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diumenge, 21 de desembre del 2008

La banda nazi, el PP i la neofatxa Rosa Díez.

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Que la banda nazi mafiosa està més dèbil que mai és una cosa que només negaria i utilitzaria políticament en benefici propi un cínic malparit. Que cau un etarra cada dos dies, que s'escapça la cúpula d'ETA amb un ritme increïble fa dos o tres o quatre anys és un fet. Només un traïdor de lesa pàtria sense moral ni principis por afirmar el que afirmem certs feixistes de tota la vida o nouvinguts. Però s'equivocaren l'11M i s'equivoquen ara: els espanyols no som tan imbàcils com ells voldrien.

Passa que la neofeixista Rosa Díez, Aguirre i els mitjans d'extrema dreta fan que la cabra del PP tire al monte. I els feixistes -neo o no- necessiten activar ETA per guanyar eleccions.

Canya al mono hasta que hable francés!
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ETA impone la ley del silencio en numerosos pueblos vascos

Los pueblos de mayoría 'euskaldún' en los valles guipuzcoanos han interiorizado el terror a ETA

JUAN JESÚS AZNÁREZ 21/12/2008

El miedo y las brumas invernales cubren los valles del Urola y el Gohierri, fatalmente resignados a la convivencia con el asesinato y la coerción etarras. "Hijo, aquí lo mejor es oír, ver y callar, porque si no te pueden pegar tres tiros". La mansa reflexión del celador de la basílica de Loyola, situada a 300 metros de la esquina donde fue abatido el empresario Ignacio Uria, sintoniza con el conformismo de la nacionalista Azpeitia y de los 22 pueblos guipuzcoanos administrados por ANV y por el temor. El hostigamiento de las falanges independentistas, y las flaquezas de la condición humana, también hunden a las poblaciones de otras localidades en el apocamiento y la claudicación.

El terrorismo de ETA
A FONDO

Lo determinante es el chantaje de las pistolas. Pero el discurso del nacionalismo moderado no ayuda a movilizar
"Uy, majo, esto está muy fastidiado", se justifica una mujer que se marcha al preguntarle por el miedo
"Lo que este pueblo necesita es libertad para poder vivir", dice la socialista Manoli Uranga
La gente ha aprendido a subordinar la conciencia a la convivencia, a negar la evidencia y aislar los sentimientos
Un sindicalista de la central independentista LAB lloró al conocer el asesinato de Uria, su empresario
"Lo siento", "qué pena", dicen muchos. Pero las emociones no se traducen en reacciones sociales y políticas


-Padre, la gente no habla mucho por aquí.
-¿Y cómo vas a hablar? Si lo haces, igual te matan. Prudencia, mucha prudencia. La señorita Prudencia es muy sabia.
-Pero la Iglesia...
-La Iglesia no permitiría que se hiciera política desde el púlpito. Lo mejor es oír, ver y callar, y rezar por los muertos. ¿Qué le parece la basílica?

La pasividad observada en el jesuita del santuario donde cantaba Uria dos veces por semana, entre los parroquianos de las tabernas de Zumárraga o Azkoitia, entre los carniceros del campeonato de morcillas de Ordizia o en las calles de Beasain o Zestoa, obedece a la combinación de complejos factores. El principal, y determinante, es el chantaje de las pistolas. Tampoco ayuda el carácter desmovilizador atribuido por sus críticos al discurso de las instituciones vascas, controladas por el PNV desde hace un cuarto de siglo. "Es desmovilizador en el sentido de que condena moralmente el terrorismo de ETA, pero también condena la violencia de Madrid. O sea, hay que aguantar porque todo se resolverá negociando la autodeterminación", resume un periodista local, obligado a llevar escolta. "Sumados los dos factores, la sociedad vasca se domestica y acaba por inclinar la cabeza".

La crueldad, el acobardamiento o la complicidad quedaron de manifiesto el pasado día 3, el día del crimen, en la sala de plenos del Ayuntamiento de Azpeitia, sin concejales del PSOE ni del PP, y sin la presencia de España por ningún rincón: ocho concejales del PNV, seis de ANV, dos de EA y uno de Aralar. Un cuñado del copropietario de la constructora Altuna y Uria no pudo contenerse al no condenarse unánimemente el atentado y rompió a llorar. Lloró casi a escondidas, arropado por la cuadrilla de amigos, pero zaherido por ANV: "No montes el numerito. Nosotros también hemos sufrido y seguimos sufriendo", le dijeron. Alguien gritó: "Un aplauso fuerte para Inazio". Y, nuevamente, la mediocridad y el desaliento: unos aplaudieron y otros abandonaron la sala sin hacerlo.

El día de la imposible entrevista con el alcalde de Azpeitia, Iñaki Irrazkin, de ANV, la fachada del Consistorio permanecía pelada, sin crespones de duelo ni señales de contrición. Junto a los soportales del Consistorio, tocando el cuartelillo de la policía municipal, un pasquín ilustra sobre la rutina de una localidad de 14.000 habitantes y pasado carlista: "Ciudadanos vascos presos e incomunicados. En riesgo de ser torturados. Tres compañeros están en manos de la Guardia Civil". Nada amigable, la secretaria del regidor, ubicada en la primera planta de un edificio dominado por las cumbres del macizo Izarraitz, escrutó a los dos forasteros.

-Buenos días, ¿podríamos hablar con el alcalde?
-No.
-¿Le importaría preguntar?
La secretaria se comunicó con el alcalde a través de un teléfono interior y así le planteó la solicitud de entrevista: Paiseko kazetari batzuk daude hemen. Ez duzu beraiekin hitz egin nahi , ez ta? (Aquí hay unos periodistas de EL PAÍS. No querrás hablar con ellos, ¿no?
-Dice que no los recibe.

La prensa españolista no es bienvenida en los feudos del independentismo violento, ni tampoco entre los vascos amedrentados o convencidos de que ETA existe porque "el Estado español" les robó los fueros vascos, tortura, cierra periódicos e ilegaliza partidos e ideas. El vecindario del Urola y el Gohierri rehuye hablar de ETA o la menciona en voz baja, con medias palabras y una cautela que al catedrático vizcaitarra José Luis Pinillos le recuerdan la mirada en los tiempos de la Gestapo (policía secreta del nazismo), der deustche Blick, la mirada alemana, una mirada que escrutaba el entorno antes de hablar para detectar la presencia de posibles delatores.
Los dos escoltas de Manoli Uranga, ex concejal socialista, también buscan sospechosos cuando barren con la mirada los accesos e interior el restaurante Kiruri, virtuoso de la lubina, el txakolí y el pichón de caserío. El empresario asesinado jugaba a las cartas hacia las 12.45 de cada día, muy cerca de la mesa donde la socialista euskaldún, amenazada de muerte, confiesa sus sueños y amarguras: "Lo que este pueblo necesita es libertad para poder vivir. Yo no puedo salir sola, pero estoy dispuesta a pasar lo que estoy pasando si acabamos con esto". La única concejal del PSE-PSOE en la pasada legislatura, que no repitió al faltarle 20 votos, pide al nacionalismo democrático un paso al frente contra ETA y su mundo. "¿Pero están dispuestos a vivir como nosotros? Aquí es muy fácil decir 'estamos contigo', pero de eso a lo otro...".

El compromiso de Uranga contra la intolerancia se impuso a los cócteles molotov lanzados contra su domicilio, a las pintadas, el hostigamiento, las burlas, la soledad y las miradas que matan. Ocho años atrás, el 29 de julio del 2000, el día en que el ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui fue asesinado en una cafetería de Tolosa, la corajuda socialista recibió el primer aviso. "¡Gora Eta militarra!", le gritaron. "Sois enemigos del pueblo". Manoli Uranga se dio la vuelta en las escaleras de la afrenta y, también en vasco, respondió a sus linchadores sin ambages: "Los asesinos y enemigos del pueblo sois vosotros". "Hay gente nacionalista que se ha enfrentado al terrorismo individualmente, pero colectivamente fallan".

Muchas cosas fallan en el País Vasco. Las instituciones y los vecinos de Azpeitia, el colectivo al que alude Uranga, transitan por la calle Erdi sin inmutarse ante el santuario levantado a la violencia independentista en el escaparate de una taberna. Una pantalla de vídeo muestra uno tras otro, durante 24 horas al día, los rostros y la identidad de los cientos de presos de ETA. Preside el altar la bandera amarilla con el arrano beltza (el águila negra), el símbolo primigenio de la soberana e irrenunciable territorialidad de Euskal Herria. El cartelón colocado en la puerta de entrada instaba a la liberación de doce presos, bajo cuyo retrato se apostilla: "cáncer", "cáncer", "convulsiones", "epilepsia...". Casi de pasada, sin ser preguntada, una veinteañera que saca la basura espeta al mirón: "Y ya son casi 700 presos políticos que tenemos, eh".
El alcalde no quiso hablar con este diario. Pero su propuesta de pacificación, esbozada por la fugaz transeúnte de la calle del pasmo, fue comunicada en agosto del pasado año al lehendakari Juan José Ibarretxe, de visita oficial en el pueblo. La alternativa ofrecida es fundacional: "Este país necesita un nuevo marco democrático en el que las diferentes sensibilidades existentes puedan actuar y podamos decir libremente en torno a qué propuesta y qué marco político queremos tener, siempre y cuando la sociedad apoye este planteamiento". Algunas sensibilidades huelen a pólvora en buena parte de Euskadi, donde la libertad de expresión no existe o no es plena. Atestiguan sus carencias el mutismo y evanescencias de los vecinos consultados durante el recorrido por la ruta del sirimiri, el miedo y la resignación.
Los votantes del PSOE y del PP, vascoparlantes o no, viven en las catacumbas de los pueblos euskaldunes, amparados por una existencia silente y mutilada. Significarse públicamente como electores de las fuerzas políticas represivas complicaría la vida, y nadie quiere complicaciones. El coloquio intencionado con esa población cautiva no es fácil, y, cuando el periodista escucha hablar en castellano en un puente sobre el río Urola, corre a conversar con quien lo hace, una señora y su hijo pequeño que tira migas a los patos, pero naufraga clamorosamente al adentrarse en honduras, al abordar la esencia del problema o formular la pregunta del millón: la apatía ciudadana ante la sangre y el sufrimiento. "Uy, majo, esto está muy fastidiado. Agur".
Agur, eskerrik asko (gracias) y rumbo a la vecina Azkoitia, donde aguarda otra valiente: Pilar Elías, concejal del Partido Popular, viuda de Ramón Baglietto, asesinado en 1980 por Cándido Azpiazu, que abrió una cristalería frente a la casa de Pilar tras de salir de la cárcel. "¿A qué tiene miedo la gente? Pues a esa gentuza. El miedo es libre, pero la gente es muy cobarde y muy cómoda. No quieren meterse en líos. Para mí hay una cobardía impresionante". Levantan los hombros y se acabó. "No pasa nada. Eso sí, en privado te dicen: 'Ay, pobrecito. Ay, qué pena', pero se acabó. Ahí termina todo". Vive protegida. "Y ya son casi 12 años así. Le digo esto para que vea como está la cosa por aquí. En lugar de ir a peor, vamos para atrás".

La gente subordina los aldabonazos de la conciencia a la comodidad de la convivencia. Porque al no poder vivir en la permanente y corrosiva tensión de los asesinatos, las bombas y los secuestros, activa mecanismos de defensa contra lo desagradable y angustioso. "Se niega la evidencia, se deforma esto, se sublima aquello, se aíslan los sentimientos de temor y compasión en unos compartimentos estancos donde no interfieran con el ejercicio corriente de la vida", según la tesis de José Luis Pinillos, catedrático de Psicología, que sabe mucho sobre otra clase de miedo: el de los vascos con hijos, familiares y amigos cercanos a ETA, que rechazan el terrorismo, pero temen que los suyos terminen presos o muertos.

"Nos encontramos muy solos. Y ahora dicen que la Vuelta Ciclista a España no debe pasar por aquí porque esto no es España. Por favor", prosigue Pilar Elías. "¿El PNV? Siempre ha sido muy ambiguo. Juzga como le conviene, pero siempre está más con ellos que con nosotros". ¿Pesimista? "Uff, para cambiar esto se tiene que detener a toda esta gentuza, meterla en la cárcel y de esa forma ya cambiaríamos, pero mientras anden por ahí y con la actitud del PNV, pues poco cabe esperar". Aunque Azkoitia es una localidad relativamente pequeña, apenas 10.000 habitantes, la concejala no conoce a sus votantes. "Nunca sé quién me vota, porque la persona que me vota a mí ya está marcada".

Nadie quiere quedar marcado, y entonces la modorra y ocultamiento de los votantes de los partidos constitucionalistas, de grado o por imperativo legal, son presa fácil de los radicales, que implican a sus electores en una organización casi militar, a toque de trompeta. Más o menos numerosos, a veces siempre los mismos, el activismo abertzale acude a las sesiones plenarias más calientes, integra comités ciudadanos y manifestaciones y no suele malgastar recursos durante el arrinconamiento del enemigo. "Si la presión que ejercen pueden causar graves trastornos psicológicos en determinadas personas o en su entorno, las mantienen y aumentan. Y si el objetivo tiene los apellidos vascos, les jode más", señala un sindicalista con residencia en la zona.

De regreso a Azpeitia -Guipúzcoa es un pañuelo-, una mujer de tez sonrosada, afable y mofletuda analiza la situación. A su manera. Lo hace con el castellano de quien apenas lo utiliza.

-Señora, ¿sabe dónde queda el batzoki?
-Ahí cerca. En la trasera de esa calle.
-Muchas gracias. Por cierto, está la cosa caliente, ¿no? El asesinato de Uria ha sido tremendo.
-Pero yo le digo una cosa: no son malos chicos [los asesinos]. Seguramente han estudiado en la misma escuela que yo y lamentan lo que han hecho, pero alguien les mete cosas en la cabeza.
-Pero es que el alcalde tampoco condena.
-Bueno, es que seguramente él también está amenazado por ETA.
-¿A quién votó usted?
-Ah, eso no se dice.

Nada o poco se dice públicamente contra los autores del atentado que costó la vida a un empresario y buen amigo de José María Bastida, el ex alcalde de Azpeitia durante 20 años, miembro del PNV. "La impotencia es total. Nos piden reaccionar, pero a ver cómo reaccionas ante un caso en el que te pegan tres tiros. Eso sí, la gente del pueblo y de los alrededores ha reaccionado como nunca". Habla un hombre nada cobarde durante el acoso sufrido en el ejercicio del cargo: un grupo de encapuchados le agredió en una tasca porque no cedía unos locales municipales a la previsible subversión batasuna. "Estamos hartos, hartos, hartos, pero desde hace muchos años. No ahora porque han matado a Inazio".

Pero los vecinos no quieren hablar, evitan drenar abiertamente la rabia y el hartazgo. "Les cuesta porque a veces los periodistas... No es que tengan miedo, lo que pasa es que los vascos somos así. Nos cuesta expresarnos, sacar afuera lo que sentimos dentro. Nos cuesta. Somos así y punto, pero estamos hartos. Y los que más sufrimos somos nosotros". El ex alcalde niega que ETA tenga deferencias con los nacionalistas. "A esos les importa poco. A veces se dice: 'Han matado a un socialista, a uno del PP'. No, no, les da lo mismo. Van a lo más fácil. En ese caso han ido a por Inazio porque era muy fácil matarle".

Las manipulaciones mediáticas le cabrean mucho. "Yo he pasado muchos años en la política y conozco los entresijos de lo que es parte de la política. No admito que, aprovechando esta triste ocasión, cierta prensa manipule. Y no digo en el caso de El PAÍS. ¿Y qué consiguen con eso? A la larga perdemos todos". ¿A qué manipulación se refiere? "Pues, por ejemplo, a que nos metan a todos en el mismo saco, como que todos somos lo mismo. Y eso no es así. Yo he estado muchos años amenazado y me he tenido que aguantar".

La cuadrilla de partida de Ignacio Uria en la cafetería Uranga también se dice manipulada cuando El Mundo publicó una fotografía en la que seguían jugando al tute el día del atentado, aparentemente como si nada, como si hubiera muerto de una gripe. La realidad es otra, según un comunicado de los contertulios: "Éramos unos compañeros consternados por lo ocurrido que, finalmente, optaron por jugar una partida de cartas en homenaje al amigo fallecido". También "acudimos al tanatorio consolando a la familia y rezando por el difunto, y fuimos al funeral y a la posterior concentración". No todos entendieron "que tuvieran los hígados" de jugar a las cartas, aunque fuera en homenaje al compañero de mesa, "en lugar de apedrear la sede de ANV", se escucha en algunos lugares.

La sede de Altuna y Uria, SA, dista 30 metros de la farola donde cayó herido de muerte Ignacio Uria Mendizábal. La familia acude todos los miércoles al lugar, señalado con una ofrenda floral, pero prefiere no hablar con la prensa. "Sólo le puedo decir que vamos a seguir trabajando porque nuestra responsabilidad es con las más de 400 familias que dependen de nosotros", dice un portavoz en una oficina de la empresa. "Ya lo hemos dicho todo". Un amigo de los Uria Mendizábal accede a relatar algunos detalles del descalabro emocional de una saga con 32 miembros en la empresa y cerca de 70 en las grandes comilonas y celebraciones. "Están destrozados, pero dispuestos a seguir adelante. Ellos nunca se metieron en política. Y como son tantos, pues imagino que votan diferente. Pero si usted repasa la lista de cargos políticos de cualquier tipo, ellos nunca aparecen".

Los trabajadores de la constructora que son miembros del sindicato ELA-STV, adscrito al PNV, suscribieron el comunicado de condena del asesinato, rechazado por los tres delegados de LAB, la central del independentismo. "La persistencia de ETA sólo nos trae sufrimiento y desánimo. Los atentados deben acabar de una vez por todas. Su obstinación resulta totalmente contraria a los intereses, deseos y aspiraciones de los trabajadores vascos", subraya la nota, cuidadosamente redactada, sin palabras malsonantes, para facilitar su firma. "Uno de los de LAB lloró cuando se enteró que habían matado a Inazio, pero, claro, el sindicato está por arriba...", según el amigo de la familia Uria, que suplica no ser identificado. "El miedo es como una bola que crece y se lleva todo por delante. ¿Y qué vamos a hacer? Son los políticos, los gobiernos de aquí y de allí, los que tienen que arreglar esto".

Y si en España no se torturara tantísimo, pues igual cambiaban las mentalidades de los vascos, dice uno sin asomo de duda: España es un Estado opresor con verdugos y potros de tortura que funden las bielas martirizando a destajo. "Y es que, además, la caverna mediática es la hostia con los vascos. Yo soy nacionalista y, cuando salgo de viaje y pongo la radio, es para descojonarse o echar a correr. Lo comentamos mucho los amigos". El socialista Miguel Reimúndez de Milán, concejal de Azkoitia, nacido en A Coruña, vive en Zumárraga y nada puede comentar en euskera porque no lo habla. Pero, al igual que las personas dispuestas a dar la cara en este reportaje, no tiene pelos en la lengua en castellano. "Lo mismo que se extendió la muerte y el terror al grito de '¡Arriba o Viva España!' hace setenta años, desde hace 40 se hace lo mismo al grito de Gora Euskadi Askatuta", señala. "Eso no quiere decir que todos los que gritaban 'Arriba España' o 'Viva España' defendieran el terror que se imponía, ni todos los que gritan Gora Euskadi Askatuta defiendan el terror actual; aunque, antes los unos y ahora los otros, les dan base y cobertura".

Trabajador en una fábrica, atribuye el pasotismo ciudadano a las supuestas complicaciones y a la desidia de la sociedad, "que olímpicamente pasa de todo". "¿Qué por qué me metí en las listas para concejal? Pues porque siempre he sido sindicalista en Comisiones Obreras y consideré que no podíamos perder el espacio político a nuestro alcance". Y de Zumárraga a San Sebastián, dejando atrás la turbulenta endogamia nacionalista de los valles y montañas guipuzcoanos y la enrevesada ruta de las proclamas de combate: "Gutunak Idatzi", "Presoak etxera", "Indepentzia", "Autodeterminazio", "Askatasuna".

Luis Daniel Izpizua, profesor en un instituto donostiarra, escritor e inteligente observador de las pasiones humanas, critica el quietismo ciudadano y político y la perversa y estéril repetición de las emociones: "Lo que se subraya tras los crímenes cometidos por ETA son las reacciones emocionales, un factor que sirve para señalar la buena o la mala conciencia social, pero que, en mi opinión, es irrelevante". Él no puede sufrir por el asesinato de Ignacio Uria como lo harían sus allegados, ni se le puede exigir que lo haga, "pero sí puedo reprobarlo moral y políticamente y actuar en consecuencia. Es esto último, y no un sufrimiento empático, lo que se le puede exigir a una sociedad amenazada por el terror, y la escenificación de un dolor improbable no puede servir de paliativo para esa exigencia".

Catedrático de Lengua y Literatura españolas, Izpizua apuesta por un vuelco electoral en el Gobierno y Parlamento vascos, y también en los comportamientos sociales y políticos de Euskadi. "Pero si no ocurre, tampoco caeré en el fatalismo. Ya tengo un poco de callo". Llueve intensamente en San Sebastián y en el balcón principal del Ayuntamiento, junto a la playa de la Concha, ondean la bandera española, la ikurriña y la de la UE. La española tremola sin mucho entusiasmo, casi por imperativo legal. -
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"Sólo nos queda hacer frente a la razón española de las armas con las armas en la mano"

Diez "militantes abertzales" anuncian en el diario Gara su decisión de integrarse en la banda terrorista.

PÚBLICO. ES / AGENCIAS - Bilbao - 21/12/2008 12:14

Diez personas en situación de busca y captura anuncian en las páginas de Gara su decisión de ingresar en ETA mediante una declaración remitida al diario acompañada de la imagen a cara descubierta de cuatro de ellas, sin que sus nombres hayan sido facilitados, según señala el periódico.

La declaración, escrita en euskera, que también publica el periódico Berria, está firmada por "hamar euskal herritar" (diez ciudadanos vascos), que se presentan como "militantes de la izquierda abertzale".

La noticia de Gara, que por primera vez publica una información de estas características, está ilustrada por dos fotografías de cuatro de estos diez nuevos integrantes de ETA, tres hombres y una mujer. En la ilustración, los protagonistas están situados tras una mesa sobre la que figura un cartel con el lema en euskera "Seguiremos en la lucha" y con una gran ikurriña de fondo.
"Hemos tomado la decisión de coger las armas y pasar a formar parte de Euskadi Ta Askatasuna"

Entre los motivos que, según ellos, les han llevado a tomar la decisión de ingresar en ETA, citan "la ofensiva represiva y la situación antidemocrática" que consideran vive el pueblo vasco.
El comunicado afirma que "ante la imposibilidad de seguir trabajando en nuestros pueblos, en nuestras organizaciones, los firmantes de esta declaración no tenemos ninguna intención de claudicar, ni de presentarnos en la Audiencia Nacional". "Si el enemigo", añaden, "pretendía neutralizarnos se ha equivocado por completo". "Sólo nos queda hacer frente a la razón española de las armas con las armas en la mano, ¡y lo haremos con determinacón!".

Afirman que "a pesar de no ser de ETA, han pretendido juzgarnos y secuestrarnos como si así lo fuésemos, pero ante esto no nos acobardamos: como muchas otras personas antes que nosotros, hemos tomado la decisión de coger las armas y pasar a formar parte de Euskadi Ta Askatasuna".
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Rosa Diez en el cenit conservador porque hace bien el trabajo sucio de Acebes y Zaplana

Rosa Díez se ha convertido en una especie de obsesión para el conjunto de la derecha marianista y no marianista. Tal obsesión, sin embargo, no está exenta de sensaciones de zozobra, porque ingenuamente algunos timoratos piensan que Díez sigue siendo de izquierdas y eso les genera escrúpulos morales. Pero lo cierto es que cada vez hay más gentes peperas que adoran a la ex socialista y creen que con ella al frente del PP las cosas serían muy distintas.

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Es tanta la fascinación que ejerce Díez en el universo conservador que sus admiradores genoveses empiezan incluso a descartar a la lideresa como su esperanza [y nunca mejor dicho] blanca. Mientras, los amigos de Rodrigo Rato no quieren perder la ocasión y tratan de convencer a su jefe de filas de que dé un paso adelante y se alce con el santo y, a ser posible, también con la limosna.

Isabel Durán
La periodista Isabel Durán, por ejemplo, ha realzado el hechizo de Díez y ha afirmado en un artículo publicado en Época –el semanario de la derecha extrema- que “Rosa Díez presta un servicio impagable a los ciudadanos (…) porque no se ha amedrentrado a la hora de desenmascarar la política antiterrorista del Gobierno”. En realidad, sucede que Díez suple con creces, ella solita, aquel contumaz trabajo sucio del dueto Acebes/Zaplana, lo que provoca enorme satisfacción a la derechona de toda la vida.Edurne UriarteEdurne Uriarte, en ABC, titulaba su artículo de ayer del siguiente modo: “Rosa Díez como síntoma”. Uriarte sí muestra su inquietud por el apogeo de Díez. Advierte Uriarte que “no parece [Díez] buen camino para normalizar la ideología de derechas en España”. Y añade la autora del artículo quien, en los últimos tiempos de Aznar, parecía destinada a muy altas responsabilidades en el PP de Euskadi: “Mientras [la derecha] necesite el pedigrí de izquierdas para justificarse, seguirá en lo que está, en la minoría”.

Paradójica reflexión
Claro que no deja de ser paradójica, como mínimo y siendo extremadamente benevolentes en el juicio, la reflexión de Uriarte. Porque ella –como Rosa Díez, aunque sin ser ni mucho menos tan conocida- también militó en el PSE (PSOE) hasta que se cambió de bando y pasó a ser otra estrella entonces emergente del PP. Es más, Aznar consiguió en su etapa de presidente rodearse de gentes que procedían de la izquierda. Desde periodistas como Martín Prieto y César Alonso de los Ríos, pongamos por caso –hubo bastantes más colegas que hicieron ese recorrido o que jugaron las dos cartas a la vez-, hasta escritores como, sin ir más lejos, Jon Juaristi, al que Aznar nombó director de la Biblioteca Nacional.Demasiados BrutosY es que la Roma de Aznar sí pagaba a los traidores. Ahora, Rajoy –preciso es reconocerlo- lo tiene más difícil. Son los suyos los que ejercen de traidores. Demasiados Brutos para tan débil César.
Enric Sopena es director de El Plural
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diumenge, 14 de desembre del 2008

Un vaso lleno de malestar que se convierte en populismo.

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Clava la situació del partit populista reaccionari UPyD.
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Un vaso lleno de malestar que se convierte en populismo

El malestar es una semilla de lenta germinación, pero una vez que brota se convierte en un arbusto arrollador.

GONZALO LÓPEZ ALBA - 13/12/2008 16:49

El malestar es una semilla de lenta germinación, pero una vez que brota se convierte en un arbusto que se propaga arrollador como las plantas trepadoras, con las que no sirven podas parciales. Todas las recesiones económicas acarrean desequilibrios sociales y los tiempos de crisis son el mejor fertilizante para acelerar el estallido del malestar, un cóctel de infelicidad, angustia y agitación, según lo explicó Freud.

La violenta revuelta social en Grecia constituye una advertencia en toda regla que trasciende sus fronteras. Los cabecillas de la protesta inicial reconocen que la muerte de un adolescente por el disparo de un policía sólo fue "la gota que colmó el vaso", un vaso lleno de hartazgo por "el deterioro de nuestra vida", del que no sólo beben estudiantes y parados. El efecto de contagio que anida en este tipo de protestas suele ser incontenible. El miércoles, jóvenes antisistema llegaron a atacar la sede de la Policía Municipal en el distrito Centro de Madrid.

Los dirigentes que se comportaron como miopes ante la crisis que se avecinaba como un tsunami corren ahora el peligro de padecer astigmatismo. Los gobiernos europeos han atropellado todos las reglas y mecanismos institucionales para inyectar liquidez al sistema financiero. La decisión, que era inevitable para evitar el colapso, ha dejado al descubierto las vergüenzas de la escuálida arquitectura institucional de la Unión Europea.


Blas Piñar, Ruiz-Mateos, Gil...

Cuando las instituciones no funcionan y los partidos tradicionales no son capaces de canalizar las preocupaciones de los ciudadanos y dar respuesta a sus necesidades, florecen los líderes populistas. Aunque todavía no pasa de ser un atisbo, sólo así se justifica que Rosa Díez se haya convertido, según el Publiscopio del 1 de diciembre, en el político mejor valorado por los españoles y la única que supera el listón del aprobado.

Como ocurre con todos los líderes populistas, Rosa Díez engorda con lo que adelgaza a los demás
No es un fenómeno nuevo, tampoco en España. En las primeras elecciones generales, en junio de 1977, apenas medio año después de la muerte de Franco, la coalición de nostálgicos que lideró Blas Piñar se quedó sin representación parlamentaria, pero en 1979 fue elegido diputado por Madrid con el apoyo de 379.463 votos, un escaño que perdería en 1982. En 1989, el empresario José María Ruiz-Mateos obtuvo 608.560 votos y dos escaños en el Parlamento Europeo. En 1991 surgió el gilismo de Jesús Gil, que ese año logró mayoría absoluta en Marbella, aunque, al igual que le ocurrió a Ruiz-Mateos, no pudo entrar en la carrera de San Jerónimo. En cada una de las fechas de referencia citadas había un caldo de descontento.

La gran ventaja de salida para Rosa Díez es que conjuga una cultivada imagen de política antisistema con una larga trayectoria política dentro del sistema, lo que mantiene el atractivo y reduce los temores. Como ocurre con todos los líderes populistas, Díez engorda con lo que adelgaza a los demás. El descontento recorre todo el espectro ideológico, pero en estos momentos es de mayor intensidad en la derecha y por ahí crecen más sus adeptos, por ahora.


Por las rendijas

En el PP no han dejado de supurar las heridas que quedaron abiertas en el congreso de Valencia, en junio. Los críticos han puesto la proa a María Dolores de Cospedal, la secretaria general; Javier Arenas, el gran vencedor de aquella cita, ha vuelto a refugiarse en su trinchera de Andalucía para ponerse a cubierto de las balas; Francisco Camps, que llegó al cónclave valenciano como la estrella emergente, ahora sólo refulge bajo la lámpara incandescente de Esperanza Aguirre... y cala el ánimo interno de desesperación, el que necesita Alberto Ruiz-Gallardón para que los suyos le acepten.

Por sus rendijas se volvió a colar esta semana Rosa Díez. Con Rajoy apremiado para morder al Gobierno y Cospedal balanceándose para que la lista de sus detractores no se vea engrosada por quienes fueron sus mentores -fue subsecretaria de Interior con Acebes- , la derecha ha decidido que ANV sea la pústula en la no bien recuperada unidad contra el terrorismo.

Tampoco el PSOE es inocente. Haciéndole pagar al PP la factura por sus emboscadas parlamentarias, quedó expedito el campo para que la diputada de UPyD protagonizara en el Pleno del Congreso la defensa, con sus tintes más demagógicos, de las posiciones que en este asunto mantiene la derecha.

La tensión entre socialistas y conservadores ha difuminado la zapatiesta entre los nacionalistas
Tras el cambio de estrategia sobrevenido por la ruptura de la tregua de ETA, Zapatero está decidido a desalojar de las instituciones a quienes amparan el terrorismo. Pero no al precio de una precipitación legal que en poco tiempo puede devolver en procesión bajo palio a los expulsados, desandando así el camino recorrido en el arrinconamiento social del terrorismo, riesgo que dirigentes del PP reconocen en privado. Y tampoco en vísperas de unas elecciones que pueden alumbrar el hito de que el PSE desbanque al PNV como primera fuerza de Euskadi.
La tensión entre socialistas y conservadores ha difuminado la zapatiesta entre los nacionalistas, que intentan endosar al Gobierno la responsabilidad de los partidos vascos, incapaces de aunar fuerzas para desalojar a ANV por la vía más democrática, la de los votos agrupados en mociones de censura. Ese tablero de división nacionalista, que PNV y EA se han visto obligados a corregir en Azpeitia, favorece electoralmente a los socialistas, entre los que la discrepancia puede surgir después, cuando se planteen las alianzas de gobierno, ante las que los intereses de Zapatero y los del PSE pueden no ser coincidentes.

El partido de Rosa Díez se presentará en las tres citas electorales del próximo semestre: Galicia, Euskadi y Europa. En Euskadi, a pesar de que el escenario propicia el voto útil, tiene serias posibilidades de conseguir representación porque un escaño por Álava sólo cuesta 8.000 votos. Pero su gran trampolín a corto plazo serán las elecciones al Parlamento Europeo, ante las que el principal adversario de los partidos tradicionales es la apatía de los votantes. Los 303.535 votos que recibió en marzo prácticamente le garantizan un euroescaño, pero peleará por acercarse lo más posible a la cifra mágica del millón de votos. Será un recuento de descontentos.
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“Tontos de los cojones”

El alcalde de Getafe, D. Pedro Castro, ha asegurado que votar a la derecha “es propio de tontos de los cojones”. Creo que habría que matizar esa afirmación.

Así, resulta razonable que el señorón, podrido en euros, que se acoda despectivo en la barra de una cafetería vote a la derecha; que la vote el camarero atado a un contrato de tres meses es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que una anciana rentista del Barrio de Salamanca, sin más preocupación que renovarse el tinte y reñir a sus criadas vote a la derecha; que la vote la asistenta es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que los que se llenan la boca de “grandeza de España” y demás frases huecas y pomposas voten a la derecha; que la vote quienes sufren la fractura social y las desigualdades regionales es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que vote a la derecha quien considera que los gays son “enfermos”, “pecadores”, “degenerados” y demás “catolicomemeces”; que la vote un gay es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que un millonario de la tercera edad vote a la derecha; que la vote un jubilado, a riesgo de que se entregue su pensión a buitres privatizadores, es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que el adinerado que lleva a sus hijos a la educación privada para que “se eduque en valores y en calidad” o a universidades de EEUU vote a la derecha; que la vote quien lleva a sus hijos a la educación pública es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que, abogando la derecha por una “seguridad para quien pueda pagársela”, quienes pueden pagarse protección voten a la derecha; que la vote aquel que necesita a la policía es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que quien puede viajar a Houston o pagar facturas millonarias en clínicas privadas vote a la derecha; que la vote quien ha de recurrir a la sanidad pública es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que quienes piden “flexibilidad laboral”, “despido libre” y “moderación salarial” voten a la derecha; que la voten quienes carecen de trabajo estable o cobran salarios indignos es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que voten a la derecha quienes quieren imponer la “familia tradicional” porque “el matrimonio es la santa unión entre un hombre y una mujer”; que la vote quien siente atracción por alguien de su mismo sexo es propio de…tontos de los cojones.

Resulta razonable que quienes buscan imponer la “religión obligatoria y evaluable” (católica, por supuesto, que para eso es “la única verdadera”) y asfixiar la Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos voten a la derecha; que la voten amantes del librepensamiento y el progreso social es propio de… tontos de los cojones.

Resulta razonable que quienes se rebozan en la crispación, la falacia, el sectarismo y las burlas voten a la derecha; que la voten los que aman la tolerancia, el relativismo, el respeto y el diálogo es propio de… tontos de los cojones.

Resulta ahora razonable plantearse cuantos “tontos de los cojones” pululan por nuestro querido país.

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor http://gustavovidalmanzanares.blogspot.com/
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