divendres, 19 de juliol del 2024

18 de julio del 36: matanza de civiles, discursos genocidas y media Andalucía en manos golpistas

 https://www.eldiario.es/andalucia/18-julio-36-matanza-civiles-discursos-genocidas-media-andalucia-manos-golpistas_1_11531717.html

C:\fakepath\005_pag77_Monturque.jpg

Juan Miguel Baquero

Sevilla —

23


El 18 de julio de 1936 rompe Andalucía. La región queda abierta en canal tras el golpe de Estado: Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada sucumben al fascismo y resisten Huelva, Málaga, Jaén y Almería. Un verano que arde con media tierra bajo yugo franquista y la otra leal al Gobierno de España de la II República y se adentra en un abismo de violencia… La guerra no había hecho nada más que empezar.

Una efeméride de la que se cumplen este jueves 88 años y marca a sangre y fuego la memoria de un país azotado por el franquismo sociológico. El general Gonzalo Queipo de Llano comanda las operaciones y la matanza fundacional del franquismo desde el sur. Una pedagogía del terror que deja 50.000 civiles asesinados y 900 fosas comunes según las cifras oficiales del Mapa de Fosas de la Junta de Andalucía, como adelantó este periódico.

Las cifras de desaparecidos forzados superan en Andalucía al terrorismo de Estado de las dictaduras de Argentina y Chile juntas. La mayor parte de esas víctimas son en territorios donde no hay guerra. Los datos cuentan también cómo la violencia extrema no sólo queda en las ejecuciones de civiles. La represión golpista tras el 18 de julio provoca 50.000 refugiados andaluces que huyen al exilio como derrotados en la guerra civil.

Andalucía cuenta al menos 100.000 esclavos del franquismo y más de 50 campos de concentración. La explotación económica de los vencidos hace que estos sean considerados como botín de guerra. Aparte del trabajo forzado, 60.000 personas van a ser sometidas a robo y saqueo sistemático de sus bienes y propiedades. La depuración profesional expulsa de sus trabajos a centenares de maestras, obreros, braceros o científicos.

El castigo poliédrico muestra paradigmas andaluces como son los casos del poeta español más universal, Federico García Lorca, y del “Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, como es llamado en el Estatuto de Autonomía. La saña golpista adquiere tintes ‘especiales’ contra las mujeres y los colectivos homosexuales. O capítulos como el mayor crimen de guerra del franquismo, la Desbandá, en Málaga. Y más episodios, como los andaluces en los campos de concentración nazis o el drama de los 'niños de la guerra', que decían: ”Nos salvaron de la guerra, pero nos perdieron para siempre“.

El castigo genocida que lidera Queipo llega a través de discursos desde Radio Sevilla sobre los que cabe poca interpretación: “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.

Media Andalucía golpista

Sevilla, con la ventaja de la vía aérea abierta a través de la base militar de Tablada, va a ser uno de los primeros grandes soportes de la victoria rebelde… y una de las puntas de lanza de la pedagogía del terror desatada desde el mismo 18 de julio. En la capital andaluza tiene su cuartel de mando Queipo de Llano.

Desde ahí comanda una conquista pueblo a pueblo, a sangre, y bajo una represión encarnizada que apenas encuentra ciertos conatos de resistencia, como en algunos barrios de la ciudad. La violencia sublevada acumula, al menos, 12.599 víctimas estimadas y 171 fosas comunes en toda Sevilla.

El general fascista estuvo enterrado en la basílica de la Macarena -un espacio abierto al público- hasta la noche del 4 de noviembre de 2022, cuando sus restos fueron exhumados en cumplimiento tardío de la Ley de Memoria Histórica.

Cádiz sufre un comportamiento similar. La Tacita de Plata es otro fuerte sustento para el avance golpista, aquí con la vía marítima como recurso. Casi sin oposición, apenas conatos en puntos de la provincia, el conteo de víctimas se activa desde el primer día y la provincia suma numerosos paisajes de violencia extrema: desde la ejecución de los militares que se oponen al golpe a la venganza contra el Carnaval a ejemplos de violencia extrema como las fosas de Puerto Real y la crónica genocida de los falangistas Leones de Rota o los crímenes del cabo Vadillo. Las cifras oficiales señalan 2.616 personas asesinadas en 151 tumbas ilegales.

Córdoba vive también el triunfo golpista que da inicio a la guerra civil. El relato de los hechos –de la mano de Cordópolis– cuenta el parapeto resistente del Gobierno Civil y cómo, desde los primeros tiros, ya nada fue igual. La represión franquista cobra miles de vidas que siguen desaparecidas en fosas comunes, como narran el libro y la exposición Córdoba. Tierra con Memoria: 5.730 muertos y 134 enterramientos colectivos, como poco. En la capital caen a tiros un 4 por ciento de sus 100.000 habitantes, como demuestran los trabajos arqueológicos en los cementerios. Una venganza que convierte a Córdoba en la provincia española con más campos de concentración del franquismo, 13, además de 28 unidades de trabajadores forzados.

Granada es otra plaza golpista. El mazazo final llega con un par de días de diferencia del triángulo Sevilla, Cádiz y Córdoba. Las tropas y milicias derechistas derraman conquistas por los pueblos, como una mancha de aceite. El combate obrero del Albaicín ofrece una dura resistencia a los fascistas pero cuando este barrio cae, ya todo está bajo poder rebelde. El miedo y la represalia deja como mínimo 6.530 asesinados y 137 fosas, con episodios como las matanzas del barranco de Víznar o los fusilamientos por “sustitución”: “Como no están los hijos, matamos a las madres”. La lucha guerrillera también dibuja a destiempo símbolos en la capital nazarí “en el periodo más oscuro de la historia de España: una Granada mal iluminada, aterrorizada por la violencia franquista y muerta de hambre”, como relata el libro Hijos de una guerra.

Media Andalucía republicana

Huelva es la única capital de Andalucía Occidental que se mantiene fiel al Gobierno de España después del golpe de Estado del 18 de julio de 1936. La mayoría de la provincia también continúa en manos republicanas. El avance golpista de la denominada columna Carranza arranca la pieza desde el 29 de julio, otorgando a los fascistas el dominio del Atlántico, la desembocadura del río Guadalquivir y una vía directa con la colaboracionista Portugal de Salazar. La tierra onubense acumula 10.378 civiles asesinados y 137 fosas comunes. Y una historia épica, los mineros que iban a vencer a Franco para cambiar el curso de la guerra civil.

Málaga resiste hasta febrero del año 37, cuando las tropas fascistas entran en la ciudad con ayuda de militares enviados por la Italia de Mussolini. La violencia en la retaguardia republicana deja varios centenares de represaliados. La venganza franquista, por su parte, asciende a 8.317 ejecutados y 114 tumbas colectivas, según el mapa oficial. El cementerio de San Rafael registra la fosa común con más víctimas del franquismo exhumadas.

Jaén vive el fracaso golpista. La autoridad republicana asienta su control y hace fuerte la resistencia. La ciudad fue bombardeada como castigo, como el ataque aéreo que Queipo ordena el 1 de abril del 37. Las cifras hablan de 157 muertos y centenares de heridos. La provincia registra acontecimientos importantes como los episodios del Santuario de Andújar –convertido en símbolo franquista– o la Batalla de Lopera y las fosas del cementerio de San Eufrasio. La provincia tiene 3.146 víctimas estimadas y 37 enterramientos ilegales. La memoria de la guerra civil y la represión franquista está registrada en el reciente documental Jaén, Viento del Pueblo.

Almería es la gran excepción. El oriente andaluza disfruta algunos de los últimos rincones bajo control republicano en toda España. Es una de las postreras plazas en caer y las cifras de violencia extrema distan mucho del resto de provincias andaluzas: 421 víctimas y 19 fosas comunes. El estallido golpista llega a la capital oriental con tres días de retraso. Pero el levantamiento de un puñado de rebeldes va a ser repelido ese 21 de julio con la intervención de militares, carabineros y Guardia Civil, que siguen fieles al Gobierno español, junto a las organizaciones obreras. Queda en el recuerdo el bombardeo de la ciudad el 31 de mayo de 1937, ordenado por el propio Adolf Hitler en venganza a un ataque gubernamental en Ibiza. Almería finalmente cae en manos franquistas en marzo del 39.

L’Hèrcules CF durant la guerra, una història que no s’havia explicat



 https://www.diarilaveu.cat/esports/lhercules-cf-durant-la-guerra-una-historia-que-no-shavia-explicat-547587/


Josep Miquel Garcia i Luis Hernández han publicat amb Ontheroad un llibre que explica com es va viure la Guerra Civil des del club alacantí de futbol.


 Imatge de jugadors de l'Hèrcules FC i de soviètics del vaixell Transvalt en un amistós disputat a Alacant el 3 de novembre de 1936 / Arxiu Vicente Mestre

Fa unes setmanes va veure la llum el primer llibre de l’editorial Ontheroad. Es tracta de «El Hércules FC en la guerra civil», i ha estat escrit per Josep Miquel Garcia i Luis Hernández, dos alacantins aficionats a l’equip de futbol de la ciutat i estudiosos de la seua història que ara fa dos anys van formar part de la Comissió del Centenari del club.

Els dos han fet un treball extens, meritori i ben interessant especialment pel fet que fins ara ben poc s’havia dit sobre el club durant aquesta etapa dramàtica. Tal com firma Josep Miquel Garcia, «la història de l’Hèrcules està per revisar, però en el cas de la Guerra Civil estava per escriure».

Els autors del llibre, Josep Miquel Garcia i Luis Hernández / Tere Llopis / Ontheroad

Els més observadors potser pensen que la denominació del títol del llibre, «Hércules FC» i no «Hércules CF», que és el nom actual, és un error d’escriptura, però no ho és. La denominació Hèrcules Football Club va ser la primera del club alacantí i la que va constar durant els primers anys fins que el franquisme va obligar a castellanitzar els noms dels equips.

Alacant durant la guerra

Uneix-te al canal de WhatsApp de Diari La Veu

Com se sap, Alacant va ser l’última ciutat que l’exèrcit liderat pel general Francisco Franco va poder ocupar. Tot seguit es donaria per acabada la guerra i, com calia esperar, l’Hèrcules va ser testimoni directe d’aquell episodi. Durant el conflicte Alacant, convertida en ciutat de rereguarda, va comptar amb el seu equip, que va desenvolupar una acció de distracció per a transmetre sensació de normalitat entre els seus habitants. El club, al seu torn, no volia deixar d’existir, i la millor manera de fer-ho era mantenint-ne l’activitat en la mesura que fora possible.

Josep Miquel Garcia explica que l’Hèrcules va canviar de directiva tres setmanes abans del colp d’Estat de juliol del 1936, concretament el 30 de juny, i aquesta nova direcció va ser substituïda quan la guerra va començar. Hi entraren algunes persones vinculades amb partits i sindicats, alhora que es van mantindre els directius afins al Front Popular. Tot i els canvis, la nova directiva estava formada per persones relacionades amb l’Hèrcules, sis membres dels quinze de l’anterior junta hi continuaven i altres dos de la nova ja havien sigut directius anteriorment.

Josep Miquel Garcia explica que l’Hèrcules va canviar de directiva tres setmanes abans del colp d’Estat de juliol del 1936, concretament el 30 de juny. Començada la guerra va oferir al governador civil habilitar les dependències interiors de l’estadi Bardin per a hospitalitzar ferits. A més, René Bardin, empresari d’origen francès, tresorer i mecenes del club, va donar 2.000 pessetes per a les necessitats del moment. Malgrat aquestes mostres de col·laboració amb la causa republicana, la nova direcció no va tardar a ser substituïda. En agost el club va ser requisat i hi entraren algunes persones vinculades amb partits i sindicats, alhora que es van mantindre els directius afins al Front Popular. Tot i els canvis, la majoria de la nova directiva estava formada per persones relacionades amb l’Hèrcules, sis membres dels quinze de l’anterior junta hi continuaven i altres dos de la nova ja havien sigut directius anteriorment.

Les desgràcies

L’Hèrcules també va patir els efectes més terribles de la guerra. Luis Hernández admet que allò que més l’ha impactat va ser l’ús de l’autobús del club per a les denominades «saques», quan els presoners eren trets de la reclusió per tot seguit ser executats. L’autobús de l’Hèrcules, que havia sigut requisat, va ser utilitzat per a un d’aquests episodis a Cocentaina (Comtat) i per a dos trasllats a la mateixa Alacant després del bombardeig de les huit hores del 28 de novembre del 1936.

Carnet de l’Hèrcules en la temporada 1939-1940 / Arxiu Luis Hernàndez

Les transcripcions dels consells de guerra, les declaracions i altres episodis dramàtics també consten en aquest treball, on es comptabilitzen cinc víctimes mortals herculanes durant la guerra. La més destacada, la de l’aleshores entrenador, Manuel Suárez de Begoña, trobat mort al terme municipal d’Aigües (l’Alacantí) a l’estiu de 1936 després d’haver sigut assassinat a mans d’anarquistes. Ramón Mendizábal, jugador herculà, va morir en un accident d’aviació mentre combatia amb el bàndol franquista, mentre que un altre exjugador  –Rafael Roselló– i un directiu, Andreu Pascual Devesa, germà del metge i patrici valencianista Àngel Pascual Devesa, van morir al bombardeig del Mercat Central de 1938, provocat per les tropes feixistes italianes que van col·laborar amb el franquisme. El futbolista Manolo Paez, exherculà també, va ser l’altra víctima mortal després de caure al front mentre lluitava per la República.

Les competicions

L’Hèrcules va poder disputar algunes competicions en aquell moment, si bé la marxa de futbolistes al front va fer que no guanyara finalment el campionat «superregional», disputat per equips valencians i murcians, que van arribar a liderar els alacantins i que va acabar guanyat el València FC –que també canviaria la denominació per València CF. Altres tornejos no van poder ser disputats, com ara la Lliga Mediterrània, l’anomenada «Copa de l’Espanya Lliure» i el Campionat Valencià de 1937-1938, degut segurament als perills que suposava el fet de fer desplaçaments o els problemes econòmics en aquella etapa d’escassetat.

El final de la guerra

El club es va veure beneficiat per haver conservat intactes les instal·lacions i les oficines, i va poder reprendre la vida esportiva amb certa normalitat una vegada acabat el conflicte. La repressió, però, també va afectar l’equip, si bé l’ajuda de la família Bardin –que va tornar a posar-se al capdavant del club gràcies a la bona relació que mantenia amb el franquisme– i els contactes d’altres directius van facilitar la tornada de jugadors de l’estranger que havien fet la guerra amb el bàndol republicà. Un exemple, en aquest sentit, va ser el del mític defensor santapoler Manolo Macià.

Luis Hernández es pregunta, també, com hauria evolucionat l’Hèrcules si el conflicte no haguera esclatat, ja que va acabar la temporada 1935-1936, la de l’estrena en la Primera Divisió, en una molt reconfortant sisena posició. Més enllà de les especulacions, el cert és que la història de l’Hèrcules durant la Guerra Civil encaixa amb el que es va viure a Alacant, perquè amb més de cent anys d’història del club l’evolució de l’equip no es pot entendre sense la seua condició alacantina. I la història de l’últim segle a Alacant tampoc es pot concebre sense tindre present l’existència d’aquest club.

El llibre està disponible a les principals llibreries d’Alacant, com ara Pynchon & Co, 80 Mundos, Cilsa, FNAC o la Casa del Llibre.

DURANTE EL FRANQUISMO LA ENSEÑANZA SUFRIÓ UNA PURGA DE MÁS DE MEDIO MILLÓN DE EXPEDIENTES.

 

La asociación Innovación y Derechos Humanos (IHR World) facilita la divulgación de archivos y documentos a través de una página web que contiene 485.136 registros de causas militares, conocidas popularmente como consejos de guerra, de los Tribunales Territoriales Militares de Madrid, Castellón, Albacete, Alicante, Valencia, Barcelona, Girona, Lleida, Tarragona, León y Zamora. También tiene 137.898 registros de soldados trabajadores y soldados escolta de batallones disciplinarios, los llamados esclavos de Franco.
A ese gran contenido se suman los 564.269 expedientes de depuración abiertos a profesionales vinculados a la enseñanza que fueron apartados de su cargo de forma fulminante por las tropas que impulsaron el golpe de Estado, a medida que avanzaban posiciones durante la Guerra Civil y especialmente en la posguerra. Son expedientes referidos a maestros y maestras de enseñanza primaria y secundaria, de la Escuela Normal (lo que hoy sería Magisterio), pero también profesores que ejercían en universidades, en las Escuelas de Ingeniería y Arquitectura, en las Escuelas Taller o de Comercio, entre otras. Además están incluidos ayudantes, auxiliares, administrativos, y “cualquier persona vinculada a la enseñanza a quien alcanzó la depuración, se apartó de su cargo y se incoó un expediente”.
Además, IHR World ha hecho uso de información recogida en libros e investigaciones, como Maestros de la República, los otros santos, los otros mártires, de Maria Antonia Iglesias, la tesis doctoral La escuela y el Estado Nuevo. La depuración del magisterio nacional (1936-1943) de Francisco Morente Valero o la de Jesús Manuel García Díaz, La depuración del Magisterio nacional en A Coruña, de 2017.
Los profesionales de la enseñanza fueron duramente castigados por el franquismo. La Constitución de la República de 1931 establecía los principios de una enseñanza pública, gratuita, laica, mixta y obligatoria. Decretos posteriores contemplaron el proyecto de creación de miles de escuelas, y los maestros y maestras recibieron una formación por primera vez de carácter universitario. Fueron formados en el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, dedicaron tiempo y estudio a la pedagogía.
Como relatan numerosos investigadores, la represión franquista supuso la pérdida de un colectivo de enseñanza muy preparado, con ideas modernas y avanzadas, que fue sustituido por integrantes del clero y profesorado en muchos casos de baja calidad, según se relata, por ejemplo, en el libro Muerte y represión en el Magisterio de Castilla y León, coordinado por los profesores de Historia Enrique Berzal y Javier Rodríguez.
En toda España el golpismo consideró a los profesionales de la enseñanza responsables de haber inoculado en la sociedad “el virus republicano”. El proceso de depuración pretendía acabar de raíz con ello y practicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales. Varios investigadores señalan que unos 60.000 profesores fueron depurados, pero esa cifra se refiere a profesionales de un nivel determinado, por lo que la cifra sería mayor.
Parte de los maestros depurados pudieron volver a ejercer su profesión en la educación pública. Pero al menos un tercio fueron sancionados con un castigo mínimo de un año y medio sin sueldo o expulsados de forma definitiva, teniendo que ejercer como profesores particulares o cambiar de profesión. Otros fueron fusilados.
Los franquistas crearon comisiones que examinaban la trayectoria profesional y privada de cada maestro –con sus filiaciones políticas y sindicales incluidas– y establecían si podía regresar o no a la enseñanza. Dichas comisiones estaban formadas por el director de la escuela o instituto, un inspector, dos vocales y un representante de la asociación de padres, con “probada moralidad católica” y de “solvencia moral y técnica”. Necesitaban además informes favorables de personas públicas, como el alcalde, la Guardia Civil o el cura.
En algunos casos, los expedientes de depuración llegaban después de que la persona castigada hubiera sido fusilada. Así ocurrió, por ejemplo, con Dióscoro Galindo, maestro fusilado con Federico García Lorca, cuyo expediente de depuración llegó días después de su asesinato, a través de una comisión presidida por José María Pemán, en la que se incluyó un testimonio contra él del cura. A pesar de que ya estaba muerto lo suspendieron de empleo y sueldo, pidieron a la familia que desalojara su casa y a él que entregara las llaves y el inventario de la escuela.
En muchos pueblos a las maestras les raparon el pelo y las pasearon por las calles principales antes de enviarlas al destierro. También hubo castigo para los integrantes de las misiones pedagógicas, que durante la II República llevaron a los pueblos aislados de España bibliotecas, aparatos de música, discos y conocimiento. La represión contra los profesores tuvo lugar en la mayoría de las localidades españolas y aún a día de hoy hay maestros desaparecidos en las cunetas.
Con la II República, España fue uno de los primeros países europeos en reconocer la importancia de la educación universal, en un momento en el que existía una elevada tasa de analfabetismo de adultos, estimada en un 30%, alcanzando el 60% en algunas provincias y afectando especialmente a las mujeres. Desde 1932 y en solo cuatro años se construyeron 9.991 escuelas nuevas, una cifra que “debe compararse con el total de 11.128 nuevas escuelas abiertas desde 1900 a 1930”.
El Gobierno lanzó un programa para seleccionar y formar a siete mil personas con licenciatura sin experiencia docente y se tomaron medidas para mejorar los salarios de los maestros, que obtuvieron el estatuto de funcionarios públicos y vieron su sueldo aumentado en un 15% entre 1931 y 1933.