divendres, 11 de maig de 2018

'Experimento Stuka': los bombardeos de precisión que Hitler ensayó en la Guerra Civil española



https://www.eldiario.es/cultura/cine/bombardeos-precision-Hitler-Guerra-Civil_0_769923390.html


Cuando la historia se escribe en tiempos de dictadura, el relato se hace al gusto del régimen. Y a la vista está, según muestran Pepe Andreu y Rafa Molés en su documental Experimento Stuka, que a las dictaduras también les gustan los relatos absurdos, por muy grotescos que sean.

Así, en el pequeño municipio valenciano de Benassal, hasta hace muy poco, el único monumento que existía a una víctima de la Guerra Civil española era el dedicado a un soldado alemán. Alfred Simon se llamaba el militar. Era un integrante de la legión Cóndor, enviada a España por Hitler para ayudar a Franco en la Guerra Civil.
A Simon se le tenía por un héroe que había muerto tratando de desactivar una bomba en Benassal. Sin embargo, honrar su memoria era una herencia de la historia falseada por el franquismo. En realidad, Simon murió desactivando una bomba que la propia Legión Cóndor había lanzado en ese pueblo del Alto Maestrazgo en unos misteriosos bombardeos ocurridos en la primavera de 1938 sobre cuatro pueblos de esa comarca. Costaron la vida a más de 40 personas en Albocàsser, Ares del Maestrat, Benassal y Vilar de Canes, los pueblos atacados.
Experimento Stuka, un documental estrenado hace unos días en el festival internacional Docs València, cuenta la historia de lo realmente ocurrido en esos ataques, una verdad revelada gracias al trabajo del Grupo de Recuperación de la Memoria Histórica de Benassal y del docente e investigador Óscar Vives. Fue el afán por saber de Vives, profesor de Física en la Universidad de Valencia que perdió a tres miembros de su familia en los ataques a Benassal, lo que llevó a descubrir los verdaderos motivos de esos bombardeos. Vives encontró la clave en documentos de la Alemania nazi guardados en un archivo militar de Friburgo.
"La historia estaba en un nivel de absurdo absoluto", cuenta Rafa Molés, co-director del largometraje Experimento Stuka. "Se le hizo un monumento porque vino a ayudarnos y porque perdió su vida intentando ayudarnos, intentando que la bomba no afectara al pueblo", abunda. Esa era la historia oficial hasta que las investigaciones de Vives y compañía dieron con los documentos de Friburgo que señalaban que en realidad "el soldado de la Legión Cóndor había muerto por una bomba que los propios alemanes habían lanzado".
Vives encontró en el archivo militar de esa ciudad alemana una detallada descripción de aquellos bombardeos. Durante ochenta años los ataques habían sido un misterio porque, entre otras cosas, nadie había dado con esa documentación. Además, los municipios atacados estaban desprovistos de importancia estratégica. Allí no había soldados. Eran pueblos del interior de Castelló en zona republicana que vivían de trabajar el campo y del ganado.
Los lugareños llegan a describir una de esas poblaciones como "un pueblo de no más de tres calles". Es más, en esos ataques se tuvieron siempre como objetivos las iglesias y las casas del centro, "zonas donde vivía la gente con más dinero", según Molés. Esa era la población más afín a la causa de los golpistas. 
Que aquellos fueran los objetivos de los bombardeos dio lugar a que se considerara responsables de los ataques al bando republicano. A lo ocurrido en Albocàsser, donde una docena de bombas dejaron seis muertos y muchos hogares deshechos, la propaganda del bando sublevado se referiría en sus publicaciones como "las ruinas que dejaron los rojos". Mentira. Franco y los suyos atribuyeron aquellos destrozos al bando republicano sin saber que fueron resultado de las experimentaciones armamentísticas alemanas en España.
La presencia de la Legión Cóndor brindó la oportunidad a la Alemania nazi de innovar y desarrollar el avión Junker 87, un bombardero de precisión más conocido como Stuka. Este modelo no habría existido de no ser por el apoyo aéreo que en su día los nazis prestaron al bando sublevado.

Bombas de 500 kilos contra población civil

"Al llegar a España, los alemanes se dan cuenta de que pueden experimentar. Tienen un prototipo de un avión que necesitan probar [el Stuka, ndlr.], en especial para destruir los edificios más robustos como casas e iglesias, y por eso se eligen esos cuatro pueblos", expone Rafa Molés. En su funcionamiento, los Stuka se lanzan desde gran altura sobre su objetivo para poder liberar una bomba que acierta sobre un objetivo muy preciso. "Originalmente se planea que esos aviones sirvan para cortar carreteras, vías de tren, puentes, destruir baterías antiaéreas, siempre algo muy concreto", aclara Molés.
Los bombardeos del Alto Mestrazgo "ocurren en mayo del 38, cuando el avión hace apenas un mes que ha llegado a España, desmontado y escondido, mientras que la Guerra Civil está muy avanzada - apenas duraría un año más - y los alemanes se temen que puedan enviarlos a casa porque quizá Franco ya no los necesite para acabar la guerra", incide el responsable de Experimento Stuka.
Él entiende que hubo prisa entre los militares alemanes para desarrollar sus experimentos con los Stuka. De ahí que decidieran, por ejemplo, probarlos con bombas de 500 kilos en lugar de 250 kilos para los que se supone estaban diseñados. En consecuencia, también decidieron prescindir en esos ataques del copiloto, "el que maneja la ametralladora del avión", según Molés. Albocàsser, Ares del Maestrat, Benassal y Vilar de Canes eran, además, objetivos muy fáciles. No había presencia del enemigo por la que preocuparse y estaban muy cerca del aeródromo de la Sénia, una base de la Legión Cóndor.
Dos soldados en el documental de Pepe Andreu y Rafa Molés
Dos soldados en el documental de Pepe Andreu y Rafa Molés
Los bombardeos se hicieron de espaldas a Franco, según da a entender Molés. "En el momento de los bombardeos Franco sabe que va a ganar la guerra y que tendrá que lidiar con las potencias internacionales, no quiere mala prensa y eso influye en el secretismo con el que los alemanes llevan a cabo esta operación", explica el codirector de Experimento Stuka. Alude a la "mala fama" que acarreó a Franco un bombardeo como el de Gernika, un tipo de ataque aéreo sobre población civil donde se apostó por la destrucción total de la ciudad. 

Los Stuka, herramientas de Hitler 

Después de aquel bombardeo del 26 de abril de 1937 que inmortalizara brillantemente Pablo Picasso, "Franco dio una orden explícita para que no se hiciera más este tipo de bombardeos", recuerda Molés. 
Tras la destrucción de Gernika, "Franco llegó a pedir en abril de 1938 que la Legión Cóndor dejara de bombardear a población civil, incluso si se nombraba a un pueblo, ordenaban que no se bombardeara el centro, sino alrededor". Sin embargo, el barón Wolfram von Richthofen, responsable de la Legión Cóndor tenía otros planes de desarrollo armamentístico. Y los ejecutó a costa de los habitantes de Albocàsser, Ares del Maestrat, Benassal y Vilar de Canes.
"La efectividad de los aviones probada en España es tal que luego se fabricarían miles y miles de esos aparatos. Hitler los utilizó especialmente en la primera mitad de la II Guerra Mundial. El experimento les fue bien", mantiene Molés. No se puede decir lo mismo del relato impuesto por el franquismo sobre lo ocurrido en Albocàsser, Ares del Maestrat, Benassal y Vilar de Canes. 
Gracias a las investigaciones de Vives y compañía, narradas en el acertado documental de Pepe Andreu y Rafa Molés, ahora en Benassal ha dejado de existir el memorial dedicado a Alfred Simon, el soldado de la Legión Cóndor muerto. "Ese monumento al verdugo ya no existe, ahora lo hay para todas las víctimas reales de los bombardeos, ya fueran de izquierdas o de derechas", concluye Molés.

dijous, 10 de maig de 2018

Campaña de recogida de fondos para exhumaciones. A.R.D.F ASOCIACIÓN POR LA RECUPERACIÓN DE LOS DESAPARECIDOS EN EL FRANQUISMO



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CAMPAÑA DE AYUDAS PARA EXHUMACIONES EN JULIO 2018 GALICIA

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Somos demócratas, aprendimos de ellos, sí, de los que vamos a recuperar para sus familiares, de las VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO, en este caso gallegas, en las provincias de A Coruña y de Lugo, interviniendo en Vilarraso, la fosa común más grande de Aranga.

Las víctimas del franquismo necesitan tu ayuda – LA HORA DE LA DIGNIDAD GALLEGA

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CONVOCATORIA

Informamos que el próximo día 2 de julio de 2018, empezaremos con los trabajos de exhumación de varias fosas comunes en Galicia.

Estas fosas suman al menos 55 víctimas según las investigaciones, entre ellas tres maquis muy conocidos en Fervenzas por su resistencia y valentía, un alcalde socialista, una maestra republicana, un peón Caminero, un trabajador de Espasa Calpe, .....

Hemos lanzado un mensaje de solicitud de colaboración y ayudas, y es por ello que me gustaría pediros vuestra colaboración.

Puedes donar colaborando y/o difundirlo entre tus amistades, redes sociales, asociaciones, etc...

Es un acto de justicia devolver la identidad a estas personas y poder reunirlos con sus familiares (algunos muy mayores).

Puedes colaborar en este número de cuenta: 
ES1214910001273000101731

¡Salud y memoria democrática!

Fotografías de:

Mercedes Romero Abella, torturada, violada (le cortaron los pechos antes de asesinarla). Dejó dos hijos que todavía viven y quieren recuperar a su madre, quien fue maestra de escuela. Identificada el 12 – 02-1937.http://ardfdesaparecidos.com/represionenarangaregistrocivil.htm


 El Maqui José Doldan Don. Asesinado por la guardia Civil el 26-06-1946. Se halla en el cementerio de Fervenzas




El Maqui Marcelino Rodríguez Fernández. Asesinado por la guardia Civil el 26-06-1946. Se halla en el cementerio de Fervenzas

El Maqui Lisardo Freijo López (alias Teniente Freijo). Asesinado por la guardia Civil el 26-06-1946. Se halla en el cementerio de Fervenzas



José González Ledo, represaliado, asesinado con acta de defunción del 12-10-1936. Se halla en el cementerio de Vilarraso.


Marrofer.







Descubren el brutal experimento secreto que los nazis perpetraron en España a espaldas de Franco (dice ABC).


http://www.abc.es/historia/abci-descubren-brutal-experimento-secreto-nazis-perpetraron-espana-espaldas-franco-201805091348_noticia.html




La productora española «SUICAfilms» presenta un documental en el que desvela que la «Luftwaffe» bombardeó cuatro pueblos de Castellón para probar sus nuevos bombarderos en picado, los Junker Ju 87


Actualizado:


A pesar de que terminó de perfeccionarse en 1939, el Junkers Ju 87 (más conocido como Stuka) estuvo en servicio hasta los últimos años de la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de un lustro, sus alas de gaviota invertidas surcaron desde los cielos del Canal de la Manchadurante el bombardeo de Dunkerque, hasta las gélidas estepas rusas en las primeras jornadas de la Operación Barbarroja. Su producción fue masiva: de 5.700 a 6.500 aparatos. Y con razón, pues fue el primer bombardero germano capaz de lanzarse en picado y arrojar un gigantesco explosivo de 500 kilos contra las pequeñas posiciones enemigas imposibles de abatir. Fue, en definitiva, un ángel y un diablo.
Hasta ahora, el Junkers Ju 87 era más alemán que la Puerta de Brandenburgo. Sin embargo, el equipo de la productora «SUICAfilms» ha descubierto que su historia está íntimamente ligada a nuestro país. Y es que, como han desvelado en un nuevo documental llamado «Experimento Stuka» (estrenado el pasado jueves), este bombardero en picado fue probado, por primera vez, sobre cuatro pequeños pueblos de Castellón allá por mayo de 1938. Todo ello, en un test secreto (Franco lo desconocía) y sumamente triste que terminó con 38 españoles fallecidos.
Los cuatro pueblos condenados por los nazis fueron BenassalAlbocàsserAres del Maestre y Vilar de Canes. Aquellos bombardeos se perpetratron en contra de las órdenes de Franco, quien había especificado por escrito que no quería más ataques sobre población civil. Desde entonces, uno y otro bando se arrojaron las culpas de aquel triste suceso. Para los republicanos, los franquistas habían dejado caer sus explosivos sobre personas indefensas que permanecían al margen de la guerra. Para los nacionales, sus enemigos habían cometido una tropelía sin ninguna razón. Tras ellos, no obstante, se hallaba la sombra del águila germana.


Legión Cóndor

La ayuda de la Alemania nazi al franquismo se materializó poco después del levantamiento del 18 de julio de 1936. Y lo hizo a pesar de que, cuando Adolf Hitler escuchó a los emisarios españoles afirmar que habían comenzado la contienda sin contar con aviones de transporte ni cazas, no pudo evitar espetarles con desprecio la siguiente crítica: «Esta no es forma de comenzar una guerra». Sin embargo, el pavor que sentía el «Führer» ante la idea de que «los volcheviques» se hiciesen con el poder en la Península y extendiesen sus tentáculos por Francia en los años siguientes, le terminó convenciendo. ¿Qué eran unos pocos aeroplanos a cambio de contener a la marea comunista?
El mismo Hitler así lo dejó claro en una misiva que envió al embajador alemán en Londres, Joachim von Ribbentrop. «Alemania no debe bajo ninguna circunstancia aceptar una España comunista. Como nacionalsocialistas tenemos el deber de hacer todo lo posible para evitarlo (...). Si realmente logran crear una España comunista, entonces, tal como está la situación en Francia, será sólo cuestión de poco tiempo el triunfo del bolchevismo en este país, y en ese caso ya puede Alemania “despedirse”. Enclavados entre un poderoso bloque soviético al Este y un fuerte bloque comunista hispano-francés al Oeste, apenas podríamos defendernos si a Moscú se le ocurriese marchar contra Alemania».

La Legión Cóndor, escuchando las palabras de Hitler tras volver de España
La Legión Cóndor, escuchando las palabras de Hitler tras volver de España-ABC

Con esta premisa, en la noche del 25 de julio se tomó al determinación de ayudar al general Franco. Aunque, tras aquella 'razón oficialísima' había otra menos popular, pero sumamente interesante: la necesidad de poner a prueba sobre el terreno la nueva «Luftwaffe» reorganizada en 1935, poco después de la llegada de los nazis a la poltrona.
Así lo explicó Hermann Göring (jefe de esta nueva arma) durante su declaración en los Juicios de Núremberg: «Envié allí [a España] gran parte de mi flota de transporte y una serie de comandos de prueba de mis aviones de caza, bombarderos y cañones antiaéreos, teniendo así oportunidad de comprobar sobre el terreno si el material había sido elaborado debidamente»
El resultado de todos estos mensajes fue la llegada paulatina a España de la futura Legión Cóndor germana (fundada oficialmente el 30 de octubre de ese mismo año). Un contingente formado en principio por aviones pero que, al poco, introdujo también a los pilotos de la esvástica debido a que los franquistas no andaban muy versados aún en el manejo de aeroplanos. «En el otoño de 1936 ya había 146 aviones alemanes en España, organizados en dos formaciones: la Gruppe Eberhardt (con aviones He-51) y la Gruppe Moreau (20 Ju-52 y 2 He-70F para reconocimiento aéreo). En este momento, Hitler otorgó un status más regular a estas fuerzas que después constituirían la Legión Cóndor», explica Laura Ramírez en «La Legión Cóndor desde varias perspectivas».

Stukas en España

En principio, la Legión Cóndor tenía órdenes de no atacar por propia voluntad a los republicanos, pero esta directiva no tardó en ser tirada a la basura. Al fin y al cabo, era una norma imposible de cumplir para unos mandos que ansiaban poner a prueba sus nuevos juguetes antes de la contienda mundial que se avecinaba. Así quedó claro, por ejemplo, el 26 de abril de 1937, día en que los bombarderos nazis dejaron caer sus explosivos sobre la ciudad de Guernica de la mano de Wolfram von Richthofen (a las órdenes de este contingente internacional y famoso por ser el primo del «Barón Rojo»).
Pero, además de los míticos (y más populares) He-51 y Ju-52, Hitler también envió a España su nueva arma secreta: el primer prototipo del bombardero en picado Junker Ju-87. Así lo desvela la reputada editorial «Osprey» en su libro «El bombardero en picado Junker Ju 87 Stuka»: «En un posterior envío de material en noviembre [de 1936], se incluyó un contenedor que se trasladó a Tablada para su ensamblaje, y cuyo contenido se mantuvo en el más absoluto secreto. Se trataba de un único aparato sacado de la cadena de montaje de preproducción del Ju-87A-0». Aquella era el arma secreta de Adolf Hitler.

Primera versión del Stuka (A)
Primera versión del Stuka (A)-SUICAFILMS

«[A aquel primer Stuka] se le asignó el número militar de serie 29-I y, pilotado por el Unoff Hermann Beuer, quedó adscrito al VJ/88, la Staffel experimental del ala de caza de la Legión Cóndor», se desvela en la obra de «Osprey». Al parecer, este aeroplano seguía en Vitoria unos cinco meses después pero, «siempre rodeado del más absoluto secreto, se supone que fue embarcado de vuelta al Reich». Quizá aquel prototipo era demasiado joven todavía para surcar los cielos.
Sin embargo, poco después arribó a nuestro país un nuevo cargamento de Junkers Ju-87 algo más perfeccionados, aunque todavía en fase de pruebas. «A mediados de enero de 1938, tres Ju 87A-1 llegaron a Vitoria, […] se les asignaron los códigos 29-2, 3 y 4». Estos fueron los aeroplanos que, posteriormente, bombardearían en secreto los pueblos de Castellón y que, a la postre, acabarían llevándose al otro mundo a un total de 38 españoles.

Bondades

¿Por qué eran tan letales estos aeroplanos con forma de gaviota? Tal y como explica a ABC el director y guionista de «Experimento Stuka», Rafa Molés, por su innovadora forma de destrozar posiciones enemigas: «Estos aviones eran sumamente útiles porque, lanzándose en picado, podían arrojar una bomba en un punto concreto que cortara una estación o una vía de tren, o destruyera una batería antiaérea».
No le falta razón. El «modus operandi» de este aeroplano era revolucionario para la época: el piloto se lanzaba en vertical contra su objetivo y, cuando estaba lo suficientemente cerca del suelo, dejaba caer un explosivo de 250 kilogramos. La precisión, debido a la cercanía con la tierra, era milimétrica. «Con sus características alas de gaviota invertidas, podían lanzarse casi en vertical a una velocidad de cerca de 600 kilómetros por hora desde una altura de 15.000 pies», afirma Josua Levine en «Dunkerque».
Por si fuera poco, los nazis abrieron camino, con este aeroplano, a la guerra psicológica. «El avión no solo era letal, también aterrorizaba a sus enemigos gracias a unas sirenas que llevaba enganchadas en las ruedas y que sonaban con estruendo cuando se lanzaban en picado. Hacían el mítico sonido que todos tenemos asociado a los bombardeos», explica a ABC el miembro «SUICAfilms».

Wolfram von Richthofen
Wolfram von Richthofen-ABC

En todo caso, el director afirma también que, atendiendo a las investigaciones que han llevado a cabo, los cuatro primeros Stukas que arribaron a nuestra Península carecían de sirenas debido a que eran todavía unos prototipos.
«Los Stukas de Castellón eran una primera versión, el Junker Ju 87-A. Posteriormente hubo muchas versiones más, hasta la W. De esta solo se ensamblaron 4, y uno de ellos tuvo problemas mecánicos y no participó en los ataques. Ya no se construyeron más jamás», determina Molés. Con todo, su pequeño número y las escasas pruebas que hicieron en nuestro país fueron determinantes para el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, pues permitieron conocer sus bondades a los nazis y, en los años venideros, sacar miles de ellos de las cadenas de montaje.

Experimentos secretos

Hasta ahora, poco se sabía de la participación de estos Stukas en la Guerra Civil. Sin embargo, «SUICAfilms» ha logrado sacar a la luz una serie de bombardeos sobre cuatro pueblos de Castellón en los que participaron de forma secreta.
«Uno de los objetivos del experimento era determinar si este avión podía llevar una bomba mucho más grande (500 kilos) de aquella que podía transportar atendiendo a su diseño (250 kilos). Para ello, dejaron en tierra al copiloto y redujeron el combustible. Eso implicaba muchas cosas. Implicaba que necesitaban un campo de pruebas que estuviera cerca de la base y que no tuviera defensas. Y es que, el copiloto era el encargado de manejar la ametralladora del avión. Además, tampoco querían que este caro juguete se pusiese en peligro», señala Molés a ABC.

Bombas usadas en los Stukas
Bombas usadas en los Stukas-SUICAFILMS

Sobre esta base, los mandos alemanes establecieron que lo idóneo era bombardear cuatro pueblos que se hallaban en las cercanías de La Sénia (Tarragona). Una zona en la que residía, allá por mayo de 1938, parte de la Legión Cóndor. «Los Stukas habían llegado un mes y medio antes, y los alemanes tenían miedo de que Alemania se los llevase, así que decidieron probarlos antes», completa el director. Así pues, en mayo se establecieron como objetivos BenassalAlbocàsserAres del Maestre y Vilar de Canes (todos ellos, en Castellón).
«Fue una acción totalmente independiente dentro de los planes de experimentación con aviones dirigidos por Wolfram von Richthofen, el sobrino del "Barón Rojo". En sus diarios, el oficial afirma que va a experimentar con diferentes tácticas y armamentos sobre estos pueblos. Desvela que es un experimento con bombas fraccionarias e incendiarias», señala Molés.

A espaldas de Franco

No obstante, estos ataques planteaban un problema a los germanos: tras la tragedia de Guernica, Francisco Franco había prohibido a los nazis bombardear a la población civil.
«Los alemanes no le hicieron ningún caso. Ellos tenían sus órdenes y se olvidaron de las normas franquistas. Después de investigar, hemos constatado que esta era una práctica habitual. De hecho, los nazis influían en el desarrollo de las operaciones para poder probar sus armas. Solicitaban a los mandos españoles que atacasen una u otra posición atendiendo al terreno que mejor les servía. Intentaron influir en la Guerra Civil en su beneficio, y así se puede ver en los diarios de Wolfram von Richthofen», completa el investigador en declaraciones a ABC.

Junkers Ju 87 Stuka
Junkers Ju 87 Stuka-ABC

Sabedores de que les traería problemas con los mandos franquistas, los nazis camuflaron el ataque y lo llevaron a cabo durante uno de los avances más destacados de la Guerra Civil (en la batalla de Teruel). Mayo se convirtió así en uno de los meses más negros de la contienda. Y es que, ese fue el mes en el que los tres Stukas llegados desde Alemania soltaron su letal carga sobre Castellón y acabaron con la vida de 38 españoles. Hombres, mujeres y niños que, en su mayoría, se habían mantenido ajenos al enfrentamiento y que, en palabras del director, jamás habían visto con sus propios ojos un avión.
Por si fuera poco, estos experimentos incluyeron volar inmuebles en los que se congregaba una gran cantidad de población. «Los nazis necesitaban ver qué destrucción provocaban las bombas en edificios de un tamaño considerable, por eso bombardearon varias iglesias. Sabían que podían destruir una carretera, pero... ¿Y un gran edificio como una iglesia? Tenían que probarlo», completa Molés.

Secreto a voces

Los bombardeos, a pesar de haber acabado con casi cuatro decenas de españoles, no provocaron ninguna controversia en el mando franquista. Y todo ello, a pesar de que los germanos se habían pasado la norma impuesta por Franco por el arco del triunfo.
¿La razón? En palabras de Molés, la clave está en que informaron de aquellos bombardeos de una forma casi clandestina. «No tenemos constancia de que Franco conociera estos bombardeos. Pero es normal. En los informes que se pasaban a diario los notificaron muy sintéticamente. Algo llamativo, porque solían describir de forma extensa todos los ataques que hacían», completa el director.

Destrozos en Albocàsser
Destrozos en Albocàsser-SUICAFILMS

Molés, a su vez, afirma que es más que probable que los mandos franquistas vieran que se habían producido los bombardeos, pero que seguramente los pasaron por alto debido a la poca importancia que los nazis les habían dado en los documentos. «Hemos tenido acceso al informe de la Legión Cóndor en el que se explican estos ataques de forma escueta, y que fueron enviados al estado mayor franquista. En él aparecen los aviones y los nombres de los pueblos», destaca.
Al final, los hechos fueron olvidados con el paso de los meses. «Se creó un misterio histórico. Los republicanos tenían claro que habían sido los franquistas porque estos pueblos estaban dentro de la zona “roja”. Sin embargo, los nacionales afirmaron que no, porque ellos no bombardeaban las iglesias», señala el director de «SUICAfilms». Para los nazis, no obstante, las pruebas fueron todo un éxito, pues les permitieron demostrar que su nuevo Stuka funcionaba a la perfección y que, si la situación así lo requería, podría cargar con una bomba de hasta 500 kilos de peso.

Rafa Molés: «Los oficiales alemanes despreciaban a Franco»

1-¿Cómo se enteraron de estos experimentos?
La noticia nos llegó a través de un vecino de Benassal que había recopilado mucha documentación del hecho, Óscar Beltrán. A él, la pista se la había dado el famoso Antony Beevor, quien habla de pasada en uno de sus libros sobre los bombardeos en España de tres Stukas. En su obra, el autor solo hace un bosquejo en apenas una línea del suceso y no entra a fondo en el tema, pero sí hace referencia a una carpeta ubicada en los archivos de Friburgo de la que extrajo la información. Este vecino fue a buscarla y, en ella, halló mucha información sobre el ataque, que Beevor incluye en la batalla de Teruel.
2-¿Él ya había investigado por su cuenta?
Unió los datos, empezó a preguntar a los testigos que todavía quedaban vivos, y descubrió que los alemanes habían tirado varias bombas. Hasta entonces, él pensaba que el ataque había sido similar al de Guernica. Tras recopilar la información nos llamó, y nosotros comenzamos a investigar con él. Poco a poco, fuimos descubriendo cuándo llegaron los aviones, quiénes les ordenó atacar estos pueblos...
3-¿Han contactado con Beevor para explicarle los resultados de la investigación?
Sí. Cuando nos reunimos con él se quedó un poco tocado, aunque también contento. Tocado porque no había entrado en esta historia y la había pasado por alto, pero alegre porque su trabajo había servido para algo positivo. Con todo, se dio cuenta de que, gracias a él, varios pueblos han podido reconstruir su historia.
4-¿Cuáles fueron sus primeros pasos?
Lo primero que hicimos fue viajar a los cuatro pueblos para buscar supervivientes. Entrevistamos a personas vivas que habían sido testigos presenciales. La mayoría, entre los 84 y los 93 años. Salvamos en imágenes sus testimonios (algunos detallados y otros más difusos debido a la edad). A día de hoy, por desgracia, prácticamente ninguno de ellos está vivo. La mayoría nos ha dejado en este último año. En total entrevistamos a 15 de ellos.

óscar Beltrán, en los archivos
óscar Beltrán, en los archivos-SICAFILMS

5-¿Cómo recordaron aquellos bombardeos?
Muchas de aquellas personas no habían visto un avión en su vida. Uno de los testigos nos dijo que creía que la bomba era un hombre vestido de negro que se había arrojado desde un avión. Otra nos explicó que estaba segura de que habían tirado un saco de trigo para darles comida. Tenían esa sensación de impunidad, creían que la guerra jamás les tocaría.
6-¿Qué pasó tras los bombardeos?
Los mismos oficiales alemanes se hicieron fotografías dentro de los cráteres que habían producido los Stukas para dejar clara la destrucción que podían hacer. Tenemos muchas de ellas, así como de los soldados de la Legión Cóndor en La Sénia.
7-¿Qué se puede ver en esas imágenes?
A los alemanes tomando el sol, haciendo fiestas en el pueblo, pasando el tiempo con prostitutas... Es curioso. Los soldados venían a España con sus cámaras Leica para hacer fotos y pasarlo bien. Lo cierto es que tenían una buena vida. Atacaban por la mañana, tenían una superioridad aérea brutal, les traían su propia marca de cerveza (Beck's)... Todo eso queda claro en las imágenes. En ellas se ve hasta que se bañaban desnudos en el río, algo que no veían bien en los pueblos. Hubo protestas oficiales de los ayuntamientos por ello.
8-¿Se llevaban bien con la población local?
Especialmente con las mujeres. Los soldados venían con unos uniformes llamativos, eran rubios, tenían poco más de 20 años... Eso provocaba que hubiera incursiones amorosas bastante frecuentes. En los partes de los pueblos se alude a estas molestias.
9-Parece que se lo pasaban bien en España...
La realidad es que los soldados de la Legión Cóndor sabían muy poco de la tierra que iban a atacar. Pensaban que venían de fiesta a España, que era una aventurilla, que había mujeres fáciles y que podrían ir a la playa. Al final, vieron que no todo era tan estupendo como creían.

Uno de los supervivientes entrevistados
Uno de los supervivientes entrevistados-SUICAFILMS

10-¿Cómo veían los alemanes de la Legión Cóndor a Franco?
En los diarios de Wolfram von Richthofen, así como de otros tantos oficiales alemanes, hay comentarios despectivos hacia Franco. El mismo pariente del “Barón Rojo” dijo sentir desprecio hacia él. Le veía como un ignorante. Además, también cargó contra la España “perezosa de fiesta y sangría”. Por entonces ya estaba extendida ese estereotipo.
11-¿Qué pasará ahora con «Proyecto Stuka»?

Ahora nos vamos a estrenar la película en Valencia. Ya hemos hecho el primer pase. Estamos contentos, pero se quedó mucha gente en la calle porque se llenó la sala. A final de mes estaremos en DocsBarcelona, otro referente del cine documental. Para septiembre esperamos tener cerrado el estreno en salas de cine. Antes de que acabe el año, además, el documental se estrenará en Televisión Española. También lo ha adquirido la televisión pública de aquí y la TVP canadiense. Pero antes tocan festivales de verano, y luego televisión.