dijous, 8 de gener del 2026

Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica democrática de las mujeres

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Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica democrática de las mujeres

Este libro es parte de la trilogía sobre la memoria histórica democrática publicada por la editorial Plaza y Valdés, destinada a facilitar al sistema educativo el deber de memoria recogido en la legislación española, así como en el derecho internacional y en los derechos humanos, que se basa en educar en la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.

A continuación reproducimos la introducción a Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica democrática de las mujeres, de Beatriz García Prieto, Desirée Rodríguez y Enrique Javier Díez Gutiérrez.

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“El futuro tiene un largo pasado”, en esta frase, aparecida en el histórico Talmud de Babilonia, se resume la importancia de conocer el pasado para entender el presente. Algo necesario en cualquier época, pero que resulta prioritario en la actualidad ya que existe un riesgo evidente de que puedan repetirse los errores del pasado.

El auge de la extrema derecha en Europa ha sido constante en los últimos años. Hace dos dé­cadas representaba el 8,7 % del parlamento europeo, sin embargo, en las elecciones de 2024 su presencia ha aumentado hasta rozar el 25 % de la Eurocámara, convirtiéndose en la se­gunda fuerza más votada de Europa, por delante de la socialdemocracia. Por otro lado, es re­levante señalar que la extrema derecha ha conseguido ser la primera fuerza en países como Italia, Francia, Hungría, Bélgica, Austria y Polonia, y segunda fuerza en Alemania y Países Bajos.

En la obtención de estos resultados ha tenido importancia la participación en política de las personas jóvenes. En este sentido, debemos recordar que, en las encuestas realizadas en 2024, la extrema derecha era la opción política con más intención de voto entre la juventud espa­ñola, con un 30 %. Además, el 25 % de las personas menores de treinta y cinco años creía que, en ocasiones, “un gobierno autoritario es preferible”. Esto no solo sucede en España, el voto de la juventud a la extrema derecha ha crecido también en los otros cuatro países más gran­des de la Unión Europea: Alemania, Italia, Polonia y Francia (en este último se ha duplicado), especialmente entre los varones. Partiendo de estos datos, debemos preguntarnos: ¿en qué han fallado las sociedades democráticas y sus sistemas educativos para que tantas personas jóvenes se vean atraídas y voten a la extrema derecha considerada neofascista?

"Actualmente, la juventud ignora buena parte de su historia o no le da la importancia que merece, considerando que nada tiene que ver con su vida actual"

Una de las razones que explica esta situación tiene que ver con el desconocimiento por parte de estos sectores de la población de la tragedia que supuso en el pasado el surgimiento del fascismo, y los genocidios y la barbarie que provocó con su ascenso e implantación, lograda en algunos casos por vía democrática. Actualmente, la juventud ignora buena parte de su historia o no le da la importancia que merece, considerando que nada tiene que ver con su vida actual, que son meras “guerras de los abuelos” ancladas en el pasado.

Cuando vamos con nuestro alumnado a ver El silencio de los otros, ganador del Goya al me­jor documental, nos quedamos sorprendidos. Pero no solo por lo bien que describe la repre­sión ejercida por la dictadura franquista, sino porque parte del estudiantado nos comenta al salir de la proyección que nadie les había explicado antes estos duros contenidos. Algo similar sucede cuando les hablamos de los métodos de castigo empleados específicamente sobre las mujeres por parte de sublevados y franquistas. La rapadura de pelo, la ingestión obligada de aceite de ricino, los desfiles vergonzantes por los pueblos o el robo de niños les parecen temas de película y no hechos que hayan ocurrido en su propio país.

Esta “desmemoria” es sorprendente ya que la historia es una materia que se imparte en los centros docentes y, además, durante dos cursos (cuarto de secundaria y segundo de bachi­llerato), y está centrada en la historia de España. Pero el profesorado explica que, en cierta medida, se “pasa de puntillas” por estos temas y el alumnado asegura que pocas veces se llega a ellos.

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El olvido de la memoria histórica —especialmente la de las mujeres— en la escuela, ha su­puesto que las generaciones que han llegado en las últimas décadas a su etapa adulta carezcan de una formación sólida sobre lo que supuso la dictadura franquista y la lucha por la democracia y la libertad que se mantuvo frente a ella. Sobre lo que significó el golpe de Estado que truncó el proyecto de la Segunda República de las mujeres, de los maestros y maestras, de las reformas económicas, sociales, políticas y culturales en pro de una mayor libertad para el pueblo, de la justicia social y la igualdad entre hombres y mujeres.

"No podemos ignorar que el conocimiento del pasado conforma muchos de los esquemas de conocimiento e interpretación de la realidad que ayuda a la comprensión de la realidad ac­tual"

Parece como si hubiera sido creada una estrategia intencionada para evitar profundizar en nuestro pasado y para que la sociedad no conozca su propia historia en la versión más obje­tiva y cercana de la realidad. Esto facilita la manipulación mediática y política en la que sigue vigente una mitología de cuño franquista sobre la guerra y la dictadura, con ideas manidas como la de no “reabrir viejas heridas”.

No podemos ignorar que el conocimiento del pasado conforma muchos de los esquemas de conocimiento e interpretación de la realidad que ayuda a la comprensión de la realidad ac­tual. A su vez, contribuye a mejorar la percepción del entorno social, a construir una memoria colectiva y a la formación de ciudadanos y ciudadanas responsables y conscientes de sus derechos y de sus obligaciones para con la sociedad.

Por este motivo, la actual Ley de Memoria Democrática establece explícitamente, en sus artí­culos 44 y 45, entre otros propósitos, el “que los jóvenes puedan tomar el testigo de la demo­cracia y conocer en profundidad el pasado de su país, por lo que la Memoria Democrática también se incorporará al currículum de la educación secundaria y el bachillerato, así como a la formación del profesorado”.

Sin embargo, tras una rigurosa investigación, nos hemos encontrado que muchos de los libros de texto escolares que tiene a su disposición el alumnado no recogen con suficiente detalle, y desde un enfoque de género, las relevantes conquistas de derechos y libertades alcanzadas durante la Segunda República, el desarrollo del golpe de Estado, el uso masivo de la represión por parte de la dictadura franquista tras la victoria sublevada, la lucha de las y los demócra­tas contra el franquismo opresor y la actualidad de los movimientos de recuperación de la memoria histórica. Ante esos grandes “olvidos”, este libro ofrece una alternativa con conteni­dos basados en la historiografía contemporánea que amplían esta visión tan recortada que actualmente se refleja en los libros de texto de las grandes editoriales.

"Dentro de la memoria histórica democrática, el papel de las mujeres no ha sido resaltado con suficiente impacto"

Es así como surgió una primera publicación en 2022 titulada La Historia Silenciada, en formato de unidades didácticas de recuperación de la memoria histórica democrática, que se com­plementó con una nueva unidad didáctica titulada La memoria histórica democrática de las mujeres: Segunda República, guerra y exilio, desde una perspectiva de género, publicada en 2023. Y ahora se complementa y finaliza la trilogía con esta tercera unidad didáctica titulada: Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica y democrática de las mu­jeres.

Dentro de la memoria histórica democrática, el papel de las mujeres no ha sido resaltado con suficiente impacto para que las jóvenes generaciones conozcan y valoren lo que supu­so la instauración de la Segunda República en el avance en derechos y libertades para las mujeres y en el camino hacia la igualdad de género, así como el protagonismo femenino en la defensa de la democracia durante la guerra, o la triple represión que sufrieron muchas de ellas por ser mujeres adelantadas a su tiempo, que rompieron los moldes de género, por su ideología republicana y su compromiso antifascista, pero también por los contactos familiares, amorosos o de amistad con personas republicanas defensoras de la legalidad democrática.

"El propósito de estas unidades didácticas es recuperar esta parte de nuestra historia que ha quedado olvidada o relegada intencionadamente"

La suma de todas estas razones nos ha impulsado a escribir este volumen con el que preten­demos ofrecer una alternativa sobre cómo se deberían incorporar estos conocimientos en los materiales didácticos y en los libros de texto para su adecuada integración en el currículum del alumnado que acaba la educación obligatoria (ESO) y la posobligatoria (segundo de bachillerato) de cara a recuperar la verdad, la justicia, la reparación, y a garantizar la no repe­tición de errores de nuestro pasado por parte de las futuras generaciones. Con ello buscamos fomentar, promover y garantizar en la ciudadanía el conocimiento de la historia democrática española y la lucha por los valores y libertades democráticas que también protagonizaron las mujeres.

El propósito de estas unidades didácticas es recuperar esta parte de nuestra historia que ha quedado olvidada o relegada intencionadamente. Es una apuesta por ofrecer a las futuras generaciones una visión de la historia que les permita la construcción de un futuro de paz, de profundo respeto a los derechos humanos y de igualdad entre hombres y mujeres, apoyándose en la memoria de quienes defendieron la democracia, la justicia y las libertades frente al fascismo. Democracia republicana de la que la actual democracia es heredera.

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Autor: Beatriz García Prieto, Desirée Rodríguez y Enrique Javier Díez Gutiérrez. Título: Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica democrática de las mujeres. Editorial: Plaza y Valdés. Venta: Web de la editorial

La cárcel sin muros: la autocensura en el franquismo

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Madrid, durante los primeros años del franquismo. Archivo.
Noticias de la memoria


La autocensura como herramienta clave de la dictadura más allá de las prisiones

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Toda dictadura necesita represión, pero las más duraderas logran algo más: que la represión se interiorice. En la España franquista, la autocensura fue un instrumento central de control social. No hacía falta castigar constantemente; el miedo ya había aprendido a funcionar solo. Convertido en hábito, el silencio acabó siendo una forma de obediencia cotidiana, una disciplina invisible que ordenaba la vida sin necesidad de uniformes ni órdenes explícitas.

El franquismo, encabezado por Francisco Franco, entendió pronto que el control total no podía sostenerse únicamente a base de cárceles, tribunales y policía. La represión abierta fue brutal, especialmente en los primeros años de la dictadura, pero su verdadero éxito llegó cuando dejó de ser necesaria en cada gesto. Cuando la amenaza ya no tenía que formularse porque estaba asumida. Cuando la sociedad aprendió, casi sin darse cuenta, a vigilarse a sí misma.

La autocensura se instaló en la vida cotidiana como una segunda piel. Estaba en las conversaciones familiares que se cortaban de golpe al entrar un desconocido. En las sobremesas donde la política era un tema prohibido. En las frases inacabadas, en los silencios densos, en los “mejor no hablar de eso”. No hacía falta haber sido detenido ni militante para aprender la lección. Bastaba con observar, con escuchar historias ajenas, con conocer a alguien que había “tenido problemas”.

Hablar se convirtió en un riesgo potencial. No por lo que se decía, sino por quién podía estar escuchando. El vecino, el compañero de trabajo, el sacerdote, el jefe, incluso un familiar lejano. La sospecha impregnó las relaciones sociales y convirtió la palabra en un territorio minado. La autocensura no fue solo un mecanismo político; fue una forma de supervivencia. Callar era protegerse.

Ese silencio no fue neutro. Modeló la manera de pensar, de recordar y de transmitir el pasado. La autocensura actuó como una cárcel mental que limitó el horizonte de lo posible. No solo se evitaban determinadas opiniones; se evitaban determinadas preguntas. La curiosidad se volvió peligrosa. La duda, sospechosa. Pensar demasiado podía llevar a decir demasiado, y decir demasiado podía tener consecuencias imprevisibles.

El régimen no necesitó censurar todas las palabras porque logró algo más eficaz: que muchas nunca llegaran a pronunciarse. La censura oficial —en la prensa, en los libros, en el cine— convivió con una censura íntima, mucho más profunda y duradera. Una censura que no dejaba rastro administrativo, pero sí una huella persistente en la memoria colectiva. El franquismo encarceló palabras antes incluso de que salieran de la boca.

Cuando el silencio se educa

La autocensura fue también una herencia. Padres y madres enseñaron a hijos e hijas a callar “por su bien”. El miedo se transmitió como una norma educativa. No destacar, no opinar, no preguntar demasiado. Así, la cárcel sin muros se reprodujo de generación en generación, incluso entre quienes no habían vivido directamente la represión más dura. El silencio se convirtió en una forma de cuidado, aunque ese cuidado tuviera un alto coste emocional y político.

Esta cárcel interior afectó de manera especial a quienes habían perdido la guerra o pertenecían a los sectores señalados como enemigos del régimen. Pero su alcance fue mucho más amplio. Incluso quienes se consideraban ajenos a la política aprendieron a moverse dentro de límites invisibles. La autocensura no distinguía entre culpables e inocentes: era una condición general del vivir bajo dictadura.

Con el paso del tiempo, esa forma de autocontrol se naturalizó. Ya no se percibía como miedo, sino como prudencia. Como sentido común. Como una manera “normal” de comportarse. Esa normalización fue, quizá, uno de los mayores triunfos del franquismo. Cuando el silencio deja de sentirse impuesto y pasa a asumirse como propio, la cárcel ha cumplido su función.

La llegada de la democracia no desmanteló automáticamente esa prisión interior. Muchas personas siguieron callando durante años, incluso cuando ya no había un aparato represivo que las persiguiera. El miedo había echado raíces profundas. La autocensura sobrevivió al régimen porque no dependía de él de forma directa: dependía de la experiencia acumulada, de la memoria del castigo, de la costumbre del silencio.

Por eso, hablar hoy de la autocensura durante el franquismo no es solo un ejercicio de memoria histórica, sino una reflexión sobre el poder del miedo para moldear sociedades enteras. La dictadura no solo encerró cuerpos; encerró palabras, ideas y conversaciones. Y esa forma de cárcel, precisamente por ser invisible, fue una de las más eficaces.

Cartografía de la desaparición forzada en la provincia de Guadalajara

 https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/de-ciencia/cartografia-desaparicion-forzada-provincia-guadalajara_132_12880833.html

Carmen Bachiller



Mujeres presas en Guadalajara en 1942 a causa del franquismo

Varias décadas les ha costado a Pedro y a Xulio García Bilbao, del Foro por la Memoria de Guadalajara, realizar una base de datos de las víctimas de la guerra civil y de la dictadura de la provincia de Guadalajara. Gracias a su base de datos y en estrecha colaboración con los hermanos García Bilbao el equipo dirigido por la profesora Verónica Sierra Blas en la Universidad de Alcalá (UAH) ha elaborado la publicación Cartografía de la desaparición forzada en la provincia de Guadalajara.

La publicación, que esperan publicar en este año 2026, no solo explicará el trabajo de investigación científica desarrollado por el Foro por la Memoria de Guadalajara y que ha sido sistematizado, cotejado y organizado por el equipo de memoria democrática de la UAH, sino que ofrecerá el listado y datos de las víctimas, además de análisis sobre las dimensiones y características particulares que presentó la represión en la provincia de Guadalajara, numerosos recursos documentales y varios mapas realizados por el geógrafo y activista Fidel Mingorance: “Son mapas muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver. Hablamos de mapas muy emocionales que intentan transmitir lo que pasó y lo que quienes lo vivieron sufrieron, acercarnos a sus historias de vida, más allá de aportar un número o de señalar un espacio geográfico concreto”, explica Sierra.

En esta cartografía se recogerán los nombres, apellidos y otras informaciones que incluyen datos de unas 1.130 víctimas registradas, unas 24 de ellas mujeres, así como sus lugares de enterramiento, con cerca de 70 fosas pertenecientes a unos 35 municipios ubicados en las comarcas de la Alcarria, el Señorío de Molina y la Serranía: “No son todas las víctimas, solo hemos incluido a aquellas que podemos englobar bajo la categoría de desaparecidos forzados. En los próximos años habrá que ampliarla incluyendo otras víctimas, como los muertos en bombardeos y en combate, o por inanición en prisión”, detalla la profesora.

El libro, financiado por un convenio suscrito entre la UAH y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) a inicios de 2025 para el desarrollo de acciones en materia de memoria democrática en esta comunidad autónoma, se enviará a todas las corporaciones municipales, centros educativos y bibliotecas públicas de la provincia de Guadalajara, al margen de ponerlos a disposición de cualquier persona que esté interesada.

“Trabajar con profesionales que ya han realizado cartografías similares está siéndonos de mucha ayuda”, afirma Sierra. Y es que esta cartografía será resultado del trabajo conjunto de la universidad alcalaína, el Foro por la Memoria de Guadalajara en colaboración con la Asociación Human Rights Everywhere (HREV): “Esta última se ha encargado de las cartografías de Andalucía, México o Colombia. Su visión global del fenómeno represivo es clave, porque no hablamos de procesos solo locales, sino de una realidad mundial palpable y visible en todos aquellos lugares donde se han cometido delitos contra los derechos humanos. España, y Guadalajara en nuestro caso, solo son algunos de los muchos lugares donde ha ocurrido”.

El libro lo publicará la editorial La Vorágine, de Santander, asociada a HREV en estas publicaciones. La sinergia entre ambos colectivos ha dado lugar recientemente a la creación de un portal web, el Observatorio de la Desaparición Forzada, donde se vuelca todo el trabajo realizado y en el que ya aparece el espacio que ocupará la provincia de Guadalajara.

“La idea es que el libro tenga una versión en papel con los mapas desplegables y una versión digital, que se alojará en este Observatorio y que seguiremos alimentando en los años venideros”, detalla Verónica Sierra, ya que los datos sobre las víctimas que estas investigaciones registran y difunden no paran de actualizarse y revisarse.

Un “amplio, comprometido y multidisciplinar” equipo de trabajo

La profesora Verónica Sierra es la representante de la UAH en el Consejo Asesor de Memoria Democrática de Castilla-la Mancha, constituido en 2022, y la responsable de los proyectos de memoria democrática impulsados por este órgano en la provincia de Guadalajara, donde lidera “un amplio, comprometido y multidisciplinar” equipo conformado por alrededor de una veintena de especialistas en distintos campos. Pertenecen no solo a la Universidad de Alcalá sino a otras entidades públicas, como el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, la UNED-Guadalajara, el Museo Provincial de Guadalajara o el Ayuntamiento de Brihuega, y asociaciones y fundaciones de distinto tipo, como el ya mencionado Foro por la Memoria de Guadalajara, la Asociación Histórica Frente de Guadalajara (AHFREGU) o la Fundación Francisco Largo Caballero.

Un convenio de la UAH con la Junta de Castilla-La Mancha permitió iniciar hace dos años una colaboración que se ha mantenido hasta hoy y que tendrá continuidad en 2026. Hasta la fecha han contado con un presupuesto de 25.100 euros en los años 2023-2024 para desarrollar cuatro proyectos y en el vigente 2024-2025 han podido disponer de 48.674 euros para llevar a cabo otros seis proyectos. Se espera contar para 2025-2026 de un presupuesto similar al de esta última anualidad.

“El crecimiento del presupuesto para el desarrollo de acciones en materia de memoria democrática para la provincia de Guadalajara ha sido exponencial. Antes de existir estos convenios era la Delegación Provincial de la Junta de Castilla-La Mancha en Guadalajara la que se encargaba de administrar este dinero y de ejecutar los proyectos. Para 2023-2024 la asignación fue de 9.000 euros, siendo Guadalajara casi una nota al pie en el presupuesto de Castilla-La Mancha, mientras que ahora mismo nuestra provincia está en el mismo nivel, incluso por encima, que otras provincias de nuestra comunidad autónoma”, explica la investigadora, que asegura que esto no hubiera sido posible sin el compromiso de todas las personas conforman el equipo alcarreño.

Buscar a las víctimas, reparar su memoria y conocer su historia

La UAH trabaja en dos líneas para desarrollar diez proyectos. Por un lado, la localización, documentación, protección y exhumación de fosas o de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, que constituye el “objetivo primordial” del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, y por otro divulgar la investigación científica sobre memoria democrática a través de diversas actividades, reparar a las víctimas y dignificar los lugares de memoria.

En lo que respecta a la primera de estas líneas, reconoce la profesora que “elaborar la cartografía de la desaparición forzada ha sido un reto para todo el equipo porque Guadalajara era un lienzo en blanco tanto en el mapa estatal de fosas, como en el ámbito de Castilla-La Mancha, y no es que no las haya, sino que quizás no había llegado el momento de sacar a la luz toda esta información por respeto a las familias de las víctimas o por miedo a que las fosas pudieran ser dañadas”.

El equipo de Guadalajara del Consejo Asesor de Memoria Democrática de Castilla-La Mancha durante una de sus reuniones de trabajo en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara

“El Foro por la Memoria de Guadalajara ha actuado siempre con mucho cuidado en este sentido y quienes venimos detrás hemos de agradecer la delicadeza y la paciencia con la que han desarrollado durante décadas esta ingente labor”, añade. “Nuestra tarea labor ha sido propiciar ese momento, dotar de medios, aportar rigor a un trabajo que ya era riguroso y crear un espacio seguro la de para visibilizar todo ese trabajo al que Xulio y Pedro García Bilbao han dedicado y dedican su vida”.

Sobre las exhumaciones, Sierra destaca las pocas que hasta hoy se han realizado en la provincia de Guadalajara y asegura que para su equipo resulta fundamental a la hora de decidir intervenir en un futuro próximo en alguna de las fosas que componen la cartografía de la desaparición forzada de la provincia de Guadalajara que esta “se haya geolocalizado con la mayor precisión posible y que haya una petición expresa de un familiar o de alguien cercano a las familias de las personas que allí estén enterradas.

Tomasa Cuevas y la represión franquista hacia las mujeres

Por otro lado, la segunda línea que desarrolla la Universidad de Alcalá en relación con la memoria democrática trata de divulgar la investigación científica a través de actividades orientadas a diversos públicos que tienen siempre un fin formativo, además de dar a conocer el “patrimonio” relacionado con la Guerra Civil y la dictadura, “con el que convivimos a diario, pero que quizás no conocemos muy bien porque ha sido y es objeto de resignificaciones continuadas, algunas descontextualizadas históricamente y muchas, además, instrumentalizadas” con propósitos diversos, comenta Sierra.

Entre estas actividades destacan las que se han realizado sobre los deportados de Guadalajara a los campos nazis con motivo del 80 aniversario de su liberación, sobre la Batalla de Guadalajara o sobre los archivos y la educación como garantes de la memoria democrática.

Tomasa Cuevas fue represaliada por el franquismo

La represión de las mujeres durante el franquismo es uno de los aspectos en los que más se está empeñando el equipo de Guadalajara, pues dos de los diez proyectos se han focalizado en él. “Queremos poner de relevancia las diferencias de género a la hora de ejercer la represión por parte del régimen franquista y visibilizarlo a través de una figura fundamental en la provincia de Guadalajara, la briocense Tomasa Cuevas”, decía Verónica Sierra durante la entrega de Reconocimientos Somos Km.0 organizados por elDiario.es Castilla-La Mancha y que recibieron investigadores e investigadoras de la UAH, la Universidad de Castilla-La Mancha y la UNED. “Fue una activista que recuperó la memoria histórica de lo vivido por numerosas mujeres que fueron encarceladas como ella grabando sus testimonios que difundió una vez fue liberada”.

La UAH va a reeditar parte de sus obras testimoniales, compuesta por tres libros publicados entre 1982 y 1985 extrayendo de ellos todo lo referido a Guadalajara y poniendo nombre a todas las mujeres citadas y que sufrieron prisión en alguna de las cárceles que hubo en la ciudad durante la dictadura: “Tomasa Cuevas constituye para los historiadores de este país un referente inexcusable para abordar la historia y las experiencias de las mujeres represaliadas por el franquismo”.

También comenta que han trabajado con la edición que realizó, en un solo volumen, Jorge J. Montes Salguero en 2004. “Estamos preparando una publicación ilustrada, contando para ello con la colaboración de la artista María Rosa Aránega. Nuestra intención es que esté terminada en la primavera de 2026, construir a partir de ella un artefacto expositivo que podrá verse en distintos lugares de la capital y hacer de ambas acciones un homenaje a las mujeres presas”.

Se insta al Instituto Navarro de la Memoria a señalar el Aeródromo Militar de Ablitas como obra realizada con trabajo de los esclavos del franquismo

 https://parlamentodenavarra.es/es/noticias/se-insta-al-instituto-navarro-de-la-memoria-se%C3%B1alar-el-aer%C3%B3dromo-militar-de-ablitas-como


Publicada el Miércoles, 7 de Enero de 2026

Tal y como se dispone en la Ley Foral 33/2013, de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936

La comisión de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera ha aprobado hoy, con los votos a favor de PSN, EH Bildu, y Contigo-Zurekin, las abstenciones de UPN, Geroa Bai y PPN y el voto en contra del grupo Mixto, una resolución por la que la Cámara insta al Instituto Navarro de la Memoria a que, “de la mano del Ministerio de Defensa, instale en el entorno del Aeródromo Militar de Ablitas los necesarios elementos de señalización e interpretación del origen histórico de esa infraestructura en el trabajo esclavo”.

 

El G.P. Geroa Bai ha presentada una enmienda in voce de sustitución, no aceptada por el G.P. Contigo-Zurekin, titular de la iniciativa, dirigida a instar al Gobierno estatal al “cierre y desmantelamiento del Aeródromo de Ablitas, en cuanto elemento imprescindible del Polígono de Tiro de las Bardenas”, así como a “instalar los necesarios elementos de señalización e interpretación del origen histórico de esa infraestructura en el trabajo esclavo”.

 

En la exposición de motivos, la resolución impulsada por el G.P. Contigo-Zurekin urge a señalizar el Aeródromo Militar de Ablitas, catalogado como Espacio de Memoria, de conformidad con lo dispuesto en la Ley Foral 33/2013, de 26 de noviembre, de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936, cuyo artículo 17 dispone que “el Gobierno de Navarra procederá a señalizar aquellas obras realizadas con trabajo de los esclavos del franquismo. Dicha señalización contemplará las condiciones de vida de esas personas, el número de esclavos y cuantos datos sean importantes para el conocimiento público de aquellos hechos”.

 

Por lo tanto, subraya el proponente, este enclave memorialista “ya debería de encontrarse señalizado con arreglo a la citada Ley Foral”.

 

En el caso particular del Aeródromo Militar de Ablitas, “resulta especialmente contradictorio que, siendo una infraestructura pública, no se recuerde mediante ningún elemento de señalización e interpretación su origen histórico en el trabajo esclavo”.

 

A ese respecto, se apunta que en Navarra estuvieron trabajando en torno a unos 15.000 esclavos del franquismo, que “podrían ser más si se incluyen las personas integradas en el Sistema de Redención de Penas por el trabajo”. Los trabajos se centraron en la construcción de fortificaciones, carreteras y vías férreas.

 

El Aeródromo Militar de Ablitas, que fue construido durante la Guerra Civil con un claro objetivo militar, en este caso asociado a la batalla del Ebro, constituye un claro ejemplo del empleo de trabajos forzados de presos en la construcción de obras públicas. “Fue una de las formas de represión y humillación utilizada por el franquismo para castigar y someter ideológica y políticamente a los prisioneros”, se aduce desde Contigo-Zurekin.

 

A la sesión, presidida por Itxaso Soto (G.P. Geroa Bai), han asistido, además, Isabel Olave, Marta Álvarez, Juan Luis Sánchez de Muniáin, Cristina López (G.P. UPN), Ibai Crespo, Úrsula Pardo, Carlos Mena (G.P. PSN), Irati Jimenez, Oihana Gallo (G.P. EH Bildu), Mikel Asiain (G.P. Geroa Bai), Javier García (G.P. PPN), Carlos Guzmán (G.P. Contigo-Zurekin) y Emilio Jiménez (Grupo Mixto).