La Beca Mossèn Jesús Castells financia el estudio que realizarán la socióloga Anna Sánchez y el antropólogo Daniel Acevedo

Sede del Arxiu del Pallars, donde se centrarán las investigaciones. - GENERALITAT
“Las comarcas pirenaicas han tenido una presencia relativamente limitada en los estudios sobre el primer franquismo, a pesar de que la represión tuvo allí unas formas y una intensidad muy relevantes”, explica la socióloga Anna Sánchez, ganadora con el antropólogo Daniel Acevedo de la decimocuarta Beca Mossèn Jesús Castells i Serra para estudiar la Disidencia y tensiones sociales en el Pallars Jussà durante el primer franquismo (1939-1955).
“Ese es uno de los principales motivos para elegir el Pallars”, señalan los investigadores, ambos de la universidad Rovira i Virgili de Tarragona. “Nos parece especialmente interesante estudiar cómo se desarrollaban los procesos represivos y de control político en un territorio rural y de montaña, alejado de los grandes centros urbanos e industriales”, señala Sánchez.
El estudio de esas dinámicas en un marco como el del Pallars Jussà, anota, “permite analizar muy bien cómo funcionaban las dinámicas de poder, represión y depuración en comunidades pequeñas, con fuertes vínculos personales y familiares”.
Trabajos como Teníen nom, de Conxita Mir, Albert Cots y Gabriel Ramon, contabilizan en el Jussà 933 represaliados: 841 en los tribunales militares, 177 en el de Responsabilidades Políticas, 43 asesinados (18 en Lleida) y otros tantos exiliados, a los que se añaden otros 20 prisioneros de los campos de concentracion nazis. Eso supone un 4,86% de la población de los años 30, una tasa estremecedora que lleva la huella de Antonio Sagardía, el general de artillería que desató la sanguinaria represión que le valió el sobrenombre de El carnicero del Pallars.
En el Pallars, como en casi todo el Pirineo, operaron redes clandestnas de evasión de fugitivos, en este caso hacia Andorra y Francia, en las que participaban “pastores, campesinos, contrabandistas y otros conocedores de la montaña”. “Este fenómeno generó una fuerte vigilancia y represión por parte de las autoridades republicanas y posteriormente por las franquistas”.
La propuesta de los investigadores “se centra en el análisis de las dinámicas de disidencia y control social” en esa área y época, y tiene como objetivo “identificar cómo se registraron, clasificaron y gestionaron institucionalmente las conductas consideradas desafectas al régimen” además de “comprender qué formas de desacuerdo o fricción política dejaron rastro en la documentacion administrativa de la época”, señalan desde el Arxiu Comarcal del Pallars Jussà, sobre cuyos fondos documentales van a centrar su tarea. “Nos interesa especialmente entender cómo se construye el lenguaje administrativo de la represión y qué formas concretas de tensión pueden rastrearse a escala local”.
El archivo concede junto con el consell del Jussà y el ayuntamiento de Tremp esas becas, que tienen como finalidad “fomentar la investigación” y “promover el estudio y la difusión del patrimonio histórico y social” de la comarca, anotan.
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