diumenge, 2 d’agost del 2026

El documental 'Consuelo 1994' reconstruye la primera exhumación judicial de víctimas del franquismo, que tuvo lugar en La Palma

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La película de Besay Viña y Javi Rodríguez recupera la memoria cientos de familias isleñas con un carácter educativo y con talento cien por cien canario

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Consuelo 1994 es el documental dirigido por el palmero Besay Viña y creado por Javi Rodríguez que reconstruye la primera exhumación judicial de víctimas del franquismo en España, realizada en Fuencaliente, en La Palma, en 1994. Rodríguez, bisnieto del alcalde republicano de Los Llanos de Aridane explica que esta historia permaneció durante décadas guardada en documentos, cintas de vídeo y recuerdos familiares marcados por el silencio. Ahora, a pesar del dolor heredado, esta nueva generación de periodistas y cineastas ha iniciado una búsqueda casi seis décadas después de que ocurrieran aquellos hechos. Este documental reconstruye uno de los episodios fundamentales de la memoria democrática española y tiene sus raíces en La Palma.

Detrás del proyecto está el palmero Javi Rodríguez, bisnieto de Francisco Rodríguez Betancort, alcalde republicano de Los Llanos de Aridane asesinado durante la Guerra Civil y una de las personas cuyos restos fueron recuperados en la fosa del Pino del Consuelo, en Fuencaliente. La película, dirigida por Besay Viña y producida por T-REC, se adentra en una historia familiar y colectiva que, indica Rodríguez, "no es solo la primera exhumación judicial de víctimas del franquismo, sino también la primera realizada con métodos científicos, aunque fueran primarios".

Exhumación histórica

El documental reconstruye un proceso que comenzó en 1994, cuando por primera vez en España una exhumación de este tipo contó con la intervención del Ministerio de Justicia, una jueza, equipos forenses y una investigación con criterios científicos. "Hasta entonces, cuando aparecían víctimas de la guerra se hacía un acto de honor y se recuperaban los objetos, pero no se abrían procedimientos judiciales ni se hacían análisis forenses", explica Rodríguez, quien añade que en esta caso la diferencia fue trascendental, puesto que las víctimas dejaron de ser consideradas únicamente como desaparecidos de una guerra para ser tratadas como víctimas de un crimen que debía ser investigado.

El expediente judicial y forense, conservado durante años en un archivo de Tenerife, constituye ahora la base de esta película que busca devolver nombre y rostro a quienes fueron enterrados sin identidad. Ahora, entre los episodios que recoge el documental hay historias que muestran hasta qué punto la investigación científica intentó devolver humanidad a aquellos restos.

Historia personal

La relación personal de Javi Rodríguez con esta historia es cercana. Desde niño escuchó en casa los ecos de aquella búsqueda, aunque durante años permaneció como un relato íntimo. Su abuela, hija del alcalde republicano, fue quien le entregó una serie de documentos, cintas VHS y grabaciones familiares. Durante años conservó ese material hasta que la experiencia profesional y las herramientas de investigación le permitieron abordar el proyecto desde otra perspectiva. Rodríguez reconoce que uno de sus principales retos ha sido separar su vínculo familiar de la mirada cinematográfica porque no quería realizar "un documental de un familiar para la familia", sino una obra capaz de trascender esa historia concreta y convertirla en parte de una memoria compartida.

Cartel de 'Consuelo 1999'.

Cartel de 'Consuelo 1994'. / ED

La película también nace del momento adecuado para contarla. Durante décadas, los familiares directos no quisieron hablar públicamente del caso porque "el dolor no se queda en la primera generación de una familia asesinada", sino que "se va transformando en miedo y en sentirse a veces poca cosa". Sin embargo, con el paso del tiempo, una nueva generación decidió recuperar esa memoria.

Equipo de casa

La colaboración con el director Besay Viña fue clave para convertir aquella documentación en una obra cinematográfica. Después llegó el apoyo de la productora T-REC y del Gobierno de Canarias, que apostó por el proyecto desde el primer momento. Uno de los objetivos del equipo era evitar una mirada convencional sobre la memoria histórica. Rodríguez tenía claro que no quería hacer una película basada únicamente en la tristeza. “No quería hacer un documental con el chelo, el violín, el sillón y la silla sentado”, explica.

La cinta está hecha con talento cien por cien canario y tiene carácter educativo

La propuesta busca combinar testimonios, recreaciones y una puesta en escena más cercana al lenguaje cinematográfico contemporáneo. Para ello cuenta con alrededor de 15 actores, prácticamente todos palmeros, que reconstruyen escenas junto a los relatos de quienes vivieron aquel proceso. Así, la mayor parte del equipo es canario y, especialmente, palmero. "Estamos muy orgullosos porque es una historia grande que ocurre en una isla pequeña. Está llena de palmeros sin complejos que demuestran que también pueden pasar cosas importantes en territorios no capitalinos", destaca Rodríguez.

Nuevos sonidos

"Es un documental bastante moderno, quería huir del tono clásico porque creo que a veces contamos estas historias de un modo que no llegan a la gente", afirma Rodríguez, quien habla del interés por llegar, sobre todo, al público más joven. En este sentido, Besay Viña tiene una fuerte vocación educativa y apuesta por que la película pueda llegar a los centros escolares.

La película incorpora la música del grupo de rock palmero Ella La Rabia

Precisamente, para conectar con las nuevas generaciones, la película incorpora incluso la música del grupo de rock palmero Ella La Rabia. Esta decisión responde a esa voluntad de alejarse de una mirada solemne para que el público "no solo llore, sino que también le dé ganas de hacer algo al respecto. No desde la rabia ni el rencor, sino desde la posibilidad de no olvidar", explica Javi Rodríguez. Así, aunque esta cinta aborda un episodio de memoria histórica que tuvo lugar en La Palma, el creador insiste en que también es una historia de Canarias y llama la atención: "Si esta exhumación judicial hubiera ocurrido en cualquier lugar de la Península, la conocería todo el mundo".

Consuelo

El título del documental tiene un gran significado, ya que hace referencia al lugar donde apareció la fosa, el Pino del Consuelo, pero también al objetivo último de la película. "Me gustaría que sirviera para dar consuelo y cerrar ese ciclo", explica Rodríguez. Pero Consuelo era también el nombre de la mujer del alcalde, que quedó sola al frente de siete hijos tras la muerte de su marido. "Siempre se cuenta la historia del hombre que va a la guerra y pierde la vida, pero muchas mujeres se quedaron solas y nadie habla de ello", reflexiona el palmero, quien ha tratado, precisamente, de recuperar también esa memoria femenina del sufrimiento, la de quienes quedaron esperando respuestas durante décadas.