dissabte, 7 d’abril de 2018

Los fantasmas de Belchite: una visita al pueblo mártir del Frente de Aragón


https://www.eldiario.es/viajarahora/destino_espana/Que-ver-en-Belchite-visitas-guiadas-ayuntamiento-batalla-Guerra-Civil-Espanola-como-llegar-visitas-guiadas-psicofonias-paranormal_0_757324269.html


Los arcos de San Martín de Tours hoy soportan los azules de un cielo inmisericorde en verano y gélido en invierno. Las piedras mutiladas dejan un lienzo desolado de techos que ya no existen y paredes truncadas. “Pueblo viejo de Belchite; ya no te rondan zagales; ya no se oirán las jotas; que cantaban nuestros padres”, reza, y nunca mejor dicho, una pintada en la mismísima puerta de la iglesia. Cuesta abajo se ven los tejados de la nueva Belchite. Casas pequeñas e iguales de tejados alineados. Casi como si fuera de mentira. Ladera arriba, el viejo Belchite muestra sus tripas al aire en un desolado panorama de techos hundidos en los que las vigas de madera parecen huesos astillados; en torres de ladrillo sucumbidas en apenas instantes después de haber resistido el paso de los siglos ; en calles que parecen venas taponadas de escombros. Una cruz de hierro recuerda a la mitad de los caídos. Se erigió tras la catástrofe española para recordar el lugar en el que, según dicen, se quemaron los cadáveres de miles de combatientes caídos.
Una vez leímos que el tiempo se había detenido en Belchite en 1937. No es del todo certera la expresión. Uno se pasea por las famosas Cinco Villas, casi a tiro de piedra, y tiene la sensación de que el tiempo se detuvo. Pero en Belchite el tiempo se acabó con una explosión. O quizás fue una pesadilla de la que el pueblo no logró despertar. El Trujal fue durante siglos el lugar donde se prensaban las aceitunas para hacer aceite. Unas cubas de piedra y ladrillo enormes (cuatro metros por lado) en las que se apilaron hasta 80 cuerpos después de la batalla. Comentan que muchos muertos republicanos fueron quemados ante la imposibilidad de enterrarlos a todos. Una cruz de hierro forjado por los que perdieron recuerda a los caídos del bando de los que ganaron. Todo en este pueblo es tragedia; hasta la construcción del Nuevo Belchite, en la que participaron prisioneros de guerra sometidos a trabajos forzados en régimen de esclavitud .
Arco de la Villa desde la Calle Mayor. Este es el sector mejor conservado de Belchite. Christian Lendl
Arco de la Villa desde la Calle Mayor. Este es el sector mejor conservado de Belchite. Christian Lendl
Belchite debió ser un pueblo precioso. De su antiguo esplendor apenas quedan rastros. El más evidente es el Arco de la Villa, una de las cuatro puertas que daban acceso al interior del pueblo y suponían el arranque de la Calle Mayor. No tenía muralla Belchite… Las casas formaban un cerco defensivo que hacía las veces de muro. Fue útil en la Guerra de Sucesión Española y para pararle las patas al francés durante la gloriosa gesta del pueblo (ojo que recalcamos esto de el pueblo) contra la invasión napoleónica. Pero 105 tanques T-26, más de 90 aviones, cañones, morteros y granadas de mano no son los fusiles y las bolas de plomo de la artillería de siglos anteriores. Allí llovieron las hostias como panes.
Arcos desnudos de San Martín. Miquel Angel Pintanel Bassets
Arcos desnudos de San Martín. Miquel Angel Pintanel Bassets
24 de agosto de 1937. La ofensiva sobre Brunete ha fracasado. Los intentos por embolsar a las tropas franquistas del frente de Madrid para aliviar la presión sobre el norte han fallado. Las autoridades militares de La República deciden intentar desviar la atención en el Frente de Aragón y, de paso, tratar de dar un golpe importante en Zaragoza. La idea es crear una brecha entre Belchite y Zuera en las líneas rebeldes que obligue al ejército franquista a concentrar la atención en Zaragoza. 80.000 efectivos republicanos se lanzan en tromba y rompen el frente. El límite sur del avance es Belchite. Y para allá van unos 31.000 combatientes republicanos que se topan con la resistencia feroz de entre 4.000 y 7.000 regulares y falangistas . El combate es feroz. Se pelea casa por casa; esquina por esquina. Con el frente ya abierto y los brigadistas internacionales a escasos kilómetros de las primeras calles de Zaragoza, se sigue peleando con ahínco en Belchite. Es una metáfora de la tozudez española. Con Zaragoza a un palmo, se brega con toda la rudeza de los que se odian y Belchite se inmola.
El cartel más famoso de Belchite. Luis Villa del Campo
El cartel más famoso de Belchite. Luis Villa del Campo
El 6 de septiembre Apenas unos centenares de franquistas alcanzan Zaragoza con miles de republicanos pisándoles los talones. Belchite es, otra vez, republicana; Zaragoza no. Muchos dicen que si se hubiera desviado parte de las fuerzas hacia la capital maña, ésta hubiera sido tomada por los republicanos. Pero no. Belchite arrasada por los obuses es una muestra más de lo que es la Guerra Civil Española: casi 5.000 muertos, más de 6.000 heridos y 2.411 rebeldes hechos prisioneros. Pocos meses después se repite la acción pero en sentido inverso. En marzo de 1938 el pueblo vuelve a caer. De los más de 3.100 habitantes del pueblo censados antes de la guerra sólo quedan 1.500 . Muchos muertos. Otros huidos. Para los que quedan no se han acabado los problemas. Los izquierdistas y sus familias son internados en ‘La Pequeña Rusia’, barracones construidos para albergar a las familias rojas a modo de campo de concentración, o fusilados. Franco promete reconstruir el pueblo pero luego decide prohibirla y convertir a las ruinas en “un símbolo de la barbarie roja y de la victoria del Bando Nacional”. El nuevo pueblo queda concluido a finales de los 50 pero hay que esperar a 1964 a que los últimos vecinos queden realojados. El abandono durante décadas del Viejo Belchite hace más destrozos que las bombas.
Vista general del pueblo. El abandono tiró más muros que las bombas. Ricardo Nadal
Vista general del pueblo. El abandono tiró más muros que las bombas. Ricardo Nadal
Visitar Belchite hoy
La primera vez que estuvimos en Belchite el acceso al pueblo era totalmente libre y se podía deambular por las ruinas sin restricciones. Aunque el grueso de la chatarra y restos de armamento había sido retirado décadas atrás aún se veían casquillos de balas y peines (soporte para las balas en las ametralladoras). Aquello tenía su mística y muchos se internaban en el pueblo destruido por la noche en busca de algún alma en pena. El pueblo se hizo famoso en España a finales de los 80 gracias a un grupo de periodistas entre los que estaba Iker Jiménez. El equipo del programa de radio IV Dimensión grabó las primeras psicofonías de Belchite en las que pueden oírse explosiones y el rugido de los motores de los aviones; la grabación dio la vuelta al mundo y el pueblo se convirtió en una especie de meca para parapsicólogos y curiosos. Uno puede creer o no en esas cosas. Pero la realidad es que Belchite encoje el alma. Y en torno al desastre se construyeron multitud de leyendas. Unas son simples, como las de las campanas que repican aunque ya no existen; otras son hasta recurrentes y clásicas, como la del niño que llora o el soldado que se lamenta moribundo; otras son espectaculares como la de la casa que se construye y se desploma sola.
Ruinas de la Calle Mayor. Luis Villa del Campo
Ruinas de la Calle Mayor. Luis Villa del Campo
Más de 10.000 personas visitan Belchite todos los años. Muchos atraídos por esta leyenda paranormal que envuelve al pueblo (es un clásico dejar grabadoras en San Martín y volver a recogerlas antes de salir del recinto vallado); la gran mayoría por el hondo significado histórico del lugar. Hay pocos sitios como éste dónde se pueden sentir con tanta fuerza la huella de nuestra contienda civil. Hoy, la visita es guiada. En la web del ayuntamiento se pueden reservar las entradas. Tienes tres posibilidades: la visita diurna; la nocturna o sacar para ambas. Esto último es más que recomendable ya que a la información histórica sobre la batalla se le añade ese halo de misterio que sale de cada grieta, de cada ruina. Antes la visita nocturna acojonaba bastante; ahora al ser guiada los escalofríos se controlan bastante bien. Las explicaciones están perfectamente documentadas y, al contrario de lo que sucede en otros escenarios bélicos, no hay pie a la exageración. Viejas fotos y relatos en primera persona te ponen sobre la pista de lo que tuvo que ser la experiencia de estar en Belchite aquel verano.
COMO LLEGAR
EN COCHE : Desde Madrid la A-2 (Autovía de Barcelona) hasta la salida 271 (Almunia de Doña Godina). A220 hasta Belchite. Desde Zaragoza la A2 en dirección Barcelona hasta salida de Villafranca del Ebro. ARA-A1 hasta conexión con la A222 hasta Belchite.
EN BUS : Gupo Hife. Salida desde Zaragoza (Estación Central de Autobuses): 08:30 (D y Festivos), 09:15 (D y Festivos), 09:15 (S. laborables), 10:30 (L a V laborables), 17:00 (L a V laborables), 18:30 (L a V laborables), 19:00 (L a S festivos), 19:00 (S. laborables), 19:30 (L a V laborables), 21:45 (D y Festivos). Salida desde Belchite: 08:40 (L a S festivos), 08:45 (L a S laborables), 08:57 (L a V laborables), 14:04 (D), 15:00 (L a S festivos), 15:10 (S. laborables), 15:35 (L a V laborables), 20:15 (D y Festivos).