dissabte, 13 d’octubre de 2018

El día que cien policías homenajearon a Billy el Niño.

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/10/13/el_ultimo_homenaje_policial_billy_nino_87580_1012.html


MEMORIA HISTÓRICA


  • En julio de 1979, un centenar de miembros del Cuerpo Superior de Policía participaron en Madrid en un acto de apoyo al policía Antonio González Pacheco, llamado a declarar por su presunta amistad con uno de los condenados por la matanza de Atocha
  • A la cena acudieron pesos pesados del Cuerpo, como el entonces comisario general de Información, Manuel Ballesteros, o el jefe de la Brigada Operativa

Publicada el 13/10/2018 a las 06:00Actualizada el 13/10/2018 a las 12:32
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El expolicía Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el Niño, en una fotografía de 1981.
El expolicía Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el Niño, en una fotografía de 1981. 
EFE
Cuando Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, decidió en 1982 pedir la excedencia del Cuerpo Superior de Policía para dar el salto a la empresa privada de la mano de la firma Hispavinsa, ligada a la multinacional del automóvil Talbot, probablemente nunca llegó a imaginar que, tres décadas después, su nombre volvería a marcar de nuevo la agenda política y mediática española. Primero fue la conocida como querella argentina, donde apareció como investigado por varios delitos de torturas cometidos durante el franquismo. Luego, se pusieron bajo la lupa las cuatro condecoraciones al Mérito Policial –dos Medallas de Plata y dos Cruces con distintivo rojo– que cuelgan sobre su viejo uniforme, distintivos que le reportan un plus acumulado del 50% sobre su pensión vitalicia. Y la semana pasada, su nombre volvió a saltar a los titulares tras ser cazado en el acto de celebración del patrón de la Policía Nacional en una comisaría de Ciudad Lineal en Madrid, una invitación que ha provocado la apertura de un expediente al jefe de dicho destino policial.

A pesar de las brutales técnicas de interrogatorio que el viejo policía empleó sin ningún reparo durante su etapa como hombre fuerte de la Brigada Político-Social –culatazos con el arma, palizas o simulaciones de ahogamiento a los detenidos– y de las constantes polémicas que protagonizó en la Transición y los primeros compases democráticos, una parte importante de sus colegas de profesión jamás le dieron la espalda. Algunos de sus compañeros en la Brigada Especial Operativa consideraban, tal y como consta en un reportaje del diario El País, que a González Pacheco se le endosaba “todo” lo que sucedía: “En cuanto un detenido sale a la calle, dice que ha sido torturado por González Pacheco. Yo sé de unos que lo acusaron y sé también que él ni los llegó a ver”. Y la máxima expresión de este respaldo sin fisuras pudo verse, por ejemplo, en julio de 1979, cuando le organizaron un acto en un céntrico hotel de Madrid para darle todo su apoyo en uno de los momentos más delicados de su carrera policial.

Contra “la incomprensión y la inquina”

Fue en el verano de ese año cuando la estrella de González Pacheco comenzó a apagarse lentamente. El policía, convertido en uno de los hombres fuertes de la Brigada Central de Información a raíz de la liberación del teniente general Villaescusa y del expresidente del Consejo de Estado Antonio María de Oriol y Urquijo, tuvo que prestar declaración ante el juez para aclarar su presunta amistad con José Fernández Cerrá, uno de los condenados por el asesinato a sangre fría de cuatro abogados laboralistas y un administrativo en el número 55 de la calle Atocha de Madrid. Tras lograr esquivar las dos primeras citaciones, González Pacheco acudió a los juzgados el 8 de junio. “Visiblemente nervioso”, como señalaron las crónicas de la época, el expolicía declaró, en contradicción con lo que señalaban los acusados, que no conocía ni era amigo de ninguno de ellos y que tampoco se había reunido con los investigados, a pesar de que la acusación había presentado datos concretos de dichos encuentros.

Ante las contradicciones existentes, que giraban alrededor de la supuesta amistad entre el agente y el acusado y de los posibles contactos mantenidos en la Dirección General de Seguridad, González Pacheco fue sometido a mediados de julio a un careo con Fernández Cerrá y Gloria Herguedas, otra de las imputadas en el caso. El expolicía, que por aquel entonces ya había sido condecorado en dos ocasiones, llegó al hospital penitenciario de la cárcel de Carabanchel, el lugar designado para practicar la diligencia, acompañado de varios de sus colegas de brigada. De nuevo, el exagente de la Político-Social negó cualquier relación de amistad con Fernández Cerrá, mientras el acusado seguía insistiendo en ella.

Durante esos dos intensos meses, sus compañeros se volcaron decididamente con González Pacheco. Así, el 3 de julio de 1979, un centenar de funcionarios del Cuerpo Superior de Policía ofrecieron a Billy el Niño una cena-homenaje que fue calificada de “acto íntimo y corporativo”, en un hotel del centro de Madrid para mostrar su solidaridad con los compañeros “que actúan abnegadamente” pero que sufren “la incomprensión y la inquina”, según publicó la agencia EFE un día después. Al término del encuentro, señalaba el teletipo, González Pacheco afirmó que no sentía “otra preocupación que ser un buen policía” e impedir que “estén en la calle los delincuentes, terroristas y asesinos”. Y, por supuesto, aseveró que no pensaba dimitir “porque se le ataque o injurie”. Una posición que mantuvo unos días después en una entrevista en la revista Tribuna Policial, una amable conversación con la que se intentó blanquear su imagen.

Los asistentes

A la cena-homenaje acudieron pesos pesados del estamento policial. Allí estaba el comisario general de Información, Manuel Ballesteros, el mismo que pocos meses después depuraría a Billy el Niño de la lucha antiterrorista con el objetivo de mejorar la imagen de la brigada. Fallecido en 2008, Ballesteros comenzó en la Político-Social, pero su ascenso meteórico se produjo durante la Transición. En 1979, se hizo cargo de Información en sustitución del temido Roberto Conesa, un puesto que ocupó hasta 1981, cuando presentó su dimisión después de que se decretara prisión preventiva para cinco policías que participaron en los interrogatorios Joxe Arregi, muerto como consecuencia de los malos tratos sufridos en comisaría. A pesar de ello, y de haber sido acusado de torturas durante la dictadura, Ballesteros siguió ocupando puestos relevantes durante su carrera policial: jefe de Contraterrorismo, de Operaciones Especiales o director del Gabinete de Información de Interior.

Al acto también asistió el jefe de la Brigada Operativa, que por aquel entonces era Manuel Gómez Sandoval. Crecido también en el seno de la Político-Social, este policía, fallecido en 1986, comenzó su andadura como jefe del grupo de estudiantes, encargado de reprimir los movimientos universitarios, según consta en un amplio reportaje del diario El País. Como Billy el Niño, Gómez Sandoval fue condecorado en 1977 por el ministro Rodolfo Martín Villa con la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo y no tardó en hacerse un nombre en la Brigada Central de Información, de la que fue removido para entrar a formar parte de la denominada Brigada Antigolpe. Sobre Gómez Sandoval pesa también la sombra de la tortura. En junio de 2017, un exmiembro de la Liga Comunista Revolucionaria lo incluyó, junto a González Pacheco y otro viejo agente de la Político-Social, en una querella interpuesta por torturas sufridas durante la dictadura.

Por último, acudió a la cita el entonces presidente de la Asociación Profesional de Funcionarios del Cuerpo Superior de Policía (Apfcsp), Carlos Cabrerizo Rica. Legalizado en 1978, y controlado desde un primer momento por antiguos agentes muy vinculados a la Político-Social, el colectivo se fue haciendo fuerte poco a poco, aglutinando a gran parte de los comisarios principales, comisarios, subcomisarios e inspectores de primera, segunda y tercera. Desde el primer momento, Cabrerizo destacó como su presidente nacional. Sin embargo, la crisis abierta a finales de ese año tras el fracaso en el intento de negociar reivindicaciones profesionales terminó provocando su salida de la presidencia del sindicato. Tras esto, poco más se ha sabido sobre su trayectoria. Lo último, que en 1983 fue relevado de su cargo como comisario jefe de San Sebastián y enviado a Marbella como consecuencia del tratamiento dado a los secuestros de Orbegozo y Echevarría.
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ValladolidActualizado:
La Consejería de Educación de la Junta incorporará unidades didácticas sobre la Memoria Histórica que, de forma provisional, formarán parte de los planes de estudio de cuarto de la ESO y de segundo de Bachillerato. Dicho material será elaborado por los técnicos de Educación en colaboración con el Consejo Asesor de la Memoria Histórica, según confirmó su presidente, el exsecretario general de CC.OO, Ángel Hernández.
Hernández, tras la reunión mantenida ayer por el Consejo Asesor de la Memoria Histórica, confirmó que en la misma se presentó el borrador de las unidades didácticas que ha elaborado la Consejería de Educación, documento que servirá de punto de arranque para un grupo de trabajo que se creará con miembros del Consejo Asesor y de la propia Consejería.
En la reunión también se dio el visto bueno al acuerdo de colaboración entre Gobierno y la Junta de Castilla y León para facilitar el acceso a los archivos del Ministerio de Cultura ubicados en las Comunidad, en especial con el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.
En este sentido, Hernández también apuntó que se estudió la posibilidad de llegar a acuerdos similares con otros organismoscomo pueden ser el Ministerio del Interior o el de Defensa, decisión que se tomará en función de las opiniones de los expertos y de los representantes de las asociación de las Memoria Histórica. A su vez, también analizó el reparto de las subvenciones de la Consejería de la Presidencia a las asociaciones de la Memoria Histórica, ayudas que se harán oficiales en los próximos días, informa Ical.
Además, Hernández destacó que el consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, a propuesta del propio Consejo Asesor, aceptó remitir una circular a todos los ayuntamientos y diputaciones provinciales para recordarles que tanto la ley estatal como la autonómica establecen que las entidades locales deben colaborar con las asociaciones a la hora de permitir la exhumación de restos.

El Barranco de la Huesa: Sendero de Memoria de la guerrilla antifranquista en Sierra Morena de Córdoba

http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8128


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RELEVANCIA HISTÓRICO Y SOCIAL

El régimen franquista, nacido y sostenido por la violencia, supuso entre otras cosas el empeño por hacer desaparecer la identidad, los valores y el propio recuerdo histórico de los vencidos, yendo así más allá del propio exterminio físico: así pasaron de resistentes contra el ilegal golpe de estado a rebeldes, de patriotas antifascistas a vendidos a conspiradores extranjeros…y, tras la guerra civil, de guerrilleros antifranquistas a bandidos y delincuentes, para designar a los miles de hombres y mujeres que se atrevieron a mantener la lucha armada por la legalidad republicana, en los oscuros años de la posguerra.

Esta inmensa labor de ocultación y propaganda, sostenida durante 40 años, fue especialmente intensa para negar la existencia y el sentido de la guerrilla antifranquista, ya que la dictadura no podía aceptar que siguiera existiendo una oposición armada prorrepublicana ni su incapacidad para terminar con ella. A pesar de la extrema violencia ejercida por las fuerzas armadas del régimen, durante más de una década, de 1939 a 1951, un pequeño ejército que se aproximaba a las 10.000 guerrilleros, apoyado por un número mucho mayor de enlaces, se enfrentó a lo largo y ancho de la geografía española al régimen de Franco, constituyendo, en palabras del historiador Paul Preston, la mayor amenaza efectiva para la estabilidad y la continuidad de la dictadura.

En este contexto general, Sierra Morena de Córdoba y Villaviciosa ocupó un lugar protagonista en la lucha guerrillera, tanto por las condiciones naturales del territorio, quebrado por montes y barrancos con abundante cubierta vegetal y refugios rocosos, como por la distribución del hábitat humano, formado por rancheros, aparceros y pastores dispersos y aislados, que eran el apoyo y el sustento de la gente de la sierra, como se denominaba popularmente a la guerrilla. A esto tenemos que añadir la represión (comenzando por los alcaldes republicanos de Córdoba y Villaviciosa, Manuel Sánchez Badajoz y Fernando Muñoz Carretero, fusilados en Córdoba) y la exclusión social y laboral que, como en tantos otros pueblos y ciudades andaluzas, convirtió la posguerra en un infierno para los vencidos, lo que llevó a un número significativo de vecinos a huir y refugiarse en la sierra, dando lugar posteriormente a la resistencia armada y organizada. Entre otros guerrilleros que desarrollaron un papel clave durante años por su profundo conocimiento del terreno, recordamos a los cinco hermanos Martín Benítez (Cándido, José, Julián, Rodrigo y Florencio), naturales de Villanueva del Duque pero vecinos de Villaviciosa, que huyeron del pueblo en 1946; a José Ramos “Ramillos”; a José Molina Girona y su primo Juan Molina Ruiz; a Miguel García Vázquez y Benito Gómez García. A estos tenemos que añadir los enlaces anónimos, muchos de los cuales perdieron su vida a manos de la Guardia Civil, sobre todo a partir de 1947, con la promulgación de la Ley de Represión del bandidaje y el terrorismo, que abrió el llamado trienio del terror. El primer enlace fusilado en Villaviciosa a finales de 1946 fue Fernando Chacón Benito, en el mismo cementerio.

Durante años, las sierra de Córdoba y Villaviciosa ocultaron el desigual enfrentamiento entre los últimos defensores armados de la República y las fuerzas represivas de la dictadura franquista, tras la constitución en 1945 de la Tercera Agrupación Guerrillera, que operaba en todo el norte de la provincia de Córdoba. Decenas de guerrilleros, enlaces y simples campesinos considerados sospechosos murieron en enfrentamientos o asesinados por las fuerzas del régimen, y también cayeron en número mucho menor algunos guardias civiles y guardas de fincas a manos de la propia guerrilla.

Uno de los episodios más representativos de lo que supuso esta lucha en el conjunto del territorio andaluz, fue el cerco y la muerte por fuerzas de la guardia civil, en el barranco de la Huesa durante la madrugada del once de junio de 1947, de cinco destacados miembros de la guerrilla, que constituían el llamado Estado Mayor de la Tercera Agrupación guerrillera. Este suceso presenta una serie de rasgos que lo convierten en una especie de paradigma respecto al comportamiento de los vencedores y la suerte de los vencidos: el ejercicio de una estrategia casi colonial de ocupación del territorio en los días anteriores a la matanza; el fomento de la delación y la traición entre los miembros más débiles de la resistencia; el uso desproporcionado de la fuerza antiinsurgente vendiendo como acción de guerra lo que más bien fue una cacería de cinco hombres y una mujer; el fuerte impacto social que este hecho tuvo en toda la zona por la relevancia política y el peso social de los asesinados; los usos brutales –incluyendo prácticas inhumanas como la exposición y vejación pública de los cadáveres- para atemorizar a los habitantes de los pueblos próximos y destruir cualquier ánimo de resistencia; el intento de desprestigio de la memoria de los guerrilleros, que incluía la humillación y marginación de sus familiares, junto con el destierro programado de la memoria colectiva de la tragedia de la Huesa, de modo que el mismo topónimo pasó a convertirse en un término desconocido para la gran mayoría de ciudadanos cordobeses. Por último, no olvidemos la relevancia que desde el punto de vista estrictamente histórico tuvo la caída del Estado Mayor de la tercera agrupación guerrillera, ya que marcó el comienzo del fin de la lucha armada en buena parte de Andalucía Occidental, y puso en evidencia para las fuerzas represoras –también para los que aun creían en la posibilidad de provocar la caída del régimen mediante la subversión armada- la vulnerabilidad creciente de la guerrilla, sin apenas ayuda exterior y condenada al aislamiento de las bases rurales por la tremenda represión sobre enlaces o meros sospechosos de simpatía pasiva.

En el barranco de la Huesa murieron Julián Caballero Vacas, ex alcalde comunista de Villanueva de Córdoba con el Frente Popular y conocido líder obrero; a su lado cayó Mª Josefa López Garrido, maestra y expresidenta de las Mujeres Antifascistas durante la guerra civil; Melchor Ranchal Risquer, incorporado en 1945 desde la lucha clandestina en Córdoba capital; Ángel Moreno, incorporado en 1946 cuando se descubrió que su taberna era punto de encuentro de opositores al régimen; y el practicante Librado Pérez. También fueron detenidos y encarcelados en la acción miembros de la familia Cobos Reina, pequeños arrendatarios que vivían en un chozo de media pared en el barranco y actuaban como enlaces de la partida. Tras ser expuestos todos los cadáveres en la plaza del pueblo y vejados públicamente por falangistas y adictos al régimen, fueron enterrados en el cementerio de Villaviciosa Melchor Ranchal y Librado Pérez.

Estos hechos deben formar parte de la memoria colectiva de los andaluces, como parte de la Memoria Democrática que se empeña en recuperar el relato veraz de lo que ocurrió durante la larga dictadura franquista, y en reparar la memoria de los que lucharon y sucumbieron en defensa de las libertades perdidas y por los valores de igualdad y justicia que hoy vuelven a estar amenazados. Para ello el Foro por la Memoria de Córdoba junto con el Ayuntamiento de la ciudad promovió la señalización de un itinerario histórico y medioambiental que presenta e integra el relato de la resistencia y la vida de la guerrilla antifranquista, junto con información sobre el medio natural, los valores paisajísticos, los trabajos y las formas de vida que conformaron el marco vital y el tejido social que hizo posible la existencia de la guerrilla durante mas de una década.

LOCALIZACIÓN ESPACIAL Y SEÑALIZACIÓN

La Umbría de la Huesa se encuentra situada al sur del término municipal de Villaviciosa de Córdoba, dentro de la finca El Olivarejo, de titularidad pública. Forma parte de la gran unidad morfogeológica y paisajística de Sierra Morena Central, y se artícula como un alargado barranco excavado por el arroyo de la Huesa, tributario por la margen derecha del rio Guadiato, formando parte por tanto de la cuenca media de este afluente del Guadalquivir.

Hay dos formas de llegar en vehículo a la zona de la Huesa. Una, desde Córdoba, por la carretera de Santa María de Trassierra (CV-21), pasando Puerto Artafi y el Puente de los Boquerones, hasta llegar tras una fuerte subida a la explanada conocida como Llano del Olivarejo, donde podemos aparcar perfectamente. Al mismo llano se llega desde el Norte-Noroeste, partiendo de Posadas o de Villaviciosa a través de la carretera que une ambos pueblos (C-411) hasta el cruce con la ya mencionada CV-21, muy cerca del puente que salva el río de la Cabrilla, que discurre hacia el embalse de la Breña. Desde este balcón natural puede observarse en su totalidad la Umbría de la Huesa, escenario del cerco y de la muerte de casi todos los componentes del Estado Mayor de la Tercera Agrupación Guerrillera.

El sendero se adentra en el territorio serrano que habitó la guerrilla, proporcionando información mediante una serie de paneles y atriles sobre las relaciones que establecieron los hombres de la sierra con el espacio natural y sus habitantes, pastores, arrieros, rancheros, guardas, aparceros y aceituneros. El panel de inicio se encuentra en la plaza de la aldea de Trassierra, dedicado a ofrecer una visión de conjunto del itinerario y algunos rasgos biográficos de Julián Caballero Vacas. El sendero continúa junto a la estrecha vía que sale del pueblo para llegar a Puerto Artafi, donde se encuentra el segundo panel de la ruta que explica el papel que jugaban los pasos de montaña en la vida guerrillera. A partir de este punto el sendero se bifurca en un ramal pensado para senderistas que transcurre a través de un esplendido bosque hacia el rio Guadiato, y otro que desciende por la carretera buscando la desembocadura del arroyo de la Huesa que da nombre al barranco. A lo largo del doble recorrido, paneles y atriles ofrecen con textos e imágenes rasgos de la vida cotidiana de los guerrilleros. Así, el tercer panel “Rancheros y guerrilleros” se ocupa de la relación de estos con el bosque mediterráneo como recurso y espacio habitable. El siguiente “Barranco de la Huesa” ofrece una panorámica del lugar en que tuvo lugar el cerco y la muerte del grupo guerrillero. El cuarto panel “Pastores, olivareros, guerrilleros” muestra una sierra habitada y productiva donde los guerrilleros transitaban por una densa red viaria abierta. El itinerario concluye con el panel “Puente de los Boquerones”, que describe la presencia guerrillera en el valle del Guadiato.

Publicado en el Nº 319 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2018

El International Tracing Service (ITS) es un gigantesco archivo sobre las víctimas de la segunda guerra mundial, con sede en Alemania.

https://www.facebook.com/groups/117952904888243/permalink/2487705507912959/


Antonio Munoz-Sanchez
El International Tracing Service (ITS) es un gigantesco archivo sobre las víctimas de la segunda guerra mundial, con sede en Alemania. Conserva objetos personales de 70 espanoles deportados a campos de concentracion o trabajadores forzados, como este reloj de Gabriel Álvarez. El ITS quiere entregar estos objetos a los familiares, y pide ayuda para encontrarlos. DIFUNDID. https://digitalcollections.its-arolsen.org/010209/name…

Un enlace y un vídeo. A.R.D.F ASOCIACIÓN POR LA RECUPERACIÓN DE LOS DESAPARECIDOS EN EL FRANQUISMO.


Ver el Vídeo -y compartir la solicitud a la Unión Europea

Hola amigas/os.
Os dejamos los siguientes enlaces.
El primero es para apoyéis la iniciativa y compartáis también:
 – PORQUÉ NO SE AYUDA A LAS EXHUMACIONES y A LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO DESDE EUROPA?, y otras cuestiones.

Y el segundo enlace, es para que disfrutéis viendo el documental de la sexta fosa común exhumada por la ARDF DESAPARECIDOS en julio de 2018:
EXHUMACIONES GALICIA 2018 - VILARRASO-ARANGA-A CORUÑA
 UF 6 - FOSA EXHUMADA Nº 6.
 10 FOSAS EXHUMADS - 21 ASESINADOS RECUPERADOS.



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