dissabte, 29 d’agost del 2026

Cara y cruz en la búsqueda y exhumación de víctimas del franquismo en Jaén.

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Localizados los nueve primeros cuerpos en una fosa de Linares, pero en la capital de la provincia andaluza fracasa la búsqueda de otros 173 represaliados


Buenas y malas noticias en los trabajos para la localización y exhumación de víctimas del franquismo en la provincia andaluza de Jaén, donde este verano se han desarrollado dos campañas de búsqueda, una en Linares, que comenzó en junio y que continúa en marcha, y otra en la capital, que acabó en julio tras casi un año de intervención. Mientras que en Linares ya se han recuperado los primeros nueve cuerpos de una fosa común del cementerio municipal ―aunque los técnicos esperan encontrar hasta 25 asesinados―, en una fosa del viejo camposanto de la capital los análisis técnicos han descartado que los restos hallados correspondan a los 173 represaliados que se buscaban, al no presentar ninguno de ellos signos de muerte violenta. En la provincia de Jaén se estiman en 3.715 los fallecidos por la represión franquista entre 1936 y 1952.

El pasado mes de junio se iniciaron los trabajos de exhumación de la fosa 25 del cementerio de Linares que, además de la excavación arqueológica, contemplan la delimitación de los restos y la realización de trabajos de antropología forense y de análisis de ADN para la identificación de los cuerpos, entre otras actuaciones. Hasta el momento se han exhumado los restos de nueve víctimas, aunque los trabajos arqueológicos continúan y se desconoce el número definitivo y, por tanto, el volumen final de cajas que serán entregadas para su custodia temporal.

En el cementerio de Linares se buscan a políticos republicanos, como el que fuera alcalde linarense y periodista Francisco Gil Teruel, el gobernador civil y alcalde de La Carolina José Piqueras Muñoz o Antonio Moreno Pérez, también alcalde republicano, miembro de UGT desde 1937 a 1938 y que fue fusilado en la dictadura franquista.

Pero también a un buen número de mineros que estaban afiliados a los sindicatos UGT o CNT. “Hay que tener en cuenta que Linares era entonces un foco minero de primer orden —las minas de plomo estaban explotadas por compañías británicas— y muchos de esos operarios desempeñaron un papel muy activo en el frente contra los sublevados, luchando, por ejemplo, en el Alcázar de Toledo o en el Santuario de la Virgen de la Cabeza de Andújar”, explica Miguel Ángel Valdivia, presidente de la Asociación de Memoria Histórica de Jaén.

“Desde la Diputación de Jaén damos otro paso más en nuestro compromiso con la recuperación de la memoria histórica, pero sobre todo con la dignidad y el respeto que merecen las víctimas y sus familiares. La búsqueda, exhumación e identificación de las víctimas es también reparar una deuda con quienes durante demasiado tiempo no pudieron ser encontrados, identificados y ser devueltos a sus familias”, ha destacado el vicepresidente de la administración provincial, Javier Perales (PSOE).

Estos trabajos son financiados con una partida de 100.000 euros correspondiente a una ayuda otorgada por el Gobierno de España a la Diputación de Jaén a través de la línea de subvenciones dirigidas a entidades locales para la realización de actuaciones de búsqueda, localización, exhumación e identificación de restos de personas víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.

Peor suerte se ha tenido en los trabajos para la exhumación de la fosa común 548 en el viejo cementerio de San Eufrasio, en Jaén capital, el principal lugar de ejecución y enterramiento en la capital tras la guerra. Esta campaña concluyó a mediados de julio sin resultados positivos tras casi un año de intervención sobre el terreno. A pesar de haber realizado un total de nueve sondeos y de haberse excavado 209 estructuras funerarias, los análisis técnicos han descartado que los restos hallados correspondan a las 173 víctimas de la represión franquista que se buscaban, al no presentar ninguno de ellos signos de muerte violenta.

Ante la falta de evidencias en la ubicación señalada inicialmente por la Universidad de Jaén (UJA), la dirección del proyecto solicitó una autorización a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática para modificar el objeto del contrato, pasando de una fase de excavación, exhumación e identificación a otra centrada en la excavación y localización, según apuntó el concejal jiennense de Cementerios, Javier Padorno.

“El cementerio de San Eufrasio presenta una ocupación muy alta y una compleja dinámica de rotación desde principios del siglo XIX, lo que dificulta la localización de la fosa y la ubicación inicial aportada por la UJA se ha comprobado fallida”, declaró a Europa Press el criminólogo y antropólogo forense encargado de los trabajos, Erik Borja Miranda.

La 548 es una de las tres fosas del viejo cementerio jiennense en las que se buscan hasta un total de 1.280 víctimas de la dictadura franquista en la provincia de Jaén, llegadas de todos los lugares de la provincia. En este caso, los expertos creen que la fosa 548 acoge a los representantes sindicales, políticos e incluso periodísticos más destacados de la época que, según el historiador de la Universidad de Jaén Salvador Cruz Artacho, “fueron ajusticiados y represaliados de manera sistemática en los primeros momentos de la instalación de la dictadura”.

En esa fosa estarían enterrados, entre otros, Cristóbal Valenzuela, secretario provincial del Partido Comunista en Jaén, que fue ejecutado 12 de julio de 1939 junto a su compañero de partido José Aroca Núñez; el socialista Alejandro Peris Caruana, secretario provincial del PSOE, ejecutado en agosto de ese mismo año; y José López Quero, un destacado sindicalista de UGT asesinado días más tarde.

“Se produjo un miedo vicario entre la población, registrándose un caudal de delaciones que a diario se registraban ante la autoridad contra personas que habían ostentado cargos políticos o cualquier clase de responsabilidad en la administración republicana, o simplemente por enemistad, para acceder a bienes propiedad de un encausado o para evitar hacer frente a préstamos pendientes con ellos”, ha explicado el profesor José Montané, autor del audiovisual Las zanjas olvidadas.

Los trabajos en el cementerio de Jaén se han basado en la investigación del historiador Luis Miguel Sánchez Tostado y en el testimonio del enterrador de la época Tomás Úbeda, popularmente conocido como Vejeto, que situaba la fosa 548 en la esquina noroeste del cementerio, junto a una higuera. Sin embargo, según explicó el antropólogo Erik Borja, la excavación de este punto reveló únicamente depósitos secundarios de huesos desarticulados —osarios—, con una alta presencia de restos infantiles de entre uno y dos años, y enterramientos ritualizados en ataúdes orientados de norte a sur, descartando que se tratara de la fosa de represaliados.

Aunque el equipo extendió las catas a otras zonas del cementerio, tampoco hubo suerte. Apenas se localizó un depósito colectivo de 20 individuos que fue descartado al hallarse materiales plásticos y tiras moradas de ataúdes propias de las décadas de 1970 y 1980.

Mientras tanto, la Diputación de Jaén ha anunciado que custodiará los restos óseos provenientes de la exhumación de la fosa 25 de Linares, ubicada en el patio San Diego. Para garantizar la conservación, la correcta identificación y la trazabilidad de estos restos asociados a víctimas de la Guerra Civil y la posguerra, la administración provincial va a adecuar un espacio en la antigua capilla de Santa Catalina Mártir del convento de Santo Domingo de la ciudad de Jaén.

“Creo que lo importante es hacer las cosas bien y sobre todo con respeto, porque detrás de cada uno de estos restos hay una persona, una familia y una historia que durante demasiados años ha estado esperando respuestas”, ha zanjado el vicepresidente segundo. A juicio de Javier Perales, poder contribuir desde su “responsabilidad” a “devolver un nombre y una historia” a esas personas es algo que le “toca muy de cerca”.

La realización de estos trabajos forma parte de la línea de acción que impulsa la Diputación de Jaén, especialmente a través del Instituto de Estudios Gienenses (IEG), para la recuperación de la memoria histórica y que ha permitido, entre otras actuaciones, la digitalización de más de 15.000 expedientes de procedimientos judiciales custodiados en el Archivo Militar de Sevilla de jiennenses encausados durante la Guerra Civil y el periodo posterior de dictadura franquista.

El CSIC y la depuración de la JAE.

 https://archivomemoriayreparacion.csic.es/


El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es el principal organismo de investigación en España. Fue creado por Francisco Franco en 1939 en la inmediata posguerra contra su precedente, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), con el propósito de nacionalizar la ciencia.

Este Archivo surge del compromiso del CSIC con la Ley de Memoria Democrática (Ley 20/2022) y de la voluntad de investigar y reflexionar sobre su origen y su memoria.


Cuelgamuros abre sus muros y deja ver lo que el franquismo quiso enterrar

 https://diariosabemos.com/actualidad/cuelgamuros-abre-sus-muros-deja-ver-franquismo-quiso-enterrar_518480_102.html


RTVE accede por primera vez con una cámara a las criptas donde reposan más de 33.800 víctimas de la Guerra Civil y muestra el trabajo forense que intenta devolver nombre e identidad a quienes permanecieron ocultos durante décadas

26 de Agosto de 2026
Actualizado a las 11:24h

Durante casi seis décadas, las criptas de Cuelgamuros han permanecido fuera de la mirada pública. Se conocía su existencia, se conocían las cifras y se sabía que detrás de los muros de las capillas estaban depositados los restos de decenas de miles de personas trasladadas desde distintos puntos de España. Faltaban las imágenes. RTVE ha conseguido entrar allí con una cámara por primera vez y mostrar uno de los espacios más perturbadores de nuestra historia reciente.

El resultado es Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible, el documental con guion de Belén Alonso y realización de Manuel Diéguez que se estrenará el próximo 22 de septiembre en el 74º Festival de San Sebastián y llegará posteriormente a RTVE. La televisión pública asegura ser el primer medio que ha obtenido autorización para filmar unas estancias cerradas desde hace casi sesenta años.

Lo que aparece ante la cámara explica también por qué Cuelgamuros sigue siendo algo bastante más complejo que un monumento heredado de la dictadura. En sus criptas permanecen más de 33.800 víctimas de la Guerra Civil, alrededor de 12.000 sin identificar, trasladadas desde 1959 en más de 11.000 cajas procedentes de fosas y cementerios repartidos por toda España. El Festival de San Sebastián lo define como la mayor fosa común de Europa.

Los restos tampoco se encuentran, como podría imaginar quien haya visitado la basílica, sencillamente enterrados bajo su suelo. Fueron depositados detrás de los muros de las capillas. El tiempo, la humedad y las condiciones del recinto hicieron el resto.

Lo que había detrás de las paredes

El documental ha sido rodado principalmente en la capilla del Santo Sepulcro, donde se concentra el mayor número de víctimas, más de 18.000, y donde se ha instalado el laboratorio en el que trabajan los especialistas. Las condiciones permiten entender la dificultad de la tarea. Son espacios reducidos, sin luz natural, con niveles de humedad que pueden alcanzar el 90% y en los que algunos restos han terminado fuera de las cajas que los contenían.

La degradación es tal que el equipo de RTVE relata la existencia de criptas donde las cajas han dejado paso directamente a acumulaciones de restos óseos. Para poder filmar sin alterar el trabajo científico fue necesario instalar en algunos momentos pequeñas cámaras en los techos.

La crudeza de esas imágenes tiene una explicación histórica que conviene no diluir. Muchos de quienes acabaron allí fueron trasladados a partir de 1959 desde fosas comunes y cementerios de diferentes lugares del país. El propio Festival de San Sebastián recuerda que víctimas de la Guerra Civil fueron llevadas al entonces Valle de los Caídos por decisión del régimen franquista y, en numerosos casos, contra la voluntad de sus familias.

Durante décadas se habló de reconciliación alrededor de un recinto levantado por una dictadura que decidió también dónde debían reposar miles de muertos. La reconciliación, según parece, podía esperar. Las cajas tenían bastante menos capacidad de decisión.

214 nombres entre miles de restos

Desde 2023, un equipo forense trabaja en Cuelgamuros para localizar e identificar a 214 víctimas reclamadas por sus familiares. La dificultad científica llegó a hacer pensar que algunas recuperaciones resultarían prácticamente imposibles, pero la localización de las primeras cajas permitió avanzar en unos trabajos extraordinariamente complejos.

Ese proceso constituye el centro del documental. No se trata únicamente de entrar donde hasta ahora no había entrado una televisión, sino de observar cómo arqueólogos, médicos forenses y otros especialistas intentan reconstruir identidades sepultadas durante décadas entre miles de restos.

Y ahí reside probablemente la verdadera dimensión de estas imágenes. La memoria democrática puede convertirse con facilidad en una discusión política abstracta, llena de consignas sobre el pasado, pero detrás de cada identificación existe una familia que lleva décadas esperando recuperar a una persona concreta.

RTVE ha explicado además que la producción recogerá posiciones diferentes entre los propios familiares. Algunos cuestionan los trabajos y acusan al Gobierno de utilizarlos políticamente. Otros reclaman precisamente lo contrario, más medios, mayor rapidez e información sobre unas pruebas de ADN cuyos resultados llevan años esperando.

Esa pluralidad resulta particularmente valiosa porque evita convertir el documental en una reconstrucción complaciente. Cuelgamuros continúa siendo un lugar atravesado por memorias familiares diferentes, pero existe un hecho material que ninguna discusión política puede borrar. Los restos siguen allí.

Una cámara donde antes solo había fotografías

Hasta este rodaje, las imágenes conocidas del interior de las criptas eran fundamentalmente fotografías en blanco y negro tomadas en 1959, coincidiendo con la llegada de las primeras cajas. Ni siquiera el NO-DO, el instrumento propagandístico audiovisual de la dictadura, mostró aquellos traslados.

Que una cámara pueda recorrer ahora esos espacios tiene por eso un significado que desborda el interés documental. Durante décadas España pudo observar la cruz monumental, la basílica excavada en la roca y la arquitectura concebida para representar el poder del régimen. Lo que permanecía fuera de plano eran los muertos colocados detrás de sus paredes.

El estreno en San Sebastián formará parte de la programación especial Jóvenes, cine, memoria y democracia, organizada por el Festival junto al Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en Libertad. El programa incluirá también la recuperación de Rocío, el documental de Fernando Ruiz Vergara sobre la represión franquista que fue censurado durante la Transición.

La coincidencia resulta especialmente pertinente en un país donde la memoria de la dictadura continúa entrando periódicamente en la disputa política. Cuelgamuros ofrece algo bastante más difícil de discutir que cualquier consigna. Ofrece pruebas materiales, cajas deterioradas, restos humanos y profesionales intentando poner nombres donde durante demasiado tiempo solo hubo números.

La historia española ha hablado muchísimo del Valle de los Caídos. A partir de septiembre podrá verse también aquello que permanecía detrás de sus muros. Y quizá esa sea la aportación más poderosa del documental de RTVE. No reconstruir el pasado, sino encender una cámara allí donde durante décadas permaneció apagada.

Un proyectil en la cabeza y diez cuerpos recuperados: los hallazgos en la fosa del franquismo de Bodonal de la Sierra

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En la nueva campaña en el cementerio de Bodonal de la Sierra se han recuperado los restos de diez víctimas de la represión franquista

La nueva campaña de excavación y exhumación de fosas comunes en el cementerio municipal de Bodonal de la Sierra (Badajoz) ha permitido recuperar hasta el momento los restos de diez víctimas de la represión franquista. La actuación, iniciada a lo largo del mes de agosto, cuenta con la financiación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el ayuntamiento de la localidad, además de la colaboración de la Asociación Cultural La Corujá.

Los trabajos, dirigidos por los arqueólogos Adriana Martín López y Félix Bizarro Carmona junto a un equipo multidisciplinar de antropología forense e investigación histórica, retoman la intervención iniciada en el verano de 2025. En aquella primera fase se logró exhumar una fosa con tres individuos masculinos que presentaban signos de muerte violenta, mientras que dos depósitos más quedaron parcialmente delimitados a la espera de ampliar el área de excavación.

En las últimas semanas, los especialistas han completado la exhumación de esas dos fosas pendientes, de las que se han extraído los restos de nueve personas. El equipo técnico ha documentado un alto grado de alteración en ambos depósitos debido a la apertura, en fechas posteriores, de enterramientos normalizados que desplazaron parte de las estructuras óseas, lo que ha exigido una labor minuciosa para reconstruir la posición original de las víctimas.

De forma paralela, la apertura de un nuevo sondeo ha permitido hallar un enterramiento individual que albergaba el cuerpo de una décima persona con evidencias directas de ejecución. Los restos carecían de ataúd y conservaban un proyectil alojado en el interior de la cavidad craneal.

Las labores de campo continuarán desarrollándose hasta la primera semana de septiembre mientras avanzan los estudios antropológicos y documentales. Por este motivo, el equipo ha hecho un llamamiento a los familiares de personas desaparecidas o represaliadas en Bodonal de la Sierra para que aporten testimonios, documentación e información genética que ayude a la identificación de las víctimas, pudiendo acudir directamente al cementerio o ponerse en contacto con el ayuntamiento.

De maquis y alemanes.

 https://www.infolibre.es/cultura/maquis-alemanes_1_2234853.html

LO QUE EL 18 DE JULIO SE LLEVÓ: RELATOS ÍNTIMOS

En la serie de artículos 'Lo que el 18 de julio se llevó: relatos íntimos', las socias y socios de infoLibre comparten sus historias más personales


Iglesia de Santa Marina la Real de León.

Eduardo Prieto

A la muerte de su marido, la abuela decidió devolver las tierras a la familia de él. Las niñas no podían ocuparse de las tareas de labranza y cosecha. Tal vez sí, pero no era habitual que un puñado de niñas sacasen adelante las duras tareas del campo. La abuela recogió lo que pudo, preparó a las hijas para el olvido y partió de Tierra de Campos hacia la ciudad.

Se asentó en la calle Serranos, frente a la iglesia de Santa Marina la Real, donde años después se casarían Nery y su hermana Teresa el mismo día (para ahorrar gastos de convite, cosa habitual). La abuela fregaba los suelos de la cafetería Victoria, frente a la Casa Botines, y algunos portales más.

Años después, en la calle Descalzos, junto a la basílica de San Isidoro, las niñas pedían las cajas de tabaco vacías a los pilotos de la Legión Cóndor que, curiosamente, fueron a asentarse en una ciudad llamada Legión. "¿Caja finis?", preguntaban las niñas, y recibían aquellas cajas metálicas decoradas. "¿Caja finis?"

El hombre que iba a ser campeón del mundo

El hombre que iba a ser campeón del mundo

Poco tiempo después, Nery, con 10 años, cruzaba la ciudad con un par de pistolas envueltas en ropa cuyo destino eran los maquis: la resistencia republicana al alzamiento fascista.

A mi madre le gustaba saltar sobre los charcos y ponerlo todo perdido de barro. Aquel día fue mucho más discreta; nadie desconfiaba de una niña en aquel tiempo. Creo que no sabía quiénes eran los maquis; quizá sí qué eran aquellas armas, pero la operación funcionó. Después, mi madre siguió saltando sobre los charcos, inconsciente de ser una heroína inconsciente. Su aportación a la democracia legítima pasó, lógicamente, harto desapercibida. Todo para el pueblo pero sin saber, apenas, qué es el pueblo. Qué es la libertad, qué es la felicidad.

Libertades, felicidades. Manuel Azaña decía: "La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres". A algunas mujeres, la libertad les hace felices; y es una emoción que no les podemos hurtar. A nadie, nunca.

divendres, 28 d’agost del 2026

Se busca a familiares de 11 represaliados valencianos en la Guerra Civil tras el hallazgo de sus restos en Bétera y Barcelona

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/busca-familiares-11-represaliados-valencianos-guerra-civil-hallazgo-restos-betera-barcelona_1_13468883.html

 


La vicepresidenta de la Diputación de Valencia, Natàlia Enguix, en el cementerio de Llíria.

elDiariocv

València —
26 de agosto de 2026 23:00 h

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La Diputación de Valencia, a través de la delegación de Memoria Democrática, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para localizar a familiares de 11 represaliados de la Guerra Civil que fueron inhumados en Bétera y Barcelona. La vicepresidenta Natàlia Enguix, responsable del área, atiende así la petición de ayuda de la asociación Per la Nova República y del Ayuntamiento barcelonés de Sant Pere de Ribes. La primera entidad comunica que los restos de 10 valencianos que murieron en el campo de concentración de Portacoeli (Serra) están inhumados en el cementerio de Bétera. El consistorio catalán, por su parte, advierte que los restos del soldado valenciano Alfredo Lloret se hallan en su cementerio municipal.

La vicepresidenta Enguix destaca la importancia de localizar a los familiares de estas personas represaliadas para poner en marcha el proceso de recuperación e identificación de los restos. En caso de éxito en las pruebas, el procedimiento culminará con la entrega de los mismos a sus allegados. “Sin la aparición de parientes que puedan participar en la identificación genética es imposible que el proceso fructifique”, explica Enguix, quien remarca el valor de estas campañas reparadoras impulsadas por ayuntamientos y asociaciones. “Nosotros tenemos muy clara nuestra intención de participar y ayudar a los familiares de las víctimas siempre que sea posible, como demuestra la inversión que hacemos en memoria histórica, con más de un millón de euros anuales”, apunta.

En este caso, la solicitud enviada por la asociación Per la Nova República y el ayuntamiento catalán busca difundir la identidad de los represaliados cuyos restos ya se han localizado o están en proceso de búsqueda, para que aparezcan familiares que contribuyan a las pruebas genéticas. “La memoria no son solo las campañas de exhumación. Es el esfuerzo de toda una sociedad por rescatar la verdad histórica y reconocer los derechos humanos, y ahí entra el trabajo de documentación y localización, las campañas de exhumación e identificación y la parte divulgativa que estamos reforzando desde la Diputación”, señala la vicepresidenta.

Víctimas de Portacoeli

La presidenta de la asociación Per la Nova República, María José Meseguer, se ha dirigido a la Diputación de Valencia para informar del proceso de localización de 62 republicanos que murieron en el Campo de Concentración de Portacoeli, en Serra, y que sufrieron sepultura en la fosa común del cementerio de Bétera. Entre ellos se encuentran 10 valencianos de entre 24 y 51 años, cuyos restos podrán recuperarse e identificarse si aparecen sus descendientes o parientes.

El listado de represaliados valencianos inhumados en Bétera lo componen Juan Bautista Ibáñez Santamaría, vecino del Cabanyal, en València; José Martínez Montell, de La Llosa de Ranes; Salvador Castellblanch Badia, de Estivella; José Fort Tortajada, de Massamagrell; Remigio Soler Juliá, de Bèlgida; Evaristo Chafes González, de Bolbaite; José María Moreno García, de Museros; Juan José Sancho Badía, de Quartell; y los alicantinos Tomás Albert Sort y Vicente Fornés Ribes, de Xàbia y Pedreguer respectivamente. Todos ellos fallecieron entre abril de 1940 y abril de 1941.

Frente de Levante

La undécima víctima es el soldado valenciano Alfredo Lloret Soler, cuyos restos descansan junto a los de otros 18 soldados en el cementerio barcelonés de Sant Pere de Ribes. Alfredo murió a causa de una infección a los 19 años de edad en el Hospital de Carabineros de Mas Solers, al igual que las demás víctimas identificadas por el consistorio catalán y la Asociación de Familiares de Víctimas del Frente de Levante. El objetivo de la búsqueda es encontrar a familiares que deseen recuperar sus restos y rendirle homenaje. Los impulsores de la iniciativa en tierras catalanas desconocen la localidad natal del soldado valenciano, quien sirvió en el 3 BM (sección de Transmisiones) y falleció el 19 de agosto de 1938.

El punto de partida del proyecto se debe a la investigación de la arqueóloga Irene Estévez. La especialista observó un grafiti con la inscripción “1937” en el edificio del antiguo hospital de Sant Pere de Ribes, lo que la motivó a consultar con historiadores locales hasta averiguar que el inmueble prestó servicio sanitario durante la contienda. El examen posterior del archivo municipal confirmó la existencia de las actas de defunción de 19 soldados en fechas coincidentes con las batallas del Ebro y del Segre.