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Las nietas del manisero Juan Escobar, un jornalero fusilado en Paterna, recuperarán sus restos 87 años después, en una ceremonia donde también se entregarán los cuerpos de otros siete vecinos de la comarca de l'Horta

Juan Bautista Escobar Fenollosa, a la izquierda, y Matías Iborra Ferrer, a la derecha. / Fotos familiares
A veces cuesta contar las historias que nos afectan. Tanto como escucharlas, supongo. En el cementerio de Paterna, 17 familias recibirán el próximo domingo 17 pequeñas cajas que contienen, quizás, el motor invisible que las ha llevado a pelear tanto y por tanto tiempo: los restos de sus seres queridos. Abuelos, tíos, bisabuelos... Personas que en su momento fueron algo, fueron mucho, pero que fueron fusiladas en el paredón más conocido de España, dejando tras de sí un vacío, un dolor y un miedo tales que pasarían de generación en generación.
Vicenta Escobar es la nieta de Juan Bautista Escobar Fenollosa, un agricultor de Manises que tenía 43 años, una mujer y cuatro hijos cuando fue fusilado en el Terrer de Paterna. Se sabe su historia como si contara la suya propia. "Le delató a los franquistas un vecino que le vio acudir a un mitin de Azaña en València. A un mitin. Los amigos le avisaron, nada más acabar la guerra, para que se fuera, pero él fue de los que se creyeron a Franco cuando dijo que quien no tuviera delitos de sangre no tenía nada que temer. Y mira lo que pasó", señala. De la denuncia a la prisión, y de la prisión al paredón. Y con ello, empezó también la pesadilla familiar. "A mi abuela la echaron de casa con cuatro hijos y ninguna de las dos familias quiso hacerse cargo de ella. Se fueron a vivir al lado del río. Estuvo a punto de morir de hambre dos veces. Una de sus hijas limpiaba la iglesia y, cuando acababa, los falangistas pasaban y escupían al suelo para que volviera a limpiar", cuenta Vicenta.
Aunque uno de los momentos más emotivos es cuando la nieta de Escobar recuerda cómo se enteró la familia de que iban a fusilarlo. "Mi abuelo iba en el camión hacia Paterna cuando se cruzó con el tranvía en el que solía ir la gente de Manises. Entonces empezó a gritar 'gent del tramvia, digueu que al tio Joanet 'el Capa' el van a matar!", explica. Su mujer, la abuela de Teresa, fue corriendo al cementerio para ver si podía recuperar el cadáver, pero "no tenían dinero ni para comer y era carísimo comprar un ataúd o un nicho en ese tiempo", así que el destino de Juan Bautista fue el mismo que el de otras 2.237 personas: la fosa común. En su caso, la 111, conocida como la 'fosa del covid' porque se exhumó durante la pandemia.
El próximo domingo la familia Escobar recuperará, por fin, sus restos, tras 87 años. Lo hará con otras 16 familias valencianas más, siete de ellas de la comarca de l'Horta y cuatro, exactamente, de Torrent. Son las familias de José Andreu Esteve, de 41 años y tonelero; Enrique Aviñó Mateu, de 37 años y chófer; José Miguel González, de 44 años y albañil, y Vicente Mora Simó, de 49 años y zapatero. Tres de los cuatro torrentinos que serán homenajeados fueron fusilados el mismo día, el 12 de septiembre de 1940, y acabaron en la misma fosa, la 119 de Paterna.
Los otros tres vecinos de l'Horta homenajeados el próximo domingo procedían de distintos municipios de la comarca: Francisco Gallud Marco, de Massanassa, tenía 39 años y era empleado; Francisco Peris Romeu, de Silla, tenía 48 años y era labrador, y Matías Iborra Ferrer, de Massamagrell, un mecánico de tan solo 27 años que tendrá un doble homenaje, ya que en su pueblo le esperarán en el cementerio para darle sepultura de manera solemne.

Pepita Iborra, sobrina de Matías, con un socarrat con la imagen de su tío. / Foto familia Iborra
El caso de Matías es otro de los que toca profundo. Su sobrina Pepita Iborra lleva 10 años de búsqueda, codo con codo con Carmen Gurrillo, la portavoz de la familia en lo relacionado con Matías. "Matías era un joven de izquierdas, soltero, al que se le achacan en el juicio delitos que no pudo haber cometido porque, para empezar, estaba fuera del pueblo. Y así todo", cuenta Carmen. Era el hermano pequeño de una familia con cuatro hijos y, aunque se dice que era mecánico, en realidad parece que fue serrador. En cualquier caso, su búsqueda y su posterior hallazgo han supuesto una "gran emoción" para todas las personas que han participado en la recuperación de sus restos, que volverán a casa demasiados años después de su ejecución.
Los ocho vecinos cuyos restos serán entregados a sus familias forman parte de las víctimas identificadas de las fosas 19, 20, 96, 111, 119, 120 y 126 de Paterna, a quienes la Plataforma de Familiares de las Fosas de Paterna rendirá homenaje este domingo 20 de septiembre.
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