dissabte, 6 de juny del 2026

Fidel Dávila, pieza clave del golpe de Estado y de la represión que dejó más de 2.500 víctimas en Cantabria

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Una pericial presentada en el juicio por el cambio de nombres franquistas en Santander sitúa al militar entre los principales dirigentes de la sublevación de 1936, la ofensiva sobre el norte y la posterior “limpieza de rojos”
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El general franquista Fidel Dávila Arrondo, cuyo nombre ha permanecido durante décadas en una de las principales avenidas de Santander, fue una de las figuras clave en la organización del golpe militar de 1936 y en la posterior represión franquista en el norte peninsular, que solo en Cantabria dejó al menos 2.529 víctimas mortales.

Así lo recoge una pericial elaborada por integrantes de Desmemoriados, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Colectiva de Cantabria dentro del procedimiento judicial abierto por Vox contra el cambio de nombres con propaganda franquista del callejero santanderino, impulsado finalmente por el Ayuntamiento de Santander, que sólo accedió a acatar la Ley tras los requerimientos de la Fiscalía de Memoria Democrática.

El informe, al que ha tenido acceso EL FARADIO, sostiene que Dávila fue “uno de los principales elementos de la rebelión” contra la Segunda República y que resulta “imposible apartarlo del círculo más íntimo de colaboradores con el dictador”.

Para ello, cita al historiador Gabriel Jackson, que recuerda que “a las dos de la madrugada del domingo 19 de julio, el general Dávila declaró el estado de guerra” en Burgos. Jackson lo sitúa además en la primera Junta provisional de los sublevados, constituida el 24 de julio de 1936, y lo define después como “incondicional” de Franco.

La pericial incorpora también referencias a Manuel Tuñón de Lara, que ubica a Dávila en las reuniones celebradas en Salamanca que desembocaron en la proclamación de Franco como jefe del Estado y generalísimo de los ejércitos franquistas.

Uno de los apartados centrales del documento se refiere a la ofensiva franquista sobre Cantabria y Euskadi. Según la pericial, Dávila tuvo un “papel protagonista” en la ruptura del llamado Pacto de Santoña, el intento de acuerdo entre dirigentes nacionalistas vascos y fuerzas italianas aliadas de Franco (la Italia fascista de Mussolinni) para facilitar una rendición negociada.

El informe vincula directamente a Dávila con la entrada de las tropas franquistas en Santander el 26 de agosto de 1937 y con la represión desatada después. “La entrada de las tropas franquistas en Santander el 26 de agosto y en Gijón el 21 de octubre, desata una represión brutal que alcanza a millares de víctimas”, recoge el texto, que añade la referencia a la “generalización de una ‘limpieza de rojos’”.

También se citan investigaciones recientes sobre la represión franquista en Bizkaia, como las de Erik Zubiaga, donde Dávila aparece como figura relevante desde “las primeras medidas represivas” hasta el intento de manipulación sobre el bombardeo de Gernika.

Además, la pericial recupera los trabajos del historiador Jesús Gutiérrez Flores sobre la represión en Cantabria tras la caída de Santander. En ellos se recoge el testimonio de la corresponsal estadounidense Virginia Cowles, que relató que un oficial del entorno de Dávila afirmó en el Palacio de La Magdalena que “solo hay una forma de tratar a los rojos, matarlos”.

Según ese estudio, la represión iniciada tras la entrada de las tropas franquistas dejó 2.529 víctimas cántabras entre consejos de guerra, ejecuciones irregulares y “paseos”, además de otras 800 personas forasteras fallecidas en Cantabria, la mayoría en la prisión de El Dueso.

El informe recuerda asimismo que Dávila fue uno de los 35 altos cargos del franquismo imputados en la causa abierta en 2008 por el juez Baltasar Garzón para investigar los crímenes del franquismo. Los delitos atribuidos incluían “detención ilegal y crímenes contra la humanidad”, aunque el procedimiento no pudo continuar porque el militar ya había fallecido.

Tras la guerra, Franco le concedió un título nobiliario, fue ministro del Ejército y llegó a ejercer temporalmente como jefe del Estado durante un viaje del dictador a Portugal en 1949.

La pericial rechaza también las reivindicaciones públicas de la figura de Dávila impulsadas por su nieto y sostiene que esas defensas “no tienen ningún interés para contraponer al imperio de la ley”.

El cambio de nombre de General Dávila forma parte de la retirada de varias denominaciones propagandísticas franquistas ejecutada finalmente por el Ayuntamiento de Santander tras años de controversia política, recursos judiciales y requerimientos de la Fiscalía en aplicación de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática.


https://www.elfaradio.com/2026/06/02/el-nieto-de-fidel-davila-se-retira-de-la-causa-de-vox-contra-la-sustitucion-de-las-calles-con-propaganda-franquista-de-santander/


El nieto de Fidel Dávila se retira de la causa de Vox contra la sustitución de las calles con propaganda franquista de Santander

Procedimiento contra una medida adoptada a regañadientes por el Ayuntamiento para cumplir la Ley de Memoria Democrática tras el requerimiento de la Fiscalía

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El nieto del general franquista Fidel Dávila ha dejado de estar personado en la causa judicial impulsada por Vox contra el acuerdo del Ayuntamiento de Santander para retirar nombres con propaganda de la dictadura franquista del callejero de la ciudad.

Según trasladan a EL FARADIO fuentes judiciales, Juan de Dios Dávila ya no figura en el procedimiento contencioso-administrativo presentado contra el acuerdo aprobado por el Pleno municipal el 24 de abril de 2025, por el que se modificó la denominación de varias calles y espacios públicos en aplicación de la legislación de memoria democrática. Ese cumplimiento de la Ley fue llevado a capo a regañadientes por el PP de Santander –tal y como admitieron en declaraciones públicas– y no se hizo hasta que actuó la Fiscalía de Memoria Democrática, tras años de dilaciones.

La demanda había sido presentada conjuntamente por Vox y el familiar del militar franquista, cuyo nombre figuró durante décadas en una de las principales avenidas de Santander, el Paseo del General Dávila, cuyo nombre real de toda la vida fue Paseo del Alta.

El recurso judicial cuestiona el acuerdo plenario adoptado por el Ayuntamiento de Santander, que aprobó el cambio de nombre de 18 denominaciones vinculadas al franquismo tras un requerimiento de la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática. Entre las vías afectadas figuraban referencias a militares sublevados, mandos franquistas, episodios de la Guerra Civil o unidades vinculadas a la dictadura.

La causa había sido admitida a trámite por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC), que reconoció la personación tanto del grupo municipal de Vox como de Juan de Dios Dávila. Sin embargo, según las fuentes judiciales consultadas por este medio, el nieto del general franquista ya no continúa en el procedimiento.

El acuerdo recurrido afectaba a un conjunto de calles cuyos nombres habían sido incorporados o consolidados durante la dictadura franquista. Lejos de responder a una evolución espontánea de la ciudad, muchas de estas denominaciones formaban parte de la política de exaltación pública impulsada por el propio régimen, durante su propio gobierno –como si Pedro Sánchez se pusiera calles a sí mismo y sus ministros– para homenajear a militares sublevados, dirigentes franquistas o episodios vinculados a la victoria del bando golpista en la Guerra Civil, sustituyendo para ello a nombres históricos y populares.

En este sentido, la retirada de estos nombres no obedeció a una decisión discrecional del Ayuntamiento, sino al cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. La Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática había requerido expresamente al Consistorio santanderino para que adaptara el callejero a la legislación vigente y eliminara referencias consideradas contrarias a dicha normativa.

La actuación municipal se produjo además después de que la Fiscalía reclamara la ejecución de acuerdos aprobados por la Corporación en mandatos anteriores y que seguían pendientes de cumplimiento. Finalmente, el Ayuntamiento abordó la modificación de 18 denominaciones del callejero vinculadas al golpe de Estado de 1936, la dictadura franquista o sus estructuras políticas y militares.

Entre las calles afectadas figuraban General Dávila, Camilo Alonso Vega, División Azul, García Morato, General Moscardó o Belchite, entre otras referencias asociadas a protagonistas, organizaciones o episodios de la dictadura franquista.

La aplicación de los cambios se ha desarrollado con normalidad desde su aprobación. Pese a las advertencias formuladas durante el debate político sobre la medida, la sustitución de nombres se ha ido incorporando progresivamente a la señalización, los registros administrativos y la documentación municipal sin que se hayan producido los problemas de convivencia o conflictividad social que algunos sectores, como el propio PP, pronosticaban.

Fidel Dávila Arrondo fue uno de los militares que participaron en el golpe de Estado contra la Segunda República. Formó parte de la Junta de Defensa Nacional constituida por los folpistas tras el inicio de la Guerra Civil y ocupó distintos cargos de responsabilidad durante el conflicto y la posterior dictadura, entre ellos el de ministro del Ejército.