dilluns, 16 d’octubre del 2023

La justicia se resiste a investigar los crímenes del franquismo y apunta al Constitucional.

 https://www.infolibre.es/politica/justicia-resiste-investigar-crimenes-franquismo-apunta-constitucional_1_1612258.html



Carles Vallejo atiende a los medios ante la comisaría de Via Laietana en Barcelona

Madrid, 17 de noviembre de 2021. Los socios de Gobierno anuncian una enmienda conjunta al proyecto de Ley de Memoria Democrática. Solo son cinco líneas. Y, con ellas, pretenden que la norma deje claro, como finalmente sucedió, que las leyes del Estado deben interpretarse y aplicarse conforme al derecho internacional. Ahora bien, las dos almas del Ejecutivo discrepan sobre los efectos de ese párrafo en la investigación de los crímenes del franquismo. Unidas Podemos confía en que abra una brecha que acabe con la impunidad. Los socialistas, sin embargo, sostienen que no cambia nada. Algo que ahora, dos años después, parece confirmar la justicia, que a pesar de la norma se resiste mayoritariamente a abrir investigaciones por las torturas cometidas durante la dictadura.

La ley memorialista se presentaba como un foco de esperanza para las víctimas. O, al menos, para la media decena que, en cuanto entró en vigor, acudió a los tribunales para denunciar las palizas sufridas a manos de la policía durante el franquismo. Querellas por delitos de lesa humanidad que se apoyaban, justamente, en ese párrafo que los dos socios del Gobierno acordaron incluir en la norma memorialista: "Todas las leyes, incluida la Ley de Amnistía, se interpretarán y aplicarán de conformidad con el derecho internacional convencional y consuetudinario y, en particular, con el derecho internacional Humanitario, según el cual los crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidio y tortura tienen la consideración de imprescriptibles y no amnistiables".

Pero la mayor parte de ellos han recibido sonoros portazos judiciales. El último, hace justo una semana, cuando el Juzgado de Instrucción nº18 de Barcelona decidió inadmitir a trámite la querella interpuesta por Carles Vallejo, un antiguo militante del PSUC, por las torturas físicas y psicológicas que le infligieron varios miembros de la Brigada Político Social cuando fue detenido en 1970 y 1971. Un carpetazo de plano que se suma a los dictados por otros órganos judiciales en los casos de Ramón Reboiras, María Concepción Edo y Vicent Alminyana. El primero de ellos, dirigente destacado de Unión do Povo Galego (UPG), murió tiroteado durante un operativo policial en el verano de 1975. Los otros dos, fueron torturados por policías y guardias civiles a comienzos de los setenta.

Los jueces coinciden en que los hechos denunciados no pueden perseguirse penalmente. Ni antes ni ahora. La magistrada que inadmitió la querella relativa a Moncho Reboiras lo hizo dejando claro en su auto que los razonamientos que hasta ahora se han aplicado en la vía judicial para no investigar los crímenes del franquismo "no se ven alterados" por la entrada en vigor de la norma memorialista. Y lo mismo sostiene en su resolución de inadmisión la jueza de Barcelona que ha dado carpetazo al caso de Vallejo: "Aunque resulta una obviedad decirlo, la Ley de Memoria Democrática no puede establecer el principio de retroactividad en la aplicación desfavorable del artículo 607 bis del Código Penal –el que recoge los crímenes de lesa humanidad–".

El principio que prohíbe la aplicación de los efectos de las normas a hechos acontecidos antes de su entrada en vigor es uno de los obstáculos que siempre han puesto sobre la mesa los jueces –antes y ahora– para negarse a abrir causa penal. Como el crimen de lesa humanidad, y su imprescriptibilidad, no se incorporaron al Código Penal hasta el año 2004, los tribunales entienden que no puede aplicarse a las torturas cometidas durante la dictadura. "En el momento en que [los hechos] se cometieron no existía ningún precepto legal que acordase o reconociese la naturaleza no prescriptible de los mismos", señaló la jueza de Ferrol que dio carpetazo al caso del dirigente de Unión do Povo Galego.

Por lo tanto, los jueces consideran que las conductas denunciadas habrían prescrito. Y no solo eso. Además, apuntan, estarían amnistiadas. "La Ley de Memoria Democrática no deroga la Ley de Amnistía de 1977, ni de manera expresa ni de manera tácita", se recoge en el auto de inadmisión a trámite de la querella de Vallejo, en el que se señala que todas estas cuestiones –desde el principio de legalidad penal hasta la irretroactividad, prescripción y el olvido jurídico– son "obstáculos insalvables" a la vista del "actual estado de la jurisprudencia".

De los cinco procedimientos iniciados tras la entrada en vigor de la norma, solo uno ha logrado pasar el filtro. Se trata de la querella interpuesta por el militante antifranquista Julio Pacheco contra cuatro viejos policías, entre ellos el comisario jubilado José Manuel Villarejo, por las torturas sufridas en el verano de 1975 en la Dirección General de Seguridad. En su caso, la jueza simplemente vio que los hechos podían ser constitutivos de delito y abrió diligencias. No entró en más análisis. La investigación, por el momento, sigue su curso. A mediados de septiembre, prestaron declaración tanto el querellante como su compañera, Rosa María García, que acudió en calidad de testigo.

La llave del Constitucional

Para Jacinto Lara, abogado de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (Ceaqua), el hecho de que la mayoría de jueces estén inadmitiendo todas estas nuevas querellas pone de manifiesto que la normativa memorialista "es insuficiente" para revertir el "modelo de impunidad" que lleva décadas instalado en suelo español. Por eso, cree necesario ir más allá. Primero, derogando o modificando la Ley de Amnistía. Y segundo, modificando el Código Penal para modular el "principio de legalidad" desde el ámbito de derecho internacional, de forma que no se impida aplicar a los crímenes del franquismo el delito de lesa humanidad. En la pasada legislatura ya hubo una propuesta de reforma en este sentido. Sin embargo, no prosperó.

Coincide con este análisis Sònia Olivella, abogada del colectivo Irídia que ha llevado el caso de Carles Vallejo. La letrada considera que con el actual marco normativo se podrían perfectamente investigar los crímenes del franquismo "si se interpretan" las normas "en el marco de los derechos humanos". El problema, dice, es que los jueces no lo están haciendo así. Y, por tanto, pueden ser necesarias modificaciones legislativas que permitan "forzar" la apertura de esos procedimientos. Ella también habla de meter mano a la amnistía y al principio de legalidad, que es el "núcleo central" del problema.

Una ruptura del candado en el que, a ojos de Lara, el Tribunal Constitucional tiene un "papel fundamental". La última vez que el máximo intérprete de la Ley Fundamental se pronunció sobre esta cuestión fue en fue hace justo dos años, cuando inadmitió a trámite el recurso de amparo interpuesto por el histórico sindicalista Gerardo Iglesias después de que los tribunales rechazasen la querella que había interpuesto por torturas. En aquella ocasión, al menos tres magistrados defendieron en distintos votos particulares la necesidad de que el TC atendiera "al menos a la petición de reflexionar y escuchar a las víctimas, dándoles una respuesta completa, profunda y adecuada".

La jueza de Barcelona que ha inadmitido la querella de Vallejo, de hecho, también pone el foco sobre el Tribunal Constitucional cuando, en su auto, recoge la distinta jurisprudencia que existe alrededor de la investigación de los crímenes del franquismo. "Sólo un pronunciamiento diferente del Tribunal Constitucional permitiría a un juzgado de instrucción una apertura de procedimiento por hechos que, según lo expuesto, están prescritos, amnistiados y respecto de los cuales no puede aplicarse preceptos penales posteriores a la comisión y desfavorables", apunta en el auto del pasado jueves. "Esto no es así, en Madrid se ha abierto una investigación sin que haya pronunciamientos diferentes del Constitucional", resalta Olivella.

La Fiscalía estudia un posible recurso

La defensa de Carles Vallejo ya ha anunciado que continuará dando la batalla. "Agotaremos todas las vías y llegaremos al Constitucional si es necesario", señala la abogada al otro lado del teléfono. Lo primero que van a hacer es interponer un recurso ante la Audiencia Provincial de Barcelona contra el portazo judicial. Una apelación que también se está estudiando detenidamente en el Ministerio Público. "La Unidad Especializada de Derechos Humanos y Memoria Democrática y la Fiscalía Provincial de Barcelona se encuentran analizando el auto dictado para determinar los posibles motivos de recurso", apuntan fuentes fiscales consultadas por infoLibre.

El Ministerio Público, de hecho, ha dado un giro de timón importante en esta materia. Durante años, se había opuesto a investigar las denuncias interpuestas por las víctimas. Sólo hay que recordar, sin ir más lejos, aquella circular enviada en 2016 por la entonces fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, a los fiscales provinciales dándoles instrucciones para que rechazaran las declaraciones de cargos franquistas en el marco de la investigación que se sigue desde hace más de una década en Argentina sobre los crímenes de la dictadura. Una orden que tres años más tarde dejaría sin efecto la entonces jefa del Ministerio Público, Dolores Delgado.

Ahora, Delgado ejerce como fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática. Una unidad especializada que está siguiendo todos estos procedimientos y respaldando la apertura de las investigaciones. En el caso de Vallejo, de hecho, la intervención de este área del Ministerio Público fue determinante. La fiscal del caso había informado hasta en dos ocasiones en contra de la admisión a trámite de la querella. Sin embargo, tras el verano modificó, y en coordinación con la unidad de Memoria, su posición y apoyó a la víctima. Un giro fiscal que, sin embargo, de poco ha servido. El candado que impide poner la lupa sobre los crímenes franquistas sigue cerrado.

Revés a les víctimes del franquisme: no s'admet a tràmit la querella per tortures a Via Laietana

 https://es.ara.cat/cultura/reves-victimas-franquismo-no-admite-tramite-querella-torturas-via-laietana_1_4825721.html

La Fiscalia havia demanat que s'investigués aquest crim contra Carles Vallejo però la justícia torna a aturar el procés



Carles Vallejo compareixent al jutjat per la querella contra tortures de la Policia Nacional a la prefectura de Via Laietana. FRANCESC MELCION

BARCELONALes víctimes del franquisme han tornat a topar per enèsima vegada contra el mur de la justícia. La jutgessa del jutjat d'instrucció número 18 de Barcelona, Carmen García Martínez, ha decidit no admetre a tràmit la querella per tortures a Via Laietana interposada per Carles Vallejo. Tot plegat té lloc malgrat les peticions de la Fiscalia. El 21 de setembre, la Fiscalia de Barcelona, juntament amb Memòria Democràtica del govern espanyol i la Fiscalia General de l'Estat, havien demanat l'admissió de la querella.

"Presentarem un recurs d'apel·lació a l'Audiència Provincial de Barcelona", assegura Sònia Olivella, l'advocada d'Iridia que representa Vallejo. La Generalitat també recorrerà la decisió de la jutgessa. "Continuarem interposant querelles, fins a enderrocar aquest mur d'impunitat i de silenci", afegeix. La pròxima serà la dels germans Josep i Maribel Ferrándiz. L'advocada lamenta que la interpretació que fa de la llei la jutgessa d'instrucció és "molt restrictiva": "Deixa molt a desitjar. Considera que les tortures no es poden considerar crims de lesa humanitat, que són crims amnistiats i prescrits", assegura Olivella. Les víctimes volen sobretot que s'investiguin els crims. "Les víctimes del franquisme som gent perseverant; aquesta és una lluita més que personal, és una lluita per la justícia, la veritat i la reparació", diu Vallejo. "No poden bloquejar el dret a investigar. Jo vull saber què va passar, qui ho va perpetrar i les conseqüències", afegeix. Aquestes tres paraules justíciaveritat i reparació, es van col·locar fa poc a la vorera davant la comissaria de la Via Laietana en una placa, però de moment estan tapades. Les entitats de memòria fa anys que lluiten perquè es resignifiqui el lloc.

Aquest no ha estat mai un recorregut fàcil. Inicialment, la Fiscalia Provincial de Barcelona, quan Vallejo va presentar la querella, va instar a arxivar-la. En l’escrit no mencionava en cap moment la llei de memòria però sí la llei d'amnistia. Destacava la seva vigència i assenyalava que els crims que denunciava Vallejo havien prescrit. Posteriorment, va canviar de posició i va demanar que s’investigués. Ho va fer quan entitats com Amnistia Internacional, CeAqua i Irídia van enviar una carta a Dolores Delgado, la fiscal de sala de drets humans i memòria, per exigir-li que es posicionés amb relació a les querelles per crims del franquisme. Vallejo, que fa molts anys que lluita perquè s'investiguin els crims de la dictadura i es reconegui la lluita antifranquista, pensa continuar batallant.

La Fiscalia creu que sí que s'ha d'investigar

Segons la nota de premsa que va enviar al setembre el ministeri fiscal, la nova llei de memòria democràtica "imposa" a l'Estat el deure d'investigar les violacions dels drets humans ocorregudes durant la Guerra Civil i la dictadura franquista. "Amb aquest nou marc normatiu i l'anàlisi de la jurisprudència nacional i internacional i dels tractats i convenis internacionals, la Fiscalia conclou que no procedeix la inadmissió de totes totes de la querella, sinó que és necessari dur a terme una investigació dels fets i del seu context abans d'adoptar una decisió sobre la continuïtat del procediment". La jutgessa, però, n'ha fet cas omís.

A Carles Vallejo el van detenir el desembre del 1970. Hi havia estat d’excepció i la policia va poder-lo tenir tot un mes a Via Laietana. Els policies van utilitzar contra ell diferents tècniques de tortura, totes molt doloroses, com lligar-li les mans per sota de les cames, amb cops de puny i puntades de peu constants. Va arribar a tenir la panxa negra dels hematomes producte dels cops que li van donar. El van tornar a detenir i torturar el 3 de novembre de 1971. Exobrer de la Seat, Carles Vallejo va formar part de l’organització clandestina del sindicat Comissions Obreres (CCOO) i des de fa molts anys lluita a través de l'Associació Catalana d'Expresos.

diumenge, 15 d’octubre del 2023

Agustí Bartra: la memoria de Argelès

 https://conversacionsobrehistoria.info/2023/10/12/agusti-bartra-la-memoria-de-argeles/

octubre 12, 2023

Agustí Bartra: la memoria de Argelès

 

Álvaro Acebes Arias*

 

Argelès-sur-Mer es una pintoresca y coqueta localidad del Pirineo oriental francés que ofrece paisajes espectaculares gracias a la unión del mar y la montaña. Próxima a Colliure y Perpiñán, en las últimas décadas se ha convertido en uno de los más conocidos centros turísticos del sur de Francia, famoso, entre otras cosas, por su playa larga en la que todos los años una turbamulta de veraneantes untados de crema exponen sus cuerpos al sol. Casi nadie diría que esa playa, rodeada de bares, restaurantes y discotecas y en la que se sitúa un puerto deportivo protegido por dos espigones y con capacidad para casi mil embarcaciones, no es una playa normal. Pese a que el tiempo lo ha limado todo, hasta hace poco este era un territorio del que no se hablaba y que aún menos se visitaba. La razón es que en ese mismo lugar se localizó uno de los campos de concentración donde entre 1939 y 1940 el gobierno francés encerró en unas condiciones infames a decenas de miles de republicanos españoles que durante meses agonizaron de hambre, enfermedad y frío. Ustedes habrán visto seguramente esas fotografías estremecedoras de Robert Capa o de Agustí Centelles. Rostros demacrados, figuras entecas y consumidas que hablan de la desolación y la derrota y que sobrellevan con una dignidad marchita el estigma del refugiado. Se calcula que en Argelès, en el que algún tiempo llegaron a convivir hacinados casi cien mil hombres con toda mezcla de identidades y convicciones políticas, vigilados por unos cuatrocientos guardias y rodeados de kilómetros de alambradas, murieron cerca de mil españoles, enterrados después en fosas comunes que se habilitaron dentro del mismo recinto. Según ha contado el escritor Serge Mestre, hijo de uno de los hombres confinados allí, durante los años siguientes al desmantelamiento del campo no hubo conchas en la playa de Argelès. Los prisioneros las habían recogido con la esperanza de poder entregárselas más tarde a sus hijos y a sus mujeres, internados, a su vez, en otros lugares que se repartían por todo el litoral mediterráneo.

Refugiados republicanos vigilados por las tropas francesas tras las alambradas del campo de Argelès (foto: Getty – FPG/Hulton Archive)

Entre aquel medio millón de refugiados que cruzó la frontera al final de la guerra y que fueron a parar a los campos franceses hay muchos nombres conocidos y otros que permanecen en el anonimato. Tal vez sea Max Aub quien dio el mejor testimonio del aspecto miserable que presentaban las tropas republicanas en la confusa retirada, hombres con «los ojos brillantes por el hambre y más por las barbas crecidas sin agua para nada, pues la del mar es mala para afeitarse» y que en el imaginario de la gente de los pueblos franceses por donde pasaban despertaron todo tipo de recelos, cuando no una hostilidad absoluta, asociados al peligro comunista, la delincuencia y la barbarie. Pero los libros de Aub, quien estuvo prisionero hasta 1941 en Le Vernet, al sur de Tolouse, y más tarde en Djelfa, cerca de Argel, no son los únicos que hablan sobre la experiencia en los campos franceses. Ahí están los recuerdos de Luis Suárez, de Jaime Espinar, de Manuel Andújar o de Celso Amieva, por citar solo unos pocos.

Sin embargo, yo les quería hablar del poeta Agustí Bartra(1908-1982), interno en Argelès y una de las voces fundamentales del exilio español, por más que su figura haya quedado un tanto olvidada. Tras cruzar los Pirineos en febrero de 1939 en medio del ruido y el furor de las bombas franquistas, Bartra fue internado primero en el campo de Saint-Cyprien, del que se escapó a las pocas semanas, para ser detenido nuevamente y recluido después en Argelès, donde permanecería seis meses. Poco después de conseguir la liberación, se trasladó a París, donde conoció a la que sería su mujer, la escritora Anna Murià. En 1940 el matrimonio partió hacia América y se asentó en México, al igual que otros muchos exiliados, y allí nacería su hijo, el antropólogo Roger Bartra. Durante los primeros años en la capital mexicana Agustí Bartra sobrevivió como carpintero o publicista y mientras tanto fue gestando una obra poética que acabaría por integrarse dentro de la multiforme literatura del exilio. Mención aparte merece su trabajo como traductor en aquellos años, labor en la que destacan, por ejemplo, la primera versión en catalán de La tierra baldía de T. S. Eliot, quien sería una influencia determinante en su obra poética, y, sobre todo, una Antología de la poesía norteamericana que salió en 1952 y que se seguiría reeditando durante años. Este libro, que llegaría a España clandestinamente, formó parte de la educación sentimental de una generación de lectores que pudieron acceder por primera vez y, a pesar de la condena de la censura, a los textos de Emerson, Edgar Allan Poe, Emily Dickinson, Whitman, Hart Crane o Carl Sandburg. Agustí Bartra no regresaría a nuestro país hasta 1970 y, como le ocurrió a Max Aub, a Juan Gil-Albert y a tantos otros, ese retorno solo sirvió para constatar que la España de las postrimerías del régimen distaba mucho de parecerse a aquella de la que había huido treinta años antes y que en esa sociedad del tardofranquismo la memoria del exilio y lo que este significaba brillaba por su ausencia.

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Refugiados tras las alambradas del campo de Argelès (foto: Archives départementales des Pyrénées-Orientales)

Cristo de los 200.000 brazos es la memoria de la experiencia que vivió Agustí Bartra en Argelès y uno de los monumentos más impresionantes de lo que significó la derrota republicana y la experiencia concentracionaria. Solo la historia de su composición daría para otro artículo. Nutriéndose de notas que había ido tomando como podía mientras duró el encierro y que sacó a escondidas del campo, Bartra finalizó la novela en 1941 al poco de llegar a México y la tituló inicialmente Xabola. Tiempo después el libro fue ampliado, traducido al castellano por el propio Bartra y reeditado en 1958, pero no llegaría a España hasta los años setenta. Es difícil encontrarle a este texto un acomodo entre las tendencias de la época, pues desborda los moldes del realismo, del expresionismo, del esperpento o de cualquiera de los giros rehumanizadores que hubo en la literatura de aquellos años. Tal vez la obra de Bartra solo encaje en la literatura europea de los campos, junto a los testimonios del horror nazi y del gulag que escribieron, entre otros, Primo Levio Varlam Shalámov. A todos ellos los vincula un mismo imperativo moral, el de contar lo sucedido y, como dijera otro de los que sufrió el infierno, Jorge Semprún, «suscitar la imaginación de lo inimaginable».

No hay apenas elementos ficticios en Cristo de los 200.000 brazos. El poeta catalán se empeña en representar con exactitud la maquinaria represiva que había tras el aparente orden del campo y, sobre todo, las emociones y sensaciones de quienes estuvieron encerrados allí. El título de la novela ya nos previene de lo que nos vamos a encontrar en estas páginas, caracterizando al grueso de la población reclusa de Argelès, esos cien mil refugiados, como un descomunal Cristo crucificado en el arenal. «Ciudad de derrota», llama Bartra a ese campamento inhóspito y desprovisto de esperanza, donde la vida ha quedado detenida y todo lo que los prisioneros alcanzan a ver es signo de miseria y muerte. Una estricta disciplina militar organiza a los internos, que luchan cada día por la supervivencia. El viento de la tramontana y las gélidas temperaturas de aquel invierno se combaten, para los más afortunados, con cobertizos improvisados y tiendas de campaña hechas con mantas y los remiendos de los capotes; a otros, los últimos en llegar a Argelès, no les queda otra opción que cavar un hoyo en la arena helada y convertirlo en su lecho. En esa tierra de nadie, dice Bartra, campan a sus anchas el tifus, la disentería, la neumonía y la lepra, además de los castigos en los cuarteles, el pillaje y los abusos de los guardias, y hay quien elige adentrarse en el mar para no volver. Por si fuera poco, los antiguos conflictos ideológicos tampoco han quedado del otro lado de las alambradas y las divergencias políticas vuelven a estallar en el campo, propiciando enfrentamientos entre los prisioneros, que se echan en cara los unos a los otros las faltas de la guerra.

Bartra describió con precisión y crudeza la vida en el campo de Argelès y, si bien es fácil percibir en sus páginas la denuncia de una situación que denigraba la condición humana, también hay una voluntad por mostrar hasta qué punto puede el hombre superar la postración y aferrarse a la esperanza en las condiciones más duras. La historia de camaradería que hay en esta novela, protagonizada por el propio Bartra y otros tres compañeros inspirados en amigos del autor que llegaron con él a Argelès, es un canto a la solidaridad y fraternidad. Cuatro hombres que luchan desesperadamente por sobrevivir, entreteniéndose, por ejemplo, en crear una chabola con los desperdicios que van encontrando en la playa y que se acabará convirtiendo en símbolo de su amistad, o en contarse los unos a los otros pequeñas historias que permitan aliviar la tensión y la congoja de la rutina en el campo, apuntando episodios de la vida anterior a la guerra y en los que cada uno de los personajes recupera parte de su identidad. Bartra, con una prosa bellísima y de una delicadeza conmovedora, entreteje a partir de esos breves relatos intercalados una memoria personal para los cuatro amigos capaz de romper con los límites que impone el espacio donde se encuentran y, a su vez, traer al vacío de su existencia una luz de la que extraer la fortaleza necesaria para encarar el futuro. Esa victoria de las pequeñas cosas, de lo que se mueve en los márgenes de una realidad atroz y miserable nos habla del invencible afán del ser humano por superar los estragos del tiempo, el fracaso y la amenaza de la muerte. Al final de la novela, solo Bartra conseguirá abandonar el campo; los demás esperarán allí una liberación que, a medida que pasan los meses y mientras la realidad europea se va volviendo más tenebrosa, se antoja aún más lejana. Pero, como dice uno de los personajes, nada importa si la historia de Argelès es contada, si las vivencias de quienes estuvieron allí son transmitidas e ingresan en un relato común, convertidas en «testimonio palpitante y conmovedor de uno en quien no olvidar es la central militancia de su alma». Cristo de los 200.000 brazos es ese testimonio.

Agustí Bartra en la playa de Argelès-sur-Mer en los años 1970 (foto: Jaume Canyameres / Memorial du Camp d’Argelès-sur-Mer)

Agustí Bartra fue liberado del campo de Argelès el 1 de agosto de 1939. Nada más partir al exilio puso por escrito sus recuerdos de aquella experiencia, que continuará asomando en su trayectoria poética. No busquen la emocionante novela de Bartra en las librerías. Les parecerá raro, pero, como le ocurre a la obra de otros muchos autores exiliados, Cristo de los 200.000 brazos no ha sido reeditada en castellano desde su primera publicación en nuestro país en el año 1971. Y es una pena porque, ahora que nos asaltan imágenes cada vez más inquietantes de lo que ocurre en Yenín, en Lesbos o en Lampedusa, no habrá muchos libros que puedan hablarnos como este de la tragedia de los campos franceses de refugiados y del anhelo de libertad y la lucha por un ideal de quienes los padecieron. Agustí Bartra, como los otros cien mil republicanos que estuvieron con él, pertenecía a una extraña raza de hombres a la que se podrían ajustar los versos de Juan de la Pena, otro de los prisioneros de Argelès:

Padre Don Quijote,
que estás en los Cielos,
líbranos del odio y el abandono.
Padre don Quijote,
líbranos, Señor,
de la cobardía y el deshonor.
Padre Don Quijote,
altísimo y perfectísimo,
líbranos de una vida sin ideal.

*Álvaro Acebes Arias (León, 1990) es licenciado en filología hispánica y profesor de Educación Secundaria. Doctorando en la Universidad de León con una tesis sobre la obra del escritor Rafael Chirbes, ha realizado además estudios sobre los distintos cauces de la narrativa española, con especial interés en figuras como Belén Gopegui, Marta Sanz, Isaac Rosa o Ricardo Menéndez Salmón. También ha participado en revistas, medios literarios y en organizaciones culturales como el Club Cultural Leteo de León o el Seminario Permanente Claudio Rodríguez de Zamora.

Fuente: El Cuaderno Digital septiembre de 2023

Portada: Argelès-sur-Mer, vista general del campo, abril 1939. ©Fons Auguste Chauvin / Archives départementales des Pyrénées-Orientales, cote 22NUM27FI167

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

dimarts, 10 d’octubre del 2023

Retrato de la resistencia franquista

 https://elpais.com/espana/2023-10-09/retrato-de-la-resistencia-franquista.html

Llenan los juzgados de recursos contra la aplicación de la ley de memoria, convocan concursos literarios sobre Franco y vierten contenido negacionista en internet

La lucha por mantener el legado de Franco en el siglo XXI

Concentración profranquista en julio de 2018 en el Valle de Cuelgamuros.

Llenan los juzgados de recursos contra la aplicación de una ley, la de memoria, oponiéndose a la retirada de estatuas, nombres de calles y vestigios franquistas y a las exhumaciones para que otros reciban los restos de sus seres queridos. Convocan “concursos literarios” que premian con 5.000 euros el mejor texto sobre “Francisco Franco. Su figura, su obra y su legado”. Vierten en páginas web, redes sociales y supuestos medios de comunicación contenidos que llaman “alzamiento” al golpe de Estado de 1936 y “Caudillo”, “jefe de Estado”, “Generalísimo”… al dictador. Niegan la represión. Disponen de una editorial que publica títulos como Franco, la hoja de servicios de un soldadoLa obsesión con Franco. Cómo defenderse de las leyes de memoria o Crónicas de la tiranía feminista. Concurren a las elecciones con Falange Española de las Jons, que el pasado 23 de julio obtuvo 5.104 votos (en 2019 fueron 616). Una red de fundaciones, asociaciones, exmilitares y pseudohistoriadores ejerce en España de resistencia franquista, es decir, antidemocrática.

El comisionado de Naciones Unidas Pablo de Greiff, que asesoró al Gobierno en la elaboración de la ley de memoria, lo califica de “anomalía absoluta” y recuerda que en el entorno europeo existe una legislación que impide la apología del odio y criminaliza el negacionismo. En Alemania, el Código Penal condena la incitación al odio y la xenofobia, así como la negación del Holocausto, la defensa del nazismo y el uso de símbolos (esvásticas, saludo nazi...). En Italia se penaliza la apología del fascismo. En España, PP y Vox han pactado derogar las leyes autonómicas de memoria allí donde gobiernan. En Cantabria, donde el PRC permitió, con su abstención, la investidura de la candidata popular para que no dependiera de la extrema derecha, PP y Vox acaban de aprobar en el Parlamento regional la derogación de la norma autonómica, aprobada en noviembre de 2021, sustituyéndola por otra. La norma estatal prevé la extinción de fundaciones que hagan apología del franquismo, ensalzando el golpe de Estado, a la dictadura o a sus dirigentes con menosprecio y humillación de la dignidad de las víctimas, pero el adelanto electoral dejó ese procedimiento en suspenso.

Estos son los principales activos de la resistencia franquista y antimemorialista:

Fundación Nacional Francisco Franco. Creada en 1976, se presenta como “institución cultural, sin adscripción política”. Diversos artículos en su página web describen así al dictador: “Consiguió durante su magistratura construir los cimientos sobre los que fue posible que se construyera la democracia que disfrutamos”; “su descollante figura tiene muchas más dimensiones positivas que negativas y sus aciertos son muy considerablemente superiores a sus equivocaciones”; “ha buscado siempre el contacto directo y cordial con el pueblo español, que, a su vez, le ha correspondido con adhesión incondicional, otorgándole una autoritas plena y sin fisuras, en un fenómeno sin parangón posible con cualquier otro político de nuestra Historia contemporánea”. En el artículo Guernica: tragedia, mentira y farsa, firmado por Miguel Platón y publicado originalmente en la web Libertad Digital, se presenta como una especie de logro que solo murieron 126 personas y se presume de “la reconstrucción modélica de la villa efectuada por Regiones Devastadas” tras el bombardeo franquista, apoyado por la aviación nazi. El brutal ataque, uno de los primeros bombardeos indiscriminados contra población civil, inspiró la obra más célebre de Picasso.

La jueza Eva María Bru Peral, del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 10 de Madrid, acaba de estimar un recurso de la Fundación Franco contra la concesión de la licencia de obra para las exhumaciones de víctimas de la Guerra Civil que fueron enterradas en el Valle de Cuelgamuros sin el consentimiento de sus familias. En su sentencia afirma que no se siente “vinculada” por la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, en junio de 2022, levantó las medidas cautelares que ya había impuesto la misma jueza en noviembre de 2021, paralizando las obras necesarias para intervenir en las criptas. El Tribunal Supremo también revocó ese auto. El Alto Tribunal se ha pronunciado en varias ocasiones sobre la “legitimación activa”, es decir, la capacidad para formar parte de un proceso judicial como recurrente, de la Fundación Franco a la hora de llevar a los tribunales sus objeciones a la ley de memoria. En abril de 2023 estableció que el cambio de denominación de calles, por ejemplo, no le provoca un perjuicio concreto “salvo el sentimiento de nostalgia” y que, por tanto, “no puede configurar un interés que pueda ser tildado de legítimo, atendida su vinculación con ese efecto objetivamente exaltador que comportaban las denominaciones [de las calles]”.

Abogados. Luis Felipe Utrera Molina y Francisco Javier Zaragoza Ivars. El recurso que estimó la jueza Bru Peral para anular la concesión de la licencia de obra en el Valle de Cuelgamuros lo firman también dos abogados con fuertes vínculos franquistas. Francisco Javier Zaragoza Ivars es hijo de Pedro Zaragoza Orts, falangista, alcalde de Benidorm entre 1950 y 1967 y miembro de la Fundación Franco hasta que falleció en 2009, a los 85 años. Luis Felipe Utrera Molina es hijo de José Utrera Molina, ministro en la dictadura y secretario general del Movimiento. Ambos abogados fueron muy activos en los tribunales para tratar de impedir la exhumación y traslado de los restos de Franco. Con la misma estrategia, Zaragoza Ivars logró que el juez José Yusty suspendiera la licencia urbanística necesaria —el Supremo aprobó finalmente el procedimiento—. Yusty, hijo y nieto de almirantes franquistas, es célebre en la carrera judicial por sus ataques a la memoria histórica, que a su juicio, “representa el ansia de venganza y el odio de los vencidos de la Guerra Civil”. El magistrado defiende el escudo franquista como “el auténticamente constitucional”. Esa cascada de recursos en los juzgados retrasó durante años el inicio de las actuaciones en el mausoleo. Manuel Lapeña murió en septiembre de 2021, a los 97 años, sin haber podido recuperar los restos de su padre, pese a contar, desde 2016, con una sentencia judicial que autorizaba la exhumación.

El nieto mayor de Francisco Franco, Francis Franco (a la izquierda), y el abogado de la familia, Luis Felipe Utrera Molina, observan el traslado de los restos del dictador tras el aterrizaje del helicóptero al Monte de El Pardo.
El nieto mayor de Francisco Franco, Francis Franco (a la izquierda), y el abogado de la familia, Luis Felipe Utrera Molina, observan el traslado de los restos del dictador tras el aterrizaje del helicóptero al Monte de El Pardo.JAVIER LIZÓN (EFE)

Álvaro Romero Ferreiro. Editorial SND. Conductor de autobuses, en 2014 fundó la editorial SND, donde ha publicado los siguientes libros: Tejero, un hombre de honor; Franco en el banquillo. La defensa toma la palabra y Franco, memoria imborrable, además de una especie de trivial sobre el dictador, Franco, el juego, “una oportunidad de demostrar que estamos muy orgullosos de nuestro pasado y nuestros antepasados”. La respuesta correcta a la pregunta sobre el “alzamiento” es: “Fue necesario para salvar a España del modelo fracasado de la II República. Los alzados, encabezados por Sanjurjo, Mola y Franco, eran conscientes de que estallaría una guerra terrible pero, tras el asesinato de Calvo Sotelo por elementos del Frente Popular, comprendió que no había otra alternativa que sublevarse contra el Gobierno”. Romero se presenta como patrono de la Fundación Franco y “columnista y tertuliano habitual en varios medios de comunicación, entre ellos Mediterráneo Digital, Radio Inter y Radio Ya, Decisión Radio e Informa Radio”.

Medios. Ferreiro también se presenta como fundador de ÑTV, que cuenta con un programa específico sobre Franco y vuelca en internet contenidos que reniegan del Estado democrático: “La maquinaria del nuevo Régimen inventó un folletín (...) La Carta Magna era el principio y el fin de la Patria franquista, es decir, de la España unida. Ese panfleto del 78 al que aún muchos demócratas de pacotilla aplauden y dicen que hay que cumplir fue la inyección en vena para que los incautos y benevolentes españolitos la respetaran y aplaudieran (...) Y claro, todos ellos aclamándole como un buen rey demócrata y parlamentario y que actúa perfectamente como exige la Prostitución del 78. Viendo este presumido arrogante, casado con una roja...”. El pasado marzo el canal 7NN anunció el cese de sus emisiones tras haber invertido más de cinco millones de euros. Sus propietarios son los hermanos José Ángel y Jaime Alonso García, ex altos cargos de la Fundación Francisco Franco. Fernando Paz, codirector del canal, tertuliano habitual en Intereconomía, fue candidato de Vox en Albacete hasta que el partido tuvo que prescindir de él después de que se conocieran unas declaraciones suyas relativizando y minimizando el Holocausto durante una conferencia en la sede de Falange. El pasado julio cerró Decisión Radio, heredera de Radio Ya, de la que fue presidente Rafael López-Diéguez, yerno del histórico ultra Blas Piñar y antiguo dirigente del partido de extrema derecha Alternativa Española.

Militares retirados. En julio de 2018, un grupo de 181 militares retirados publicó una “declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco” en la que defendían la Guerra Civil -“Llegado aquel momento crucial para la supervivencia de la nación española, [Franco] asumió la responsabilidad que le entregaron sus compañeros de armas para ejercer el mando único de la España asediada por el comunismo”- y pedían que, dados sus “documentados servicios a la Patria”, se tratase al dictador con “la gratitud correspondiente”. Entre los firmantes figuraban condenados por el 23-F. El comunicado puede leerse todavía en la página web de la Asociación de Militares Españoles (AME), que en la revista que edita, Militares, ha entrevistado también a Juan Chicharro, presidente de la Fundación Franco.

SOBRE LA FIRMA

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Además de reportajes, realiza entrevistas y comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter. Especialista en memoria histórica, ha escrito los libros 'Valientes' y 'Vidas Robadas', y la novela 'Recuérdame por qué te quiero'. También es coautora del libro 'Chapapote' sobre el hundimiento del Prestige.