dilluns, 9 de novembre del 2020

Una jueza de A Coruña ordena inventariar los bienes de Meirás y prohíbe a los Franco retirar nada del pazo.

 https://www.eldiario.es/galicia-sociedad/juez-coruna-decide-inventariar-bienes-meiras-prohibe-franco-retirar-pazo_1_6398298.html


Fachada principal del Pazo de Meirás. EFE/Cabalar

Un juzgado de A Coruña ha ordenado realizar un inventario de los bienes que hay dentro del Pazo de Meirás, en Sada (A Coruña). Mientras este se hace, prohíbe a los Franco retirar nada del inmueble. Solo lo podrán hacer cuando la titular del mismo lo autorice.

De santuario literario de Pardo Bazán a fortaleza ocupada 80 años por los Franco: la historia del Pazo de Meirás

De santuario literario de Pardo Bazán a fortaleza ocupada 80 años por los Franco: la historia del Pazo de Meirás

El Juzgado de Primera Instancia nº1 de A Coruña frena así en seco las intenciones de la familia del dictador, que ya ultimaba los preparativos para una gran mudanza, y atiende a la petición de medida cautelar realizada por el Estado con el fin de "preservar la integridad" del pazo. Su titular es la misma que dictó la histórica sentencia según la cual los Franco deben reintegrar la propiedad al Estado.

El inventario, y así consta en el auto, comenzará a elaborar este miércoles, 11 de noviembre, a partir de las diez y media de la mañana. En él colaborarán técnicos de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia. Para garantizar que se cumpla la resolución, la jueza ha requerido a la Guardia Civil que establezca un retén de vigilancia en el lugar.

El Pazo de Meirás fue declarado Ben de Interese Cultural (BIC) en 2008, cuando en la Xunta gobernaba una coalición entre el Partido Socialista y el BNG. Esta figura, señala la magistrada en el auto, implica una "protección integral" que, tal y como argumentó el Estado en su solicitud de cautelares, "se extiende a todos sus elementos y componentes". El propio presidente de la Xunta, que solo hace tres años todavía votaba en contra de devolver el inmueble a la propiedad pública, anunció este lunes que su Gobierno iniciará los trámites para declarar BIC la biblioteca que perteneció a Emilia Pardo Bazán y de la que hay 3.000 volúmenes en Meirás.

El dictamen del juzgado coruñés busca impedir que los Franco, que deben abandonar el pazo antes del 10 de diciembre, substraigan de allí ningún objeto. Habían fletado 50 camiones para vaciarlo de obras de arte, cristalería, muebles, cuadors de Álvarez de Sotomayor y Zuloaga" o dos estatuas del Pórtico da Gloria. "El juzgado tiene que velar por la integridad del bien y la efectividad práctica de la sentencia, en el caso de que la ejecución provisional se llegue a convertir en definitiva", señala.

El auto finalmente también acepta la reclamación de la Xunta de comparecer en el incidente abierto a causa de la petición de medida cautelar. El Gobierno gallego había asegurado "verse en la obligación de instar a las medidas necesarias para la adecuada protección del Bien de Interés Cultural, con la finalidad de impedir, hasta ese día, cualquier actuación de los ejecutados que suponga un riesgo para la conversación y mantenimiento del bien en su integridad".

ETIQUETAS

Investigadores gaditanos se unen al trabajo de localización de una fosa común en el campo de concentración de Albatera.

https://www.informacion.es/vega-baja/2020/11/05/georradar-dara-clave-22279037.html 



El georradar que dará la clave


26

Un georradar busca la fosa común en el campo de concentración de Albatera TONY SEVILLA

Los trabajos para localizar la fosa común con los restos de las personas que murieron, de enfermedad y fusiladas, en el campo de concentración de Albatera, recibieron ayer la ayuda de un potente georradar capaz de ver todo lo que hay debajo de la tierra hasta una profundidad de cuatro metros. Los resultados no se conocerán hasta dentro de unos días, después de que los cuatro investigadores, desplazados desde Cádiz, analicen los resultados obtenidos tras ser procesados en el laboratorio, filtrados y analizados por ordenador. «Tengo muchas esperanzas puestas», reconocía ayer Felipe Mejías, el arqueólogo e historiador responsable de la investigación para localizar la fosa común y radiografiar el que se considera el campo de concentración más importante del franquismo, ya que allí estuvieron internados entre 15.000 y 20.000 prisioneros durante los algo más de seis meses que permaneció abierto, entre el 6 de abril de 1939 y el 27 de octubre de ese año, muchos de ellos importantes cargos del gobierno de la República, además de militares, periodistas, sindicalistas y artistas que fueron capturados en el puerto de Alicante cuando trataban de salir de España.

El catedrático Lázaro Lagóstena y el arqueólogo Felipe Mejías, ayer.

El catedrático Lázaro Lagóstena y el arqueólogo Felipe Mejías, ayer. TONY SEVILLA

Tres historiadores de la Universidad de Cádiz, dirigidos por el catedrático de Historia Antigua del mismo centro universitario, Lázaro Lagóstena -un referente nacional en geodetección-, peinaron los 30.000 metros cuadrados de terreno, ahora pertenecientes a San Isidro, con el georradar que iba en un remolque tirado por una furgoneta. El dispositivo es el más avanzado que hay en el país y ha participado en importantes hallazgos y exploraciones desde 2016 como las del Portus Ilicitanus de Santa Pola o el yacimiento de La Alcudia de Elche.

Lagóstena explicó que «es un georradar multicanal y la antena alcanza una profundidad de cuatro metros, una tecnología ideal para exploraciones arqueológicas y de criminología forense». Aunque ayer era pronto para saber los resultados, el catedrático explicó que el terreno es bueno para localizar lo que se busca puesto que «estamos trabajando con sutileza al buscar elementos que tienen poca consistencia, pero tenemos buenas expectativas porque las condiciones geológicas del suelo son favorables».

Los trabajos de localización de vestigios en los terrenos donde se ubicó el campo de concentración de Albatera están empezando a dar sus frutos. Son centenares de objetos localizados, entre monedas, proyectiles y elementos de los barracones, y algunos restos óseos humanos que estudiará una antropóloga forense. Los trabajos para localizar la fosa común se centran en una parte señalada por testigos. «Estoy convencido de que el georradar la localizará, aunque puede que hubiera varias pequeñas fosas por el terreno», señala Mejías. Hambre, enfermedades, torturas y fusilamientos caracterizaron este campo de concentración franquista.

Cataluña tiene localizadas 650 fosas comunes y 3.000 desapariciones resueltas.

https://www.lavanguardia.com/vida/20201107/49289474814/cataluna-tiene-localizadas-650-fosas-comunes-y-3000-desapariciones-resueltas.html 


 

Barcelona, 7 nov (EFE).- La Generalitat ha localizado 133 nuevas fosas comunes de la Guerra Civil y la represión franquista en dos años, con lo que ya suma un total de 650 en toda Cataluña, y ha logrado averiguar el destino de casi la mitad de los 6.000 desaparecidos que tiene censados desde el año 2003.

En una entrevista con Efe, la directora general de Memoria Democrática de la Generalitat, Gemma Domènech, se felicita por los frutos de la "intensa campaña" que ha permitido ampliar el mapa de fosas: seis investigaciones emprendidas en 2019 y otras tres en 2020, basadas en testimonios orales y en el rastreo documental de archivos, principalmente a manos de historiadores locales.

 

Cuando en 2010 la Generalitat publicó el mapa de sepulturas comunes, se contabilizaron 179, cifra que en 2017, con la aprobación del Plan de Fosas, subió a 517 y que, tras las últimas investigaciones de Memoria Democrática, va a alcanzar las 650.

MUERTOS EN EL FRENTE

Centenares de historiadores locales catalanes han trabajado en el mapa de fosas comunes, que también se ha podido completar gracias a hallazgos casuales de enterramientos debido a movimientos de tierras causados por temporales, aguaceros o quema de bosques.

Aunque en Cataluña también hay fosas de víctimas de la represión en la Guerra o el franquismo, la mayoría son de combatientes fallecidos en el frente, lo que explica que se concentren en los principales escenarios de la contienda: la provincia de Lleida agrupa el 44% de las sepulturas y las Tierras del Ebro, el 17%.

La Batalla del Ebro, que se cuenta entre las más cruentas de la Guerra Civil, sembró las orillas del río de fosas que pueden albergar hasta 300 o 400 cadáveres, y más de una cuarta parte de los desaparecidos censados en Cataluña se encuentran en esa zona.

Desde 2017, se han abierto en Cataluña 32 fosas comunes que han permitido recuperar los restos mortales de 300 personas, aunque de estas solo ocho han podido ser identificadas, un proceso para el que resulta clave un banco de datos genéticos de familiares, aún insuficiente: se estima que en Cataluña podría haber 20.000 desaparecidos, pero solo se dispone del ADN de 2.000 descendientes.

La Generalitat abrió en 2003 un censo de desaparecidos en la Guerra y la represión que ha ido creciendo año tras año hasta alcanzar los 6.000 casos, la mitad de los cuales están resueltos, con lo que, gracias a las investigaciones documentales e históricas llevadas a cabo, se ha podido informar a las familias del destino del fallecido y la posible ubicación de su sepultura.

HISTORIAS QUE LLEGAN A ITALIA

Gemma Domènech cita el reciente ejemplo de un soldado italiano que murió en la Batalla del Ebro y cuyos últimos días han sido reconstruidos: ahora se sabe que cayó herido en el frente, fue evacuado a un hospital de Móra d'Ebre (Tarragona), donde falleció a los diez días y acabó enterrado en una fosa común.

"No hemos podido recuperar su cuerpo, pero le hemos podido decir a la familia, que había pasado 80 años pensando qué le podía haber pasado, que murió en el hospital, que lo enterraron y que no estuvo agonizando solo en la montaña", celebra la historiadora.

La Generalitat prioriza la apertura de las fosas comunes en las que se tenga información de las personas enterradas, sus familias estén localizadas y ya hayan facilitado muestras de ADN, un criterio con el que, admite Domènech, se pretende "cerrar el círculo" y evitar "la decepción para todos".

Gemma Domènech ha vivido junto a familiares de desaparecidos el momento "agridulce" de apertura de una fosa común, especialmente doloroso en el caso de los descendientes cercanos: "un hijo de 80 años que ha oído hablar a su madre de esa historia cada día de su vida, el dolor de no saber dónde está su marido, o saberlo pero no poder ir a buscarlo y enterrarlo dignamente...", relata.

En ocasiones, la apertura de la fosa reactiva los recuerdos y emergen informaciones que habían permanecido sepultadas durante décadas, también para los historiadores. "Los más mayores del lugar, espontáneamente, se acercan y dicen yo me acuerdo, yo había oído que...y empiezan a salir datos", explica Domènec.

"ROMPER EL SILENCIO"

Para la directora general, lo más importante es "romper el silencio y llenar ese vacío de muchas familias", pero, al mismo tiempo, "cuando abres una fosa, remueves a toda la sociedad. Se rompe aquello de la prohibición, de un tema sobre el que durante años no se ha podido hablar".

Domènech se felicita de que Cataluña haya sido "pionera" al gestionar la apertura de fosas comunes "de forma pública al cien por cien y con un registro único de desaparecidos", frente a otras comunidades donde esos trabajos los están impulsando asociaciones o frente a un Estado que, hasta el día, "no ha hecho nada" más allá de prometer subvenciones.

Ese retraso en la búsqueda de desaparecidos se debe, según Gemma Domènec, a que la transición es "un pacto de pasemos página, de amnistía para todos, también para los verdugos", algo que en su opinión "ya valió" para esa generación, pero no para la siguiente.

"No es culpa de las instituciones, es culpa de todos, seguramente de una sociedad que aún no era lo bastante madura", sostiene la historiadora, que cree que "el trauma de la Guerra y la represión y el miedo fueron tan grandes que la necesidad de no hablar de ello pasó a otra generación".

A menudo, han sido los nietos y biznietos de las víctimas los que han querido saber, apunta Domènech: "muchos casos han salido de trabajos de investigación de alumnos de bachillerato a quienes el abuelo cuenta, por primera vez, aquella historia que sus propios hijos no habían oído nunca". EFE