Localizados los nueve primeros cuerpos en una fosa de Linares, pero en la capital de la provincia andaluza fracasa la búsqueda de otros 173 represaliados
Buenas y malas noticias en los trabajos para la localización y exhumación de víctimas del franquismo en la provincia andaluza de Jaén, donde este verano se han desarrollado dos campañas de búsqueda, una en Linares, que comenzó en junio y que continúa en marcha, y otra en la capital, que acabó en julio tras casi un año de intervención. Mientras que en Linares ya se han recuperado los primeros nueve cuerpos de una fosa común del cementerio municipal ―aunque los técnicos esperan encontrar hasta 25 asesinados―, en una fosa del viejo camposanto de la capital los análisis técnicos han descartado que los restos hallados correspondan a los 173 represaliados que se buscaban, al no presentar ninguno de ellos signos de muerte violenta. En la provincia de Jaén se estiman en 3.715 los fallecidos por la represión franquista entre 1936 y 1952.
El pasado mes de junio se iniciaron los trabajos de exhumación de la fosa 25 del cementerio de Linares que, además de la excavación arqueológica, contemplan la delimitación de los restos y la realización de trabajos de antropología forense y de análisis de ADN para la identificación de los cuerpos, entre otras actuaciones. Hasta el momento se han exhumado los restos de nueve víctimas, aunque los trabajos arqueológicos continúan y se desconoce el número definitivo y, por tanto, el volumen final de cajas que serán entregadas para su custodia temporal.
En el cementerio de Linares se buscan a políticos republicanos, como el que fuera alcalde linarense y periodista Francisco Gil Teruel, el gobernador civil y alcalde de La Carolina José Piqueras Muñoz o Antonio Moreno Pérez, también alcalde republicano, miembro de UGT desde 1937 a 1938 y que fue fusilado en la dictadura franquista.
Pero también a un buen número de mineros que estaban afiliados a los sindicatos UGT o CNT. “Hay que tener en cuenta que Linares era entonces un foco minero de primer orden —las minas de plomo estaban explotadas por compañías británicas— y muchos de esos operarios desempeñaron un papel muy activo en el frente contra los sublevados, luchando, por ejemplo, en el Alcázar de Toledo o en el Santuario de la Virgen de la Cabeza de Andújar”, explica Miguel Ángel Valdivia, presidente de la Asociación de Memoria Histórica de Jaén.
“Desde la Diputación de Jaén damos otro paso más en nuestro compromiso con la recuperación de la memoria histórica, pero sobre todo con la dignidad y el respeto que merecen las víctimas y sus familiares. La búsqueda, exhumación e identificación de las víctimas es también reparar una deuda con quienes durante demasiado tiempo no pudieron ser encontrados, identificados y ser devueltos a sus familias”, ha destacado el vicepresidente de la administración provincial, Javier Perales (PSOE).
Estos trabajos son financiados con una partida de 100.000 euros correspondiente a una ayuda otorgada por el Gobierno de España a la Diputación de Jaén a través de la línea de subvenciones dirigidas a entidades locales para la realización de actuaciones de búsqueda, localización, exhumación e identificación de restos de personas víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.
Peor suerte se ha tenido en los trabajos para la exhumación de la fosa común 548 en el viejo cementerio de San Eufrasio, en Jaén capital, el principal lugar de ejecución y enterramiento en la capital tras la guerra. Esta campaña concluyó a mediados de julio sin resultados positivos tras casi un año de intervención sobre el terreno. A pesar de haber realizado un total de nueve sondeos y de haberse excavado 209 estructuras funerarias, los análisis técnicos han descartado que los restos hallados correspondan a las 173 víctimas de la represión franquista que se buscaban, al no presentar ninguno de ellos signos de muerte violenta.
Ante la falta de evidencias en la ubicación señalada inicialmente por la Universidad de Jaén (UJA), la dirección del proyecto solicitó una autorización a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática para modificar el objeto del contrato, pasando de una fase de excavación, exhumación e identificación a otra centrada en la excavación y localización, según apuntó el concejal jiennense de Cementerios, Javier Padorno.
“El cementerio de San Eufrasio presenta una ocupación muy alta y una compleja dinámica de rotación desde principios del siglo XIX, lo que dificulta la localización de la fosa y la ubicación inicial aportada por la UJA se ha comprobado fallida”, declaró a Europa Press el criminólogo y antropólogo forense encargado de los trabajos, Erik Borja Miranda.
La 548 es una de las tres fosas del viejo cementerio jiennense en las que se buscan hasta un total de 1.280 víctimas de la dictadura franquista en la provincia de Jaén, llegadas de todos los lugares de la provincia. En este caso, los expertos creen que la fosa 548 acoge a los representantes sindicales, políticos e incluso periodísticos más destacados de la época que, según el historiador de la Universidad de Jaén Salvador Cruz Artacho, “fueron ajusticiados y represaliados de manera sistemática en los primeros momentos de la instalación de la dictadura”.
En esa fosa estarían enterrados, entre otros, Cristóbal Valenzuela, secretario provincial del Partido Comunista en Jaén, que fue ejecutado 12 de julio de 1939 junto a su compañero de partido José Aroca Núñez; el socialista Alejandro Peris Caruana, secretario provincial del PSOE, ejecutado en agosto de ese mismo año; y José López Quero, un destacado sindicalista de UGT asesinado días más tarde.
“Se produjo un miedo vicario entre la población, registrándose un caudal de delaciones que a diario se registraban ante la autoridad contra personas que habían ostentado cargos políticos o cualquier clase de responsabilidad en la administración republicana, o simplemente por enemistad, para acceder a bienes propiedad de un encausado o para evitar hacer frente a préstamos pendientes con ellos”, ha explicado el profesor José Montané, autor del audiovisual Las zanjas olvidadas.
Los trabajos en el cementerio de Jaén se han basado en la investigación del historiador Luis Miguel Sánchez Tostado y en el testimonio del enterrador de la época Tomás Úbeda, popularmente conocido como Vejeto, que situaba la fosa 548 en la esquina noroeste del cementerio, junto a una higuera. Sin embargo, según explicó el antropólogo Erik Borja, la excavación de este punto reveló únicamente depósitos secundarios de huesos desarticulados —osarios—, con una alta presencia de restos infantiles de entre uno y dos años, y enterramientos ritualizados en ataúdes orientados de norte a sur, descartando que se tratara de la fosa de represaliados.
Aunque el equipo extendió las catas a otras zonas del cementerio, tampoco hubo suerte. Apenas se localizó un depósito colectivo de 20 individuos que fue descartado al hallarse materiales plásticos y tiras moradas de ataúdes propias de las décadas de 1970 y 1980.
Mientras tanto, la Diputación de Jaén ha anunciado que custodiará los restos óseos provenientes de la exhumación de la fosa 25 de Linares, ubicada en el patio San Diego. Para garantizar la conservación, la correcta identificación y la trazabilidad de estos restos asociados a víctimas de la Guerra Civil y la posguerra, la administración provincial va a adecuar un espacio en la antigua capilla de Santa Catalina Mártir del convento de Santo Domingo de la ciudad de Jaén.
“Creo que lo importante es hacer las cosas bien y sobre todo con respeto, porque detrás de cada uno de estos restos hay una persona, una familia y una historia que durante demasiados años ha estado esperando respuestas”, ha zanjado el vicepresidente segundo. A juicio de Javier Perales, poder contribuir desde su “responsabilidad” a “devolver un nombre y una historia” a esas personas es algo que le “toca muy de cerca”.
La realización de estos trabajos forma parte de la línea de acción que impulsa la Diputación de Jaén, especialmente a través del Instituto de Estudios Gienenses (IEG), para la recuperación de la memoria histórica y que ha permitido, entre otras actuaciones, la digitalización de más de 15.000 expedientes de procedimientos judiciales custodiados en el Archivo Militar de Sevilla de jiennenses encausados durante la Guerra Civil y el periodo posterior de dictadura franquista.
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