dimarts, 3 de setembre del 2019

Los españoles tras el mito de la Liberación de Francia: ¿Un olvido interesado?


https://www.eldiario.es/norte/cantabria/desmemoriados/espanoles-Liberacion-Francia-olvido-interesado_6_936216372.html




Combatientes españoles en Francia. Verano de 1939. Abajo, a la derecha, sin camisa, Julio Vázquez, nacido en 1917 en Obregón, (Villaescusa, Cantabria). Militante comunista histórico. Se alistó voluntario en el ejército de la República, combatió en el Frente Norte, fue evacuado tras la caída y se hizo tanquista en Cataluña, pasó a Francia y fue recluido en el Campo de Barcarés, donde se tomó esta foto. De allí salió acompañado de paisanos de Villaescusa y del valle de Cayón y posteriormente se incorporó al Maquis en la Gran Combe. Fue detenido y deportado a España.
Este pasado mes de agosto se han cumplido 80 años de varios acontecimientos que revisten el carácter de históricos, algo que a veces se otorga con exceso de rapidez cuando no con elevadas dosis de frivolidad. El 1 de abril hizo 80 años del último parte de nuestra Guerra Civil. Este 1 de septiembre es el mismo aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. La relación entre ambas, usando solo criterios académicos es muy difícil de negar. En España, la paz oficial se veía a diario acompañada de cientos de ejecuciones que causaron decenas de miles de víctimas en el siguiente cuarto de siglo. En ese mes de agosto de 1939, el fusilamiento de las jóvenes republicanas conocidas como las Trece Rosas señala una de las cuentas de ese funesto rosario. En Francia, varios miles de españoles, como Julio Vázquez, estaban a punto de empuñar de nuevo las armas.
También en agosto de 1939, a partir del envío de una carta de Albert Einstein al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, tuvo su génesis el Proyecto Manhattan, que conduciría, el 16 de julio de 1945, al primer ensayo nuclear en Alamogordo, Nuevo México. Un mes más tarde, después de los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki, se rindió Japón. Seis años de destrucciones, locuras y crueldades que parecían ya lejos del momento evolutivo de la humanidad.
Como se ha dicho al principio, a lo largo del mes se sucedieron una serie de acontecimientos que, analizados con la perspectiva del tiempo transcurrido, dejan ver un plano inclinado hacia la guerra. Así, la firma el día 18 del acuerdo comercial entre la Alemania nazi y la Unión Soviética precedió al mucho más conocido del día 23, el Pacto Molotov-Ribbentrop, mediante el que Hitler y Stalin se repartieron Europa oriental: Finlandia, los países bálticos y la parte oriental de Polonia pasaron a ser soviéticas y Polonia occidental de Alemania. El acuerdo, que todavía no hizo reaccionar a las dos grandes democracias occidentales, dejó estupefacto a buena parte del movimiento comunista internacional que, en buena medida, hizo suyo el orden requerido por Stalin.
Al día siguiente, 24 de agosto, se produjeron desórdenes en la ciudad libre de Danzig/Gdansk, el pasillo al mar conseguido por Polonia en el final de la I Guerra Mundial. Los nazis se hicieron con el gobierno de la ciudad. Un episodio que aparece en 'El tambor de hojalata' del Nobel alemán Günter Grass. El 26, Alemania garantizaba la neutralidad de Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Una garantía que resultó absolutamente falsa, como es sabido, y el 27 las primeras tropas británicas llegaban a Francia. El 30, tras un supuesto ataque polaco, Alemania presentó un ultimátum a Polonia, que respondió con la movilización general. Ese mismo día la flota británica fue puesta en estado de alerta.
Por otra parte, el pasado 6 de junio se cumplieron 75 años del desembarco de Normandía. La apertura de ese segundo frente en Europa occidental, tras el italiano que se encontraba bastante atascado, sería ya el definitivo principio del fin para la Alemania nazi.
La participación de españoles en la Segunda Guerra Mundial, en la liberación de Francia en concreto, ha padecido durante mucho tiempo un conocimiento escaso. Tras años de silencio oficial absoluto (solo se conocía la verdad, mitificada, en ámbitos militantes de la izquierda) ha empezado a divulgarse en los últimos tiempos el papel de los españoles de la Nueve en la liberación de París, de la que se han cumplido 75 años. Las obras de Mesquida, La Nueve, 24 Août 1944 -Ces républicains espagnols qui ont libéré Paris, con prefacio de Jorge Semprún y Cuando los republicanos liberaron París, de Monteagudo, ambas publicaciones ya de este siglo, han documentado con exactitud esa participación en el hecho concreto de la capital francesa. Pero hay bastante más.
En un manual de culto pese a su brevedad, Historia de España, que no pudo venderse en España hasta después de la muerte de Franco, Pierre Vilar, no concede una sola línea al papel de los republicanos españoles en el combate contra los nazis en la Francia ocupada. Es cierto que puede, o podía, persistir un rasgo académico de no juzgar esos hechos como parte de la Historia de España.
En Francia hace más tiempo que se incorporó a la normalidad oficial esa parte de nuestra Historia. Pero no fue desde el principio. El discurso que pronunció el general Charles de Gaulle desde el Ayuntamiento de la capital al día siguiente, el histórico discurso de la liberación de París, no dejaba lugar a dudas:
"Liberada por ella misma, por su pueblo, con la participación de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la participación de toda Francia. De la Francia que lucha, de la única Francia, de la verdadera Francia, de la Francia eterna".
También nació de ese discurso la confusión interesada por la que parecía que no había existido una Francia colaboracionista con los nazis. Un héroe de la I Guerra, como el Mariscal Pétain arrodillado ante Hitler, condenado a muerte e indultado por De Gaulle. Difíciles de explicar las condenas a muerte para tantos colaboracionistas empezando por Pierre Laval, antiguo dirigente socialista reconvertido y artífice del intento institucional del Nuevo Estado francés corporativo, que fue ejecutado en octubre de 1945 después de haber intentado refugiarse en España. Si los franceses tenían su propia confusión en relación con la guerra, en muchos sentidos también una guerra civil, no es tan extraño que tardaran en reconocer oficialmente la participación de españoles en la liberación.
Desde 1995, en el cincuenta aniversario del final de la guerra, y diez años más tarde, muy poco a poco, se ha ido desvelando la verdad. En las tachuelas que salpican el centro de París y que recuerdan las víctimas de aquellos días de agosto de 1944, también hay apellidos inequívocamente españoles. Lo mismo que en muchos pueblos de Francia, especialmente en los departamentos fronterizos, en las lápidas dedicadas a los héroes locales de la Resistencia, caídos contra los alemanes, donde también figuran apellidos españoles.
Las publicaciones anteriormente citadas y la llegada a la alcaldía de París de Anne Hidalgo han resultado definitivas para establecer que la guerra de España continuó fuera de la Península después de la retirada de 1939. Como en otros aspectos de la memoria colectiva de los españoles relativa al conflicto iniciado en 1936, los combatientes de un bando, los azules que se encuadraron en la Wehrmacht, han tenido desde el primer momento su lugar en la Historia. Los otros han estado a punto de morir, les ocurrió a muchos, sin que se les reconociera oficialmente su papel en la derrota del fascismo en Europa.
Este año, el presidente del Gobierno de España ha asistido a actos conmemorativos en Montauban, ante la tumba del presidente Azaña, y en Colliure, en la del poeta Antonio Machado. Un año después de su llegada a la Presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero estuvo presente en los actos del 60 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Mauthausen, en el que perecieron unos cinco mil republicanos españoles, la mayoría capturados por los nazis en Francia. A finales de agosto, la ministra de Justicia rindió homenaje a los españoles que participaron en la liberación de París hace 75 años. Queda por resolver cuánto tardará en realizarse un reconocimiento institucional análogo en España a quienes contribuyeron a la victoria en la Segunda Guerra Mundial.
La neutralidad y la no beligerancia, como posturas oficiales de la España franquista en el marco de la Segunda Guerra Mundial conllevaron algún olvido sobre la participación de los españoles en el conflicto. Hace cuatro años Berlín conmemoró el final de dicha guerra, el final de su propia tragedia. Decenas de exposiciones y actos muy diversos. Dos olvidos de magnitud: la participación en el combate contra los alemanes de los yugoslavos, de una parte de ellos, y la de los españoles, de una parte de nosotros.
La 9éme Compagnie, la Nueve, de la II División Blindada, al mando del general Leclerc, formada mayoritariamente por republicanos españoles, ha sido, fuera de duda, el ariete que ha ido abriendo otras páginas de la participación española en la Guerra. No es fácil de ocultar el tránsito desde África a Normandía y después París, Alsacia y el mismísimo cuartel general de Hitler, el Nido del Águila, en Berchtesgaden. Tan importante participación tuvo su coste: solo sobrevivió aproximadamente un 10%, únicamente 16 españoles de la Nueve vieron el amanecer del 8 de mayo de 1945.
Si Pierre Vilar no se ocupa en su Historia de España de ninguno de estos hechos, Tuñón de Lara sí les presta mayor atención. En el volumen 10 de su Historia de España se encuentran varias referencias. Tras señalar con detalle la división que reinaba entre las fuerzas políticas republicanas en el exilio, la misma que había existido durante la Guerra Civil y que había estallado de manera vergonzosa al final de la misma en Madrid en el mes de marzo, se analiza la actuación, muchas veces individual o incluso grupal, aunque al margen de los encuadramientos políticos. Son españoles que han combatido al fascismo en España, que han sido derrotados, de momento, pero que asisten a un nuevo combate contra el mismo fascismo. Y participan.
Tuñón señala que fue el PCE el que empezó a coordinar acciones, ya en el otoño de 1940. Numerosos españoles se fueron organizando, sobre todo en la zona sur. En el Macizo Central hubo algunas partidas de cenetistas que se resentían de sus propias escisiones y aún más divididos, según Tuñón, estaban los socialistas. Hemos hecho anteriormente una referencia académica. Textualmente dice:
"Lo más importante, a nivel de Historia de España, es la participación de millares de españoles en la Resistencia francesa contra el nazismo, que alcanzará mayor desarrollo en 1942, en cuyo mes de abril se crea el XIV Cuerpo de Guerrilleros Españoles. Su acción adquirió pronto importancia, realizándose acciones incluso en el centro de Toulouse. Al terminar 1942 los guerrilleros españoles actuaban en diez departamentos del sur y otros grupos en el Limousin y la Alta Saboya".
Maneja Tuñón la posibilidad de que Franco ya supiera, por la vía de una conversación en Berlín, poco después de la derrota de Stalingrado, entre el almirante Canaris, jefe de la Abwehr y el general Martínez Campos, asesor de Franco, que Alemania no iba a poder ganar la guerra. Ese es el punto de inflexión. Semanas después Franco exponía al embajador norteamericano su teoría de las tres guerras. La de los anglosajones contra Italia y Alemania, en la que la España franquista es neutral; la del Pacífico, en la que España apoya a los aliados contra Japón (aunque muy al final, Franco rompe relaciones diplomáticas con Japón); y la guerra contra el comunismo, en el frente oriental, en la que España es beligerante. No hay constancia de la expresión facial de Mr. Hayes ante la exposición de esa teoría.
Con el retorno a España después de la muerte de Franco (y, muchos más tras las elecciones de junio de 1977) de miles de exiliados empezó a conocerse, fuera de los reducidos ámbitos de la clandestinidad militante, la participación de españoles en la liberación de Francia. En muchos lugares de los departamentos fronterizos se celebraban ya encuentros en verano entre antiguos combatientes de ambas nacionalidades y sus familias. Con la llegada de un sistema democrático a España, esos encuentros recibieron publicidad y muchos más visitantes.
De los cinco departamentos franceses fronterizos, en los tres no costeros los españoles se desenvolvieron con más y mejor organización. En Ariège y Alto Garona, las Fuerzas Francesas del Interior estaban constituidas en muy buena proporción por españoles. Tuñón matiza con precisión, al referirse a la liberación del mediodía francés, la participación del ya citado XIV Cuerpo de Guerrilleros Españoles en la toma de Toulouse, de Angulema, de Pau… pero diferencia entre participar y protagonizar, y fueron españoles quienes "liberaron Tarbes, Aire-sur-Adour, Albi, Montluçon, Laruns…y más allá, en el Ródano, Montélimar, Valence…". En concreto, afirma: "Pamiers y todo el departamento del Ariège fue liberado por el XIV Cuerpo".
El desembarco en Provenza, el 15 de agosto, hizo temer al mando alemán que sus unidades resultaran aisladas en el sur, lo que condujo a que en pocos días la región fuera liberada. Todavía habría numerosas víctimas en los últimos momentos, llenos de incidentes, pero en general, en la semana que siguió al desembarco, el sur francés quedó libre de la presencia alemana.
En Foix, sede de la Kommandantur del departamento, se combate en las calles del centro. Las unidades de los comandantes José Antonio Alonso, "Robert", Pascual Gimeno, "Royo" y J. Estevez, "Montero", atacan junto a las de Bigeard y Probert que cuentan con oficiales británicos de la Inteligencia Militar. Prayols, en la periferia de Foix, es liberada también por españoles como atestigua el monumento a los guerrilleros. Esa localidad y Santa Cruz de Moya, Cuenca, mantienen un hermanamiento y un doble encuentro anual desde 1982, aquí y allí.
Participación de vanguardia en París, exclusiva en algunos lugares del sur, colaborando con unidades francesas o encuadrados en ellas, en otros lugares del territorio metropolitano. También hubo españoles en combate en territorios franceses en África. Lo que ya es innegable, probablemente no tiene todavía todo el conocimiento popular que merece. Al final del verano de 1944, alrededor de 20.000 españoles lucían armas y uniformes en territorio francés.
Todo ese poder armado, fundamentalmente en el sur de Francia, es el que hizo posible la invasión del Valle de Arán. El intento de tener un territorio peninsular liberado del mando de Franco con el que forzar a los aliados a reconocer al gobierno republicano en el exilio. Los hechos demostraron que si la operación militar era arriesgada, fallaba más la base: la madurez política de la misma. No era una operación unitaria. Ni siquiera fue una operación comunista, en el sentido de que hubiera sido ordenada por la dirección del PCE. De hecho, fue Santiago Carrillo quien voló desde Argelia para detener la operación.
A 75 años de ese hecho, es posible afirmar que la vertiente militar de la misma, las vanguardias de un ejército guerrillero de más de 4.000 hombres llegaron a las afueras de Tremp, a casi 100 kilómetros de la frontera, estuvo muy por encima de la estructura política que debería haberla organizado. Era un preludio de lo que sucedería con la guerrilla antifranquista en el interior de España en los años siguientes.
El ejército franquista, al mando de Moscardó, tardó más de tres semanas en recuperar el territorio ocupado por los guerrilleros. Si los aliados hubieran estado por la labor la coartada podía haber servido pero, vale la pena insistir, la operación no respondía a una orden unitaria del antifranquismo.
Esa participación de españoles en la liberación de Francia tiene relación directa, una vez que De Gaulle consigue un asiento entre los grandes que han derrotado a Hitler, con el aislamiento de la España franquista en los primeros años de la postguerra. El cierre de la frontera francesa, el repudio a un régimen que se consideraba amigo de los derrotados, no tuvo entidad suficiente para deponerlo por la fuerza pero sí para pasar por diversos avatares hasta que, guerra fría y anticomunismo mediante, Franco consiguió un asiento en la ONU diez años más tarde.
La Historia oficial, durante decenios, solo mencionó la participación en la Segunda Guerra Mundial de los españoles de la División Azul. Ahora, tras 40 años con un régimen político regido por una Constitución, y con investigaciones históricas más que suficientes, parece que ya es hora de fijar la participación de españoles, del bando republicano en la Guerra Civil, en los principales escenarios del conflicto en Europa y África. Desde el principio, en Dunquerque, dónde algunos no fueron transportados a Gran Bretaña por no ser británicos ni franceses y Narvik, pasando por Dieppe y Normandía o el sur de Francia, donde ejercieron un papel principal.
En unidades propias, como el XIV Cuerpo de Guerrilleros, en la Legión Extranjera francesa y en los comandos británicos, sin olvidar a quienes sirvieron directamente en el ejército soviético… ya es hora de reclamar la participación de españoles en el bando vencedor de la guerra. El poco ejercicio de memoria colectiva en este tema, y en algunos otros, ha dado paso a simplificaciones que con peor o mejor voluntad, dejan la Historia en un juego, o en un negocio, o en ambas cosas a la vez. Reproducir el desembarco de Normandía en Arija o en El Sardinero, pueden ser ejemplos de cómo, fuera de contexto, se puede pervertir una buena intención, si es que la había.
El 9 de agosto de este año se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado la lista de los 4.427 españoles asesinados en Mauthausen, 49 de ellos naturales de Cantabria. Faltan datos de algunos cientos más. Es tarde, muy tarde para los que sobrevivieron. Pero ya está en el BOE. Lo que era real desde hace 75 años, empieza a ser oficial.

El exilio español en Chile a bordo del Winnipeg cumple 80 años: "Mi abuelo salió del pueblo en un barril de aceitunas".


https://www.eldiario.es/internacional/exilio-espanol-Chile-Winnipeg-aceitunas_0_937906749.html



La imagen de los cerros iluminados en la bahía de Valparaíso quedó grabada en la memoria de los refugiados españoles a bordo del Winnipeg la noche de su llegada a Chile. No podían entender por qué había luces tan arriba, como si fueran estrellas. Lo comprendieron la mañana siguiente, el 3 de septiembre de 1939, hace 80 años, cuando vieron por primera vez el puerto con luz de día. "Llegamos a las tres de la madrugada y toda la bahía estaba iluminada, lo que para nosotros fue una maravilla, porque pensábamos que íbamos a llegar a un puerto pequeño". Es es el recuerdo del fallecido pintor José Balmes. Tenía 12 años cuando pisó tierra chilena por primera vez y su testimonio quedó recogido en el libro de Jaime Ferrer Los españoles del Winnipeg, el barco de la esperanza: "Nunca olvidaré el olor del barco, mezcla de pescado podrido y vómito. Los camarotes parecían unos nichos de madera. Al despertar, lo primero que oíamos por los altavoces era una canción de la guerra española: El pueblo que crece y labora ... Esa canción me tenía loco".
Como Balmes, más de 2.200 refugiados de la Guerra Civil española arribaron a Chile el 2 de septiembre de 1939 tras un mes de travesía por el Atlántico. Construido en 1918, la nave había sido destinada al transporte de mercancías y como máximo podía acoger un centenar de tripulantes, por lo que tuvo que ser acondicionada para la ocasión.
"Mi abuelo estaba en el campo de concentración de Saint Cyprien y en algún momento escuchó que había un barco que podía salir con republicanos al exilio. No dudó en ir a ver de qué se trataba, aunque no tenía idea de dónde quedaba Chile en el mapa", cuenta Claudia Sáez, nieta de Marcelino Cabañas, entonces un veinteañero que había perdido a una hermana y sobrevivido a una bomba alemana durante la guerra.
También Candido Gracia García había escuchado rumores sobre una embarcación. Oriundo de Uncastillo, en la provincia de Zaragoza, era propietario de una fábrica de hielo y concejal por Izquierda Republicana cuando estalló la guerra. Tras luchar en el frente y vivir en la clandestinidad, a los 41 años desembarcó en Chile. En España se quedaron su mujer y sus cuatro hijos. "Cuando salió del pueblo escondido dentro de un barril de aceitunas, nunca más volvió", señala su nieta Mila Garcia.
Las peripecias y anécdotas de la travesía fueron atesoradas en artículos y publicaciones históricas que presentan el buque como la última esperanza de los refugiados. Hablan de las literas con frazadas y colchonetas de paja; de la música de los altavoces –Valencia, tangos y La Marsellesa–; del nacimiento de dos bebés a bordo y la muerte de otro; y del peculiar uso que se les daba a los botes salvavidas, que acogían los encuentros sexuales de más de una pareja. Un viaje siempre marcado por la amenaza de la Segunda Guerra Mundial, cuyo inicio era inminente y hacía temer una persecución por parte de la marina alemana. Varios submarinos nazis atacaban embarcaciones francesas e inglesas que navegaban por esas aguas.

Pablo Neruda, una figura clave

El poeta Pablo Neruda seguía de cerca los acontecimientos del otro lado del Atlántico. La guerra le había arrebatado a su amigo Federico García Lorca y lo distanció de los escritores e intelectuales de la Generación del 27, con los que había coincidido pocos años antes, durante su período como diplomático en Barcelona y Madrid.
En Chile, las consecuencias de la Guerra Civil y la situación de los refugiados en Francia se convirtieron en un tema de debate para la opinión pública, hasta el punto de que los sectores más a la izquierda de la coalición de gobierno del Frente Popular presionaron a su presidente para que colaborara con la acogida de los refugiados. Pedro Aguirre Cerda aceptó designar a Neruda como cónsul especial para la inmigración española y fue destinado a París para coordinar el traslado de los españoles a Chile.
Distintas instituciones –el Servicio de Evacuación de los Refugiados Españoles (SERE), la Federación de Organizaciones Argentinas pro Refugiados Españoles (FOARE) y el Comité Chileno de Ayuda al Refugiado Español (CChARE)– financiaron el viaje de los exiliados y concedieron una asignación para los primeros seis meses de estancia en el país sudamericano. También colaboraron económicamente países como Uruguay o Colombia.
Niños pasajeros del Winnipeg en 1939.
Niños pasajeros del Winnipeg en 1939. AGRUPACIÓN WINNIPEG
Pese a que el gobierno de Aguirre Cerda no financió el viaje del barco ni el plan de inmigración posterior, ordenó una selección de los pasajeros, con prioridad para quienes pudieran aportar al sistema productivo del país. Su preferencia eran los trabajadores o técnicos, por delante de profesionales liberales, políticos o intelectuales. Neruda eligió una a una las personas que subieron a la nave, sin ser demasiado estricto con los criterios que llegaban de Santiago. "El tata escuchó que se decía que querían perfiles técnicos. Él era estudiante de la Escuela de Artes y Oficios La Palma de Madrid, iba a cursar el tercer año de lo que equivalía a Arquitectura, cuando estalló la guerra. Él dijo que en su familia había panaderos y ferreteros, y como necesitaban gente con esas condiciones, lo eligieron", relata Claudia Sáez, que hoy también es secretaria de la Corporación Amigos del Winnipeg. La embarcación se llenó de hombres y mujeres artistas, pescadores, artesanos, campesinos, marineros, albañiles, zapateros... "El abuelo siempre decía que había todo tipo de gente y no solo puros rojos y comunistas, como se repetía tanto en la prensa", añade Sáez.
Según la investigadora Encarnación Lemus, los políticos conservadores de Chile "utilizaron todos los medios a su alcance" para advertir "del peligro de una invasión de rojos" provocada por la llegada de los republicanos. Su principal aliado fue la prensa que pasó todo el verano difundiendo artículos alarmistas con titulares como 'El Winnipeg es un barco comunista a cuyo mando funcionaba un soviet', publicado por El Mercurio el 28 de septiembre.
A pesar de la campaña del miedo, los imprevistos y dificultades, el 3 de agosto el Winnipeg zarpó destino a Valparaíso: cruzaría el Atlántico, pasaría por el Canal de Panamá y se encaminaría hacia el sur por el Pacífico. En recuerdo a ese día, Neruda compuso su poema Misión de Amor: "Yo sentía en los dedos / las semillas / de España / que rescaté yo mismo y esparcí / sobre el mar, dirigidas / a la paz / de las praderas".

Desembarco y acogida

A las 9 de la mañana del día 3 de septiembre empezó el desembarco ante una multitud que esperaba a los españoles con cantos, banderas y un gran entusiasmo. "La gente los acogió con carteles, ropa de abrigo, comida, fruta y bailes. Cuentan que eso fue muy emocionante y que llegaron a llorar", detalla Claudia Sáez. El testimonio del célebre historiador Leopoldo Castedo, que entonces tenía 24 años, lo confirma: "Una impresionante masa humana llenaba muelles, grúas, tejados de los edificios aduaneros. Banderas y pancartas ondeaban y una banda de música tocaba el Himno Nacional y la Marcha de Riego. Después se animaron con tonadas y cuecas [baile tradicional]".
Los estudios de Lemus cifran en 3.500 el número de exiliados españoles que llegaron a Chile. Además de los dos millares del Winnipeg, en los meses siguientes llegaron al país sudamericano otros barcos como Órbita, Formosa, Reina del Pacífico. Otros cruzaron la cordillera de los Andes desde Argentina.
Los exiliados se integraron en la sociedad chilena y poco a poco abandonaron la idea del retorno. Después de la Segunda Guerra Mundial, la España de Franco seguía intacta y eso impedía cualquier deseo o intención de volver. "Mis abuelos pensaban que Franco caería y siempre posponían la opción de que el resto de la familia fuera para Chile, pero –finalmente– él tomó la decisión de traerlos a todos. En 1948 llegó mi tío y mi abuela con sus tres hijas y dos hermanas. Mi mamá no veía a su padre desde los 4 años, entonces tenía 14", relata Mila García.
En el proceso de adaptación al nuevo país fueron fundamentales los vínculos entre exiliados, que se organizaron en varias instancias políticas y recreativas de la capital, como el Café Miraflores de Santiago, también conocido como "Centro Republicano"; el Centro Catalán y el Centro Vasco, los dos últimos creados por la colonia de antiguos residentes españoles. Marcelino Cabañas era de los asiduos al Café hasta el golpe de Estado de 1973. La llegada de Pinochet supuso, para los republicanos, reabrir heridas de otros tiempos, que hacía años habían dejado atrás. Algunos de ellos, apoyaron o colaboraron con el socialismo de Salvador Allende y se vieron obligados a vivir un doble exilio y abandonar nuevamente su hogar, que entonces ya estaba en Chile. "A pesar de que no estaba directamente metido en política, [Marcelino] tenía mucho miedo. Temía por sus amigos e hijos, dos de los cuales tuvieron que partir a Barcelona exiliados. Siguen allá hasta hoy", dice Claudia Sáenz.
Se estima que en Chile todavía hay unas cuarenta personas con vida que viajaron a bordo del barco. La épica del Winnipeg y las dificultades de empezar una nueva vida al otro lado del mundo son parte de la memoria de las familias de los republicanos exiliados, pero también de la memoria colectiva de España y Chile. A 80 años del desembarco, hijos y nietos se encargan de poner en valor los aportes de los refugiados y preservar su memoria y testimonio. No quieren que nadie olvide el barco de la esperanza.

diumenge, 1 de setembre del 2019

Aparecen las cartas de amor de un fusilado por el franquismo 79 años después. Fosa 127 Paterna.

https://www.levante-emv.com/horta/2019/08/29/hallan-cartas-manuscritas-victima-franquismo/1916101.html



El hombre, hallado en la fosa 127 de Paterna, llevaba consigo los documentos el día que lo fusilaron

29.08.2019 | 17:36
Cartas encontradas en la fosa. 
Los técnicos que trabajan en la exhumación de víctimas del franquismo en la fosa 127 del cementerio municipal de Paterna (València) han hallado, guardadas en la chaqueta que llevaba el día que lo fusilaron, el 13 de julio de 1940, cuatro postales y una carta de los familiares de Francisco Sanz Herráez.
Así lo ha relatado el presidente de la Asociación de Víctimas del Franquismo de la Fosa 127, Juan José González, quien ha añadido que se trata de misivas que le mandó su mujer, Nieves Monzó, y un amigo suyo, Antonio Pons, con un sello procedente de Benimàmet, un barrio de Valencia.
Las postales de su mujer, escritas a lápiz, se han mantenido en buen estado, lo que ha facilitado averiguar el nombre de la víctima y de sus familiares, pero la carta procedente de su amigo no se ha conservado de igual manera, debido a que estaba escrito con pluma y las palabras se han borrado con el paso del tiempo.
González ha explicado que en las cartas se narran cosas cotidianas y se menciona a los hijos, pero al desconocerse el paradero de estos, la Asociación visitará este domingo el centro parroquial de Benimàmet para comprobar si hay una partida de nacimiento o los nombres de algunos familiares de la víctima.
En las exhumaciones, los técnicos han encontrado todo tipo de objetos: ropa, lapiceros pequeños, medallas, zapatos y botas, pero "lo más interesante han sido estas cartas, porque han ayudado a averiguar quién era y quiénes son sus familiares. Ha sido un gran descubrimiento", ha añadido el presidente de la Asociación.
Sin embargo, la entidad ha pedido la colaboración ciudadana para encontrar a los familiares de Francisco Sanz Herráez, debido a que no se encuentran entre los nombres de la lista de familiares de víctimas del franquismo.
A finales del pasado mes de mayo, la Diputación de Valencia inició los trabajos de exhumación e identificación en la citada fosa del cementerio municipal de Paterna, donde se espera poder recuperar los restos de 147 víctimas de la dictadura franquista, naturales de varios municipios valencianos y de otras provincias.
Durante estos meses de trabajo, un laboratorio de campaña dentro del cementerio toma las muestras de ADN a medida que se extraen los restos, cuya contaminación se intenta evitar realizándose al mismo tiempo el trabajo de exhumación y el estudio antropológico.
Las víctimas proceden de diversos municipios de la provincia de Valencia como Manises, Ontinyent y Alzira, y de poblaciones de Badajoz, Teruel y Albacete, y fueron fusiladas los días 13, 24 y 27 de julio de 1940.

Localitzen el fill i el net de l'afusellat pel franquisme que conservava entre les seues restes cartes de la seua dona

https://www.diarilaveu.com/localitzen-al-fill-i-al-net-de-lafusellat-pel-franquisme-que-conservava-entre-les-seues-restes-cartes-de-la-seua-dona



Els familiars de Francisco Sanz, de 85 i 58 anys, podran recuperar les seues restes i pertinences després que l'Associació de Familiars de Víctimes els haja localitzat
31 agost 2019 18:50h
Les restes de Francisco Sáez van ser recuperades aquest dimecres. / EUROPA PRESS
VALÈNCIA. L'Associació de Víctimes del Franquisme de la Fossa 127 del cementeri de Paterna (l'Horta)ha aconseguit localitzar el fill i el net d'un represaliat de la dictadura les restes del qual es troben en aquesta tomba comuna després de trobar a la seua roba postals manuscrites per la seua dona i per un amic.

Aquests escrits, trobats el dimecres en una de les butxaques de la jaqueta que vestia aquest home, al costat de dades que figuren en els registres que es tenen, han permés saber que es tracta de Francisco Sanz Herráez, un sabater de 40 anys que va estar pres en la Presó Model de València i va ser afusellat el 13 de juliol de 1940.

González ha explicat aquest dissabte que, finalment, s'ha localitzat tant el fill del mort, un veí de Paterna que ara té 85 anys, com el net, de 58 anys. Segons ha relatat, una de les associades a l'entitat va contactar a través de les xarxes socials amb un amic seu que està implicat en la recuperació de la memòria històrica.

Aquesta persona va aconseguir contactar amb un home de 58 anys que, pel que sembla, és el net de Francisco Sanz Herráez. De fet, va explicar a l'associació que el seu pare, que seria el fill del sabater afusellat, encara viu, té 85 anys i resideix a Paterna.

Gràcies a aquestes indagacions, la família d'aquell home que després de passar per la Presó Model de València va ser afusellat el 1940 podrà recollir les seues restes, com també recuperarà les postals trobades entre les seues vestimentes.
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“TENEMOS QUE PEDIR PRÉSTAMOS PERSONALES PARA PAGAR LAS EXHUMACIONES Y LUEGO ESPERAR A QUE ALGUNA INSTITUCIÓN NOS DÉ AYUDAS”


https://aricomemoriaaragonesa.wordpress.com/2019/09/01/tenemos-que-pedir-prestamos-personales-para-pagar-las-exhumaciones-y-luego-esperar-a-que-alguna-institucion-nos-de-ayudas/



Posted by MEMORIA ARAGONESA en 01/09/2019
“TENEMOS QUE PEDIR PRÉSTAMOS PERSONALES PARA PAGAR LAS EXHUMACIONES Y LUEGO ESPERAR A QUE ALGUNA INSTITUCIÓN NOS DÉ AYUDAS”
MIGUEL ÁNGEL CAPAPÉ ES EL PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN POR LA RECUPERACIÓN E INVESTIGACIÓN CONTRA EL OLVIDO: “EN NINGUNA EXHUMACIÓN HEMOS OÍDO PEDIR VENGANZA, LA GENTE SOLO QUIERE ENTERRAR A SUS MUERTOS”
SOBRE LOS HERMANOS LAPEÑA: “A FRANCO QUE LO SAQUEN Y LO TIREN DÓNDE QUIERAN, PERO HAY QUE SACAR A LOS NUESTROS DE ALLÍ. TENEMOS UNA SENTENCIA FIRME, POR LO MENOS INTENTAR BUSCARLOS. SON YA TRES AÑOS”
“EN EL RESTO DE LOS PAÍSES, CUANDO ACABA LA GUERRA, SE EMPIEZA A RECUPERAR TODO EL TEMA DE MEMORIA. AQUÍ NOS LLEGARON 40 AÑOS DE OSCURIDAD, QUE TODAVÍA NO NOS HEMOS QUITADO DE ENCIMA”
“CREO QUE EN LA TRANSICIÓN SE PODÍAN HABER HECHO MEJOR LAS COSAS, PERO, EN TODO CASO, SI ESTÁ MAL HECHO SE CAMBIA. LO QUE NO PUEDES HACER ES DAR CARPETAZO A TODO Y DECIR: ‘VAMOS A SER TODOS AMIGUITOS Y AQUÍ NO HA PASADO NADA’”
ÓSCAR F. CIVIETA  – ZARAGOZA- 31/08/2019 
Miguel Ángel Capapé
Miguel Ángel Capapé JUAN MANZANARA / ZARAGOZA

Miguel Ángel Capapé Garro (Casetas –Zaragoza–, 1958) es el presidente de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (Arico) desde 2012. Con más de 25 exhumaciones a sus espaldas, recuerda que todo empezó en octubre de 2007, cuando, como voluntario, acudió a una exhumación que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) estaba realizando en Alhándiga. Allí, rememora, nos conocimos unas cuantas personas de Zaragoza que, después, coincidimos en otras exhumaciones.
La idea de crear una asociación en Aragón surgió de la necesidad: “Desde ARMH nos dijeron que para ellos era imposible venir a Aragón y hacer todo lo que había que hacer, así que nos animaron a montar algo nosotros”. En diciembre de 2007 nace Arico. 12 años después, el mayor obstáculo sigue siendo el mismo: el dinero.
¿Por qué involucrarse tan a fondo con la memoria histórica?
Yo no tengo ningún familiar que fuera asesinado, pero mi mujer sí. A mi suegro le mataron a su padre y a su tío, que son los hermanos Lapeña, y, por parte de mi suegra, a su padre y a un hermano con ocho años los mataron en Baena (Córdoba). En casa siempre lo habíamos hablado y cuando comenzó a hacer exhumaciones la ARMH, en 2002, empezamos a comentarlo más y al venir a Zaragoza me decidí a hablar con ellos y a empezar a acompañarles.
Siempre se ha comentado que uno de los principales obstáculos es el escaso apoyo de las instituciones, ¿cuál es la situación actual?, ¿ha cambiado algo desde que empezasteis?
Cuando se aprobó la Ley de Memoria Histórica con Zapatero había subvenciones que no estaban mal, sobre todo viendo de dónde veníamos y cómo está ahora. Después vino Rajoy y no se pudo hacer absolutamente nada. Nosotros hicimos alguna exhumación con campañas de crowdfunding y luego otra en Paniza (Zaragoza), que la pagó directamente la familia.
Posteriormente empezaron a sacar ayudas las diputaciones de Zaragoza y Huesca. En Teruel, como la diputación no saca ayudas, pues no se puede hacer nada. Y luego está lo del Gobierno de Aragón, que es de vergüenza, casi mejor que no sacaran nada. Lo máximo que dan son 10.000 euros por exhumación, y eso cuando lo pagan. Porque ya ha pasado dos años que aprueban las ayudas y luego no las pagaron.
Arico lleva realizadas más de 25 exhumaciones
Arico lleva realizadas más de 25 exhumaciones JUAN MANZANARA / ZARAGOZA
¿Por qué en España se cuida tan poco la memoria histórica?
En el resto de los países, cuando acaba la Guerra, ganan los aliados y se empieza a recuperar todo el tema de memoria y restauración. Aquí, cuando acabó la Guerra, nos llegaron 40 años de oscuridad. Son muchos años. Tú vas a hablar con gente mayor y todavía tienen miedo de hablar. Esos 40 años no nos los hemos quitado de encima todavía.
¿Qué opina de la Transición?
Creo que no era lo que había que hacer en ese momento, que se podían haber hecho las cosas mucho mejor. Pero, en todo caso, siempre se puede reparar lo que se hizo. Si está mal hecho se cambia. Lo que no puedes hacer es dar carpetazo a todo y decir: “Vamos a ser todos amiguitos y aquí no ha pasado nada”. No, porque hay mucha gente que ha sufrido mucho y sigue sufriendo. Nosotros en ninguna exhumación hemos oído nada en contra del Gobierno, ni pedir venganza… No, la gente no pide nada de eso, solo quiere poder enterrar a sus muertos. Así que eso que dicen de reabrir heridas lo tienen que decir para justificarse por no hacer las cosas.
¿Y cómo ven ahora la llegada a los parlamentos de la extrema derecha?
No pinta nada bien, es algo negativo para todos los ámbitos de la vida: será un retroceso en seguridad, sanidad, educación, bienestar social… Y, por supuesto, en la memoria histórica, yo creo que ya nos podemos olvidar de seguir trabajando.
¿Cree que en el futuro será aún más complicado seguir trabajando por la memoria histórica?
Es complicado, siempre hemos dicho que esto debería ser algo que hiciera el Gobierno, es decir, un Estado no puede dejar todo este trabajo en manos de las familias o las asociaciones. El problema es que el Estado ya sabemos cómo trabaja: si lo que van hacer, por ejemplo, es darle una contrata a una empresa de arqueología, que lo único que va a buscar es el rendimiento económico, va a hacer dos agujeros allí, otros dos allá, van a decir “no están” y ya está. ¿Y el trato con las familias?, ¿va a haber trato directo con ellas? Porque a nosotros nos gustan que estén las familias allí delante, que nos ayuden, que nos cuenten cosas.
El Gobierno, hasta ahora, no sé si es cobardía, ideología, falta de ideología o falta de querer hacer las cosas, pero es que no se pueden poner tantos problemas. Ya que no lo hacen ellos, al menos que no pongan tantos problemas.
¿Cuáles son los mayores obstáculos que se encuentran?
El principal el dinero, claro. Nosotros no cobramos nada por esto, somos una asociación sin ánimo de lucro, al revés, nos cuesta mucho dinero. Cuando había ayudas del Gobierno central te daban el 100 % y te lo daban antes de hacer la exhumación. Al acabar, si te habías pasado del presupuesto, problema tuyo, si te sobraba dinero lo devolvías.
Pero ahora lo que hace el Gobierno de Aragón y las diputaciones es que te dan el 80 %, pero después de hacer el trabajo. O sea, yo tengo que pedir un préstamo personal para pagar esa exhumación y luego esperar a que te lo paguen. Imagínate el lío que te hace el Gobierno de Aragón cuando no te lo paga.
En la pasada legislatura se aprobó la Ley de Memoria Democrática de Aragón, ¿qué opinión le merece?
No nos ha afectado nada porque no se ha cumplido nada de lo que se aprobó. No se ha puesto en marcha el banco de ADN, no hay ayudas –que este año aún no han salido convocadas–. Lo primero que nos dijeron es que no hay dinero, pues entonces no podemos hacer nada.
¿Cómo es el proceso desde que se inicia una investigación hasta que se lleva a cabo la exhumación?
Ha habido exhumaciones que nos han costado cuatro o cinco años. Casi siempre son a petición de la familia. Algún familiar se pone en contacto con nosotros, le pedimos todos los datos que tenga y luego empezamos a investigar: en archivos, en los ayuntamientos los nacimientos y defunciones… Con todo eso reconstruyes lo que pasó. Siempre hay alguien que se encarga de ponerte en contacto con el resto de familiares. Además, trabajamos con antropólogos forenses, arqueólogos, una historiadora, una genetista…
Desde que empezaron hasta ahora, ¿han percibido un cambio en los familiares?, ¿recurren más a ustedes al ver que se consiguen cosas?
Siempre hay gente interesada y posibilidades de investigar. También tienes un poco que saber elegir cuál puedes hacer. Los recursos son pocos y, si no estás seguro, no te puedes lanzar a la aventura. No puedes gastar la subvención de un año si no tienes un porcentaje alto de posibilidades de que puedan estar. Es que salimos a proyecto por año. Ahora hacemos más porque sumamos con otras asociaciones como Charata o el Batallón Cinco Villas.
De todas formas, yo creo que todavía hay mucha gente que no sabe lo que se está haciendo y lo que se puede hacer en memoria histórica. Pero es que tampoco se le da mucha importancia mediática. Hemos estado en exhumaciones en las que había más televisiones extranjeras que españolas.
Los miembros de Arico archivan muestras de ADN
Los miembros de Arico archivan muestras de ADN JUAN MANZANARA / ZARAGOZA
Quienes hablan de no reabrir heridas también dicen que en los pueblos siguen enfrentados y que es mejor no intervenir. ¿Se han encontrado con gente en los pueblos que proteste o en contra de hacer lo que hacen?
No, puede haber alguno que pregunte por qué lo hacemos. Pero nunca hemos tenido problemas ni con vecinos ni con los ayuntamientos, fueran del partido que fueran.
Sí parecen tener problemas algunos ayuntamientos para cumplir la Ley de Memoria Histórica y retirar ciertas nomenclaturas de calles y plazas
Ahí la culpa sí es más de los alcaldes. Yo he hablado con alcaldes de izquierdas para que retiraran la placa de la iglesia y me decían: “Es que la gente se me echa encima”.
Pero se trata de cumplir una ley
Esto de las leyes me parece a mí que es un poco relativo. Nosotros tenemos una sentencia firme del Valle de los Caídos desde hace tres años y pico para la exhumación de los hermanos Lapeña y no se ha cumplido.
¿Cómo está ese asunto?
No tenemos ni idea. Es que ya no sé cómo calificarlo, pero otra vergüenza más. Ahora solo se habla de sacar a Franco, a nosotros no nos interesa Franco (que lo saquen y lo tiren dónde quieran), pero hay que sacar a los nuestros de allí. Tenemos una sentencia firme, por lo menos intentar buscarlos. Son ya tres años. Eres un Gobierno, tienes una sentencia firme, cúmplela, ¿no?