diumenge, 25 d’octubre del 2015

"Diario España de Tánger, una historia olvidada", de Agencia Febus, seleccionado para el festival de cineinternacional El Ojo Cojo.




Chema Menéndez A. Febus ha etiquetado una foto en la que apareces.



A veces la vida te da sorpresas y actos justos que no tienen precio. Ayer, recibí la buena nueva que mi documental ha sido seleccionado para un festival de cine internacional: El Ojo Cojo, un joven evento que en esta edición se ha visto desbordado pues han recibido 500 trabajos de casi un centenar de países. Sin conocer a nadie, sin ayuda o enchufe de ningún tipo, mi trabajo formará parte de su sección oficial, pensé que esas cosas solo pasaban en el país de los sueños, pero no, parece que aquí también es posible. Gracias , de corazón, a los que han colaborado en este documental: Concha Cuetos, Antonio Colón, Renato Piñero, Manuel Cruz Fernández, Antonio Granados Valdés, Fernando González Urbaneja, Héctor Vázquez Azpiri, Fernando Sánchez Dragó, Cristina Morató, Antonio Muñoz de Mesa, Víctor Clavijo, Jorge Martínez Reverte, Jaime Menéndez Jr y Avelina Ranz. Foto Defouf, con la familia Cuetos y la familia Menéndez, digitalizada por Agencia Febus.

Gerardo Iglesias publica 150 biografías de maquis “que claman contra la impunidad del Franquismo”


http://www.cuartopoder.es/lospasosencontrados/2015/10/25/gerardo-iglesias-publica-150-biografias-de-maquis-que-claman-contra-la-impunidad-del-franquismo/3392


'LA AMNESIA DE LOS CÓMPLICES', NUEVA OBRA DEL EXLÍDER DEL PCE Y DE IU


RAIMUNDO CASTRO | Publicado: 
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Portada del libro de Gerardo Iglesias ‘La amnesia de los cómplices’.
El fundador de IU, desvinculado desde 1991 tanto del PCE que lideró como secretario general como de esa coalición que presidió −por discrepancias con la orientación adoptada por ambas organizaciones, según matiza-, acaba de publicar el libro “La amnesia de los cómplices” (KRK Ediciones, 2015), donde recopila 150 biografías de maquis asturianos “que claman contra la impunidad del franquismo”. Y en él, a modo de balance, además de homenajear a esos 150 guerrilleros antifranquistas que lucharon contra la Dictadura hasta el final, reclama que las fuerzas políticas lleven a cabo, de una vez por todas, el cambio rupturista que, a su juicio, no se pudo hacer en 1978 por el temor que provocaban los poderes fácticos del franquismo.
Iglesias escribe que “España necesita un cambio rupturista, a partir de la apertura de un proceso constituyente, que comience por asumir y resolver la gran asignatura pendiente de la Transición: expulsar del sistema político y de todos los ámbitos de la vida económica, social, judicial y cultural las herencias del franquismo”.
Tras su extenso trabajo sobre la recuperación de la memoria histórica, Iglesias saca conclusiones muy singulares. A su juicio, la Transición que supuso la Constitución del 78 no tuvo nada de “modélica”, como siguen considerando muchos poderes establecidos. “La realidad fue bien distinta, porque el nuevo Estado democrático comenzó su andadura condicionado por la permanencia de los aparatos del Estado franquista: mismos mandos militares, mismos policías, mismos jueces y otros funcionarios comprometidos hasta el cuello con la Dictadura…”, precisa. E incluso, hace referencia a una reflexión del socialista Gregorio Peces Barba sobre el Tribunal Supremo, el 90% de cuyos jueces procedían de la época franquista: “Hay algunos presidentes de sala que levantan el brazo cuando hay alguien al que oyen cantar el Cara al Sol”.
El fundador de IU aprovecha el libro para hacer autocrítica y destaca que, incluso en el propio PCE, “una interpretación equivocada del concepto de reconciliación nos mantenía callados y las heridas siguen abiertas porque nadie ha querido curarlas; simplemente fueron cubiertas de un negro y tupido velo”. Tras recordar que la dirección comunista no organizó ningún repliegue y su guerrilla fue desapareciendo según la represión fue eliminando a todos sus miembros y que los guerrilleros socialistas estuvieron tan abandonados que cuando llevaban diez años en la guerrilla “sólo habían tenido una comunicación por carta con los dirigentes del partido en el exilio”, el ex líder de IU critica que quienes fueron parte de la oposición franquista más o menos activa se hacen cómplices, objetivamente, de la gran injusticia al “sostenerla y no enmendarla”.  Y destaca: “El secuestro contumaz de esta parte de nuestra historia no solo supone una gran injusticia con las víctimas de la represión franquista sino que es, además, causa importante de la corrupción institucional generalizada y de la involución democrática que vive la España del presente bajo el Gobierno de Mariano Rajoy”.
Porque, a juicio de Iglesias, “lo que debieron ser concesiones transitorias para superar la dictadura sin nuevas confrontaciones violentas se convertían en renuncias, reafirmando el modelo de Estado sustentado básicamente en la connivencia de las élites de dos grandes partidos con las oligarquías financiera y económica y la institución monárquica”. “Y el miedo que había calado hasta los huesos bajo el terror de la Dictadura continuó siendo un valioso instrumento en manos de las nuevas élites gobernantes”, precisa.
Tuvieron que pasar más de treinta años, destaca Iglesias, para que el 15-M, otros movimientos sociales y la aparición de nuevas fuerzas políticas comenzaran a sacudir los cimientos del sistema nacido de la “Modélica”, como define a la Transición con ironía. Y ahora hay que expulsar del sistema político y de todos los ámbitos de la vida económica, social, judicial y cultural las herencias del franquismo”.  El ex líder comunista afirma que, por no haber hecho eso antes,  pasa ahora aquí lo que no acontece ni en Alemania ni en Italia ni donde el fascismo estuvo gobernando. “En España, aún se hacen homilías resaltando la figura de Franco y alabando la dictadura. Recientemente, un diputado denunciaba que, en quince Obispados, hay símbolos e imágenes del franquismo”, denuncia. Y lo que, a su juicio, es aún más grave: “En presencia de representantes del PP, se ha homenajeado a la División Azul”.
Y es que, según el ex diputado comunista, “seguimos atados al pasado con mucho franquismo presente”. Aunque, añade, “hoy vemos cómo el sistema nacido de la transición, lastrado por las herencias del franquismo, pierde fuelle y, a la vez, un amplio movimiento en pro de la memoria democrática, amparado por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, otros tratados internacionales e iniciativas como la Querella Argentina reclama con fuerza desconocida hasta ahora la deuda que mantiene el Estado español con aquel período de nuestra historia”.
El dirigente histórico del PCE que sucedió a Carrillo hizo la presentación, significativamente, en el Pozu Fortuna del valle de Turón, en Mieres (Asturias), un lugar que aún guarda los restos de más de trescientas víctimas de la represión franquista. Y, según indicó, lo que más le impresionó durante el año en que estuvo recogiendo testimonios es que todavía la gente tiene miedo a contar lo sucedido. “Se irán con el miedo a la tumba”, comentó indignado.
Para comprender la dimensión de la barbarie franquista que permanece impune, Iglesias afirma que basta citar el siguiente ejemplo: “España ocupa el segundo lugar en número de desapariciones forzadas después de Camboya”. Y, a modo de conclusión, se pregunta: “¿Puede seguir ignorando, un país que se llama democrático, tan terrible realidad?”.
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Categoría | Espana

Relatan, con fotografías y textos, episodios de la guerra civil en Gijón.

http://www.elcomercio.es/gijon/201510/25/historia-guerra-calle-20151025004322-v.html


La historia de la guerra a pie de calle

Un operario traslada uno de los paneles sobre la guerra civil almacenados en las naves municipales de Piti, en Leorio.
Un operario traslada uno de los paneles sobre la guerra civil almacenados en las naves municipales de Piti, en Leorio. / LUIS SEVILLA
  • Relatan, con fotografías y textos, episodios de la guerra civil en Gijón. Llevan cinco años embalados en un almacén municipal

  • IU quiere recuperar el proyecto de Montes Estrada y colocar 30 grandes paneles en la vía pública

bajo una foto de la fachada del cuartel de milicias-Regimiento Maximo Gorki: «En la noche del 20 de julio de 1936, varios disparos de mortero anunciaron la salida de las tropas sublevadas; la primera en salir fue una compañía del cuartel de Simancas que, no sin dificultades, logró llegar al paseo de Begoña...». Ahí, en ese mismo paseo, al costado del actual quiosco de la música y casi 80 años después, está diseñado colocar uno de los treinta paneles que componen el proyecto denominado «Un recorrido por el Xixón de la guerra civil». Esta iniciativa de recrear en una treinta de puntos de la ciudad, con textos y fotos, diferentes episodios de la guerra civil en Gijón, la suscribió hace más de cinco años el que fuera portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento local, Jesús Montes Estrada 'Churruca'. Se trataba de llevar a calles, parques y plazas, desde Cimadevilla a El Coto y desde la plaza de toros a la antigua estación del Norte, pinceladas de aquellos episodios y, como ahora rememora el grupo municipal de IU, «difundir aspectos ocultados por cuarenta años de dictadura en la que los vencedores escribieron la historia como les convino».
Todo fue, en su momento, un tanto precipitado. Jesús Montes Estrada suscribió, como concejal responsable de la Memoria Histórica, la decisión de hacer estos paneles cuando el relevo en el Ayuntamiento de Gijón, tras las elecciones del año 2011, ya era un hecho. Se hicieron, con textos de Manuel Antonio Huerta Nuño. Incluso se pagaron: en total, algo más de 20.000 euros. El equipo de gobierno de Foro no tuvo otra opción de cumplir el compromiso adquirido por el gobierno municipal saliente, pero los paneles nunca vieron el sol. Su vida empezó en un almacén del Centro de Cultura Antiguo Instituto, pero ocupaban demasiado espacio. De allí fueron trasladados a los almacenes municipales de las naves de Piti, en Leorio, donde se guarda una parte importante del patrimonio municipal. Allí continúan, embalados y en perfecto estado de revista, a la espera de un futuro destino público, si es que lo tienen.
Durante la pasada legislatura municipal se eliminó el presupuesto destinado a memoria histórica y desde el grupo municipal de IU, que lideró Jorge Espina hasta su renuncia, tampoco hubo una decidida defensa de lo postulado por su anterior portavoz. Ahora, Aurelio Martín, al calor de una iniciativa de la Asociación Lázaro Cárdenas, a la que está muy vinculado Jesús Montes Estrada, retomó este asunto. El resto de la izquierda municipal parece estar en la misma línea. Para unos es indispensable. Para los grupos de centro-derecha, innecesario.
Pero, ¿qué se cuenta y se relata en los carteles? El trabajo de Toño Huerta relata, con fotos y textos, diferentes episodios de la guerra civil en Gijón, con ubicaciones concretas, y la pretensión sería colocar esas estructuras metálicas, de unos dos metros de alto por unos cuarenta centímetros de ancho, en los mismos lugares donde se produjeron los hechos. Así, el 'panel 7' habla del «Urbanismo revolucionario» y muestra la iglesia de San Pedro en ruinas, en 1936, o la iglesia de San José derrumbándose, del 29 al 31 de agosto de ese mismo año. El panel se pretende colocarlo en el Campo Valdés, frente a la iglesia de San Pedro. También al lado de la iglesia de San José, en la esquina con la calle de Pedro Duro, se ubicaría otro panel rememorando las primeras semanas de la guerra en las que el templo fue utilizado como «cárcel provisional», como se menciona en el texto explicativo.
Pero el 'sembrado' de paneles por toda la ciudad sería mucho más amplio: desde la calle Corrida, al lado de la plaza de El Carmen, para recordar la 'Delegación de Movilización', hasta la calle de los Moros, delante del antiguo Banco Gijón, una de las sedes del Comité de Guerra, pasando por la 'cárcel de la Iglesiona', el 'túnel de Begoña', o la plaza de San Miguel, otro de los puntos neurálgicos de los movimientos de tropas. Cada panel tiene, en los textos de Toño Huerta, su propia historia.
A expensas de futuras decisiones políticas, la hipotética colocación de estos treinta paneles en las calles y plazas de Gijón contaría, según pudo saber EL COMERCIO, con dos inconvenientes iniciales. El primero, que no hay asignación presupuestaria alguna a esos efectos (la colocación costaría en torno a los 12.000 euros). Además, algunos de los lugares son privados, tienen protección de algún tipo o se precisa permiso. Nada de todo ello está tramitado. De momento, los paneles llevan 'a la sombra' cinco años. Ahora, el grupo municipal de IU pretende recuperar el espíritu de la memoria histórica, los paneles y el presupuesto de antaño. La izquierda, con matices, parece estar de acuerdo.