diumenge, 24 de gener del 2016

Mercè Rodoreda, esencial novelista en catalá, partió al exilio el 23 de enero de 1939.



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Mercè Rodoreda marchó al exilio el 23 de enero de 1939 y dejó a su único hijo con su madre, pensando que volvería pronto.

Era periodista y escritora y había trabajado desde 1938 como correctora de catalán en el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Salió de Barcelona junto con otros intelectuales en un bibliobús de la Institució de les Lletres Catalanes hasta una población próxima a París, donde viviría unos meses junto con otros escritores: Anna Murià y familia, C.A. Jordana y familia, Armand Obiols, Francesc Trabal, etc. Entonces empezó la relación sentimental entre Rodoreda y Obiols. Tras la muerte de Obiols en Viena, Mercé volvió a España en 1973 y murió en 1983 en Girona.

Rodoreda fue muchas cosas peligrosas. Fue escritora, republicana, catalanista, ella escribía en catalán, y quiso ser libre e independiente. Mantuvo una fugaz relación con Andreu Nin y según su amiga Ana Mª Moix, su relación con Obiols les supuso el rechazo de buena parte del exilio catalán afincado en Francia. Algunos se negaban a compartir mesa con ella. El romance sería el inicio de una leyenda negra que la perseguiría siempre. "La consigna de que era una puta que rompió el matrimonio entre Obiols y Trabal duró toda su vida. Por eso no le dieron el recién creado Premio Sant Jordi cuando presentó "La plaça del Diamant". 'La plaza del Diamante' es, en opinión de García Márquez a la muerte de Mercé, la mejor novela española de la posguerra. Pero no solo es eso. Es la anulación de una mujer, es el fantasma del marido muerto en el frente sin duelo y sin entierro, es la dolorosa y trágica derrota de la república, es un grito desgarrador en una plaza de Barcelona contra el silencio injusto de la historia, contra la mutilación de la vida.

"Todavía me acuerdo de aquel aire fresco, un aire, cada vez que me acuerdo, que no lo he podido sentir nunca más. Mezclado con olor de hoja tierna y con olor de capullo, un aire que se marchó y todos los que después vinieron no fueron como el aire aquel de aquel día que hizo un corte en mi vida, porque fue en abril y con flores cerradas". Página 78 de La plaça del Diamant.

jueves, 29 de agosto de 2013

Mercè Rodoreda

Mercè Rodoreda

(1909 - 1983)

(Barcelona, 1909 - Romanyà de la Selva, 1983) Escritora española en lengua catalana. Miembro de la generación literaria forjada en el exilio republicano, su novelística se considera una de las más destacadas de la posguerra en el ámbito de su lengua.


Mercè Rodoreda


De formación autodidacta (sólo recibió educación escolar entre los siete y los diez años), llegó a la literatura a través de la poesía popular y publicó tempranamente por su cuenta la novela Sóc una dona honrada? (1932). Ingresó al periodismo político en defensa de sus ideales catalanistas, en Clarisme (1933-1934). Este mismo año, la publicación de las novelas Del que hom no pot fugir y Un dia en la vida d'un home le abrirían las puertas a la publicación de cuentos en las páginas de La Publicitat. La siguiente novela, Crim (1936), cierra un conjunto novelesco del que la autora posteriormente renegaría.
Durante la Guerra Civil española trabajó en el Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya y en la Institució de les Letres Catalanes. En 1938, en plena guerra, publicó Aloma, novela psicológica en la que la protagonista, Aloma, aún adolescente, se entrega a una relación amorosa con un hombre maduro. En ella destaca ya la utilización de símbolos poéticos, una de sus constantes: en especial aquí la flor, que evoca la caducidad de la vida y, en el contexto del relato, representa la infancia y la felicidad; otros símbolos serán el espejo, el agua o la paloma. Aloma apunta ya algunas constantes de su producción: atención preferente al mundo femenino e inclinación hacia una novela psicológica con tonos poéticos y simbólicos.

Al término de la guerra se exilió, y la primera larga etapa, en París y Burdeos, supuso una larga interrupción de su obra, pero también la maduración y el acopio de experiencias y lecturas que, a la larga, beneficiarían a su narrativa. Tras la colección de relatos breves Vint-i-un contes (1958), y aprovechando un período de relativa estabilidad en Ginebra, donde trabajó como traductora en distintos organismos internacionales a partir de 1954, escribió la novela que le proporcionaría mayor celebridad: La plaça del Diamant (1962). Tiene como protagonista a una mujer humilde, la Colometa, que en voz propia, es decir, en un tono coloquial (literariamente insólito en la literatura catalana), relata los dramáticos episodios de su vida: amor, angustia, guerra, hambre, desesperación, resignación. Los elementos socio-históricos se alían a los míticos, y un toque de poesía impregna (como un pálpito de vida) toda la confesión del personaje.

Fue una constante en su obra la elección como protagonistas de personajes femeninos que encarnan diferentes momentos y fases de la vida de la mujer: en El carrer de les Camèlies (1966) quien cuenta su vida es Cecília, una marginada forzada a prostituirse. Su vida será reconstruida a través de pequeñas confesiones, de detalles tenues y dispersos. El contexto histórico se hace menos explícito a partir de la novela Jardí vora la mar (1967), donde el narrador es un jardinero que explica su particular punto de vista sobre una tragedia amorosa, y en La meva Cristina i altres contes (1967), a partir de la cual el narrador omnisciente se compatibiliza con el uso de la perspectiva interna a través del soliloquio y del estilo indirecto libre. Estas dos últimas obras abren una nueva etapa, dominada por el desencanto y la soledad premonitoria de la muerte, a la que se sumará Mirall trencat (1974), con la vida y la desintegración de todo un universo familiar como temas.

En 1973 regresó de su exilio y se instaló primero en Barcelona y luego en el pueblo de Romanyà de la Selva, cerca de Girona. Sus últimas obras fueronSemblava de seda i altres contes (1978), Viatges i flors(1980) y las novelas Quanta, quanta guerra! (1980) yLa mort i la primavera (1986), publicada póstumamente. Escribió también varias piezas teatrales: El parc de les magnòlies, El torrent de les flors y El maniquí. Póstumamente salió a la luz una buena parte de su producción poética bajo el títuloAgonia de llum. Poesia secreta de Mercè Rodoreda(2002). Entre los numerosos galardones que recibió cabe mencionar el Sant Jordi (1966), el Premio de la Crítica (1967), el Ramón Llull (1969) y el Premio de Honor de las Letras Catalanas (1980).






Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy ... Y acabo. He hablado de mí y de cosas esenciales en mi vida, con una cierta falta de medida. Y la desmesura siempre me ha dado mucho miedo.
Mercè Rodoreda, Prólogo Mirall Trencat


Cronología

1908 - 1921

1908 - 1914
El día 10 de octubre de 1908 nace Mercè Rodoreda Gurguí en una casita con jardín, propiedad de su abuelo, situada en la calle de Sant Antoni, actualmente Manuel Angelon, del barrio de Sant Gervasi de Cassoles, de Barcelona. Es la única hija del matrimonio formado por Andreu Rodoreda Sallent i Montserrat Gurguí Guàrdia. Al padre, contable de una armería, siempre le gustó el teatro. La madre sentía cierta inclinación por la música. Ambos compartieron la afición por el teatro en un ambiente bohemio, y asistieron al Instituto del Teatro, que dirigía Adrià Gual, para aprender declamación.
1909
Joan Gurguí Guàrdia, hermano de Montserrat, se va a Argentina.
1915 - 1917
Estudios primarios en dos escuelas distintas: en el colegio de Lourdes, de Sarriá, y en otro un poco más cercano a su casa, entre las calles Pàdua i Vallirana. En realidad, su gran maestro fue su abuelo, admirador de Verdaguer y colaborador de La Renaixença.
1917
Participa en la representación de la comedia El misterioso Jimmy Samson, realizada por una compañía aficionada en el Ateneo de Sant Gervasi. Rodoreda representa el papel de Ketty.
1919
Joan Gurguí, que había mantenido una correspondencia regular con su familia, regresa a Barcelona. Mercè vivía con entusiasmo la espera y la llegada de las cartas de su tío, que, con tiempo, llegó a mitificar.
1921
Muere su abuelo, Pere Gurguí. La llegada de su tío a casa de los Gurguí cambia el tipo de vida de la familia. Se impone la austeridad y el orden convencional.

1928 - 1938

1928
El 10 de octubre, día en que cumplía veinte años, se casa con Joan Gurguí Guàrdia, catorce años mayor que ella, en la parroquia de la Bonanova de Barcelona, con dispensa papal por el grado de consanguinidad.
1929
El día 23 de julio nace Jordi, hijo único de Mercè Rodoreda y Joan Gurguí. Mercè Rodoreda comienza entonces a actualizarse en todos los sentidos y busca una proyección, un trabajo que la libere de la dependencia económica y social contraída con su marido.
1932
Se publica en la editorial Catalonia la primera novela de Mercè Rodoreda: Sóc una dona honrada?.(¿Soy una mujer honrada?) Escribe cuentos para distintos periódicos.
1933
Mercè Rodoreda ingresa en el periodismo a través de Clarisme, en la que colabora desde el mes de octubre de 1933 hasta 1934, donde publica sus entrevistas a escritores y artistas plásticos; también crónicas de la ciudad o viajes.
1934
Publica Del que hom no pot fugir (De lo que nadie puede huir), en ediciones de Clarisme, y en ediciones Proa Un dia en la vida d’un home (Un día en la vida de un hombre). Mercè Rodoreda empieza a relacionarse con el mundo de la literatura, a través del escritor J. Puig i Ferreter, director de Proa. Por una parte, conoce a Andreu Nin, que traduce directamente del ruso novelas de Dostoyevski, L. Tolstoi..., y por otra, a escritores como Francesc Trabal, Joan Oliver, Joan Prat, conocido como Armand Obiols, que había pertenecido a la Colla de Sabadell y más tarde al Club de los Novelistas, al igual que la propia Rodoreda. Ese año también sale a la venta el ensayo Polèmica, de Delfí Dalmau, donde el autor entrevista a Mercè Rodoreda, y en la introducción hace unas declaraciones que anticipan los valores literarios de la escritora.
1935 - 1939
Escribe cuentos infantiles en la página semanal del periódico La Publicitat, llamada Una estona amb els infants (Un rato con los niños), y cuentos en La Revista, La Veu de Catalunya y Mirador...
1936
Aparece publicada su cuarta novela, Crim (Crimen), rechazada posteriormente por la escritora, como hizo también con las tres anteriores.
1937
Comienza a trabajar como correctora de catalán en el Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Conoce a escritores como Aurora Bertrana, M. Teresa Verne y gana otras amistades: Susina Amat, Julieta Franquesa, Anna Murià y Carme Manrubia. Con Aloma, su quinta novela, gana el premio Crexells. Andreu Nin, con quien Rodoreda mantuvo relación, muere asesinado. Ese mismo año, Mercè Rodoreda y su marido, Joan Gurguí, se separan.
1938
Se publica Aloma para la Institució de les Lletres Catalanes en Barcelona Mercè Rodoreda viaja a Praga con el escritor Francesc Trabal en representación del PEN Club de Catalunya, y allí lee un saludo redactado por el poeta Carles Riba.

1939 - 1953

1939
Mercè Rodoreda emprende el camino del exilio el 23 de enero, y deja a su hijo con su madre, pensando en un regreso próximo. Parte de Barcelona junto con otros intelectuales en un bibliobús de la Institució de les Lletres Catalanes que los traslada a Girona, donde pasan al Mas Perxés, en Agullana (Alt Empordà) para dirigirse después a Perpiñán y Tolosa, hasta instalarse en un castillo del siglo XVIII, dispuesto para acoger a refugiados en Roissy-en-Brie, población próxima a París. Allí vivirá unos meses junto con otros escritores: Anna Murià y familia, C.A. Jordana y familia, Armand Obiols, Francesc Trabal, etc. En ese contexto empieza la relación sentimental entre Rodoreda y Obiols, su pareja en el exilio. La Segunda Guerra Mundial rompe, no obstante, la estabilidad de Roissy y los obliga a emprender de nuevo el periplo: algunos escogen el exilio hacia Hispanoamérica y otros, como Rodoreda y Obiols, deciden quedarse en Europa.
1940 - 1944
Huída de París con la entrada de los alemanes. Acabada la Segunda Guerra Mundial, Mercè Rodoreda se instala en Limoges y al cabo de poco tiempo en Burdeos, junto con Joan Prat. Durante estos primeros años se gana la vida cosiendo para unos almacenes y escribe cuentos, que primero publica en revistas del exilio y posteriormente reúne en Veintidós cuentos.
1946
Se trasladan a París, a la calle Cherche-Midi número 21, junto a la zona donde se reúnen los intelectuales: Saint-Germain-des-Prés. Sigue escribiendo cuentos y empieza a dedicarse a la poesía. Obiols trabaja como responsable de la Revista de Catalunya en el exilio.
1947 - 1953
Mercè Rodoreda empieza a tener problemas de salud; además, se resiente de una extraña parálisis en el brazo derecho que le impide afrontar una creación literaria larga. Busca como maestro para su poesía y, en ocasiones, como corrector, a Josep Carner. Con este mantiene una intensa y afectuosa correspondencia. Con la obra poética consigue distintos premios: En los Juegos Florales de 1947 en Londres, recibe la Flor Natural; en el año siguiente, los de París, le dan de nuevo la Flor Natural y, por último, en Montevideo en 1949, es nombrada Mestra en Gai Saber.
1951
Se interesa por la pintura. Se acerca a los pintores más destacados de entonces: Picasso, Klee, Kandinsky, Miró..., a los que intenta imitar.
1952
Cura en el balneario Chátel-Guyon, cerca de Vichy, lugar donde además de su recuperación comienza a disfrutar de una soledad que le permite, sin demora, entrar de lleno en la obra creativa.

1954 - 1959

1954
Rodoreda fija su residencia en Ginebra, ya que Obiols trabaja en esta ciudad como traductor de la UNESCO. Sigue conservando su habitación en París. El alivio económico les permite alquilar un apartamento en un barrio burgués en la calle Vidollet, número 19, donde desde la terraza se observa un bonito panorama: a montaña pelada del Salève, el lago Lemán, al fondo la cima del Montblanc. También allí se dedica esporádicamente a la pintura. Se casa su único hijo.
1956
Envía tres sonetos a México: Evocació dels morts, que pertenecen al proyecto inacabado Mundo de Ulises, que preside Agustí Bartra. Gana y se los publican en Gaseta de Lletres, suplemento literario de La Nova Revista. En Barcelona, clandestinamente, se convocan los primeros premios literarios en catalán. Rodoreda gana el Premio Joan Santamaría con el relato Carnaval, escrito en Burdeos durante la guerra.
1957
Gana el premio Víctor Català con la recopilación de cuentos escritos en el exilio, con el título Veintidós. Si el Premio J. Santamaría le dio ánimos, el Víctor Català significa el impulso definitivo para seguir una obra ahora ya imparable.
1958
Publica Veintidós cuentos.
1959
Presenta al premio Joanot Martorell Una mica d’història, que se publica en 1967 con el título de Jardín junto al mar. Escribe el cuento Rom Negrita para Els 7 pecats capitals visto por 21 cuentistas. Comienza a escribir Colometa, la futura La plaza del Diamante.

1960 - 1970

1960
Presenta su Colometa al premio Sant Jordi. No gana, pero obtiene el voto de Joan Fuster, que la recomienda al Club de los Novelistas, cuyo director, Joan Sales, se interesa vivamente por la novela e inicia un contacto epistolar con Mercè Rodoreda. Obiols fija definitivamente su residencia en Viena por motivos de trabajo.
1961
Envía La muerte y la primavera al premio Sant Jordi, nuevamente sin éxito. Se publicará póstumamente en 1986.
1962
Publicación de La plaza del Diamante en el Club de los Novelistas.
1964
Muere Montserrat Gurguí, madre de la escritora.
1965
El 25 de agosto escribe a Joaquim Molas en respuesta a la solicitud de poner en marcha la edición de sus obras completas. Rechaza la publicación de las cuatro primeras novelas y acepta reelaborar Aloma. Comienza a ser reconocida fuera de Cataluña gracias a la traducción de sus obras. La primera es La plaza del Diamante, traducida al español en 1965, al inglés en 1967, al italiano en 1970, al francés en 1971, etc.
1966
Publicación de La calle de las Camelias, que gana el premio Sant Jordi 1966. Muere su marido Joan Gurguí.
1967
Publicación de Jardín junto al mar. La calle de las Camelias recibe el Premio de la Crítica. Se publica el volumen de cuentos Mi Cristina y otros cuentos. Trabaja en Espejo roto.
1969
Publicación de la nueva versión de Aloma. La calle de las Camelias recibe el premio Ramon Llull.
1970
A partir de este año, se multiplican las traducciones de sus obras a lenguas muy distintas, incluidas las lenguas más remotas (japonés, vietnamita, etc.).

1971 - 1983

1971
Armand Obiols muere en Viena.
1972
Mercè Rodoreda pasa el verano en Romanyà de la Selva, en El Senyal, la casa de su amiga Carme Manrubia. Vivirá aquí seis años, hasta que en 1978 tendrá construida su propia casa.
1973 - 1975
Acaba Espejo roto en Romanyà, que se publica en 1974. Cierra el piso de Ginebra. Empieza a escribir Cuanta, cuanta guerra...
1976
Primera tesis doctoral sobre la narrativa de Mercè Rodoreda, obra de Carme Arnau.
1977
Edicions 62 inicia la publicación de sus Obras completas.
1978
Versión televisiva de Aloma, dirigida por Lluís Pasqual. Publica Parecía seda y otros cuentos, con narraciones escritas desde la guerra hasta la muerte de A. Obiols.
1980
Se publica la recopilación de Todos los cuentos. Recibe el Premi de les Lletres Catalanes; y el Ciutat de Barcelona por Viajes y flores; Cuanta, cuanta guerra... merece el premio Crítica Serra d'Or, ambas obras son publicadas ese mismo año. Pregonera en las Fiestas de la Mercè de Barcelona.
1982
Se estrena la versión cinematográfica de La plaza del Diamante, dirigida por Francesc Betriu. Escribe Imatges d'infantesa (Imágenes de infancia), breves relatos biográficos publicados en la revista Serra d’Or.
1983
Muere el día 13 de abril en una clínica de Girona, víctima de un cáncer, y es enterrada en el cementerio de Romanyà de la Selva.


Pessarrodona desmonta tópicos sobre Rodoreda en una biografía

ISRAEL PUNZANO Barcelona 25 FEB 2005

"Vemos como en la vida de Mercè Rodoreda sobresalen dos dramas: la Guerra Civil y una historia amorosa que la marcaría para siempre", afirmó ayer la escritora Ana María Moix en la presentación de Mercè Rodoreda i el seu temps (Rosa dels Vents), un retrato biográfico de la autora de La plaça del Diamant a cargo de la poetisa Marta Pessarrodona (Terrassa, 1941). "Es un libro de autor, inserto en la tradición anglosajona, no una biografía oficial", añadió el crítico literario Sam Abrams.
Pessarrodona conoció a Rodoreda en su época de editora de Edhasa, sello en el que aparecieron varias traducciones castellanas de sus obras. El trato habitual las convirtió en amigas. El 13 de abril de 1983 la gran escritora catalana fallecía víctima de un cáncer hepático en la clínica Muñoz de Girona. Pessarrodona fue de las pocas personas que le acompañaron en su agonía. "Aunque han aparecido otras biografías, nadie me ha preguntado nada. Sin embargo, me siento testigo. Como no me preguntan, he decidido explicarlo. No es un libro filológico, me dirijo al lector corriente", dijo la poetisa.
El resultado: un perfil rotundo que desmiente tópicos sobre la autora de Mirall trencat. Por ejemplo, el desinterés de Rodoreda por el mundillo literario catalán tras su regreso del exilio. O su altivez, que no era más que timidez patológica, según Pessarrodona. "No tenía un pelo de tonta y, además, era muy generosa. No era espabilada, sino inteligente".

Romance adúltero

Muchas de las páginas del libro se adentran en la relación adúltera que Rodoreda mantuvo con el marido de Monserrat Trabal, Armand Obiols. Su amor les supuso el rechazo de buena parte del exilio catalán afincado en Francia. Algunos se negaban a compartir mesa con ella. El romance sería el inicio de una leyenda negra que perseguiría siempre a la autora de Aloma. "La consigna de que era una puta que rompió el matrimonio entre Obiols y Trabal duró toda su vida. Por eso no le dieron el recién creado Premio Sant Jordi cuando presentó una versión de La plaça del Diamant", señaló Moix.
Entre la documentación escasamente conocida, recuperada ahora por la autora, destaca la correspondencia con Carles Riba. Pessarrodona reivindica también el trabajo periodístico de Rodoreda, anterior a la Guerra Civil española, y su maestría en el relato breve. En su escritura rehúye el academicismo y opta por una descripción cercana. "La autora demuestra una gran pasión por Rodoreda. Para ella, es la Virginia Woolf o la Doris Lessing catalana", destacó Abrams.
Familia e instituciones culturales autonómicas no salen muy bien paradas en la biografía. Pessarrodona recuerda que los gastos de Rodoreda en el hospital donde falleció los pago su amiga Carme Manrubia. "Después de todo lo que le había hecho el mundillo cultural catalán, era normal su silencio. La llegaron a acusar de haber abandonado a su hijo. Es tremendo que se metieran en asuntos tan personales", lamentó Moix.


BIBLIOGRAFÍA

Novela:

Sóc una dona honrada? Barcelona: Llibreria Catalònia, 1932.
Del que hom no pot fugir. Barcelona: Clarisme, 1934.
Un dia en la vida d'un home. Badalona: Proa, 1934.
Crim. Barcelona: Edicions de la Rosa dels Vents, 1936.
Aloma. Barcelona: Institució de les Lletres Catalanes, 1938.
La plaça del Diamant. Barcelona: Club Editor, 1962.
El carrer de les Camèlies. Barcelona: Club Editor, 1966.
Jardí vora el mar. Barcelona: Club Editor, 1967.
Mirall trencat. Barcelona: Club Editor, 1974.
Quanta, quanta guerra... Barcelona: Club Editor, 1980.
La mort i la primavera. Barcelona: Club Editor, 1986.
Isabel i Maria. València: Edicions 3 i 4, 1991.


Relato:

Vint-i-dos contes. Barcelona: Selecta, 1958.
La meva Cristina i altres contes. Barcelona: Edicions 62, 1967.
Semblava de seda i altres contes. Barcelona: Edicions 62, 1978.
Tots els contes. Barcelona: Edicions 62, 1979.
Viatges i flors. Barcelona: Edicions 62, 1980.


Narrativa infantil y juvenil:

Contes infantils de Mercè Rodoreda. Barcelona: Baula, 2008.

Teatro:

"El Parc de les Magnòlies", Els Marges, núm. 7, 1976, p. 79-89.
El torrent de les flors . València: Edicions 3 i 4, 1993.
La Senyora Florentina i seu amor Homer. Barcelona: Sociedad General de Autores y Editores, 1996.
El maniquí. Barcelona: Teatre Nacional de Catalunya; Proa, 1999.

PREMIOS
Premi Creixells de Novel.la (1938)
Premi Víctor Català (1958)
Premi Sant Jordi (1966)
Premi Ramon Llull (1969)
Premi d' Honor de les Lletres Catalanes (1980)
Premio de la Crítica (1980)





¿Quieres colaborar con la exhumación de Valdenoceda?

http://exhumacionvaldenoceda.com/2016/01/23/quieres-colaborar-con-la-exhumacion-de-valdenoceda/


Publicado por Valdenoceda el 23/01/2016

23 de enero de 2016.- 
¿Quieres colaborar con la exhumación de Valdenoceda? 
Conseguimos saber que en Valdenoceda hubo 154 muertos de hambre y frío. Hemos exhumado 116 cuerpos. Hemos localizado a 123 familias descendientes. Hemos identificado 55 restos.
Pero queda mucho por hacer….
14 de los muertos en Valdenoceda nunca podrán ser exhumados, ya que fueron enterrados en el cementerio viejo, donde ya es imposible realizar exhumaciones.
24 personas más están todavía enterradas en la antigua parcela de Instituciones Penitenciarias, que desde los años 80 es cementerio. Los enterramientos nuevos de vecinos del pueblo comenzaron a hacerse allí, encima de los restos de presos del penal. Y creemos que hay 24 personas que continúan allí debajo. Sus familias nos piden que les saquemos de allí.
99 personas están sin identificar todavía. A los 14 del cementerio viejo nunca podremos identificarles, al ser imposible la exhumación. Pero ¿y los otros 85? Sus familias quieren recuperar sus restos para enterrarlos dignamente.
Por eso, necesitamos tu colaboración. 
  • Constituiremos una Asociación (en el momento que el Gobierno Vasco y el Gobierno central nos la autoricen). Nuestro objetivo: conseguir fondos mediante el pago de pequeñas cuotas. Los fondos se destinarán íntegramente a la identificación de restos y a la exhumación de los 24 que quedan;
  • Haremos una campaña de crowdfunding, para lo cual se ha prestado Espacio Tangente.
  • Y admitimos todo tipo de donativos, pequeños, medianos y grandes….. Porque son los primeros que nos van a permitir continuar, desde ahora mismo, con las identificaciones. Si quieres colaborar, toma nota:

  • Imagen1

Muere José María Ruiz Alonso, investigador toledano de la Guerra Civil y la memoria histórica.


http://www.eldiario.es/clm/memoria-Maria-Alonso-Guerra-Civil_0_476652674.html


El historiador, sociólogo y escritor natural de Guadamur ha fallecido este sábado en Toledo
Solía decir que la memoria histórica es el "gran tema" de nuestro país y que mientras no se cierre esa "herida abierta" la sociedad española no alcanzará los niveles de normalización democrática que todos deseamos
El historiador toledano José María Ruiz Alonso
El historiador toledano José María Ruiz Alonso
Con la insoportable inmisericordia de una muerte inesperada, acaba de fallecer José María Ruiz Alonso. Y eso significa, entre otras muchas cosas, que perdemos a un buen amigo, de amena y enriquecedora conversación en torno a unas cervezas; pero también a uno de los historiadores toledanos que más han contribuido a clarificar nuestro pasado.
En efecto, su obra 'La Guerra Civil en la provincia de Toledo. Utopía, conflicto y poder en el Sur del Tajo (1936-39)', publicada por Almud en 2004, es hoy todo un clásico imprescindible para quien quiera conocer con rigor qué ocurrió exactamente en Toledo y provincia durante uno de los dos o tres episodios más importantes que han jalonado la historia de nuestro país. Y no hay historiador que se precie, se llame Paul Preston ('El holocausto español') o Francisco Espinosa ('La columna de la muerte'), por nombrar a algunos de los más prestigiosos, que no lo cite en sus bibliografías de consulta obligada.
José María Ruiz Alonso solía decir y escribir, en sus tertulias, en sus conferencias o en sus artículos, que el tema de la memoria histórica es el "gran tema" de nuestro país, la profunda herida abierta que aún sigue enturbiando nuestra convivencia y nuestra democracia, y que, mientras no se cierre, la sociedad española no alcanzará los niveles de normalización democrática que todos deseamos. Por eso, no dudó en dedicar buena parte de su labor docente e investigadora precisamente a la recuperación de la memoria histórica.
Hoy nos ha dejado físicamente, y la historiografía reciente de la Guerra Civil pierde con ello una pieza clave. Y más, sabiendo, como sé, que José María no dejaba de recabar datos sobre Toledo y provincia en la Guerra Civil. Estoy seguro de que, de haber vivido un poquito más, hubiera terminado por actualizar los que sacó a la luz en 2004 y que él consideraba un tanto obsoletos.
Pero, aún así, su obra seguirá en pie, y siempre habrá que partir ella para abordar nuevas investigaciones sobre el mismo tema. Y, lo más importante, su recuerdo continuará vivo en quienes tuvimos el honor de conocerlo. Como pervivirá en mí el de la presentación que hizo de mi última novela en la librería Taiga de Toledo. Aquel día, a mediados del último noviembre, José María acudió a la cita aquejado de fuertes dolores de espalda. Podía haber excusado su asistencia, pero él prefirió que le inyectaran antinflamatorios y no escurrir el compromiso con el amigo. Habíamos acordado los dos que no hablara de mí, ni de mis libros; que esbozara el momento histórico en que se ubicaba la trama de la novela. Y eso hizo. Sobreponiéndose al dolor, pero con sabia maestría y ameno didactismo, trazó un certero cuadro de la evacuación del Tesoro Artístico Español hacia Ginebra en el final de la Guerra Civil. Sin duda, fue lo mejor del acto y así lo entendimos quienes tuvimos el placer de escucharlo.
Y como no nos resignamos a que ya no pueda oírnos al menos quien nos ha sido arrebatado por la muerte, pues amigo mío, recibe nuestro más sincero reconocimiento a tu obra y a tu compromiso, y un fuerte abrazo. ¡Hasta siempre, Chema!

Cada 24 de enero la libertad renace.



http://www.nuevatribuna.es/opinion/javier-lopez/cada-24-enero-libertad-renace/20160123181709124654.html



Cada 24 de enero y van ya 39, caiga en el día de la semana que caiga. Siempre con frío. A veces -pocas son en este Madrid- bajo la lluvia. Pasadas las 8 de la mañana, en el cementerio de Carabanchel, depositamos coronas en las tumbas de Francisco Javier Sauquillo y Enrique Valdelvira. Somos casi siempre pocos. Nunca más de veinte. No sabemos aún de quién son las manos que han dejado, horas antes, esas flores frescas, año tras año, sobre las lápidas de los jóvenes abogados.
Luego nos encaminamos al cementerio de San Isidro. Allí, muy cerca de la tumba deJosé María de LLanos, al que todos, en el Pozo del Tío Raimundo (otra Tierra de los Nadie), unnamedllamaban Padre Llanos, se encuentra la tumba de la familiaBenavides Orgaz. Allí depositamos la corona de Luis Javier. Son los tres abogados que se encuentran en Madrid.Ángel Rodríguez Leal está enterrado en su pueblo (Casasimarro), en Cuenca ySerafín Holgado en Salamanca.
Luego llegamos al homenaje ante el monumento a los Abogados de Atocha en Antón Martín y más tarde, al Auditorio Marcelino Camacho, donde se produce el acto de entrega de los Premios Anuales Abogados de Atocha, que reconocen a personas, instituciones, organizaciones, que se han distinguido por la defensa de los derechos civiles, laborales, sociales. No tienen dotación económica, porque ese no es el fuerte de nuestra gente, pero conllevan toda la dignidad de vidas dedicadas a defender la libertad y la democracia por todo el planeta. Y eso no tiene precio.
Este año se cumplen 39 del asesinato de los abogados en la calle Atocha. Este año nos ha abandonado Lola González Ruiz. Antes se habían ido Luis Ramos y Miguel Sarabia. Ya sólo queda entre nosotros Alejandro Ruiz-Huerta, que sigue presidiendo la Fundación Abogados de Atocha, que las CCOO de Madrid decidieron fundar en su 8 Congreso, celebrado en 2004, en ese mismo salón de actos que aún no llevaba el nombre de Marcelino Camacho.
39 años nos son una cifra redonda. Pudiera parecer otro año más. Y sin embargo las circunstancias, esas casualidades que nunca son casuales, han determinado que pocas semanas antes, el cuadro del Abrazo, pintado por Juan Genovés, que se encontraba enclaustrado en los depósitos subterráneos del Museo Reina Sofía, haya sido cedido por el Ministerio de Cultura al Congreso de los Diputados y se haya expuesto en un Salón de los Pasos Perdidos, donde también se encuentran los retratos de los reyes Juan Carlos y Sofía, los de Felipe y Leticia. Los bustos de Niceto Alcalá Zamora, Manuel Azaña y Clara Campoamor.
El Abrazo había sido cedido por Genovés, una década antes, a las CCOO como emblema de La Fundación Abogados de Atocha. El Abrazo aparece representado en la placa que entregamos cada año a los premiados y fue el propio pintor quien fundió el monumento en bronce que inauguramos el 10 de junio de 2003 en Antón Martín, muy cerca del despacho laboralista de img_0034-1Atocha 55 donde se cometió el atentado. Antes, en plena Transición española, el Abrazo había sido el símbolo de la reconciliación nacional, de la lucha por la libertad, de la amnistía. Su entrada en el Congreso de los Diputados es mucho más que un acto de justicia. Es el reconocimiento de un largo camino de lucha y sufrimiento recorrido por el pueblo español para conseguir la libertad.
Resuenan aún en mis oídos las palabras de Genovés, en el Congreso, recordando que toda aquella lucha y sufrimiento se encontraban cargados de una ilusión, de una alegría, a las que parece que hemos renunciado en la sociedad española actual. Ya no hay tanta alegría, ya no se ve tanto entusiasmo, recordaba este incansable soñador de 85 años. “Fue otro tiempo. Siempre es tiempo de los abrazos, sin duda, pero no me parece que ahora la gente esté tanto por abrazarse”.
El Abrazo en el Congreso desde principios de enero, tras una larga reivindicación de las CCOO de Madrid, que acogió bien José Bono como Presidente del Congreso, pero que ha tardado años en materializarse, tras la petición formulada por Izquierda Unida. Y esta misma semana, el mismo Auditorio Marcelino Camacho, donde el domingo 24 entregaremos los Premios Abogados de Atocha a las organizaciones ACNUR y Médicos del Mundo, se llenó de sindicalistas exigiendo la derogación del artículo 315.3 del Código Penal, que ha conducido a más de 300 sindicalistas ante los tribunales, encausados por participar en las tres Huelgas Generales que hemos realizado durante la crisis económica, para frenar los recortes laborales y sociales impuestos.
Cuando oigo que los sindicatos hacen poco, que hay pocas huelgas generales para las que tenía que haber y cosas así, recuerdo siempre a estos más de 300 compañeros amenazados por las fiscalías, con peticiones de condenas muy superiores a las de personajes corruptos, defraudadores, que manchan cada día la dignidad y la decencia de la política y la economía españolas y que nos han conducido a una situación de degradación de unas instituciones que deberían garantizar la justicia, la libertad y la democracia. Recuerdo a los 8 de Airbús y a los de Coca-Cola en lucha, a Lola y Gonzalo, a los trabajadores y trabajadoras de Bosal, entre otros muchos.
Porque un país es lo que es su ciudadanía. Y un sindicato, mucho más que la suma de sus afiliados. Trabajadoras y trabajadores organizados para defender sus derechos laborales y sociales. Para defender la libertad fuera y dentro de las empresas. Para defender la convivencia democrática y la justicia en la solución de los conflictos inevitables entre quienes tienen el capital y los medios de producción y quienes tienen su fuerza de trabajo. Acción Sindical organizada de los trabajadores y trabajadoras y buenos abogados comprometidos. Eso es todo cuanto vertebra un sindicato y le hace fuerte y capaz de defender a los trabajadores y trabajadoras.
Sin el sindicalismo, sin los trabajadores y trabajadoras de este país, no habría existido abrazo, ni reconciliación, ni amnistía, ni democracia, ni libertad. Sin los 10 de Carabanchel, encausados, juzgados y condenados en el proceso 1001, con Marcelino Camacho a la cabeza, pero junto a Sartorius, Saborido, Acosta, Soto, Santiesteban, Zamora, Zapico, García Salve, Luis Fernández. Sin los cerca de 10.000 sindicalistas que fueron juzgados y condenados en los Tribunales de Orden Público franquistas. Cuando Camacho entró como diputado en el Congreso constituyente, todas y todos supimos que habíamos abierto las puertas de la democracia.
Como no hubiera habido legalización del PCE y luego de las CCOO, sin esa condena de muerte póstuma que el dictador ejecutó contra los Abogados de Atocha el 24 de enero de 1977. Aquel brutal asesinato, al que los medios llamaron Matanza, perpetrado contra jóvenes abogados, cuyas únicas armas eran la ley y la justicia. Cuyos únicos ideales eran los de la libertad y la democracia. Aquel mazazo irracional e inhumano, se clavó en los corazones y en las conciencias de todo el planeta. Cerró cualquier vía de retorno a las huestes negras de la dictadura y abrió definitivamente las alamedas de la libertad.
Por eso, cada 24 de enero, Atocha, hermanos, No os olvidamos.

Abogados de Atocha, 39 años.


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Hacía poco más de un año que el dictador se había marchado con el dios que le nombró caudillo. Los españoles caminábamos, aún inseguros, hacia las primeras elecciones legislativas a celebrar en junio de 1977.

Franco murió, pero nos dejó a sus herederos, que continuaron ejecutando el terror fascista. Los Guerrilleros de Cristo Rey eran uno de ellos. Pistola en mano obligaban a quienes se les antojaba a cantar el cara al sol y a poner el brazo en alto.

Luis Javier Benavides, Serafín Holgado, Javier Sauquillo, Enrique Valdelvira, Luis Ramos, Alejandro Ruiz, Dolores González y Miguel Ángel Sarabia eran abogados. Ángel Rodríguez Leal era el administrativo del bufete laboralista del PCE, partido aún no legalizado, situado en el número 55 de la calle Atocha de Madrid.



Fotografía: Escultura de Juan Genovés, conocida como El abrazo, en recuerdo del asesinato de los abogados laboralista de Atocha el 24 de enero de 1977.