Décadas después, el profesional continúa siendo una de las voces más reconocibles en el estudio de Federico García Lorca y su muerte
Ian Gibson ha dedicado buena parte de su trayectoria a investigar la vida y la muerte de Federico García Lorca, una figura que lo fascinó desde su juventud. En una entrevista con la revista 'Vanity Fair', el historiador recuerda sus primeros acercamientos al poeta y cómo el franquismo prohibió su primer libro sobre el asesinato del autor granadino.
La relación de Gibson con Lorca comenzó cuando tenía 18 años y vivía en Dublín. En una librería de ocasión encontró un volumen que reunía el 'Romancero gitano', 'Cántico', de Jorge Guillén, y 'La voz a ti debida', de Pedro Salinas. La lectura de 'Romance de la luna luna' le abrió, según relata, un universo literario que hasta entonces desconocía.

Aquel interés acabaría convirtiéndose en una investigación histórica sobre las circunstancias del asesinato de Lorca. Su primer libro dedicado al crimen fue editado en París por Ruedo Ibérico en 1971, pero no pudo circular libremente en España por la censura franquista.
"Estuve encantado, porque yo ya sabía que se iba a prohibir. Hablaba de un tema que entonces no se podía tocar en España. Aquí no se hablaba de eso, ni de las personas asesinadas en cunetas. El régimen franquista tenía un problema con Lorca, porque él era cada vez más famoso y resulta que había muerto en la Guerra Civil. Ellos decían cosas como 'no fuimos nosotros', recuerda Gibson.

Durante la conversación también se recuerda una declaración de Francisco Franco, que llegó a afirmar que Lorca "murió mezclado con los revoltosos; son los accidentes naturales de la guerra". Gibson responde señalando el contexto en el que su obra terminó llegando finalmente a las librerías españolas.
"Después de eso dio una lista de personas de derechas asesinadas por los rojos. El caso es que mi libro fue prohibido. Pero estábamos en el año 71 y Franco ya se empezaba a apagar poco a poco, hasta morir en el 75. Fue entonces cuando el libro se publicó en España. José María Pemán dijo en 'ABC' que lo sentía mucho por él, que estaba equivocado y que no supo que aquellos habían asesinado a Lorca hasta que leyó el libro", apunta el historiador.
Gibson vincula así su descubrimiento juvenil de la poesía lorquiana con una investigación que terminó enfrentándose a uno de los grandes silencios impuestos durante la dictadura. Décadas después, Gibson continúa siendo una de las voces más reconocibles en el estudio de Lorca y su muerte.


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