
El día 10 de noviembre de 1975, la llamada «marcha verde» iniciada por el rey marroquí Hassan II y que estaba compuesta de más de 250.000 civiles (voluntarios marroquíes, en su mayoría campesinos pobres y subempleados de las ciudades, reclutados por todo el país. Estos habían sido transportados a Marrakech en diez trenes diarios durante doce días, para luego ser trasladados en 7.813 camiones hasta Agadir, y de Agadir a Tarfaya donde también llegarían miles de toneladas de víveres y agua, 220 ambulancias y 470 médicos. Entre la multitud, camuflados, se encontraban centenares de miembros de las Fuerzas Armadas del Reino de Marruecos. Para la anécdota, entre los miles de banderas marroquíes y retratos de Hassan II que portaban los voluntarios había decenas de banderas norteamericanas, para reivindicar el Sáhara Occidental en poder de España) rebasó con creces la frontera militar fijada por el gobierno español el pasado día 5. Atrás quedaban las «patrióticas» declaraciones del General Gómez de Salazar, Gobernador Militar del territorio ante 20.000 soldados, regulares y legionarios del ejército español: «Caiga quien caiga no permitiremos que la «marcha verde» siga avanzando», o las del Jefe de Estado en funciones, Juan Carlos de Borbón: «Se hará lo que sea necesario para que nuestro ejército conserve intacto su prestigio y honor».
Una vez más el gobierno franquista mostraba su debilidad con la entrega del Sáhara. Ese mismo día las Cortes de la dictadura se reunieron para debatir el proyecto de descolonización. El ponente de la ley declaró con el mayor desparpajo y desvergüenza: «Esta ley si fuese aprobada representaría el primer paso eficaz en el camino de la descolonización. No se trata en manera alguna de buscar una legalización a ultranza de decisiones o acuerdos ya concluidos».
El hecho concreto es que la entrega se produjo sin que hubiera habido acuerdos de pesca vitales para la flota española, ni indemnización de bienes a empresas españolas, y lo que es aún peor, ni un simple y quizá testimonial referéndum entre los nativos.
El día 15, los últimos soldados españoles abandonaron el territorio del Sáhara Occidental. Las tropas estacionadas en la capital del país, el Aaiún, arriaron definitivamente la última bandera española que ondeaba en un edificio militar, la de la 7ª Compañía del III Tercio de la Legión, al mando del capitán Pelote, reunida en el patio del Cuartel de Artillería, a las mismas puertas del desierto. Entre tanto, las tropas marroquíes ocupaban ya la práctica totalidad de la pequeña ciudad de 25.000 habitantes.
Asimismo, abandonó la ciudad de Villa Cisneros, la segunda ciudad en importancia del territorio, el Gobernador General Gómez de Salazar, con lo que terminaba definitivamente la presencia española en el Sáhara.
Realmente, así acabó uno de los episodios más vergonzosos de la dictadura franquista, entregando un territorio de casi 300.000 kilómetros cuadrados a otro país (Marruecos) sin ningún derecho adquirido sobre él y obviamente traicionando los legítimos intereses de los saharauis.
Por otra parte, se comenzó a negociar la venta a Marruecos del sesenta y cinco por ciento del capital de la empresa de fosfatos de Bu-Craa (recordemos que el Sáhara posee los mayores yacimientos del mundo de este abono químico).
COMUNICADO DE LA OFICINA DE INFORMACIÓN DIPLOMÁTICA DEL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ESPAÑA
«El 27 de febrero de 1976, el Gobierno español ha puesto término a la presencia de España en el Sáhara Occidental y a su participación en la administración temporal del territorio, en virtud de lo establecido en la Declaración de Principios de Madrid, de 14 de noviembre de 1975.
El Gobernador en funciones y representante español en la administración temporal del Sáhara Occidental, ha comunicado oficialmente a La Yemaá en la sesión que esta Asamblea del Consejo Nacional Provisional Saharaui celebró en la mañana de hoy en El Aaiún, el término de la presencia de España en el territorio.
En lo sucesivo, España se considera desligada de toda responsabilidad con relación a la administración del territorio.
Para España, la descolonización del Sáhara Occidental no culminará en tanto la opinión de la población saharaui no se haya expresado válidamente. Ello requiere de forma ineludible, de acuerdo con la Resolución 3458 B aprobada por la pasada Asamblea General de las Naciones Unidas, la presencia de un representante de la Organización en dicha consulta.
Esta posición del Gobierno español ha sido comunicada oficialmente al Secretario de las Naciones Unidas y a los gobiernos del Reino de Marruecos y de la República Islámica de Mauritania».
Fuentes: Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España (27 de febrero de 1976)
Diario PUEBLO-Madrid (10-15 de noviembre de 1975).
Diario INFORMACIONES -Madrid (10-15 de noviembre de 1975).
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