dijous, 14 de març del 2019

El mapa del terror franquista de los campos de concentración

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/03/12/campos_concentracion_franquismo_92751_1012.html

  • Carlos Hernández de Miguel publica Los campos de concentración de Franco, una investigación que concluye que en España hubo alrededor de 300 campos con entre 700.000 y un millón de víctimas
  • Andalucía, con 52, fue la comunidad con más campos de concentración, seguida de la Comunitat Valenciana, las dos Castillas y Aragón
  • El autor explica a infoLibre que este es uno de los capítulos de la represión franquista menos atendidos, quizá por el deseo de la dictadura de separarse del régimen nazi

Publicada el 12/03/2019 a las 06:00Actualizada el 12/03/2019 a las 11:17
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Los prisioneros abarrotan el campo de concentración habilitado en la plaza de toros de Santander.
Los prisioneros abarrotan el campo de concentración habilitado en la plaza de toros de Santander. 
Biblioteca Nacional de España
Campo de concentración. Tres palabras que, inevitablemente, evocan a la Alemania nazi. A Auschwitz, a Mauthausen, a Dachau. Pero no hace falta ir tan lejos. Campos de concentración también hubo en Rota, en Jaca, en Oviedo, en Reus. Son menos conocidos porque han sido menos pronunciados. Y menos estudiados. Fueron campos de concentración franquistas y, como los nazis, eran centros de castigo al enemigo de la dictadura. "Para coger aquella mala comida había que hacer largas colas de hombres hambrientos, bajo una nevada, y cuando llegabas a la perola te echaban un cazo de agua con espinas de pescado que tenías que tirar, porque no te lo podías comer". Es lo que recuerda Antonio Torres Morales del campo de concentración de Miranda de Ebro —situado en Burgos y recordado como el más longevo—, cuyo terror y crueldad sufrió en primera persona. Su relato, no obstante, es colectivo. "Comidas escasas, con bichos y piedras hervidas junto a las legumbres", relata Emilio Fernández Seisdedos, prisionero en isla Saltés, en Huelva. Los testimonios podrían ser inacabables.


Ha sido el periodista y escritor Carlos Hernández de Miguel quien los ha recogido en el libro Los campos de concentración de Franco. Sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas (Penguin Random House España), que sale a la venta este jueves. Es el resultado de tres años de investigaciones y de acceso a los archivos que contenían este capítulo olvidado de la historia de España. Y es que muy poco se ha publicado sobre los campos de concentración franquista. Y no fueron pocos como para justificar este silencio. Hubo, oficialmente, 296. Repartidos por toda España. Con la misma crueldad. Y por allí pasaron, según Hernández de Miguel, entre 700.000 y un millón de españoles y españolas.

Son cifras difíciles de olvidar. Pero aun así, este capítulo no ha sido demasiado atendido. ¿Por qué? "Yo creo que hay varias razones para explicarlo. La primera de ellas es que la magnitud de la represión franquista tuvo muchas ramificaciones. Hubo muchas vías para reprimir a la gente y esta, en concreto, quedó un poco apartada, olvidada e, incluso, minimizada", explica Hernández de Miguel en conversación con infoLibre. "Pero también hay un segundo elemento en este olvido", añade. Uno de los objetivos del régimen franquista fue borrar "toda la huella de sus crímenes y de la colaboración con el régimen nazi". Y "el término 'campo de concentración' se asocia al nazismo".

Pero el problema es que la España democrática tampoco ha hecho bien su trabajo. El franquismo tuvo "40 años para reescribir la historia y la democracia no hizo los deberes de volver a escribirla para que no se mantuviera el relato de los herederos de la dictadura", lamenta.

El terror repartido por la geografía española

Los hubo durante la Guerra Civil y durante la dictadura. Y fueron muchos. Según la investigación llevada a cabo por Hernández de Miguel, se cuentan por centenares. Hasta los casi 300. Y la mayoría estaban en Andalucía. Allí, concretamente, hubo 52 campos de concentración: dos en Almería, cinco en Cádiz, 12 en Córdoba, ocho en Granada, cuatro en Huelva, nueve en Jaén, cinco en Málaga y siete en Sevilla. Ninguna de sus ocho provincias se libró de estos centros.



A Andalucía la siguió la Comunitat Valenciana, donde llegó a haber 41 campos; Castilla-La Mancha, con 38; y Castilla y León, con 24. En todas las comunidades, sin ningún tipo de excepción, hubo alguno. En Aragón fueron 18 —siete en Huesca, cinco en Teruel y seis en Zaragoza—; en Asturias, 12en Baleares, sieteen Canarias, cinco —contando con dos centros tardíos, es decir, construidos después de la Guerra Civil—; en Cantabria, 10en Cataluña, 14 —cuatro en Barcelona, dos en Girona, seis en Lleida y dos en Tarragona; en Euskadi, nueve —cuatro en Álava, tres en Gipuzkoa y dos en Bizkaia—; en Extremadura, 17 —13 en Badajoz y cuatro en Cáceres—; en Galicia, 11 —ocho en A Coruña, uno en Ourense y dos en Pontevedra—; en La Rioja, dosen Madrid, 16en Murcia, 11; y en Navarra, cuatro.

Y no solo ahí: en Ceuta, en Melilla, en el Protectorado de Marruecos y en el Sáhara español hubo, al menos, otros cinco.

La mayoría eran recintos al aire libre, aunque también se usaron instalaciones y edificios ya existentes. Pero además, se trata de espacios hoy reconvertidos a los que asisten multitud de personas sin conocer que hace décadas fueron el escenario de unas de las formas de represión más duras practicadas por la dictadura franquista. El estadio del Viejo Chamartín donde jugaba el Real Madrid, el campo del Puente de Vallecas, el Hostal de San Marcos en León o el Palacio Ducal de Lerma fueron, en su momento, lugares utilizados como campos de concentración donde se hacinaban centenares de prisioneros y prisioneras republicanos.


Desde el inicio de la guerra hasta finales de los años 40

Fue una forma de represión que se practicó en toda España. Pero los tiempos no fueron los mismos en todas las autonomías. Los primeros campos de concentración comenzaron a construirse en el año 1936, después del golpe militar con el que comenzó la Guerra Civil. Y lo hicieron con un objetivo muy claro: sembrar el terror en el enemigo republicano. Así lo dijo, de hecho, el propio Franco en una orden enviada a sus generales el 20 de julio de 1936, tan solo dos días después del golpe: "Organizarán campos de concentración con los elementos perturbadores, que emplearán en trabajos públicos, separados de la población".

Así lo dijeron y así lo hicieron. La noche del 17 al 18 de julio los militares golpistas asesinaron, como recuerda Hernández de Miguel, a 189 personas en Ceuta y Melilla. Dos días después, El Telegrama del Rif avisaba de la creación del primer campo de concentración, tal y como ordenó y avisó Franco: "Ayer fueron detenidos varios paisanos a los cuales se trasladó a la Alcazaba de Zeluán, donde ha quedado establecido un campamento de concentración de detenidos".


"El grueso del sistema de los campos de concentración se extendió desde 1936 hasta noviembre de 1939. Es decir, duró toda la Guerra Civil y los primeros meses de la posguerra", cuenta Hernández de Miguel. En ese momento se cierra la mayoría. La mayoría, pero no todos. "Algunos quedaron abiertos, pero sobre todo hay que destacar que siguieron funcionando por toda España decenas de batallones de trabajadores que hacían trabajos forzados", añade. Lo hacían como todos los recluídos en los campos: sin haber sido juzgados ni, por tanto, condenados.

Fue en 1948 cuando, definitivamente, cesaron. Un año antes se cerró el campo más longevo: el de Miranda de Ebro. En aquella época, la represión franquista ya se había trasladado a las cárceles españolas.

"Huir de la sombra de Auschwitz"

Fueron doce años de represión en campos de concentración. Pero hasta ahora se desconocía el número y la ubicación de todos ellos. Hernández de Miguel tiene claro que una posible explicación de este hecho es la influencia del nazismo. Una influencia que, no obstante, no debería existir. "Yo creo que no es bueno que hagamos una comparación entre los campos españoles y los nazis. Hay que evitarlo porque, al lado de campos como Auschwitz, las víctimas españolas parecen menos víctimas", explica. "Es necesario alejar esa comparación para no caer en estereotipos y poder estudiar la naturaleza propia de los campos franquistas, que ya tuvieron la crueldad suficiente", remata.

Y es que entre un sistema y otro hay similitudes, pero también diferencias. "Los españoles eran mucho más caóticos. En los campos nazis había más homogeneidad. Eran más parecidos entre sí porque las normas de funcionamiento se establecían desde Berlín", explica Hernández de Miguel. Aquí, continúa, eran los distintos generales los que marcaban cómo funcionaba cada centro.

Pero, no obstante, ambos respondían a un mismo objetivo. "Por un lado, servían para exterminar a los más significados enemigos, aquellos que habían ocupado cargos en la administración republicana o en sindicatos o partidos. Estos, normalmente, eran condenados a muerte con o sin consejo de guerra, que también podía condenarlos a prisión", explica.

Por otro lado, también servían como lugar de adoctrinamiento. "Franco tenía sus necesidades de guerra y sabía que no podía exterminar a toda la población", asegura. Por ello, los campos también sirvieron para "deshumanizar" a aquellos republicanos que no se consideraban tan radicales. Los "recuperables", en palabras de Hernández de Miguel. "Con el miedo, el castigo y el hambre acababan domesticados", afirma.

¿Y cómo se establecía esta distinción? Se investigaba a cada prisionero pidiendo información a alcaldes, curas y guardias civiles de la zona en la que vivían. Estos, a continuación, emitían un informe que enviaban al campo de concentración. Un informe que "determinaba el futuro de los prisioneros". "Ir a misa, por ejemplo, determinaba la frontera entre la vida y la muerte de una persona".

Más contenidos sobre este tema




Primeros pasos para un banco de ADN de víctimas de la G.Civil y el franquismo.

https://www.lavanguardia.com/vida/20190311/46980493208/primeros-pasos-para-un-banco-de-adn-de-victimas-de-la-gcivil-y-el-franquismo.html




Madrid, 11 mar (EFE).- Expertos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) se han reunido este lunes con representantes de laboratorios de ADN y memoria histórica de cinco comunidades, entre ellas la valenciana, para avanzar en una base de datos nacional de perfiles biológicos de familiares y víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura.
Según informa en un comunicado el Ministerio de Justicia, al encuentro han acudido representantes de Extremadura, Baleares, Navarra, País Vasco y la Comunitat Valenciana, que han puesto en común su experiencia y el número de restos óseos y muestras genéticas de familiares que albergan sus bases de datos.
Por parte del INTCF, el facultativo Antonio Alonso ha expuesto los contenidos de la guía elaborada por la Comisión Nacional para el Uso Forense de ADN para la realización de estudios de identificación genética de víctimas de la Guerra Civil.
El documento incluye recomendaciones para estandarizar el trabajo de los distintos laboratorios forenses para crear en el futuro una red de centros especializados.
Tras esta primera reunión, explica Justicia, se quiere avanzar en un informe que fije protocolos homologables para la realización de los análisis genéticos y definir los requerimientos técnicos que tendrá la base de datos nacional de ADN y memoria histórica, para determinar la aplicación informática más adecuada para su desarrollo.
El Ministerio apunta que va a emplazar de nuevo al resto de comunidades a que identifiquen sus laboratorios de referencia y se sumen a este proyecto. EFE

Los restos de los fusilados por el franquismo en Sant Ferran (Formentera) ya descansan en el cementerio

https://cadenaser.com/emisora/2019/03/11/radio_ibiza/1552323418_095393.html



Se ha hecho entrega de manera simbólica a la familia de los tres restos que tenían impacto de balas

Un momento durante el acto de homenaje a las víctimas del franquismo / 

El Govern ha devuelto a los familiares parte de los restos de los fusilados y exhumados en la fosa de Sant Ferran, en Formentera, depositándose después dichos restos en un nicho del cementerio.
Las víctimas, han recordado desde el Govern, fueron exhumadas entre finales de noviembre y principios de diciembre de 2017 en una acción impulsada por de la Conselleria de Cultura, Participación y Deportes.
Los restos se hallaron durante los trabajos de localización, excavación y posterior exhumación de la fosa situada en el interior del cementerio de Sant Ferran, propiedad del Obispado. En concreto, se llevaron a cabo seis sondeos interiores y cinco sondeos exteriores en el cementerio.
Los sondeos interiores se realizaron en los lugares donde la tradición popular indicaba que se encontrarían los cuerpos, que debían estar junto a la puerta de entrada, bajo unas tumbas construidas entre 1956 y 1984, debajo de una fosa y en una parte del cementerio donde aparentemente no había ninguna cruz.
Los sondeos exteriores tuvieron lugar con máquina excavadora donde también la tradición popular apuntaba que los cuerpos podían encontrarse. Allí se comprobó que la tapia sudeste tenía unos restos de cemento que tapaban agujeros en el muro causados por disparos y se encontraron 4 proyectiles, uno enquistado en la pared.
Según el Govern, durante los trabajos tomó fuerza el relato que explicaría que los restos se habrían transportado al osario. Los técnicos encontraron un fragmento de húmero y dos de cráneo con una erosión causada por arma de fuego que supuestamente corresponderían a las víctimas del franquismo.
Para llevar a cabo las comprobaciones de las víctimas se ha procedido de dos maneras. La primera, ha sido a partir del estudio del registro civil, comprobándose los años comprendidos entre 1991 y 1944.
De los 156 individuos que aparecen, ninguno tiene como causa de muerte registrada un impacto de proyectil, por lo cual estas tres piezas de hueso podrían corresponder a alguna de las cinco personas asesinadas.
La segunda comprobación fue la compatibilidad de ADN entre estos restos y familiares vivos de las cinco personas fusiladas. El ADN estaba dañado y no se ha podido asegurar la consanguinidad.
Por ello, se ha hecho entrega de manera simbólica de los tres restos que tenían impacto de balas, depositándolos en un nicho donde ahora los familiares podrán ir a recordar a sus parientes.


ARMHEX organiza la presentación del libro "Mecanismos de control social y político en el primer franquismo".



NOTA DE PRENSA

Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura
ARMHEX


La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX), organiza la presentación del libro "Mecanismos de control social y político en el primer franquismo", mañana JUEVES 14 DE MARZO DE 2019, A LAS 19.30 HORAS, EN BADAJOZ, salón noble de la Diputación de Badajoz.

La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX), organiza la:


Presentación del libro



"Mecanismos de control social y político en el primer franquismo"
 Julián Chaves Palacios (Coord.)


Anthropos (Grupo Editorial siglo XXI)


Intervienen


JULIÁN CHAVES PALACIOS
Historiador 
Catedrático de Historia de la Universidad de Extremadura
Coordinador de la obra


Juan Ángel Ruiz Rodríguez

Historiador
Profesor asociado Uex y colaborador del libro


JUEVES 14 MARZO 2019. 19.30 h.

Salón Noble

Diputación de Badajoz
Calle Obispo de San Juan de Ribera, 6.
BADAJOZ



Entrada Libre hasta completar aforo




ORGANIZA:



ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX).


COLABORA:

ÁREA DE CULTURA DE LA DIPUTACIÓN DE BADAJOZ




*****************



Este libro, publicado por Anthropos (Grupo Editorial siglo XXI), ha sido coordinado por el Catedrático Acreditado de la Universidad extremeña Julián Chaves Palacios.

El estudio lleva el título de «Mecanismos de control social y político en el primer franquismo», siendo el libro número 60 de la colección "Memoria Rota!.

Además de su coordinador han trabajado otros 12 historiadores adscritos a diversas facultades y universidades tanto españolas como internacionales. Entre ellos, José Ángel Camisón Yagüe, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Extremadura; Laura Muñoz Encinar, investigadora postdoctoral de la UEX en la Universidad de Ámsterdam; Glicerio Sánchez Recio, catedrático emérito de la Universidad de Alicante; Carlos Sola Ayape, doctor en Historia por la Universidad de Navarra e investigador en el Tecnológico de Monterrey (Ciudad de México); Matteo Tomasoni, historiador italiano y doctor por la Universidad de Valladolid; Juan García Pérez y Fernando Sánchez Marroyo, ambos catedráticos de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura, el Doctor en Historia, historiador y profesor del IES Bioclimático de Badajoz, Francisco Javier García Carrero, o el doctor en Historia Juan Ángel Ruiz Rodríguez.

Esta nueva publicación es una contribución al conocimiento de una dictadura, regido en sus casi cuatro décadas de existencia, por las Leyes Fundamentales y el protagonismo de un Jefe de Estado, de un dictador, que dirigió con mano de hierro y sanguinaria los destinos de España, de principio a fin.

Esta publicación constituye una nueva aportación al conocimiento de la dictadura de Franco, en este caso de sus primeros años, en lo que se conoce como primer franquismo, fase marcada por las dificultades, especialmente acentuadas en los años de posguerra. Período de autarquía, de precariedad social y económica, de cruel represión sobre los vencidos y disidentes, que marcó a una sociedad maltrecha por las consecuencias de la Guerra Civil que trataba de iniciar una nueva vida en medio de enormes dificultades. Vicisitudes especialmente agravadas en aquellos grupos sociales sospechosos de animadversión al régimen. La dictadura desde sus inicios, no dudó 
en activar toda una 
serie de mecanismos conducentes a establecer la bases que 
le permitieran prolongar su permanencia en el poder durante 
años. Imposición por la fuerza de un "Nuevo Orden" que se caracterizó por 
implantar principios arbitrarios y disolutos en la gobernanza 
del país.

Todas estas cuestiones son analizadas en esta obra colectiva, producto de investigaciones históricas novedosas basadas en fondos archivísticos y testimoniales de indudable interés.  



dimarts, 12 de març del 2019

Noticias de marzo. Amigos Brigadas Internacionales.



Estimados amigos,
Este año comenzó con variadas e intensas actividades, propias y ajenas, de las que os queremos informar:
Comenzaron en San Fernando, Cádiz, con la presentación de dos librosLa España de Alvah Bessie, de Randal Scamardo, y Nosotras estamos con vosotros, de Gusti Jirku.
También a finales de enero se celebraron en Tarancón las II Jornadas de rehabilitación de El Hospitalillo, que fue abierto por el Servicio Sanitario Internacional a partir de febrero de 1937, junto con otros más en Huete, Saelices, Villarejo y Colmenar de Oreja.
En febrero se realizó con éxito la II Marcha Memorial de la Desbandá, que va tomando fuerza año tras año.
El 16 de febrero tuvo lugar la XII Marcha del Jarama, esta vez sobre la Ruta de la XI BI.
Paralelamente se realizó la 1ª Semana por la Memoria Democrática en Rivas Vaciamadrid y en Mejorada del Campo se instaló la exposición Brigadistas. La Colección fotográfica del General Walter.
Mirando al futuro inmediato, tenemos dos actos:
La VIII Marcha memorial batalla de Guadalajara, que se hará el próximo sábado, 16 de marzo de 2019. El punto de encuentro, a las 11h, será en la Plaza Mayor de Torija, (Guadalajara). Contacto: foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com
Presentación del libro ¡Es la guerra, camarada!, del brigadista de origen búlgaro-sefardí César Covo. Será en la librería La Central de Callao a las 19h.

Un recuerdo cariñoso para nuestros brigadistas: Virgilio Fernández, Josep Almudéver y Geoffrey Servante

Salud y República




Franco creó 300 campos de concentración en España, un 50% más de lo calculado hasta ahora.


https://www.eldiario.es/sociedad/Franco-campos-concentracion-Espana-calculado_0_876663097.html


Franco creó en España un centenar más de campos de concentración de los que se creía hasta ahora. Una investigación del periodista Carlos Hernández plasmada en su libro Los campos de concentración de Franco documenta 296 en total, a partir sobre todo de la apertura de nuevos archivos municipales y militares. Por los campos pasaron entre 700.000 y un millón de españoles que sufrieron "el hambre, las torturas, las enfermedades y la muerte", la mayoría de ellos además fueron trabajadores forzosos en batallones de esclavos. Estuvieron abiertos desde horas después de la sublevación militar hasta bien entrada la dictadura.
El estudio anterior más completo, de Javier Rodrigo, había documentado hasta 188 campos de concentración en todo el país. También en torno a 10.000 víctimas mortales entre los asesinados y los fallecidos a consecuencia de las condiciones vividas ahí, pero Hernández cree que "esa cifra se queda corta con estos nuevos datos. Es imposible documentar todos los asesinatos y muertes porque no dejaban registro, pero en solo 15 campos que han podido ser investigados en esto ya calculamos entre 6.000 y 7.000. No es una proporción exacta porque entre esos 15 estaban algunos de los más letales, pero nos hacemos una idea de que hay muchas más víctimas".


Mapa elaborado por Ana Ordaz
La comunidad autónoma que más campos albergó fue Andalucía, pero hubo por todo el territorio: el primero fue el de la ciudad de Zeluán, en el antiguo Protectorado de Marruecos, abierto el 19 de julio de 1936, y el último fue cerrado en Fuerteventura a finales de los años 60. El 30% eran "lo que imaginamos estéticamente como campos de concentración, es decir, terrenos al aire libre con barracones rodeados de alambradas. El 70% se habilitaron en plazas de toros, conventos, fábricas o campos deportivos, hoy muchos reutilizados", explica Hernández. Ninguno de los presos había sido juzgado ni acusado formalmente ni siquiera por tribunales franquistas, y pasaron ahí una media de 5 años. Sobre todo eran combatientes republicanos, aunque también había "alcaldes o militantes de izquierdas" capturados tras el golpe de estado en localidades que cayeron en manos del ejército franquista.
Prisioneros de las Brigadas Internacionales en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos).
Prisioneros de las Brigadas Internacionales en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos). BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

Trabajos forzosos, hambre y torturas

En los campos de concentración de Franco se hacía una labor de "selección". Se investigaba a cada uno de los prisioneros, principalmente mediante informes de alcaldes, curas, y de los jefes de la Guardia Civil y la Falange de las localidades natales. A partir de ahí, clasificaban a los prisioneros en tres grupos, en términos franquistas: los "forajidos", considerados "irrecuperables", iban directamente a juicio, en el que se les decretaba cárcel o paredón. Los "hermanos forzados", es decir, los que creían en las ideas fascistas pero obligados a combatir en el bando republicano; y los "desafectos" o "bellacos engañados", los que estaban del lado republicano pero los represores valoraban que no tenían una ideología firme y que eran "recuperables".
Los "desafectos" poblaron de manera estable los campos de concentración y fueron condenados a trabajos forzosos. Durante la guerra estuvieron obligados a cavar trincheras, y al término del conflicto, principalmente a labores de reconstrucción de pueblos o vías. Sufrieron torturas físicas, psicológicas y lavados de cerebro: tenían que comulgar, ir a misa, o cantar diariamente el Cara al Sol, como ha documentado Hernández. También hay testimonios explícitos de hambrunas extremas, "la peor pesadilla de los prisioneros", enfermedades como el tifus o tuberculosis y plagas de piojos. Muchos de ellos fueron asesinados en el propio campo o por tropas falangistas que iban a buscarles, y otros muchos no sobrevivieron a la falta de alimento, higiene y atención sanitaria.
En noviembre de 1939, meses después del fin de la guerra, se cerraron muchos campos, "pero lo que sucede realmente es una transformación", relata el periodista. "La represión franquista era tan bestia y tenía tantas patas que evolucionó en función de las circunstancias. Franco, aunque aliado con Italia y Alemania, quería dar una buena imagen ante Europa, quería emitir una propaganda de respeto de los derechos humanos. Por eso oficialmente los campos terminan, pero algunos perduran durante mucho tiempo". El último oficial, también el más longevo, fue el de Miranda de Ebro (Burgos), que duró de 1937 a 1947.
Después hubo lo que Hernández denomina "campos de concentración tardíos", creados durante los años 40 y 50 y con denominaciones ya distintas. Fueron el de Nanclares de Oca (Álava), La Algaba (Sevilla), Gran Canaria y Fuerteventura, estos dos últimos para prisioneros marroquíes de la guerra del Ifni y cerrados en el 59. Durante el resto de la dictadura siguieron quedando vestigios: por ejemplo, en 1966 se clausuró la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía (Fuerteventura), en la que se encarcelaba y "reeducaba" a homosexuales.
Prisioneros haciendo el saludo fascista en el campo de concentración de Irún en Guipúzcoa
Prisioneros haciendo el saludo fascista en el campo de concentración de Irún en Guipúzcoa BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

"Ha habido miedo a hablar"

Según Hernández, hay que "rehuir" la comparación que parece inevitable con los campos nazis. En primer lugar porque "al lado de Auschwitz, de millones de víctimas en la cámara de gas, cualquier crimen brutal parece menos crimen". Y en segundo porque el sistema franquista era muy diferente: así como en la Alemania nazi todo estaba más o menos estructurado y los dividían entre los de exterminio directo y los de exterminio por trabajo, los españoles eran mucho más heterogéneos y todo más "caótico". Los campos de Franco variaban mucho en tamaño, y la suerte y destino de los prisioneros dependía en muchos casos de las decisiones del propio oficial, que los había más y menos sanguinarios.
Sobre el papel, estos centros estaban destinados solo a hombres: "En la mentalidad machista y falsamente paternalista de los dirigentes franquistas, las mujeres no encajaban en los campos de concentración". Aunque sí hubo grupos de cautivas en algunos como en el de Cabra (Córdoba), ellas fueron sometidas a idénticas torturas sobre todo en las cárceles. Las prisiones, al igual que las unidades del Patronato de Redención de Penas que construyeron el Valle de los Caídos, no están incluidas en esta investigación. Hernández la ha limitado a lo que la propia documentación del régimen categoriza como 'campos de concentración' –además de los cuatro tardíos– porque "la represión fue de tal magnitud y tuvo tantas estructuras que para poder explicarla tienes que parcelarla".
La segunda parte del libro de Hernández, que se publica el próximo 14 de marzo, consta de testimonios de víctimas. Quedaban pocos supervivientes que pudieran contarlo pero el autor conversó directamente con media docena de los que fueran presos en uno o varios de los casi 300 campos de concentración. Todos ellos han fallecido en los últimos tres años, el último el pasado jueves, Luis Ortiz, quien pasó por el de Irún, por el de Miranda de Ebro y por el de Deusto.
Durante muchas décadas "ha habido vergüenza y miedo" a hablar. Además de esas conversaciones con los antiguos presos, mucho de lo recuperado por Hernández parte de publicaciones elaboradas durante la Transición y de documentos familiares: "Hubo mucha gente que dejó escritos a sus hijos y nietos de lo que ocurrió". Él anima a eso, "a preguntar a la abuela, al abuelo, por lo que pasó: en todas las familias españolas hay alguien cercano con historias sobre esto. No quiero que esto sea un punto y final a la investigación sobre los campos de concentración, sino un estímulo para reabrir el tema".
Prisioneros del campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) trabajando en la construcción de una carretera cercana.
Prisioneros del campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) trabajando en la construcción de una carretera cercana. BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

dilluns, 11 de març del 2019

Conculcación de los derechos humanos y represión durante la Guerra Civil y el primer franquismo


https://www.derrenteria.com/errenteria-1936-1945-conculcacion-de-los-derechos-humanos-y-represion-durante-la-guerra-civil-y-el-primer-franquismo/




El alcalde Julen Mendoza y los y las portavoces de los grupos municipales, Garbine Oiarbide -EAJ-, Ion Collar -Errenteria Irabaziz-, José Ángel Rodriguez -PSE-EE- eta Garazi Lopez de Etxezarreta -EH Bildu-, han presentado el estudio Errenteria 1936-1945: Conclucación de los derechos humanos y represión durante la Guerra Civil y el primer franquismo. Los tres volúmenes que recogen esta investigación estarán disponibles a partir del 18 de marzo. 
El 19 de julio de 2016, por unanimidad de todos los partidos políticos representados en el Ayuntamiento de Errenteria, el Pleno adoptó el siguiente acuerdo:
“(…) era necesaria una investigación que determinara la magnitud de los hechos y de las vulneraciones de derechos humanos ocurridas en la guerra y la postguerra.  (…)”
Para ello, el Ayuntamiento de Errenteria contrató con Aranzadi Zientzia Elkartea la investigación de la “Conculcación de los Derechos Humanos y represión durante la Guerra Civil y el Primer Franquismo en Errenteria 1936-1945”. Esta investigación se puso en marcha en octubre de 2017.
Al cabo de una año y medio más o menos la investigación ya se ha terminado y se puede ofrecer la verdad a las víctimas de la Guerra Civil y primer franquismo. La investigadora ha sido la historiadora de Aranzadi Amaia Rodriguez Oñatibia y la investagación ocupa cerca de 750 páginas. Toda la información se ha recogido en tres tomos y en total el Ayuntamiento publicará 1500 ejemplares de cada tomo.
Los tres tomos que recogen los datos de todas las víctimas se podrán retirar a partir del 18 de marzo tanto en el servicio de atención ciudadana ZU! en el Ayuntamiento o en las dos bibliotecas municipales, la de la calle Madalena y la de Beraun.
Asimismo, el día 15 de marzo se realizará un acto en Niessen con todas las víctimas y sus familiares. Será un acto que ofrecerá esta realidad a través de la presentación que la autora hará sobre los datos que se recogen en la investigación. En ese acto se hará también entrega de los tres tomos a todas las personas invitadas. 
Estos son los índices de los tres tomos:
VOLUMEN I (208 páginas)
PRESENTACIÓN
1ERRENTERIA DURANTE LA REPÚBLICA
2.DESDE EL COMIENZO DE LA GUERRA CIVIL HASTA LA TOMA FRANQUISTA.
3.LA REPRESIÓN FRANQUISTA CONTRA LAS MUJERES
4.FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.
VOLUMEN II (300 páginas)
1.REPRESIÓN CONTRA ERRENTERIARRAS EN EL PRIMER FRANQUISMO
2.TESTIMONIOS
3.FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.
VOLUMEN III (240 páginas)
1.LOS NOMBRES
2.CONCULCACIÓN DE DERECHOS HUMANOS Y OTROS SUFRIMIENTOS, EN CIFRAS
3.FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA.
En este estudio se han recogido diversos testimonios orales. Asimismo se ha investigado en diversos archivos. A continuación se ofrecen algunos datos:
Se han recopilado los nombres de 1891 personas con sus breves biografías. No obstante esta investigación sigue viva.
En el primer tomo uno de los capítulos recoge la represión contra las mujeres.
En relación a los datos generales, Errenteria contaba con 9.000 habitantes. 862 gudaris, milicianos y milicianas fueron a la guerra. De esos combatientes, 99 murieron durante la misma. De los combatientes reclutados por el bando franquista, 51 murieron en la guerra. Hubo 274 personas juzgadas en los Consejos de Guerra franquistas, con 20 penas de muerte, que finalmente 8 fueron ejecutadas. A lo largo de la guerra hubo 29 fusilamientos extrajudiciales. En el bando franquista, hubo 75 prisioneros y 11 fusilados.
22 trabajadores del Ayuntamiento fueron expedientados, y algunos de ellos fusilados. En total fueron 35 los y las empleados y empleadas que fueron destituidos. 154 niños y niñas fueron refugiadas en el extranjero y separadas de sus familias, en algunos casos por muchos años. La mitad de la población de Errenteria fue evacuada y hubo cientos de prisioneros en condiciones precarias y penosas en los Batallones de Trabajadores.