diumenge, 24 de juliol del 2016

Así quedaría el nuevo callejero de Madrid tras renombrar sus calles franquistas.

http://www.lasexta.com/noticias/nacional/asi-quedaria-nuevo-callejero-madrid-renombrar-sus-calles-franquistas_201607225792076a6584a8b7b42bdbcd.html





El comisionado de la Memoria Histórica de Madrid ha realizado dos informes para eliminar la exaltación del franquismo de las calles sin "revanchismo" en los que explican la primera fase del Plan de Modificación del Callejero.

Calles con nombres franquistas en Madrid | Agencias

El comisionado de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid ha entregado un informe que será presentado al Pleno municipal del próximo 27 de julio. A través de un comunicado, el consistorio gobernado por Manuela Carmena ha detallado que el texto tiene como objetivo únicamente informar sobre la actividad del Comisionado durante su primer trimestre de vida.
El órgano, que está presidido por Francisca Sauquillo, ha sido creado por el Ayuntamiento de la capital con el apoyo de todos los grupos para eliminar la exaltación del franquismo de las calles sin "revanchismo". Además, también ha realizado un informe que aborda la primera fase del Plan de Modificación del Callejero. Esta actividad afecta a 27 calles o plazas que cambiarían sus actuales denominaciones y que serían sustituidas, por otras nuevas que considere el Ayuntamiento tras recibir las sugerencias del comisionado.
En el Pleno municipal no se votará ninguna propuesta, por el carácter meramente informativo de la comparecencia del tercer teniente de alcalde, Mauricio Valiente. Esto es así porque, adoptado ya en junio el acuerdo de modificar la ordenanza que regula el proceso de cambios de denominación del callejero, deberá culminar la tramitación completa del expediente de modificación, una vez debatida la propuesta del Comisionado en las Juntas de Distrito afectadas antes de someterla a la decisión del órgano competente, que será el Pleno y no la Junta de Gobierno, como hasta ahora. Este proceso llevará un tiempo aproximado de seis meses, según ha añadido el consistorio.
Así pasarían a llamarse las 27 calles:
Plaza de los Hermanos Falcó y Alvarez de Toledo - Plaza Mayor de Barajas
Paseo del general Muñoz Grandes - Marcelino Camacho
Plaza Arriba España - Plaza de la Charca Verde
Plaza Caídos de la División Azul - Mercedes Fórmica (novelista, falangista y abogada, que denunció la vida de las mujeres casadas víctimas de violencia)
Plaza del Caudillo - la Plaza Mayor de El Pardo
Calle General Millán Astray - Avenida de la Inteligencia (el militar irrumpió en 1936 con un "¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!" en el discurso de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca y el rector Unamuno le respondió con un "¡Viva la inteligencia".
Avenida del Arco de la Victoria - Avenida de la Memoria
Comandante Zorita - calle de Aviador Zorita, que es la misma persona y que, aunque participó en la Guerra Civil, debe su notoriedad a sus posteriores logros como aviador.
Batalla de Belchite - Belchite
General García de la Herrán - Cooperación (su antigua denominación)
Plaza Juan Pujol - Calle Corpus Barga (periodista Andrés García de Barga y Gómez de la Serna, conocido por el seudónimo de Corpus Barga)
General Asensio Cabanillas - Arturo Barea
General Dávila - Max Aub
Primero de Octubre - Julián Besteiro (político socialista)
Capitán Cortés - Manuel Chaves Nogales (periodista)
General Sagardía Ramos - Melchor Rodríguez (durante la Guerra Civil desarrolló una destacable labor humanitaria salvando la vida a centenares de personas)
General Orgaz - Calle de Fortunata y Jacinta ( personajes principales de la novela homónima de Benito Pérez Galdós)
Hermanos García Noblejas - Institución Libre de Enseñanza
Eduardo Aunós - Teniente Castillo (militar que simpatizaba con las ideas republicanas y cuyo asesinato fue utilizado como pretexto para el de José Calvo Sotelo, desencadenante inmediato de la Guerra Civil)
Plaza de Aunós - José Castillejo (jurista y pedagogo)
Pasaje del General Mola - General Baldomero Espartero
General Varela - Carlos Morla Lynch (diplomático)
General Yagüe - San Germán (su antigua denominación)
Fernández Ladreda - Plaza Elíptica (su anterior denominación)
General Moscardó - Edgar Neville
General Saliquet - Soledad Cazorla (primera fiscal de Sala encargada de Violencia sobre la Mujer)

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Las trincheras olvidadas de la Guerra Civil.


http://unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/nuestra-memoria/la-guerra-civil/15251-las-trincheras-olvidadas-de-la-guerra-civil



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Nuestra Memoria La Guerra Civil
Escrito por Pablo Rivas   
Sábado, 23 de Julio de 2016 03:15
Hay tantas que es fácil encontrarse con alguna. Sólo hay que fijarse bien y no confundirlas con cauces secos de arroyos, torrenteras o con las antiguas zanjas cavadas para que los automóviles no salieran del asfalto en los años en los que la zona estaba abierta al tráfico.
La Casa de Campo, finca histórica y mayor parque público de la ciudad de Madrid, cuenta con numerosísimos restos de los combates que allí se libraron durante la Guerra Civil española –en su inmensa mayoría abandonados a las inclemencias del tiempo y sin siquiera rotular– , entre ellos cientos de metros de trincheras.

Pero hay una en concreto que es especial, y en ella se ha fijado el grupo de arqueólogos dirigidos por Alfredo González-Ruibal, investigador del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y en la que estos días trabajan estudiantes de las universidades Complutense, del País Vasco y de Nottingham (Reino Unido), así como de másters en Arqueología del Conflicto de diferentes países y voluntarios internacionales.
El grupo de arqueólogos, trabajando en la trinchera sita junto a las ruinas de la Casa de Vacas de la Casa de Campo. / Álvaro Minguito
“Esta es, probablemente, la única trinchera que se conserva de la batalla de Madrid”, desvela el investigador. Corría el mes de noviembre de 1936 y las tropas de Franco se disponían a atacar la ciudad desde el oeste. El día 7 cruzaban el muro que que Francesco Sabatini construyó en el siglo XVIII para cercar la finca real, en lo que fue el comienzo de casi tres semanas de ataque directo sobre la ciudad, una operación militar que culminó con la resistencia republicana y la estabilización de un frente al oeste de la urbe que estaría activo y sin cambios sustanciales hasta el fin de la contienda.
Dos años y medio de guerra a las puertas de la capital, con sus escaramuzas, ofensivas y contraofensivas, provocaron que los campos de batalla fueran reutilizados en numerosas ocasiones. Algo que no ocurrió aquí. “Es muy difícil localizar un episodio que haya tenido lugar durante los comienzos del ataque sublevado al a capital. En este sitio concreto de la Casa de Campo, por diversas razones, se ha conservado una trinchera que estuvo en uso exclusivamente o principalmente durante el mes de noviembre de 1936”, relata González-Ruibal. Pero ésta no es la única característica que hace a este lugar único.
“La mayor parte de las fortificaciones que se conservan en la Casa de Campo son franquistas. En cambio, en esta esquina los republicanos lograron mantenerse por lo menos dos semanas más, cuando ya prácticamente toda la Casa de Campo había caído en manos sublevadas”. Para mayor interés histórico y arqueológico, la trinchera fue excavada y defendida principalmente por los soldados alemanes de la XI Brigada Internacional, la primera de las fuerzas de ayuda de voluntarios internacionales en constituirse en apoyo al gobierno republicano, apenas unas semanas antes de los combates en Madrid. “Esto es un valor añadido, porque no se conservan muchos campos de batalla como éste donde hayan participado voluntarios internacionales”, destaca.
 Investigadores consultando un mapa del frente de la Ciudad Universitaria. / Álvaro Minguito

La trinchera, sita junto a las ruinas de la antigua Casa de Vacas del parque, tiene además una fisionomía peculiar. “Es una trinchera muy del comienzo de la guerra, no es la trinchera perfectamente diseñada que se ve en otros campos de batalla y en líneas más consolidadas. Seguramente se hizo con cierta precipitación. cuando las tropas sublevadas habían entrado ya en la Casa de Campo, y tiene algunas características que la aproximan a lo que es una trinchera de la I Guerra Mundial (IGM)”. Entre éstas, el hecho de que sea una trinchera muy lineal, “que no es muy buena idea porque si cae un proyectil de artillería puede batir fácilmente a todos los defensores”, apunta González-Ruibal, o que los abrigos de tropa se encuentren en la parte delantera de la zanja, “nuevamente una característica de la IGM y en este caso una buena idea, porque evita que entren proyectiles, balas y metralla en el abrigo al estar dando la espalda al enemigo”.
En resumen, el espacio es “una prueba más de que aquí estuvieron luchando las Brigadas Internacionales y que entre esos brigadistas alemanes había gente que ya había estado en la IGM, con lo que aquí lo que hicieron fue reproducir un poco un campo de batalla de la Gran Guerra”, lo que interesa especialmente al grupo de investigadores.

NIETA DE UN BRIGADISTA

Entre las voluntarias que este mes de julio se encuentran trabajando en la trinchera junto a la Casa de Vacas se encuentra Frieda Park, nieta de un brigadista británico fallecido en el frente de Aragón. “Mi abuelo luchó en España y le mataron, de hecho cerca de Belchite (Zaragoza), donde estuvimos excavando el año pasado”.
Fue precisamente el grupo del CSIC coordinado por González-Ruibal, el que trabajó e investigó en el área de Belchite, una localidad que acabó totalmente destruida tras quedar en medio del frente. “Fue muy emocionante estar allí, en el lugar en el que luchó y murió”, relata la voluntaria, muy implicada en su país en la fundación International Brigades Memorial, una organización que sigue la pista de las Brigadas Internacionales británicas.
Park No es la única británica del grupo. Sue Turner es una profesora jubilada de un pequeño pueblo entre Leeds y Manchester. También participó en la excavación de Belchite, tanto en 2014 como en 2015, las dos ocasiones en las que el grupo de arqueólogos ha trabajado en la zona. “Me interesa mucho la arqueología, voy también a excavaciones en Inglaterra y también tengo interés en la historia política, especialmente la Guerra Civil española, por las Brigadas Internacionales que acudieron desde países de todo el mundo”, relata. “Es una parte de la historia que no se enseña en los colegios ingleses y británicos. Muchos no conocen nada de la Guerra Civil española y de la importancia que tiene, y de cómo la historia en Europa podría ser diferente si hubiese ganado el bando republicano”.

OBUSES DURMIENTES

Por el momento el grupo de arqueólogos ha encontrado fundamentalmente restos bélicos en la zona. “Puede parecer obvio, pero en las trincheras se encuentran muchas más cosas, objetos que tienen que ver con la vida de los soldados”, cuenta González-Ruibal. Entre estos materiales se encuentran decenas de balas, restos de metralla, proyectiles de artillería, proyectiles de mortero e incluso bombas de aviación. Algunos de estos restos han sido retirados por los artificieros de la Guardia Civil, como dicta el protocolo en estos casos.
Proyectil de 105 mm con espoleta francesa sin explotar frente a los parapetos republicanos. / David Fernández
La imagen que transmite la escena a los investigadores es la de un lugar en el que hubo un duro combate continuodurante un período de una o dos semanas. “Realmente la experiencia para estos soldados internacionales, que quitando a los veteranos de lGM era la primera vez que se enfrentaban a un combate, tuvo que ser tremenda. Fueron lanzados directamente desde la segunda línea en Albacete, donde habían entrenado, a un frente durísimo”, relata el coordinador de la excavación.

SIN APENAS FINANCIACIÓN

A pesar de que tres universidades y varias organizaciones internacionales están vinculadas con el proyecto, este tipo de acciones no consigue financiación de los organismos españoles. “La financiación de este proyecto proviene prácticamente en su totalidad de fuera, es muy difícil conseguirla en España para este tipo de proyectos", remarca González-Ruibal.
Para estas tres excavaciones en concreto, una parte importante de los fondos los ha aportado la Universidad de Nottingham, a la que hay que sumar el dinero que ponen los estudiantes estadounidenses, que vienen a trabajar en el proyecto del CSIC, y de fondos europeos.
Pero el proyecto de arqueología, que se desarrollará durante todo el mes de julio, no se limita a la trinchera de la Casa de Vacas. “Este proyecto lo que pretende realmente es comprender cómo afectó la Guerra Civil española a una gran capital”, dice González-Ruibal, quien recuerda que Madrid fue la primera gran ciudad europea que se convirtió en frente bélico. “Fue aquí donde por primera vez un ejército moderno se enfrentó a una ciudad, y lo que nos interesa es recuperar cómo fueron esos paisajes de guerra, como la guerra transformó materialmente la ciudad.
Para ello, el proyecto engloba tres localizaciones. La primera, ya excavada –y en la que ya trabajó el equipo en anteriores ocasiones– es una zona de la Ciudad Universitaria en la que hubo un frente de larga duración, con posiciones republicanas estables durante dos años y medio. “Después vamos a trabajar en el cerro Garabitas, una posición franquista también de larga duración que estuvo ahí durante los dos años y medio que duró la guerra en Madrid y que tiene el elemento añadido de ser un punto icónico de la guerra en Madrid, porque ese era el observatorio desde el cual se bombardeaba la ciudad”.
La trinchera de la Casa de Vacas posee muchas similitudes con una de la I Guerra Mundial. / Álvaro Minguito

El cerro, en el que a día de hoy se pueden observar fácilmente las líneas de trinchera, así como los restos de otras posiciones fortificadas, era el lugar desde el que se atacaban con cañones continuamente zonas como Argüelles o la Gran Vía.
Josu Santamarina, estudiante de un máster de la Universidad del País Vasco y arqueólogo que estos días trabaja en el grupo, explica que el fin de la excavación es “intentar recuperar el relato y la historia que tuvo esta zanja en su momento, en un lugar tan emblemático de Madrid como es la Casa de Campo, pero al mismo tiempo en una esquina del mismo muy marginal”. Así , para él la idea es “intentar rescatar historias olvidadas que en los informes y en las fuentes oficiales no se mencionan y que si no se pierden”.
“La arqueología de la Guerra Civil lo que sirve es para hacer el pasado presente y que nos reunamos todos en torno a esto restos materiales de la guerra y de la dictadura”, apunta por su parte González-Ruibal, “y discutamos sobre ellos”. Para el investigador, no se pueden cerrar las heridas si antes no se ha hablado de ellas. “Es evidente que la Guerra Civil sigue siendo una herida abierta, por mucho que algunos intenten negarlo, y lo que nosotros pretendemos es que nuestras excavaciones, de un campo de batalla o de concentración, para lo que sirvan es para seguir haciendo debate, porque una sociedad democrática no puede existir sin que haya un debate público sobre estas cosas”.
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Fuente: Diagonal
 http://ulises-ulises.blogspot.com.es/

La cartografía de muerte de la Legión Cóndor


http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/23/actualidad/1469266247_015455.html?id_externo_rsoc=FB_CC



Un atlas muestra a través de reveladores mapas la historia y el rastro de destrucción de la unidad nazi en la Guerra Civil. “Qué habría hecho Franco sin ellos”, se pregunta el autor


Boceto inicial del mapa definitivo del ataque a Gernika del Atlas de la Legión Cóndor.
La Legión Cóndor te borraba una ciudad del mapa en un plis plas. Poner a la unidad en mapas ha costado dos años de trabajo, una investigación concienzuda y una virtuosísima labor de síntesis y diseño, incluidos minuciosos iconos de cada tipo de avión. El atlas La Legión Cóndor (editorial Dau), del historiador y cartógrafo Jordi Barra, muestra cronológicamente en medio centenar de elocuentes mapas, complementados con textos, la historia del siniestro contingente alemán (que incluyó más de 800 aeroplanos, la mayoría modelos de última generación) cuya actuación en la Guerra Civil fue decisiva para la victoria de los sublevados.
El resultado es asombroso y esclarecedor. Permite entender de un vistazo la destrucción de Gernika, arroja luz sobre acciones como la masacre de la carretera de Málaga (la desbandá), las 23 pasadas sobre Albacete o el bombardeo de Jaén –aviones alemanes pero tripulaciones españolas- detalla el sistema de comunicaciones de la Cóndor e indica el lugar y causa de la muerte de cada uno de los 299 legionarios alemanes caídos en España. Barra reivindica la aportación que puede hacer la moderna cartografía a la comprensión de la historia. El atlas, con diseño de mapas de Marc Ancochea, forma parte de una colección sobre la Guerra Civil desde la cartografía –ideada por el historiador y especialista en cartografía histórica Víctor Hurtado- y lo han precedido sendos tomos sobre La sublevación y Las brigadas internacionales.

“Los mapas son una estupenda herramienta divulgativa, potencian la memoria visual y permiten no pensar solo en abstracto”, explica Barra, que ha participado con una ponencia sobre cartografía histórica en el reciente congreso dedicado a la Guerra Civil celebrado en Santiago de Compostela. “Hemos avanzado mucho desde los de colorines de la editorial Vicens Vives, ahora se evitan los coloreados excesivos y se persigue una claridad formal que favorece la comprensión”. Los mapas, recalca, fundamentalmente se han de entender, pero han de tener también una calidad estética. Se han trabajado minuciosamente todos los detalles y cada mapa se acompaña de “microhistorias” de interés humano (como la de la ambulancia canadiense en la carretera de Málaga), para hacerlo más atractivo.
El primer mapa muestra el viaje en un Junkers de Lufthansa de la carta de FrancoHitler del 26 de julio de 1936 pidiendo ayuda a Alemania. La porta Johannes Bernhardt, empresario nazi instalado en Larache y que se convertirá en el hombre de Goering en España. En el mapa un avioncito sigue una línea de puntos desde Tetuán hasta Bayreuth, donde Hitler recibe la misiva y toma su trascendental decisión. El mapa siguiente muestra los envíos clandestinos de los hombres y material solicitados a través de empresas y organismos tapadera y el trayecto del buque Usaramo, con soldados y aviones. El paso del estrecho de Gibraltar de las tropas del Ejército de África a bordo de Junkers Ju-52 alemanes, el primer puente aéreo de la historia, se ilustra con otro mapa que incluye el accidente mortal de los alféreces Schiulze y Zech, tras realizar varios vuelos, al tomar tierra en el aeródromo de Jerez de la Frontera el 15 de agosto: son las primeras bajas mortales de las tropas alemanas en España. En un recuadro en el mapa figuran unas palabras de Hitler: “Franco debería erigir un monumento a la gloria de los Ju-52. Es a este avión que la revolución española debe agradecer su victoria”. Todos los mapas además de la información incluyen frases de personajes de la contienda que añaden “espíritu” a la cartografía.
Siguen mapas sobre la generalización de la presencia de combatientes del III Reich en todos los frentes, el rescate fallido de José Antonio Primo de Rivera, la llegada de los tanques de Von Thoma y la peripecia del as de la aviación Rudolf von Moreau, artífice del ataque al acorazado Jaime I, del lanzamiento de víveres en el Alcázar de Toledo y del bombardeo de del Ministerio de la Guerra de Madrid. A doble página, uno de los mapas más interesantes permite observar de un vistazo la creación de la Legión Cóndor en su contexto, en noviembre de 1936, tras la decisión de Hitler de aumentar cualitativamente la presencia militar alemana en paralelo a la ayuda de Stalin a la República y la fundación de las Brigadas Internacionales.
La situación sobre el terreno de la unidad, fundamentalmente aérea y el bombardeo de Cartagena (“las cuatro horas”), preceden a una de las virguerías del atlas: el desplegable del bombardeo de Gernika. Se visualizan en él los diferentes ataques del 26 de abril de 1937 y sobre todo el último, masivo, de las escuadrillas de Ju-52, en alfombra a través de un corredor, lanzando 40 toneladas de bombas explosivas e incendiarias. La cartografía demuestra claramente la intencionalidad aniquiladora del bombardeo más allá de los objetivos militares: un ensayo táctico para la II Guerra Mundial. “Iban a por el puente, sí, y a por el resto”, resume Barra. Es imposible no sentirse impresionado ante la escena de horror que evoca el mapa. Muy interesante es el siguiente, que muestra el largo viaje del cuadro de Picasso sobre la destrucción de la ciudad, incluyendo las giras a fin de recoger fondos para los refugiados españoles. Otros mapas detallan la participación de la Cóndor en las batallas de Brunete, Teruel (con la prueba de los nuevos bombarderos en picado Stukas) y el Ebro. El que recrea la base de hidroaviones en Pollença –incluida su famosa grúa- es uno de los mapas preferidos de Barra.
Los homenajes, el adiós oficial a la unidad y la gran parada aérea de Barajas del 12 de mayo de 1939, que sitúa minuciosamente los 227 aviones de la fuerza española, los 76 de la Cóndor y los 146 de la Aviación legionaria italiana que participaron en el acto, dan paso al gran mapa sobre los muertos de la unidad alemana y la lista de todas las bajas. Es uno de los “rastros de muerte” de la Cóndor, señala Barra. No son muchos muertos, 299. “Es el 1,5 % de los que vinieron. En Teruel, donde hay 20.000 muertos por bando, de la Cóndor mueren 7. En el Ebro, 11, de los cuales 6 en accidente, uno ahogado en la playa. Fueron muy activos pero cayeron muy pocos. La División Azul en un solo día paga esa deuda de sangre”.
Hay más mapas: la visita de Himmler, al que seguimos en su recorrido por Madrid, incluida la corrida de toros y el museo del Prado y luego al monasterio de Montserrat atraído por la leyenda del Grial; y el pago por la Cóndor en forma de la División Azul (incluidas las escuadrillas Azules, bajo el mando de Wolfram von Richthofen, lo que cierra el círculo) en la II Guerra Mundial. Muy interesante es también el mapa del final de los buques alemanes de superficie y submarinos que participaron en la Guerra Civil (el Usaramo, por ejemplo, se muestra hundido en la costa francesa por un ataque aéreo en 1944, y el Deutschland, en el 45 por la RAF en la costa báltica).
¿Qué revelan los mapas acerca de la Legión Cóndor? “Ves claramente que eran unos tipos eficaces, asquerosamente eficaces. Brutales. Su capacidad y su empeño en destruir eran tremendos. Ves a gente fría, que iban directos al grano. Con mucha planificación. Y te preguntas qué habría hecho Franco sin ellos”.

El indigno recibimiento de los republicanos españoles en Francia cumple 75 años. Artículo de enero de 2014.

http://www.eldiario.es/catalunya/indigno-recibimiento-republicanos-espanoles-Francia_0_216628906.html




Los republicanos creían entrar en territorio amigo y fueron tratados como ganado, pese a ser ciudadanos civiles o soldados regulares de un gobierno democrático reconocido por la comunidad internacional
Exiliats republicans al camp d'Amélie-les-Bains  /  Història Gràfica de la Catalunya Autònoma
Exiliados republicanos en el campo de Amélie-les-Bains / Història Gràfica de la Catalunya Autònoma
Este mes de enero se cumplen 75 años del éxodo hacia la frontera pirenaica franco-catalana de medio millón de refugiados republicanos, tanto civiles como milicianos, empujados por el avance de las tropas de Franco. Constituyó uno de los grandes dramas europeos del siglo XX, un naufragio masivo ante el que nada fue previsto por las autoridades francesas, advertidas con anticipación sobre la posible magnitud del alud humano. La actitud del país de la "Libertad, Igualdad, Fraternidad" y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Ciudadano se limitó a un gélido recibimiento estrictamente militar, cargado de menosprecio moral y material, ignominioso y degradante para civiles y militares españoles. Los republicanos creían entrar en territorio amigo y fueron tratados como ganado, pese a ser ciudadanos civiles o soldados regulares de un gobierno democrático en ejercicio, reconocido por la comunidad internacional.
Unos 260.000 milicianos se vieron amontonados los primeros meses en los campos de concentración de las playas de Argelés, Saint-Cyprien y Le Barcarés sin ninguna instalación de abrigo. Casi la misma cifra de refugiados civiles (mujeres, niños, ancianos) fueron dispersados obligatoriamente en el interior de Francia mediante convoyes ferroviarios formados a menudo con vagones de mercancías. Tres cuartas partes ya habían regresado a España a finales de 1939, donde la suerte que les esperaba no era más halagüeña, como tampoco la de quienes se quedaron en Francia en vísperas de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana.
Juego de coaliciones
El gobierno francés del Frente Popular, presidido por Léon Blum, prescindió de simpatías ideológicaa y aplicó durante la Guerra Civil española una dura Política de No Intervención para no contrariar al gobierno conservador inglés, con quien necesitaba mantener la postura común ante el ascenso de Alemania ya dirigida por Hitler. Léon Blum cedió la presidencia del gobierno en abril de 1938 al radical Édouard Daladier, quien se coaligó esta vez con la derecha y puso fin al gobierno de Frente Popular. Además de sepulturero del Frente Popular francés y responsable del degradante recibimiento de los refugiados españoles, Daladier era el "hombre de Munich", el reciente signatario junto con Chamberlain, Hitler y Mussolini en setiembre de 1938 de la capitulación franco-británica ante la anexión germánica de la región de los Sudetes checoslovacos, tras haber anexionado Austria en marzo anterior. Para Neville Chamberlain y Édouard Daladier era la culminación triunfal de su política de “apaciguamiento" del ascenso germano-italiano...
La cifra de soldados republicanos encaminados en aquellos quince días de crudo invierno comprendidos entre el 27 de enero y el 10 de febrero de 1939 hacia la divisoria francesa fue el previsible, en función de los contingentes bien conocidos del Ejército del Este y el Ejército del Ebro. En cambio, no fue así con respecto a los civiles. La magnitud de la marea humana se desbordó en la frontera por la proporción de civiles fugitivos de las represalias contra el tejido social "rojo" aplicada desde el primer día en las zonas ocupadas por el ejército franquista contra los sospechosos de simpatías republicanas o izquierdistas. En Cataluña se acumulaban desde mediados de 1938 un total de 700.000 civiles evacuados de otras zonas republicanas. A comienzos de 1939 la cifra había aumentado hasta el millón.
El lunes 23 de enero las autoridades republicanas huyeron de Barcelona. La capital catalana fue ocupada el jueves 26 sin resistencia militar ni civil, mientras el gobierno republicano se instalaba en el castillo militar de Sant Fernando, en Figueres, a un tiro de piedra de la frontera. La magnitud y la rapidez de la retirada republicana sorprendió a Franco. Después de la batalla del Ebro, en tan solo cincuenta días acorraló a medio millón de fugitivos civiles y militares en la raya fronteriza. No hubo batallas ni enfrentamientos de consideración tras la ocupación de Barcelona.
Cierre de la frontera
El mismo día 26 de enero el gobierno de París decidió cerrar la frontera con España, excepto para las contadas personas provistas de pasaporte en regla y visado consular francés. Se resistía a admitir la inexorable evidencia del alud humano que se acercaba. Presionado por sus dimensiones, la noche del 27 al 28 de enero la abrió exclusivamente a mujeres, niños y ancianos, por miedo a que la desesperación cundiera entre la gran cantidad de fugitivos y se convirtiera en avalancha sin control. Más de un centenar de periodistas y reporteros gráficos de varias nacionalidades se apostaban en los pasos fronterizos franco-catalanes para narrar el nuevo episodio de la guerra española. El lunes 30 de enero el diario local perpiñanés L'Indépendant calculaba que eran 135 periodistas los destacados en la zona.
El gobierno francés esperó ocho inacabables días, hasta el domingo 5 de febrero, para abrir a los contingentes militares el puesto de Cerbère y el lunes 6 de febrero El Perthús, después del paso a Francia del presidente Azaña, el presidente Companys, el lehendakari Aguirre y otras autoridades de la República. Cuatro días más tarde, el jueves 9 de febrero las tropas franquistas alcanzaban El Perthús, donde hasta pocos minutos antes se mantuvo el flujo apresurado de fugitivos.
Hostilidad e indiferencia
La dirigente anarquista Federica Montseny (primera mujer ministro en la historia de España, una década antes de que las hubiese en Francia), cruzó a pie por El Perthús la noche del 27 al 28 de enero, pese a disponer de pasaporte diplomático, y dejó un testimonio escalofriante en el libro Pasión y muerte de los españoles en Francia sobre "la suma de hostilidad e indiferencia aportadas por quienes representaban a la nación francesa en aquellos momentos, agravando la situación de los vencidos y haciendo de nosotros un rebaño de parias, una inmensa legión de esclavos sin ninguno de los derechos reconocidos por el Estatuto Internacional del Derecho de Asilo a los refugiados políticos y por todas las leyes que regulan universalmente la suerte de los prisioneros de guerra".
Incluso después de la llegada de la marea humana, la lentitud en habilitar cualquier tipo de instalación en las playas donde fue recluida era evitable y tuvo como objetivo fomentar el retorno de los refugiados, las repatriaciones voluntarias a España. El ministerio francés de Defensa se negó a abrir ninguno de sus campos militares vacíos del sur del país, como los de La Valbonne (departamento del Gard), Caylus (Tarn y Garona), Larzac (Dordoña) o La Courtine (Creuse), habilitados para alojar tropas, con el argumento de que podían ser necesarios en caso de súbita movilización de reservistas franceses ante a la escalada militar alemana. El ejército más numeroso del continente europeo, beneficiado los años anteriores con presupuestos extraordinarios frente el agresivo rearme germano-italiano, no puso a disposición de los refugiados españoles durante el primer mes del operativo ninguno de sus medios más indispensables como tiendas de lona, literas, estufas, cocinas o letrinas de campaña. "Ni una sola manta de sus reservas", escribía el Periódico Le Midi Socialiste el 15 de febrero.
80.000 refugiados en Argelés
La población francesa presenció el éxodo como algo ajeno a su vida cotidiana, casi imaginario, fruto de una guerra lejana disputada a escasos kilómetros de sus casas. La propaganda conservadora se encargó de avivar la incomprensión y el miedo ante los "rojos" españoles. El historiador Pierre Vilar testificó que en verano de 1938 pasó unos días por motivos familiares en la localidad fronteriza de Ceret  y le sorprendió el escaso eco que despertaba la lucha desatada en la otra vertiente de la montaña. George Orwell, tras abandonar España aquel mismo año 1938, residió unos días en el municipio costero rosellonés de Banyuls y escribió en el libroHomenaje a Cataluña: "La pequeña ciudad parecía sólidamente profranquista".
El 3 de febrero solo había 300 refugiados en el campo de concentración de la playa de Argelés. La cifra crecería a enorme velocidad: 20.000 el día 6, 75.000 tres días más tarde, 80.000 el 11 de febrero. Acto seguido lo ampliaron a las playas siguientes de Saint-Cyprien y Le Barcarés. Durante los diez primeros días, decenas de miles de hombres, mujeres, niños y ancianos no recibieron prácticamente alimentación caliente, ni tampoco atención médica los heridos y enfermos. De vez en cuando un camión lanzaba chuscos de pan por encima de la alambrada.
Desarme de las tropas republicanas
Las autoridades francesas no consideraron ni por un instante la propuesta del jefe del Estado Mayor republicano, el general Vicente Rojo, para que las unidades pudieran ser reconstruidas en territorio francés y repatriadas de forma organizada a los frentes de combate que permanecían abiertos en las zonas Centro-Sur y Levante españolas. El gobierno francés ordenó desarmarlas sobre la misma raya fronteriza, desmembrarlas de sus mandos y encerrarlas en campos de concentración improvisados sobre el arenal batido por el frío y el viento o en los prados nevados de las zonas de montaña, mientras el emisario del gobierno de París negociaba en Burgos con el general Franco su repatriación como vencidos.
El único objetivo del recibimiento francés fue encerrarlos, y nada había sido preparado ni tan siquiera para eso. Las "instalaciones" tuvieron que ser construidas en las playas a marchas forzadas por los propios internos, con los suministros proporcionados lentamente por las autoridades francesas las semanas siguientes.
Un año después del éxodo español, Francia encajaba otro de mayores proporciones todavía en su frontera norte, a raíz de la huida hacia el centro y el sur del país de 10 a 12 millones de civiles holandeses, belgas y franceses que escapaban de la invasión alemana y sus continuos bombardeos y ametrallamientos en vuelos rasantes sobre las carreteras infestadas de fugitivos. La mayoría regresaron a sus casas al cabo de unas semanas o pocos meses. A nadie se le ocurrió encerrarlos en ningún campo de concentración.