dijous, 25 d’abril del 2019

Se presenta el libro ´La Flota es Roja´ dentro del programa ´Leer, Pensar e Imaginar´

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El acto tendrá lugar en la Biblioteca del Luzzy, este viernes a las 20 horas organizado por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena

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Se presenta el libro ´La Flota es Roja´ dentro del programa ´Leer, Pensar e Imaginar´
Este viernes, día 26 de abril, tendrá lugar la presentación de la obra 'La Flota es Roja', organizado por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena a las 20.00h. en la biblioteca Josefina Soria del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, acto enmarcado en el programa 'Leer, Prensa e Imaginar' que organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena.
El libro es un clásico de la investigación histórica sobre la Guerra Civil, que escribió Daniel Sueiro (1931-1986), un destacado periodista y escritor español perteneciente a la llamada "generación del cincuenta", que contaba con el Premio Nacional de Literatura. En la obra de Daniel Sueiro se inspiraron varios directores españoles para algunas de sus más conocidas películas. Entre otros, Carlos Saura, con su primer filme, Los golfos; Mario Camus, con Los farsantes; Juan Antonio Bardem, cuyo filme El puente es un guión del escritor, y Basilio Martín Patino, que en Queridísimos verdugos se inspiró en el libro de Sueiro Los verdugos españoles.
Sueiro reconstruyó lo sucedido en los primeros días de lo que luego sería la Guerra de España en la Armada Española a través de la figura clave de Benjamín Balboa, radiotelegrafista naval. La obra "La Flota es roja" sigue siendo pieza de referencia ineludible en la investigación histórica sobre ese ámbito. Lo sucedido buque por buque y base por base es analizado de forma implacable y precisa. Sueiro marcó un nivel de honradez y buen hacer profesional pocas veces alcanzado en el periodismo de investigación y que le convierte en un referente tanto moral como historiográfico.
Una obra sólida, documentada y muy bien escrita que marcó un hito en la historiografía sobre la guerra civil española. El libro será presentado por Pedro A. García Bilbao, autor del prólogo y del estudio introductorio, sociólogo y profesor Titular de la Universidad Rey Juan Carlos. Es miembro fundador de la Asociación Española de Historia Militar y presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara.
El acto será presentado a su vez por Floren Dimas, delegado en la Región de Murcia de AGE (asociación Archivo, Guerra y Exilio).
El título completo del libro es "La flota es roja. Paple clave el radiotelegrafista Benjamín Balboa en Julio de 1936", y ha sido reeditado por la Editorial Silente en 2009 (la edición original es de 1983).

Una desveladora investigación de los campos de concentración organizados por el generalísimo de los ejércitos.

https://kaosenlared.net/el-trabajo-os-hara-libres/


El trabajo os hará libres

Por Iñaki Urdanibia

Por Iñaki Urdanibia
Si la frase que da título a este artículo lucía, cruel, en el pórtico de algunos de los campos de concentración y exterminio del nacionalsocialismo, tal modelo del trabajo como rehabilitador, como castigo y como exterminio fue importado por el dictador Francisco Franco Bahamonde siempre tan fiel y admirador a las novedades que llegaban del exterior, siempre que éste fuese fascista. Es así como por orden directa del caudillo se pusieron en macha 300 recintos en el que se llegaron a reunir medio millón de prisioneros al finalizar la llamada guerra civil, vamos la guerra impuesta por los cruzados del fascio hispano.
El periodista Carlos Hernández de Miguel acaba de publicar en Ediciones B, una obra que resulta necesaria para conocer una faceta fundamental de la represión franquista: « Los campos de concentración de Franco. Sometimiento, tortura y muerte tras las alambradas»; ya desde el propio título queda claro el propósito del libro, ahora bien una cosa es el título y el propósito y otra es la realización, que en este caso supera cualquier examen de manera notoria y sobresaliente, por su rigor, por su documentación, y por todo lo demás, ya que el trabajo no deja ningún recoveco del tema sin visitar. Ya anteriormente el autor había dado muestra de su notable quehacer, en su Los últimos españoles de Mauthausen. Ahora detiene su escrutadora mirada en los campos de concentración hispanos; de los alemanes y de los soviéticos, en menor medida, se tiene conocimiento y existen numerosos trabajos al respecto tanto basados en testimonios como en re-elaboraciones de historiadores, sin obviar las visiones realizadas desde el campo de la ficción. De los españoles, alguna obra existe sobre el celebérrimo Valle de los Caídos ( por Dios y por España) y su construcción , mas de la generalidad de los campos, de los batallones de trabajo y afines, se da una ignorancia o desinformación amplia. La diferencia con los campos de otros lares, muy en especial los organizados por los nazis, reside en que así como estos últimos son conocidos por todo el mundo, los levantados por Franco y epígonos han permanecido en la sombra del desconocimiento; directamente no puede hablarse de campos de exterminio como lo eran algunos de los germanos, lo cual no quita para que el asesinato también se diera, aunque obviamente no al por mayor como en los nombrados…en ese universo concentracionario que comenzó a los días del llamado por sus cruzados protagonistas, el alzamiento nacional.
La obra de Carlos Hernández de Miguel resulta apabullante por su volumen, más de quinientas páginas, y en él se ofrecen las pistas de localización de los que funcionaron; así la exhaustiva obra se inicia con un listado de ellos a lo largo y ancho de la geografía peninsular: desde Andalucía hasta los dedicados a los extranjeros en los tiempos de la segunda guerra mundial.
Desde un Preámbulo my personal el autor deja claros los motivos que le impulsaron a investigar y escribir sobre el tema, y algunos desencadenantes que jugaron un papel clave para cumplir con el deber de memoria. Por una parte, un par de personajes que fueron al Parador Nacional de León, Hostal san Marcos: uno, en 1975, que anteriormente había estado en el lugar cuando este se dedicó a encerrar a los prisioneros de guerra; el funcionario de turno nada sabía de las historias que le cuenta el recién llegado, Pere Grañén; el otro, en 2014, Wilfried Struckmann, llegó al lugar con su esposa, y leyó un cartel recordatorio del pasado del lugar…el hombre se sintió estafado ante el silencio que sobre tales hechos se guardaban a la hora de promocionar el hostal. Una visita a un fortín a la Casa de Campo junto al que había jugado de niño, le hace conocer el verdadero papel de la fortificación, a lo que ha sumarse un viaje a Rumanía en onde casualmente él y su compañera coincidieron con un señor que entendía cómo ellos despotricaban de algunas antipáticas señoras, ya que había aprendido su idioma cuando estuvo con las Brigadas Internacionales en tierras hispanas. Por último, la experiencia familiar: su tío Pío que fue liquidado por los fascistas…En su casa silencio absoluto sobre todos los asuntos referidos a la rebelión franquista…son cosas de la guerra, al igual que en los planes de estudio en los que casualmente nunca se cumplía el programa, quedando éste a finales del XIX o a lo más alcanzaba hasta la dictadura de Primo de Rivera. Todo este cúmulo de circunstancias le llevaron a Carlos Hernández a considerarse una víctima de la desmemoria programada por el franquismo y por los postfranquistas, que evitan pringarse en estos delicados asuntos, sobre los que se erige la no tan modélica democracia , y apoyándose en una advertencia del historiador Herbert Southworth en los años ochenta: « si la democracia española, recién establecida, no ayuda a confirmar la verdad histórica de la guerra civil, puede perder su propia legitimidad y, lo que es mucho pero, su alma»…Carlos Hernández reclama memoria, y subraya los vacíos que se han dado sistemáticamente al respecto por temor a los sables y por el talante timorato de quienes, reclamándose de izquierdas, deberían , o deben, airear los crímenes y el formateo histórico, pedagógico, etc., planificado por el franquismo y sus sucesores; confirmando que España es diferente realmente ya que no ha seguido el camino, que con su más y sus menos, se siguieron en Alemania, Italia o en casos más recientes como los de Argentina o Chile en los que se negó la validez de las leyes de punto final que habían impuesto los militares. Y la voz del autor del libro no dispuesto a callar, la alza hasta el grito abriéndonos las puertas a la feroz represión organizada por las tropas victoriosas, haciendo hablar a uno de los terrenos silenciados de su asesina actividad.
No resultó tarea fácil la búsqueda y recogida de datos ya que amén de las trabas administrativas, los archivos fundamentales habían desaparecido o se habían hecho desaparecer. Silencio y ocultación forzados ya que que cantaba sobremanera a partir del final de la segunda guerra mundial cuando los campos nazis fueron desmantelados que en el régimen hermano del caudillo persistiesen tales prácticas; prácticas y funcionamiento sui generis ya que se aplicaban directamente con los detenidos sin previos juicio-farsa, y sin ninguna ley que señalase los delitos cometidos por los prisioneros, cuyo único delito era el haber luchado en defensa del gobierno legal y legítimamente elegido en las urnas. A esto ha de sumarse que tampoco existían unas normas que regulasen el funcionamiento de tales centros muchos de ellos improvisados en diferentes centros e instituciones: conventos, plazas de toros, que no respondían al menos en lo aparente a las imágenes difundidas de los campos con sus alambradas , sus torres de vigilancia, barracones, etc . Igualmente el tamaño de ellos era absolutamente desigual así iban desde los que encerraban a unas centenas de detenidos a varios miles. Complejidad e improvisación que iban en aumento en la medida en que la guerra se alargaba más que lo previsto por los rebeldes, sin obviar que a amplias zonas del territorio hispano no llegó la guerra lo cual no quita para que allí fueran detenidos elementos que habían destacado por mostrar un pensamiento libre, o simpatías hacia organizaciones pro-republicadas: así, maestros, sindicalistas, militantes de partidos, siendo algunos asesinados directamente mientras que otros eran llevados a lo campos de los que hablamos , selección que era tomada siguiendo las informaciones del alcalde, los jefes locales de la falange, de los siempre vigilantes beneméritos, y de los píos curas … Como queda señalado , la ampliación de los reclusos los problemas que acareaba tal masificación provocó algunos fracasados intentos de unificar los reglamentos e inspecciones, chocaron con la resistencia de los altos militares de cada lugar que desean mantener su poder por encima de cualquier norma limitadora.
En el libro, tras haber delimitado algunas cuestiones referidas al ser de los campos a sus diferentes funciones, se hace un seguimiento pormenorizado de la instalación y desarrollo de estos desde 1936 como dispositivos dedicados a sembrar el terror, y a lo largo del recorrido se nos irán facilitando escenas de la infamia: miseria, asesinatos, hambre ( que obligaba a tragar una sopa inmunda plagada de espinas y gusanos, que llevaba a algunos a beber su propia orina…) , masificación, corrupción, esclavismo plasmado en el trabajo de los prisioneros, tortura y asesinatos, y una programación de crear hombres nuevos para laEspaña nueva, entendiendo por ello una empresa de adoctrinamiento tanto en lo político como en lo religioso…el canto del Cara al sol ( entonado obligatoriamente en los campos…con la camisa vieja y sucia) , la asistencia obligatoria a misa …se debía convertir enespañoles a la anti-España…y en la travesía finalizaremos , tras el final de la guerra en el 39, a la conversión de pueblos enteros en campos de concentración. Las condiciones inhumanas padecidas supuso suicidios, que podrían considerarse como una forma más de rebeldía y resistencia ante el poder salvaje de los verdugos. También se nos desvelan diferentes actos de rebeldía y solidaridad, al igual que vemos la humillación que debieron de sufrir los familiares de los detenidos, con el maltrato como norma habitual de relación, llegando el caso hasta la violación de esposas e hijas…la lógica brutal de los cruzados vencedores. Más tarde los campos asumirán otras funciones y recibirán a otros detenidos: indigentes, homosexuales, detenidos sociales, y magrebíes, reclutados entre los independentistas marroquíes, cuyo trabajo en régimen de esclavitud perduró hasta l década de los setenta. Una vida teñida de pánico permanente ante la arbitrariedad convertida en ley que podía suponer la muerte en cualquier momento dependiendo del humor del verdugo de turno o de las visitas de enfurecidos falangistas que querían tomarse la venganza por su mano, de modo y manera que cualquier ruido nocturno provocaba el pánico ante la inseguridad de lo que pudiera llegar…saca y cuneta como horizonte. Una galería de infames guardianes, sacerdotes que no respetaban ni el secreto de confesión, delatando a quienes a ellos de acercaban, todo una red creada para el control y la transformación de los detenidos en hombres de bien… del humillante trato que recibían algunas mujeres que acabaron en los campos, ya que campos específicos para ellas no existían, también se nos da cuenta: el hacerles tomar aceite de ricino para provocarles diarreas, desfiles con el pelo rapado …y otro tipo de vejaciones, y sus bebés robados, ya que ellas no eran buenas madres y en consecuencia no podía hacer de sus hijos más que viles delincuentes.
Un certero y documentado libro que con sus datos, y sus testimonio gráficos, supone un ejercicio de memoria , un acto contra el olvido y una sonora bofetada contra la oleada de revisionistas y negacionistas de la historia, que se ven acompañados con flamantes académicos, como el escritor de tonos chusqueros que responde al nombre de Arturo, que ponen el acento en que todos fueron unos hijos de puta…sin distinguir entre la legalidad y el golpismo, entre víctimas y verdugos, entre el yunque el martillo por decirlo en goetheano. Y la justa reclamación por parte de Carlos Hernández de la creación de alguna Comisión de la Verdad, o similar, que juzgue las tropelías cometidas y que deje que la verdad vea la luz.

Simposio Internacional 80 Aniversario del Exilio Republicano Español: Rutas y experiencias.

https://www.facebook.com/exiliados.republicanos/posts/2246805418691718


Simposio Internacional 80 Aniversario del Exilio Republicano Español: Rutas y experiencias.
Lugar: Universidad Autónoma de México, días 12 a 14 de junio 2019.

El "espía fascista" que traicionó a Franco: Pepe, el misterioso agente doble de la Guerra Civil

https://www.elespanol.com/cultura/historia/20190420/fascista-traiciono-franco-pepe-misterioso-guerra-civil/391961252_0.html?fbclid=IwAR3Qm8YSJQXVwOJ8wG66xJkoHRTPy5xB1a-8cQk6MZyIKTEzRrPyohtWz1Q


Una unidad franquista hace su entrada en Madrid en 1939 y los informes del SIPM sobre Duret.
Una unidad franquista hace su entrada en Madrid en 1939 y los informes del SIPM sobre Duret.ARCM. Fondo Martín Santos Yubero

HISTORIA


El periodista Alberto Laguna y el guardia civil Antonio Vargas relatan en 'La Quinta Columna' la historia inédita del comerciante francés Charles Duret.

El primer viaje a Barcelona del comerciante francés Charles Duret como agente secreto de la inteligencia sublevada fue en febrero de 1937. Tras la tapadera de hacer negocio con sus bienes, se escondía la misión de entregar en mano una serie de cartas a un grupo de falangistas, integrantes de laQuinta Columna, que comenzaban a maquinar en contra de la República. Al llegar al edificio de Antonio Sorribas, un ingeniero de montes afiliado a la Falange, cerca del Paseo de Gracia, nadie le abrió. Tampoco cuando lo intentó cuatro horas más tarde. Volvió al día siguiente y, al tocar la puerta, varios agentes le detuvieron y le condujeron a una checa.
Duret, parisino de 39 años, había sido reclutado por la oficina que el Servicio de Información de la Frontera Nordeste de España (SIFNE), dirigida por el empresario catalán José Antonio Batlle, había abierto en Montpellier. Tras descubrir sus verdaderas intenciones, los servicios secretos republicanos le acusaron de ser un "espía fascista" por proporcionar información e instrucciones a los quintacolumnistas. "Me amenazaron con ser fusilado y tomar represalias contra mi mujer e hija", declararía el galo, cuyo nombre en clave era Pepe. No le quedó otra escapatoria que cambiarse de bando y trabajar como agente doble para el Servicio de Información Militar (SIM), una organización de influencias soviéticas creada por Indalecio Prieto.
"Durante 1937 y 1938, Charles se convirtió en un importante valor para la inteligencia del Frente Popular. Mostró cientos de cartas que el espionaje franquista enviaba a sus emboscados en Cataluña, lo que propiciaría la desarticulación de una docena de organizaciones clandestinas", cuenta el periodista Alberto Laguna, coautor de La Quinta Columna (Esfera de los Libros) —el 24 de abril en librerías—. La obra, una investigación de más de ocho años junto con el capitán de la Guardia Civil Antonio Vargas, fallecido en 2016, se sumerge y documenta un aspecto de la Guerra Civilpoco nítido: el quintacolumnismo, las operaciones clandestinas que los seguidores de Franco desarrollaron en territorio republicano.
El general José Ungría, segundo por la izquierda, fue el máximo responsable del espionaje franquista en la guerra.
El general José Ungría, segundo por la izquierda, fue el máximo responsable del espionaje franquista en la guerra. BNE
El SIM halló en Duret, cuya historia estaba inédita, una pieza valiosísima para descubrir —y fusilar— a numerosas personas que apoyaban la sublevación; y jugó un papel muy relevante en operaciones como la batalla del Ebro. En mayo de 1938, el Servicio de Información y Policía Militar del bando franquista envió a Barcelona a Jules Bocard, alias Leblond, un joven agente francés, con el objetivo de instalar una emisora de radio clandestina con la que brindar información a la red de espionaje asentada en el país vecino. Pero nunca llegaría a su destino: el SIM le capturó, seguramente, tras el chivatazo de Duret, el encargado de acompañarle.
Mientras el joven enlace permanecía encerrado en una checa de Barcelona, los republicanos comenzaron a transmitir mensajes a sus enemigos, quienes pensaron ingenuamente, durante medio año, que la información provenía de su espía. El 25 de julio de 1938, el SIPM recibió una comunicación del falso Leblond en la que se aseguraba que el Ejército republicano ultimaba una ofensiva en Sort (Lleida), cuando la verdadera intención consistía en lanzar un ataque frontal por distintos puntos del río Ebro. Los sublevados, que habían mordido el anzuelo reforzando la zona de Sort, sucumbieron a esa primera embestida. Luego la batalla caería de su lado.

La detención del "traidor"

A finales de 1938, en plena ofensiva sobre Cataluña, varias fuentes de la inteligencia franquista hicieron saltar todas las alarmas en torno a las argucias de Charles Duret. Primero fue un joven derechista el que reveló que Leblond estaba, en realidad, detenido en Barcelona y que había sido delatado por un francés; unos días más tarde, el tío de Leblond se desplazó hasta la oficina del SIPM en Irún para confesar que la esposa del agente le había remitido una carta en la que decía que permanecía preso en la Ciudad Condal. A ella, durante una visita en prisión, Leblond le había confesado el nombre del "traidor": Charles Duret, el espía Pepe.
Por si esto no fuese suficiente, otro rocambolesco suceso acabó por derribar la doble identidad del comerciante galo. Gubert Matas, un agente hispano-francés que la República tenía a su disposición en Montpellier, admitió ante un miembro del SIPM que era miembro del espionaje republicano en Francia; sin embargo, aseguró que sus ideales comulgaban con los de Franco. “Este individuo os traiciona. Los informes que os trae son del SIM. Se ríe de haber mandado al fusilamiento a más de sesenta fascistas en Barcelona y Figueras. Me da asco todo eso y quiero pasarme a la España nacional”, declararía.
Dos coches con oficiales franquistas entran en Madrid en marzo de 1939.
Dos coches con oficiales franquistas entran en Madrid en marzo de 1939. ARCM. Fondo Martín Santos Yubero
Todas estas acusaciones serían relatadas al general José Ungría, el máximo jefe del espionaje franquista durante la Guerra Civil, que decidió poner en marcha una operación para dar caza a Charles Duret. El plan consistía en invitarle a la zona sublevada con la excusa de un reconocimiento oficioso por los excelentes servicios prestados. Dos agentes del SIPM recogieron al espía francés en Montpellier y lo condujeron hasta Burgos. Nada más llegar a la capital de la zona sublevada, fue arrestado y encarcelado en el cuartel Regimiento de San Marcial. Confesaría su verdadero papel en la guerra el 8 de enero de 1939, mediante una declaración escrita.
El día 15, un informe del SIPM detallaba cómo Duret, muerto de frío en su celda y redactando una serie de cartas a su mujer e hija que nunca llegarían a sus manos, era culpable del fracaso de muchas de las redes de quintacolumnistas que operaban en Barcelona: Pepe no sirve ni vivo ni muerto para salvar a nadie que él entregó con pruebas irrefutables a los rojos y que ya están muertos en estos momentos”. Dos días más tarde, el general Ungría remitió a Franco otro documento en el que aseguraba que las pruebas “son tan abrumadoras que cabe esperar que el fallo del consejo de guerra sea la última pena”.
Informe redactado por el SIPM franquista en el que se culpa a Duret de ser un espía del SIM rojo.
Informe redactado por el SIPM franquista en el que se culpa a Duret de ser un espía del "SIM rojo".Cedido por el autor del libro Archivo Militar de Ávila
No obstante, la condena de Duret, que se había ofrecido a actuar como doble agente ahora para los sublevados, se pospuso sine die por riesgo a que su ejecución fuese "nefasta" para el resto de organizaciones clandestinas en Cataluña si se aireaba. Fue más de tres meses después de finalizar la Guerra Civil, en concreto el 8 de julio, cuando a Charles Duret, Pepese le condenó a muerte. Lo fusilaron al amanecer en el campo de tiro de Vista Alegre de Burgos. El nuevo régimen no estaba dispuesto a tolerar traiciones.

La magnitud de la Quinta Columna

El libro de Alberto Laguna y Antonio Vargas vierte luz sobre el papel y la magnitud que jugó la Quinta Columna —un término acuñado por el general Mola— en la contienda. "Nació de manera improvisada, primero con personas individuales que querían conspirar contra la República, sobre todo jóvenes falangistas; y luego, a partir de mayo de 1937, se empieza a profesionalizar", explica el periodista, fundador también del blog guerraenmadrid.com. "Tuvo una gran importancia por la cantidad de infiltrados que tenían en las instituciones republicanas", añade, poniendo el ejemplo de Juan Tebar, secretario general del Sindicato de Enseñanza de la CNT, que brindó apoyo a numerosos quintacolumnistas.
Lleno de historias curiosísimas y desconocidas, el libro relata toda una guerra clandestina mucho menos documentada que la que se registró en las trincheras o en las plazas de gobierno, como la desempeñada por los hermanos Guardiola, los nadadores del Tajo, dos héroes para el bando sublevado que lograron desmembrar una segunda ofensiva republicana sobre Brunete en enero de 1939 haciéndose con los documentos que detallaban la operación. "Es muy atrevido asegurar que Franco ganó la guerra gracias a la Quinta Columna, pero esta sumó y contribuyó mucho a la victoria", concluye Laguna.

Arqueología exiliada.

https://elpais.com/ccaa/2019/04/24/catalunya/1556138983_255077.html?fbclid=IwAR3eHxm1SxuwkQjYOW5kEt8EJbTNXn8UWhqOn7-JVEDwWh0JS6KeUmeRfiQ

Una exposición en el MAC de Barcelona rememora la titánica operación realizada por la Generalitat para salvar las colecciones arqueológicas catalanas en 1938


En 1938 dentro del sepulcro turriforme se colocaron objetos para protegerlos y los sarcófagos de los lados se taparon con sacos de arena.
En 1938 dentro del sepulcro turriforme se colocaron objetos para protegerlos y los sarcófagos de los lados se taparon con sacos de arena. MAC / AHF
Cuando se habla del trabajo para salvaguardar el arte y el patrimonio tras el estallido de la Guerra Civil española se recuerda la epopeya que representó trasladar gran parte de los tesoros del Museo del Prado y de centros como la Academia de la Historia fuera del país. También de la actuación de la Generalitat por hacer lo propio con el patrimonio catalán conservado en centros como el Museo de Arte de Cataluña reunido en el Palau Nacional para evitar el pillaje que desencadenó el alzamiento del 18 de julio; unas acciones protagonizadas por auténticos The monuments men patrios. Pero es menos conocido que el patrimonio arqueológico depositado en el Museo Arqueológico de Cataluña —las colecciones propias y el material incautado a particulares para poner freno al saqueo del momento—, corrió una suerte paralela. Para explicar este periodo el Museo de Arqueología de Cataluña (MAC) ha inaugurado la exposición Arqueologia al exilio. El Museo de Arqueologia de Catalunya i la Guerra civil Espanyola (1936-1939) en la que se realiza un recorrido por los tres años en los que el museo, como todo el país, vivió en estado de excepción que se prolongó luego durante más de 40 años de dictadura franquista.
Con una museografía que intenta llevar al visitante el periodo en el que este edificio de Montjuïc tuvo que protegerse con sacos de tierra cubriendo parte de las enormes piezas, como los sarcófagos romanos o la estatua del Esculapiorecuperado en las ruinas de la ciudad grecorromana de Empúries en 1909, la comisaria de la muestra, Àngels Casanovas, una de las conservadoras de MAC, y su director, Jusèp Boya, explican cómo Pere Bosch i Gimpera, responsable en 1937, mandó retirar los objetos y materiales expuestos y proteger in situ los que no podían trasladarse a un lugar más seguro en previsión de los efectos de los bombardeos. “Unos se cubrieron con sacos de arena y otros se embalaron en cajas y se depositaron en refugios improvisados que se crearon dentro del edificio, como al que se accedía por la sala de Empúries”, explica Casanovas, mientras señala una enorme foto en la que se ve el túnel entre las cajas que se han colocado que recuerdan las que entonces se utilizaron.

Escondidos

Interior del Museu de Arqueologia de Catalunya con los sacos de tierra protegiendo las esculturas de la sala de Inscripciones commemorativas, a finales de 1937 o principios de 1938.
Interior del Museu de Arqueologia de Catalunya con los sacos de tierra protegiendo las esculturas de la sala de Inscripciones commemorativas, a finales de 1937 o principios de 1938. 
En marzo de 1938, tras un bombardeo que impactó en el vecino Palau de la Agricultura, se decidió evacuar todos los materiales en 200 cajas camino del Mas Perxés de Agullana (Alt Empordà), cerca de la frontera, dejando todo lo que no se podía mover y algunos materiales escondidos en construcciones como el columbario, la cripta y el sepulcro romano. En este depósito también fueron a parar colecciones arqueológicas de Tarragona y Girona y piezas artísticas como las procedentes de la catedral de Barcelona. “Tras el pacto de Figueres que se firmó entre el Gobierno de la República y la Sociedad de Naciones en febrero de 1939, dio comienzo el traslado en 71 camiones camino de Francia y de ahí, en tren, a Ginebra”, explica la comisaria.
La exposición, que ocupa todo el anillo central del museo, donde está desde 2007 el facsímil del Esculapio, prosigue con el periodo tras la guerra que comienza con las depuraciones de los funcionarios, el exilio a México del último director y factótum de la arqueología catalana, Pere Bosch i Gimpera, y el nombramiento de Martín Almagro como nuevo responsable del museo, que comenzó a recuperar los materiales que habían salido. “Viajaron, vía Irún, a Madrid y luego, en camiones prestados por el Ayuntamiento de Barcelona, llegando a la ciudad en mayo de 1939”. Cuando el museo reabre el 3 de agosto de 1939 se indica que todo el material había sido recuperado. Almagro, que estuvo hasta 1962 al frente del museo, se opuso a la devolución retorno de muchas colecciones a sus propietarios, como en el caso de la escritora Caterina Albert “obtenidos de Empúries ya que era una de los muchos propietarios de los terrenos donde está el yacimiento”, señala Casanovas. También de las piezas de la catedral. Almagro y estos propietarios y sus herederos estuvieron en litigio por estos materiales hasta 1971.
La exposición que se ha inaugurado en el MAC sobre la guerra civil.
La exposición que se ha inaugurado en el MAC sobre la guerra civil. 
“La exposición sirve recuperar la memoria de un periodo y el trabajo anónimo de personas olvidadas”, remarca el director Boya. Como el de las hermanas Adela y Sofia Ramon, secretarias del museo que marcharon al exilio con Bosch Gimpera; conservadores como Josep Colominas, Albert del Castillo, Joan Amades y Josep de C. Serra i Rafols, cuya hija Blanca recordaba ayer a su padre y lo difícil que fue seguir trabajando bajo el nuevo régimen: “Ni él ni nadie fue despedido, pero Almagro retenía las cartas para que él y los otros conservadores no viajaran al extranjero como hacían antes”, explica, mientras sostiene una carta escrita el 14 de septiembre de 1938, desde el frente, por el joven peón del museo Lluís Sallès: “Ahora entiendo cómo vivían los hombres de la prehistoria, después de vivir dentro de una cueva durante meses”. A todos se les rendirá homenaje en junio en un acto impulsado por Memorial Democrático.

“FUE UN ERROR ABSOLUTO LLEVARSE EL ESCULAPIO”

Jusèp Boya llega siete meses al frente del MAC, desde que fuera apartado de la Direcció General de Arxius i Patrimoni. Pero conoce bien éste y todos los museos catalanes, ya que fue el impulsor del Pla de Museus de la Generalitat. “Se ha perdido el sentido de museo nacional. Quiero recuperar los ejes fundacionales de Bosch i Gimpera: investigación científica, dimensión nacional y vocación pública; unos elementos de modernidad vigentes, junto con la vocación de abrirse al iberismo y al Mediterráneo y no cerrarse a la Cataluña administrativa”. Boya, que impulsa un plan estratégico para finales de este año, explica que su idea es: “reflotar el museo al nivel de 1932”. “El MAC tiene que frenar los impulsos de sijenidad; cada 15 días recibo reclamaciones de alcaldes que piden piezas. Se dejan si hay un proyecto cultural, una solvencia técnica detrás y si no son piezas claves del museo”. Preguntado por la devolución del Esculapio a la subsede de Empúries en 2007 dice categórico: “Fue un error absoluto. Esta museografía se hizo para la escultura. El museo ha de ser coherente con su historia. También perdió la Venus de Badalona. Ha sufrido una sangría que se ha de parar”. Pero asegura que no hará nada para que regrese: “Yo asumo la historia”.
El MAC tiene que convocar un concurso para la plaza de director. Pese a eso, Boya trabaja en tres exposiciones para los próximos años: sobre arte rupestre levantino, colonización griega en occidente y una revisión sobre cultura ibera. El MAC cuenta con un presupuesto de 4,9 millones de euros; de los que 200.000 son para programación.