos eternos interrogatorios. “Me dijeron que podía ir a verla, pero no veía a mi madre. Era una mujer morena y muy guapa, pero estaba amoratada sin fuerzas y solo sabía decirme que no me preocupara”.
Su matrimonio con un dirigente comunista llenó su vida de persecuciones, vejaciones y prisión
Al finalizar de la condena, Guillermina Palenzuela busca trabajo en Almería. Un reto que parecía imposible por su pasado reciente. “Su afán era estar con nosotros y seguir con su vida pero no la iban a dejar por ser esposa de Maturana”, declara. A los pocos meses se marcharía a Granada para trabajar en una casa. Carmen se iría con ella para trabajar a los 14 años de edad.
Las extremas condiciones de aquella Andalucía de posguerra llevaron a Guillermina madre a partir en barco a Barcelona, apenas con lo puesto. Era 1947. Carmen pierde la pista de su madre. “Me dijo que me avisaría cuando pudiéramos reunirnos con ella y me quede con mis hermanos”, señala.

La historia de Guillermina hija

Sin conocer con detalle las circunstancias de su vida en la ciudad condal, Guillermina Palenzuela daría a luz a una niña en marzo de 1948. Guillermina Fernández y Grau tiene hoy 69 años de edad. Y el mismo nombre que su madre biológica.
El nacimiento se produjo en el hospital clínico de Barcelona. A los pocos días se tramitó la adopción. Tanto Eusebio, el investigador, como la hija pierden el rastro biográfico de Guillermina. “Tras la salida de mi madre en el hospital y tramitar la posible adopción de mi hermana, mi madre nos llamó para venir hasta Barcelona”. Carmen narra con amargura como su madre se llevó este secreto a la tumba, sin que haya podido ser desvelado hasta 69 años después.
"Nunca me olvidaré cuando me enteré de que tenía varios hermanos"
La joven Guillermina hija se crío en el colegio de las Teresianas de Barcelona. “Mi padre adoptivo era militar y mi madre regentaba la cantina del cuartel militar de caballería Numancia número 9 en la calle de Lepanto de Barcelona”.
Sin saberlo, muy cerca en una habitación del Paral.lel, sus tres hermanos y su madre continuaron una vida de esfuerzos y sacrificio para salir adelante como emigrantes en una ciudad sacudida por la posguerra y la autarquía del régimen.
Guillermina Fernández logró el pasado 5 de octubre conocer su historia. O al menos a la familia que su madre le dejó. “Nunca me olvidaré cuando me enteré de que tenía varios hermanos, que mi madre había muerto muy joven. Sufrió muchísimo y me ha dado mucha pena conocer lo que tuvo que pasar en vida”.
Juan García Maturana rehízo de nuevo su vida casándose en Rusia. Nunca volvió a ver a la madre de sus hijos con vida. Carmen relata cómo Maturana regresó a España al final del régimen franquista solamente de visita a Barcelona. Guillermina madre ya había muerto de cáncer, con tan solo 54 años, fruto del sufrimiento y las dificultades que esta almeriense había pasado en vida.

Un reencuentro fortuito

El pasado mes de octubre, los nietos de Carmen García Palenzuela rastrearon por internet el nombre de su abuelo, García Maturana dando en el buscador de Google con el reportaje de su desconocida hermana Guillermina, publicado en este medio el pasado mes de junio. Ernesto, uno de los hijos de Carmen esperó junto a sus hermanos conocer de cerca la veracidad de la existencia de Guillermina. Hoy Carmen tiene 89 años y la otra Guillermina 68. El reencuentro se produjo por fin en Vilanova hace escasas semanas.
Las dos hermanas durante su reencuentro.- MEMORIA PÚBLICA
Guillermina relata cómo desde entonces su hermana Carmen y ella “hablan a diario de las pequeñas cosas del día a día”. No guardan rencor a su madre a pesar de que ha sido una absoluta casualidad la que les ha permitido conocerse. “Será el destino o un golpe de suerte pero conocernos ha sido una de las mejores cosas que me han ocurrido en la vida”, afirma emocionada la protagonista de esta historia.
A pesar de la emotividad del encuentro, a Guillermina hija le quedan lagunas en su historia. La identidad de su padre, las circunstancias que llevaron a su madre a darla en adopción en el clínico de Barcelona. El por qué no contó a su hijos la existencia de una niña que era hermana suya y vivía en la misma ciudad.
Estas preguntas sin resolver para Guillermina refuerzan la lucha de este medio por la búsqueda de la memoria y la verdad. Carmen ha encontrado el testimonio de una mujer perdida, el de su hermana pequeña, que buscaba su identidad y que gracias a una solicitud de búsqueda en el Instituto de Estudios almeriense ha desvelado parte de su historia.
Que la memoria nos siga regalando estos reportajes con final feliz en medio de una etapa tan dura como fue el franquismo. 

Lo más destacado de 2017 en ‘La Marea’: memoria histórica



https://www.lamarea.com/2017/12/31/102845/


La memoria histórica está en el ADN de ‘La Marea’ y hemos dado fe de ello durante todo el año.
31 diciembre 2017
11:22
Lo más destacado de 2017 en ‘La Marea’: memoria histórica
Sin duda, este ha sido el año en que Ascensión Mendieta encontró a su padre. La memoria histórica está en el ADN de La Marea y hemos dado fe de ello durante todo el año. Este verano, además, publicamos un dossier sobre rutas de la memoria, aquellos lugares a los que a veces hemos ido sin saber qué había ocurrido, como la fosa en el mar del cabo Peñes, en Asturias, o el campo de concentración en la isla de Saltés, en Punta Umbría (Huelva).

Las víctimas del franquismo lucharán para que se elimine el Ducado de Franco tras la muerte de la hija del dictador


http://www.eldiario.es/politica/victimas-franquismo-lucharan-Ducado-Franco_0_724077931.html


"Deseando dar una muestra de mi Real aprecio a doña Carmen Franco Polo (…) y en atención a las excepcionales circunstancias y merecimientos que en ella concurren…". Estas fueron las palabras con las que el Rey Juan Carlos I justificó, en un decreto del 26 de noviembre de 1975, la concesión a la hija del dictador recién fallecido de "la Merced Nobiliaria de Duquesa de Franco, con Grandeza de España, para sí, sus hijos y descendientes…". 42 años después, la muerte de la titular del Ducado abre el debate sobre la conveniencia o no de mantener un título nobiliario que nació con el único objetivo de honrar a los descendientes del hombre que tiranizó España durante 40 años.
"En Alemania sería impensable que existiera un Ducado de Hitler o en Italia un Marquesado de Mussolini —señala el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva—. Sin embargo aquí llevamos cuatro décadas de democracia con un título que simbólicamente ensalza al dictador". De hecho, tal y como explica a eldiario.es Marcial Martelo de la Maza, abogado especializado en Derecho Nobiliario, "a día de hoy los ducados y el resto de títulos solo tienen un valor simbólico; representan un valor honorífico. No conllevan ningún privilegio fiscal ni de ningún otro tipo. De hecho, más bien es al contrario porque para ejercer el derecho de sucesión se debe pagar un impuesto". Impuesto que, excepcionalmente, no tendrá que pagar el sucesor o sucesora de Carmen Franco porque D. Juan Carlos estableció una exención fiscal para la primera vez que se heredara el título.
Decreto de 26 de noviembre de 1975 en el que se concede a Carmen Franco el título de Duquesa
Decreto de 26 de noviembre de 1975 en el que se concede a Carmen Franco el título de Duquesa
"El procedimiento para solicitar la sucesión es sencillo —señala Martelo de la Maza—. Tras el fallecimiento se abre un periodo de un año para presentar las solicitudes. La Ley es muy clara: hereda la línea descendiente y sin prevalencia del hombre sobre la mujer". Todo apunta, por tanto, a que la nueva Duquesa de Franco será la nieta mayor del dictador, Carmen Martínez Bordiú, salvo que eludiera voluntariamente solicitar ese privilegio para permitir así que el título recayera en su hermano Francisco.

La ARMH acudirá a la Fiscalía para impedir la sucesión

Sea como fuere las asociaciones que agrupan a familiares y víctimas del franquismo no están dispuestas a que la sucesión se consume. La ARMH prepara ya una denuncia ante la Fiscalía General del Estado. Emilio Silva, explica a eldiario.es los motivos: "Mantener este reconocimiento a un criminal de guerra que violó sistemáticamente los derechos humanos no solo puede atentar contra la Ley de Memoria Histórica, sino que va en contra de los principios fundamentales de la democracia recogidos en la Constitución y supone una falta de respeto para las víctimas de la dictadura".
Los expertos, sin embargo, creen que jurídicamente es prácticamente imposible detener el proceso de sucesión.  Martelo de la Maza recuerda que "todas las sucesiones son una prerrogativa regia. La sucesión es automática, de padres a hijos. La cuestión es si, en este caso, hay colisión con la Ley de Memoria Histórica. Pero lo lógico es que la sucesión se consume". Más categórico es el también experto en derecho nobiliario y procesal Álvaro López Becerra: "La Ley de Memoria Histórica no dice absolutamente nada al respecto. Podían haber incluido en ella alguna referencia a los títulos nobiliarios concedidos a personalidades vinculadas con la dictadura, pero no lo hicieron. Si no se cambia la ley, no se puede hacer nada".  Ambos letrados coinciden también en que el actual Rey, Felipe VI, tiene poco margen de maniobra en este asunto: "Se podría excluir la sucesión si el Rey declarara indigno al sucesor —afirma Martelo de la Maza—. Sin embargo aquí no está claro que fuera aplicable la «indignidad» porque lo que está en cuestión no es la valoración personal del sucesor sino lo que el título pueda tener en sí mismo de desprecio hacia las víctimas del régimen".
La ARMH, aún así, cree que debería ser una tarea de todos, incluido el Rey, el impedir que se perpetúe el Ducado de Franco: "Todas las instituciones del Estado deberían preservar los valores democráticos e impedir los reconocimientos que la dictadura franquista se otorgó para darse autobombo. Si la Casa Real participó en la concesión de ese título debería intervenir para que años después no se renueve y no suponga una forma de humillar a las víctimas de la dictadura, dando honores a quien encabezó un golpe de Estado, fue aliado de Hitler y cometió incontables violaciones de Derechos Humanos".