dijous, 17 de maig del 2018

"El 'terror rojo' en Cataluña durante la Guerra Civil es un mito"


https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/05/17/terror_rojo_cataluna_durante_guerra_civil_mito_82909_1026.html

  • El historiador José Luis Martín Ramos recoge en un exhaustivo ensayo las luces y sombras del frente catalán durante la contienda
  • El investigador niega que la represión del bando republicano fuera inusualmente dura en la región, como sostiene parte de la historiografía

Publicada 17/05/2018 a las 06:00Actualizada 16/05/2018 a las 22:01 


Bombardeo de Barcelona en marzo de 1938.
Bombardeo de Barcelona en marzo de 1938.
 
Verano de 1937. En Cataluña escasean el arroz, las lentejas, las judías y las habas, y en Barcelona la población las sustituye por verduras frescas que muchos no se pueden permitir. La cosecha de trigo se reduce casi a dos terceras partes mientras la población crece un 20% por la llegada de refugiados de todo el país. Unos 160.000 catalanes luchan contra el bloque fascista en el Ejército Popular, suponiendo el 30% del total de sus fuerzas (según cifras de Esquerra Republicana). Los enfrentamientos armados de mayo entre organizaciones como CNT, FAI, POUM, PSUC y PCE han quebrado a la izquierda. Y aún queda un año y medio de guerra hasta la entrada de las tropas franquistas en Barcelona en enero de 1939.

La idea que persiste sobre aquellos años, explica el historiador José Luis Martín Ramos (Barcelona, 1948), es la de un nido de intrigas y negociaciones entre la resistencia al golpe de Estado, un escenario de "terror rojo" en el que nadie estaba a salvo, un territorio sin reglas en el que unos trataban de hacer la revolución y otros trataban de impedirlo. Su libro, Guerra y revolución en Cataluña (1936-1939) (Crítica) trata de negar o matizar lo que considera unas "interpretaciones tópicas"sobre la contienda. Ángel Viñas, uno de los investigadores de referencia en el período, se deshace en elogios en el prólogo: "El análisis que el lector tiene en sus manos es, en mi opinión, el más depurado, el mejor que se ha escrito hasta hoy sobre el tema, en castellano, inglés, alemán, francés o italiano".

   Viñas confirma la imagen de avispero del frente catalán: "No cabe duda de que, de todos los territorios que constituyeron la retaguardia republicana, Cataluña constituyó el ejemplo político, económico y social —y a la postre militar— más complejo. También, por consiguiente, el más interesante". Pero Martín Ramos se detiene un segundo, al otro lado del teléfono, cuando se le pregunta por las particularidades de la contienda catalana en comparación con las demás regiones que resistieron hasta bien avanzada la contienda, como Valencia o Madrid. La escasez, la ruptura de las instituciones o las colectivizaciones se dieron igualmente en otros territorios. También la violencia de la retaguardia republicana, más señalada en Cataluña, pero presente en los primeros meses tras el golpe de Estado, explica el autor, en todo el bloque. El historiador esboza dos: la supervivencia precaria de las instituciones de la Generalitat, que convivirían con el Gobierno central, y la presencia de este a partir de octubre del 37.

Sobre el "terror rojo" —que "mucha propaganda y no poca historiografía sigue sosteniendo"—, Martín Ramos se detiene para refutarlo. "Que hay violencia en la retaguardia es indiscutible", lanza el historiador, "en la retaguardia republicana, practicada por quienes defienden la república, y en el bando sublevado, por los sublevados". Pero establece una primera diferencia: entre los fascistas, la violencia va "de arriba a abajo, primero para el triunfo del golpe y luego para la formación de un nuevo Estado". En la zona republicana, sin embargo, va "de abajo a arriba", no está impulsada ni por la Generalitat ni por el Gobierno, ni siquiera por las direcciones de sindicatos y partidos. El mismo 25 de julio de 1936, días después del golpe, Lluís Companys, presidente de la Generalitat, se dirige ya al Comité Central de Milicias Antifascistas pidiendo el fin del derramamiento de sangre.

El volumen cifra el número de víctimas en toda Cataluña en 8.360, un 2,9% de la población, "un porcentaje situado en la franja media de la represión en el territorio republicano". Unas 400 de estas muertes corresponden a sentencias dictadas por distintos tribunales de guerra o tribunales populares, lo que supone un porcentaje de un 1,3 por diez mil, "que resistiría cualquier comparación sobre represión institucional o de retaguardia en una situación de guerra civil". "En Cataluña, la violencia institucional es muy pequeña", insiste el historiador. "El 'terror rojo' es un mito. No hubo. Eso no quiere decir que la gente no estuviera aterrorizada, lo que decimos es que no había una represión política organizada, como en la Revolución Francesa".

Los "asesinatos extrajudiciales" se concentran, sobre todo, en el verano tras el levantamiento (un 61%), y entre octubre y diciembre (22%). "El parcial vacío de poder tras el golpe significa que el control de la sociedad se rompe, y la respuesta violenta o el ajustar cuentas no tiene freno en los primeros, y parece favorecido por la lucha contra los sublevados y los que apoyan a los sublevados", explica. Se da lo que llama una "violencia reactiva" contra los participantes en la rebelión o las instituciones a las que representan, pero también "ajustes de cuentas de conflictos sindicales que vienen de los años veinte, ajustes de cuentas entre patronos y obreros, arrendatarios y amos, ajustes de cuentas políticos…". Lo que Solidaridad Obrera, periódico de CNT, llamó "Ojo por ojo y diente por diente", celebrando el asesinato de un dirigente patronal que había instigado el pistolerismo contra los sindicalistas. Pero Martín Ramos advierte: "Esta violencia afecta a todos los republicanos, no solo a los anarquistas, por coger un estereotipo".

La visión que el historiador da sobre los sucesos de mayo del 37, en los que se enfrentaron a tiros las distintas fuerzas de izquierdas en Barcelona y en toda Cataluña, difiere también del de parte de la historiografía. Antes de las jornadas que provocarían una crisis en el Gobierno republicano y una brecha más profunda en la resistencia antifascista, la situación era inédita. La Generalitat sobrevive "en precario" mientras las organizaciones de izquierdas ocupan las calles, los centros de trabajo, las fábricas. Algunas instalaciones arrebatadas a los rebeldes, como el edificio de la Telefónica en la plaza de Cataluña, centro de los enfrentamientos, no habían vuelto a manos de las autoridades. "Siguiendo las memorias de los dirigentes de la CNT o del POUM, se ha entendido siempre que había unos revolucionarios y unos contrarrevolucionarios en el campo republicano", explica Martín Ramos. "Yo defiendo que eso es imposible: los contrarrevolucionarios son los que se han levantado en armas. Mi tesis es que revolucionarios son todos, y que cada formación entiende la revolución de manera diferente". Insiste el investigador en que estas visiones no eran antagónicas. Pero acabaron siéndolo: "La confrontación no consigue resolverse en términos políticos, y cuando discutes en una situación de guerra, entre gente armada, si no llegas a un acuerdo un día u otro te enfrentarás con las armas".

Martín Ramos no se cansa de repetirlo: hasta ahora, defiende, el estudio sobre el período se ha construido sobre las memorias de sus protagonistas o los relatos de las organizaciones a las que pertenecían. En un momento de especial tensión política, estas fuentes son solo fiables en parte. Por ello, para estudiar, por ejemplo, los movimientos de la CNT, no se fija tanto en las acusaciones de otros sindicatos o en los amargos recuerdos de sus dirigentes, sino en sus documentos internos —que, por cierto, dan fe según el investigador, de una rebelión anarquista en el origen de los enfrentamientos de mayo—. Es una manera de revolverse ante un estudio del período que, considera, se ha movido por inercia. "Es la dictadura la que ha organizado la memoria colectiva de las generaciones de después de la guerra", denuncia. "La Transición fue un pacto y, de una manera implícita, el análisis a fondo de la guerra en esa etapa quedó en suspenso". Además de una estudio reavivado de la Guerra Civil, Martín Ramos percibe un "cambio en la memoria colectiva". Pero añade, algo escéptico: "Aunque fíjate, aquí estamos, hablando aún de 1939". 

Judicializan la fosa 128 del cementerio de Paterna tras hallar al menos 10 cuerpos con signos de violencia


http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2018/05/15/5afb2d3222601d855e8b45cd.html



Trabajos de excavación y exhumación en una de las fosas del cementerio de Paterna. BIEL ALIÑO
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Paterna (Valencia) ha abierto diligencias por la aparición de al menos diez cuerpos con signos de violencia en la fosa 128 del cementerio municipal de Paterna.
Las obras de excavación y exhumación, financiadas por la Diputación de Valencia y a cargo del equipo de ArqueoAntro, esperan hallar en torno a 130 fusilados durante la represión franquista, recuerda la corporación provincial en un comunicado.
De los últimos diez cuerpos hallados, dos de ellos presentan fracturas compatibles con disparos de proyectil en el cráneo. Los restos óseos también muestran evidencias claras de muerte por violencia.
Como en anteriores ocasiones, la Diputación y los responsables de la excavación -el director arqueológico, Miguel Mezquida, y el antropólogo, Javier Iglesias- se han personado en el juzgado para denunciar estas muertes, con el objetivo de que "las exhumaciones sean judiciales y por fin podamos darle justicia a las víctimas del franquismo", ha reivindicado la responsable provincial de Memoria Histórica, Rosa Pérez Garijo.

"Verdad, justicia y reparación"

El presidente de la Asociación de Víctimas, Daniel Galán ha confiado en que este proceso sirva para "dignificar" la memoria de sus familiares. "Buscamos verdad, justicia y reparación", ha sentenciado.
Los trabajos comenzaron el pasado 2 de mayo. Tras delimitar el contorno de la fosa común, el equipo ha excavado las paredes cubiertas de cal para extraer los huesos humanos.
De esta forma, los arqueólogos han localizado al menos diez cuerpos, pero esperan hallar en torno a 130 víctimas asesinadas procedentes de localidades de la provincia de Valencia y de otros territorios, como Murcia, Granada, Jaén, Toledo, Ciudad Real y Guipúzcoa.




dimecres, 16 de maig del 2018

Contra la falacia de los bandos igualmente culpables


https://ctxt.es/es/20180516/Politica/19628/memoria-franquismo-josep-fontana-stanley-payne-dictadura-transicion.htm


Prólogo al ‘Diccionario del franquismo. Protagonistas y cómplices, 1936-1978’, de Pedro L. Angosto
JOSEP FONTANA



<p>Francisco Franco. </p>

Francisco Franco. 

16 DE MAYO DE 2018.

La forma en que se produjo en España el pacto de la “transición” contribuyó a que se hiciera el silencio sobre la historia del franquismo, puesto que no se podían airear las responsabilidades de los mismos con quienes se pactaba, ni depurar las culpas de miembros de la jerarquía militar o judicial que seguían desempeñando sus cargos. 
Y aunque ha habido en las últimas décadas un volumen considerable de investigación que ha permitido conocer a fondo la realidad de los crímenes y desmanes de la dictadura, se sigue manteniendo desde los organismos públicos y desde los medios de comunicación una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico que pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables. 
La confusión creada por esa indefinición explica escándalos intelectuales como el del Diccionario Biográfico Español, publicado por la Real Academia de la Historia entre 2009 y 2013, o la confusión que ha hecho posible que se difundiera recientemente por los medios la desgraciada ocurrencia de Daron Acemoglu de comparar la transición española con la “primavera árabe”.
Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestros, abrió escuelas y creó bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó a maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros. 
Pero así deben pensar quienes alientan esta ola de revisionismo, apoyada por autoridades tan dudosas como la de Stanley Payne, dispuesto siempres a apadrinar cualquier engendro contra la República y en defensa del franquismo.

Conocí a Payne en los años sesenta, en una ocasión que pasó por Barcelona y se reunió con un grupo de jóvenes historiadores. Era por entonces un autor de moda. Había publicado en 1962 Falange. A history of Spanish fascism, que Ruedo Ibérico tradujo en París tres años más tarde. Nos estuvo describiendo a los falangistas de los años de la Segunda república como un grupo de jóvenes intelectuales amantes de la poesía. Se me ocurrió preguntarle cuál era en aquellos años la fuente de ingresos de que vivía José Antonio y me contestó: “Eso no lo sé”. Me pareció poco serio que montase todo un tinglado interpretativo prescindiendo de asentarlo sobre la realidad y perdí desde aquel momento la confianza en la calidad de su investigación.
Pero es que la calidad de la investigación no cuenta en las valoraciones del revisionismo. Podemos verlo en la forma en que reaccionan contra quienes les contradicen. Uno de los objetos de su furor es, por ejemplo, Ángel Viñas, un investigador que tiene una obra posiblemente tan copiosa como la de Payne, pero que se distingue netamente de la de éste por la ingente cantidad de nueva documentación que ha sacado a la luz y ha publicado.
En un reciente alegato contra Viñas, Carlos González Cuevas, cuya interpretación del régimen franquista se expresa en afirmaciones como “Franco era, como aparecía en las monedas de la época, ‘Caudillo por la Gracia de Dios’; lo que suponía unos límites claros a su capacidad de decisión” o “el pluralismo inherente al régimen político nacido de la guerra civil”, se dedica sistemáticamente a la tarea de denostar las obras de Viñas, sin argumentos sólidos para fundamentar la crítica. Un ejemplo de ello lo tenemos en la condena de que haya publicado las memorias de Francisco Serrat Bonastre, “con el solo objetivo de fundamentar sus prejuicios antifranquistas”. Pero Serrat era un embajador al servicio de la República, que abandonó su puesto en Varsovia para unirse al régimen franquista, que le nombró Secretario de Relaciones Exteriores. Si tenemos en cuenta, además, que sus memorias no estaban destinadas a la publicidad, sino que permanecían en manos de la familia, para descalificarlas, y para criticar a Ángel Viñas por haberlas publicado, se necesita cuando menos aportar evidencias que lo justifiquen. 
Lo que realmente necesitamos es más documentación y más conocimiento. De ahí que me parezca oportuno celebrar la publicación de este diccionario bibliográfico del franquismo que Pedro L. Angosto ha realizado con un notable esfuerzo de documentación. Si los grandes nombres cuentan con una bibliografía más o menos accesible, es difícil encontrar información de otros muchos cuya trayectoria vital se recoge en estas páginas. Será, en suma, una nueva herramienta que nos ayude a conocer mejor la historia de una época. 

AUTOR

  • Josep Fontana

Más de 30.000 euros para repatriar soldados de la División Azul que apoyaron a Hitler y 0 euros para exhumar fosas franquistas

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/05/16/mas_000_euros_para_repatriar_excombatientes_division_azul_euros_para_exhumar_fosas_franquistas_82874_1012.html


  • El Gobierno justificó la retirada de la partida destinada a Memoria Histórica porque, argumentó, “carece de recursos”
  • A pesar de que prometieron volver a presupuestar estos trabajos con la recuperación económica, los PGE de este año no contemplan destinar ni un solo euro

Publicada 16/05/2018 a las 11:12Actualizada 16/05/2018 a las 12:01 


Franco saluda a Adolf Hitler.
Franco saluda a Adolf Hitler. 
IL.
El Gobierno “carece de recursos” para llevar a cabo trabajos de exhumación en fosas de víctimas del franquismo, pero no para repatriar los cuerpos de los excombatientes españoles de la División Azul, el ejército que colaboró junto a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Concretamente, en esta última actividad, el Ejecutivo gastó 28.010 euros desde el año 2007. Antes de esa fecha, se tiene constancia de haber gastado otros 4.000 euros. En total, con estos 32.010 euros, se han repatriado desde entonces a 29 excolaboradores de las tropas alemanas.
 

Por el contrario, desde el año 2012, las partidas destinadas a realizar trabajos de exhumación de víctimas de la dictadura franquista han ido desapareciendo. En 2009 se destinaron 1,3 millones; en 2010, 2,1 millones; y en 2011, 2,2 millones. Desde 2012, el presupuesto público se ha quedado a cero.

Son datos del propio Gobierno, que ha contestado así a una pregunta realizada por el portavoz de Compromís en el Senado, Carles Mulet. “¿Qué cantidad económica ha destinado la administración general del Estado desde el año 2000, año por año, para el retorno de cuerpos de miembros de la División Azul?”, preguntó por escrito el pasado mes de marzo.

Hasta diciembre de 2011, los gastos eran asumidos por la Dirección General de Asuntos Económicos del Ministerio de Defensa. Desde entonces, si los familiares no pueden hacer frente a ellos, es la Dirección de Apoyo al Personal (Diaper) del Ejército de Tierra la que se encarga, según ha respondido el Gobierno dirigido por Mariano Rajoy. “En relación con la información interesada, se señala que el Gobierno, a través del Ministerio de Defensa, colabora en la repatriación de restos de soldados españoles caídos en la II Guerra Mundial que reposan en cementerios de suelo ruso”, ha confirmado.

Por este motivo, Mulet ha lamentado “que el PP pueda destinar el dinero de todos únicamente a repatriar cuerpos de voluntarios que lucharon junto al ejército Nazi contra el pueblo ruso, pero no para sacar de las cunetas y las fosas a las víctimas del franquismo”, ha informado Compromís. “Hay miles de españoles en fosas, a pocos quilómetros de la Moncloa, empezando por el Valle de los Caídos, a los cuales no se les permite una sepultura digna, mientras el dinero de todos sí puede destinarse a repatriar a colaboradores del ejército nazi a más de 7.000 quilómetros”, ha denunciado Mulet.

El PP olvida el presupuesto destinado a Memoria Histórica

Lo cierto es que desde el año 2012, poco después de que el PP llegara al Gobierno, la partida presupuestaria destinada a la exhumación de fosas comunes y a la Memoria Histórica en general se ha quedado a cero. En 2011, los Presupuestos Generales del Estado llegaron a destinar más de seis millones de euros a reparar la memoria de las víctimas de la dictadura. Poco después, la partida desapareció. ¿Por qué motivo? Por “carecer de recursos para ello”. “La colaboración económica con las asociaciones memorialísticas” se reanudará “tan pronto sea posible destinar nuevas partidas presupuestarias”, respondió el Gobierno cuando también Compromís le preguntó por esta cuestión.

Sin embargo, ya desde el año 2013, las consignas de los conservadores sostenían que España había salido de la crisis. “Las reformas del Gobierno y los esfuerzos de todos los ciudadanos nos sitúan en el fin de la recesión y en el prólogo de la recuperación”, dijeron en octubre de 2013. Lo reiteraron un año más tarde, en 2014, cuando Mariano Rajoy presumió de haber salido de la crisis “sin dejar desguarnecidos a los más débiles” y manteniendo “la sanidad pública y gratuita, la educación universal y las políticas de dependencia” lo que, a su juicio, supone perseverar el “núcleo” del Estado del Bienestar.

Ahora, cuatro años más tarde, parece que ese discurso está instalado en el Gobierno. Sin embargo, en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este 2018, el Ejecutivo de Rajoy ha vuelto a olvidar la partida presupuestaria destinada a Memoria Histórica. De nuevo, al igual que en los últimos años, se destinarán cero euros

Nadie le pidió perdón a Manuela



http://www.foroporlamemoria.net/82-noticias/427-nadie-le-pidio-perdon-a-manuela.html


Escrito por Juan Miguel León Moriche
Manuela Cabrera Rodríguez falleció el pasado 24 de abril en San Fernando, ciudad en la que vivía desde hace años con su hija y sus nietos. Manuela era una víctima del franquismo. Su madre fue asesinada en el cortijo del Marrufo cuando ella tenía poco más de tres años. El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar le ha dado el pésame a su hija Jacinta y demás familiares, a los que también les hemos vuelto a dar las gracias por hacer posible en su día que Manuela colaborara con nosotros en la investigación sobre lo ocurrido en el valle de La Sauceda durante los primeros meses de la guerra. Su testimonio fue muy importante para nosotros y por ello incluimos parte de él en el documental La Sauceda, de la utopía al horror. Sentimos profundamente la muerte de Manuela, que nos deja a todos un poco más huérfanos y que hace más dolorosa la herida abierta que siguen teniendo en este país miles de víctimas del franquismo. 
Manuela se ha muerto y nadie le ha pedido perdón. No se lo pidieron los que mataron a su madre y a centenares de personas en el Marrufo. No se lo pidió José Robles Alés, teniente de la Guardia Civil que cada día elaboraba allí la lista de personas que iban a ser fusiladas a la mañana siguiente. No se lo ha pedido la Guardia Civil, institución que estaba al mando del cortijo cuando las fuerzas franquistas lo convirtieron en campo de concentración y exterminio de los supervivientes del bombardeo e invasión de La Sauceda. No se lo ha pedido el Ministerio del Defensa ni el de Interior, ni ningún otro organismo del Estado español, que aún conserva en sus aparatos muchos defensores y apologetas del franquismo y sus crímenes. No se lo ha pedido ningún Gobierno, ningún Parlamento y ningún Ayuntamiento. Manuela ha muerto y la ignominia sobre las víctimas del franquismo se hace más grande. 
Ni el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar ni otras asociaciones similares en España tienen el apoyo mediático y político que tienen, por ejemplo, las asociaciones de víctimas del terrorismo de ETA. Pero la falta de altavoces e influencias no resta justicia y razón a nuestras reivindicaciones.  Y desde la firmeza de nuestras convicciones decimos que estamos hartos de ese mal trato que nos suelen prestar los grandes medios de comunicación. Como estamos hartos de que cada vez que un periodista entrevista a una persona con un familiar asesinado o encarcelado por el franquismo le pregunte si les mueve el revanchismo. Esa pregunta está fuera de lugar y revela que quien la hace, en el mejor de los casos, ha interiorizado o asimilado, sin saberlo, la posición que ha permitido la impunidad de los asesinos y los verdugos. Está hecha como para dejar claro que no queremos molestar, que no queremos abrir viejas heridas, cuando las heridas no se pueden abrir porque es que nunca se cerraron. Ese discurso amable de la equidistancia, eso de que en la guerra todos mataron por igual, que es lo que se impuso en la transición, es tremendamente injusto además de históricamente falso. ¿Sería correcto preguntarle a la hermana de Miguel Ángel Blanco, o a las hijas de Ernest Lluch si los mueve el revanchismo, o el deseo de venganza cada vez que salen en televisión o en la prensa? ¿Verdad que esa pregunta estaría fuera de lugar? ¿Qué pensaría la gente si los asesinos de Miguel Ángel Blanco o los de Ernest Lluch no solo no hubieran sido identificados, detenidos ni juzgados, sino que encima las autoridades las hubieran amnistiado antes de juzgarlas y a quienes se les ocurriera criticar esa amnistía la autoridad y su coro mediático los acusara de vengativos o guerracivilistas? Pues ésa es la situación de quienes buscan a sus padres o abuelos desaparecidos en la guerra, víctimas del fascismo. El Estado ni ha buscado ni ha encontrado a los cadáveres, no ha esclarecido lo ocurrido ni ha hecho justicia y encima las familias ven que cada dos por tres se pone en duda su derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Sobre el desamparo, criminalización de las víctimas. El mundo al revés. 
El testimonio que Manuela Cabrera dio para el documental sobre La Sauceda revela la dimensión y la permanencia aún del terror franquista en mucha gente. No sólo exterminaron a toda una generación de españoles sino que a sus familiares directos les metieron el miedo en el cuerpo para siempre. Manuela recordaba que un día lluvioso llegó en brazos de su madre a las puertas del cortijo del Marrufo. Recordaba Manuela que su madre y su padre entraron allí y que ella y sus siete hermanos se quedaron esperando en la puerta. Al rato su padre salió pero su madre no. Ya nunca más la volvió a ver. Durante toda su vida cuando alguien le preguntaba por su madre ella siempre decía, hasta el final de sus días, que no la conoció porque murió en su parto. Por miedo, por terror, para no señalarse como hija de republicanos, porque en su casa, en los años del hambre y la miseria, todo era miedo, tristeza y dolor. "Es que mi padre nunca ha dicho nada y a mi hermana mayor siempre la he conocido llorando, siempre llorando", dice ella en el documental. Manuela Cabrera Rodríguez vivió con miedo desde que tuvo conciencia de sí misma. A ella no se le debió preguntar nunca si quería vengar la muerte de su madre. Es una indecencia más que las víctimas del franquismo siguen sufriendo. Ella y ellas, todas, tienen derecho a saber, a que se juzgue y condene a los culpables del asesinato de sus familiares. Y también a no ser molestadas con preguntas inoportunas, y a sentir rencor y a no perdonar. ¿Quién se atreve a decirle a una víctima de genocidio que no odie a los asesinos de sus padres? Ésa es una cuestión íntima, personal en la que no entramos, y cada uno la vive como quiere. 
Manuela era una persona bondadosa y dulce a la que nunca vamos a olvidar. Amable y de buen carácter, se le notaba todo lo que había sufrido en la vida. La primera vez que fue con su hija y su yerno, hace ya muchos años, al cortijo del Marrufo se quedó en el coche, aparcado frente a la verja de entrada. Llevaba un ramo de flores y se lo dio a su hija para que lo tirara por el campo. Le daba miedo bajarse y pisar el suelo donde su madre había sido asesinada y enterrada clandestinamente. Aunque se le dijera que el cortijo tiene 800 hectáreas, podían más el miedo y la posibilidad de pisar sus huesos. Manuela murió sin saber dónde están los restos de su madre, pero en 2012 participó en el funeral laico y el homenaje que les hicimos a las veintiocho personas cuyos restos exhumamos en El Marrufo el verano de aquel año. Y pudo enseñarle a su nieto el nombre de su bisabuela escrito en la fachada del pequeño mausoleo del cementerio rehabilitado de La Sauceda. 
Como Manuela entonces, en el ámbito de lo privado, todas las víctimas del franquismo necesitan hoy un enorme abrazo, mucho cariño y que las liberemos del miedo. Y en el de lo público, verdad, justicia y reparación. A Manuela nunca le faltó, desde que la conocimos, nuestro abrazo sincero. Y algunas alegrías pudimos compartir con ella.
Con el recuerdo de los buenos momentos vividos juntos nos quedamos. Y con nuestro compromiso permanente. Por ella y por ellas, vamos a seguir luchando.