dissabte, 15 de desembre del 2018

El Implacable Cazador de Rojos.

https://elgajedeloficio.wordpress.com/2016/05/06/el-implacable-cazador-de-rojos-2/?fbclid=IwAR0pjo8Vm-AcPqHAqIR6397wwICpFvA0PEiYYpjdHz_0UgV-ZcQ2lzOGwic





Finalizada la Guerra Civil Española, la red de espionaje auspiciada en suelo francés por los agentes franquistas da muestras de su eficacia a la hora de mantener bajo vigilancia a aquellos elementos republicanos . El agente Pedro Urraca Rendueles demostró ser una pieza clave para la organización de dicha red y para que su eficacia reportara la captura de exiliados republicanos, alguno de ellos como ya veremos importante personalidad de la extinta II República.
Vallisoletano de nacimiento Pedro Urraca siempre aborreció la vida en la capital castellana, tediosa desde su punto de vista aunque también pesaba las nefasta relaciones que tenía con su padre. Afortunadamente para él cursó estudios en Donostia donde residían unos familiares y de este modo conseguía pasar largas temporadas fuera del hogar paterno; luego vino el servicio militar tras el cual decidió recorrer mundo embarcado en diferentes navíos.
Cansado ya de una vida de “aventuras” ingresa en el cuerpo de policía con notas excelentes en 1929 donde se incorpora en el Cuerpo de Vigilancia en Madrid con la categoría de agente de tercera clase. A En octubre del año siguiente contrae matrimonio con la ciudadana francesa Elena Cornette mas la delicada salud de la madre de ésta obliga a que vivan separados el en Madrid y ella en Sévres.
Los años trienta van transcurriendo convulsos, son años de lucha obrera e inestabilidad política. Pedro Urraca no ve con buenos ojos a la República, es un régimen que aborrece y aunque nunca habla de política sus simpatías ideológicas se decantan por la Falange. No obstante continúa en su puesto, desencantado y frustrado porque no disfruta del puesto que considera merecen sus habilidades. En esta etapa su curriculum no es precisamente brillante y mata las horas laborales en tediosas guardias nocturnas en comisaría aún a pesar de ello en 1933 es ascendido a agente de segunda clase.
Pedro Urraca Rendueles (Fotografía tomada de ianasagasti.blogs.com)
Pedro Urraca Rendueles (Fotografía tomada de ianasagasti.blogs.com)
Su vida sufre un giro inesperado en julio de 1936. Cuando estalla la guerra civil se encuentra en Madrid donde el Frente Popular ha frustrado la sublevación de los militares y las derechas; en los primeros días el agente Urraca teme por su vida quizás puedan trascender sus ideas y ser paseado por las partidas de milicianos que andan al acecho de derechistas. A medida que se suceden los meses el miedo a que sus simpatías sean descubiertas crece y enseguida comienza a plantearse que tal vez sea mejor para su supervivencia ocultarse en algún edifico con pabellón extranjero. Lo logra en enero de 1937 refugiándose en el Hospital de San Luis de los Franceses donde ondea la bandera de dicho país. De este lugar pasa a ser alojado en la embajada francesa donde pretende gestionar le expidan un pasaporte de esta nacionalidad y así tratar de alcanzar París. La gestiones realizadas fructifican en julio de 1937, toma la determinación de abandonar territorio español a través del puerto de Valencia donde tomará un barco que lo traslade a Marsella.
Abandona Madrid en compañía de otros refugiados en la embajada y ya en Valencia les informan de la captura de un grupo que salió antes que ellos, por tanto la policía republicana conoce la existencia de los falsos pasaportes que guardan como oro en paño. No obstante burlan a los agentes refugiándose una vez más en la embajada gala. Permanece a salvo en la embajada durante dos meses y medio, momento en que al fin consigue embarcar en un navío que recala en Marsella para continuar en tren hacia París donde le aguardan su mujer y su hijo.
En París apenas se detiene una semana, pronto regresa a la España Nacional para ponerse al servicio de la causa de los fascistas. Consigue superar satisfactoriamente los interrogatorios a los que es sometido además de conseguir avales sobre su sincera adhesión a la doctrina de la nueva España; gracias a ello es reincorporado al servicio policial con destino a Valladolid. Nuevamente su vida profesional da un giro, es requerido por el Comité de Moneda Extranjera donde se le asigna una misión en Francia e Inglaterra relacionada con el oro del Banco de España que los republicanos han transportado en grandes cantidades al país vecino. Esta oportunidad le proporciona importantes réditos laborales para un futuro no muy lejano. Por que cuando finaliza la guerra es cuando realmente despega la carrera de Pedro Urraca. En 1939 es enviado a París como agente agregado a la embajada española, las buenas relaciones con José Félix de Lequerica, a la sazón embajador de España en el país vecino; y con Serrano Suñer al que acompaña en calidad de asesor cuando el cuñadísimo se entrevista con los nazis para negociar la inclusión de España en el conflicto mundial. Pedro Urraca está exultante, el camino hacia el medre personal que siempre ha soñado está expedito sus ansias de poder, reconocimiento y dinero pronto se van a ver colmadas.
El agente Urraca se mueve como pez en el agua en la Francia ocupada por el ejército nazi; hace nuevos amigos de la Gestapo con cuya colaboración se lanza a una implacable persecución de los republicanos exiliados. Propicia los registros de las sedes tanto de la Generalitat como del Gobierno Vasco así como de los diferentes partidos alineados con la República durante la guerra. Fruto de esta estrecha colaboración consigue detener el 27/07/1940 a Julian Zugazagoitia socialista que fuera ministro de Gobernación en el gabinete presidido por Juan Negrín; también al periodista andaluz Francisco Cruz Salido miembro del Partido Socialista o al lider sindical anarquista Joan Peiró.
Pero la presa que le reportó mayores laureles tanto laboral como personalmente fue la detención del presidente de la Generalitat LLuis Companys.
La detención tiene lugar el 13/08/1940. Companys y su esposa Carme Ballester se encuentran en La Baulé, localidad bretona donde dispone de una residencia de verano. El agente vallisoletano en compañía de cinco hombres más, cuatro de ellos visten uniforme alemán; quiebra el exilio del político catalán y se llevan al presidente catalán además de toda la documentación que encontraron y 70.000 francos. Después de ser interrogado en una prisión parisina el 26 de ese mes Félix Lequerica asigna a Urraca Rendueles el servicio de transporte del prisionero a Madrid. En España será juzgado y fusilado en el castillo de Montjuic el 15 de octubre de 1940.
Lluis Companys fotografiado en Hendaya por su captor (Foto: Archivo de Cataluña)
Lluis Companys fotografiado en Hendaya por su captor (Foto: Archivo de Cataluña)
No obstante de cobrarse tan importantes piezas nunca consiguió atrapar a Manuel Azaña o a Federica Montseny a pesar del empeño que puso de su parte para que cayeran en sus manos. A la par que perseguía a los contrarios al régimen de Franco con la inestimable colaboración de los nazis, Urraca fue tejiendo su propia leyenda negra y atesorando una gran fortuna que le permitirá vivir desahogadamente y llevar un tren de vida inalcanzable para un sueldo de policía de segunda clase como el suyo. El origen de esta fortuna es oscuro. Aprovechando las terribles circunstancias de la contienda mundial en lo que respecta a los judíos el policía español se valió de su posición y contactos para ofrecer a los que llegaban a Francia huyendo de la persecución nazi papeles y salvoconductos que les permitieran arribar a España. Una vez conseguía ganarse la confianza de los huidos, los engañaba e incluso extorsionaba para quedarse con sus posesiones y dinero las cuales había prometido les haría llegar mediante valija diplomática.
Toda esta actividad tendrá sus consecuencias finalizada la II Guerra Mundial. Las autoridades galas dictarán sobre él una orden de busca y captura; y en 1948 pesará sobre su cabeza una condena a muerte que nunca se vio cumplida, de hecho será anulada en 1974. Mientras tanto se le asigna un nuevo puesto en el consulado español de Bruselas donde transcurridos unos años verá el ocaso de su fulgurante carrera al amparo de la sombra del franquismo y de sus colaboradores alemanes.
Pedro Urraca Rendueles fallece en Madrid en septiembre de 1989 arruinado y tocado en su orgullo. Ocho años antes es acusado por el cónsul general de Amberes, José María Alonso Gamo, de ser el responsable del robo de 390.000 francos belgas de las arcas del consulado; punto del que apenas puede mostrar pruebas exculpatorias e intenta llegar a un acuerdo con dicho cónsul para que el asunto no trascienda y puedan solucionarlo en petit comité. La argucia no da resultado y los últimos años de su vida los pasará en Madrid con el sueldo embargado y olvidado por todos, enfermo y en la más absoluta ruina.
Sergio Balchada

Os cen mestres fusilados e 1.800 ‘depurados’ en Pontevedra coa represión franquista

https://www.gciencia.com/historias-gc/cen-mestres-fusilados-depurados-franquismo/?fbclid=IwAR3yJB95GI5Q-aCNsasGHNiHgJ9VgB3HEGCOxqIezrZ5F13ZVoOT0Fe19k8


Editada polas tres universidades galegas, a revista galego-portuguesa de historia da educaciónSarmiento dedica o seu número 21 á represión que a ditadura franquistasometeu ao profesorado trala sublevación militar de 1936 e aos procesos de depuración que sufriron os mestres e mestras.
Co propósito de achegar esta realidade aos futuros e futuras docentes, a Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte acolleu este martes a presentación deste monográfico, nunha actividade que se completou cun coloquio co profesor Xosé Manuel Cid e o profesor xubilado da Universidade de Santiago Anxo Porto Ucha, autores, respectivamente,  dos estudos sobre a persecución sufrida polo profesorado en Ourense e sobre os procesos de depuración no maxisterio levados a cabo na provincia de Pontevedra, que afectaron a máis de 1800 docentes.
Portada da revista Sarmiento.
O monográfico presentado nun acto que contou tamén coa participación do vicerreitor do campus, Jorge Soto, quen salientou aos conferenciantes como dous “referentes da historia da educación en Galicia” e entregou un agasallo a Porto Ucha en nome da Universidade recolle tamén unha relación do profesorado morto nas catro provincias galegas por mor da sublevación fascista de 1936, que cifra en 100, 98 homes e dúas mulleres os asasinados e falecidos por mor desta represión. Entre elas, recolle a publicación, 48 profesores e dúas profesoras que foron “paseados” e outros 38 executados, aos que se suman aqueles que faleceron no cárcere ou a consecuencia das “malleiras sufridas”.
Os responsables desta publicación sinalan tamén que “existe constancia doutras mortes” máis aló destas cen, que non se inclúen na listaxe “por seren moi escasas e imprecisas as referencias das que se dispón”.
De periodicidade anual, o número 21 de Sarmiento recolle análises sobre a depuración do maxisterio nas catro provincias galegas, realizando Porto Ucha, xunto á profesora da Universidad de Valladolid Raquel Vázquez Ramil a de Pontevedra; Xosé Manuel Cid a de Ourense; o director da revista e profesor da UDC Narciso de Gabriel a da Coruña e Antón Costa e Uxía Bolaño a de Lugo.
“Un dos obxectivos deste número é facer tamén un acto de memoria”, sinala Cid do que foi tamén o propósito central desta actividade, pór o foco na “represión salvaxe” que o franquismo levou a cabo a partires de 1936 e nos seus efectos sobre o maxisterio en Galicia, “onde cando menos a cuarta parte das escolas cambiou de mestre a partir do 36”.
A depuración na provincia de Pontevedra
Trala presentación da publicación, Porto Ucha afondou nesta actividade nun proceso, a depuración dos mestres e mestras, que se iniciou trala sublevación militar coa orde aos gobernadores civís “para que separaran provisionalmente a todos aqueles que non podían comezar o curso en setembro do 36”, é que levou á separación de 438 docentes, 343 mestres e 95 mestras, “arredor dos que despois xiran as sancións máis graves unha vez posta en marcha a comisión provincial de depuración”, explica o investigador.
De feito, preto de cen dos mestres afectados foron posteriormente separados do servizo, “o que significa que o réxime xa tiña no punto de mira a estas persoas”, apunta o investigador, que incidiu en que estas separacións provisionais afectaron a práctica totalidade dos concellos da provincia, coas excepcións de Portas, Mondariz-Balnearioe Pontesampaio.
Por outra banda, o estudo céntrase tamén na comisión de depuración creada na provincia para o profesorado do ensino primario, “unha das máis duras do estado” e pola que pasaron, entre 1936 e 1942 un total de 1.802 mestres e mestras, dos que 91 homes e nove mulleres que foron separados dos servizo, algúns deles xa fusilados ou “paseados” no momento no que se emite a resolución, súmanse outros nove inhabilitados, 33 traslados fóra de Galicia, outros doce fora da provincia e 183 traslados dentro da propia provincia.
Comisión que foi especialmente activa en 1938, cando foron depurados 1082 mestres e que continuou a súa actividade ata 1942, cando afectou a 22 docentes, aínda, que, como lembra Porto Ucha, “pola depuración pasaron todos logo, ata a propia comisión”, de tal xeito que 1167 mestres, 714 mulleres e 453 homes, obtiveron nela pronunciamentos favorables.
Non obstante, Porto Ucha tamén puxo o acento neste coloquio en como moitos e moitas docentes tiveron que someterse a un “exilio interior” durante a ditadura, despois de iniciar a súa intervención abordando a serie de reformas realizadas no eido do ensino durante a II República, “sen as que non se entende ben a represión”, desde a creación de milleiros de novas escolas e un plan de profesional que levou ao maxisterio“un novo modelo de mestre máis comprometido coa cuestión social”, á instauración dun “sistema educativo laico” e a retirada dos símbolos relixiosos das escolas.

Las huellas del exilio republicano en Argelès.

http://www.lahuelladigital.com/las-huellas-del-exilio-republicano-en-argeles/?fbclid=IwAR3NEnK9etNLkag8t9EaFKmn4CORkp8LJQ5rliar1lQ9Bn6_-WjUI46MV-s


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Fuente: El Maldà
El próximo 2019 se cumplirán 80 años del exilio de aquel fatídico 1939 en el que miles de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares, sus pueblos y ciudades, a sus familiares y amigos, huyendo del avance de las tropas franquistas en los últimos meses de la guerra civil española, y se agolparon en la frontera francesa. Francia, el país de la liberté, égalité, fraternité, a pesar de haber podido prever aquel alud de refugiados que llamarían a sus puertas si el gobierno legítimo de la Segunda República perdía la guerra, les hacinó en campos de concentración improvisados en las playas del sur del país, en uno de los invierno más duros de aquellos años. Uno de esos campos fue el de Argelès-Sur-Mer, que albergó a cerca de cien mil exiliados republicanos.
Rastres_Argelers, escrita y dirigida por Aina Huguet e interpretada por ella misma y Ariadna Fígols, sube a escena retales de esa realidad vivida en Argelès entre 1939 y 1941. A partir de un diario personal que dos nietas leen, ávidas de saber, al fallecer su abuela, se traslada al espectador a ese 1939 donde Aina y Ariadna encarnan a una joven maestra de izquierdas de la capital catalana y a una mujer analfabeta y apolítica de Figueres que, a pesar de sus diferencias sociales e ideológicas, deberán permanecer unidas para sobrevivir a las duras condiciones del campo. Las escenas se suceden salteadas por voces en off. Gran parte del texto son testimonios reales de republicanos que publicaron sus experiencias, como Ferran de Pol o Remei Oliva (quien cumplió cien años hace pocos meses), combinados con los datos de los que la autora se ha documentado en obras ensayísticas o divulgativas.
Esas palabras de la memoria que nos llegan a través de la buena interpretación de las actrices, junto con el espacio escénico de Elisenda Pérez, la iluminación de Adrià Aubert, el espacio sonoro de Daniel Pitarch, y el planteamiento sencillo pero efectivo del montaje, hacen que el público pueda trasladarse a esos días y sufrir junto a las protagonistas las miserias de los campos de concentración y las vejaciones con que eran tratados los miles de refugiados republicanos. Unas situaciones y unos campos que no distan mucho, por cierto, de sus homólogos contemporáneos en las fronteras europeas, por más que hayan pasado ochenta años.
Que haya lugar en la escena teatral para recordar esos hechos sufridos en los campos, esas cifras, esas vivencias, es motivo de celebración. Todavía hoy la historia de los campos franceses sigue siendo desconocida para una gran mayoría de personas. Y el teatro debe ser un lugar desde el que difundir también la memoria de nuestra historia, de nuestro exilio. Un escenario para remarcar las huellas que han quedado de aquellos relatos contados en primera persona por los testimonios, o rescatados por los investigadores, historiadores o periodistas que se han interesado por ellos. La obra, que ha estado en cartel cuatro semanas en El Maldà, se repondrá del 16 de enero al 3 de febrero dado el éxito de público que ha cosechado en la sala barcelonesa.

A grande evasión de Malpica.


https://luzes.gal/2018/12/12/6280/seccions/reportaxes/xose-alfeiran-garrido-e-raquel-tejada/a-grande-evasion-de-malpica-fuxidos-guerra-civil/


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Os mariñeiros republicanos que escaparon cara Bretaña e acabaron en Chile

Nada se entende en Malpica de Bergantiños sen a influencia do mar. Nesta vila, sometida ao impacto directo do Océano Atlántico, cada curruncho agocha unha historia. A miúdo, de naufraxios e loito. En ocasións, de fuxidas máis aló das Sisargas para eludir o fusilamento. Na Costa da Morte falar do golpe de Franco aínda pecha portas porque, tras dalgunhas delas, a dor do ano 1936 nunca se foi.
Da comarca bergantiñá, Malpica foi a que encaixou o maior dereitazo das tropas sublevadas. Segundo as cifras do proxecto interuniversitario Nomes e Voces, ata 83 veciños da localidade foron represaliados dende o inicio da contenda. Algúns, tras facer a maleta, volveron ás súas orixes décadas despois. Outros perderon o seu recordo no campo de concentración alemán de Mauthausen tras deixar atrás un camiño tortuoso que, para a maioría dos perseguidos, iniciouse da mesma maneira: a escuras e en lancha.
As travesías iniciadas entre 1937 e 1938 polas motoras Ciudad de Montevideo, San Adrián e Rocío son algo máis que un patrimonio oral da vila. Forman parte dun pasado que chega ata hoxe e transporta ao outro lado do charco. Concretamente, á cidade peruana de Chimbote. E para analizar a xestación deste éxodo é preciso entender por que Malpica foi precisamente un punto neurálxico das fuxidas no noroeste de Galicia. «Era unha zona ateigada de barcos e polo relevo costeiro era fácil camuflarse. A iso hai que sumarlle unha intensa militancia sindical e política de xente moi nova», explica o historiador Eliseo Fernández. «Nese senso, garda certa similitude coa zona do Monte Pindo», sinala.
Cunha economía vencellada indisolublemente á actividade pesqueira, o papel exercido polas organizacións obreiras na localidade conferiu a Malpica, en certo grao, o status de bastión da República durante os anos que perdurou a mesma. E esa marca tamén levaba impresos nomes e apelidos dalgúns habitantes da vila que protagonizaron as partidas en dirección ao mar aberto.
É coñecido o número de persoas que embarcaron. Tamén a maioría dos seus periplos posteriores tras facerse ao mar no medio da noite. Porén, existe un notable baleiro en relación a como se organizaron as fuxidas nas semanas previas. Un total de 66 homes saíron desde Malpica con rumbo á Bretaña francesa en tres quendas que tiveron lugar entre os meses de xuño de 1937 e agosto de 1938. A consigna era clara: navegar en dirección norte e logo virar ao leste para acadar o estremo occidental do país galo.
Con once membros na súa tripulación, o Ciudad de Montevideo foi o primeiro en iniciar unha aventura de sobresaltos. Bernardino Garrido era membro de Izquierda Republicana e un dos principais fuxitivos que os militares e a Garda Civil subliñaran en vermello. Non era un guerrilleiro. Non era Foucellas. Pero si un individuo carismático a nivel local cunha historia que o levou a fundar un imperio pesqueiro no propio Chimbote anos despois de sortear a morte.
A evasión iniciada por Garrido e os seus compañeiros a madrugada do 28 de xuño durou case dous días ata á súa chegada ao porto de Douarnenez. Aqueles mariñeiros que non adoitaban afastarse máis de oito millas de porto, tiñan unha folla de ruta ben cativa: «Trinta e seis horas ao norte, e despois hai que tirar á dereita». Paradoxicamente, axudounos o inimigo: un destrutor nazi que apoiaba o bloqueo do Cantábrico pola flota franquista confundiunos con náufragos e deulles comida, combustible e marcoulles o rumbo para chegar a Brest. Foi neste porto, entre a liña de costa que divide as cidades bretoas de Brest e Lorient onde as tres embarcacións que saíron clandestinamente do peirao malpicán acharon o seu destino final. Porque tamén o fixeron a San Adrián e a Rocío. Ambas usaron un roteiro semellante que, un ano despois —entre xullo e agosto de 1938— levou un total de 55 integrantes á vila de Audierne e á illa de Ouessant, respectivamente.
«Viñan unhas misións de frades franciscanos, falando de catolicismo e da familia. E como eles non estaban de acordo, atrancaron unhas lanchas na rúa principal e tiráronlle unhas pedras ao autobús»
A liberdade transformouse axiña nun doce indixesto. Viviran para contalo, si, pero a súa chegada a territorio francés púxoos diante dun novo dilema: escoller entre a repatriación ou o exilio. E coa certeza de que un retorno a Galicia deixaríaos a mercé dun tribunal militar, moitos abrazaron un novo adeus en dirección ao continente americano. Tres daqueles malpicáns acabarían en Auschwitz e ata once pasaxeiros do Rocío fuxiron a bordo do Winnipeg, o buque que saíu de Francia con rumbo á cidade chilena de Valparaíso por iniciativa do poeta Pablo Neruda. E con eles, tras un longo camiñar, viaxou Bernardino Garrido.
«O meu tío pertencía a Izquierda Republicana, como a maioría da poboación de aquí. Antes viñan unhas misións de frades franciscanos, falando de catolicismo e da familia. E como eles non estaban de acordo, atrancaron unhas lanchas na rúa principal e tiráronlle unhas pedras ao autobús. El estaba no mar aquel día, pero como era un dos xefes da organización botáronlle a culpa. De aí lle ven o nome de Xudío». Na documentación enviada entre 1937 e 1938 ao gobernador civil da Coruña polo tenente da Garda Civil José Armesto Anta, destinado a Malpica para informar sobre os desafectos da zona, describen a Bernardino como «persona peligrosa» e «cabecilla de cuantas algaradas políticas y sociales hubo en el pueblo de Malpica».
Festa de mariñeiros galegos en Chimbote
Sobre unha mesa próxima á ventá, Xosé Alfeirán Garrido bota a rir e tamborilea cos seus dedos sobre a madeira. Carga con 77 anos ás súas costas e conserva o ollar pícaro de quen, desde moi novo, soubo buscar un porvir. A Pepe —como o coñecen os seus familiares— non lle doe falar. E de cando en vez cre conveniente recalcar: «Todo o que che estou a contar é verdade». Nado en agosto de 1938, a historia de Bernardino Garrido Carrillo —presidente do pósito de pescadores malpicán a inicios do 36— non ten segredos para el. Nin a detención frustrada do seu tío, así como a posterior busca das autoridades. Cada lembranza é unha pequena peza de tetris que o leva constantemente a Chimbote, aos ríos de peixe que acompañan a corrente de Humboldt e ateigaban as bodegas da flota. E, entre medias, a vida baixo o réxime cando aínda non era réxime.
En Chimbote, —conta a xornalista Diana Mandiá nunha reportaxe na revista mexicana Replicante— , viviron unhas trescentas familias da zona da Costa da Morte cando esta cidade se converteu na primeira exportadora mundial de fariña de peixe. Moitos galegos foron pouco a pouco ascendendo a propietarios, ata que a nacionalización da pesca coa ditadura de Juan Velasco Alvarado e a escaseza da anchoveta  —o peixe que se transformaba en fariña para pensos— debido á sobreexplotación e a cambios na temperatura da auga animaron os emigrantes a volver á casa.
Bernadino Garrido nunha festa familiar en Chimbote
Mais, como recorda tamén Diana Mandiá, Malpica xa estaba baixo o dominio dos insurrectos antes incluso de que A Coruña sufrise o golpe nos seus ósos. «A miúdo, ían escoitar a Radio Pirenaica á escola. Quedaba un fronte a ela para vixiar e outros estaban na esquina, agardando. Se vían á Garda Civil, corrían a avisalos. Dicía o meu avó: ‘Un día cóllente’. E miña nai respondíalle: ‘Non o collen, non’», desvela Xosé. E estiveron preto de facelo. A só unha carta de logralo. «Cando se soubo o do Golpe, estiveron a buscalo. E miña nai foi falar co cura de aquí, Santiago Abuelo, para dicirlle que Bernardino non tivera nada que ver con aquel episodio das lanchas. E que, por favor, falase con quen fose para arranxar as cousas e que o deixasen tranquilo. El díxolle ‘Non te preocupes, que vou escribir unha carta que vas levar ao cuartel da Garda Civil’. E deulla, pero pechouna. E miña nai, que non era parva, sospeitou e abriuna con coidado. E na carta dicía: ‘La mensajera que lleva la carta es comunista y es hermana del individuo al que se llama Judío’. Se a chega a levar, xa a prenden a ela tamén», explica.
Naquela ocasión, a intuición dela salvou a ambos. Á seguinte, un golpe de astucia concienciou a Bernardino de que era mellor poñer terra de por medio. «Estaba un día ollando o tempo desde a muralla e viuno un cacique local. Chamou á Garda Civil e levárono. Chegando ao cuartel, deulles un arrumbón e escapou», comenta sorrindo Pepe. O seu discurso, afable durante a máis de hora e media de conversa, gañou un ton máis serio nese intre ao rememorar que pasou despois: «En troques de ir á casa, foise ao monte. E de noite apareceu na porta e díxolle a miña nai: ‘Voume. Prepárame unhas mantas e lisco, que se me collen, fusílanme’. E marchou para as furnas de Fontán, máis aló de San Adrián. Alí, cando enche a marea, non se ven as covas». En represalia á súa fuxida, conta Diana Mandiá as autoridades confiscaron as traiñeiras da familia, Rusia e Lenin.
Barco dos emigrantes de Chimbote bautizado co nome dunha praia da Coruña
O seu adeus a Malpica non foi definitivo, pero el aínda non o sabía. «Xa tiña mirado de xuntarse cos demais e marchar a Francia nunha motora, pero non quedou alí. Estivo no campo de concentración de Argèles-sur-Mer, cruzou a fronteira e chegou a Barcelona. Alí estivo de repartidor de víveres na Barceloneta. Foi chegarlle o aviso de que penetraban as tropas sublevadas nas rúas, deixaron todo e saltaron a un mercante que ía a Chile», degraña Alfeirán, que viviu en directo como a vida si lles sorriu anos despois ás beiras da costa peruana do Océano Pacífico, onde Garrido chegou a ter 150 traballadores baixo o seu temón nunha factoría en Chimbote. «Era un home extraordinario», apunta Xosé. E así perdura na memoria de moitos.

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divendres, 14 de desembre del 2018

La Generalitat Valenciana pide estudiar la nulidad de condenas franquistas.

https://www.lavanguardia.com/vida/20181214/453541467456/la-generalitat-valenciana-pide-estudiar-la-nulidad-de-condenas-franquistas.html



Valencia, 14 dic (EFE).- El pleno del ejecutivo valenciano ha aprobado este viernes instar al Gobierno a estudiar la nulidad de las condenas dictadas por los tribunales penales franquistas contra quienes defendieron la legalidad republicana.
También ha acordado instar al Gobierno a adoptar medidas para hacer efectiva la reparación a quienes padecieron condenas por tribunales, jurados, civiles o militares, como las sentencias de los consejos de guerra, Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo o el Tribunal del Orden Público (TOP), por la lucha en defensa de los derechos y libertades del pueblo valenciano durante la Guerra Civil, la Dictadura franquista o la transición hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978.
Esta iniciativa obedece a lo establecido en la Ley de la Generalitat Valenciana de Memoria Democrática, de 2017, que contempla la recuperación, protección y conservación de la memoria democrática valenciana y el reconocimiento, reparación y garantía de no repetición de las víctimas.
Según informa el Gobierno valenciano, la "nulidad" de las citadas condenas supone "un trascendental avance en términos jurídicos" respecto de lo ya previsto en la vigente Ley estatal de Memoria Histórica, cuyo artículo 2 se reconoció y declaró "el carácter radicalmente injusto" de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.
También supone un "importante paso" respecto de lo indicado en la citada ley estatal de 2007, cuyo artículo 3 declaró genéricamente la "ilegitimidad" de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales constituidos durante la Guerra Civil para imponer condenas por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa y expresamente, la del citado Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, del TOP, así como de los Tribunales de Responsabilidades Políticas y Consejos de Guerra.
Frente a la actual "declaración de reparación y reconocimiento" que expide el Ministerio de Justicia, una eventual declaración de nulidad, "expulsaría completamente del ámbito jurídico tales sentencias y resoluciones administrativas, a pesar del tiempo transcurrido", según el Gobierno valenciano.
El ejecutivo autonómico persigue "reconocer y reparar a quienes defendieron la legalidad institucional republicana, a los que pretendieron el restablecimiento de un régimen democrático en España o intentaron vivir conforme a opciones amparadas por derechos y libertades hoy reconocidos por la Constitución". EFE.

dijous, 13 de desembre del 2018

‘Lugares de Memoria en Córdoba’: así fue el genocidio franquista y su resistencia.

https://cordopolis.es/2018/12/12/lugares-de-memoria-en-cordoba-asi-fue-el-genocidio-franquista-y-su-resistencia/

Un libro realizado desde el Foro de Memoria de Córdoba da a conocer la historia "olvidada" tras el pacto de la Transición y divulga los motivos del nombre de 15 emplazamientos cordobeses que rinden homenaje a dirigentes del dictador

Presentación del libro sobre Lugares de Memoria en Córdoba | ÁLEX GALLEGOS
El Foro por la Memoria acaba de publicar un nuevo libro con el que espera contribuir a la divulgación del genocidio franquista ocurrido en Córdoba y que quedó “olvidado” tras el pacto de la Transición. Bajo el nombre Lugares de Memoria en Córdoba, un equipo de investigadores coordinado por el exprofesor de Historia y Geografía, Luis Naranjo, ha aunado en este trabajo las investigaciones que se han realizado hasta el momento para que la sociedad pueda entender hasta dónde llegó la represión franquista y por qué es necesario eliminar del callejero cordobés determinados nombres como Conde de Vallellano o Cruz Conde.
Naranjo, que también es el portavoz del Foro y ha sido Director General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, explica a este periódico que este nuevo libro contribuye a difundir la “verdad histórica” sobre los hechos ocurridos tras el golpe franquista en 1933, la antesala a la guerra civil y al franquismo. Para ello han participado profesionales de diferentes ramas del conocimiento, como historiadores, sociólogos, historiadores y especialistas en Historia del Arte.
Lugares de Memoria en Córdoba está dividido en tres partes perfectamente delimitadas. En una primera, que se intuye a modo de introducción, se incide en la importancia de conocer qué es un Lugar de la Memoria y por qué es tan importante, “hecho que también ocurre en la ciudadanía de otros países de Europa”. Actualmente, Córdoba es, junto a Málaga, la provincia con más Lugares de la Memoria catalogados por la Junta de Andalucía. En total, ocho: la Plaza de la Constitución y la fosa común del cementerio de Baena, los Muros de la Memoria de los cementerios de La Salud y San Rafael, la zona de batalla de Valsequillo, la ruta guerrillera de los Juiles en Montoro, la ruta del Barranco de la Huesa en Villaviciosa y las fosas comunes de los cementerios de Santaella y de La Guijarrosa.
La segunda parte del libro está centrada en los lugares donde se llevó a cabo la represión franquista y en los que, por otra parte, se libró una resistencia popular al franquismo. Del primer caso tenemos ejemplos como las fosas comunes de los cementerios o la antigua cárcel, apunta Naranjo, mientras que del segundo caso se recuerdan los pisos clandestinos o las iglesias en las que se realizaban reuniones opositoras al régimen. El historiador señala que “ésta fue una forma de organizar la resistencia cultural y política y se recurría a lugares informales, como eran las tabernas”.
Presentación del libro sobre Lugares de Memoria en Córdoba | ÁLEX GALLEGOS
En este sentido, la Sociedad de Plateros es uno de los lugares incluidos en este apartado ya que, según afirma Naranjo, allí también se hacía política antifranquista. En esta parte del libro, además, el equipo multidisciplinar encargado de su elaboración -formado por Rafael González Requena, Miguel Ángel Peña, Francisco Palomar, Ricardo Luque y Rafael Morales- ha incluido fuentes como la de la Palomera o algunas alamedas que rodeaban a Córdoba por el río Guadalquivir “donde se produjeron encuentros entre organizaciones políticas como el Partido Comunista”.
La última parte del libro la ocupa el cambio de callejero realizado en Córdoba obedeciendo a la Ley de Memoria Histórica que obliga a todos los consistorios a eliminar cualquier mención honorífica a golpistas o dirigentes de la dictadura, todo ello por respeto a las víctimas. A pesar de que la ley es taxativa, la norma se ha encontrado con el rechazo frontal de una parte de la población cordobesa que rechaza los cambios en las vías argumentando que la historia no se borra eliminando nombres de calles. Para Naranjo, esta actitud responde, también, “a una cuestión identitaria”. “Hay gente que ha nacido sabiendo el nombre de una calle y lo siente como propio y como su propia historia vital”, se explica el profesor.
No obstante, ahonda más en el trasfondo de quienes se oponen al cambio en el callejero, que responde “a la ignorancia debido al olvido que trajo la Transición”. “Gran parte de la sociedad cordobesa ignora lo que hizo gran parte de estos personajes a los que ahora hay que quitar de las calles. Se habla de Cañero como un benefactor y un banderillo, pero no se sabe el papel que jugó en el golpe de Estado o el batallón de batallistas que iba cazando a rojos y a mujeres que huían camino de la sierra. De Cruz Conde se dice que fue el gran alcalde, pero se ignora que también participó en el golpe y fue un máximo dirigente de la dictadura. Evidentemente que hicieron cosas buenas pero la cuestión no es es ésa, sino lo que hicieron como franquistas”, argumenta Naranjo.
Para ayudar aún más a esclarecer los motivos para el cambio en las vías, el libro incluye en su término toda la información que elaboró la Comisión Municipal de la Memoria Histórica y los argumentos esgrimidos para la variación de las nomenclaturas. Aunque el nuevo callejero fue aprobado en noviembre, durante el proceso se produjeron dos denuncias en los tribunales debido al cambio de nombre de la Plaza de Cañero y la calle Cronista Rey Díaz. En relación a esta vía, el Ayuntamiento ya ha aprobado el cambio al nombre de Librero Rogelio Luque caso ya que, por el momento, los tribunales no han dado la razón a la familia de Rey Díaz.
Presentación del libro sobre Lugares de Memoria en Córdoba | ÁLEX GALLEGOS