El prestigioso artista de Albaida, que fue detenido en junio de 1939, dejó constancia de su arresto en una nota manuscrita inédita a la que ha tenido acceso Levante-EMV

El escritor William Faulkner defendía con tesón que "el pasado nunca está muerto; ni siquiera es pasado". Quien se , sea cual sea su naturaleza, lo sabe bien. Fuera, en la vida real, la apariencia e incluso el recuerdo que dejamos en los demás puede opacar aspectos nunca revelados de nosotros mismos o que difícilmente hayan llegado a trascender. Pero si existe un papel con la palabra escrita la verdad siempre busca la rendija para hacerse ver.
El pintor José Segrelles, conocido por muchas personas por ser el pintor del régimen que retrataba a Francisco Franco en múltiples facetas, pasó tres días encerrado en la prisión de su localidad natal, Albaida, por haber formado parte del Comité Local que, en 1936, se encargó de separar el patrimonio digno de conservar, de aquel que debía ser pasto de las llamas anticlericales, como imágenes de santos o cuadros con escenografía religiosa. De hecho, la acusación directa por la que fue arrestado era la de haber sido, ni más ni menos, que el director y ejecutor de la destrucción de la iglesia parroquial, entre otros.
La de Segrelles ocurrió los primeros días de junio de 1939, tres meses después del fin de la guerra civil, y es el propio artista quien dejó constancia del suceso en una nota manuscrita sobre una cuartilla, a lápiz y en valenciano, su lengua natal: "Em detenen el 6 de juny a les 11 del matí i em donen la llibertat el 9 a les 9 de la nit.1939. Pres en el Palacio", escribe Segrelles. El palacio al que hace referencia es el Palau dels Marquesos Milà i Aragó de la localidad, que tras la guerra fue habilitado como cárcel franquista para los presos republicanos.

Imagen de la nota manuscrita por el propio Segrelles dando testimonio de su paso por prisión. / Archivo de la Casa Museu Segrelles - Albaida
Este relevante documento, que publica por primera vez, se encuentra dentro del enorme legado de gran valor que atesora la Casa , situada en la vivienda que el pintor comenzó a construir en 1941 en su localidad natal y en la que vivió hasta su fallecimiento el 3 de marzo de 1969.
Tras su detención el 6 de junio, José Segrelles solo estuvo tres días en prisión y posteriormente quedó libre de cargos. Hablaron a su favor diversos testimonios que le atribuyeron la salvación de varias imágenes religiosas y, además, recibió el aval exculpatorio de Adolfo Rincón de Arellano y el Gobernador Civil, el coronel Francisco Plana de Tovar.

Una de las creaciones de Segrelles de su etapa en Nueva York. / Archivo de la Casa Museu Segrelles - Albaida
Para Joan Josep Soler, uno de los mayores expertos en Segrelles, su detención pudo haber provocado un antes y un después en la obra del pintor. "Segrelles había alcanzado antes de 1936 una enorme proyección internacional como ilustrador, primero en Barcelona y posteriormente en Nueva York. Era uno de los artistas españoles más reconocidos de su tiempo gracias a sus ilustraciones para clásicos universales como La Divina Comedia, Las mil y una noches o Don Quijote de la Mancha", explica Soler. De hecho, su trabajo apareció en publicaciones internacionales de enorme prestigio, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, consolidando una imagen de artista cosmopolita, fantástico y literario. Steven Spielberg y Guillermo del Toro han expresado en numerosas ocasiones su admiración por el universo imaginario creado por el artista de Albaida.
De Nueva York al Pardo
Pero entonces llega la guerra y, tras ella, su detención, la represión generalizada, los , desconfianzas y el giro radical en la creación artística de Segrelles, que se dirigirá, a partir de entonces, a la pintura monumental, religiosa e institucional integrado en la construcción simbólica y cultural del franquismo.

Retrat de Franco pintat per Segrelles. / Archivo Militar de Valencia
Los diversos retratos de Francisco Franco "no constituyen episodios aislados dentro de la producción de Segrelles, sino que reflejan la apropiación del pintor, a quien le encargaban los retratos, por parte de las nuevas estructuras políticas y culturales de la España franquista", explica Soler Navarro. Los retratos del Jefe del Estado, junto a otras representaciones de figuras destacadas del régimen como Ramón Serrano Suñer, José Antonio Primo de Rivera o José Calvo Sotelo, "evidencian la progresiva integración del artista en los circuitos oficiales de legitimación cultural promovidos por el franquismo".

Retrato de Franco con el brazo en alto en el salón de plenos de València. / Boletín Sindical de Valencia 1944
La desaparición del brazo en alto
Uno de los cuadros más conocidos de Segrelles en aquella época fue el retrato ecuestre de Franco que del Ayuntamiento de València. Finalizado a principios de los años 40, la estampa mostraba al dictador con el brazo en alto, realizando el saludo fascista. Los tiempos acompañaban, ya que Hitler dominaba media Europa. No obstante, en 1946, el protagonista del cuadro ya había sufrido una modificación curiosa: con el uniforme militar, las manos reposan en las riendas. Una estampa más propia de Jefe del Estado y alejado de la anterior versión, incómoda ya políticamente hablando.

Su hermano Francisco, acusado de alta traición
José Segrelles era el tercero de los doce hijos del matrimonio formado por Vicent Segrelles Bellver y Dolores Albert Soler. Nacido en 1885, tenía 54 años cuando acabó la guerra civil, una contienda que afectó, como muchas otras, a esta familia de Albaida. Meses antes del arresto en junio de 1939 de José, el 29 de septiembre de 1938 su hermano Francisco, 'escribiente' de 43 años, ingresaba en la prisión celular de València procedente de la Sección Especial de la Dirección General de Seguridad en calidad de detenido acusado de alta traición junto a tres personas más. La causa, con el nçumero 80, era de carácter sumarísimo. De hecho, además de arrestado, Francisco llegó a València con la orden de estar incomunicado, una situación que mantendría hasta el 8 de octubre. El 21 del mismo mes, solo tres semanas después de su detención, llegaría la orden de liberarlos a todos "en virtud de haberse acordado la prisión atenuada de los mismos en su domicilio" .
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