dimarts, 22 de setembre del 2026

Los diez tarraconenses que murieron en la prisión franquista de Orduña

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Gogora identifica los restos de otras cinco víctimas del penal vizcaíno, mientras continúa el proceso para poner nombre a los 93 cuerpos recuperados del cementerio


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Diez personas nacidas en la provincia de Tarragona figuran entre los hombres que murieron en la Prisión Central de Orduña, en Bizkaia, durante los primeros años de la dictadura franquista. Sus nombres aparecen en la documentación recopilada por el Instituto vasco para la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Gogora, que trabaja desde hace años para recuperar e identificar los restos de las víctimas del penal.

La cifra cobra actualidad después de que Gogora haya anunciado este miércoles, 16 de septiembre, la identificación genética de otras cinco personas cuyos restos fueron recuperados en el cementerio de Orduña. Se trata de Francisco Ávila Martínez, natural de Ontur (Albacete), y Francisco Barquero Tejado, Juan Carreras Calzado, Antonio Corbacho Merino y Francisco Navarro Márquez, los cuatro últimos originarios de Badajoz.

Con estas cinco nuevas identificaciones, ya son 36 las personas identificadas de los 93 restos óseos recuperados en el cementerio de Orduña. Las labores de exhumación concluyeron en 2024 y ahora Gogora centra sus esfuerzos en cotejar los restos con muestras de ADN de familiares para poder devolverlos a sus familias.

Los diez nombres de Tarragona

En la documentación histórica de las víctimas de la Prisión Central de Orduña aparecen diez personas vinculadas a la provincia de Tarragona:

  1. Martín Margalef Saladié, de Vandellòs.
  2. Daniel Fabra Serres, de Benissanet.
  3. Juan Alcaraz Pascual, de Vandellòs.
  4. David Vernet Salvadó, de Calafell.
  5. Salvador Salvadó Fort, de Prades.
  6. Salvador Rius Oliat, de Arbolí.
  7. Ernesto Morales Casado, de Amposta.
  8. Amadeo Roch Martí, de Tarragona.
  9. Amadeo Bienvenido Camí, de Pira.
  10. Juan Ebrich Puig, de Tortosa.

La documentación conservada permite conocer los nombres, apellidos y lugares de procedencia de al menos 225 personas que fallecieron en esta prisión entre 1939 y 1941. Todos eran hombres y habían sido trasladados desde otras comunidades autónomas, lejos en muchos casos de sus lugares de origen.

Entre ellos había una importante presencia extremeña: 127 eran naturales de Extremadura. Otros 41 procedían de Castilla-La Mancha, 22 habían sido trasladados desde la prisión de Málaga, 10 eran de Tarragona y los 28 restantes procedían de otras provincias españolas.

Detenidos después de la guerra

La documentación y las identificaciones realizadas hasta ahora dibujan un patrón común en buena parte de las víctimas de Orduña. Muchas fueron detenidas una vez terminada la Guerra Civil, trasladadas a centros penitenciarios situados lejos de sus lugares de origen y posteriormente ingresadas en la prisión vizcaína.

Gogora señala que las víctimas murieron como consecuencia de las condiciones inhumanas de las cárceles franquistas. La Prisión Central de Orduña funcionó como penal entre 1939 y 1941, en los primeros años de la dictadura.

El trabajo de recuperación de los restos comenzó en el cementerio de la localidad y permitió localizar los restos óseos de 93 personas. La fase de exhumación terminó en 2024, pero el proceso de identificación continúa abierto.

Para establecer la identidad de los restos es necesario disponer de muestras de ADN de familiares con las que realizar el cotejo genético. Por este motivo, Gogora mantiene abierta la búsqueda de descendientes de las personas que constan como fallecidas en la prisión.

Un tarraconense ya identificado

Entre los nombres procedentes de Tarragona destaca el caso de Ernesto Morales Casado, natural de Amposta, cuya identificación genética ya fue confirmada por Gogora. Se convirtió así en el primer identificado de origen catalán entre las víctimas de la prisión franquista de Orduña.

La identificación permite poner nombre a uno de los restos recuperados y avanzar en el objetivo de devolver a las familias los restos de quienes murieron lejos de sus localidades de origen durante los primeros años de la dictadura.

El proceso continúa ahora con los restos que todavía permanecen sin identificar. Gogora dispone de información sobre las víctimas documentadas y solicita la colaboración de posibles familiares para poder obtener las muestras genéticas necesarias para completar los cotejos.