El historiador de Aranzadi defiende que la antigua cárcel sea reconocida como Lugar de Memoria que recuerde la represión franquista sufrida

San Sebastián
La clausura definitiva de la cárcel de Martutene ha reabierto el debate sobre el futuro de uno de los principales símbolos de la represión franquista en Gipuzkoa. Mientras las administraciones avanzan en los planes urbanísticos para los terrenos, asociaciones memorialistas y especialistas en memoria histórica reclaman que el antiguo penal sea reconocido como Lugar de Memoria. Así lo defiende el historiador de la sociedad de ciencias Aranzadi y profesor en la Universidad Pública de Navarra, Javier Buces, que considera prioritario "documentar el interior de la prisión ahora que ha quedado vacía".
Construida por presos republicanos
Buces sostiene que Martutene ocupa un lugar destacado en la historia contemporánea de Gipuzkoa. Se inauguró en 1948 en sustitución de la cárcel de Ondarreta y fue durante muchos años un "lugar de represión del Franquismo". "Hay que recordar -insiste Buces- que fue construida en parte por presos republicanos que habían combatido el golpe militar del 36".
Para el historiador, la importancia del penal no reside únicamente en su función penitenciaria, sino en el papel que desempeñó durante la Dictadura. "Todo aquel que se enfrentaba al régimen en Gipuzkoa acababa en esas celdas, muchos de ellos previamente torturados en comisarías y cuarteles", señala al referirse especialmente a las décadas de 1960 y 1970, cuando la cárcel sufrió una fuerte masificación debido a la represión política.
Lugar de Memoria
El reciente cierre del centro ha intensificado las demandas por parte de las asociaciones memorialistas para que el recinto sea declarado Lugar de Memoria, algo que Buces respalda plenamente, incluso manteniendo algún elemento arquitectónico actual de la cárcel, sin que esto interfiera en el proyecto urbanístico previsto para el barrio. Considera que la desaparición completa del edificio supondría "un riesgo para la conservación del recuerdo colectivo de lo ocurrido en su interior".
El investigador defiende que "memoria y desarrollo urbanístico no son incompatibles". No obstante, considera que, antes de tomar cualquier decisión, debería elaborarse un estudio histórico y arquitectónico que determine qué partes poseen un mayor valor patrimonial.
Permiso para documentar los muros
En este contexto, Buces subraya que "el paso más urgente es acceder al interior del penal para documentar sus muros antes de que se derriben". Y quiere hacerlo junto a antiguos presos que pasaron por Martutene durante los últimos años del Franquismo y que vivieron la represión en el interior. En este sentido explica que ya se están realizando gestiones para obtener el permiso necesario.
El historiador recuerda además que "todavía queda mucho por investigar" sobre la prisión. Parte de la documentación ya ha sido trasladada a archivos del Gobierno Vasco, pero considera imprescindible combinar el trabajo archivístico con la recogida de testimonios orales antes de que desaparezcan quienes vivieron aquellos acontecimientos.
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