dijous, 24 d’agost del 2023

Doce víctimas de la represión franquista arrojadas a una fosa 'caliente' en Tembleque recuperan su nombre y dignidad

 https://periodicoclm.publico.es/2023/08/22/memoria-doce-victimas-represion-franquista-arrojadas-fosa-caliente-tembleque-recuperan-nombre-dignidad/


Durante los trabajos de exhumación, impulsados por la Asociación Manuel Azaña, se localizaban cinco cuerpos más, uno de ellos correspondiente a una mujer y otro a un niño, de los que no se tienen datos.


Los trabajos de exhumación de la fosa de abril de 1939 en Tembleque se llevaron a cabo en noviembre del año pasado. - ASOC. MANUEL AZAÑA
 

TOLEDO.- Identificar y devolver la dignidad a cerca de una veintena de víctimas de la represión franquista en la localidad toledana de Tembleque, asesinados tras el interrogatorio y arrojados a una fosa común del cementerio municipal, era el objetivo principal del proyecto impulsado por la Asociación Manuel Azaña. Una iniciativa que ha culminado tras meses de trabajo con la localización de diecisiete cuerpos y la identificación de doce de ellos, que hasta ahora habían permanecido sumidos en el 'olvido' en la conocida como la fosa de abril de 1939.

Un mecanismo de "marginación y olvido" que, sin embargo, no pudo con la tradición oral de la localidad, gracias a la cual se mantuvo vivo el 'secreto' de la ubicación de esta fosa común a la que fueron arrojados "en caliente" estos vecinos de la localidad al terminar la Guerra Civil como ejercicio de represión ideológica franquista.

Y es que, explican desde la asociación, las víctimas allí enterradas fueron asesinadas durante el interrogatorio y la toma de declaración llevada a cabo en la cárcel de Tembleque, después de recibir maltratos y torturas para que se auto inculparan de lo que había sucedido en la localidad manchega desde 1934 hasta el final de la Guerra Civil.

Un lugar que el empeño de los familiares consiguió preservar y conseguir la cesión en propiedad, por parte del Ayuntamiento, contando con el acuerdo unánime del pleno del 26 de julio de 1977. Ese mismo año construían e inauguraban un mausoleo en honor a sus familiares asesinados en la cárcel en abril de 1939.

Y allí, para la reparación de las víctimas, comenzaban en noviembre del pasado año los trabajos impulsados por la asociación, con el objetivo de poder localizar los restos de, al menos, diecisiete personas, que fueron arrojadas "en caliente" a esta fosa.

Una labor que se ha podido llevar a cabo por parte de la Asociación Manuel Azaña gracias a la subvención de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, a través de la Presidencia de la Junta de Comunidades y bajo la supervisión de la Universidad de Castilla-La Mancha, y que ha contado también con la colaboración del Ayuntamiento de Tembleque.

Nueve meses de trabajo en los que se ha desarrollado la exhumación, individuación e identificación genética y antropológica de las personas enterradas en esta fosa del cementerio municipal de Tembleque.

Una fosa que había permanecido en la retina y memoria de los temblequeños como testigo silencioso de aquel proceso de depuración ideológica llevado a cabo en la localidad en abril de 1939.

Ya en los trabajos previos de investigación histórica desde la asociación se habían identificado entre dieciocho y veinte posibles víctimas enterradas en esta fosa común.

Después, la excavación arqueológica, la exhumación e identificación antropológica realizada por el colectivo, contando con el trabajo del antropólogo forense y de campo Víctor Barrera Alarcón, y del arqueólogo José Luis Córdoba de la Cruz, así como el trabajo voluntario de varios familiares de las víctimas y del Consistorio temblequeño, posibilitaba el hallazgo de siete depósitos diferenciados en los que se han localizado un total de diecisiete cuerpos.

Uno de ellos situado por encima del resto, correspondiente a una reinhumación realizada en 1977, explican desde la asociación. Cuerpo correspondiente a José María García Romero, conocido como 'Tres Dedos', quien habría muerto -tal y como han corroborado testimonios orales y familiares, así el patrón de las fracturas documentadas- en unas circunstancias específicas, por lo que su identificación antropológica es de alta probabilidad.

Asimismo, se localizaban en uno de los depósitos el cuerpo de una mujer, de la cual no se dispone información alguna, y en otro se han individuado los restos de un niño.

Tras varias reuniones con los familiares de las víctimas de la represión franquista en Tembleque, doce de ellas se prestaron a que su ADN fuera contrastado con el de los individuos enterrados en la fosa.

Una comparativa realizada por un laboratorio especializado, a través de la que se ha conseguido identificar catorce los diecisiete cuerpos exhumados en la fosa.

Seis de ellos mediante pruebas de ADN: Baltasar Fernández VillacañasPablo Rodelgo OcañaJesús Sánchez Tornero RodelgoJosé Delgado MartínezBaltasar Ocaña Gómez y Ángel González Arribas. A otro, José María García Romero, por su especificidad dentro de la fosa; y a otras tres víctimas mediante análisis histórico y antropológico, también con alta probabilidad: Miguel de las Heras CalvoVicente Hellín Rodríguez y Prudencio Téllez Martín.

Junto a ellos se ha identificado con moderada probabilidad, mediante concordancias históricas, arqueológicas y antropológicas a Juan José Sánchez-Altomuro Rabadán y a Miguel Patiño Molina.

Asimismo, después de las investigaciones se ha desestimado la presencia de un individuo represaliado, al no coincidir con las descripciones sobre su edad, causas de la muerte o las posibles torturas infligidas en su cuerpo, por lo que se ha concluido que no se encuentra entre los cuerpos exhumados de la fosa de abril de 1939; y de los cuerpos de la mujer y el niño localizados no hay datos.

Estudios que han permitido comprobar la veracidad de los hechos estudiados mediante la identificación de las víctimas del franquismo que, durante décadas, han permanecido 'olvidadas' en Tembleque.

dimarts, 22 d’agost del 2023

80 aniversario de la caída de la célula comunista en Navarra

 https://www.tercerainformacion.es/opinion/20/08/2023/80-aniversario-de-la-caida-de-la-celula-comunista-en-navarra/


Defender la memoria de la Navarra antifascista de los años 40

Uno de los objetivos de los partidos políticos de derechas, en su afán por blanquear la dictadura franquista, ha sido y es eliminar todo aquello que tenga que ver con la Memoria Histórica, ya sea suprimiendo los organismos creados, derogando leyes o quitando los reconocimientos públicos en calles y plazas. 

Esta planificada política no solo trata de esconder a las futuras generaciones la historia de nuestro país, sino también los nombres y los apellidos de aquellos hombres y mujeres que lucharon en nuestros pueblos y barrios por la libertad y la democracia a lo largo de todos y cada uno de los años que duró el régimen fascista. Porque la lucha antifranquista no nació en los años 60 ó 70, sino que fue una constante desde el mismo 1939, también en Navarra.

Una muestra de esta ejemplar oposición a la dictadura, de la tenacidad de sus protagonistas y de la crueldad del régimen la encontramos en Pamplona en agosto de 1943. Hace ahora 80 años, un 23 de agosto, eran detenidos los militantes de una recién creada organización comunista en Navarra. 

A pesar de que unos meses antes, en la misma ciudad, la policía había detenido y mandado a prisión con condenas de hasta 30 años de cárcel a una decena de miembros del PCE, entre ellos Jacinto Ochoa, Pablo Iriarte, Felipe Celay, Irene Soto o Cruz Juániz, el compromiso político y social impulsó a un nuevo grupo de jóvenes navarros a tomar el relevo y recomponer el Partido Comunista. 

La estructura caída en 1943 estaba compuesta por militantes afincados en Pamplona y otros que habían llegado de Francia para colaborar en la reorganización del PCE. Entre ellos se encontraban Fernando Gómez Urrutia, Miguel Gil Isturiz y Ramón Echauri Esparza (encargados de la organización), Julio Fernández Alonso, Vicente Rey Ciaurriz (enlace entre la organización en Pamplona y el Comité Central en Francia), Francisco Rey Ciarruiz, Teodora Serrano, Julia Bea Soto, Martín Gil Isturiz y Emilio Orradre Inda, en cuya casa se celebraban las reuniones.

En el poco tiempo que se mantuvo activo este grupo, desarticulado ese 23 de agosto de 1943, su actividad se centró, por una parte, en dar apoyo a los grupos que ayudaban a cruzar a los militantes antifranquistas los Pirineos y, por otra, a distribuir los medios impresos del PCE. Además del histórico ‘Mundo Obrero’, también les llegaba desde Francia ‘Reconquista de España’, cuya cabeza pensante era Jesús Monzón, otro navarro que en aquellos años lideraba la política de Unión Nacional que impulsó el PCE con la intención de ganar adeptos entre grupos como los carlistas que, aunque habían luchado en las filas golpistas, se veían cada vez más arrinconados por el franquismo.

Además, con los pocos materiales y humanos que contaban, esta célula comunista fue capaz de publicar un pequeño boletín dedicado a la actualidad navarra: el ‘Amayur’, un suplemento del ‘Reconquista de España’ conformado por dos páginas mecanografiadas, que dejó de existir tras la caída de este grupo.

Si Martín Gil era el viajaba clandestinamente desde Francia a Navarra para ayudar en la reorganización del PCE y traer a este lado de los Pirineos propaganda y las directrices del partido, Vicente Rey era quien, utilizando sus continuos viajes como masajista de Osasuna, estaba encargado de distribuir parte de ese material en diferentes localidades.

Pero toda esa estructura cayó cuando, debido a un confidente policial apodado ‘Trilita’, Fernando Gómez fue apresado en la Estación de tren de Pamplona. La Policía sabía que ese día tenía pensado coger un tren para ir a Madrid y reunirse allí con los dirigentes del PCE que habían resistido a las últimas detenciones. A Fernando le cogieron un rodillo para una multicopista que tenía en la casa de Teodora Serrano. A Dora la detuvieron inmediatamente en la tienda de ultramarinos de la calle Descalzos en la que trabajaba, aunque tuvo tiempo de deshacerse de la mayor parte de las publicaciones que le habían hecho llegar desde Zaragoza escondidas en una maleta. Si al grueso del grupo lo arrestaron en Pamplona, a Martín Gil le dio tiempo a programar su huida a Francia, ocultándose en Oroz Betelu junto a Emilio Orradre. Desgraciadamente, aunque este último logró escapar y cruzar la muga, Martín no corrió tanta suerte y fue hecho prisionero, tras ser alcanzado por un disparo de los agentes que acudieron a la casa en la que se encontraban a detenerlos.

A pesar de la corta y liviana actividad política que había realizado esta célula y de las pocas pruebas en su contra, el régimen franquista  -un firme aliado esos años de la Alemania nazi-, no dudó en utilizar toda las medidas represivas que tenía a su alcance. De ello se ocupaban los jueces del Tribunal Especial contra la Masonería y el Comunismo. El juicio se celebró en julio de 1944. Martín Gil Isturiz fue quien peor suerte corrió: sería fusilado el 13 de octubre de 1944 en Alcalá de Henares. Mientras, Fernando Gómez y Francisco Rey fueron condenados a 20 años, Julia Bea a 15 años, Miguel Gil a 12 años y Dora Serrano a seis años de prisión. El resto lograron salir absueltos.

Para hacernos una idea de la ‘pasta’ de la que estaban hechos estos hombres y mujeres, podemos recordar los casos de Julia Bea y Ernesto Gómez Urrutia. La primera, antes de ser detenida ese 23 de agosto, ya había tomado parte en las anteriores intentonas de reorganizar el PCE en Navarra, librándose de la cárcel hasta ese 1943. Pero ni la prisión pudo con ella. Tras quedar libre, y desde su exilio en Francia, luchó y militó hasta el último día de su vida en 1989. Por su parte, Ernesto, que fue uno de los pocos que esquivó el golpe del 23 de agosto, tuvo el coraje y la determinación de volver a reorganizar el PCE meses después de las detenciones de, entre otros, su hermano. Tuvo que escapar y exiliarse, primero en Francia y luego en México, en agosto de 1946, acechado por la Policía ante una nueva ola de detenciones de comunistas en todo el Estado.

No hay que olvidar que luchar contra el franquismo en esos primeros años de la posguerra no era precisamente fácil. Se calcula que durante la década de los años 40, más de diez españoles eran fusilados al día por su ideología: 40.000 en total durante esos diez años.

Por todo ello, recordar hoy, 80 años después de su detención, a estos militantes comunistas navarros, volver a traer al presente sus nombres y apellidos, sus anhelos de igualdad y libertad, las fotografías de un famélico Fernando en la cárcel, la de Julia Bea en la prisión de Segovia, la convicción comunista de Miguel hasta el último día de su vida o las cartas que mandaba Martín a su padre antes de ser fusilado… es no solo un acto de memoria, sino también de justicia y rebeldía democrática. Rebeldía ante quienes, como el PP y VOX, quieren derogar la Ley de memoria histórica en Aragón; pero también ante quienes siguen sin poner los medios necesarios para rescatar de las cunetas a las y los navarros asesinados, a quienes mandaron derruir la antigua cárcel de Pamplona o a quienes mantienen en pie en pleno centro de la capital el ‘monumento a los caídos’.

Eduardo Mayordomo Carrasco

Comunicación del PCE-EPK de Navarra

dilluns, 21 d’agost del 2023

V Jornades del maquis: Dones i resistència. Can Trona de la Vall d'en Bas 23-24/09/2023

 





Robo de bebés en el Estado español: pequeña síntesis y una urgente interpelación antifascista

https://www.elsaltodiario.com/ninos-robados/robo-bebes-estado-espanol-sintesis-interpelacion-antifascista

 Por puro antifascismo, que no se nos olvide que esta lucha también es nuestra.

Colaboradora de la asociación Todos los niños robados son también mis niños”

20 AGO 2023 05:59

El lluvioso 23 de octubre de 2022 sucedió algo importante. No fue ni mucho menos la única vez, pero sí la última a nivel estatal. Un reguero de mujeres invisibilizadas (que no invisibles), mayoritariamente de 50 a 80 años, tomaron la calle, osando ocupar un espacio público, una palabra y una rabia históricamente vetadas a ese segmento de la población denominado ‘señoras’. Sentadas por los achaques o erguidas como estacas, todas, empuñaron su digna pancarta reclamando algo muy concreto, lógico, obvio: saber dónde están sus hijas, sus sobrinas, sus hermanos, sus madres. Ni la biología ni los años perdonan, y esa búsqueda que se torna envenenada herencia se traspasa de madres a hijos, de hermanas a sobrinas, trauma heredado que bien conocemos que nos corroe de pena y rabia desde el 36; ese patrimonio bien español que nos dejó una, grande y libre, el del “dónde demonios están los nuestros”, mientras la impunidad, en su flamante ‘democracia’, sigue campando a sus anchas.

Esa retorcida patria que, para ser, sembró el territorio de desaparecidos, vivos y muertos.

Desde 1936 hasta finales de 1990, que se tenga constancia, en el Estado español se produjo la desaparición forzada y sistemática de niñas y niños en cárceles, maternidades y hospitales para ser dados a familias adeptas al régimen y ‘de bien’. Todo un reguero de engaños y falsos “su hija/o ha muerto”, “márchese a casa, mejor que no la vea” y “ya la hemos enterrado (y bautizado)” cayeron como losas durante décadas por toda la geografía en hogares obreros. A otras les dejaron ver el cadáver de un ser humano que más tarde supieron que no salió de sus entrañas, en un inhumano reciclaje de pequeños cuerpos muertos. De seres humanos. Y a muchas de las más jóvenes y quizá menos domesticadas, se los quitaron abiertamente por putas y requeteputas en el cerramiento misógino por excelencia: el Patronato de la Mujer. Este siniestro modus operandi, hoy en día, todavía no ha podido ser cuantificado, pero se intuye inmenso. Mientras tanto, el Estado y la santa Iglesia católica, apostólica y romana, brazos ejecutores (o si la Audiencia Nacional prefiere, presuntos siempre), se yerguen y saben impunes. Siempre lo fueron. La cuestión es hasta cuándo.

Arqueología del robo de bebés: misoginia en vena por la gracia de Dios

Si algo significó la II República, fue, entre otros ejes, un intento liberal de separación Iglesia-Estado y una incipiente institucionalización de la emancipación social de las mujeres que ya se respiraba. No fue casual, por tanto, el brutal embiste nacionalcatólico misógino. Durante la guerra y dura posguerra de hambre y muerte al gen rojo, alardeaban, con su dios en la mano, de una represión política sistemática y de exterminio en sus cruzadas.

La Ley de 4 de diciembre de 1941 sobre “Registro Civil. Inscripción de niños repatriados y abandonados”, permitía cambiar el nombre y apellidos de los menores, de forma que se producía un cambio de identidad, haciendo imposible su localización

Las mujeres anarquistas y republicanas enjauladas fueron las primeras sobre las que se aplicó las tesis eugenésicas de ‘ruptura familiar’ para ‘descontaminar’ a sus hijos/as de la peor de las pestes: el comunismo. Al contrario que sus grandes colegas nazis, el fascismo español no apostó por la exterminación directa de la infancia de los vencidos, sino por su reeducación en familias de bien, estas son: muy mucho españolas, de pura raza, adeptas al régimen, con ‘posibles’ y, por supuesto, católicas.

Así pues, la década de los 40, envalentonados por el contexto europeo de los fascismos y las tesis eugenésicas, supuso para miles de presas políticas la brutalidad de la desaparición de sus hijas/os y la certeza o la intuición de dónde iban a parar, sin olvidar que muchos de los embarazos en las cárceles franquistas fueron producto de la atroz violencia sexual que desde bien temprano Queipó de Llano berreaba desde las ondas como arma de guerra y de terror contra las mujeres antifascistas. Se inicia así el proceso de institucionalización y apuntalamiento de una única forma de ser mujer, amputada, sumisa, devota y franquista, desempolvando cilicios y brutales disciplinamientos, así como la puesta en marcha de toda la maquinaria burócrata fascista para ocultar y ‘legalizar’ la apropiación forzada de todos estos niños/as.

Inferioridad mental, maldad, psiquismo irracional, incapacidad maternal. Estas perlas encarnadas en las mujeres antifascistas como el mismísimo ‘anticristo’ fueron las que justificaron la desaparición forzada de sus hijas e hijos bajo la tesis del gen rojo

Con todo, se aprobó una serie de normativas clave. La primera fue la Orden del 30 de marzo de 1940 donde se dicta las normas sobre la permanencia en las prisiones de las hijas e hijos de las presas políticas, de tal forma que permite a las autoridades franquistas separar a las niñas y niños de éstas para su internamiento en otras instituciones. La segunda fue el Decreto Ley de 23 de noviembre de 1940 sobre protección del Estado a los huérfanos de la Revolución Nacional y de la Guerra, a través del cual el Estado se podía apropiar de estas niñas y niños sin necesidad del permiso de los padres biológicos. Por último, la Ley de 4 de diciembre de 1941 sobre “Registro Civil. Inscripción de niños repatriados y abandonados”, permitía cambiar el nombre y apellidos de los menores, de forma que se producía un cambio de identidad, haciendo imposible su localización.

En este contexto, ni olvidamos ni perdonamos la atroz violencia que se hizo carne en miles de las nuestras, como María Pérez Lacruz, 'La Jabalina', libertaria turolense que fue rapada, paseada y pasó casi tres años en las jaulas fascistas por unirse a la columna de Hierro como miliciana y enfermera. En 1940 dio a luz a su hijo en la cárcel provisional del convento de Santa Clara, donde se lo robaron. Fue fusilada dos años más tarde en el tristemente célebre Paredón de España de Paterna, València, a sus escasos 24 años. Su madre, presente, consiguió recuperar su cadáver y enterrarlo antes de ser tirada a una fosa. Hasta hoy, yace en una tumbita con baldosas en el cementerio de Paterna a la que, a pesar de los años, no le suele faltar flores. Que nunca les falten flores a nuestras Marías.

El junco tiene la capacidad de doblarse, adaptarse, para no romperse, para perpetuarse. Así funciona el franquismo. Así persiste.

A partir de los 50 y en lo sucesivo, lo grueso ya estaba hecho: la carcoma de una ‘paz social’ impuesta a través de una cultura yerma, de terror y silencio, hija del puro trauma. Y por contingencia se contuvieron en público de exaltar sus filias nazis. Y abrazaron el capitalismo con ese desarrollismo patrio de ‘propietarios y no de proletarios’ por visceral anticomunismo. Y se vendieron al imperialismo yanqui; y vinieron las suecas y que ¡cuántos pantanos!; y que si somos Unión Europea y que ahora tenemos un pisito con gotelé y somos ‘clase media’. Tras la cosmética, lo vertebral es que el franquismo seguía atando bien en corto, en ese permanente empeño fascista en la construcción de su antítesis y su designio divino en humillarlo, someterlo y exterminarlo. Para las mujeres siguió siendo particularmente sangrante, puesto que esa misoginia en vena por la gracia de dios seguirá intacta y seguirá siendo un pilar particularmente obsesivo del régimen, inoculada a través de una férrea moral nacionalcatólica.

Inferioridad mental, maldad, psiquismo irracional, incapacidad maternal. Estas perlas encarnadas en las mujeres antifascistas como el mismísimo ‘anticristo’ fueron las que justificaron la desaparición forzada de sus hijas e hijos bajo la tesis del gen rojo, tesis defendida por el psiquiatra fascista Antonio Vallejo-Nájera, el ilustre Mengele español. Esas mismas perlas seguirán ejerciendo de faro guía, pero ahora acaparando también a toda aquella mujer que no cupiera dentro de la diminuta caja del ideal de la feminidad falangista creada por la Sección Femenina: esencialmente, ser una calladita y recatada máquina de parir con patas para la patria. Sus referentes: Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús. Su objetivo: producir a granel buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas, en un estado de minoría de edad sempiterno.

A partir de 2011 comenzaron a hacerse públicas las primeras denuncias. Y comenzó a salir de la casquería el nombre del Dr. Vela o Sor María

Para el franquismo ser mujer era ser madre, en un brutal utilitarismo reproductivo, pero no cualquier madre era digna, aun estando más o menos domesticada. Una vez esquilmadas las rojas, las siguientes que había que disciplinar fueron, en primer término, las adolescentes ‘descarriadas’, pero pronto le siguieron también las madres solteras, las viudas, muchas primerizas, las que tenían escasa alfabetización o las más pobres (muchas de las cuales sufrieron el expolio económico durante la guerra y el sambenito correspondiente). Las mujeres de la clase obrera fueron las nuevas candidatas para sufrir en sus carnes la brutal experiencia de la pura indefensión ante un todopoderoso Estado totalitario (con sedaciones en pleno parto, insultos o violencia obstétrica mediante), y el odioso anuncio de la muerte de un hijo recién parido, para saber años más tarde que fue todo un engaño para dárselo por la trastienda a otras familias que encarnaban, con infinitamente más pedigrí, el ideal franquista.

Contra ese cínico y supuesto ideal de disolución de clases con su ‘todos españoles, todos hijos del mismo dios’, la realidad es que el pedigrí y la clase social fue siempre puro tuétano. Qué fue el golpe de estado (y todo lo que vino después) sino la máxima expresión de puro odio de las clases acomodadas agitando el espantajo del fascismo. Su empeño fue, primero, la exterminación; posteriormente, el sometimiento, el desprecio y la despolitización de la clase obrera, para borrar de la faz de la tierra cualquier atisbo de potencial revolucionario que osara poner de nuevo en cuestión sus ingentes privilegios.

Vete a casa con un esperpento de incongruencias y falsificaciones en tu partida de nacimiento y sostén de por vida, y sin romperte, la duda y la rabia que carcomen de un “quién demonios soy, qué han hecho conmigo y quién es y dónde está mi madre”

Si el cerramiento disciplinario por excelencia en la guerra y posguerra para las ‘malas mujeres y malas madres’ antifascistas fue la cárcel, durante el franquismo (y nada menos que hasta 1984) fue el Patronato de Protección de la Mujer, pero no únicamente. Lo que es peor, se instauró un cerramiento a cielo abierto, ampliándose y normalizando un omnipresente ojo patriarcal nacionalcatólico que impregnó hasta el último rincón de las instituciones del Estado fascista, gestionadas mayoritariamente en el ámbito de lo ‘social’ por multitud de congregaciones religiosas, cada cuál más integrista, y con la capacidad de valorar y el poder de decidir directamente sobre la vida de tantas mujeres subalternas y la de sus hijas. Esta es la razón por la que la desaparición forzada de niños en el Estado español fue tan masiva e institucionalizada.

Y el Borbón, como Papá Noel pero vestido de militar, ‘nos trajo’ la democracia

Y con ella, ‘sorprendentemente’, continuaron las irregularidades y desapareciendo niñas y niños hasta al menos 1999, año en el que se derogó la ley de parto anónimo vigente desde 1948 y que permitía dar ‘supuestamente’ en adopción a un niño/a sin que constara en ningún documento la identidad de la madre. A partir de 2011 comenzaron a hacerse públicas las primeras denuncias. Y comenzó a salir de la casquería el nombre del Dr. Vela o Sor María, y alguna de esas valientes mujeres acabó denunciada por injurias, su caso fue archivado (como todas las denuncias presentadas, excepto una que prosperó en 2018, con condena, pero prescrita), sin resolver, y con un pie en la cárcel.

Vete a casa con un esperpento de incongruencias y falsificaciones en tu partida de nacimiento y sostén de por vida, y sin romperte, la duda y la rabia que carcomen de un “quién demonios soy, qué han hecho conmigo y quién es y dónde está mi madre”. Y a miles de mujeres se les cayó el mundo encima ante el televisor al darse cuenta de que ellas también conocieron a Sor María, y a otras tantas Sores y Doctores de calaña similar o peor, y que les pasó lo mismo y les dijeron lo mismo. Decidieron poner el cuerpo, juntarse y atarse al cuello una pancartita bien visible con una fecha y un lugar grabados a fuego, con toneladas de esperanza en una búsqueda en mar abierto. Y el resto contemplamos atónitas, pero desde la distancia, a lo sumo buscando en el espejo una escueta confirmación genética de una nariz aguileña o chata. Y desde entonces, se ha generado todo un aplastante discurso hegemónico de que todo este engendro fue por pura avaricia económica de cuatro manzanas podridas, con escasa disciplina con eso de los pecados capitales y los votos de pobreza. No fue dinero, fue pura inquina franquista y su pesada impunidad que aún nos lleva a rastras.

La fábula del móvil económico

El Estado español es ese lugar mágico fuera del espacio y del tiempo en el que te acuestas fascista y te levantas demócrata. Nadie sabe que pasa entre medias, si es un ictus o fruto de una aparición mariana, pero se cree fervientemente en ello. Si hasta la década de los 90, en plena ‘democracia’, se ha continuado robando niñas/os de la clase obrera es, sencillamente, porque eso que llaman ‘franquismo sociológico’ existe y persiste, tiene piel, huesos y putrefacta el ‘alma’, porque siguen ocupando los puestos de poder y practicando el corporativismo, porque siempre lo han hecho, porque pueden, porque tienen esa soberbia impunidad que da saberse los amos del cortijo, bendecida de manera insultante por ese pacto de silencio y olvido impuesto del ‘pelillos a la mar’ de una parte de la progresía patria.

Si han robado niñas/os en su modélica democracia es por el mismo motivo por el que se ha seguido torturando en los calabozos o sigue habiendo presos políticos o por qué nuestras viejas y viejos siguen tirados en cunetas. Jamás hubo ni una depuración ni una ruptura en ese artificio sonrojante que llaman Transición. No se fueron, son los mismos, por donde pasan esquilman: fascistas, clasistas, misóginos, de mil sectas nacionalcatólicas y profundamente anticomunistas, en todo el amplio espectro ideológico que jamás han sido capaces ni de comprender. Los del atado, bien atado y, cómo no, los de las imprescindibles connivencias.

Todo intercambio económico de mercancías dentro del capitalismo oculta las relaciones sociales de dominación que las producen. Repetimos. Todo intercambio económico de mercancías dentro del capitalismo oculta las relaciones sociales de dominación que las producen. Que no nos distraigan con dineros. Las relaciones de dominación atravesadas por ideología, clase y género, que son las condiciones de posibilidad para que se haya podido disciplinar de esta manera a determinadas mujeres y traficar con sus hijos de manera sistemática durante décadas, es lo importante y es lo que justamente quieren ocultar.

Desde hace seis años y dos legislaturas, estas mujeres, organizadas, se hayan en plena batalla para que se apruebe una ley que les permita empuñar una serie de herramientas absolutamente imprescindibles y hasta ahora negadas para iniciar sus búsquedas

Como buen patrón que sabe que en la atomización de los trabajadores está su poder (y su victoria), la estrategia del Estado es la de individualizar cada caso, aunque sean miles, con perfiles similares y bajo las mismas dinámicas, considerándolo un delito de tipología común y, por tanto, prescriptible. Apelar al móvil económico y la anecdótica desgracia individual de toparse con un puñado de ginecólogos y monjitas podridas es el discurso profundamente funcional para seguir manteniendo su impunidad. Esto ha sido sistemático, institucionalizado e ideológico, pura lesa humanidad, y si no que abran de una vez los archivos, principalmente los de la intocable sacrosanta Iglesia católica, que durante siglos ha monopolizado la biopolítica de las poblaciones, para que lo podamos comprobar.

Desde hace seis años y dos legislaturas, estas mujeres, organizadas, se hayan en plena batalla para que se apruebe una ley que les permita empuñar una serie de herramientas absolutamente imprescindibles y hasta ahora negadas para iniciar sus búsquedas, obtener respuestas: apertura y acceso a los archivos del Estado y de la Iglesia, o la creación de un banco estatal de ADN entre otros ejes fundamentales.

El último adelanto electoral ha tirado por el sumidero años de arduo trabajo para, al menos, poder iniciar un largo camino y comenzar a romper esta situación de brutal impunidad que sufren, estirando una etapa de incomprensibles e interminables enmiendas. A pesar de la evidente incertidumbre política con la conformación del nuevo Gobierno y la aprobación de esta ley, con lo que no cuentan sus ilustres ‘señorías’ es con la increíblemente bella terquedad que da luchar por una causa digna. A la tercera, será la vencida, si es que tienen ustedes un mínimo de decencia.

Un último llamado

Permitidme una pregunta en voz alta que me ronda. ¿El tímido apoyo que tienen por nuestra parte tiene quizá que ver con el hecho de que sean mujeres, hoy en día de edad avanzada, y madres? Me pregunto honestamente si la imbricación de estos tres vectores es el factor explicativo que las constituye como seres absolutamente fuera de órbita de nuestro imaginario sobre lo que es un sujeto político, digno y posible, o tiene que ver con otras cuestiones. Quizá ha llegado el momento de una reflexión seria al respecto, porque la herida sangrante de impunidad que lleva 80 años atravesando la vida de miles de nuestras viejas es urgente atenderla. Por puro antifascismo, que no se nos olvide que esta lucha también es nuestra. La próxima vez que queden (que lo harán, que no han parado de hacerlo), seamos millones. Mientras tanto, que corra la voz.

Archivado en: Bebés robados

Las primeras víctimas exhumadas de Cuelgamuros vuelven con sus familias 87 años después

 https://www.infolibre.es/politica/no-mejor-pais-doce-victimas-vuelven-casa-64-anos-encerrados-cuelgamuros_1_1572897.html


El ministro en funciones de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, entrega una caja con restos en el acto solemne de entrega de restos de las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo de Pajares de Adaja y Navalmoral de la Sierra, en el Parque de la Ermita de la Virgen de Rivilla.

87 años después de su asesinato durante la Guerra Civil por el bando franquista, doce civiles han vuelto a casa tras 64 años encerrados en Cuelgamuros. Son nueve hombres y una mujer de Pajares de Adaja y Navalmoral de la Sierra (Ávila) que tras la lucha de sus familiares regresan a su hogar. Diez familias han podido dar sepultura a Víctor Blázquez, Valerico Canales, Emilio Caro, Ramón González, Flora Labajos, Celestino Puebla, Pedro Ángel Sanz, Gregorio Pérez, Raimundo Meneses y Rito Martín, así como otras dos personas no identificadas. 

Son las primeras víctimas republicanas exhumadas del mausoleo que el régimen franquista levantó en plena sierra de Guadarrama para, según se recogió en el decreto de 1940, "perpetuar" la "memoria" de quienes "cayeron" en la "gloriosa Cruzada". Este domingo, sus restos han sido entregados a las familias en un acto en el que ha estado presente el ministro de Presidencia en funciones, Félix Bolaños. 

La fecha elegida no ha sido casual. Desde el 2004, las familias se han reunido en Pajares el último domingo de agosto para rememorar los hechos acaecidos aquel día 20 de agosto del 1936. Este año, para hacerlo coincidir con el 87 aniversario de los sucesos, lo han llevado a cabo el mismo día en que se produjeron. 

La ceremonia ha tenido lugar en el parque de la ermita de la Virgen de Rivilla en Pajares de Adaja, junto al cementerio. “Hemos saldado una deuda. Era una deuda de nuestra democracia con unas víctimas que fueron olvidadas durante décadas”, ha explicado Bolaños que también ha puntualizado que ha sido un acto “humanitario y de justicia”. “Es un día emocionante y que nos hace mejor como país”, ha afirmado en declaraciones a los medios al tiempo que ha manifestado que el Gobierno va a "hacer todo lo que estén su mano" para que las víctimas del franquismo "dejen de estar olvidados en cunetas y caminos".

Junto a Bolaños ha estado el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ya que varias de las víctimas estaban afiliadas al sindicato. Según ha explicado, esta ceremonia "permite a las familias encontrarse con seres queridos" y también forma "parte del camino que debemos llevar a cabo para recuperar todas las personas asesinadas y que hoy en día siguen en las cunetas de las carreteras, en fosas comunes, en los cementerios y el Valle de Cuelgamuros”, ha asegurado. 

Tras el homenaje donde se han leído sus biografías, los restos han sido trasladados al cementerio. Con claveles rojos sobre el panteón, el acto ha concluido con todos los presentes entonando la canción Al alba de Luis Eduardo Aute. 

Los doce estaban en una caja con el número 198, que se colocó en el nivel cero de la Capilla del Santo Sepulcro. Previamente estuvieron en fosas comunes en las localidades de Aldeaseca y Fuente el Saúz (Ávila) antes de terminar en Cuelgamuros en marzo de 1959, meses antes de su inauguración. Estas víctimas fueron inhumadas con otras 4.266 víctimas y forman parte de las 33.833 víctimas totales trasladadas a este lugar entre 1959 y 1983.

Estos son las historias de las doce personas que han vuelto a casa este domingo:

Víctor Blázquez del Oso, nacido en Pajares de Adaja, vivía con su esposa y sus seis hijos, tres chicos y tres chicas. Trabajaba en el campo, como jornalero y labrador, y era uno de los miembros de la Casa del Pueblo, vinculada a la UGT. Tenía 38 años cuando fue asesinado en el término Aldeaseca (Ávila).

Valerico Canales Jorge nació en Pajares en abril de 1907 y vivía con su esposa y dos hijos. Aunque su padre y su abuelo habían sido pastores, trabajaba como jornalero agrícola y era miembro de la Casa del Pueblo. Tenía 29 años cuando murió.

Emilio Caro García también vivía allí en Pajares con sus cuatro hijos, dos chicas y dos chicos, después de haber enviudado. Era jornalero agrícola y también estaba vinculado a la Casa del Pueblo. Tenía 38 años cuando fue asesinado.

Román González Enrique vivía en Pajares con su esposa y sus siete hijos, dos chicas y cinco chicos. Trabajaba en el campo como jornalero, actividad que combinaba con la de tratante de ganado y con la Casa del Pueblo de Pajares de Adaja, vinculada a la UGT. Tenía 52 años cuando murió.

Flora Labajos Labajos, nacida en Adanero (Ávila), se había casado en Pajares de Adaja, donde residía con su marido y cuatro hijos, dos chicas y dos chicos. Se ocupaba de las tareas del hogar y ejercía de costurera por encargo. Tenía 53 años cuando fue asesinada.

Celestino Puebla Molinero también vivía en Pajares con su esposa. Regentaba una tienda de ultramarinos. Tenía 43 años cuando fue asesinado .

Pedro Ángel Sanz Martín también había Nacido en Pajares y vivía allí con su esposa y tres hijos, una chica y dos chicos. Era jornalero agrícola y presidía la Casa del Pueblo vinculada a la UGT. Tenía 36 años cuando murió.

Gregorio Pérez del Peso nació en Navalmoral de la Sierra en 1904. Vivía en aquella población con su esposa y cuatro hijos, dos chicos y dos chicas. Su esposa, Calixta Meneses Redondo, era hermana de Raimundo, y fue asesinada en octubre de 1936. Gregorio era jornalero agrícola y, como cada verano, marchó con su cuadrilla hasta la zona de la Moraña para trabajar en la siega. Tenía 32 años cuando fue secuestrado y asesinado el 4 de agosto de 1936 en Fuente el Sauz (Ávila), donde se encontraba trabajando.

Raimundo Meneses Redondo, nacido en Navalmoral de la Sierra en marzo de 1895, vivía en la población con su mujer e hijos. También era jornalero agrícola y estaba trabajando en la siega cuando fue asesinado. Tenía 41 años.

Rito Martín Redondo, nacido en Navalmoral de la Sierra en mayo de 1906, vivía en la población con su esposa y sus cuatro hijas. También era jornalero agrícola y fue asesinado junto a sus compañeros. Tenía 30 años. 

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España avanza en la exhumación y reconocimiento de víctimas de la guerra civil

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Eva Maldonado

Redactora en Diario16, Asesora de la Presidencia de la Conferencia Eurocentroamericana.
 

Aunque los desafíos técnicos son considerables, el Gobierno no escatimará esfuerzos para continuar con las exhumaciones y devolver a las familias la oportunidad de rendir homenaje a sus seres queridos

En un emotivo acto celebrado este domingo, el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, reafirmó el compromiso del Gobierno español en la recuperación de las memorias y la dignidad de las víctimas de la Guerra Civil. Durante la ceremonia, se entregaron los restos mortales de personas asesinadas en 1936 en la provincia de Ávila, marcando un hito en la búsqueda de justicia histórica y el reconocimiento de los desaparecidos de uno de los momentos más oscuros de la historia de España.

Un acto de compromiso y dignidad

El ministro Bolaños presidió con solemnidad el acto de entrega de los restos mortales de las personas asesinadas en el verano de 1936 en las primeras semanas de la Guerra Civil en Ávila. Estos restos, meticulosamente identificados genéticamente, pertenecen a vecinos de Pajares de Adaja y Navalmoral de la Sierra. Este acto institucional contó con la participación del secretario de Estado de Memoria Democrática, el alcalde de Pajares de Adaja, familiares y allegados de las víctimas, así como el equipo técnico encargado de las tareas de investigación y exhumación.

Un largo camino hacia la verdad

La historia de estos restos mortales es conmovedora y, al mismo tiempo, representa la lucha incansable de los familiares por la justicia y la recuperación de la memoria histórica. Los vecinos de Pajares de Adaja y Navalmoral de la Sierra fueron asesinados por falangistas en 1936 y arrojados a fosas comunes en diferentes lugares. Sin el consentimiento ni conocimiento de sus seres queridos, sus restos fueron trasladados en 1959 a las criptas del Valle de Cuelgamuros, sin posibilidad de identificación ni dignidad en su descanso final.

Un compromiso renovado

El ministro Félix Bolaños, en su intervención durante el acto, afirmó con convicción que el Gobierno de España no olvidará a ninguna víctima y continuará trabajando para entregar los restos mortales a sus familias. Esta declaración refleja el compromiso renovado del Gobierno español en la tarea de reconocer a las víctimas, brindando a sus familias la posibilidad de despedirse dignamente y honrar su memoria.

Plan de intervención forense: un esfuerzo colectivo

El proceso de exhumación y entrega de los restos mortales de las víctimas de la Guerra Civil es un esfuerzo colectivo y meticuloso. El Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática estableció un Plan de Intervención Forense en colaboración con diversas instituciones, incluyendo Patrimonio Nacional y el Consejo Médico Forense del Ministerio de Justicia. A pesar de los obstáculos burocráticos, técnicos y judiciales, este proceso comenzó en junio de 2023, marcando el inicio de un camino hacia la verdad y la justicia.

En busca de identidad y dignidad

La metodología de tipo arqueológico utilizada en el proceso de exhumación se ajusta a estándares internacionales y protocolos forenses, como el Protocolo de Minnesota de Naciones Unidas. La tarea es ardua debido a la escala de los enterramientos y el deterioro de las criptas. La identificación y entrega de la caja número 198, conteniendo los restos de doce víctimas, es un paso tangible en este esfuerzo continuo por recuperar la memoria histórica y brindar dignidad a aquellos que fueron silenciados durante décadas.

Hacia un futuro de reconocimiento

La entrega institucional y digna de los restos mortales a las familias de las víctimas representa el cumplimiento del compromiso del Estado español en la búsqueda de los desaparecidos de la Guerra Civil. Aunque los desafíos técnicos son considerables, el Gobierno no escatimará esfuerzos para continuar con las exhumaciones y devolver a las familias la oportunidad de rendir homenaje a sus seres queridos.