dissabte, 3 de març del 2018

Fosa 22 del cementerio de Paterna: 39 fusilados del franquismo esperan ser rescatados del olvido


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Los arqueólogos se afanaban este viernes bajo el cielo encapotado, en la fosa 22 del cementerio de Paterna, dando inicio a las excavaciones que pretenden encontrar los cuerpos de 39 fusilados durante la represión franquista. Las obras, financiadas por la Diputació de València, son el comienzo también de las numerosas actuaciones en materia de memoria histórica que se llevarán a cabo durante 2018 con un presupuesto de 626.000 euros.
“Continuamos con nuestro trabajo de dignificar este país, que no puede considerarse democrático si todavía tiene las cunetas y los cementerios llenos de fosas comunes”, se ha lamentado la titular de Memoria Histórica, Rosa Pérez Garijo. La diputada se ha reunido con los descendientes de las víctimas y ha señalado que, en sus palabras, “compartimos la alegría de las familias que pensaban que no iban a vivir este momento, un momento que se ha demorado demasiado”.
Los trabajos de excavación y exhumación de la fosa común, a cargo del equipo de ArqueoAntro, se prolongarán durante los próximos dos meses. “En una semana esperamos llegar a los restos de los represaliados, ubicados bajo los cuerpos de enterramientos ordinarios”, ha explicado el arqueólogo Miguel Mezquida.
Una vez finalizados los trabajos de campo, se enviarán las muestras a la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, donde se estudiarán los restos y signos de violencia. “Tras este proceso, una empresa genética hará los cotejos de las muestras de ADN con las más de 12 familias involucradas en el proceso”, ha detallado el arqueólogo de ArqueoAntro. Cotejos que, junto con los estudios arqueológicos y antropológicos, permitirán la individualización e identificación completa de los restos de las víctimas para ser devueltas a sus parientes.
“A mi abuelo lo fusilaron con sólo 23 años, junto con otras 38 personas. El sueño de mi padre ha sido siempre encontrarlo, y ahora mi misión es localizar a los familiares de las víctimas para que puedan hacer lo mismo”, ha contado Amelia Hernández, nieta de Manuel Hernández Sáez, impulsora de los trabajos y presidenta de la Asociación por la Memoria Histórica de Carlet.
Concretamente, en la número 22 se ubicó una saca de 39 personas, ejecutadas de manera sumaria el día 28 de julio de 1939. Entre las víctimas se encuentran vecinos de un gran número de poblaciones de la provincia de Valencia (Alberic, L’Alqueria de la Comtessa, Benaguasil, Benifaió, Bunyol, Casas Altas, Canet d’en Berenguer, Carlet, El Puig, Gandia, Manises, Sagunt, València, Xàtiva o Yátova), como es común; pero también se espera hallar víctimas de otras provincias como Alicante (Ibi), que en ocasiones venían huyendo de otras zonas ya ocupadas por el ejército golpista. Asimismo, los expertos han seguido los estudios realizados por Vicent Gabarda Cebellán, cuyo libro ‘Els Afusellaments al País Valencià’ constituye una herramienta fundamental para hallar a las víctimas de la dictadura.

Familiares de las víctimas en el cementerio de Paterna
Familiares de las víctimas en el cementerio de Paterna

Activistas políticos y miembros de sindicatos

Es frecuente encontrar entre los represaliados un gran número de activistas políticos o sindicales de diferentes organizaciones que conformaron los gobiernos de la Segunda República, y del periodo de la Guerra Civil. Estas diferentes sensibilidades políticas quedan reflejadas en las diversas vinculaciones de muchos de los sentenciados a muerte: los sindicatos CNT y UGT, el Partido Comunista, Izquierda Republicana y el PSOE.
Según los datos proporcionados por las propias familias, las víctimas generalmente fueron en un primer momento encarceladas en sus propias localidades –o en las localidades en las cuales residían–, para ser trasladadas a las cabezas del partido judicial, donde se les iniciaron los procesos sumarísimos. Posteriormente fueron conducidos al Penal de San Miguel de los Reyes o a la Prisión Celular de Valencia, conocida popularmente como la ‘Cárcel Modelo’ donde, una vez llegaban las sentencias de pena de muerte, esperaban a ser llevados hasta Paterna.

Aumento del presupuesto en Memoria Histórica

En el pasado año, fueron exhumados un total de 118 cuerpos de represaliados por la dictadura franquista con financiación de la Corporación provincial. Precisamente, 14 de las Fosas 82 y 92 del cementerio de Paterna, 12 del cementerio de Ontinyent, 50 de la Fosa 113 del cementerio de Paterna y 42 más de un nicho, ubicado en el mismo cementerio.
Pérez Garijo ha aprovechado para hacer balance de su tarea al frente de Memoria Histórica, y ha recordado que en 2017 se duplicó el presupuesto anual al verse “desbordados” por las peticiones de ayuntamientos y asociaciones.
Antes del inicio del verano, el equipo de expertos de ArqueoAntro abordará la exhumación de la fosa 128 del cementerio de Paterna, donde esperan hallar más de 120 represaliados, lo que la convertiría en una de las fosas comunes más grandes del país. Tras esta, se llevará a cabo la excavación de la fosa 94, con más de 70 cuerpos registrados, y la fosa 112, esta última promovida por el ayuntamiento de Tavernes de la Valldigna. “Este año exhumaremos unas 300 víctimas, más del 10% de los fusilados en Paterna y un 7% de los republicanos represaliados en todo el País Valencià”, ha destacado Mezquida.
Asimismo, la delegación de Memoria Histórica está elaborando un documental sobre las exhumaciones realizadas en los municipios valencianos, así como una web donde podrán encontrarse bases de datos, numerosas entrevistas y documentos referentes a la etapa de la guerra civil y la posterior represión franquista.


"A mi padre se lo llevaron y no volvió"

Comienzan las exhumaciones de la fosa número 22 del cementerio de Paterna - El grupo de investigadores espera encontrar los restos de 39 personas represaliadas al acabar la Guerra Civil y fusiladas el 28 de julio de 1939

03.03.2018 | 10:39
"A mi padre se lo llevaron y no volvió"
Rozaban las 10 de la mañana y el cementerio de Paterna respiraba emoción bajo un cielo nublado. Decenas de familias se congregaron ayer ante la fosa número 22 del camposanto de l'Horta Nord para seguir manteniendo viva la memoria. La de los suyos y la histórica. La de todos. Y es que ayer, fue el primer día del proceso de exhumación de la sepultura.
«Esperamos encontrar, en los próximos dos meses 39 cuerpos», apuntó, en este sentido, el director arqueológico de la Asociación Científica ArqueoAntro, Miguel Mezquida. «En una semana esperamos llegar a los restos de los represaliados, ubicados bajo los cuerpos de enterramientos ordinarios», añadió. Entre las víctimas se encuentran vecinos de diferentes poblaciones de València (Alberic, L'Alqueria de la Comtessa, Benaguasil, Benifaió, Bunyol, Sagunt, Xàtiva o Yátova). La presentación de la actuación, financiada por la Diputació de València contó con la presencia de la responsable de Memoria Histórica, Rosa Pérez. «Compartimos la alegría de las familias que pensaban que no iban a vivir este momento, un momento que se ha demorado demasiado», añadió la diputada. Matías Alonso, del Grupo de Recuperación de Memoria Histórica, afirmó: «De estas iniciativas no sale sino paz y tranquilidad para hijos y nietos de los asesinados por sus valores que hoy rigen en toda Europa». Al acto también asistieron la concejala de Patrimonio de Paterna, Carmen Gayà, la secretaria de Memoria Histórica de la Ejecutiva del PSPV, Alicia Piquer y la alcaldesa de Bunyol, Juncal Carrascosa. «Según las investigaciones del historiador Vicent Gabarda-explicó Mezquida- los fusilamientos de estas 39 personas se consumaron el 28 de julio de 1939, pocos meses después de acabar la Guerra Civil».

«La cena se quedó en la mesa»

Sentadas en dos sillas plegables escuchaban atentas las hermanas Pilar y Sonia Hernández, de Yátova. Cuando se llevaron a su padre, Francisco Hernández Juárez, Pilar tenía siete años y Sonia, dos. Él era juez de paz. Al acabar la guerra lo denunciaron y lo encerraron en la prisión de Chiva. «Era pequeña pero esas cosas no se olvidan», cuenta la mayor de las dos. «Vino el alguacil y se lo llevaron. No le dejaron ni cenar. Recuerdo que se quedó el plato en la mesa, a él se lo llevaron y ya nunca volvió». Y con la cena en la mesa, también se quedó Pilar, Sonia, sus otros cinco hermanos y su madre. «Al enterarse que había muerto, mi madre se quedó helada. No le salían las lágrimas», cuenta emocionada la hija de uno de los represaliados de la fosa 22.
«Muchos dicen que estos son cosas del pasado, pero a mi madre no se le pasó. La dejaron sola, con siete hijos y sin casi paga para mantenernos», lamenta. «Eran unos asesinos. A mi padre lo mataron por sus ideas, él no hizo mal a nadie». Ahora que comienzan las exhumaciones, las hijas de aquel juez de paz quieren llevarle a Yátova con su madre y sus hijos. «Podrán descansar juntos».
No todos los hijos de represaliados eran conscientes de cómo había acabado la vida de sus padres. Carmen Ramón es también de Yátova, tiene 83 años y ayer acudió, junto a su hermana Consuelo al inicio de un proceso que llevaban tiempo esperando.
«Mi padre se llamaba Daniel Ramón Sáez. Era concejal de Yátova y al terminar la guerra lo metieron preso por ser de izquierdas. Tenía 41 años», apunta Carmen. Pero no siempre lo supieron. «Era una cosa tan fuerte y éramos tan pequeñas que en mi casa no se comentaba. Mi madre bastante tenía con cuidar a sus hijos. Éramos 4. No quería ni nombrar ese tema. Nunca hemos sabido nada, también porque si se comentaba en seguida te señalaban como 'hijos de rojos'». Dicen que llevaran los restos con su madre. «Tendremos la tranquilidad de que están juntos».
Mariano Pinilla Pinilla también murió asesinado aquel 28 de julio. Era de Puerto de Sagunto, pertenecía a la CNT y había sido sindicalista. Ayer, sus nietos y su hijo Lirio, que ahora tiene 86 años, honraban su memoria. «Aquí hay dos cuerpos del Puerto de Sagunto, el de mi abuelo, que murió con 43 años y el de Hipólito Delgado, su compañero, que tenía 23 años». Paco Pinilla, su nieto, no quiere que se «caiga en el olvido». «Queremos recuperar los restos y que haya un reconocimiento de las injusticias posteriores a la guerra».
Así lo piensa su hijo Lirio Pinilla «Yo tenía 8 años cuando lo mataron. Él era un trabajador honrado que tenía sus ideologías, pero al terminar la guerra lo pagó. Franco liquidó a los diferentes», dice, contundente. «Mi padre era de ideología diferente, no había robado ni matado a nadie. Lo mataron por sus ideas y eso es algo que no hay que olvidar, sobre todo para que nunca se vuelva a repetir».

Cuando el Condor sobrevoló Belchite. Desmontando mitos.

https://www.facebook.com/juancarlos.salaverapardos/posts/10210141952576233


Cuando el Condor sobrevoló Belchite. Desmontando mitos.
Es conocido que a lo largo de la Guerra Civil, Belchite y alrededores fue sobrevolado en varias ocasiones por la aviación nacional y se tomaron algunas fotografías de gran calidad. Algunos de estos vuelos de reconocimiento fueron realizados por la Legión Condor Alemana o la Aviación Legionaria Italiana.
Recientemente han salido a subasta algunas fotografías pertenecientes a estos vuelos que desde nuestra Asociación hemos conseguido recuperar. Lamentablemente según consta al dorso de las fotografías existen muchas más que probablemente acabaran diseminándose y perdiéndose. Creemos que deberían estar todas en un mismo archivo, pero es algo que no depende de nosotros.
En la fotografía que hemos colgado se puede apreciar el Seminario de Belchite visto desde uno de esos vuelos. A destacar que se distinguen perfectamente las trincheras excavadas hace un par de años, junto a un nido de ametralladoras circular. También se distingue perfectamente la fuente y la zona de los baños.
Pero lo más importante es que la foto sirve para desmontar otro mito. El Seminario no fue destruido en la Batalla de Belchite. Quedó en pie como la mayor parte de la población, En este caso los daños que se aprecian están en el ala Sur-Este, producidos por mortero y por artillería directa que consiguió abrir una brecha en esa zona para que los Guardias de Asalto penetraran. El resto del edificio quedó intacto, ni siquiera se ven tejas dañadas salvo en la zona comentada.
Fue por lo tanto otro motivo el que originó su desaparición. No fue la guerra, sino decisiones políticas o económicas que motivaron su traslado a Zaragoza lo que originó que todo el edifico actualmente esté en ruina absoluta.

LOS NIÑOS ROBADOS POR EL FRANQUISMO. Los pactos de Franco con el DEMONIO

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2018/03/02/los-ninos-robados-por-el-franquismo-los-pactos-de-franco-con-el-demonio/



niños robados por el franqusimo word pressFranco aplicó sobre los hijos de los vencidos la violencia más abominable, secuestraron a miles de niños, hijos de republicanos. Muchos murieron de inanición o epidemias en las cárceles de sus madres, en campos de concentración, separados de ellas o compartiendo su destino; la mayoría fueron internados en hospicios y colegios. Algunos desaparecieron. El rapto se convirtió en ‘legal’ por la Orden de 30 de marzo de 1940 que daba la patria potestad al Estado. Robados o secuestrados sin miramientos, el régimen franquista les cambió la identidad a golpe de decreto y registro civil, el 4 de diciembre de 1941 una ley autorizó cambiar los apellidos, y los entregó clandestinamente en adopción a familias afines, profundamente católicas y adictas al régimen.
La posguerra heredó una España sembrada de cadáveres y miseria. Las cárceles de mujeres albergaban niños en condiciones infrahumanas. Carme Riera cumplía una pena de 30 años por haber sido la compañera de un sindicalista de la CNT, Horacio Callejas, fusilado en 1939 en Barcelona. Carme enterró a su hija Aurora Mutriku (Vizcaya) en 1940, una infección mató a 30 criaturas en una semana en la cárcel de Saturrarán. “Las monjas quisieron quitarme a la niña, yo me negué, y me presionaban negándole el racionamiento a la niña”.
En la madrileña cárcel de Ventas, que tenía capacidad para 500 reclusas, había más de 5.000, y los hijos vivían con ellas. Muchos fueron trasladados a orfanatos o internados religiosos por el ministerio de justicia del estado franquista. La Iglesia regía todos los órdenes de la vida, en los internados moldeaban a los niños. En 1942 estaban tutelados por el Estado en centros religiosos y establecimientos públicos 9.050 niños y niñas. En 1943, había 12.042. Hay que añadir los hijos de exiliados, encarcelados, deportados, 20.266 criaturas que los nazis que habían ocupado Francia o Bélgica entregaron al Servicio Exterior de Falange. Victoriano Ceruelo estuvo en Zamora: “Desde los 5 años, todos los días nos levantaban a las 5 de la mañana para ir a misa. Los domingos venían familias y las monjas nos ponían en fila. Y decían ‘me gusta ése’, y se lo llevaban. Hasta hace poco iba cada año a preguntarle a la superiora quiénes eran sus padres. Ella le decía: “No tienes derecho a remover”.
El destino de los hijos de los Republicanos represaliados por el franquismo sigue siendo un enigma. Nadie sabe cuántos fueron los hijos de las encarceladas, qué fue de ellos, que ocurría cuando salían de prisión al cumplir los 3-6 años camino del seminario o de la adopción por familias del régimen. No hay datos de lo qué sucedió en las cárceles con los hijos de las presas, de las que fueron fusiladas, de sus padres, los niños no eran registrados en las prisiones. Una joven anarquista que esperaba ser fusilada, tenía una niña, su último deseo era que diesen el bebé a su madre. Cuando la ejecutaron en el cementerio del Este, consiguió como última voluntad, que el oficial que estaba al mando del pelotón de fusilamiento se comprometiera a llevar a la niña con su abuela. Tras la ejecución el militar volvió a la cárcel, pero la niña ya no estaba, describe la presa, enfermera y militante del Partido Comunista, la madrileña Trinidad Gallego.
La ideología que subyacía en esta orientación del franquismo de segregar de sus familias a los hijos de presos políticos era la del general, médico psiquiatra e ideólogo del régimen Antonio Vallejo Nágera, cuya finalidad era “investigar las raíces biopsíquicas del marxismo”. Vallejo sostenía que “En el marxismo militan psicópatas antisociales, la segregación total de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de plaga tan temible. Es necesario extirpar el gen marxista mediante el traslado de los niños a hospicios, para la eliminación de los factores ambientales que conducen a la degeneración”, conclusiones a las que llegó experimentando con descargas eléctricas y otros experimentos a los presos. Emilia Girón, que dio a luz en el hospital de la cárcel de Salamanca en 1941 cuenta: “Lo llevaron a bautizar y no me lo devolvieron. Yo reclamaba el niño, y que si estaba malo, que si no estaba. No lo volví a ver”. Su delito, ser hermana de un guerrillero.
“En Amorebieta dormíamos en jergones de 40 centímetros, unas al lado de las otras y con los niños. Julia Manzanal, comisaria política del batallón Comuna de Madrid, de la 42 Brigada Mixta, V Regimiento, con 87 años recuerda emocionada: “Una noche, Julia se puso muy enferma. Trinidad Gallego, que era enfermera, me dijo que era meningitis debía despedirme de la niña. La pequeña Julia, con sus preciosos ojos cambiantes, cada día de un color, se fue”. Nos pasamos toda la noche llamando a las monjas, pero no hubo nada que hacer; no se presentaron. Cuando llegaron por la mañana ya estaba muerta. Como yo era de las que no comulgaban, no dejaron que me despidiese de la niña en la capilla, porque son religiosas, pero malas como ellas solas”. Al final consiguió entrar en la enfermería, y dentro de la caja de la pequeña deslizó, en un descuido de las vigilantas, una bandera roja con la hoz y el martillo que ella misma había hecho. “Por el bien de la humanidad, Julia, te juro que seguiré siendo la misma”, le dije.
“No sé exactamente cuándo nací. Recuerdo un tren, sostener en la mano una banderita roja y amarilla, asomarme a la ventanilla. Cuando llegamos a Madrid muchas personas.  recogían a los otros niños. A mí, no. Me miraban y me dejaban… No me acariciaban ni me besaban. Me sentí despreciada, eché de menos a mi padre”. Quien así habla es Vicenta Flores, hija de Melecio Álvarez Garrido, comisario de guerra ejecutado en 1939 contando ella 5 o 6 años. Internada en el orfanato del colegio de la Paz, la bautizaron como Vicenta Flores, aunque ella dijo que se llamaba Álvarez. Con la mayoría de edad eligió llamarse Pili Garrido. Ha dedicado toda su vida a buscar sus orígenes, sacando a la luz algunos de los métodos del régimen franquista para desenraizar a los hijos de los republicanos.
Las embarazadas con pena de muerte eran fusiladas nada más dar a luz, como relata Carlos Fonseca en Trece rosas rojas. Trinidad Gallego, matrona, fue encarcelada y ayudó a parir a sus compañeras de prisión. A sus 95 años recuerda que “las madres estaban separadas de sus hijos, ellas no podían cuidarlos. Sarna, piojos, sin apenas comida ni agua. Morían muchos. Con 3 años se los llevaban de la cárcel e iban a parar a los hospicios o no se sabe”. En Santurrán (País Vasco) las monjas mandaron salir a las presas al patio. Cuando volvieron, sus hijos habían desaparecido. Ya no existían, no habían sido inscritos en el registro de entrada.

Referencias: Foro por la memoriaDiagonal periódico (María José Esteso). El País (Teresa Cendros, Francesc Valls). Proceso (Sanjuana Martinez). Miguel Ángel Rodríguez Arias – El caso de los niños perdidos del franquismo: Crimen contra la humanidadRicard Vinyes – Irredentas. Las presas políticas y sus hijos en las cárceles franquistas

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Canarias busca más de 2.000 desaparecidos del franquismo


https://www.canarias7.es/siete-islas/en-busca-de-2-000-desaparecidos-LB3751159




02/03/2018

La primera fosa del franquismo se abrió en Canarias en 1994, en La Palma. La última víctima ha sido también identificada en Canarias. Esta semana Pino Sosa recibía la noticia de que los restos de su padre estaban entre los hallados en el pozo de Tenoya, en Gran Canaria. En Canarias, se han recuperado 51 cuerpos y se han identificado 12. Quedan por recuperar más de 2.000 cuerpos.

Rosa Rodríguez /Santa Cruz de Tenerife
Antes de que en el año 2000 se abriera la que ha pasado a la historia como la primera fosa que se exhumaba en España, la de Priaranza, en León, en La Palma los hijos del último alcalde de la República de Los Llanos de Aridane, Francisco Rodríguez Betancor, dieron con el lugar donde supuestamente estaba enterrado su padre. Fue en 1994. Ellos mismos extrajeron cinco cuerpos de aquella fosa.
En 2006 y 2007 se abrieron otras tres fosas cerca de aquella, que se conoce como la Fosa del alcalde, y se localizaron un total de ocho cuerpos, algunos pertenecientes al conocido como grupo de Los 13 de Fuencaliente. En La Palma también se buscó en 2009, sin éxito, en Puntallana. Años más tarde, en 2013, se abría en Gran Canaria el pozo del Llano de las Brujas. De él se recuperaron restos pertenecientes a 24 personas, de los que se han identificado a siete. Del pozo de Tenoya, que se abrió en se recuperaron en 14 cuerpos. Se han identificado a dos represaliados, ambos del barrio aruquense de Las Chorreras, de donde es Pino Sosa, presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Arucas. Uno de los hombres identificados es su padre, José Sosa Déniz, el otro es Domingo Gómez Rodríguez.
En Tenerife se han llevado han buscado restos en el Bucio de Maja, en el Teide, y en el cementerio de San Juan. En ninguno de los dos lugares se localizó a ninguno de los en torno a 1.500 desaparecidos en esta isla, según relató ayer la presidenta de la ARMH de Tenerife, Mercedes Pérez Schwartz.
En Gran Canaria, la ARMH estima que son unas 500 personas las represaliadas y en La Palma tiene contabilizadas 52. Atendiendo a estas cifras, quedarían por recuperar en torno a 2.000 cuerpos de fosas, simas y pozos en Gran Canaria, Tenerife y La Palma.
En estas tres islas están localizadas en torno a 75 posible fosas, de las que se han prospectado un total de nueve, cinco con éxito.
En la isla de La Gomera, según el Portal de Memoria Histórica del Gobierno de Canarias, hay 17 personas desaparecidas durante la Guerra Civil y los años del franquismo.
Pruebas de ADN
Pino Sosa sabe que los restos identificados como los de su padre lo son al 100%, pero hay otras familias en las que esa certeza no es tan clara. Es el caso de los familiares del represaliado alcalde de Los Llanos de Aridane y los otros cuatro cuerpos hallado en la misma fosa, aunque ellos no quiere saber. En la apertura de la Fosa del Alcalde, en Fuencaliente, no se utilizaron técnicas de intervención arqueológica ni se hicieron identificciones con pruebas de ADN. En el 2008, la ARMH de La Palma volvió a prospectar allí, esta vez con métodos arqueológico, y halló pequeños restos óseos y otros elementos que en 1994 se quedaron atrás. De esos huecesillos se extrajo ADN y se cotejó con las muestras que guarda el Servicio de Genética Forense de la ULPGC. Hubo un resultado claro: allí había restos de Segundo Rodríguez. Su ADN coincidía de manera «plena» con el de su hija Aralda, la presidenta asociación en la isla. Diez años después, Aralda Rodríguez sigue esperando a que los tribunales autoricen abrir los nichos en los que están las lápidas del alcalde y otras cuatro personas para someter sus restos a las pruebas de ADN, porque su padre es, con una seguridad del «99,9%», uno de ellos.