diumenge, 22 de gener del 2023

Las fosas comunes de la guerra y el franquismo en Cataluña

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Hay contabilizadas más de 600 donde estarían los restos de 13.204 personas inhumadas

Una imagen de técnicos trabajando en una fosa común
Una imagen de técnicos trabajando en una fosa común FOTO: CAMPILLO AGENCIA ICAL

Si la tierra hablara, al menos la catalana, nos diría que estos campos se llenaron de muertos durante la Guerra Civil y el franquismo. La Generalitat tiene contabilizadas un total de 671 fosas, localizadas mediante georradar, de las que 324 están confirmadas mientras que 347 son hipotéticas. Se cree que en ellas habrían enterradas 13.204 personas que fueron víctimas de la represión que se vivió en Cataluña, datos de 2020, año en el que se llevó a cabo la última actualización de estas cifras. Este es un viaje por el terror, por aquellos que siguen bajo tierra sin que se haya dignificado su última morada. Veamos cuáles son las principales fosas en el territorio.

Barcelona. En la capital catalana hubo varias fosas comunes en alguno de sus cementerios donde fueron a parar víctimas de la Guerra Civil y de la represión. En el llamado Fossar de la Pedrera, situado dentro del cementerio de Montjuïc, ya en funcionamiento durante los años de la República, se inhumaban a aquellos que no tenían recursos económicos. Allí fueron a parar las víctimas de los bombardeos que sufrió la población, además de aquellos soldados que morían en los hospitales. En activo hasta los años 60, aquí se enterraron tanto a fusilados -se cree que un total de 1.087 personas- como a los que fallecían en la cárcel.

Sin embargo, entre marzo de 1959 y abril de 1961, algunos enterrados en las fosas comunes barceloneses, concretamente 13 personas, fueron trasladados al Valle de los Caídos.

En ocasiones algunas de estas tumbas han sido encontradas casi por casualidad. Es el caso de una fosa que fue localizada, en el transcurso de unas obras, en la calle Ràfols, en el barrio de Sarrià, donde había cuatro personas que no han sido todavía identificadas. La fosa se encontraba cerca de lo que había sido un cuartel de las JSUC.

Mataró. Dentro del cementerio de esta localidad existe una gran fosa común. Está ubicada en la Explanada superior, parterre número 4. Durante años, concretamente entre enero de 1939 hasta la rehabilitación llevada a cabo en 1998, estuvo perfectamente señalizada y a la vista de todo el mundo. En ella descansan los restos de 80 soldados italianos. Lo único que apunta que esos cuerpos están allí es una cruz con una inscripción en la que se puede leer: “Valientes soldados que diste generosos la vida por Dios y por España ¡Presentes! Rezad un padrenuestro por su alma”.

Móra d’Ebre. En 1973, Luis María Mezquida publicó con la diputación de Tarragona un libro titulado “La Batalla del Ebro: asedio y defensa de Gandesa en sus aspectos militar, económico, demográfico y urbanístico”. En él se apuntaba que en los terrenos donde hoy se encuentra el Club Náutico de Móra d’Ebre se enterraron los pontoneros muertos durante la batalla del Ebro mientras construían el puente de hierro sobre el río. El propietario de los terrenos los dejó yermos por respeto a los allí enterrados, aunque años después, cuando estos se vendieron se construyó. En 2016 la fosa fue localizada, pero se desconoce el número de inhumaciones que hay en ella.

Vielha. Durante los primeros años del franquismo, en la frontera con Francia se vivieron varias luchas con los maquis. Dentro del cementerio de Vielha podemos ver una fosa común con un total de 24 inhumaciones. Los allí enterrados son los soldados que murieron en octubre de 1944 en los combates contra los maquis, algo que recuerda una lápida. La tradición popular de los pueblos de la zona asegura, por otra parte, que en el cementerio de Unyà reposan los restos de algunos maquis.

La Jonquera. En febrero de 1939 fueron muchos los que huyeron hacia la frontera francesa a medida que las tropas de Franco iban apoderándose de más terreno en Cataluña. Sin embargo, no todos pudieron pasar a Francia, muriendo algunos en el camino. Una prueba de ello es la fosa común que se encuentra en el cementerio de La Jonquera. Entre enero y febrero de 1939 fueron enterradas 14 personas que querían exiliarse.