dissabte, 4 de maig de 2019

La "prisión militante" de las reclusas rojas y feministas.

https://www.publico.es/politica/prision-militante-reclusas-rojas-feministas.html


Madrid albergó desde 1931 a 1969 la prisión femenina más poblada de la historia de España. Era la cárcel de Ventas, un lugar pensado durante la II República por Victoria Kent para reinsertar a las presas pero que con la llegada de Franco acabó siendo conocido como el "almacén de reclusas". Allí cientos de mujeres – en muchos casos junto a sus hijos- se hacinaban como animales. Sin embargo, se convirtió en el mejor sitio para reivindicar y reforzar su lucha.


Presas republicanas en la cárcel madrileña de Ventas.M. Á. M.

Donde hoy están varios edificios de viviendas y un parque conocidos como el Parque Residencial Isabel II, antes hubo una edificación que se pierde en el olvido o en el triste desconocimiento de la historia sin la que hoy no seríamos libres. Se trata de la Cárcel de Ventas, un inmueble que en 1931, gracias a la cesión de terreno público, albergó la que fuera la primera prisión femenina española “con departamento de niños y sala de costura”. Una finca que años más tarde fue subastada en enero de 1973 y adquirida por una sociedad bancaria por trescientos millones de pesetas y destinada a la edificación de casas.
La cárcel fue encargada por Victoria Kent, la primera mujer directora general de Prisiones de la historia de España, a Manuel Sainz de Vicuña Camino, arquitecto de las prisiones de Torrero (Zaragoza) y Reus (Tarragona). Ella quería una "prisión modelo" para mujeres que en nada se pareciera a las antiguas "galeras" en las que el duro encierro se pagaba cosiendo como medio “corrector y moralizador” y vigilado por religiosos. Por eso pidió a Camino que diseñara un espacio “con mucha luz. Una casa como la que quisiera uno para vivir. Luz por todas partes", en la que 34 mujeres -la primera sección femenina del cuerpo de Prisiones- serían las encargadas de su vigilancia.
Dicho y hecho. La Cárcel de Ventas se construyó con amplios espacios “bien iluminados por anchas ventanas, patios con fuentes, terrazas para las salas de presas madres con sus hijos, celdas individuales, salón de actos -que no capilla- y biblioteca, además de una sección separada para presas políticas y sociales”, tal y como se documenta en diferentes escritos. El edificio, inaugurado en septiembre de 1933 (y demolido en la década de los setenta por pura especulación inmobiliaria), colindaba al norte con la calle Marqués de Mondéjar, al oeste con Rufino Blanco, al sur con el Paseo de Marqués de Zafra y al este con los descampados del Arroyo del Abroñigal por donde hoy está la autovía de circunvalación M-30.
La que iba a ser una cárcel modelo acabó desbordada de presas militantes de partidos y sindicatos obreros
Allí en varias galerías conformadas cada una por un total de 27 celdas (para una o dos personas), de 13 por 14 baldosines cuadrados de 18 centímetros con rejillas en la parte alta de los tabiques de separación, con los lavabos al fondo, cumplirían pena de forma separada presas políticas y sociales.
Sin embargo, la que iba a ser una cárcel modelo acabó desbordada de presas militantes de partidos y sindicatos obreros por la represión gubernamental que siguió a la insurrección de octubre de 1934 a la que se sumó después la toma de Madrid por las tropas franquistas. “Con la rebelión surgida en el bando republicano al final de la guerra, Ventas se llenó de comunistas. La cárcel se convirtió en un verdadero almacén de reclusas”, tal y como explica el historiador Fernando Hernández Holgado.
Pero la prisión de Ventas, lejos de hacerles cambiar de pensamiento, aumentó la militancia de las mujeres. “Esta cárcel a lo largo de los años 40, en su carácter de prisión central o de cumplimiento de pena -reunía a presas de toda la geografía española- y dada la gran cantidad de presas concentradas-, se convirtió en una especie de universidad para las reclusas políticas. Estaban perfectamente organizadas (socialistas, comunistas y libertarias) y en ocasiones coordinaban sus acciones de protesta y reivindicación”, comenta Hernández Holgado.
En Ventas todas ellas hicieron un relato que dicho historiador no duda en definir de "prisión militante". Es decir, los barrotes eran físicos pero no mentales. “La prisión se constituyó en mejor lugar para seguir reafirmando su creer político organizativo, identitario o cultural”.

Años negros para las presas

En este período de dura represión franquista las presas de Ventas tenían que intentar seguir adelante con la zozobra de poder ser fusiladas en cualquier momento por su militancia. “En los primeros años de la Ventas franquista, en el 39 y el 40, los fusilamientos, sobre todo el de Las 13 rosas, causaron una gran conmoción. Esos fusilamientos, así como las muertes por enfermedad –en especial de niños-, dejaron una honda huella en su memoria y en su relato. En Madrid la proporción de mujeres fusiladas fue muy alta: 80 en el lapso de tres años”, rememora dicho experto en Memoria Histórica.
El Régimen franquista se encargó de diferenciar la represión femenina respecto a la masculina
Tal era la situación que nunca antes hubo tantas mujeres privadas de libertad en la historia de España como en aquel bienio fundamental. “La media de encarceladas en toda España para el quinquenio 1930-35 era de 500. Las estadísticas oficiales de finales de 1940 ascendían a algo más de 23.000 aunque sospechamos que había muchas más sobre todo a lo largo de 1939. Para diciembre de 1940, según el padrón, solo en Ventas había más de 1700 presas, a las que habría que sumar las de la prisión habilitada de Claudio Coello, casi 600. Si sumamos la población de la prisión maternal de San Isidro, unas 200, hablaríamos de cerca de 2500 reclusas en un momento en que ya los centros habían empezado a descongestionarse”, destaca este historiador.
Una cifra que fue más allá de Madrid. “Si añadimos además el resto de prisiones centrales españolas (Gerona, Santander y penales del Norte como el de Saturrarán en Guipúzcoa, más las prisiones provinciales y de partido), es muy posible que la cifra oficial de 23.000 para esa fecha se quede corta”, añade Hernández Holgado.
A esta acumulación de mujeres encarceladas hay que añadir cómo el Régimen franquista se encargó de diferenciar la represión femenina respecto a la masculina con una saña especial. “En primer lugar pesaba la maternidad en prisión: el hecho de que entraran mujeres con sus hijos hasta dos años en la cárcel. En los primeros años de posguerra, la preocupación constante por la salud de su hijo o de su hija, acosados por la enfermedad, el hambre, era una constante. Los testimonios de las presas políticas remarcan que el sufrimiento mayor era el de las presas madres que tenían a sus hijos dentro”, destaca el historiador.
Además el Régimen se encargaba de aprovechar los momentos de alegría que suponía estar dos horas al día junto a sus hijos menores o de los tres únicos días del año en los que se autorizaba la entrada en la cárcel -durante buena parte del día- de los niños y niñas para visitar a sus madres: Reyes y las fiestas de la Virgen del Carmen y de la Merced, patrona de las prisiones para hacer propaganda.
“El que una mujer entraba en prisión solía significar la disolución de la familia”, explica Hernández Holgado
“Unos momentos en los que ellas disfrutaban y reían junto a sus pequeños y que eran aprovechados para ser inmortalizados en fotos y que después se usaban a modo de publirreportaje del franquismo. La cárcel se veía como un sitio en el que las presas y los hijos de estas no estaban nada mal.”, dice Hernández Holgado. Nada más lejos de la realidad porque además también se daban casos de bebés robados en los que las monjas se encargaron de quitar a sus hijos de sus madres para entregárselos a familias bien.
En segundo lugar el sistema carcelario afectaba y mucho sobre la familia que quedaba fuera. “El que una mujer entraba en prisión solía significar la disolución de la familia”, explica Hernández Holgado. Otro factor diferencial fue la rígida disciplina que los agentes religiosos de la prisión (monjas, capellanes…) llevaban a cabo con ellas. “Una rígida disciplina de trabajo de costura en labores propias de su sexo, según el modelo de feminidad doméstica que se pretendía imponer”, añade. “La intención era controladora. Pero la presa política solía subvertirlo”, añade el historiador.
Y es que el Régimen pensaba que en las galeras “la rectitud iba a hacer que estas mujeres volvieran a los rediles y que no había mejor manera de hacerlo que a través del personal religioso. “A la mujer caída, fuera presa política o común, había que redimirla. El redentorismo de carácter religioso se convirtió en la doctrina penal del régimen franquista. La religión aquí -la Iglesia, aliado sancionador y legitimador de la sublevación de julio de 1946- jugó un papel fundamental. Por eso no es de extrañar que se organizasen procesiones en Semana Santa dentro de la Cárcel que eran fotografiadas por el Régimen para hacer ver después en los periódicos que la prisión cumplía con su misión salvadora de las mujeres”, explica el historiador.
Por último señalar cómo el franquismo se encargó de que la rigidez del encierro de las mujeres fuera diferente a la de los varones. “La cárcel era como una metáfora del hogar. Ninguna mujer salió a trabajar extra muros de la cárcel (al contrario que los varones)”. Es decir, los franquistas se comportaron con las mujeres como lo que eran: como machistas. “Quisieron imponer el modelo de feminidad doméstica que no era nuevo, pero que fue reforzado por el Régimen”.

Historias invisibilizadas, historias en voz alta

La vida de todas aquellas mujeres que pasaron por la Cárcel de Ventas ha caído, salvo algunas excepciones gracias a sus reivindicaciones, en el saco del olvido. “Unas mujeres se visibilizaron más o menos recientemente -las presas políticas que contaron su testimonio- pero otras muchas quedaron en el olvido estigmatizadas por su condición de "rojas" y "ex presas". No era una experiencia que pudieran valorizarse fácilmente en la calle, a su salida, durante el franquismo pero también durante las décadas posteriores”, expone Hernández Holgado.
La documentación y el estado de conservación de sus expedientes para rescatarlas del olvido son una verdadera penuria documental
Sin embargo la invisibilización de sus historias no es lo único lamentable de la Cárcel de Ventas. La documentación y el estado de conservación de sus expedientes para rescatarlas del olvido son una verdadera penuria documental.
“Mucha documentación ha desaparecido. Y la que se conserva no es de acceso fácil, caso de los expedientes penitenciarios depositados actualmente en el Archivo del Ministerio del Interior. La consulta de los mismos debe hacerse nombre a nombre, justificando por parte del investigador que han transcurrido 25 años desde su muerte para poder tener acceso a su consulta. En la petición de reproducción, todos los otros nombres mencionados en el expediente son tachados en la copia obtenida. Por último, los investigadores no tenemos acceso a la base de datos. Todo esto es consecuencia de la priorización de la legislación de protección del derecho a la intimidad por encima de la de Patrimonio”, añade el historiador.

Natividad Camacho García-Moreno, una predestinada revolucionaria

En Público hemos querido rescatar una de estas historias, la de Natividad Camacho García-Moreno. Una luchadora que pasó por Ventas en 1968 por pertenecer al movimiento obrero sindical del sector textil de Madrid -ampliamente feminizado- y quien agradece que recuperemos la memoria porque “hacerlo es valorar y comprobar que aún quedan muchas cosas por las que hay que pelear”.
Natividad, venía predestinada a revolucionar el mundo. Nacida en Fuencaliente (un pequeño pueblo de Ciudad Real) se trasladó a Puertollano a los tres meses de vida con sus padres. Allí con un progenitor que pertenecía al PCE y que trabajaba en las minas de Calvo Sotelo, hacía de pequeña, como otros y otras hijas de estos mineros, de correo sindical. “En solidaridad con la huelga general de los mineros de Asturias, las minas de Puertollano también se pararon. Sin mucha conciencia de lo que hacía, nos colábamos por los ventisqueros de la mina y llevamos la revista Mundo obrero y La Pirenaica a los huelguistas”, recuerda. “A los 15 años ya participo con conciencia de todo que hacían mis padres y vecinos, porque la lumbre de Asturias alumbraba a todo el país”, matiza.
“La lucha fue el mejor acierto. Combatir contra una dictadura tan larga es un orgullo y una manera de sanar la herida de haber nacido en una familia represaliada"
Esta activista no se arrepiente ni un ápice de su destino. “La lucha fue el mejor acierto. Combatir contra una dictadura tan larga es un orgullo y una manera de sanar la herida de haber nacido en una familia represaliada. Saber que mis dos abuelos y mis tíos fueron fusilados víctimas de la Guerra Civil, y mis dos abuelas y mis padres fueron encarcelados, es un dolor muy grande pero a la vez me impulsó a poner mi grano de arena para luchar por vivir en un país libre y no en el que se veía en el NODO”.
Por eso cuando sus padres se trasladan con ella y sus otros cuatro hermanos a vivir a Madrid no dudó ni un segundo en afiliarse al PCE y empezó a trabajar en Estrecho en una fábrica textil. “Se trataba de entrar en la empresa más grande para que las chicas y los chicos conocieran el movimiento obrero”, recuerda. Allí Natividad comenzó su camino en Comisiones Obreras y a luchar por que el sector textil tuviera un convenio digno. “En aquellos momentos el movimiento estudiantil empezó a organizarse, fuimos capaces de hacer una tabla reivindicativa, de pedir explicaciones o de ir como observadores a los convenios del colectivo de la Confección de Vestido y Tocado de Madrid, que hasta el nombre tenía enjundia”. Un camino que además de acarrearle la entrada en prisión en varias ocasiones, le supuso tener que afrontar multas enormes para la época y vivir estados de excepción.
Su paso por Ventas lo recuerda con tristeza y fuerza a partes iguales. “En el año 68 a finales de marzo me detienen por formar parte de una asamblea de Comisiones Obreras en la estación de Zarzalejo. Cerca de 100 personas nos reunimos en un albergue de los marianistas para hacer una reunión y a la vuelta nos interceptaron. Conmigo había otras cinco mujeres del sector. Yo era reincidente. Nos llevaron a la Dirección de Seguridad de Madrid, y al ser tantos reaccionamos dándonos ánimos los unos a los otros y cantando Rosas en el mar de Massiel. Aquella fue una respuesta de solidaridad que el Régimen no se esperaba. Nos retuvieron en esas dependencias durante 72 horas hasta que nos mandaron al Tribunal de Orden Público. El 5 de abril ingresé en Ventas una cárcel en ruinas, horrorosa, siniestra”, rememora Natividad.

Una cárcel tétrica

Esta sindicalista recuerda lo lúgubre de unas celdas de aislamiento durante cuatro días en la que tiene que estar junto con otras tres mujeres. “En estas celdas se levantaba una media pared y en la parte más alta hasta el techo había unas alambradas. Daba la sensación de estar en unas jaulas”, comenta.
Tras salir del aislamiento se encontró en uno de los patios con otras presas históricas como la estudiante Lola Canales –que también dejaría escritas sus memorias carcelarias- condenada a cuatro años de prisión; la libertaria Alicia MurPilar Pérez Benito y Encarnación Formentí, militantes del PCE marxista-leninista, entre otras. Allí, unidas en la sororidad, se organizaron para pasar el tiempo formándose. “Pilar Bravo que estudiaba económicas, nos enseñaba economía; Pilar Pérez, que sabía chino, se empeñó en enseñarnos chino mandarín. Encarnación que hacía yoga nos quería hacer las mejores yoggies –ríe al recordar- hasta que nos dimos cuenta que el empeño por aprender estaba muy bien pero que ni el chino ni hacer yoga no nos iba a servir de mucho para la lucha ni nos iba a sacar de allí. Por eso nos decidimos a pedir una celda abierta para podernos reunir y organizarnos mejor”, cuenta a Público.
En Ventas todas estas mujeres hicieron gala de su lucha. Realizaron huelga en los talleres de costura a los que eran obligadas a asistir y trabajar ya que eran pura explotación. “Se cosía ropa por una miseria para las empresas”. También alzaron la voz ante el rancho que les daban de comer. “Recuerdo que era pésimo. Nos daban restos, raspas de pescado o acelgas con pimentón que flotaban en platos de aluminio que nunca se fregaban bien”. Además Natividad recuerda que su grupo era el más revolucionario. “Llegamos a cantar La Internacional el 1 de mayo y nos castigaron. Reivindicábamos todo porque sentíamos que con ello hacíamos lo correcto y además hacíamos genealogía de otras presas que antes habían pasado por Ventas”, relata.
Y como en Ventas había mucho tiempo para pensar y dar vueltas Natividad recuerda la impresión de las mujeres prostituidas. “Me conmovía mucho su actitud. Se las llamaba las piculinas, porque en aquella época no se podía decir prostituta y menos puta. Ellas llegaban a Ventas con multas de 15 días, por eso las llamaban quinceneras. Su mundo era un mundo de miseria, de mujeres muy jóvenes que entraban y salían de la cárcel porque desde la propia comisaría así se decidía. Las penas de libertad las pagaban ellas y no quienes pagaban por prostituirlas. Su trato era vejatorio. Las funcionarias las tenían de voceadoras, es decir, gritaban los recados al resto de las presas. En un mundo personal como el mío en el que venía de una posición reivindicativa te das cuenta que el Régimen no solo nos reprimía a nosotras sino que aún era peor con ellas. Por eso salgo de Ventas con la idea aún más arraigada de acabar con el franquismo”, finaliza.

Incluidas en el Instituto de la Memoria las fichas de víctimas del 36 de Jimeno Jurío.


https://www.noticiasdenavarra.com/2019/05/03/sociedad/navarra/incluidas-en-el-instituto-de-la-memoria-las-fichas-de-victimas-del-36-de-jimeno-jurio




Son 4.000 referencias y su hijo Roldán Jimeno las está editando para facilitar el acceso
LOLA CABASÉS HITA JAVIER BERGASA - Viernes, 3 de Mayo de 2019 - Actualizado a las 06:02h
Roldán Jimeno Aranguren.
Roldán Jimeno Aranguren.

PAMPLONA- El Instituto Navarro de la Memoria ha incorporado en su fondo documental las en torno a 4.000 fichas de víctimas del 36 que elaboró José María Jimeno Jurío y que permitieron elaborar el primer gran censo de personas represaliadas por el franquismo en Navarra. Esta incorporación será completada por el hijo del historiador artajonés, Roldán Jimeno, quien está editando el valioso material de su padre con fin de facilitar el acceso a esta documentación tanto por las familias de las víctimas como por las personas que quieran investigar sobre la materia, según precisó el autor de este trabajo.
El Gobierno de Navarra informó ayer sobre la incorporación de estas cerca de 4.000 fichas sobre memoria histórica que dan cuenta de la represión sufrida en las localidades de Navarra tras el golpe militar de 1936. Jimeno Jurío recogió de forma sistemática la información entonces disponible. “El enorme volumen de datos -destaca el Instituto de la Memoria- procedía de cientos de entrevistas que realizó a testigos y familiares de represaliados y que transcribió en sus fichas y cuadernos y también de fuentes documentales como registros civiles y de cementerios y libros parroquiales, que en muchas ocasiones eran consultados por vez primera”.
Recuerda el Gobierno, y también Roldán que, como consecuencia de aquellas investigaciones, Jimeno Jurío sufrió amenazas de las formaciones de extrema derecha que quieran impedir que se investigara sobre la represión del franquismo. Jimeno Jurío facilitó este material, que permitió ya en los años ochenta “establecer un balance bastante ajustado de la dimensión de la represión, a Altaffaylla Kultur Taldea que editó el primer volumen sobre dicha represión. Esta primera aproximación a la autentica dimensión de la represión padecida en Navarra por el bando republicano permitieron cuestionar los resultados de las investigaciones que minimizaban los efectos de la limpieza política desarrollada por los sublevados.

DIVULGACIÓN DE JIMENO JURÍO
El Gobierno foral, a la vez que anuncia la incorporación de todo este material al fondo documental, agradece la generosidad de la familia de José María Jimeno Jurío, “que ha hecho posible poner este valioso material al alcance de la ciudadanía en el página web del Centro de Documentación del Instituto Navarro de la Memoria. Esta publicación -precisa- es el fruto de la primera fase de un proyecto que posteriormente incorporara las transcripciones de las fichas y un sistema de información más avanzado”.
Precisamente esta labor de edición de las fichas lo está llevando a cabo el historiador y profesor de la UPNA Roldán Jimeno Aranguren, quien ayer señaló que prevé finalizar el trabajo el próximo mes de junio. Roldán destacó que este trabajo facilitará el acceso a este fondo documental tanto de las víctimas y sus familias como a los investigadores. En concreto, se podrá acceder a la información que en su día recabó Jimeno Jurío tanto mediante los nombres de las víctimas, como de las localidades y por temas y formas de la represión ejercida por los franquistas contra las personas afines a la República. Además, este material conformará algún nuevo volumen de la colección recopilatoria de la obra de José María Jimeno Jurío, explicó su hijo.
Uno de los objetivos principales del Instituto Navarro de la Memoria es la preservación y divulgación del patrimonio de la memoria en sus diferentes contextos y periodos históricos. Para ello, el Instituto creó el centro de documentación que ha ido recopilando materiales por medio de distintos acuerdos con familiares e instituciones y ha grabado testimonios de personas y familiares de víctimas.

divendres, 3 de maig de 2019

La Savina, el «extraño apéndice» penal.


https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/05/03/savina-extrano-apendice-penal/1064201.html



Carlos Hernández de Miguel presenta en el Club Diario de Ibiza el libro 'Los campos de concentración de Franco'

03.05.2019 | 00:48
Carlos Hernández de Miguel, autor de 'Los campos de concentración de Franco'. 
Carlos Hernández de Miguel ha escrito uno de los libros más vendidos del año, 'Los campos de concentración de Franco', en el que, pormenorizadamente, el periodista describe la red de instalaciones creadas durante y después de la Guerra Civil para recluir a los disidentes. Hernández presentará su obra el próximo martes a las 20 horas en el Club Diario de Ibiza y hablará de la Savina, «el extraño apéndice» de la prisión de Palma.
En 'Los campos de concentración de Franco', Carlos Hernández explica por qué considera que los campos de concentración ideados por el franquismo formaban parte de la «estrategia de terror» del nuevo régimen y cómo en ellos se practicó «el exterminio colectivo», a su juicio nada improvisado. El lector pitiuso apenas encontrará referencias a la colonia penitenciaria de Formentera, donde en apenas dos años fallecieron de hambre, literalmente, 58 de sus presos. El autor detalla en esta entrevista a qué se debe esa ausencia.
¿Campo o colonia?
«En ocasiones, la diferencia entre colonia penitenciaria militarizada y campo de concentración era muy subjetiva y dependía del capricho o de una decisión puntual del mando militar de turno. En el caso de la colonia de la Savina, como sucede en la de la isla de San Simón (en la ría de Vigo), respondía, estéticamente e incluso a nivel de funcionamiento y de los prisioneros que había en su interior, a los mismos patrones de los campos de concentración. Hay casi siempre un añadido: en recintos como el de la Savina, que no tenían consideración de campos de concentración, normalmente la mayoría de los prisioneros estaban allí en calidad de presos preventivos (a la espera de juicio) o ya habían sido juzgados y condenados. Es una diferencia importantísima con los campos de concentración, donde el 100% de los reclusos no habían sido juzgados, acusados ni condenados. Una vez son juzgados y condenados, salían de los campos para cumplir las penas en prisión o ser ejecutados».
Orden y claridad
«A diferencia de otros sistemas concentracionarios, como el nazi, donde había una cierta homogeneidad en lugares como Buchenwald, Dachau o Mauthausen (en edificios, instalaciones, funcionamiento, organización y tipo de prisioneros), en el caso de España todo era más heterogéneo. En Balears, por ejemplo, había una gran arbitrariedad que procede en muchos casos de los propios mandos militares. Como toda la clasificación de los recintos penitenciarios era tan heterogénea y arbitraria, los propios oficiales y funcionarios se equivocaban. Llegaban a citar como campos de concentración edificios que oficialmente tenían una consideración totalmente diferente, por ejemplo de prisión provisional o destacamento de trabajos forzados. Uno de los objetivos de mi trabajo era poner un poco de orden en todo esto y distinguir las distintas herramientas que se emplearon durante la represión. Cuando se mezcla todo, se da alas a los negacionistas del franquismo, que hay muchos, para minimizar lo que supuso la represión. Hubo un elemento común: de los 700.000 al millón de prisioneros que pasaron por los campos de concentración españoles, ninguno había sido juzgado ni condenado. En su mayoría eran prisioneros de guerra o políticos».
¿Qué era La Savina?
« La Savina no fue un campo de concentración oficial. Fue una colonia penitenciaria dependiente de la prisión de Palma. Ni siquiera era militarizada. Las colonias penitenciarias militarizadas dependían del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo. Y la Savina era una colonia penitenciaria que no dependía de ese patronato. Sus presos no redimían penas. Era un apéndice de la prisión de Palma. Un apéndice extraño. La Savina fue un horror y un infierno. Pero parece que si dices que no fue un campo de concentración se minimiza el sufrimiento de los prisioneros. Para nada. Lo que sucede es que la realidad de la represión franquista es diferente a la de otros países. En la isla de San Simón sucede lo mismo: no lo cito como campo de concentración en el libro, pese a lo que se vivió allí. Hubo cárceles y otras unidades de trabajos forzados del franquismo que fueron incluso más duras que los propios campos de concentración».
¿De quién dependía?
«La Savina dependía de la Dirección General de Prisiones, no del Ejército. Hay un documento de julio de 1941, que encontré en el Archivo General Militar de Ávila y que procede de la Capitanía General de Balears, en el que se subraya esa diferencia: 'La colonia penitenciaria se estableció en los meses de agosto y septiembre de 1940 sin que en ello interviniera esta Capitanía General ni se le pidiese informe alguno'».
Lucrarse con el hambre
«En la mayoría de los campos de concentración y buena parte de las cárceles, se ha demostrado que había una corrupción generalizada. Y no sólo en la oficialidad máxima de los campos, sino incluso entre los propios guardianes. No todos lo eran, pero había una corrupción sistemática de los funcionarios y de los oficiales de esos recintos, que se lucraban a costa del sufrimiento de los prisioneros. Lo hacían de varias maneras. Primero, se quedaban con una parte del dinero que iba destinado al rancho. En otros muchos casos se ha probado que hacían el gasto de la comida para, luego, desviarla, sacarla del recinto y venderla de estraperlo para enriquecerse con esa reventa. Algunas familias tenían que sobornar a los guardianes para que la comida o ropa que llevaban a sus seres queridos se la entregaran. En la plaza de toros de Valencia, madres, esposas o hijas de prisioneros tenían que atender los requerimientos sexuales de los guardias, cuando no eran violadas directamente, para que les llegaran los alimentos».
Caquexia suena mejor
«El término caquexia (inanición) o avitaminosis como causa de la muerte que se incluye en los partes de defunción de la Savina también se utiliza en el resto de campos de concentración de España. Era una forma de encubrir que habían sido asesinatos por hambre. Aparecían en las actas de defunción como causas naturales, y eso que sucedían a hombres jóvenes. A veces incluso se tapaban así los asesinatos por un tiro en la nuca».
Alambrada natural
«Como en San Simón, se eligió la Savina porque el mar ejercía de alambrada natural. El 20 de julio de 1936, Franco envía una orden a todos los generales en la que les pide que abran campos de concentración y los construyan alejados de las poblaciones... para evitar testigos incómodos. Estaban, además, muy preocupados por el espionaje y por que se cruzara información entre los prisioneros y las personas que estaban en libertad, así como por las fugas y las conspiraciones. Primaba que los campos estuvieran en un lugar bien comunicado para que fuera sencillo el traslado de los prisioneros; en menor medida, las infraestructuras y que tuvieran saneamiento, algo que en la Savina no había».
Causas de la evacuación
«Los militares malmetieron contra la Savina porque la colonia no dependía de ellos, no porque fueran humanos. Hay un documento del Ministerio del Ejército, que data de septiembre de 1941, en el que alegan que la colonia de la Savina debía ser cerrada cuanto antes porque, precisamente, no reunía las características apropiadas: 'Esta colonia cuenta con 1.400 penados, con vistas a ser incrementados, sin más vigilancia exterior que el puesto de la Guardia Civil (rurales). Se considera indispensable un fuerte núcleo de veteranos para la vigilancia, aun siendo preferible su traslado a la Península'.  La Capitanía pidió que se cerrara y se trasladaran los presos a España ante la imposibilidad de una vigilancia efectiva y también porque le preocupaba una invasión inglesa de la isla. Estos motivos fueron los que acabaron provocando su cierre, al ser aceptados por Madrid. La evacuación coincidió con el inminente desembarco aliado en el norte de África con motivo de la Operación Torch».
Estrategia del terror
«No había nada improvisado en los campos de concentración. Aquella estrategia no fue una reacción a la violencia que se produjo en la parte republicana tras la sublevación, sino que fue predeterminada y diseñada desde antes de la rebelión. Ya en el mes de abril de 1936, a tres meses del golpe de Estado, aparece una directriz del general Emilio Mola, muy reveladora, en la que se marcan las pautas para sembrar una atmósfera de terror y fusilar a toda persona que, pública o secretamente, apoyara al Frente Popular. Se diseña, además, en un momento en el que los generales creen que toda España caerá en unos pocos días y no habrá guerra. La prueba de que no fue una reacción a la violencia republicana, al contrario de lo que dicen los negacionistas que recuerdan Paracuellos, son las zonas que primero caen en manos franquistas, donde la represión es igual de brutal que las que caen en el último minuto».
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Memoria para homenajear a los desaparecidos en el franquismo.

https://www.eldiadecordoba.es/provincia/Almodovar-Rio-jardin-memoria-desaparecidos_0_1350765204.html

El cementerio de San Fernando ha habilitado un espacio para que las familias puedan recordar a sus seres queridos

Acto inaugural del Jardín de la Memoria.Acto inaugural del Jardín de la Memoria.
Acto inaugural del Jardín de la Memoria.
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El Ayuntamiento de Almodóvar del Río ha habilitado un espacio en el cementerio municipal San Fernando denominado el Jardín de la Memoria en el que homenajea a las víctimas desaparecidas de la Guerra Civil y de la posterior represión franquista.
Varias familias han asistido este miércoles a la inauguración de este espacio, un acto emotivo que ha contado con una ofrenda floral con música de José Manuel y Lorena Carrasco.
A ESTE LUGAR SE LLEGA MEDIANTE UN SENDERO BLANCO QUE SIMBOLIZA EL CAMINO A LA PAZ
El Jardín de la Memoria pretende ofrecer a las familias un lugar de recuerdo y tributo digno para sus seres queridos que aún hoy en día se encuentran en paradero desconocido.
A esta zona se llega mediante un sendero de chino blanco que indica el camino hacia la paz, culminando en su parte central con un monolito en recuerdo de todas esas almas que aún hoy en día permanecen en tierra de nadie.
Una familia realiza una ofrenda floralUna familia realiza una ofrenda floral
Una familia realiza una ofrenda floral
En esa placa central se cita una frase de Niceto Alcalá-Zamora: "La memoria parece grande por lo que muestra en recuerdos; lo es mucho más por lo que ciertamente esconde."
Además, justo en el centro del jardín se erige un olivo centenario simbolizando la libertad y la esperanza que está flanqueado por las sepulturas simbólicas de los desaparecidos que abrazan el conjunto en forma circular a través de unos cipreses que representan la liberación de los homenajeados y sus familias.
Esta actuación se enmarca dentro de las Jornadas de Memoria Democrática de las que el Ayuntamiento de Almodóvar del Río celebra su cuarta edición, organizadas por las delegaciones de Cultura y Participación Ciudadana.