dimarts, 9 de juliol del 2019

Un jefe guerrillero con traje de corbata : el hábito no hace al guerrillero. JESÚS MONZÓN, LA UNE (Unión Nacional Española), LOS GUERRILLEROS ESPAÑOLES EN FRANCIA Por Jean Ortiz





   Hay una figura comunista fascinante, un personaje central de la Resistencia de los republicanos españoles en Francia (de febrero de 1939 hasta…la muerte de Franco en 1975?); Jesús Monzón, durante mucho tiempo caído en el olvido, navarrés, nació en Pamplona el 22 de febrero de 1910, hijo de una rica familia local. Siempre vestido de punta en blanco, no corresponde con los códigos indumentarios, ni culinarios, ni “comunistas” de la época. Gobernador civil de Albacete, y después de Cuenca y de Alicante cuando se acaba la Guerra de España ; se refugió en Francia y se negó a dejarla (por Santo Domingo) cuando la dirección del PCE se lo propuso. Un cierto tiempo decapitada por la marcha de los principales dirigentes comunistas a la URSS, a México, la dirección del PCE en Francia se reconstituyó rápido, sobre la base de dirigentes “intermediarios”. Jesús Monzón, el « dandy comunista », epicúreo, se vuelve una especie de secretario general de transición, en aquellos tiempos de gran violencia, de caos. Rodeado de “responsables” jóvenes (Carmen de Pedro) y de un veterano, Gabriel León Trilla, uno de los fundadores del PCE, la dirección comunista (Manuel Gimeno, Jaime Nieto, Manuel Azcárate…) suplementaria, en exilio en Francia, logra muy rápido reorganizar por una parte el aparato, abasteciéndose en efectivos en los “campos de concentración” (Barcarès, Argelès, Gurs…) y después en las “Compañías de trabajadores extranjeros”, y por otra parte, se establece en Marsella. Con un objetivo estratégico claro : “de cara a España” (trabajar, luchar, vuelto hacia España). El frente francés se convierte en la retaguardia del frente principal : la “reconquista” de la libertad en España.

   En octubre de 1940, decenas de “responsables comunistas” se reunieron clandestinamente en el campo de Argelès-sur-mer. Decidieron de proseguir la lucha antifascista en Francia, al lado del pueblo francés, y en España (no era del todo la óptica del “plano germano-soviético”). La estrategia del doble frente antifascista, las iniciativas osadas, “unitarias”, colocan al PCE en el “centro del juego” político y militar.

   Jesús Monzón, el hombre de la estrategia de “Unión Nacional”, la quiere abierta a todos los descontentos de Franco, incluso los monárquicos, los carlistas…Los dirigentes comunistas españoles en Moscú o en México, parecen compartir la óptica monzoniana, innovadora, democrática, e incluso bastante idealista y algo crédula.

   El programa de la UNE, adoptado en realidad a finales de 1941, remite la cuestión de la República a más tarde, a una Asamblea  Constituyente posterior : solo quiere unir, con las puertas del todo abiertas, en contra de la dictadura. La “Junta suprema” de la potente UNE (nacida oficialmente en noviembre de 1942) ganó en Francia una existencia y un peso reales, proponderantes (pero sobredimensionados en España debido a las necesidades de la causa). Unir sin renunciar a ser radical. Un desafío que no envejece. Distanciados de un aparato fracturado, los dirigentes comunistas  refugiados  en Francia, tras volverse casi autónomos, fueron obligados por la situación a innovar, a dar pruebas de audacia táctica, a adaptar al terreno una línea “unitaria” y “radical” :  creación del 14vo Cuerpo de guerrilleros españoles, convertido en extraordinaria organización de guerrilla, de lucha armada. Funciona como “brazo armado” y embrión de un ejército regular popular, republicano…En el seno del 14vo Cuerpo, los comunistas son mayoritarios, lo que no significa que sean los únicos en luchar contra Hitler, Pétain y Franco…En cada Brigada de guerrilleros, una fracción minoritaria frentepopulista, anarquista, socialista etc. aporta su contribución. Otros pequeños grupos, de guerrilla, sobre todo anarquistas, escogieron una estrategia independiente.

   Todo eso en un clima de fraccionamiento político, de divisiones difíciles de sobrepasar, de combate antifascista continuado, exacerbado, de enfrentamientos fratricidas en el seno de un exilio traumatizado en el que anarquistas y socialistas siguieron  siendo globalmente hostiles al PCE, y no se unieron sino minoritariamente a la UNE. El compromiso de los comunistas, del único partido español en el exilio que optó por la lucha armada (así como los jóvenes comunizantes de la JSU), la hegemonía del PCE, de la UNE, ganada en la lucha, el don de sí, la clarividencia, acarrean a veces el ejercicio brutal de ésta. El clima de derrota, de rencores, el fracaso del intento de golpe de Estado anti-comunista de la “Junta de Casado”, las dificultades de comunicación, resultan propicios para los ajustes de cuentas, incluso para las “liquidaciones” políticas y/o físicas. La UNE estuvo acusada de caporalización y de abuso de poder.

   El PCE no abandonará sin embargo la línea político-militar  oficialmente hasta 1948. Por habérselo pedido Stalin, dicen : es falso. Stalin sugirió a una delegación del PCE el entrismo y el trabajo en el interior de las estructuras sindicales oficiales, franquistas. Las otras fuerzas anti-franquistas no constituyeron la Alianza democrática española, para intentar sobrepasar a la UNE, hasta el 9 de septiembre de 1944.

   A finales de 1942, tras haber sido los iniciadores de la UNE (oficialmente el 7 de noviembre) los responsables político-militares del PCE, exiliados, Jesús Ríos, Angel Mateo, Cámara, Cristino García, Antonio Molina, Jesús Monzón, Silvestre Gómez, Luis Fernández, “Pichón”, Jaime Nieto, Sixto Agudo, Manuel Azcárate, José García Acevedo, Miguel-Angel Sanz, Vicente López Tovar, Juan Blázquez, etc. decidieron organizar maquis españoles (llamados “obras forestales”) en la zona sur francesa. Así nació la gran resistencia forestal de la UNE.  Jesús Monzón se encargó de mantener el difícil equilibrio, de la edición de una revista de la UNE, eficaz en el exilio republicano, cuyo nombre indica el objetivo, el rumbo : “Reconquista de España”. Cuando a finales de 1943, Monzón vuelve clandestinamente a España para impulsar la UNE y su Junta Suprema, se juega la vida verdaderamente. La represión es entonces espantosa. El 14 vo Cuerpo de Guerrilleros se convertirá en la “Agrupación de Guerrilleros Españoles en Francia”, autónoma, en particular del PCE, directamente afiliada como tal, al Estado Mayor de los FFI. Monzón vuelve para desarrollar en España la estrategia de la UNE, reconstruir el PCE, etc. No se sabe al día de hoy si la decisión fue personal o dictada.

   Durante el verano de 1944, la Agrupación de Guerrilleros Españoles-UNE pudo contar con unos 10000 guerrilleros y supervisó 31 Brigadas departamentales (para bromear, en todo en gran Sur, se afirmaba : “aquí son los españoles quienes mandan”). La “Agrupación” es sin duda la « primera » organización de Resistencia en la Francia del Centro-Sur, en todo caso la más precoz, numerosa y activista, y partidaria del hostigamiento sin esperar al “día D” y a la “liberación americana”. En la euforia de la “Liberación”, se concretiza la expedición “monzoniana”del Valle de Arán, tan denostada, pero que nos parece lógica en la situación de la época.Vencidos Hitler y Mussolini…Franco hubiera podido desaparecer…pero la “guerra fría” se deja ya ver…”Vale mejor Franco que el Frente Popular”…Conocemos el refrán. “Franco la muerte” va siendo poco a poco “la centinela del occidente”.

   Más de 3000 guerrilleros UNE-FFI intentan penetrar en España por el Valle de Arán, en octubre de 1944, para establecer allí una “zona liberada”. La UNE-FFI quería adquirir el estatuto de “beligerante” en la futura eventual negociación sobre la suerte de España. El astuto Franco por fin se ha ladeado del lado de los americanos…El fracaso de esa “invasión” autónoma del Valle de Arán hizo volar la unidad del grupo de dirección. A partir de entonces la mayoría de los jefes de la “aventura” condenaron una “invasión” que sin embargo habían aprobado al principio.

   Santiago Carrillo, el número dos del PCE, acude para « retomar las cosas en mano », condenar la expedición dirigida por López Tovar, quien por cierto  dejará de ello  varios informes, fluctuantes al son de sus rencores políticos. La decisión de “invasión” fue colegial, unánime. Todos los testimonios contra ella son posteriores. Santiago Carrillo juzga “incontrolable”, “irresponsable” y “de espíritu burgués” a Jesús Monzón. Acusa incluso a  Monzón de « traición », de haber dado la prioridad a la UNE en detrimento del PCE. En 1948, Monzón es excluido del partido. Lleva una línea abierta, uniendo el fondo, revolucionario, y la unidad (antifranquista), lastrada a veces  por viejos comportamientos sectarios.

   Jesús Monzón, el « dandy comunista », siempre clandestino, fue detenido en Barcelona. Será encarcelado durante treinta años…no fue fusilado gracias a un amplio y muy pluralista apoyo: familia “como se debe”, amigos influyentes e incluso el obispo de Pamplona. “Reintegrado” en el seno del PCE en 1986…aquel gran creador, gran orfebre político, pasó demasiados años en la sombra y en el olvido. Le debemos por lo menos “rehabilitación”. Sí, un comunista fascinante. El hábito no hace al guerrillero.

Traducción castellana : Rose-Marie Serrano



Un chef  guérillero en costume cravate : l’habit ne fait pas le guérillero.
JESÚS MONZÓN, LA UNE  (Unión Nacional Española), LOS GUERRILLEROS ESPAÑOLES EN FRANCIA

Par Jean Ortiz

 
Il est une figure communiste fascinante, un personnage central de la Résistance des républicains espagnols en France (de février 1939 à ... la mort de Franco en 1975 ?) ; Jesús Monzón, longtemps remisé aux oubliettes, le Navarrais naît à Pampelune le 22 janvier 1910, fils d’une riche famille locale. Toujours tiré à quatre épingles, il n’obéit pas aux canons vestimentaires, ni culinaires, ni « communistes » de l’époque. Préfet (« gobernador civil ») de Albacete, puis de Cuenca et d’Alicante lorsque s’achève la Guerre d’Espagne ; il se réfugie en France et refuse d’en partir (pour Saint-Domingue) lorsque la direction du PCE le lui propose. Un temps décapitée par le départ des principaux dirigeants communistes en URSS, au Mexique, la direction du PCE en France se reconstitue rapidement, à base de dirigeants « intermédiaires ». Jesús Monzón, le « dandy communiste », épicurien, en devient une sorte de secrétaire général de transition, en ces temps de grande violence, de chaos. Entouré de « cadres » jeunes (Carmen de Pedro) et d’un vétéran, Gabriel León Trilla, l’un des fondateurs du PCE, la direction communiste (Manuel Gimeno, Jaime Nieto, Manuel Azcárate...) supplétive, en exil en France, parvient très vite à réorganiser d’une part l’appareil, puisant des effectifs dans les « camps de concentration » (Barcarès, Argelès, Gurs...) puis dans les « Compagnies de travailleurs étrangers », et d’autre part, s’établit à Marseille. Avec un objectif stratégique clair : « de cara a España» (travailler, lutter, tourné vers l’Espagne). Le front français devient le front arrière du front principal : la « reconquête » de la liberté en Espagne.

En octobre 1940, se réunissent clandestinement au camp d’Argelès-sur-mer des dizaines de « cadres communistes ». Ils décident de poursuivre la lutte antifasciste en France, aux côtés du peuple français, et en Espagne (ce n’est pas tout à fait l’optique du « plan germano soviétique »). La stratégie de double front antifasciste, les initiatives hardies, « unitaires », placent le PCE au « centre du jeu » politique et militaire.
Jesús Monzón, l’homme de la stratégie « d’Union Nationale », la veut ouverte à tous les mécontents de Franco, y compris les monarchistes, les carlistes... Les dirigeants communistes espagnols à Moscou ou à Mexico, paraissent partager l’optique monzonnienne, innovante, démocratique, voire assez idéaliste et un peu crédule.

Le programme de l’UNE, adopté en réalité fin 1941, renvoie la question de la République à plus tard, à une Assemblée Constituante postérieure : il veut seulement rassembler, portes grandes ouvertes, contre la dictature. La « Junte suprême » de la puissante UNE (née en officiellement en novembre 1942) a gagné en France une existence et un poids réels, prépondérants (mais surdimensionnés en Espagne pour les besoins de la cause). Rassembler, sans renoncer à la radicalité. Un défi qui ne vieillit pas. Coupés d’un appareil fracturé, les dirigeants communistes réfugiés en France, devenus quasi autonomes, sont contraints par la situation d’innover, de faire preuve d’audace tactique, d’adapter au terrain une ligne « unitaire » et « radicale » : création du 14ième Corps de guerrilleros espagnols, devenu une extraordinaire organisation de guerrilla, de lutte armée. Il fonctionne comme « bras armé »  et embryon d’une armée régulière populaire, républicaine... Au sein du 14ième Corps, les communistes sont majoritaires, ce qui ne signifie pas qu’ils sont les seuls à lutter contre Hitler, Pétain et Franco... Dans chaque Brigade de guerrillero, une fraction minoritaire frontpopuliste, anarchiste, socialiste, etc. apporte sa contribution. D’autres petits groupes de guerrilla, surtout anarchistes, choisissent une stratégie indépendante.

Tout cela dans un climat de fractionnement politique, de divisions difficiles à surmonter, de combat antifasciste continué, exacerbé, d’affrontements fratricides au sein d’un exil traumatisé dans lequel anarchistes et socialistes restent globalement hostiles au PCE, et ne rallient que minoritairement l’UNE. L’engagement des communistes, du seul parti espagnol en exil qui a opté pour la lutte armée (ainsi que les jeunes communisants de la JSU), l’hégémonie du PCE, de l’UNE, gagnée dans la lutte, le don de soi, la clairvoyance, entraînent parfois l’exercice brutal de celle-ci. Le climat de défaite, de rancœurs, l’échec de la tentative de coup d’Etat anti-communiste de la « Junte de Casado », les difficultés de communication, s’avèrent propices aux règlements de comptes, voire aux « liquidations » politiques et/ou physiques. L’UNE est accusée de caporalisation et d’abus de pouvoir.

Le PCE n’abandonnera cependant la ligne politico-militaire officiellement qu’en 1948. A la demande de Staline, dit-on : c’est faux. Staline suggéra à une délégation du PCE, l’entrisme et le travail à l’intérieur des structures syndicales officielles, franquistes. Les autres forces anti-franquistes ne constituent l’Alliance démocratique espagnole, pour tenter de damner le pion à l’UNE, que le 9 septembre 1944.

Fin 1942, après avoir porté l’UNE sur les fonts baptismaux (officiellement le 7 novembre) les cadres politico-militaires du PCE, exilés, Jesús Ríos, Ángel Mateo, Cámara, Cristino García, Antonio Molina, Jesús Monzón, Silvestre Gómez, Luis Fernández, « Pichón », Jaime Nieto, Sixto Agudo, Manuel Azcárate, José García Acevedo, Miguel-Ángel Sanz, Vicente López Tovar, Juan Blázquez, etc. décident d’organiser des maquis espagnols (appelés « chantiers forestiers ») dans la zone sud française. Ainsi naît la grande résistance forestière de l’UNE.
Jesús Monzón se charge de maintenir le difficile équilibre, de l’édition d’une revue de l’UNE, efficace dans l’exil républicain, dont le nom indique l’objectif, le cap : « Reconquista de España ». Lorsque fin 1943, Monzón rentre clandestinement en Espagne pour y impulser l’UNE et sa Junte Suprême, il « se la joue » vraiment. La répression y est alors terrifiante. Le 14ème Corps de Guerrilleros deviendra la « Agrupación de Guerrilleros Españoles en Francia », autonome, notamment du PCE, directement affiliée en tant que telle, à l’Etat major des FFI. Monzón rentre pour développer en Espagne la stratégie de l’UNE, reconstruire le PCE, etc. On ne sait pas à ce jour si la décision fut personnelle ou dictée.

A l’été 1944, l’Agrupacion de Guerrilleros Españoles-UNE peut compter sur environ 10 000 guerrilleros, et elle supervise 31 Brigades départementales, (pour plaisanter, dans tout le grand sud, on affirme : ici, ce sont les Espagnols qui commandent »). La « Agrupacion » est sans doute « la première » organisation de Résistance dans la France du Centre-Sud, en tout cas la plus précoce, nombreuse, et activiste, partisane du harcèlement sans attendre le « jour J » et une « libération américaine ». Dans l’euphorie de la « Libération », se concrétise l’expédition « monzonienne » du Val d’Aran, si décriée, mais qui nous paraît logique dans la situation de l’époque. Vaincus Hitler et Mussolini... Franco aurait dû disparaître... mais la « guerre froide » pointe déjà son gros nez ... « Mieux vaut Franco que le Front populaire »... On connaît la rengaine. « Franco la muerte » devient peu à peu « la sentinelle de l’occident ».
Plus de 3 000 guerrilleros UNE-FFI tentent de pénétrer en Espagne par le Val d’Aran, en octobre 1944, pour y établir une « zone libérée ». L’UNE-FFI veut acquérir le statut de « belligérant » dans une future éventuelle négociation sur le sort de l’Espagne. Le malin Franco a finalement « basculé » du côté des Américains... L’échec de cette « invasion » autonome du Val d’Aran fait éclater l’unité du groupe de direction. Désormais, la plupart des chefs de « l’aventure » condamnent une « invasion » qu’ils ont au départ pourtant approuvée.

Santiago Carrillo, numéro deux du PCE, accourt pour « reprendre les choses en main » , condamner l’expédition dirigée par López Tovar, qui en laissera d’ailleurs plusieurs compte-rendus, fluctuants au gré de ses ressentiments politiques. La décision « d’invasion » fut collégiale, unanime. Tous les témoignages contre elle y sont postérieurs. Santiago Carrillo juge « incontrôlable », « irresponsable », et d’ « esprit bourgeois »  Jesús Monzón. Il accuse même Monzón de « trahison », d’avoir priorisé l’UNE au détriment du PCE. En 1948, Monzón est exclu du parti. Il porte une ligne politique ouverte, unissant le fond, révolutionnaire, et l’unité (antifranquiste), obérée parfois de vieux comportements sectaires.

Jesús Monzón, le « dandy communiste », toujours clandestin, fut arrêté à Barcelone. II sera incarcéré durant trente ans... il n’a pas été fusillé grâce à un large et très pluraliste soutien : famille « comme il faut », amis influents, et même l’évêque de Pamplona. « Réintégré » au sein du PCE en 1986... Ce grand créateur, grand orfèvre politique, a passé beaucoup trop d’années dans l’ombre et l’oubli. Nous lui devons au minimum « réhabilitation». Oui, un communiste fascinant. L’habit ne fait pas le guerrillero.

Jean Ortiz


Catalanes en el ‘gulag’ leonés José Cabañas rescata en ‘Convulsiones’ nuevas historias de la represión franquista.


https://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/catalanes-gulag-leones_1347723.html





Portada del libro. DL -
Portada del libro. DL -
DL | LEÓN
09/07/2019
El escritor leonés José Cabañas González presenta el jueves en la Casa de Cultura de Valencia de Don Juan su último libro, Convulsiones. Diario del soldado republicano Jaume Cusidó Llobet (Lobo Sapiens), con prólogo del prestigioso hispanista Paul Preston.
El libro aborda capítulos poco conocidos de la represión franquista, como el campo de concentración Casa Ponga o los prisioneros catalanes en San Marcos. Preston asegura en el prólogo: «La obra que acrecienta lo conocido de los campos de concentración de San Marcos y Santa Ana de León, e inaugura el conocimiento del coyantino de Casa Ponga y los astorganos de La Pajera y Santocildes. Un gran acierto que ayuda a entender el horror de los reclusorios franquistas.
José Cabañas González es nieto y sobrino de dos de los numerosos asesinados y desaparecidos por el franquismo en su pueblo de origen, miembro de la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica) desde el año 2002 y desde 2009 de Aerle (Asociación para el Estudio de la Represión en León), viene participando activamente desde 1998 en variadas iniciativas de recuperación y difusión de la memoria histórica en diversos ámbitos. Ha publicado también en Lobo Sapiens sus dos anteriores libros: La Bañeza 1936. La vorágine de julio. Golpe y represión en la comarca bañezana, en el año 2010 el Volumen 1 (Algunas consideraciones previas), y el Volumen 2 (Los prolegómenos de la tragedia), en dos tomos (Tomo I: 1808-1931, y Tomo II: 1931-1936) y un deuvedé con más de 4.000 archivos, en el año 2013.
Producto de sus investigaciones en torno a la Guerra Civil y la represión franquista (y sus antecedentes desde 1808) en la comarca bañezana y en otros numerosos territorios leoneses, prevé publicar también a lo largo de este año la nueva obra en la que viene trabajando desde febrero de 2014: Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en León y sus tierras.
Desde el año 2005 difunde los resultados de sus indagaciones en la web Otoño de 1936. La represión franquista en Jiménez de Jamuz.

diumenge, 7 de juliol del 2019

La Iglesia regatea el 'mea culpa' por el franquismo (aunque ha pedido perdón a otras víctimas y pueblos).

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/07/30/la_iglesia_regatea_mea_culpa_por_franquismo_aunque_pedido_perdon_otros_paises_96737_1012.html



MEMORIA HISTÓRICA

  • El Vaticano o las iglesias nacionales han pedido perdón o mostrado arrepentimiento ante musulmanes, judíos, ortodoxos, indígenas, pentecostales, gitanos y herejes
  • Asume pecados en el Holocausto o en la dictadura argentina, pero no por el golpe del 36, la Guerra Civil, las represiones, delaciones y complicidades con el régimen nacionalcatólico
  • Las declaraciones de nuncio –"algunos dicen que Franco ha liberado a España"– agitan el debate en torno a la postura de lavarse las manos de la Conferencia Episcopal

Publicada el 07/07/2019 a las 06:00Actualizada el 06/07/2019 a las 19:48
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El nuncio Renzo Fratini, durante un momento de una entrevista con Europa Press.
El exnuncio Renzo Fratini, que se sitúa equidistante entre quienes llaman "dictador" a Franco y quienes creen que "liberó a España de una guerra civil". 
E.P.
A menudo se olvida: la Iglesia española, además de una organización atomizada en más de 40.000 terminales por todo el territorio nacional, es la delegación local de un Estado extranjero, el Vaticano, con el que mantiene una singular relación bilateral que le da un acceso privilegiado a las aulas, las arcas y las almas de nuestro país, como señala Ángel Luis López Villaverde, profesor de Historia Contemporánea, en El poder de la Iglesia en la España contemporánea (Catarata, 2013). Ese Estado extranjero, de carácter teocrático, tiene en el papa a su jefe supremo. Y ese jefe supremo, hoy Jorge Mario Bergoglio, conocido como Francisco, tiene su primer representante diplomático en España en la figura del nuncio, valedor de los intereses y voz aquí del Estado vaticano. Pues bien, el que hasta esta misma semana ha sido nuncio del Vaticano en España,Renzo Fratini, afirmó antes de certificar su salida del cargo que el Gobierno español "ha resucitado a Franco" por intentar exhumar sus restos del Valle de los Caídos.

Las palabras de Fratini han provocado una queja del Gobierno de España, que ha pedido al Vaticano que lo desautorice y ha denunciado una "injerencia" por parte del diplomático vaticano. La reacción de la vicepresidenta Carmen Calvo ha sido calificada por la jerarquía católica como "impresentable" y "amenazante". Fratini había dicho: "Dejarlo en paz [a Franco] era mejor, la mayoría de la gente, de los políticos, tiene esta idea porque han pasado 40 años de la muerte, ha hecho lo que ha hecho, Dios juzgará. No ayuda a vivir mejor recordar algo que ha provocado una guerra civil". Y añadió: "A Franco algunos lo llaman dictador, algunos dicen que ha liberado a España de una guerra civil, que ha solucionado un problema. No continuemos peleándonos sobre si tenía razón o culpa".

Ni el Vaticano lo ha desautorizado ni Fratini ha rectificado. "Si piensan que la Iglesia es franquista, se equivocan", ha dicho el ya exnuncio. Técnicamente es difícil ser hoy franquista, cuando Franco lleva más de cuatro décadas muerto. En todo caso, se puede ser nostálgico o neofranquista. Pero sí fue franquista. Vaya que si lo fue. Más que franquista, la Iglesia fue consustancial al Estado franquista, al que le suministró su caudal ideológico fundamental, que resultó en el nacionalcatolicismo. También le dio cobertura diplomática y moral. Y le mantuvo el apoyo hasta el final (aunque no puedan negarse corrientes reformistas y hasta rupturistas en el seno de la Iglesia, sobre todo en la recta final de la dictadura).
 
COMPLICIDAD CON EL FRANQUISMO

De todas las corrientes que apoyaron a Franco antes y después del golpe, durante la represión y la consolidación del régimen, el dictador sólo mantuvo lealtad y recompensó a la Iglesia, de la que él mismo era parte, y a la que entregó la educación nacional y acceso ilimitado a privilegios económicos y simbólicos. No lo hizo ni con los monárquicos ni con los falangistas. Lo hizo con la Iglesia, con la que firmó el Concordato en 1953.

Ese texto, reformado y nunca derogado, experimentó entre 1976 y 1979 una traducción al lenguaje y los cánones democráticos, que dio como resultado los acuerdos entre España y la Santa Sede, por los que la Iglesia mantiene cuantiosos privilegios fiscales, educativos, simbólicos... Es decir, el trato de favor del que aún disfruta la Iglesia en España tienen su origen en el franquismo, lo cual explica las dificultades que arrastra la jerarquía católica para lidiar con la historia del siglo XX.

El teólogo Evaristo Villar, director de la revista Éxodo, foro de pensamiento de la Iglesia crítica y progresista, ha recordado: "Hubo un momento en que obispos como Vidal y Barraquer no admitieron la carta de 1937 [de apoyo de los obispos a Franco], pero tuvieron que emigrar. Más tarde, en el 71, en la asamblea de sacerdotes y obispos hubo un intento de pedir perdón por no haberse mantenido dignamente en los presupuestos de la Iglesia durante la guerra". Aquello quedó en nada. Otros teólogos críticos como Juan José Tamayo han vinculado la obstinada negativa de la Iglesia a pedir perdón con su miedo a ver cuestionados sus actuales privilegios.

Múltiples historiadores han acreditado la complicidad estructural de la jerarquía católica con el golpe de Estado, la represión y la consolidación del franquismo, como es el caso de Francisco Espinosa y José María García Márquez en Por la religión y la patria. La iglesia y el golpe militar de julio de 1936 (Crítica, 2014). "Cuando se produjo el levantamiento militar, salvo algunas excepciones, la Iglesia Católica española se apresuró a apoyar el pronunciamiento y a sacralizarlo, convirtiéndolo pronto en una Cruzada. Durante la guerra civil y a su término, la jerarquía eclesiástica denunció la cruenta persecución a que habían sido sometidos sus sacerdotes y religiosos en la España republicana durante la guerra, mientras silenciaba la represión franquista", ha sintetizado el historiador Francisco Moreno Sáez.

Ese franquismo del que el Vaticano, la matriz de la Iglesia, habla ahora con equidistancia fue resultado de un golpe de Estado contra un régimen democrático que había intentado limitar la apabullante presencia de la Iglesia en la vida pública española, incluida la política y sobre todo la educativa. El golpe de Estado tuvo inspiración religiosa. José María Gil Robles, líder de la CEDA, que en las elecciones de 1936 había contado con el apoyo de la jerarquía católica, aportó medio millón de pesetas al general Mola unas semanas antes del alzamiento, y con posteridad puso a su formación al servicio del bando nacional. La rebelión contó de inmediato con el apoyo de la cúpula eclesial.
 
BLANQUEAMIENTO Y PRIVILEGIO

Los libros de historia acreditan la complicidad de la jerarquía con el bando sublevado contra la democracia tricolor. "Enemigos de la Iglesia y el orden social", clamaba durante la República el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Pedro Segura. "España será católica o no será", proclamó el cardenal Isidro Gomá durante la guerra, en otra frase esculpida en la historia negra de la Iglesia en el siglo XX español. La Carta Pastoral Dirigida a los Obispos del Mundo Entero, publicada un año después de iniciada la guerra, supuso la consagración del apoyo sin ambages de la Iglesia a Franco: "Hoy por hoy, no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los bienes que de ellas derivan, que el triunfo del movimiento nacional". El teólogo José Manuel Gallegos, canónigo de la catedral de Córdoba, fue suspendido a divinis en 1937 por su defensa del Gobierno. Acabada la guerra con el triunfo franquista, el papa Pío XII telegrafió un mensaje al Caudillo: "Levantamos nuestro corazón al señor y agradecemos la deseada victoria católica en España".

La Iglesia fue parte del aparato de represión. La justicia militar totalitaria que el régimen arbitró hasta el fin de la primera posguerra se sirvió de curas, falangistas, guardias civiles y alcaldes como delatores. La jerarquía católica, abrumada aún por el recuerdo fresco de los asesinatos de religiosos al otro lado del frente republicano, aportó al franquismo reconocimiento internacional y situó a Franco bajo palio. Pío XII llegó a nombrar al general protocanónigo. Como compensación, Franco le entregó el Concordato. Le garantizó financiación y carácter de confesión oficial. Franco –escribe Alberto de la Hera en Las relaciones entre la Iglesia y el Estado en España (1953-1976)– "era consciente de cuánto daba y a cambio de qué poco en el Concordato Pero, con ello, compraba un 'privilegio' para él muy valioso, que en el Concordato no figura: el título oficial de Estado católico respaldado por la Iglesia".
 
OTROS PERDONES Y ARREPENTIMIENTOS
 
El general ferrolano arrancó además al Vaticano el artículo VI, que estableció que "los sacerdotes españoles diariamente elevarán preces por España y por el Jefe del Estado". Y lo hicieron durante largas décadas, hasta la muerte de Franco.

Pero, a pesar de todos estos antecedentes –que quizás aconsejarían prudencia a los prebostes de la Iglesia en España, es el nuncio del Vaticano el que acusa al Gobierno de "resucitarlo" por querer exhumar sus restos del Valle de los Caídos, donde el "Caudillo" recibe un tratamiento de homenaje permanente custodiado por una congregación religiosa liderada por un prior falangista.

Es curioso que el nuncio Fratini, que fue nombrado por Benedicto XVI y ha pasado en el cargo una década, cerrase su reflexión con estas palabras sobre Franco: "No continuemos peleándonos sobre si tenía razón o culpa". Curioso porque "razón" y "culpa" son dos conceptos, por motivos distintos, de hondo calado filosófico para la Iglesia. Y la culpa, específicamente la culpa, es uno de sus grandes temas. La culpa, el arrepentimiento y el perdón. Porque la Iglesia, durante siglos rectora del alma española en régimen de monopolio, es administradora del perdón. Pero también lo pide.

La Iglesia pide perdón. Es cierto que no es frecuente, pero tampoco imposible. Lo ha hecho en diversas ocasiones, casi todas con timbre histórico. Pero jamás, nunca, lo ha hecho por su complicidad con el franquismo.

Un repaso por otros perdones de la historia reciente de la Iglesia ayuda a entender la excepcionalidad de su relación con el franquismo, sobre el que se le sigue resistiendo la autocrítica.

Los papas Juan Pablo II (1992), Benedicto XVI (2007) y Franciso (2015 y 2016) han pedido perdón o lanzado mensajes de abierto reconocimiento de culpa por los abusos cometidos por la Iglesia contra los pueblos indígenas durante la colonización de América Latina. "El recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano", dijo Benedicto XVI. “Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América", afirmó Francisco.

Histórica fue la rehabilitación de Galileo por parte de Juan Pablo II en 1992. Los jueces que lo condenaron a muerte "creyeron erróneamente que la adopción de la revolución copernicana ( ... ) socavaba la tradición católica", dijo. "Ese error de juicio, que hoy nos parece tan claro, les indujo a una medida disciplinaria por la que Galileo sufrió mucho", señaló el papa, en lo que suponía el reconocimiento de un "error" por parte de la Inquisición (la fórmula decepcionó a los más exigentes).

En línea con la rehabilitación de Galileo, de nuevo Juan Pablo II expresó en 1999 su dolor por la muerte en la hoguera, condenado por herejía, de Jan Hus en el siglo XV: "Siento el deber de expresar mi profunda pena por la cruel muerte infligida a Jan Hus".

La Inquisición, aunque no se aludiera a ella explícitamente, fue uno de los elementos centrales de la petición de perdón que Juan Pablo II hizo en 2000, la más profunda de la milenaria historia de la institución. "Los cristianos han incumplido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, violado los derechos de etnias y pueblos". Y añadió: "Nunca más ofensas hacia ningún pueblo, nunca más recurso a la lógica de la violencia, nunca más discriminaciones, exclusiones, opresiones, desprecio hacia los pobres y hacia los desposeídos". No hubo referencias concretas al caso español.

En otras ocasiones sí ha habido asunciones de culpa por hechos particulares. En 1998 el Vaticano –otra vez con Juan Pablo II– hizo un "acto de arrepentimiento" por su insensibilidad ante el Holocausto.

Más lejos llegó la Iglesia argentina en 2000 en la autocrítica con respecto a sus "pecados" durante la dictadura de la Junta Militar (1976-1983). La jerarquía argentina pidió perdón por "por los silencios responsables y por la participación efectiva de muchos de sus hijos en el atropello a las libertades, en la tortura y la delación, en la persecución política y la intransigencia ideológica, en las luchas y las guerras y la muerte absurda que ensangrentaron el país".

Un año después, Juan Pablo II se convirtió en el primer papa de la historia en entrar en una mezquita, el templo de los Omeyas de Damasco. Allí, dando un paso al frente en la normalización de relaciones interreligiosas, afirmó: "Por todas las veces que los musulmanes y los cristianos se han ofendido recíprocamente, debemos buscar el perdón del Todopoderoso y ofrecérnoslo unos a otros. Jesús nos enseña que debemos perdonar las ofensas de los demás si queremos que Dios perdone nuestros pecados".

Ese mismo año, 2001, Juan Pablo II pidió perdón a la Iglesia ortodoxa griega por los daños infligidos por la institución católica, evocando específicamente el saqueo de Constantinopla, en los albores del siglo XIII, que causa a los católicos "profundo pesar". "Ciertamente, llevamos el peso de controversias pasadas y actuales, y de incomprensiones persistentes. Sin embargo, con espíritu de caridad recíproca, podemos y debemos superarlas porque eso es lo que el Señor nos pide. Obviamente hace falta un proceso liberador de purificación de la memoria. Por las ocasiones pasadas y presentes, en las que los hijos e hijas de la Iglesia católica han pecado de obra u omisión contra sus hermanos ortodoxos, ¡que el Señor nos conceda el perdón que le suplicamos!".

El papa actual, Francisco, pidió perdón en 2015 a los evangélicos pentecostales por las persecuciones que sufrieron durante la época fascista de Benito Mussolini.

En junio de 2019, Francisco pidió perdón al pueblo gitano durante un viaje a Rumanía. "Llevo un peso en el corazón. Es el peso de las discriminaciones, de las segregaciones y de los maltratos que han sufrido vuestras comunidades. La historia nos dice que también los cristianos, también los católicos, no son ajenos a tanto mal. Quisiera pedir perdón por esto. Pido perdón —en nombre de la Iglesia al Señor y a vosotros— por todo lo que a lo largo de la historia, os hemos discriminado, maltratado o mirado de forma equivocada, con la mirada de Caín y no con la de Abel", afirmó.

Ha habido además un reconocimiento papal de discriminación de la mujer en 1995.
 
LA OMISIÓN ESPAÑOLA
 
¿Y sobre el papel de la Iglesia en el franquismo? ¿Ha habido algo similar? No.

En España la Iglesia fue durante la Guerra Civil "sujeto paciente y víctima". Esa es la esencia de la versión oficial, rescatando las palabras de Juan José Asenjo en 2000, siendo portavoz de la Conferencia Episcopal, dirigida entonces por Antonio María Rouco Varela. También bajo el liderazgo jerárquico de Rouco, en 1999, fue aprobada la tesis episcopal sobre la guerra, que llevaba por título La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX. Ahí evitaba toda autocrítica: "También España se vio arrastrada a la guerra civil más destructiva de su historia. No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia entre los españoles. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes trazados por la guerra".

Algo más lejos –no mucho más– llegó en 2007 Ricardo Blázquez, en la primera de sus dos etapas como presidente de la Conferencia Episcopal. "En el decenio de los treinta", dijo, hubo "actuaciones concretas" de miembros de la Iglesia que fueron contrarias al Evangelio. "Los que nos han precedido pueden haber sido testigos luminosos del Evangelio, y en otras ocasiones pueden haber realizado lo que el Evangelio desaprueba".

El mea culpa de la Iglesia por el franquismo –el que sí ha entonado en tantas otras ocasiones– sigue pendiente. Mientras tanto, la jerarquía mantiene un discurso sin autocrítica sobre la República, la Guerra Civil y el franquismo. Es más, y como pone de relieve el ensayo El resurgir del pasado en España. Fosas de víctimas y confesiones de verdugos (Taurus, 2018), de Paloma Aguilar y Leigh A. Payne, "la jerarquía eclesiástica ha logrado que se reconozca a sus víctimas" gracias a las "decididas y persistentes iniciativas vaticanas", por las que "se ha beatificado a muchos sacerdotes asesinados durante la guerra civil por combatientes del bando republicano". Y "sin embargo", exceptuando destacadas salvedades en Navarra, "esa misma jerarquía se ha negado en repetidas ocasiones a apoyar los esfuerzos que las víctimas republicanas han hecho para obtener reconocimiento público, verdad, justicia o incluso la exhumación de los restos de sus familiares, y a veces se ha opuesto directamente", añaden.

"Algunos lo llaman dictador, algunos dicen que ha liberado a España de una guerra civil", decía Fratini sobre el general Franco, que sigue enterrado bajo la cruz gigante a los caídos por Dios y por España. "Algunos lo llaman dictador", sí. No cuesta tanto trabajo hacerlo, es ajustado al hecho histórico. Sería un antes y después.
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