dimarts, 22 d’octubre del 2019

Estos son los nombres de los jueces y forenses que más reprimieron a homosexuales durante el franquismo.


https://www.publico.es/sociedad/memoria-publica-son-jueces-forenses-reprimieron-homosexuales-franquismo.html



El Ministerio de Justicia recibió recientemente el visto bueno de Protección de Datos para publicar un ensayo en la que aparecen datos personales de jueces y forenses que reprimieron a homosexuales con la ley de peligrosidad social franquista. El autor lo tiene claro: "Si hubiesen censurado los nombres no hubiese autorizado su publicación".


El Front d'Alliberament Gai de Catalunya en 1977, durante una de las primeras protestas contra la homofobia. FAGC

Todos tenemos derecho a conocer la verdad a través de documentos y sentencias públicas, como también tenemos derecho a la intimidad en el ámbito privado. Pero ¿tienen derecho jueces y forenses a ese anonimato en el desempeño de sus funciones? Es decir, ¿es importante saber si un magistrado del Tribunal Supremo considera —en sentencia pública— la homosexualidad como "un pecado contra el Espítitu Santo"?
La última obra del catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Jaén Guillermo Portilla Contreras, editada por el Ministerio de Justicia, expone una larga lista de magistrados, juristas y forenses que contribuyeron a desarrollar y aplicar la dura normativa franquista de represión contra las personas homosexuales. A ellos se les condenaba no ya por haber practicado sexo con alguien del mismo género, sino simplemente por el hecho de existir.
Este volumen, titulado 'Derecho penal franquista y homosexualidad: del pecado y la aberración sexual al estado de peligrosidad' (a la venta aquí), ha provocado que el propio ministerio pidiese un informe (PDF) a la Agencia de Protección de Datos (AEPD) por la cantidad de nombres que se proporcionan, pero en un informe bastante claro la agencia ha dictaminado que no hay ningún problema: la historia, en este caso, no se toca.
Llega así la primera monografía sobre derecho penal franquista y homosexualidad, una obra profundamente documentada que nombra a todos y cada uno de los cómplices de la dura represión dictatorial a los homosexuales.

Los principales nombres

La lista completa se puede encontrar en el libro. Pero de entre todos destacan nombres como el del juez Antonio Sabater Tomás, "gran artífice de la represión de homosexuales" desde los juzgados de Vagos y Maleantes de Cataluña y Baleares, "planteaba la experimentación para 'curar' homosexuales con hormonas o descargas, como en el campo nazi de Buchenwald".
Junto al magistrado del Tribunal Supremo Luis Vivas Marzal —seguidor de la tesis de Himmler, que defiende la teoría del contagio—, ambos manifestaron abiertamente su cruzada contra la homosexualidad, no sólo en las sentencias sino en libros y entrevistas. De hecho, Vivas Marzal consideraba la homosexualidad como "un pecado contra el Espítitu Santo".
También aparece el magistrado José Garralda Valcárcel, de los juzgados de Canarias, cuyas "sanciones y descalificaciones fueron humillantes". Valga como ejemplo este extracto de una sentencia suya: "El expedientado es homosexual, [...] inmundo pináculo de la suprema ignominia humana, el parasitarismo de la prostitución y de la liviandad, siendo siempre socialmente peligrosos, ya tengan o no tipicidad delictivas y ya se ejerciten respecto de mayores o menores de edad, descubierta o clandestinamente [...] conceptuado psicópata sexual [...] Pederasta activo y pasivo". Etcétera.
"El expedientado es homosexual, [...] inmundo pináculo de la suprema ignominia humana [...]"
Los informes de la Policía Nacional y de Guardia Civil del régimen franquista tampoco se quedaban cortos en cuanto al trato vejatorio a personas que, recordemos, sólo eran juzgados por ser acusados de homosexualidad. Por un simple rumor, en ocasiones: "Por ser propenso a la sodomía, por ser afeminado [...]; de tendencias e inclinaciones a la sodomía, lo pone de manifiesto en sus acciones y gestos y en alguna ocasión, durante la noche, les fueron oídas conversaciones a él y a [omitido] que se referían a hombres guapos y hombres feos...".
Mención aparte merecen los informes forenses que se aportaban en los procesos, cuajados de pseudociencia. Muchos de ellos estaban directamente inspirados por Valentín Pérez Argilés, catedrático de Medicina Legal y Psiquiatría de la Universidad de Zaragoza, quien "abogó por el carácter patológico de la inversión".
En muchos de esos "informes periciales" pseudocientíficos se determinaba que un sujerto era "homosexual pasivo" por detectarse, por ejemplo, "dilatación esfiterina y casi desaparición de pliegues" en su ano, o bien un "marcado amaneramiento [...] un psiquismo deformado [...] una constitución feminoide [...] y una deformación de la personalidad psíquica común a casi todas las formas de perversión sexual".
El lesbianismo era prácticamente invisible en la época de la dictadura; tal y como reconoce el autor de esta obra de investigación, "sólo se ha encontrado un caso de 'lesbianismo' condenado por estado peligroso de homosexualidad". Fue en Sevilla.

El origen de la obra

"Yo llevaba cinco años trabajando en una obra sobre la represión de la homosexualidad durante el franquismo en todos los archivos de Vagos y Maleantes que había en España, cuando el Secretario de Estado de Justicia se puso en contacto conmigo para ver si podía elaborar un libro sobre el Derecho Penal bajo la dictadura franquista, sus bases ideológicas, el falangismo, el nacional catolicismo y sus protagonistas", comenta a Público en conversación telefónica el propio Guillermo Portilla Contreras.
Guillermo Portilla, autor de la obra. UJAEN
"Es decir, la idea era escribir sobre todos los catedráticos de filosofía del Derecho, de Derecho Penal, de Derecho Político, etc, que legitimaron al régimen y gestaron la legislación penal de entonces; además, algunos se involucraron como jueces en los tribunales de excepción franquistas", añade.
El catedrático contestó que primero quería terminar su investigación. "Como no tenía editorial, desde el Ministerio de Justicia se ofrecieron a publicarme este libro, que entregué el pasado diciembre", afirma, y añade: "El pasado día 30 he entregado el otro volumen, sobre Derecho Penal bajo la dictadura".

Los archivos, ese agujero negro

"El problema que aún tenemos en España es que cuando uno va a un archivo no es posible ver todos los documentos deseables, sino que hay que pasar por una serie de requisitos y burocracia", lamenta el autor. "Por ejemplo, que hayan transcurrido 50 años desde la firma de un determinado documento, tal y como recoge la Ley de Patrimonio Histórico, y eso es un inconveniente".
"Muchos se preguntan sobre la 'moda' de investigar el pasado, y la respuesta inmediata es que es imposible investigar hechos más recientes", apunta, y añade:  "De hecho, para esta investigación sobre represión de la homosexualidad, yo no he podido ir más allá del año 1969".
En las primeras páginas de la obra se puede comprobar que los criterios para el acceso a los documentos varían de uno a otro archivo. "En algunos tienes a un guardia de seguridad mirando por encima del hombre, en otros te dejan ver hasta un año determinado, y en otros directamente no hay ningún expediente sobre homosexuales y han desaparecido parte de los correspondientes a la Guerra Civil", comenta.
"Las comisiones de expurgo en la Comunidad Valenciana han hecho lo que han querido en los últimos años"
Por ejemplo, no queda ni rastro de los expedientes de los Juzgados de Vagos y Maleantes de Valencia, en gran parte debido a las "juntas de expurgo" de gobiernos anteriores. "Las comisiones de expurgo en la Comunidad Valenciana, un gobierno controlado durante muchos años por la derecha, han hecho lo que han querido en los últimos años y han tomado decisiones muy cuestionables", señala Portilla.
En Zaragoza, lo que queda de información se encuentra "en el Archivo Municipal de La Muela sin acceso público". Presuntamente. En cambio, otros archivos, como el de Barcelona, permiten un acceso mucho más abierto y colaborador. No en vano, el ayuntamiento de la ciudad trató de querellarse hace un año contra contra los jueces que encarcelaron a personas LGTBI durante la dictadura franquista, aunque sin éxito.
Por otro lado, los archivos militares "están abiertos una o dos horas al día para los investigadores", lamenta el investigador. Precisamente esta misma semana, la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, aseguró que el departamento "está en la apertura al máximo de los archivos militares". "Es muy importante que la gente pueda acceder a los archivos para no repetir los mismos errores e incluso para no hablar con tanta ligereza como con la que se habla de las cosas", dijo esta misma semana la ministra. Todo ello, año y medio después de destaparse que los archivos militares habían colocado un cerrojo a gran parte de su documentación 'clasificada' amparándose en la Ley de Secretos Oficiales, vigente desde 1968. "Ése es el contexto de esta investigación", resume Portilla.

El porqué de los nombres

"Yo he citado a todos los jueces que firmaron las sentencias, que son públicas", alega el investigador, que agrega: "Al trabajar con los textos de las sentencias y con los informes de las prisiones, aparecen por supuesto los nombres no sólo de los jueces y magistrados, sino también de los forenses, algo fundamental en estos casos porque eran necesarios para condenar".
"Los forenses determinaban si uno hombre era homosexual activo o pasivo por la formas de su ano y esto, además, determinaba su condena dado que se penaba sobre todo a los pasivos", recuerda.
Las penas, que oscilaban entre los tres y los cinco años de internamiento, iban acompañadas de otros dos años de destierro y, además, tras ello se les imponía una 'libertad vigilada' a cargo de dos delegados seguían al homosexual por la calle, en teoría para ayudarles a encontrar trabajo. "Pero claro, era en realidad todo lo contrario", asegura el catedrático. Porque además se identificaba la homosexualidad con la pederastia.

"Miedo a desvelar la verdad"

"Yo estaba muy contento con la publicación de este libro, porque además contiene una importante parte de anexos donde aparecen los informes, y lo único que se ha borrado son los nombres de los homosexuales, de los condenados que en realidad eran las víctimas", subraya.
"No obstante, a los pocos días el servicio de publicaciones me dijo que había un problema, la aparición de los nombres de los jueces, de los forenses...", comenta, y añade: "Yo les dije que mi obra no era una novela, sino un ensayo, y trata sobre la represión franquista que yo puedo demostrar, con información que está en los archivos, con sus sentencias y las cartas entre los jueces, los catedráticos...; es decir, se trata de un análisis de datos objetivos".
"Hay aún mucho miedo a desvelar la verdad, y es algo que no puedo entender"
Para Portilla, "se han cumplido todos los trámites, han pasado 50 años desde la firma del documento, la normativa no impedía la publicación de los nombres, pero el delegado de protección de datos había emitido un informe negativo". "Pero yo les dije que no pensaba publicar un libro con esos nombres de jueces y forenses censurados", asevera, "no se puede ocultar el nombre de estas personas responsables de esta represión porque es parte de la historia".
Este catedrático lamenta que exista tan poca investigación sobre memoria histórica en el ámbito del Derecho Penal, y cree que hay mucha labor por hacer.
Pero también reconoce que hay muchos "hijos de" que hoy día "siguen ocupando determinados puestos...". Y prefiere callar. "No sé, hay aún mucho miedo a desvelar la verdad, sobre todo quiénes fueron los protagonistas, y es algo que no puedo entender", concluye.

"Vicent Gabarda es quien de verdad ha puesto a Paterna en el mapa".


https://www.levante-emv.com/horta/2019/10/22/vicent-gabarda-puesto-paterna-mapa/1935479.html



Familiares de personas represaliadas y memorialistas claman contra la prohibición del ayuntamiento al profesor de la visita guiada al cementerio - Compromís exige conocer "al detalle" los supuestos riesgos

21.10.2019 | 20:40
"Vicent Gabarda es quien de verdad ha puesto a Paterna en el mapa"
Cementerio de Paterna, donde se encuentran las fosas comunes. 
La prohibición por parte del gobierno socialista de Paterna al profesor de la Universitat de València y principal investigador de las fosas comunes del cementerio, Vicent Gabarda, de realizar una visita guiada a su alumnado, como adelantó Levante-EMV, ha sido un mazazo para el amplio movimiento de investigadores, familias de personas represaliadas por el franquismo y memorialistas. Sus representantes califican de «muy graves» los hechos. También grupos municipales como Compromís o el propio Partido Popular han criticado la decisión.
Gabarda pretendía realizar la visita la semana pasada con su alumnado de la Universitat de València. Pero la respuesta del consistorio fue negativas en base al peligro que supuestamente provocan los "movimientos de tierras" por la apertura de fosas que se ha realizado en los últimos dos años y por el mal tiempo, aunque en esa jornada hacía sol y calor. 
Así, el representante de la Coordinadora d'Associacions per a la Memòria Democràtica del País València, Ángel González, considera «grave denegar la divulgación del conocimiento», especialmente porque no cree que exista peligro en el cementerio, como alegaba el consistorio. «En este momento no hay ninguna excavación en marcha. Un tema así no lo hemos vivido en ningún otro punto de la autonomía», incide.
Por su parte, el secretario de la Plataforma de Familiares de Víctimas del Franquismo de las fosas de Paterna, Daniel Galán, ha calificado que «inadmisible» que «un ayuntamiento progresista» deniegue al profesor realizar esa visita. «Vicent Gabarda es la persona que, de verdad, ha puesto a Paterna en el mapa, el de la memoria y el otro», indica Galán, para añadir que «ahora en el cementerio no hay ningún tipo de peligro porque no hay fosas abiertas y en las que se excavaron hay un vallado perimetral. Además, cuando se estaba en plena excavación, se hacían visitas de forma permanente».
El presidente del Ateneo Republicano de Paterna, Josep Moral, incide en que «algunos creen que la lucha por recuperar la dignidad de los fusilados y sus familias empezó con la apertura de fosas y no es así. Algunos, incluido Vicent Gabarda, hemos estado trabajando en la sombra durante más de 10 años en la materia, siendo las visitas guiadas un eje primordial del trabajo», valora Moral. Para el presidente, «la actitud del gobierno local, con argumentos algo peregrinos, parece responder a un comportamiento habitual de ciertos políticos que buscan patrimonializar la recuperación de la memoria histórica, dejando de lado a las organizaciones republicanas y, sobre todo, a los indudables protagonistas: las familias».
El investigador Wilson Ferrús, especializado en el ámbito educativo y la represión al cuerpo de docentes, considera que «debería existir realmente un informe técnico en el que basen su negativa» aunque recuerda que «lo que hace Gabarda es lo que deberían propiciar, facilitar e incentivar las propias instituciones». «No entiendo por qué torpedean en lugar de aplaudirlo, ponerse a su lado e impulsar proyectos didácticos que lleven la memoria histórica a las escuelas», recalca Ferrús.
Y la investigadora Cristina Escrivà ve «intolerable» que «un ayuntamiento impida el desarrollo de una actividad que pretende mostrar la historia a través de la visión del resultado del franquism0» ya que «la excusa de los movimientos de tierra no tiene base».

Escrito de Compromís

En el Ayuntamiento de Paterna, Compromís tramitó ayer un escrito en el que pide «información detallada sobre el riesgo de acceso al cementerio» y pregunta «desde cuando y hasta cuando» están suspendidas las visitas, además de pedir el expediente."Ya estamos hartos de la patrimonialización que hace el PSOE de la causa de los represaliados. No nos creemos las excusas de mal pagador», critica la edila Neus Herrero. La formación pregunta qué pasará el 1 de noviembre, de Todos los Santos, con la «gran afluencia» que ese día se registra. En esa jornada, el PSOE realice su gran acto de homenaje y, de hecho, en 2018 asistió el ministro José Luis Ábalos.
Y en el Partido Popular, su portavoz María Villajos indica que rechaza «cualquier tipo de impedimento a la investigación o el análisis, más si cabe en un tema tan delicado como éste» y considera que la teniente de alcalde que firmó la denegación del permiso «debería dar explicaciones públicas». Villajos ve «ridículos» los argumentos del gobierno local y atribuye los hechos a un problema de «prepotencia».

Las exhumaciones pendientes de los fusilados del franquismo enterrados junto a su verdugo.


https://www.eldiario.es/sociedad/exhumaciones-pendientes-Valle-Caidos-devuelvan_0_953655559.html


Celebran con satisfacción contenida lo que para muchos llega 40 años tarde. La exhumación de Franco del Valle de los Caídos, que finalmente será este jueves, corrige una anomalía democrática, pero aunque todos los ojos miren estos días al dictador, los suyos se fijan en otros restos. Son los familiares de los represaliados enterrados en Cuelgamuros, la mayor fosa común de España, que aún pelean para recuperar lo que quede de ellos y sacarles de donde, dicen, nunca deberían haber estado.
A sus 86 años, Mercedes Abril describe minuciosamente el momento en el que vio a su padre, Rafael, por última vez, cuando tenía tres. Fue el 17 se septiembre de 1936, apenas dos meses después del inicio de la guerra. "Estaba afiliado al PSOE. Mi abuelo había conocido a Pablo Iglesias. Ese fue su único pecado, fíjate. La Guardia Civil se lo llevó en un camión mientras mamá y yo estábamos en casa", cuenta a eldiario.es. Cuatro cartas enviadas desde el Mercado de Abastos de Calatayud, convertido en cárcel, fue lo poco que supieron de él hasta que dejaron de recibirlas. 
Nadie les contó a Mercedes y a su madre dónde estaba Rafael hasta que descubrieron pasados los años que, tras permanecer en una fosa en la ciudad zaragozana, su cadáver había sido trasladado al Valle de los Caídos. "Nos causó mucho dolor pensar que estaba junto al autor de su muerte y al responsable de tanto sufrimiento en la familia". Por eso, sacar a Franco del mausoleo en el que le enterraron con honores es un consuelo, pero insuficiente. "A papá me lo quitaron dos veces. Me lo mataron y me lo escondieron. Y tengo derecho a recuperarlo. Tenemos derecho a los nuestros", anuncia.
Como ella, otras tantas familias buscan sin descanso a sus familiares enterrados en Cuelgamuros, adonde el traslado de cuerpos sin permiso se efectuó desde fosas comunes y cementerios de casi todos los puntos de España. En él están enterrados 33.815 cadáveres, 21.423 de ellos identificados, según el mapa de fosas elaborado por el Ministerio de Justicia. Sin embargo, ninguno de ellos ha sido exhumado aún a pesar de que un juez autorizó ya hace tres años que una familia tenía derecho a ello. Se trata de los hermanos Lapeña, Manuel y Antonio Ramiro, fusilados en 1936. 
Los hermanos Lapeña, que serán exhumados / ARICO Memoria Aragonesa
Los hermanos Lapeña / ARICO Memoria Aragonesa
El fallo arrojó esperanza porque las familias esperan que el caso abra la puerta a otras exhumaciones, al menos las del grupo de trasladados al Valle desde Calatayud, como el padre de Mercedes. Sin embargo, el fallo judicial inauguró un laberinto lleno de obstáculos en el que aún no se atisba la salida. Eduardo Ranz, abogado de la familia, apunta a que la paralización se ha debido, en un principio, "a la negativa del prior de la Abadía, Santiago Cantera" –que también ha intentado obstaculizar la exhumación de Franco–, y ahora a la "inacción por parte de Patrimonio Nacional".
El organismo, que debe autorizar los trabajos técnicos, ha pedido recientemente nuevas aclaraciones al Instituto Eduardo Torroja del CSIC, que le ha entregado un informe en el que concluye que es posible el acceso y la extracción de cajas sin dañar la estructura de la cripta. Pero parece que aún no es suficiente. "En la práctica, exhumar a los Lapeña es exhumar al resto de Calatayud, que son seis, porque trabajamos con la hipótesis de que están en la misma caja", explica Ranz. Sin embargo, cada familia debe contar con una autorización que reconozca este derecho, algo que tienen de momento cuatro. 

La ley lo contempla

Todo ello teniendo en cuenta que el decreto que autoriza la exhumación de Franco añadió un apartado nuevo a la Ley de Memoria Histórica en el que se establece que en el Valle de los Caídos "solo podrán yacer los restos de personas fallecidas a consecuencia de la Guerra Civil española" para simbolizar "la conmemoración, recuerdo y homenaje a las víctimas de la contienda". El preámbulo establece que uno de sus objetivos es "poner fin" a la situación que impide este propósito y, en consecuencia, "habilitar la exhumación de los restos mortales de personas distintas a las caídas durante la guerra".
Ranz razona que la cada vez más próxima exhumación del dictador "debería abrir la puerta" al resto, aunque especifica que hay diferencias. "Franco está en suelo religioso y los restos de los represaliados están en suelo administrativo, que es competencia de Patrimonio Nacional". Esta, la competencia de este organismo, es, de hecho, la respuesta que ofrece el Ministerio de Justicia a las preguntas de este medio al respecto.
Mientras, las víctimas denuncian su hartazgo. "No podemos entender por qué llevamos tanto tiempo esperando. Es una humillación que estén enterrados ahí, junto a su verdugo", lamenta Silvia Navarro, presidenta de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos enterrados en el Valle de los Caídos y sobrina nieta de uno de ellos. El tiempo, explica, es "crucial" porque "mucha gente es muy mayor y está esperando solo a esto. Otros ya se han muerto...". Su madre, Josefa, que va a cumplir 78 años, lleva reclamando la exhumación de su tío desde hace más de diez, pero aún aguarda. 
Silvia y su madre sabían que Jose Antonio Marco Viedma, al que llaman Pepe, había sido fusilado el 2 de septiembre de 1936, el mismo día que fue secuestrado en su casa por agentes de policía, falangistas y guardias civiles, pero siempre pensaron que estaba enterrado en una fosa común. Posteriormente descubrieron que había sido traslado a la basílica en 1959. "Basta ya de seguir reproduciendo el dolor que se infringió hace tanto. Estamos viendo cómo se pone toda la carne en el asador para exhumar a Franco, pero ¿qué pasa con nosotros?", se pregunta Silvia.

"Abrazar" los resto de su padre

Esta mujer recuerda el momento en que Patrimonio Nacional les ofreció hace unos años ir al Valle de los Caídos "cuando quisiéramos" a visitar los restos de Pepe, pero "mi madre se negó en rotundo. Siempre dice que lo único que quiere es ir a la verja a recoger la caja, nada más". Mercedes también sueña con ese día, con poder "abrazar" los restos de su padre y darle una sepultura digna, en Valladolid, donde ella vive y está enterrada su madre. Ambas se vieron obligadas a trasladarse allí con sus abuelos tras el asesinato de Rafael, que era ferroviario, porque fueron expulsadas de la casa en la que vivía la familia, la de la estación de tren de Calatayud.
Mercedes es una de las personas que el pasado mes de marzo accedió junto a otros familiares al Valle de los Caídos por primera vez en una visita simbólica acordada con el Ministerio de Justicia a la espera de las exhumaciones. Unos meses antes se procedió a la toma de muestras del ADN de algunos familiares para, en el futuro, ser cotejados con los restos que se saquen del Valle. El Gobierno ha dado algunos pasos en este sentido durante este año, pero nada ha culminado todavía en lo que esperan las víctimas. 
En este sentido, Ranz denuncia que el "Consejo de Administración de Patrimonio Nacional pueda más que el Consejo de Ministros" y califica de "incoherencia" que las familias subieran a Cuelgamuros y "recibieran una explicación encaminada a que iba a continuar el trabajo y todavía sigan así". A Silvia, además, le preocupa otra cuestión más de fondo relacionada con el hecho de que sean los propios familiares los que tengan que iniciar los trámites para pedir las exhumaciones. "En el fondo, la Ley de Memoria Histórica privatiza la memoria", señala.
En todo este proceso, durante todos estos años, solo algunas veces, dice Mercedes, la desesperación impregna su ánimo. Su voluntad inquebrantable, sin embargo, la mantiene en el empeño. "Mientras pueda haré todo lo que sea posible por encontrar los huesos de papá", exclama con la voz de quien aún tiene todo por ganar. "El tiempo se me agota. Y tengo paciencia y la voy a tener, pero la paciencia se termina cuando llega el final".