Blog d'en Jordi Grau i Gatell d'informació sobre les atrocitats del Franquisme.....
"Las voces y las imágenes del pasado se unen con las del presente para impedir el olvido. Pero estas voces e imágenes también sirven para recordar la cobardía de los que nada hicieron cuando se cometieron crímenes atroces, los que permitieron la impunidad de los culpables y los que, ahora, continúan indiferentes ante el desamparo de las víctimas" (Baltasar Garzón).
La Universidad de Zaragoza ha celebrado ayer y hoy unas jornadas sobre lucha y represión del franquismo, con el testimonio de algunas víctimas de la dictadura
“Hasta hace poco, todavía seguía soñando con la Brigada Político-Social. Ellos venían a casa con toda la impunidad del mundo. Nos levantaban a cualquier hora del día, incluso de madrugada, para registrarnos la casa”. Así recuerda Rosa Casas sus años viviendo bajo la dictadura de Franco en España.
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Su padre fue encarcelado en los años 50 por pertenecer al Partido Comunista. Dejó una familia rota, “porque la cárcel era dura, pero también la situación en la que nos quedábamos en casa. No teníamos recursos económicos y mi madre tenía que mantener a la familia y al que estaba en la celda. Tenía una hucha y metía lo que podía para ir a ver a mi padre. Recuerdo que fueron años muy difíciles”, contaba en la Cadena SER Rosa Casas.
Su testimonio se ha escuchado estos días en unas jornadas sobre lucha y represión del franquismo celebradas en la Universidad de Zaragoza. Entre los ponentes, también Francisco Polo, abogado laboralista ya jubilado, que trató de defender a muchos condenados por el régimen, aunque no era fácil, ya que, “a los estudiantes que detenían, lo mandaban sistemáticamente a la cárcel y, los abogados, lo único que hacíamos, era estar presentes en el Juzgado y firmar. La defensa era posteriormente en el juicio”, relataba.
El ciclo lo ha cerrado en un Aula Magna abarrotada de gente el abogado y cofundador de Comisiones Obreras y activo militante antifranquista, Nicolás Sartorius. Su discurso ha marcado un contrapunto al acuerdo programático de Gobierno entre PP y Vox, que amenaza con derogar la Ley de Memoria Democrática de Aragón.
AVILAREDSÁBADO, 28 DE OCTUBRE DE 2023Tiempo de lectura: 1 min
Los Foros por la Memoria del Valle del Tiétar y de Ávila han celebrado la cuarta marcha en recuerdo, memoria y dignidad de las víctimas del franquismo en Casavieja, Pedro Bernardo, Santa Cruz del Valle, La Parra y Gavilanes.
'La huella de la memoria histórica en Ávila' es el lema de esta marcha memorialista por la Sierra de Gredos, en el Valle del Tiétar, cuyo recorrido ha arrancado en el cementerio municipal de Casavieja.
El objetivo de esta iniciativa consiste en “recordar y poner en valor la memoria de las víctimas de la represión franquista, dándoles el trato de dignidad que merece ser recordados por el valor que supuso defender al gobierno legítimo de la II República y por enfrentarse a las fuerzas militares golpistas que provocaron una guerra civil y la posterior dictadura franquista”, según los foros convocantes.
En esta ocasión se han recorrido, durante la mañana del sábado y a pesar de la lluvia, cinco lugares donde yacen los restos de las exhumaciones realizadas en las localidades de Casavieja, Pedro Bernardo, Santa Cruz del Valle, La Parra y Gavilanes.
Con este motivo, los foros han denunciado los “monumentos y rastros que aún perduran de la etapa franquista, siendo contrarios a la Ley de Memoria Democrática, con la impunidad que este hecho representa”.
Asimismo, han aprovechado la marcha para reclamar nuevamente que “sean exhumados y recuperadas las víctimas asesinadas que aún permanecen en diversos lugares en espera que el Estado cumpla con la Ley de Memoria Democrática vigente”.
El largometraje cuenta la historia de Antoni Benaiges, un maestro republicano que fue ejecutado por sus ideas en Briviesca durante la Guerra Civil en 1936
Patricia Font, en el Teatro Calderón de Valladolid.PHOTOGENIC
La penúltima jornada de Seminci sirvió de presentación de ‘El maestro que prometió el mar’. Un largometraje de Patricia Font sobre la figura de un maestro de Tarragona, destinado en Burgos en los años 30, y que acabó siendo ajusticiado por el régimen franquista en julio de 1936.
Pregunta.- Usted ha dirigido varios capítulos de series en el pasado como 'Pulseras Rojas', presentó un largometraje ‘Gente que viene y bah’, y ahora llega a Seminci con un género totalmente distinto, una narración histórica basada en hechos reales como es la historia de Antoni Benaiges. ¿Tenía ganas de enfrentarse a un género como éste?
Respuesta.- Es la primera vez que me enfrento a un drama histórico basado en hechos reales y la verdad que el componente de estar basado en una realidad, en un personaje que existió realmente fue una gran responsabilidad e intentas ser lo más riguroso posible. La historia me enamoró porque era un personaje muy épico, parecía inventado siendo tan cinematográfico y nos permitía entrelazar esa guerra con la trama del 2010 y poder hablar de la Memoria Histórica y tocar las dos vertientes.
P.– Ha contado con varias personalidades en el asesoramiento de esta película, había algunos trabajos previos en formato escrito sobre el personaje, ¿Qué dificultades ha tenido a nivel de documentación?
R.– Es una labor compleja y ha sido muy importante toda la ayuda que hemos recibido en cuanto a asesoramiento histórico no solo de la época sino del personaje de Antonio. Hay mucha gente que conoce su historia, que la ha estudiado y divulgado muchísimo como Sergi Bernal, que nos ha asesorado y nos ha cedido las fotografías que salen en los créditos de la escuela de Bañuelos, que son reales. También José Antonio Abella que conoce perfectamente la historia del maestro y escribió un libro sobre él.
P.– La figura de un maestro republicano en esos años 30 era cuestionada, ¿Hasta qué punto se les consideró enemigos reales para ser el foco de las represalias del bando franquista?
R.– El maestro fue el primero en ser ejecutado en el pueblo por varias razones, pero hay algo que no se ve en la película y es que era una figura importante a nivel cultural en Briviesca y tenía mucho peso. Junto a los artículos que escribía y el hecho de que estuviese tan comprometido con esta educación y fuese una figura tan activa que salía del pueblo más allá de Bañuelos fue, yo creo, un conjunto de todas estas cosas.
P.– ¿Cuántos maestros como él puede haber habido a lo largo de la historia ajusticiados como él?
R.– Al final con esta película hablamos de este maestro y damos voz a esa figura, pero a la vez damos voz a todos los maestros represaliados, con o sin promesas a su alumnado, pero todos al final tuvieron el mismo desenlace que Antoni. Él representa a todos ellos.
P.– En la película se destaca que ha habido 12.000 cuerpos hallados en fosas comunes, pero que hay muchos más por identificar. Como directora, ¿cuánto respeto le da afrontar este tipo de historias para evitar que caigan en el olvido?
R.– Da respeto y sobre todo te da ilusión de poder dar voz a este tema y a esta gente porque si pienso que no se ha hablado lo suficiente en el cine sobre este tema.
P.– Hace unos meses se intentó representar una obra de teatro sobre Benaiges en Briviesca, y no fue posible, se habló de censura. ¿Le beneficia a usted a la hora de estrenar la peli?
R.– No sé si nos ayuda, pero gracias a esta polémica es más conocida, aunque no sé si irá mas gente al cine.
La Asamblea de Familiares y Asociaciones Memorialistas de la plaza de la Gavidia celebra su 15 aniversario con el reciente hito de exhumar Pico Reja y la parálisis en los trabajos de la siguiente fosa común
15 años de lucha memorialista, de 2008 a 2023. J.M.B.
Una mujer agarra una foto en blanco y negro y sale a la calle para reclamar que busquen a sus muertos. Toma un autobús, camina un rato y se une a otras personas en situación similar. El grupo halla cobijo en la Asamblea de Familiares y Asociaciones Memorialistas de la plaza de la Gavidia, en Sevilla, que enarbola banderas y consignas en una demanda común: “la exhumación de las fosas comunes del franquismo”. Así cada último sábado de mes desde hace 15 años.
Cada una de esas mañanas la plazoleta amanece sembrada de retratos. Cada fotografía guarda una historia. Cada relato, una víctima. Y cada desaparecido una vida rota, una tragedia extendida, una familia marcada, una lucha a contracorriente. El movimiento memorialista tomó la plaza sevillana el 28 de octubre de 2008 e idéntico día, tres lustros y 177 concentraciones más tarde, “allí continuamos”, dicen.
La memoria de la Gavidia se ha convertido en una especie de réplica andaluza de la lucha de las Madres de la Plaza de Mayo. Aunque Sevilla y su provincia ocultan casi la mitad de ejecutados que toda Argentina y Andalucía entera más que el terrorismo de Estado en el país austral y Chile juntos: al menos 45.566 asesinados en 708 fosas comunes.
Retratos de víctimas del franquismo. J.M.B.
Muchos cadáveres acabaron arrojados a Pico Reja, el enterramiento ilegal con asesinados por los golpistas que entregó 1.786 cuerpos matados a tiros en una ciudad sin guerra. Quizá sea la única tumba colectiva abierta en el cementerio de San Fernando porque los trabajos en la mayor fosa común del franquismo en Sevilla no empezarán en 2023 pese a contar con presupuesto. Una razón más, subrayan las familias, para seguir reivindicando la búsqueda “de las víctimas de la represión fascista”.
“Desaparecida, asesinado”
Junto a una imagen está escrito un nombre y una condición: “Amalia González, desaparecida”. En otra pone “Ignacio Alonso, asesinado”. Más allá reza “Felipe González, ejecutado”. ¿Dónde yacen? La plaza de la Gavidia está tomada por descendientes de estas y otras personas represaliadas que en su asamblea número 178 celebran el 15 aniversario de estas reuniones de familiares y asociaciones memorialistas.
“Desde Buenos Aires la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) Argentina se suma a la conmemoración exigiendo verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo”, lee la activista Paqui Maqueda. “Desde este lado del océano nos sumamos, porque ningún nombre debe ser borrado y porque no olvidamos, no dejamos de luchar y no perdonamos”, trasladan.
“No pensaron nunca que éramos semillas”, afianza Maqueda. “Estamos llenos de orgullo, de emoción, hay miles de historias que se han fraguado en esta plaza y se entrelazan en el amor y la lucha”, prosigue. Simientes que nacen de los huesos, de los restos de la “arqueología de la violencia” fascista que alude María del Carmen España, familiar de la fosa de La Puebla de Cazalla.
La activista Paqui Maqueda con la periodista argentina Susana Falcón. J.M.B.
“Están ahí amontonados, tirados pero nunca olvidados”, cuenta, si las manos abren la tierra y rescatan los cuerpos “vencemos al olvido, al silencio y a los asesinos”. Por eso “las fosas hay que abrirlas todas”, defiende España. La reivindicación casa, y enfrenta, el “desprecio total y absoluto del alcalde –José Luis Sanz (PP)– y el Ayuntamiento de Sevilla”, sumidos en “la ignorancia y el negacionismo a las políticas públicas de Memoria”, denuncia Miguel Guerrero.
“El franquismo está vivo”
“El franquismo sigue tan vivo como esta reunión”, apela el historiador José María García Márquez. Y también quienes hacen uso político de la memoria nostálgica de la dictadura, avisa. “Nadie les está cortando las alas e incluso están sacando la violencia verbal que es la antesala de la violencia física y las asociaciones memorialistas lo saben muy bien, que la humillación a las víctimas sale gratis”, subraya.
“La Memoria ha ayudado a la Historia, dándole cuerpo”, aplaude el investigador, al tiempo que critica la “insensibilidad social evidente” que campa libre gracias a la desmemoria impuesta. “En vez de cerrar las heridas”, afea un señor que pasea penetrando la plaza. Casi al mismo tiempo, sentados en un banco, dos nonagenarios charlan: “Y los que mataron ellos, qué”, sentencia uno, demostrando que el “arsenal mitológico” de la propaganda fascista pervive en el “franquismo sociológico”.
El historiador José María García Márquez. J.M.B.
“En una fosa común / en la memoria del olvido, / quieren borrar tu nombre / como si no hubieses existido.”, canta Lucís Sócam, que cierra junto a la artista Enma Alonso el 178 encuentro de la Asamblea de Familiares y Asociaciones Memorialistas de la plaza de la Gavidia. “De todos los hombres y mujeres / que en huesos se han convertido / todos los hombres y mujeres / tienen nombres y apellidos. / Y cada uno una historia de sueños / que no queden en el olvido / todos los hombres y mujeres / tienen nombres y apellidos”, recita la canción Todos los nombres.
Memoria de “amor y lucha”
“La Plaza es ante todo un grupo de personas que acoge la esperanza en el reconocimiento de la memoria tantos años negada, organiza la lucha memorialista y persevera en ella”, resumen los organizadores de la cita. En la asamblea “recibimos y compartimos la voz de los familiares y organizamos manifestaciones, concentraciones, elaboramos propuestas a las administraciones, actos de homenaje y reconocimiento a las víctimas…”, amplían.
Un lugar de encuentro que genera “la certeza de un grupo que continúa después de quince años trabajando por la verdad, justicia y reparación para las víctimas del golpe militar y la posterior dictadura”. Y este sábado último de mes diseñó “una gran asamblea que recoja experiencias y mire hacia adelante”, que repase las historias que pasaron por la plaza “todos estos años” y recuerde “a quienes ya no están”.
La Memoria viva en la plaza de la Gavidia. J.M.B.
Las citas mensuales con la memoria tienen lugar frente al edificio donde “se asentaron las nuevas autoridades militares golpistas”, explica la Asamblea en una nota. En esa sede el “principal responsable de la cruel represión”, Gonzalo Queipo de Llano, “tenía instalada la emisora de radio por la que retransmitía las más enconadas proclamas de muerte, venganza y escarnio contra la población civil”.
“Se les perseguirá como a fieras, hasta hacerlos desaparecer a todos”, arengaba el militar sublevado. “No se librarán por más que berreen y pataleen”, espetaba el criminal de guerra para masacrar Andalucía. Pero la Memoria resiste, como “semillas” que crecen desde “el amor y la lucha”, afina Maqueda. Brotes que piden Derechos Humanos para las víctimas del fascismo español. Que se busquen “todas las fosas”, como reclama España.