dissabte, 27 de desembre de 2014

La gran evasión asturiana.


http://www.lne.es/asturias/2013/05/19/gran-evasion-asturiana/1414592.html


La exitosa operación protagonizada por cuatro tenientes republicanos de la región en mayo de 1938 para liberar a decenas de prisioneros de un fuerte franquista de la provincia de Granada 

19.05.2013 | 00:00
La gran evasión asturiana
La gran evasión asturiana
Cuatro tenientes asturianos del Ejército republicano protagonizaron en mayo de 1938 una arriesgada operación que finalizó con la liberación de decenas de presos del fuerte franquista de Carchuna, situado a escasos kilómetros de la localidad granadina de Motril. La huida fue vitoreada por sus correligionarios y catalogada como la mayor hazaña de los derrotados en territorio andaluz.
Una famosa película de 1963, «La gran evasión», protagonizada por Steve McQueen, James Garner, Charles Bronson, Richard Attenborough, James Coburn y otros actores y dirigida por John Sturges, relataba la fuga de un numeroso grupo de oficiales ingleses y norteamericanos de un campo de concentración alemán durante la II Guerra Mundial, huida que sólo unos pocos consiguieron culminar con éxito. Nuestra Guerra Civil dio lugar a una fuga masiva de trescientos prisioneros republicanos asturianos de un fuerte situado en territorio franquista, muy lejos de su tierra, en la costa de Granada, operación culminada con total éxito.

La Delegación de Propaganda y Prensa de Madrid publicó el 9 de julio de 1938 un folleto titulado «Fuerte de Carchuna», en el que se relataba esa acción, que pasa por ser la primera y única de un comando en la Guerra Civil española. La protagonizó una treintena de hombres, de los cuales cinco eran asturianos y tenientes del Ejército popular republicano. El máximo responsable de la operación fue el mayor jefe de la 71.ª División, Luis Bárzana, también asturiano, y se saldó con la liberación de 305 soldados republicanos prisioneros en el fuerte de Carchuna, situado en Los Llanos de Calahonda, en la costa granadina, cerca de Motril. «Audacia, organización y disciplina» son las tres características que el mando del XXIII Cuerpo del Ejército de la España republicana destacó de esta acción. Los prisioneros liberados eran miembros del Ejército republicano del Norte, asturianos en su inmensa mayoría, que habían sido apresados tras el fin de la guerra en el Norte.

El fuerte de Carchuna se encuentra a unos cien metros de la costa y su guarnición estaba formada por un alférez, varios sargentos y veintitantos soldados. Los prisioneros eran empleados en la construcción de un campo de aviación y una carretera militar. El trabajo era muy duro y las condiciones de vida en el fuerte acentuaban la penuria que padecían los prisioneros. Además, algunos habían dado identidades falsas y empezaban a llegar inspecciones para reconocer si alguno había desempeñado algún cargo de responsabilidad.

Las líneas republicanas estaban muy cerca y cuatro de los asturianos presos tomaron la decisión de escapar con la idea de volver para liberar al resto de los compañeros. Tras muchas charlas, cuatro hombres, Joaquín Fernández Canga, de Sama de Langreo y 22 años, Secundino Álvarez Torres, también de Sama y 25 años, Esteban Alonso García, de 23, y Cándido López Muriel, de 23, todos tenientes del Ejército republicano del Norte, tomaron la decisión de llevar a cabo la fuga. Si lograban alcanzar las líneas republicanas, desde éstas se dispararían tres cañonazos para dar cuenta de su éxito.

Joaquín Fernández Canga fue uno de los más dinámicos de todos. En las salidas al trabajo en el campo observaba el terreno y lo dibujaba, buscando el mejor camino por el que tenían que evadirse. Cada uno de ellos dormía en una nave distinta y tras poner al corriente a los vecinos del dormitorio y calmar las ansias y los ímpetus de muchos de unirse a la fuga, fijaron la tarde del 19 de mayo de 1938 para escapar. A las seis de la tarde, sin armas de ningún tipo, emprendieron la fuga. Caminaron primero en dirección contraria al frente republicano, para posteriormente, descalzos, retomar el buen camino. El terreno estaba salpicado de vaguadas y marcharon durante seis horas, a tumbos, hasta llegar ante las líneas de sus correligionarios republicanos, donde gritaron: «¡Viva la República!», «Salud, camaradas» y «Viva Asturias», mientras subían una última pendiente con los brazos en alto. La posición a la que llegaron estaba defendida por los soldados de la 55.ª Brigada, que los acogieron con los brazos abiertos y «la emoción profunda que se siente (...) cuando un soldado de nuestras líneas abraza a un evadido del campo enemigo», según se cuenta en el folleto «Fuerte Carchuna». Eran las tres de la madrugada del 20 de mayo.

Los evadidos no traían en mente otra idea que la de regresar al fuerte para liberar a sus compañeros y reclamaron entrevistarse con los mandos de la 55.ª Brigada y posteriormente con el jefe de la 71.ª División, que era el asturiano Luis Bárzana. El encuentro de los cuatro tenientes evadidos con Bárzana fue muy emocionante y consiguieron convencer a éste para patrocinar un plan para liberar a los asturianos de Carchuna, de cuya existencia ya se tenía noticia en las líneas republicanas. Primeramente, se dispararon los tres cañonazos convenidos.

Entre los sargentos de la guarnición de Carchuna había un malagueño, Rafael Guerrero Rodríguez, reclutado por el Ejército franquista, pero de simpatías republicanas, que junto a otros sargentos decidieron no pasar lista la noche de la huida, el 19 de mayo, y a la mañana siguiente para no denunciar la fuga y dar más posibilidades de éxito a los fugados. Cuando ya no había duda de que habían logrado su objetivo, denunciaron al alférez, jefe del cuartel, la ausencia de los prisioneros.

En el plazo de dos días se elaboró el plan de rescate y se decidió su ejecución. Lo primero que se planteó era si los cuatro tenientes huidos estaban dispuestos a participar en la operación, a lo que todos accedieron. Para llevarla a cabo se preparó un grupo de treinta hombres, entre soldados de la 55.ª Brigada, paisanos guerrilleros de la zona y los cuatro asturianos, todos al mando del teniente Bill. En Castell de Ferro, lugar costero muy próximo, se prepararon dos embarcaciones a motor que habían de trasladar al comando. El teniente Bill mandaba una de las motoras y lo acompañaba el teniente asturiano Fernández Canga; la otra embarcación iba dirigida por el teniente José Fernández Rodríguez, asturiano también, que era el ayudante de Luis Bárzana, y con él iban los otros tres tenientes evadidos. A la una de la madrugada del día 23 de mayo salió la primera motora, y cuando la segunda iba a hacer lo mismo, una avería en el motor le impidió emprender la marcha. Se reparó la avería, pero el retraso impidió a la segunda barca contactar con la primera y llevar a cabo la operación. Ambas anduvieron navegando perdidas hasta que decidieron volver a la base.

Para que no trascendiera ninguna noticia de lo planeado, los participantes fueron encerrados y aislados. La misma noche del 23 de mayo, a las 22.00 horas, se volvió a repetir el intento, realizando algún cambio entre los expedicionarios. Sólo se disponía de una motora, a la que se ató una lancha de remos. Bárzana supervisó toda la operación. En la motora embarcaron el teniente Bill, José Fernández Rodríguez, el ayudante de Bárzana y quince soldados. El resto fue en la de remos.

Las dos barcas llegaron a la altura del cabo y faro Sacratif, muy cerca del lugar elegido para el desembarco. Lo hicieron los primeros en la barca de remos, que se acercó a tierra. Cuando la de motor intentó la misma maniobra tropezó con unas rocas y tuvieron que echarse al agua y con ésta al cuello llegar a tierra. Una vez desembarcados todos, ordenaron a las dos lanchas que regresaran a la base de Castell de Ferro, dispuestos como estaban a llevar hasta el final su acción. «O vencemos o morimos», se dijeron.

La primera maniobra fue ocupar una chabola utilizada por los carabineros, que estaba antes del fuerte, donde no encontraron a nadie. En ella se dejaron provisionalmente las bombas de mano que transportaban. Lo siguiente fue cortar los hilos del teléfono para que no se pudiera comunicar con la guarnición de la Guardia Civil de Calahonda con Motril, de lo que se encargaron Joaquín Fernández Canga, dos guerrilleros, un tirador y un enlace. Otros tres guerrilleros y dos soldados marcharon a vigilar la carretera que conducía desde el fuerte a Calahonda. El resto, al mando del teniente ayudante de Bárzana, José Fernández Rodríguez, se dirigió a tomar el cuartel.

Mientras tanto, una compañía especial de la 221.ª Brigada republicana tomó posiciones frente a las posiciones franquistas en el barranco de Vizcaína, dispuesta a abrir fuego contra las líneas enemigas en cuanto se oyeran los disparos que sobre Carchuna hicieran los asturianos, a fin de despejar el camino de retirada. Luis Bárzana, el teniente coronel José María Galán, hermano de Francisco Galán, militar republicano que había luchado en Asturias, y otros jefes del XXIII Cuerpo del Ejército republicano esperaban expectantes tras sus posiciones el desenlace de la operación.

Del grupo de asalto al cuartel se separaron tres grupos mandados por los tenientes asturianos Secundino Álvarez Torres, Esteban Alonso García y Cándido López Muriel, con tres soldados cada uno. Fueron acercándose en columna de a uno y rodearon el fuerte, reuniéndose en una esquina los tres jefes con el teniente José Fernández Rodríguez, jefe de todo el grupo. Vieron entonces venir a un prisionero tapado con una manta. Uno de los tenientes asturianos se acercó a él y le preguntó:

-¿Tú eres asturiano?

El prisionero reconoció la voz de su paisano y contestó:

-Mecachis en diez. ¿Venís desde Asturias andando?

Se dirigieron entonces hacia la puerta del fuerte donde estaban dos centinelas, a los que se acercaron sin que se dieran cuenta, dándoles el alto. A los dos se les cayó el fusil de la mano y pusieron los brazos en alto. Se informaron de dónde había otros centinelas y el teniente López Muriel fue en su búsqueda. Otro guardia que estaba en el exterior hizo ademán de disparar, pero fue herido antes de conseguirlo. Otro centinela que había por el exterior fue silenciado por el teniente Fernández Canga, que tras cortar los hilos telefónicos se incorporó con los asaltantes.

Todo fue muy rápido y no dio tiempo a los guardias de dentro a reaccionar. Los tenientes asturianos se dirigieron a toda velocidad hacia las habitaciones del alférez y de los sargentos, provistos de sus armas y sus linternas. El alférez se entregó inmediatamente, pero los sargentos que dormían juntos en otro cuarto echaron el cerrojo. Desde fuera llamaron al sargento Guerrero:

-¡Guerrero, salte, que no pasará nada!

El sargento salió, pero sus compañeros, temiendo que fuera una emboscada, dispararon hacia el exterior sin consecuencias. Se lanzó una bomba y entonces todos los sargentos salieron con los brazos arriba. Mientras, se había ido entregando el resto de la guarnición y los asturianos presos, alertados por los disparos, gritaban desde sus dormitorios:

-¡Viva la República! ¡Viva Asturias!

Impacientes esperaron hasta que el fuerte de Carchuna estuvo totalmente dominado. Toda la guarnición fue puesta en fila en una habitación y se reclamó la presencia de tres de los asturianos presos para que señalaran quiénes eran «los verdugos del fuerte». Fueron denunciados el alférez, tres sargentos y el cabo furriel. Sin más dilación, fueron puestos contra la pared y fusilados. Los tres sargentos y el cabo cayeron desplomados, pero el alférez salvó en primera instancia e inició la huida. Rápidamente fue alcanzado y ejecutado.

Inmediatamente, se repartieron los treinta y dos fusiles de la guarnición entre los liberados y a otros cuarenta voluntarios se les armó con las bombas de mano que se habían almacenado en la chabola de los carabineros. Formados todos en línea de tres, se dirigieron hacia Calahonda, donde se produjo un choque con fuerzas de la Guardia Civil, en el cual resultaron muertos dos de los asturianos liberados, antes de apoderarse del pueblo.

Mientras todo esto sucedía, la compañía especial de la 221.ª Brigada esperaba a oír el fuego de los asturianos liberados para iniciar su ataque. A las cinco menos cuarto de la madrugada se oyeron los disparos y comenzó su ofensiva para facilitar el paso de las líneas de los liberados. La sorpresa y el verse atacados por el frente y la retaguardia, desde donde presionaban los asturianos fugados de Carchuna, facilitaron la caída de la posición franquista y la desbandada de sus defensores. Los huidos pudieron ganar las líneas republicanas atravesando el puente del Torilejo, culminando con éxito su acción, aunque con algunos heridos. Ya en territorio republicano fueron recibidos con emoción y abrazos por Bárzana, el teniente coronel Galán y otros mandos.

El general Ramón Salas Larrazábal, en su «Historia del Ejército popular de la República», escribe que «este golpe de mano fue lo más espectacular de cuanto realizó el Ejército de Andalucía». Luis Bárzana, el jefe de 71.ª División, y Ramón Pedrosa, jefe de la 55.ª Brigada, fueron distinguidos con la medalla del deber.

Comunicado de la ARMH de Puerto Real.


Espero sustituir este texto por el original, más legible porque no tendrá interrogantes sino acentos o eñes. Puto inglés de mierda con programas no adaptados al castellano ni al catalán.



Para los familiares es garant�de participaci󮠹 de que se hagan las cosas bien haber contado con Jess Romᮠy Manuel Guijo. (AMH de Ronda).
PUERTO REAL (CDIZ), 26 (EUROPA PRESS)
La Asociaci󮠰or la Recuperaci󮠤e la Memoria Hist󲩣a Social y Pol�ca de Puerto Real informa de que este viernes se ha concluido la primera fase de la exhumaci󮠤e la fosa comn con v�imas de la "represi󮠦ascista" localizada en el cementerio de San Roque en Puerto Real (Cz).
Segn informa la citada asociaci󮠥n un comunicado, en esta primera fase, que ha contado con una subvenci󮠤e la Direcci󮠇eneral de Memoria Democrᴩca de la Junta de Andaluc�de 15.000 euros, se ha llevado a cabo la delimitaci󮬠excavaci󮠹 exhumaci󮠤e 37 cuerpos de un total de 40 localizados.
Se ha intervenido dentro de un per�tro de ocho metros de largo por 2,50 metros de ancho, alcanzando una profundidad mḩma de 1,50 metros. A mediados de enero se desarrollara fase de laboratorio, en la que el equipo tico realizarn anᬩsis f�co de cada cuerpo de manera m᳠pormenorizada y el estudio de los materiales recuperados en la intervenci󮮼/font>
La Asociaci󮠰or la Recuperaci󮠤e la Memoria Hist󲩣a Social y Pol�ca de Puerto Real se muestra "satisfecha" por los trabajos realizados hasta la fecha por los profesionales que componen el equipo tico de la excavaci󮺠Jess Romᮠy Antonio Villalpando como arque󬯧os, y Juan Manuel Guijo y Juan Carlos Pecero como antrop󬯧os.
Igualmente agradece su labor a las voluntarias, alumnas del modulo de Auxiliar de Arqueol󧩣a de la Escuela Taller 'El Almendral' de Puerto Real que, desde el primer dhan estado realizando los trabajos "con dedicaci󮠹 responsabilidad". Tambidestaca el trabajo desempe񡤯 por los voluntarios de la Asociaci󮠱ue han participado en esta primera fase.
Durante los meses en los que se ha desarrollado la primera fase han sido "muchas" las personas que han visitado la intervenci󮠡rqueol󧩣a de exhumaci󮠥n el cementerio de Puerto Real. La Asociaci󮠰or la Recuperaci󮠤e la Memoria Hist󲩣a Social y Pol�ca de Puerto Real estima que, desde la apertura definitiva de la fosa, a mediados de octubre, los trabajos han sido visitados por m᳠de 700 personas.
Una de las visitas que "m᳠satisfacci󮢠ha proporcionado ha sido la de dos cursos de Bachillerato, unos 40 alumnos en total, del Instituto de Educaci󮠓ecundaria (IES) Fernando Qui񯮥s de Jerez de la Frontera que, a petici󮠤e su profesor Jess Romero, estuvieron conociendo de primera mano los trabajos que se estaban desarrollando.
La Asociaci󮠹 los familiares de las v�imas de la "represi󮠦ascista" de Puerto Real y la Bah�de Cz velarᮠpara que los cuerpos que quedan por exhumar en la fosa comn se puedan exhumar en 2015. La Asociaci󮠣alcula que hay an de 110 a 160 cuerpos por exhumar, toda vez que en la primera fase se ha intervenido en un tercio del total de la fosa.
Por ltimo, la Asociaci󮠹 los familiares aseguran que no van a cejar en su empe񯠹 pondrᮠ"todo el esfuerzo" para "llegar hasta el final, que no es otro que conocer la verdad, hacer justicia y reparar la memoria de las v�imas".

(EuropaPress)


divendres, 26 de desembre de 2014

LA HERIDA ABIERTA: “CARTAS Y DIARIO DESDE LAS CÁRCELES FRANQUISTAS EN EXTREMADURA.


http://digitalextremadura.com/not/61957/la-herida-abierta-ldquo-cartas-y-diario-desde-las-carceles-franquistas-en-extremadura-rdquo-


Moisés Cayetano Rosado
Viernes, 26 diciembre 2014


[Img #40839]La piel superpuesta por el tiempo no puede curar la herida que no ha cicatrizado, por lo que el desgarro y el dolor continúan entre los que padecieron directamente las consecuencias del golpe profundo y se alarga en la vida de los que les suceden.

Esto es lo se desprende de tantos testimonios como se han ido y se van conociendo, en los que se nos muestra la brutalidad de nuestra Guerra Civil de 1936-39, así como las consecuencias terribles de “represión, miedo y violencia”, como nos indica el historiador Francisco Javier García Carrero en la “Introducción” de su libro Cartas y diario desde las cárceles franquistas en Extremadura (Consejo de guerra y fusilamiento de José Vera Murillo), que coeditan la Diputación de Badajoz y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, en un cuidado libro en formato “de bolsillo”, de 147 páginas.

La obra  se nos ofrece con una carga emotiva, testimonial y de rigor histórico considerables. El punto de partida -como el autor dice en “Nota aclaratoria” inicial- es un ejercicio de fin de curso de una de sus estudiantes de 2º de Bachillerato: Isabel Holguera Vera, que trataba sobre su bisabuelo José Vera Murillo, luchador republicano que padeció la captura, encarcelamiento y muerte por parte del franquismo triunfante, utilizando como fuente principal el propio abuelo de la alumna, hijo del biografiado.

Con prólogo sentido del presidente de la Diputación, Valentín Cortés Cabanillas, y riguroso epílogo del presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, José Manuel Corbacho, el libro se divide en cuatro capítulos. A ello se une un índice de siglas y anexos de transcripción de cartas de José Vera Murillo sacadas clandestinamente desde la cárcel de Badajoz, dirigidas a su esposa, hija Engracia e hijos José y Juan, despidiéndose de ellos poco antes de morir fusilado, en mayo de 1940. Termina con amplia bibliografía y anexo fotográfico de José Vera Murillo (única foto que se conserva, vestido de militar republicano), su mujer, Inocencia, y sus hijos Engracia, Juan y José.

En el primero de los capítulos hace una introducción sobre el concepto de represión en el primer franquismo y sus componentes esenciales de violencia y miedo, acompañándose de notas bibliográficas de refuerzo, entre las que destacan las de los historiadores extremeños Julián Chaves Palacios y Francisco Espinosa Maestre, que junto a las publicaciones de José Luis Gutiérrez Casalá, entre algunos otros, serán recurso frecuente en sus consideraciones generales sobre la guerra e inmediata posguerra en Extremadura.

Un segundo capítulo trata sobre los consejos de guerra franquistas, destacando su contenido inquisitorial, la falta de garantías procesales y el final fatídico para gran parte de los encausados: la sentencia de muerte, que se ejecuta tras un breve plazo de encarcelamiento, de los que muestra Francisco Javier algunos ejemplos. Con ellos nos traslada emotivas cartas de despedida familiar, recurriendo a los testimonios publicados por otros autores, como los citados anteriormente y algunos más entre la amplia relación de los historiadores que afortunadamente se suman cada vez en mayor número al estudio de esta etapa de largas décadas hasta hace poco intencionadamente ignoradas.

El tercer capítulo entra de lleno en el estudio de José Vera Murillo, siendo el más extenso, quedando dividido en tres subcapítulos. Un primero se alarga sobre la biografía del protagonista hasta su detención. Destaca su compromiso social y su participación activa en la vida de su pueblo, Campillo de Llerena, especialmente durante la Segunda República, así como su participación en la Guerra Civil, primero en Campillo y después en diversos frentes (Extremadura, Brunete, Teruel, Madrid), alistado como voluntario, llegando a ostentar el grado de capitán.

Un segundo apartado se extiende presentando y analizando las cartas enviadas desde las cárceles extremeñas por las que pasó tras su detención cuando, acabada la guerra, en lugar de huir se acercaba a su pueblo para velar por su familia. Cartas de esperanza a su mujer, sabiéndose inocente, cumplidor siempre de su deber, recto y humanitario en su proceder en los tiempos confusos del golpe militar, que muchos aprovecharon de un lado y otro para “ajuste de cuentas”. Confiados testimonios del que aún piensa en salvarse, basándose en una justicia, que poco a poco va viendo inexistente, como reflejaría en su diario sacado clandestinamente de la prisión de Badajoz.

El último apartado de este tercer capítulo ya es un relato de la muerte anunciada. “Turbación y muerte”, dice Francisco Javier García Carrero. Desesperanza, asesinato, desamparo y desgarro familiar total, con notas sacadas de las cartas familiares de los últimos días, que se transcriben completas en anexo.

Llega así a la breve Conclusión del libro, donde reflexiona sobre las consecuencias dilatadas en el tiempo para la familia de los represaliados, de los asesinados, a los que se les condenó al dolor de estas muertes injustas y crueles, uniéndose a ello el estigma, la burla y el silencio durante varias décadas, hasta que muy entrada la democracia han ido descubriéndose los casos tan sangrantes que libros como éste nos muestran con rigor y emocionada ejemplaridad.

NOCHEBUENA REPUBLICANA


https://errepublikaplaza.wordpress.com/2014/12/15/nochebuena-republicana/



“Nochebuena Republicana de 1931”PACO GALLEGUITO
Para oír hay que ir al enlace original.https://errepublikaplaza.files.wordpress.com/2014/12/nochebuena-republicana-de-1931.mp3
Audio Player
1. “Nochebuena Republicana de 1931” — PACO GALLEGUITO

Para oír hay que dar justo arriba.

3:13
A pesar de que hoy es un absoluto desconocido, Francisco Gallego, de nombre artístico“Paco Galleguito”, fue un actor cómico de éxito en los años 20 y 30 del siglo pasado.
Valenciano de nacimiento, durante los últimos años de la monarquía acabó muchas noches en comisaría a causa de su humor ácido e irreverente, y su militancia antimonárquica.
Hombre de convicciones republicanas, como demostraría durante la guerra civil, en la que permaneció en Madrid actuando para la causa popular en numerosos festivales, las navidades de 1931 homenajeó a la recién nacida IIª república con esta disparatada actuación en la que menciona, una a una, a las principales personalidades y colectivos del momento, adjudicándoles un papel en un supuesto Portal de Belén republicano. Una actuación que concluye con un cortísimo pero elocuente villancico.
Sirva este villancico de Paco Galleguito para felicitaros estas fiestas desde MUSIKAZ BLAI, con mucho humor (que falta nos hace…).
Sorteo de la loteria de Navidad. Valencia 1936
Sorteo de la loteria de Navidad. Valencia 1936

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Entre finales de diciembre de 1937 y principios de enero de 1938, tuvo lugar la batalla de Teruel.


Entre finales de diciembre de 1937 y principios de enero de 1938, tuvo lugar la batalla de Teruel, ofensiva republicana sobre una ciudad en manos de los fascistas y estratégicamente situada entre Madrid y Valencia.
Robert Capa entró en Teruel junto con las primeras fuerzas republicanas,hacia el 19 de diciembre, en compañía de Ernest Hemingway y el reportero del New York Times Herbert Matthews. Las nevadas y el intenso frío hicieron de la ciudad un infierno aquel invierno, tanto que se acabó evacuando a los alrededores, a Puerto Escandón, a los civiles.
Hemingway visitando el frente en diciembre de 1937 y grupo de refugiados en Teruel el mismo mes. Fotos de R Capa.

“Granos de uva en el paladar”, otras formas de lucha. Shangay Lily.


http://blogs.publico.es/shangaylily/2014/12/17/granos-de-uva-en-el-paladar-otras-formas-de-lucha/



17dic 2014
1 Comentario
afiche granos de uva2013 bajaMañana empiezan los últimos cuatro días para ver en Madrid esa extraordinaria clase magistral de teatro, lucha y sentimientos que es Granos de Uva en el Paladar. Además en la función de mañana tendrán su tradicional debate con el público. Tras su paso por la capital iniciará una gira por España que la llevará de Granollers o Alicante a Valencia. De antemano os animo a no perderos esta exquisita pieza de relojería –nos mueve por el tiempo con la exactitud y ligereza de la maquinaria eterna– que ha estado cuatro temporadas iluminando los escenarios de Argentina y ahora llega al “lugar de los hechos” para recordarnos lo que no debemos olvidar y lo que la élite franquista –que sigue manejando los hilos del poder– tanto trabajo se toma para borrar de nuestra memoria: Garzón (mentor de esta obra que la apoyó en Buenos Aires y ahora vendrá a verla en Madrid), Silva (explicado con claridad meridiana por el gran Rafael G. Almazán en su Elpidio Silva y Garzón, dos vidas paralelas), Ruz (ahí otro análisis impecable del gran Rafael G. Almazán de por qué han sacado la plaza del juez  a concurso: por traidor) y tantas otras víctimas de esta dictadura encubierta son testimonio de la actualidad de esta guerra. No digáis que lo que cuenta esta obra es cosa del pasado, es poco inteligente ignorar que seguimos sufriendo las consecuencias de lo que pasó entonces. También es poco inteligente olvidar las formas de lucha que ingeniaron aquellos y aquellas David contra Goliat. Todo el marketing del mundo no suple su fuerza, integridad y honestidad. Con ese motivo quiero compartir mi experiencia la emocionante noche de estreno.
No fui el único que lloró, rió y soltó suspiros hondos como fosas oceánicas viendo el estreno español de la obra de teatro Granos de uva en el paladar. Solo bastaba mirar el repletísimo patio de butacas del venturoso Centro de Nuevos Creadores o sala Mirador para ver a varias personas enjugándose disimuladamente las lágrimas, sonriendo con satisfacción o asintiendo con orgullo al ver, por fin, su historia recordada. Estos últimos, los más veteranos, hacían equilibrios al borde de su asiento, como queriendo memorizar cada segundo de este prodigio que quizás contase algo de su historia silenciada, ninguneada y olvidada. Como la de los héroes y heroínas republicanos a los que tanto debemos y que hoy, una vez más, son negados o escondidos por los nuevos triunfadores del capitalismo academizado como una “carga para ganar” o “algo del pasado que nos detiene en el imparable avance”. Pero anoche un único pulso latía en la sala Mirador: el pulso de la admiración, el cariño y el respeto. Incluso me atrevería a tildar de reverencia el aire que recogía aquél espacio súbitamente atemporal en un solo latido.
Es más que comprensible semejante devoción, porque Granos de uva en el paladar es ante todo, y sin complejos, una digna y emotiva reivindicación de la II República, de las extraordinarias personas que vivieron y murieron ese sueño, como bien resumió el magnífico especial de este medio La República renace en la sala Mirador.
Es importante recalcar la sala en la que se representa ese milagroso renacer, porque la función tuvo lugar en un espacio que lleva años siendo un faro de buen teatro, compromiso y valentía social. Un refugio para lo imprescindible que, de manos de su admirable gestor y programador, Juan Diego Botto, ha roto el silencio que el panorama teatral madrileño mantiene sobre el verdadero teatro innovador, renovador, transgresor y, sobre todo, de calidad. Hay que agradecer mucho a Juan Diego su apuesta por compañías y obras que van más allá de lo meramente comercial, aparente o complaciente. Y ayer hacía honor a su cargo aplaudiendo a rabiar en primera fila y comentándome después lo orgulloso que estaba de haber traído a España esta joyita, de apostar por la tan necesaria Memoria Histórica.
Porque la obra que anoche causó semejante revuelo –las oleadas de bravos y aplausos duraron sus buenos 10 minutos– es una verdadera joya. Una rareza esculpida, tallada y engarzada laboriosamente a lo largo de cuatro años en Argentina por autoras y actrices comprometidas que por fin ha llegado a España. Les ha costado cumplir un sueño –largamente acariciado– a las creadoras de la obra y su compañía, compuesta por cuatro expatriadas españolas y una chilena que ha vivido en España 28 años, y en Chile y en Argentina otros tantos. No es de extrañar que conecten con el largo exilio que la República lleva viviendo desde hace tanto, “llevo 17 años viviendo y 75 muriendo” exclama sin rencor un personaje que representa a los asesinados en cunetas y fosas.
Semejante empresa se estructura en tres relatos de Susana Hornos (“Chusa”, “Adelina” y “Miguel”) que van recorriendo la II República, la dictadura franquista y, finalmente, el momento actual con su terrible olvido, magníficamente expresado con ese Miguel perdido en el ultramundo que pide a gritos saber dónde está, que alguien recoja a su amigo asesinado junto a él y poder reunirse con sus seres amados (lágrimas como cataratas en el patio de butacas).
La II República nos dejó a Lorca, Hernández, Salinas y Cernuda, a Ramón J. Sender y Juan Ramón Jiménez,  a La Argentinita y Angelillo, a las Misiones Pedagógicas, al teatro ambulante La Barraca que iluminó a las personas rurales y desfavorecidas que no habían tenido acceso a ese arte, a Picasso y Miguel de Molina, a Margarita Nelken, el divorcio, a Clara Campoamor y el sufragio femenino… pero, sobre todo, nos dejo otras formas de lucha. Trincheras principalmente pobladas por mujeres que hasta entonces habían sido tratadas como meras bestias. Porque la II República fue un terremoto con epicentro en el cuerpo de mujer. Las mayores y más revolucionarias transformaciones tuvieron que ver su estatus en la sociedad. Susana Hornos y Zaida Rico saben hilar con ese terremoto con tanta inteligencia como sensibilidad. No en vano el cartel de su obra nos muestra un cuerpo de mujer desnudo que parece abatido por los ires y venires históricos que en esos años sufrió. Y es que una de las mayores virtudes de Granos de uva en el paladar es dar la vuelta a la mirada tradicional sobre la II República y descubrirnos las heroicidades y otras formas de lucha que más se han ignorado: la de las mujeres. Incluso vemos un atisbo de otroluchismo, si se me permite el neologismo, en un episodio con tintes homosexuales que se insinúa en el tercer tramo, “Miguel”. Su tierna amistad con su mejor amigo, Luis, junto al que unos sublevados le asesinan sin miramientos en un viñedo en el que abandonan cadáveres para la eternidad. “¿Pero es que nadie se ha dado cuenta de que nos habéis dejado tirados como perros aquí?”, grita Miguel desesperado en el futuro, poniendo voz a todos los desaparecidos.
20141211_214037La actriz que interpreta este magistral personaje es Zaida Rico (en la foto conmigo) y hay que destacar que permanece durante los dos tercios previos de la obra tirada en el suelo, inmóvil, abandonada al olvido, como los desaparecidos. Cuando lentamente vuelve a la vida como Miguel, deslumbra en su espectacular interpretación. Una lección de ternura, rabia y candidez que ilumina el escenario hasta el éxtasis. Su tierna relación con su amigo Luis es de una fuerza y evocación impresionantes. Uno vuelve a esos campos de una España aún demasiado inocente para responder a la perversidad de los sublevados, que son los de siempre, los que quieren convertir la vida en una prisión bajo su bota impune. Ver los planes de los dos adolescentes que sueñan con otras vidas, esas que la República hizo posibles para los pisoteados, es algo que atenaza el corazón tanto como desencadena en el espectador preguntas, la principal ¿por qué dejé de soñar?
20141211_212633Sin olvidar la deslumbrante presencia escénica de Susana Hornos (a la derecha en la foto, a la izquierda la actriz chilena Lorena Carrizo) que domina todo este paseo por lo excepcional con tanta convicción como brillantez. La Hornos es una gran actriz. Se nota el orgullo y la rabia de lo que interpreta. Se nota que sale de muy adentro. Su imponente presencia va guiando a las otras actrices, igualmente destacables, con una delicadeza admirable. Formando un conjunto bien ensamblado que consigue ilustrar las otras formas de lucha que otras miradas quizás hayan olvidado.
20141211_215456En el entusiasmo del estreno, pude posar con todas ellas, grandes, que no podían ocultar su felicidad al haber cumplido su sueño de estrenar en España, por fin, como se ve en las exultantes sonrisas que lucen en la foto.
Volviendo a la obra, esas otras formas de lucha encuentran su mejor expresión en el segundo episodio, “Adelina”, en el que la ingeniosa venganza de la cocinera de la cárcel de mujeres hizo soltar tantas carcajadas como suspiros al público cuando, a través de su cocina, sabe reivindicar la bandera tricolor con tanto ingenio como valentía. Preguntada sobre el ingenio de este relato, Susana Hornos me confesó que se le ocurrió viendo un programa sobre cromoterapia a través de los alimentos. Verdaderamente brillante. Tan brillante como terrible es la agonía de las presas a manos de una sádicas e hipócritas “monjitas” que destruyeron vidas con las palabras “amor” y “caridad” en la boca.
También el primer episodio, “Chusa”, cumple con perfecta eficiencia su cometido: ilustrar el brutal cambio que la II República trajo a España. Situado en esa oscura España feudal, la posibilidad, por primera vez de aprender a escribir y leer de las mujeres y, especialmente, las consecuencias de la pionera ley de divorcio, explican con certera precisión el antes y el después que la República supuso para la mujer en particular. Todo ello acompañado de unas coreografías, abstracciones escénicas y belleza estética que hacen la obra un placer contemplativo para el espectador.
Estéticamente, la obra es de una brillantez impresionante. Todo el sufrimiento, toda la alegría, toda la innovación de esos tiempos convulsos están reflejadas en la obra pero desde un prisma artístico que se sumerge en la obra pictórica de Picasso (maravillosa recreación del Guernica) o Goya (igualmente emotiva las recreaciones de Los desastres de la guerra o Los fusilamientos del 3 de mayo), sin olvidar a Lorca y su Teatro La Barraca o el folclore popular.
Incluso encontramos retazos de Bertolt Brecht. El autor alemán convirtió su teatro en un poderoso vehículo para recordar lo que nadie quería recordar y a la vez iluminar el panorama artístico con una renovación de la escena que derrumbó la cuarta pared en su teatro épico y que pasaba por lo político como esencia del arte. Su demoledor Terror y Miseria del tercer Reich expone desde la desnudez una época terrible para que no se olvide. Susana Hornos y Zaida Rico, hacen a su manera algo parecido con su Granos de uva en el paladar. Envuelven al espectadorentre el escalofrío y el asombro.
Escalofrío al escuchar a las actrices cantar la desafiante (Si me quieres escribir) Ya sabes mi paradero o el lorquiano ¡Anda jaleo! Porque otro de los aciertos de la obra es el cancionero que rescata e inserta hábilmente en la dramaturgia como espinas en una bellísima rosa.
Si me quieres escribir
ya sabes mi paradero
Ventas, cárcel de mujeres
primera línea de fuego.
El conocido verso en la obra ha sido virado hacia la mirada femenina y habla de las terribles cárceles de mujeres, como la de Ventas, en la que perdieron la vida heroínas como las 13 Rosas y tantas otras que murieron por enfermedad o hambre. En cárceles para 300 presas se metieron a 15.000 que tenían que hacer turnos para dormir tumbadas. Eran los tiempos de la ilusión, la generosidad, la utopía… la verdadera ilusión. No la de marketing para vender productos asimilándose.
Y asombro por haber olvidado (o negado, según como se mire) este esencial episodio de la historia de España. El espectador descubre cuánto tenemos todavía que aprender de estas personas extraordinarias, estas vidas excepcionales que destellaron unos segundos en una historia  oscura y gris y  se apagaron a pisotones. Entrando en un interesado olvido que quiere negarnos los caminos que estos seres maravillosos, republicanas y republicanos, nos abrieron con su sangre.
Así, sobre un sobrio manto rojo que evoca tanto la sangre derramada como la ideología invisibilizada (Hornos me comentó la intención de evitar acudir a la bandera republicana por universalizar esta historia; algo lógico por sus paralelismos con los desaparecidos argentinos o chilenos), la mirada feminista perfila y enriquece la exquisita filigrana que es  Granos de uva en el paladar. El mero hecho de que sólo haya actrices que interpretan a personajes masculinos y femeninos es ya un acierto en la intención innovadora de este eficiente ejercicio de dramaturgia y escena.
La emoción da paso al entendimiento y éste al orgullo de ser distinto… distinto a esos verdugos que nos robaron nuestro futuro nuevo, a nuestros hermanos y hermanas y, sobre todo, esas otras formas de lucha que durante un vibrante segundo iluminaron a la oscura España.
Que no te vuelvan a robar ese futuro nuevo. Ve a ver Granos de uva en el paladar y descubre que siempre fue tuyo. Como la dignidad, la solidaridad y el grito limpio. Todo eso y mucho más late entre las cuatro paredes que acogen este ejercicio de memoria… tu memoria de lo que va a ser si sabes lo que fue. Porque, y siento acabar con tan trillada cita pero es que ahora es más cierta que nunca: los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.
Granos de uva en el paladar
Sala Mirador (Doctor Fourquet, 31. 28012 Madrid Tlf. 91 528 95).
Funciones: Jueves 18-viernes 19-sábado 20 20:00 h. / domingo 21 10:30 h.
Dirección y Dramaturgia: Susana Hornos y Zaida Rico
Intérpretes: Lorena Carrizo, Susana Hornos, Maday Méndez,  Ana Noguera y  Zaida Rico.
Puedes reservar tu entrada en taquilla@fcnc.es o llamando a 915395767.
Entrada anticipada: 14 euros
Entrada en taquilla: 16 euros