dijous, 3 de març del 2022

La fuga de cerebros: talentos que se exiliaron durante la Guerra Civil que debes conocer

 https://aldescubierto.org/2022/02/21/la-fuga-de-cerebros-talentos-que-se-exiliaron-durante-la-guerra-civil-que-debes-conocer/


Artículo original de Isabel Ginés y Carlos Gonga – Checkout para Nueva Revolución: Intelectuales españoles y españolas que se exiliaron en la Guerra Civil

La Guerra Civil Española fue un acontecimiento atroz por muchísimos motivos. Ya de por sí, un conflicto armado dentro de un mismo país suele dejar profundas huellas en la memoria y en la sociedad que perduran durante décadas. Además, en el caso de España, se tradujo en represión, persecuciones, asesinatos y un sinfín de atroces crímenes que se prolongaron durante la posterior dictadura de Francisco Franco, hasta 1975.

También provocó, entre otras cosas, lo que hoy en día conocemos como la pérdida del talento: cientos de intelectuales se vieron obligados a emigrar para poder encontrar, más allá de nuestras fronteras, lo que en España se les negaba. Francia, Argentina, México y la Unión Soviética fueron los principales destinos del exilio de quienes defendieron la democracia. Aunque lo que habrían perdido de haberse quedado aquí no era la oportunidad de trabajar: eran su libertad e incluso su propia vida.

Aquel reconocido talento español tuvo que marchar, junto con miles y miles de personas, hacia otros países de Europa o de América para evitar ser represaliado. La lista puede ser interminable, así que se propone a 10 de estos intelectuales y artistas que emigraron de España a otros países temiendo por su vida o su libertad durante la Guerra Civil.

Al mismo tiempo, se expone algunos de sus datos y obras conocidas, libros escritos a veces por otros autores, para quien quiera conocer mejor sus vidas o adentrarse en su obra. Buena parte de estas personas jamás pudieron regresar.

1. Luis Cernuda.

Luis Cernuda fue un poeta de la llamada Generación del 27. En 1938 se exilió a Gran Bretaña, donde estuvo catorce años. En 1947 se marchó a Estados Unidos y su último destino en el exilio fue México. Nunca regresó a España, pues murió en 1963, varios años antes del fin del régimen franquista. Escribió varios ensayos y más de diez libros de poesía. Fue también profesor universitario y traductor.

Izquierda: portada de libro de Luis Cernuda. Derecha: Obra sobre Luis Cernuda (Fair Use)
Izquierda: portada de libro de Luis Cernuda. Fuente: Editorial Séneca. Derecha: Obra sobre Luis Cernuda. Editorial Akal (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: La realidad y el deseo: poesías completas (1964)

Para profundizar en su figura: Nostalgia de una patria imposible: estudios sobre la obra de Luis Cernuda (varios autores)

2. María Zambrano

María Zambrano, filósofa, cruzó la frontera francesa hasta París en 1939, aunque pronto partió hacia México, al igual que tantos otros exiliados, para evitar caer bajo el yugo de la Alemania Nazi, que invadió Francia en 1940. Más tarde estuvo viviendo en Puerto Rico y en Cuba. Regresó a España en 1981, donde por fin recibió numerosos reconocimientos y siguió llevando una vida intelectualmente activa a pesar de su deteriorada salud. Falleció en 1991. A pesar de rechazar durante la Segunda República la posibilidad de ser diputada, de su obra se desprende un gran espíritu político, donde hace una defensa del racionalismo y una crítica al fascismo y al autoritarismo.

Izquierda: Portada de un libro de María Zambrando. Derecha: Libro sobre María Zambrano (Fair Use)
Izquierda: Portada de un libro de María Zambrando. Derecha: Libro sobre María Zambrano (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: María Zambrano: España, sueño y verdad (1965)

Para profundizar en su figura: El exilio del alma (José Ignacio Erguizábal)

3. María Teresa León.

María Teresa León, escritora, tuvo que exiliarse al final de la guerra, en 1939. En un primer momento fue a Orán, una ciudad al noroeste de Argelia. Más tarde se marchó a Marsella, estuvo viviendo en París, de ahí fue a Buenos Aires y terminó su camino en Roma. Perteneciente a la Generación del 27 y enfrentándose a las convenciones de una sociedad muy patriarcal, escribió una treintena de obras en diversos ámbitos: ensayo, teatro, literatura, guiones… Pudo regresar a España en 1977, aunque ya sufriendo la enfermedad de Alzheimer. Murió en 1988.

Izquierda: libro de María Teresa de León. Fuente: Editorial Atrapasueños. Derecha: Libro sobre María Teresa de León. (Fair Use)
Izquierda: libro de María Teresa de León. Fuente: Editorial Atrapasueños. Derecha: Libro sobre María Teresa de León. (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: Contra viento y marea (1941)

Para profundizar en su figura: Palabras contra el olvido (José Luis Ferreras)

4. Rafael Alberti.

Rafael Alberti, poeta también de la Generación del 27, se exilió en 1939. El itinerario de su exilio fue Orán, Marsella, París, Buenos Aires y Roma, llegando allí en 1962. Fue miembro del Partido Comunista de España (PCE) e incluso llegó a ser diputado en el Congreso tras su regreso a España en 1977. En los años 80 por fin tuvo los reconocimientos merecidos, siendo uno de los poetas más prestigiosos de España. Tiene una extensa obra de decenas de libros, especialmente de poesía, aunque también escribió teatro.

Izquierda: Portada de libro de Rafael Alberti. Fuente: Biblioteca Nueva. Derecha: Libro sobre Rafael Alberti. Fuente: Visor (Fair Use)
Izquierda: Portada de libro de Rafael Alberti. Fuente: Biblioteca Nueva. Derecha: Libro sobre Rafael Alberti. Fuente: Visor (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: Marinero en tierra (1925)

Para profundizar en su figura: Lo perdido en la poesía del exilio de Rafael Alberti (Francesca Coppola)

5. Pedro Salinas.

Pedro Salinas, poeta también, se marchó al exilio en Estados Unidos cuando terminó la Guerra Civil. Vivió allí hasta su muerte, en 1951. Destacó por numerosas obras de poesía y de teatro, así como de varios ensayos. Fue también conocido por su faceta de traductor, traduciendo la obra de Proust al castellano y dando a conocer al autor francés en el mundo hispanohablante. Trabajó como profesor de universidad.

izquierda: Portada de libro de Pedro Salinas. Derecha: Portada de libro sobre Pedro Salinas (Fair Use)
izquierda: Portada de libro de Pedro Salinas. Derecha: Portada de libro sobre Pedro Salinas (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: La voz a ti debida. Razón de amor (1933)

Para profundizar en su figura: Pedro Salinas y su circunstancia (Jean Cross Newman)

6. Concha Méndez.

Concha Méndez, escritora y poeta, vivió el exilio en Cuba y en México. Perteneció al grupo de Las Sinsombrero, un colectivo de mujeres nacidas entre 1898 y 1914, llamado así por haber realizado el gesto de quitarse el sombrero durante un paseo en la Puerta del Sol, lo que en aquel momento fue un acto transgresor. Méndez desarrolló su trabajo como autora de varios libros de poesía, ensayo y teatro, así como guiones, en Madrid, hasta su exilio. Falleció en México en 1986. Sus memorias fueron grabadas en cintas y transcritas después por su nieta.

Izquierda: Portada de libro de Concha Méndez. Fuente: Caballo Griego para la Poesía. Derecha: Memorias de Concha Méndez. Fuente: Biblioteca del Exilio (Fair Use)
Izquierda: Portada de libro de Concha Méndez. Fuente: Caballo Griego para la Poesía. Derecha: Memorias de Concha Méndez. Fuente: Biblioteca del Exilio (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: Vida a vida y vida o río (1932, 1979)

Para profundizar en su figura: Memorias habladas, memorias armadas (Paloma Ulacia Altolaguirre)

7. Aurora de Albornoz.

Aurora de Albornoz fue una escritora asturiana que se exilió con su familia en 1944 a San Juan, en Puerto Rico. Trabajó como profesora y escribió numerosos ensayos, obras de poesía, críticas literarias, habiendo una treintena de obras en su haber entre autorías de su puño y letra y colaboraciones. A diferencia de las autoras y los autores anteriores, permaneció durante la Guerra Civil en España y los primeros años del franquismo. En 1968 volvió a Madrid donde fue catedrática de Universidad. Falleció en 1990.

Izquierda: Portada de libro de Aurora de Albornoz. Fuente: Colección Torremozas. Derecha: Libro sobre Aurora de Albornoz (Fair Use)
Izquierda: Portada de libro de Aurora de Albornoz. Fuente: Colección Torremozas. Derecha: Libro sobre Aurora de Albornoz (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: Canciones de Guiomar (1990)

Para profundizar en su figura: Palabras reunidas para Aurora de Albornoz (varios autores)

8. Rosa Chacel.

Rosa Chacel fue una escritora que vivió más de 30 años en Río de Janeiro, en Brasil, bajo la condición de exiliada. Volvió a España a finales de los 60 y vivió hasta 1994, a la avanzada edad de 96 años. Hay en su haber hasta ocho novelas, cinco libros de cuentos, tres de poesía y varios ensayos y traducciones. Destacó por una extensa autobiografía que ha ayudado a mantener viva su memoria. Durante la Guerra Civil, colaboró con las publicaciones de izquierdas hasta su exilio en 1937. Su padre es conocido por haber colaborado en la evacuación de los cuadros del Museo del Prado de Madrid.

Izquierda: Libro de Rosa Chacel. Fuente: Editorial Bruguera. Derecha: Libro sobre Rosa Chacel y otras autoras. Fuente: Fundación Españoles en el Mundo (Fair Use)
Izquierda: Libro de Rosa Chacel. Fuente: Editorial Bruguera. Derecha: Libro sobre Rosa Chacel y otras autoras. Fuente: Fundación Españoles en el Mundo (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: Barrio de maravillas (1990)

Para profundizar en su figura: Escritoras del exilio (Fundación Españoles en el Mundo)

9. Ernestina de Champourcín.

Ernestina de Champourcín, escritora, marchó con su marido al exilio en Toulouse. Más tarde se trasladó a París y, por último, a México, siguiendo una trayectoria bastante común en el exilio republicano. Perteneciente también a Las Sinsombrero, pudo regresar en 1972 y falleció en 1999 a la edad de 93 años. Escribió más de una veintena de obras de poesía, dos novelas y decenas de traducciones.

Izquierda: Libro de Ernestina de Champourcín. Fuente: Ediciones Torremozas. Derecha: Libro sobre Ernestina de Champourcín. Fuente: Ediciones Torremozas (Fair Use)
Izquierda: Libro de Ernestina de Champourcín. Fuente: Ediciones Torremozas. Derecha: Libro sobre Ernestina de Champourcín. Fuente: Ediciones Torremozas (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: Antología poética (1988)

Para profundizar en su figura: Ernestina de Champourcín (María Cristina C. Mabrey)

10. Margarita Nelken.

Por último, Margarita Nelken, escritora, marchó al exilio en Francia junto con su madre, su hija y su nieta, antes de la ocupación nazi. Más tarde se trasladó a México, donde falleció en 1968. Perteneció al PSOE, de la que fue diputada durante la Segunda República, y más tarde se afilió al PCE, defendiendo la unificación de ambos partidos. Participó activamente en la Guerra Civil en el frente de Extremadura y de Toledo, y fue la última mujer diputada en abandonar en España. Perdió a sus dos hijos en la Segunda Guerra Mundial, donde lucharon junto a la URSS. Fue una de las críticas de arte más respetadas e influyentes de México hasta su muerte en 1968.

Izquierda: Libro de Margarita Nelken. Fuente: Editorial Minerva. Derecha: Libro sobre Margarita Nelken. Fuente: Editoral Sanz y Torres (Fair Use)
Izquierda: Libro de Margarita Nelken. Fuente: Editorial Minerva. Derecha: Libro sobre Margarita Nelken. Fuente: Editoral Sanz y Torres (Fair Use)

Para iniciarse en su obra: La condición social de la mujer en España (1919)

Para profundizar en su figura: Margarita Nelken, del feminismo a la revolución (Pelayo Jardón Pardo de Santayana)

Sin duda, el exilio republicano fue un acontecimiento digno de estudio del que conviene aprender y estudiar para que no caiga en el olvido y para que no sea objeto de revisionismo histórico por parte de personas interesadas en borrar la memoria. Para poder saber más sobre este tema, existen algunos libros también muy interesantes que conviene recordar:

  1. Cuatro años en París (Victoria Kent, 1940 – 1944): Victoria Kent, quien fue diputada y alto cargo durante los años de la República, así como una de las mujeres más sobresalientes del siglo XX en España, relata aquí los años en que permaneció escondida en París tras la invasión nazi, perseguida por la Gestapo y por la policía franquista.
  2. El exilio republicano español en Cuba (Jorge Domingo Cuadriello, 2009)
  3. Voces de escritoras olvidadas: antología de la guerra civil española y del exilio (Guillermo Escolar, 2021)
  4. Escritos sobre el exilio (Max Aub, 2008)
  5. El exilio español en la ciudad de México (varios autores)

Artículo original de Isabel Ginés y Carlos Gonga – Checkout para Nueva Revolución: Intelectuales españoles y españolas que se exiliaron en la Guerra Civil

dimecres, 2 de març del 2022

De la guerra civil española a la revolución china: el tortuoso periplo de 19 sanitarios que son historia del siglo XX .

 https://www.publico.es/politica/guerra-civil-espanola-revolucion-china-tortuoso-periplo-19-sanitarios-son-historia-siglo-xx.html


Protagonistas del siglo XX más bélico, su actividad como sanitarios nunca se detuvo tras prestar sus servicios en diversas contiendas. Fueron tachados de “cosmopolitas” en sus países de origen por haber conocido a gente de todo el mundo durante la Guerra Civil española, llegando a ser un estorbo para el proceso de sovietización durante la Guerra Fría.


El grupo de médicos en el vapor 'Aenas'.
El grupo de médicos en el vapor 'Aenas'. — CEDIDA

Las vidas que salvaron en España, durante la Guerra Civil, tan solo fue el inicio de un periplo que duraría décadas. Encuadrados en las Brigadas Internacionales, estos 17 médicos y dos enfermeras jamás dejaron de intentar ejercer su labor allá donde se necesitara. Su actividad como sanitarios en la contienda española les hizo valer, a algunos, la condición de apátridas. Procedentes de Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Austria y Alemania, el destino de estos médicos, obligados nómadas vitales por el contexto histórico que vivieron, pasó por la revolución china, transitó los peores momentos de la Guerra Fría e, incluso, alcanzó la revuelta cubana.

Carles Brasó, especialista en historia económica y licenciado en Sociología y Estudios de Asia Oriental, publica Los médicos errantes (Crítica, 2022), una obra en la que recupera casi una veintena de nombres propios demasiado olvidados. El génesis del particular recorrido internacional de esta camada de sanitarios tiene una fecha concreta: el 14 de octubre de 1936, momento en el que se crean oficialmente las Brigadas Internacionales para dar soporte al bando republicano frente a la inoperancia e inacción de las potencias democráticas europeas. Junto a las Brigadas llegó el Servicio Sanitario Internacional, que reforzó las filas de los contingentes formados por los 35.000 voluntarios procedentes desde los cinco continentes en tan solo dos años, según fuentes soviéticas.

Los médicos errantes tenían algunos puntos en común: procedían de familias de origen judío y casi todos ellos se afiliaron en algún momento de sus vidas al Partido Comunista de los países en los que se establecieron. Ellos fueron de las pocas personas que vivieron, después, la guerra de China como una especie de continuación de lo que habían experimentado desde 1936 en España. Sin la posibilidad de regresar a sus países de origen debido a la invasión de los mismos por parte de Hitler o la negativa de sus gobiernos a dejar regresar a los exbrigadistas, en 1939 la mayoría de ellos se encontraron en un callejón sin salida en el sur de Francia, lo que les llevó a ser internados en los campos de refugiados de ese país.

Compartiendo conocimientos

Mucho antes de todo aquello, estos médicos sufrieron el asedio fascista de Madrid. Consiguieron frenarlo. Más tarde, cuando llegó la Batalla del Jarama, los brigadistas ya tenían a sus espaldas una potente organización de médicos y enfermeras procedentes de más de 30 países para ofrecer los primeros auxilios a los heridos de las Brigadas Internacionales. Este encuentro entre sanitarios de diferentes latitudes propició un rico y eficaz intercambio de conocimientos, lo que generó innovaciones médicas que, después, en su diáspora, serían diseminadas en otros tantos lugares.

La siguiente parada en su deambular estuvo en China, también en guerra contra Japón por aquel entonces. Norman Bethune fue la primera cabeza visible de todo ello, y también el encargado de dirigir un hospital internacional en el norte del país. "Si leemos la prensa china de ese tiempo, podremos ver cómo se sentían muy reflejados en lo que también sucedía en España por la no intervención de los gobiernos británicos y francés. El Gobierno chino también quería una alianza con los comunistas, lo que se llamó el Frente Unido, no muy distante de lo que fue el Frente Popular. Fueron gobiernos aislados de las potencias occidentales que solo contaron con la ayuda de la Unión Soviética", contextualiza el propio Brasó.

De China a la realidad alemana

Participar en la revolución china fue su tabla de salvación frente al genocidio nazi dada su condición de judíos. Ya en 1945, cuando algunos de ellos deciden regresar a sus lugares de origen, la devastación protagoniza sus miradas. Los barrios de Berlín, Varsovia o Praga fueron pasto de las bombas, y eso es lo que se encontraron estos ávidos sanitarios sin rumbo fijo. Algunos de ellos ingresaron en hospitales alemanes, por lo que tuvieron que compartir oficio con algunos profesionales de la sanidad que, de alguna forma u otra, pudieron tener relación con las prácticas médicas nazis.

Portada del libro 'Los médicos errantes' (Crítica, 2022)
Portada del libro 'Los médicos errantes' (Crítica, 2022). — CEDIDA

"En la década de los 20 y 30 sobresale una idea racista de la medicina, lo que se ejemplifica en que alguien podía experimentar con una persona sin su previa aceptación", explica Brasó. De esta forma, algunos de los médicos errantes vieron cómo la normativa legal del momento se ajustaba a las acciones cometidas por el Gobierno de Hitler. El hecho de experimentar con seres humanos, practicar la eugenesia y la esterilización forzada, así como el exterminio racial en masa llevado a cabo en los campos de concentración, constituyó un nuevo tipo de delito colectivo: el genocidio. De forma paralela, se instauró un nuevo código ético de prácticas científicas. El Código Núremberg estableció la necesidad de que toda investigación científica en seres humanos debe tener el consentimiento informado previo por el paciente.

Mientras tanto, la historia política del momento seguía su curso. De esos médicos errantes, algunos permanecieron fieles al Partido Comunista durante toda su vida y otros cuestionaron las políticas de la Unión Soviética, tomando así distancia de Moscú, sobre todo tras la invasión de Checoslovaquia. En esa Guerra Fría, estos exbrigadistas fueron cuestionados en sus países por su pasado cosmopolita, por haber conocido en España a gente de todo el mundo, pese a tener una aparente e indiscutible pasado como antifascistas. "En los años 50, en ese contexto gris y de sospecha, estas personas fueron perseguidas por ser consideradas cosmopolitas", recalca el autor de la obra en la que se recoge que "si los exbrigadistas tuvieron un papel relevante en la resistencia contra la Alemania nazi y los primeros años de la posguerra, pronto se convirtieron en un estorbo para el proceso de sovietización".

El “comunista humanista”

František Kriegel es el caso más paradigmático de ello. Establecido en Checoslovaquia, primero formó parte del Gobierno comunista ortodoxo que se instauró en el país. Fue purgado poco después por haber sido brigadista en España, por lo que perdió su trabajo. En ese momento, Checoslovaquia envió unos 150 expertos de diferentes ámbitos a Cuba, para apoyar la revolución de Fidel Castro, entre ellos el propio Kriegel. Terminó contratado como experto por el Ministerio de Sanidad de Cuba, donde vivió entre 1960 y 1963. Allí escribió un diario en el que reflexionaba sobre las ambivalencias de la implantación del socialismo en la isla.

Los doctores Iancu y Flato en la India Británica.
Los doctores Iancu y Flato en la India Británica. — CEDIDA

Tal y como recoge la publicación: "(…) Kriegel también se mostró crítico con el funcionamiento del Ministerio de Sanidad y los burócratas que temían exponer los problemas a la cúpula del partido. Como consecuencia, los que verdaderamente tomaban decisiones no estaban informados de los problemas reales y sus acciones se perdían en fútiles actividades organizadas en torno al culto de la personalidad de Fidel Castro". Volvió a su país con una visión mucho más heterodoxa del comunismo, tanto que le llevó a ser uno de los principales protagonistas de la Primavera de Praga.

Terminó en su casa, vigilado, en un constante ir y venir de personas, cartas y conversaciones telefónicas a nivel internacional. Se hizo ganar la denominación del "comunista humanista" por parte de su Gobierno. Por otra parte, sus lazos con España aún no habían terminado. Kriegel, que felicitó a Santiago Carrillo por la legalización del PCE, el político español organizó una cena que se celebró el 18 de mayo de 1978 para celebrar su cumpleaños. "Dado que Kriegel no podía salir al extranjero, los comunistas españoles dispusieron una silla presidencial, que quedó vacía", según concretiza el libro de Brasó.

Médicos internacionalistas

Estos médicos errantes que, tal y como expresa el autor de la obra, nunca se sintieron de ningún sitio, pues su desarraigo fue constante, terminaron muriendo muy lejos de donde habían nacido. "Internacionalistas, ese es el carácter que les define. Si algo no fueron, desde luego, fue nacionalistas", remacha el experto. Poco queda de ellos más que algunas memorias que escribieron y ciertos reconocimientos en China, en donde les siguen agradeciendo su esfuerzo contra Japón.

Su historia termina en algunas páginas de Wikipedia en su idioma nativo e inglés, pero poco más. De ahí que la historia y memoria de estos médicos errantes (Friz Jensen, Rolf Becker, Friedrich Kish, Ianto Kaneti, Herbert Baer, Walter Freudmann, David Iancu, Stanislaw Flato, Wiktor Taubenfligel, Wolf Jungermann, Leon Kamieniecki, Mania Kamieniecki, František Kriegel, Györgi Schön, Alexander Volokhine, Carl Coutelle y Heinrich Kent) venga a completar la nuestra, nuestra propia historia.