diumenge, 27 de gener del 2013

Federación Foros. 27/01/13.



Presentación del Documental “La Toba: Historia de una exhumación” realizado por el Foro por la Memoria de Guadalajara
Federación Estatal de Foros por la Memoria, - 27/01/13
La Casa Tricolor (Madrid), sábado 2 de febrero
Auto por el que se ordena investigar los bombardeos italianos sobre Barcelona
Audiencia Provincial de Barcelona, 22-02-2013 - 25/01/13
Texto completo para su descarga
Entrega de Diploma a los familiares de Canuto Pedro Marcos Centenera
Foro por la Memoria de Guadalajara, 19/01/2013 - 21/01/13
Homenaje a los veteranos alcarreños luchadores por la libertad
Presentación del libro “Niños robados, de la represión franquista al negocio” de María José Esteso Poves
Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid, - 19/01/13
Acto celebrado en La Casa Tricolor, el viernes 18 de enero
Concentración Aniversario del Frente Popular
FAMYR, - 17/01/13
Plaza del Palacio de Revillagigedo de Gijón.  16 de febrero a las 12 a.m.

Armhex recuerda a los extremeños "internados" en los campos de concentración nazi en el Día Internacional del Holocausto


http://www.gentedigital.es/badajoz/noticia/1045257/armhex-recuerda-a-los-extremenos-internados-en-los-campos-de-concentracion-nazi-en-el-dia-internacional-del-holocausto/

ABOGA POR "VISUALIZAR" A LAS "VÍCTIMAS" DE EXTREMADURA


La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Armhex) ha recordado este domingo a los extremeños "internados" en los campos de concentración nazi en el Día Internacional del Holocausto, un reconocimiento que, según apunta, centra su mirada en los internos de los campos de Mauthausen, Ravensbrück y Gussen, "muchos de los cuales allí murieron en el olvido".
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27/1/2013 - 17:58
MÉRIDA, 27 (EUROPA PRESS)

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Armhex) ha recordado este domingo a los extremeños "internados" en los campos de concentración nazi en el Día Internacional del Holocausto, un reconocimiento que, según apunta, centra su mirada en los internos de los campos de Mauthausen, Ravensbrück y Gussen, "muchos de los cuales allí murieron en el olvido".

Según explica la organización en una nota de prensa, "son 274 republicanos extremeños -216 de la provincia de Badajoz y 56 de la provincia de Cáceres-" los que estuvieron internados en el campo de concentración nazi de Mauthausen.

En este sentido, ha relatado que fueron conducidos allí "tras ser capturados por las tropas alemanas en Francia, país en el se habían exiliado en 1939 huyendo de la represión franquista tras el fin de la Guerra Civil española". Allí, pasaron a formar parte "de la enorme lista de represaliados, muchos los cuales perecieron en aquel lugar", añade.

"VISUALIZAR A LAS VÍCTIMAS EXTREMEÑAS"

Por otro lado, Armhex ha criticado que se ha hecho "poco", por parte de las instituciones, para "visualizar" en Extremadura a "aquellas víctimas (presos y desparecidos algunas) extremeñas del horror nazi", sobre las que explica que "muchas" de ellas "fueron asesinadas con la imprescindible colaboración del franquismo y de su representante ante Hitler, Serrano Suñer)".

Así, indica que en 2006, gracias al trabajo de investigación realizada por los profesores Benito Bermejo y Sandra Checa, en su 'Libro memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)', se conoce los nombres de todos ellos.

Para concluir, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura ha informado de que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7, en la que designó la fecha del 27 de enero Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

En concreto, este día fue elegido para conmemorar estos hechos porque en esa fecha, en 1945, el ejército soviético liberó el mayor campo de exterminio nazi, en Auschwitz-Birkenau (Polonia).

Según ha explicado, fueron enviados alrededor de "14.000 republicanos españoles" a los campos de concentración nazis, "con el beneplácito del regimen franquista que no protegió a sus conciudadanos".

"Su drama sigue ajeno a la "historia oficial". Su historia es un patrimonio del antifascismo que ninguna sociedad democrática debería olvidar", explica la asociación extremeña, que añade que, de esos 14.000 republicanos, "unos 7.300 republicanos españoles fueron enviados a Mauthausen, de los que sólo sobrevivieron 2.700". 

San Marcos. El campo de concentración desconocido


http://www.noticiascastillayleon.com/noticia/San-Marcos-El-campo-de-concentracion-desconocido/35278/3

LEÓN / Información / domingo, 27 de enero de 2013
Recomendación de lectura

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 San Marcos. El campo de concentración desconocido
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Las escritoras Tania López Alonso y Silvia Gallo Roncero presentan la obra San Marcos. El campo de concentración desconocido. Con prólogo de José María Calleja.

UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN CON FACHADA PLATERESCA

Hablamos del terror caliente, de los primeros días de sangre, dolor y mie¬do después de que triunfara en parte de España el golpe de estado militar franquista contra la legalidad democrática de la Republica.

Hablamos de San Marcos, atroz campo de concentración, lugar de espera y tránsito hacia la muerte, escenario de sacas, paseos, pánico, mugre y frío; edificio singular de fachada plateresca, imponente albergue para los futuros asesinados en régimen industrial.

Hablamos de hospital de peregrinos, de iglesia, de monasterio, de instituto, de cárcel, del lugar en el que penó Quevedo, de depósito de se¬mentales, de campo de concentración y cárcel de exterminio franquista, que todo eso fue San Marcos hasta convertirse hoy en hostal y parador.

León fue una de las ciudades en las que antes triunfó el golpe de estado franquista contra la República democrática. El sábado 18 de julio se escucharon los primeros disparos en la ciudad, buena parte de los mandos militares apoyaron una sublevación que pronto se contagió y dividió a la provincia.

La idea de los golpistas estaba clara desde un principio: aniquilar a cuantos más republicanos, mejor; exterminar a las autoridades: alcalde, go¬bernador civil, militares republicanos; y también detener y matar a maes¬tros, secretarios, militantes, a ciudadanos denunciados por otros, señalados por ser contrarios al Movimiento Nacional.

La pronta saturación de las cárceles llevó a habilitar el edificio re¬nacentista –que en su último uso había sido depósito de sementales del Ejército– como enorme campo de concentración. San Marcos se convirtió en un lugar de internamiento ilegal, al que eran conducidos, por militares y falangistas, aquellas personas que habían sido marcadas como republica¬nas, contrarias al golpe, gentes de izquierdas.

En San Marcos estuvieron al tiempo 7.000 hombres y 300 mujeres y llegaron a pasar por sus sórdidas estancias más de 20.000 personas entre 1936 y 1940. Allí se vivió el paso del terror caliente de los primeros meses del golpe, al terror institucional, programado, sistemático, implacable.

Las condiciones de vida en aquel campo de concentración eran atroces: hacinamiento, frío, nula higiene, paupérrimo rancho y, sobre todo, miedo, pánico a ser paseado, terror a ser fusilado o asesinado de un tiro en la nuca.

Cada día, una multitud de mujeres se agolpaba a las puertas de San Marcos, a esperar bajo su hermosa fachada la terrible noticia de la muerte de su marido, su hermano o su hijo. Aquella obra plateresca incorporaba entonces grutescos humanos de terror y gritos, figuras humanas que hacían cola para llevar ropa a sus maridos y recibían la respuesta de los guardianes: “No hace falta, donde va ir no la va a necesitar”. Mujeres que llevaban leche, comida, a sus maridos y que eran despachadas con la brutal indife¬rencia del matarife de guardia.

Los que aguardaban su muerte dentro del campo comían un ran¬cho infame, vivían ateridos, estabulados junto a enormes tinajas en las que se acumulaban sus heces. La diana sonaba a las seis de la mañana. Había mujeres que se negaban a tomar la bazofia con gusanos que les echaban de comida y eran entonces rapadas al cero. Cada tarde, todas sin excepción, a las siete, se extendía un silencio tétrico y entonces eran extraídos los ca¬dáveres –ocho, nueve, diez– de los que no habían sobrevivido a aquellas condiciones infames, se sacaban los féretros de los que morían antes de la muerte que les esperaba.

Había un lugar particularmente siniestro dentro del horror, la car¬bonera; una celda de castigo en la que se hacinaban setenta presos en un espacio de cuarenta metros. Los grilletes tenían agujeros para adaptarse a los diámetros de los distintos reclusos.

Los domingos, los miembros de la Legión Cóndor visitaban San Marcos, se fijaban en algunas mujeres, hacían fotos, sonreían. Los alema¬nes se alojaban en el hotel Oliden de León.

Hubo mujeres presas en San Marcos que perdieron a sus hijos re¬cién nacidos o de corta edad y que no volvieron a verlos después de que la monja que se los arrebató les dijera que habían muerto.

De San Marcos se trasladaba a los detenidos al campo de tiro de Puente Castro, lugar de fusilamientos en masa que se perpetraban después de juicios que eran otra forma de tortura: procesos sumarísimos, sin la menor garantía, sin testigos, sin posible recurso, puros trámites hacia la muerte.

Por el campo de concentración de fachada plateresca pasaron, ca¬mino de la muerte, el alcalde de León, el gobernador civil, los militares leales a la República y miles y miles de leoneses, entre otros mi padre, Luís Fernández, y dos tíos míos, José María Calleja y Domingo Fernández, “Chomin”. El primero, superviviente; y los otros dos, asesinados.

Tengo el recuerdo de cómo se transformaba la cara de mi madre cada vez que hablaba, poco y entre lamentos, de San Marcos. El de mi pa¬dre y mis tíos es un caso más y no creo exagerar si digo que no hubo familia republicana de León que no tuviera a alguno de sus miembros recluido en aquel lugar siniestro.

San Marcos era una referencia en las clandestinas conversaciones familiares que yo recuerdo en mi infancia. De aquello se hablaba en voz baja en casa y no se debía hablar en la calle, me decían. Tampoco se podían contar a nadie las críticas contra el dictador que eran frecuentes en mi familia. La cara de mi madre, las pocas veces que hablaba de San Marcos, reflejaba un dolor, un desgarro vivo e hiriente, a pesar del paso de los años.

Yo he conocido el Hostal de San Marcos cuando fue parador y siempre he sentido un calambre al contrastar la belleza imponente de su fachada con lo horrores que acogió en su interior. Mi padre me llevó un día al Hostal, inaugurado en 1965. En la puerta había un portero uniformado que preguntó dónde íbamos y mi padre le contestó: “Yo he estado pensio¬nado por Franco ahí dentro”.

Mi padre se sabía de memoria el techo de artesonados de madera que estuvo viendo día tras día, todos los días en que estuvo encerrado allí, sabía los trozos que le faltaban a uno de los cuarterones y experimentaba una inquietud sin aspavientos al entrar en aquel lugar reconvertido en pa¬rador de lujo, que fue lugar de sufrimiento, miedo y exterminio de tantos leoneses y asturianos.

Hoy, San Marcos esta en sus alrededores. Las secuelas de sus fusi¬lamientos están en las fosas comunes en las que sepultaban a los paseados; fosas comunes en las que fueron apilados los cadáveres de leoneses y as¬turianos que creían que les llevaban detenidos a San Marcos, cuando en realidad les conducían para luego sacarlos y pasearlos, para matarlos. Fosas como la de la Cenia, el puerto de Monte Viejo, Casasola, pinares de la Robla, alrededores del Monte de San Isidro.

Reconstruir lo que ocurrió en el llamado con atino campo de con¬centración de San Marcos desde que Franco atentó contra la República hasta más allá de concluida la Guerra es el objetivo de este libro. Un libro necesario, que no hubiera sido posible sin la tenacidad y la calidad ciuda¬dana de Encina Cendón. Un libro que deberían leer todos lo escolares para conocer el pasado y saber qué ocurrió en su país cuando la sangre ahogó la libertad. Un libro que cuenta lo que ocurrió, que narra la represión sistemática, la siembra de muerte y miedo por parte de quienes atentaron contra la libertad y establecieron una dictadura, un libro que cuenta una parte de nuestra historia, ahora que hay tantos que no quieren que se sepa de qué historia venimos.

Madres de "niños robados" seguirán adelante con sus demandas ante la Justicia


http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2013/01/madres-ninos-robados-seguiran-adelante-demandas-20130124-85826.html

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EFE - 24/01/2013

Madrid, 24 ene (EFE).- La presidenta de Sos Bebés Robados, María Cruz Rodrigo, ha asegurado hoy que los afectados seguirán adelante con sus demandas ante la Justicia, aunque la religiosa María Gómez Valbuena, conocida como "Sor María", imputada en dos casos de "niños robados", haya fallecido.
"Si de verdad creía en Dios, cosa que algunas veces dudo, entonces tendría que haber dicho lo que hizo", ha indicado Rodrigo, quien se ha mostrado convencida de que "sor María" era una pieza dentro de una trama dedicada al robo de niños.
La portavoz de Sos Bebés Robados ha lamentado que el pasado 18 de enero la religiosa haya alegado motivos de salud para no comparecer como imputada ante el juez que investiga la denuncia presentada por Purificación Betegón por la presunta desaparición de dos gemelas que alumbró en la madrileña Clínica de Santa Cristina en 1981.
Rodrigo ha apuntado que, con 87 años, todas las personas tienen problemas de salud, pero "lo que tendría que haber hecho era decir lo que tenía que decir".
A las personas que están implicadas, no les convenía que "Sor María" hablara, según la presidenta de Sos Bebés Robados, quien ha precisado que "si los médicos no firmaban los partes de defunción, esa señora no se llevaba a los niños". EFE

Sor María. 27/01/13.

Noticias
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Manifestación en Madrid contra la impunidad en los casos de 'bebés robados'


http://www.publico.es/449643/manifestacion-en-madrid-contra-la-impunidad-en-los-casos-de-bebes-robados

La marcha, que tiene lugar días después de la muerte de sor María, protestará por el archivo y lentitud de las investigaciones judiciales

EP Madrid 27/01/2013 09:26 Actualizado: 27/01/2013 09:42

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Una afectada por los casos de bebés robados/FOTO: Efe

Una afectada por los casos de bebés robados/FOTO: Efe

Las víctimas del 'robo de niños' marcharán este domingo en una manifestación que recorrerá las calles de Madrid en protesta por el "archivo" de sus casos ante los tribunales y la "lentitud" en las investigaciones.
La concentración, convocada por las asociaciones Anadir, ADN-D y Aberoa, partirá a las 11.30 horas frente a la sede de la Fiscalía General del Estado, y concluirá en la Puerta del Sol.
El portavoz de Anadir Antonio Barroso ha explicado que los afectados por las sustracciones de bebés piden la reapertura de las investigaciones que han sido archivadas "por falta de pruebas", tras la circular que emitió recientemente la Fiscalía General del Estado en la que se calificaba estos delitos de detención ilegal, lo que supone que en ningún caso han prescrito.
"Pedimos más apoyo al Gobierno", ha indicado Barroso, para recalcar que la tramitación de sus casos ante los tribunales "va muy lenta" pese a la avanzada edad de los posibles responsablesy de los propios afectados, que, ven como transcurren los años y siguen sin poder reencontrarse con los hijos que buscan.
En esta línea, ha recordado el fallecimiento esta semana de la religiosa María Gómez Valbuena, conocida como 'sor María', imputada en dos casos de niños robados cometidos presuntamente en clínicas madrileñas.
Barroso ha explicado que las asociaciones han animado a partidos políticos, sindicatos y a todos los ciudadanos a unirse a la marcha, que, de momento, ha sido apoyada por los sindicatos deCC.OO., UGT y el Sindicato Unificado de Policía (SUP), así como por Iniciativa per Catalunya, Izquierda Unida y UPyD.
Las asociaciones han hecho coincidir la convocatoria con el segundo aniversario de la presentación de una denuncia colectiva por estos hechos presentada ante la Fiscalía General. Los afectados interpusieron hace dos años una denuncia por el robo de 261 niños cometido desde el franquismo y hasta finales de la década de los ochenta.
Por su parte, la 'Plataforma Afectados Clínicas de toda España. Causa Niños Robados' ha explicado que no se adhiere a la manifestación al considerar que se están produciendo "cambios positivos" como demuestra la circular de la Fiscalía y la implicación del Ministerio de Justicia en la apertura de una Oficina de Asistencia a las víctimas.

La Transición, un cuento de hadas con 591 muertos

http://www.publico.es/449628/la-transicion-un-cuento-de-hadas-con-591-muertos




El 36 aniversario de la matanza de los abogados de Atocha vuelve a poner de relieve que la Transición no fue el período modélico y pacífico del que se presume. 188 personas murieron por “violencia política de origen institucional”.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 26/01/2013 18:48 Actualizado: 27/01/2013 10:23
Entierro multitudinario de las víctimas de la matanza de Atocha

Entierro multitudinario de las víctimas de la matanza de AtochaARCHIVO HISTÓRICO DEL PCE.

El 24 de enero de 1977, Alejandro Ruiz, abogado laboralista de Comisiones Obreras, acudió como cada día al local que el sindicato tenía en la céntrica calle de Atocha. Nada sería igual desde entonces. Ruiz se encontraba en una reunión con otros ocho compañeros. En el ambiente de la ciudad se respiraba el miedo.Ellos sabían que en la España de la época corrían peligro. Pero nadie imaginaba algo así. A las 22.40 horas de la noche un grupo de tres pistoleros asaltó el despacho. Preguntaron por Joaquín Navarro, histórico líder de Comisiones Obreras. No estaba. Desde entonces, nada fue igual.
“Nos agruparon en una esquina del hall del despacho y sin mediar palabra se liaron a tiros con nosotros. Era evidente que fueron a matarnos. Los altos teníamos tiros en el corazón y los bajos en la cabeza. Una vez que estábamos en el suelo nos intentaron dar el tiro de gracia. Yo salvé la vida porque tenía un bolígrafo en la camisa y me rebotó la bala. Me abrió una herida pero no tocó hueso y cuando nos dieron los tiros de gracia a mi sólo me hirieron en la pierna derecha porque era lo único que no ocultaba el cuerpo de mi compañero Enrique Valdevira, cuyo cadáver tuvo que levantar para sobrevivir”, rememora para Público Alejandro Ruiz, abogado superviviente de la matanza de Atocha.  
De los nueve abogados que se encontraban en la sala cinco murieron en el acto: Luis Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez. Cuatro lograron salvar la vida: Luis Ramos, Miguel Sarabia, Dolores García y el propio Alejandro.
"Salvé la vida porque la bala impactó con un boli que guardaba en mi camisa", recuerda Alejandro
El mismo 24 de enero, horas antes de la matanza de Atocha, un bote de humo lanzado por la Policía impactó en la frente de la estudiante universitaria Mariluz Nájera, causándole la muerte. En ese momento, Mariluz se encontraba en la manifestación protesta por el asesinato de otro joven estudiante un día antes: Arturo Ruiz, quien fue tiroteado por un grupo de extrema derecha durante una manifestación que pedía la amnistía para los presos políticos que aún estaban encarcelados.
“La Transición no es el cuento de hadas que nos cuentan. Cada vez que había una fecha decisiva para el cambio político se recrudecía la violencia política en la calle. El objetivo era que la calle no fuera de izquierdas, así como controlar el proceso sin tocar a los franquistas ni los grandes capitalistas. Se pretendía desestabilizar y frenar el proceso democrático”, analiza Mariano Sánchez, autor de la obra La Transición Sangrienta (Península).
Los datos que aporta Mariano Sánchez en su obra son demoledores. Entre 1975 y 1983, se produjeron 591 muertes por violencia política (terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión). De ellos, nada menos que 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional. Es decir, los asesinatos “desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado”, explica Mariano Sánchez.
“Un ejemplo: al estudiante Arturo Ruiz lo mató un miembro de los guerrilleros de Cristo Rey de los que ayudaban a la policía a reprimir las manifestaciones. Es lo que entonces se llamaban grupos de incontrolados", agrega.
La investigación llevada a cabo por Mariano Sánchez detalla el origen de cada uno de los 591 asesinatos. Los grupos incontrolados de extrema derecha causaron 49 muertos; los grupos antiterroristas asesinaron a 16 personas, principalmente del en torno de ETA y el GRAPO; la represión policial le costó la vida a 54 personas; 8 personas fueron asesinados en la cárcel o en comisaría; 51 murieron en enfrentamientos entre la Policía y los grupos armados; ETA y el terrorismo de izquierdas asesinó a 344 y el GRAPO a 51.
Y un dato más. Sólo en 1977, la policía cargó contra 788 manifestaciones en España, el 76% del total. Había que controlar la calle porque, no hay que olvidar, la vía pública tenía un dueño. "El orden público fue un factor determinante de la Transición. Sirvió para frenar a la izquierda, que entró en el juego y renunció a las calles, donde se producían las reivindicaciones más fuertes. El cambio del franquismo a la democracia debía hacerse con el menor coste político y económico", explica Sánchez.

El asesinato de Yolanda González

 La violencia no cesó tampoco una vez aprobada la Constitución. En 1980, 30 personas fueron asesinadas por “violencia política de origen institucional”. Entre los numerosos atentados quedó grabado en la memoria el secuestro y asesinato en Madrid de la dirigente estudiantil Yolanda González, militante del trotskista Partido Socialista de los Trabajadores, un pequeño grupo político que provenía de una escisión de la Liga Comunista Revolucionaria.
Yolanda, de apenas 18 años, fue secuestrada y ejecutada por un comando fascista compuesto por militantes de Fuerza Nueva, comandado por Emilio Hellín Moro, y organizado por el jefe de seguridad del partido de Blas Piñar. “La asesinaron y dejaron su cuerpo tirado en una carretera comarcal. Le quitaron la vida un tiro en la sien disparado por Hellín Moro, quien hoy vive plácidamente, a pesar de haber de que fue condenado a más de treinta años por el asesinato y secuestro de Yolanda”, escribe Sánchez.
Yolanda González fue secuestrada y asesinada por militantes de Fuerza Nueva
La indulgencia de la justicia con los asesinos de extrema derecha de la Transición fue la tónica habitual. “Hay que partir de la base que los encargados de investigar los terrorismos era la misma gente que antes estaba en la Brigada Político Social de Franco. No se hizo una limpieza en las instituciones. Si la gente es la misma los resultados eran parecidos”, aprecia Sánchez.

Una vez más, Atocha

La connivencia de la Justicia con los asesinos de ultraderecha se ejemplifica, una vez más, con el caso de la matanza de Atocha. Antes incluso del comienzo de la vista, el juez instructor del caso, Gómez Chaparro-que provenía del Tribunal de Orden Público- concedió un permiso de fin de semana a Fernando Lerdo de Tejada, sobrino de una secretaria de Blas Piñar (fundador de Fuerza Nueva) e imputado en la causa por asesinato.
Lerdo de Tejada jamás regresaría a la cárcel de Ciudad Real y, hasta hoy, permanece desaparecido. Su delito prescribió en febrero de 1997. Los otros dos imputados por el asesinato de los abogados, Fernández Cerrá y García Juliá, sí fueron juzgados y condenados, cada uno, a 193 años de cárcel. Además, el secretario provincial del Transporte de Madrid, Francisco Albadalejo Corredera, fue condenado a 73 años de prisión por haber dado la orden.
Los asesinos de Atocha cumplieron 14 y 15 años de cárcel de una condena de 193
Apenas 14 años después de aquella noche de enero de 1977, en el año 1991, García Juliá obtuvo la libertad condicional. No obstante, su estancia en libertad duró poco tiempo. El 11 de mayo de 1996 era detenido por la policía boliviana bajo la acusación de tráfico de drogas. Por último, Fernández Cerrá cumplió 15 años de cárcel y salió con la condicional en 1992.
Nunca se investigó más arriba de Albadalejo. Las sospechas de que el asesinato fue organizado desde élites políticas cercanas al franquismo han circulado siempre entre los abogados supervivientes y su círculo. Sin embargo, nunca se investigó. “La investigación judicial impidió saber quien estaba detrás de los asesinos. Se impidió una investigación mayor que, probablemente, hubiese unido a estos asesinos a partidos de extrema derecha y a algún sector ultra del franquismo”, asegura Alejandro Ruiz, quien afirma que aun hoy hay gente reticente a reconocer que este atentado fue alentado por sectores del Estado.
“Nos movemos en un tiempo muy difícil entre la memoria y el olvido, pero sin memoria no se puede tener futuro. La democracia le costó la vida a cientos de personas. No fue fácil llegar hasta aquí ni construir una democracia en la que todos tenemos cabida. Recordémoslo”, sentencia Alejandro Ruiz.

Entierro de los abogados de Atocha. Archivo Histórico del PCE