dissabte, 25 de febrer del 2023

La Generalitat de Catalunya confirma la identificación de los restos del militante antifranquista Cipriano Martos

 https://www.publico.es/politica/confirmada-identificacion-restos-militante-antifranquista-cipriano-martos.html

El cuerpo fue localizado en una fosa común del cementerio de Reus y las pruebas genéticas han certificado que pertenecía al activista. Detenido y torturado por la Guardia Civil, falleció a causa de la ingesta de ácido sulfúrico.


11/12/2021 Placa en homenaje a Cipriano Martos en Reus
Placa en homenaje a Cipriano Martos en Reus.  Twitter de CUP Reus

Habrá pasado casi medio siglo desde su muerte (tras ser torturado por la Guardia Civil), pero finalmente Cipriano Martos podrá regresar a Loja (Granada), su pueblo natal. El Departament de Justícia, Drets i Memòria de la Generalitat ha confirmado que los restos localizados el 10 de enero en una fosa común del cementerio de Reus (Tarragonacorresponden al activista antifranquista. Su hermano Antonio reiteró, entonces, su intención de trasladar los restos al cementerio de Loja, donde descansan sus padres, siempre que las pruebas de ADN confirmaran que eran de Martos, como así ha sido.

El 11 de enero, el president del GovernPere Aragonès, visitó los trabajos de exhumación de los restos del activista y manifestó que el hallazgo era "un paso más hacia la restitución de la dignidad de Cipriano Martos, tratado de forma totalmente inhumana, y su familia". Este miércoles, la consellera de Justícia, Drets i Memòria, Gemma Ubasart, el director general de Memòria Democràtica, Alfons Aragoneses, y Antonio Martos valorarán en Sabadell la identificación, que conlleva un avance significativo en la reparación de la memoria del luchador antifranquista.

Los trabajos de exhumación en el cementerio de Reus habían comenzado un mes antes y el equipo de arqueólogos y antropólogos localizaron 41 cuerpos, uno de los cuales era compatible "tanto con las características físicas" de Martos, "como con las espaciales de la fosa". La confirmación definitiva ha sido posible después de cruzar los datos con los de sus familiares inscritos en el Programa de identificación genética de la Generalitat. Creado en 2016, Martos es la veintena persona exhumada que se ha podido identificar en Catalunya gracias a la iniciativa.

¿Quién era Cipriano Martos?

Cipriano Martos nació en 1942 en el municipio de Loja (Granada), en una familia humilde y pobre de campesinos. En 1969 llegó a Sabadell, donde fue trabajador textil, y posteriormente se instaló en Reus, donde hizo de encofrador. En Catalunya se politizó con grupos antifranquistas y entró en el Partido Comunista de España Marxista-Leninista (PCE M-L), una escisión del PCE que no renunciaba a la lucha armada. La formación impulsó el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

El obrero fue detenido por agentes de la Guardia Civil el 25 de agosto de 1973, acusado de difundir propaganda contra el régimen dictatorial en Igualada y de pertenecer al FRAP. Lo trasladaron al cuartel de Reus, donde lo interrogaron y torturaron, hasta obligarle a ingerir un líquido corrosivo, combinación de ácido sulfúrico y gasolina. Las heridas provocadas comportaron su traslado al Hospital Sant Joan de Reus el 27 de agosto, donde sería interrogado dos días más tarde pese a su pésimo estado de salud.

El 17 de septiembre, después de tres semanas de agonía, murió por "hemorragia interna", según puede leerse en su informe de fallecimiento. Fue enterrado en una fosa de beneficencia propiedad del Ayuntamiento de Reus, en el cementerio de la población el 20 de septiembre del mismo año, con secretismo y sin familiares.

Recuperación de su memoria

Después de muchos años olvidado, el nombre del activista apareció en la esfera mediática y política a raíz de la publicación del libro Caso Cipriano MartosVida y muerte de un militante antifranquista, escrito por el periodista Roger Mateos y publicado por la editorial Anagrama en 2018.

Pese a que la ley de Amnistía impide la condena de los responsables de su muerte, el director general de Memòria Democrpatica de la Generalitat, Alfons Aragoneses, aseguró en una entrevista reciente en Público que "según mi criterio, nada impediría que se iniciara un procedimiento y que al final hubiera una resolución emitida por un órgano de justicia que estableciera la verdad jurídica de estos hechos y fijara la responsabilidad del Estado e, incluso, la responsabilidad de personas concretas". La del cementerio de Reus es una de las 77 fosas de la Guerra Civil y el franquismo que la Generalitat ha exhumado en los últimos años.

En total, hay 887 documentadas y la estimación es que acumulan unas 14.000 personas enterradas. Hasta ahora, la Generalitat ha recuperado los restos de 846 individuos, cifra que aumentará en los próximos años, ya que el nuevo plan de fosas -correspondiente a los años 2023-2026- casi dobla el presupuesto del anterior, con cerca de 4,5 millones.

Acto en el Ateneu Barcelonès

La memoria de Cipriano Martos también será recordada el próximo martes, día 28, en un acto en el Ateneu Barcelonès. Bajo el nombre "Antifranquistas andaluces en Catalunya 1939-1975. Luchar desde el olvido", la entidad abordará desde diversas perspectivas la contribución y el protagonismo de la comunidad andaluza a la democratización del Estado español y de la política catalana. Uno de los participantes será, precisamente, Antonio Martos, hermano de Cipriano y persona clave en el mantenimiento de su memoria. El acto está organizado conjuntamente con el Taller de Músics.

Niños robados

 https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2023/02/22/ninos-robados-6481356.html


Varias personas contemplan la exposición ‘Duerma en ti... Maternidades robadas’ en el Planetario de Pamplona.

Varias personas contemplan la exposición ‘Duerma en ti... Maternidades robadas’ en el Planetario de Pamplona. JAVIER BERGASA

Se trata de uno de los capítulos más negros producidos por la denominada eugenesia a la española. Solo por este hecho el franquismo debería ser maldecido y considerado como una ideología criminal. Ni siquiera dispone del recurso exculpatorio de la guerra, circunstancia equidistante de todos los males protagonizados por unos y por otros, porque el hecho sucedió en 1940 y su práctica criminal se mantuvo a lo largo de los años.

Hablamos del secuestro y robo por la fuerza de nada más y nada menos que de miles de niños “arrancados de las malas influencias maternas”, es decir, de madres presas en las cárceles españolas que seguían en ellas una vez terminada la guerra o de madres que parían en hospitales atendidos por órdenes religiosas. Ricardo Campos, director de la revista Asclepio, asegura que “en 1943 hubo unos 12.000 niños separados de sus madres y para el período 1936-1950 se manejan cifras cercanas a los 30.000”.

El régimen eugenista del franquismo no podía permitir que 30.000 semillas marxistas crecieran libres y convertirse el día de mañana en rojos comunistas dando al traste con la conseguida y ansiada pureza de la raza hispánica gracias al Glorioso Movimiento Nacional.

Aunque estos niños nacieron con el gen rojo, el psiquiatra Vallejo Nágera, que daba más importancia a la herencia social y cultural que a la biológica, no lo dudó en ningún momento e hizo los posibles para que los hijos de las presas republicanas a los tres años de su nacimiento fueran arrebatados de sus senos e internados en centros donde se practicara “una exaltación de las cualidades biopsíquicas raciales y la eliminación de los factores ambientales que en el curso de las generaciones conducen a la degeneración del biotipo”.

Vallejo Nágera no estaba solo. El régimen franquista apoyó con una ley su decisión. La orden que lo permitía estaba firmaba por Esteban Eguía Bilbao –antiguo carlista, ahora falangista y ministro de Justicia–, y fechada el 30 de marzo de 1940. Exactamente, establecía que “las reclusas tendrán derecho a amamantar a sus hijos y tenerlos en compañía en las prisiones hasta que cumplan la edad de tres años” (BOE, Nº. 97 de 6 de abril de 1940).

Gracias al franquismo, miles de niños fueron utilizados como cobayas de un experimento criminal, pues se trataba de demostrar que, una vez alejados del ambiente maternal, “esencialmente abyecto”, e insertados en un clima familiar nacional católico se convertirían en españoles raciales, como preconizaba VN. Pues de este modo, su gen rojo habría sido combatido y vencido por el fenotipo racial español verdadero.

Muchos de estos niños fueron internados en centros o dados en adopción, cortando así todo vínculo emocional con sus verdaderas familias e inundando de tragedia a miles de hogares españoles.

La abominable teoría en que se justificaba esta terrorífica práctica, VN ya la había expuesto en La locura y la guerra psicopatología de la guerra española: “la ideología dependía de una predisposición genética observable en el fenotipo, pero actuando sobre el ambiente podían modificarse esos genes nocivos”. Consecuente con esta premisa defendió la separación de los hijos de los padres de los marxistas, pues “la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de una plaga tan temible”. Añadía que lo mejor para España era que “los rojos no tuvieran hijos y, caso de tenerlos, separarlos de sus padres, pues eran un mal ejemplo”.

Las teorías de Vallejo Nágera eran nazismo infecto. El franquismo le dio su aval y puso a su alcance los medios materiales y económicos para ejecutarlas. Ningún alto cargo del régimen se opuso a ellas. El aval de su conducta criminal vendría apuntalado en 1940 al ingresar como director en la Escuela de Estudios Penitenciarios. Desde esa atalaya, llevó a la práctica su idea más abominable. Ordenaba y mandaba a capricho, pues le incumbía la responsabilidad de formar a los nuevos funcionarios de prisiones franquistas, permitiendo bajo su supervivencia la puesta en práctica del diagnóstico y tratamiento de lo que llamó eugenesia positiva, llevando a cabo la segregación de los niños desde la más tierna infancia.

En esta tarea genocida, contó con dos instancias claves: el Régimen y la Iglesia Católica.

Al final, se convirtió en una práctica enquistada durante el franquismo y los primeros años de esta transición democrática, que a medida que se ahonda en ella más agujeros negros tiene, y que se convirtió en un repugnante negocio en el que participaron médicos, abogados y clérigos católicos. No solo se obligó a las madres republicanas a desprenderse de sus criaturas a los tres años, sino que, también, nada más recién nacidas en los hospitales –donde siempre hubo alguna orden religiosa femenina–, se las quitaban del paritorio para venderlas a la burguesía católica del país.

Cuando en la actualidad contemplamos la actuación de muchos jueces dictando que la apología del franquismo no es delito, sino un acto de habla inocente, amparado por la libertad de expresión, nos lleva a preguntarnos: ¿en qué tipo de franquismo angelical estará pensando esta gente? ¿Cómo es posible que una ideología como la franquista, que dictó una orden para separar a los hijos de tres años de sus madres, que permitiera una red infamante para robar a recién nacidos para venderlos al mejor postor franquista, pueda ser objeto de apología bajo el auspicio de la libertad de expresión?

El franquismo fue una ideología del odio, porque solo una ideología de tal naturaleza pudo dar cobijo legal a tales prácticas criminales… ensañándose con niños de tres años y con sus madres presas indefensas y parturientas. Para mayor vergüenza, su inspirador, Vallejo Nágera, el Mengele español, sigue teniendo una calle dedicada a la exaltación de su nombre, pues no parece que la iniciativa del Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid, que cambió esa placa por la de Calle contra Impunidad en 2011, tuviera éxito institucional. Ni, ahora, con la Ley de la Memoria Democrática.

*Los autores son: Víctor Moreno, José Ramón Urtasun, José Ignacio Lacasta-Zabalza, Pablo Ibáñez, Clemente Bernad, Carlos Martínez, Ángel Zoco, Carolina Martínez y Txema Aranaz, del Ateneo Basilio Lacort