divendres, 7 de setembre de 2018

Aparecen los diez primeros cuerpos con impactos de bala en la fosa 112 del cementerio de Paterna Valencia Plaza

https://valenciaplaza.com/aparecen-los-diez-primeros-cuerpos-con-impactos-de-bala-en-la-fosa-112-del-cementerio-de-paterna



4/09/2018 - 
VALÈNCIA. (EFE). Los trabajos de excavación en la fosa común 112 del cementerio de Paterna (Valencia), han dejado ya a la vista diez del centenar de cuerpos de represaliados de la Guerra Civil una vez retirada la capa de cal que los cubría y están ya listos para ser exhumados, una vez hayan sido documentados.

Así lo ha explicado a Efe el antropológo de la empresa ArqueoAntro, encargada de las labores de exhumación, Javier Iglesias, que ha incidido que una vez retirado este sedimento, han "contabilizado al menos diez esqueletos" a apenas "metro y medio o casi dos metros" de profundidad del centenar que esperan encontrar.

"La idea que tenemos una vez retirado este sedimento que los cubre es documentarlo. Eso es básicamente dejarlos a la vista para poder hacer toda la documentación completa, fotografía, dibujo, fotogrametría para empezar hoy al final del día" a exhumar, ha añadido.

El experto ha señalado que "los trabajos continúan bastante bien" y que esperan que "pronto" puedan acabarlos para "entregárselos a las familias". No obstante, ha asegurado que el tiempo de espera para que las pruebas de ADN confirmen las identidades se puede prolongar entre año y medio y dos años.

"El tiempo de espera lo va a poner la empresa genética con la que colaboramos, que tiene mucho trabajo porque por delante tiene tres fosas más, pero yo calculo que en año y medio o dos años podamos tener todos los resultados completos", ha señalado.

Iglesias ha explicado que todos los cráneos que han quedado a la vista "presentan unas heridas compatibles con un impacto de proyectil" y ha añadido: "Lo que tenemos que ver cuando acabemos de desenterrarlos es si tienen más impactos en el resto del cuerpo o solo en la cabeza. Entonces estaríamos hablando de una ejecución o bien de un fusilamiento en toda regla". 
 

Los trabajos en la fosa 112 de Paterna arrancaron el pasado 20 de agosto y los expertos esperan encontrar dos sacas con cincuenta cuerpos cada una de fusilados durante la represión franquista.

La mayoría son de las comarcas de La Safor y Ribera y de numerosas localidades de la provincia de Valencia como Tavernes de la Valldigna, Cullera, Albalat, Sollana, Carlet, Villanueva de Castelló, l'Alcúdia, Manises, Torrent, Paterna, Puçol, Silla, Oliva, Sagunt, Sueca, Alberic, Alcàsser, Alginet, Alaquàs, Benifaió y Beniparrell.

Diez días después, un juzgado de Paterna decretó el sobreseimiento libre y el archivo de las investigaciones tras una denuncia de la aparición de, al menos, cuatro cráneos con fracturas que eran compatibles con el impacto de un proyectil y signos de violencia. 

La denuncia había sido presentada unos días antes por la diputada de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia, Rosa Pérez Garijo; la presidenta de la Asociación de Familiares de las Víctimas de la Fosa 112; Carmen Gómez, y los miembros de la empresa encargada de la exhumación ArqueoAntro, Javier Iglesias y Alex Calpe.

En su auto, el juzgado señala que los hallazgos suponían "indicios y no meras sospechas" de que se trataba de represaliados de la Guerra Civil y la dictadura y no de restos recientes por lo que consideró que habían transcurrido "aproximadamente 70 años, tiempo que supera con creces el de prescripción" del Código Penal".

Los trabajos de exhumación de la fosa 112, ha sido adjudicados por más de 95.700 euros, de los cuales la Diputación de Valencia, que este año destinará 626.000 euros a acciones en materia de memoria histórica, aporta cerca de 90.000. 



La búsqueda de los restos de nueve personas fusiladas en el cementerio de Uesca finaliza con un balance “agridulce”


http://arainfo.org/la-busqueda-de-los-restos-de-nueve-personas-fusiladas-en-el-cementerio-de-uesca-finaliza-con-un-balance-agridulce/



“Hemos constatado que en un indeterminado momento, sin autorización de las familias, la tumba fue abierta y de forma irrespetuosa, desordenada y sin identificar, los restos fueron trasladados a otro lugar, probablemente al Valle de los Caídos a mayor gloria del dictador”, asegura Víctor Pardo, experto en Memoria Histórica
 | 4 septiembre, 2018 10.09

Foto: Foro por la Memoria de Aragón
La exhumación emprendida en el cuadro 16 del cementerio de Uesca concluyó el pasado jueves con un balance “agridulce”. Si bien se ha podido determinar la ubicación y dimensiones de la fosa que se estaba buscando, en la misma no se han hallado los restos de las nueve personas que fueron allí inhumadas el 23 de noviembre de 1939, fusiladas tras ser sentenciadas a muerte por los tribunales militares franquistas.
“Este resultado es frustrante no solo para vosotros, también para todo el equipo de trabajo, puesto que hubiéramos querido encontrar a los represaliados por el régimen y entregároslos para poder darles una sepultura digna y ubicarlos en un lugar en el que depositar flores al pie de una lápida donde los nombres quedaran inscritos y asociados a sus huesos de personas humildes y luchadoras, de gente que creía en un mundo más justo. No podrá ser y nos duele”, explica el experto en Memoria Histórica, Víctor Pardo.
Con todo, el trabajo les ha permitido obtener una valiosa información que se deberá analizar con calma. “Hemos constatado que en un indeterminado momento, sin autorización de las familias, la tumba fue abierta y de forma irrespetuosa, desordenada y sin identificar, los restos fueron trasladados a otro lugar, probablemente al Valle de los Caídos a mayor gloria del dictador”, añade Pardo.
“Subrayamos de forma desmañada puesto que, a pesar de lo actuado, hemos hallado el cráneo de una de las nueve víctimas y abundantes fragmentos óseos producto de una ‘limpieza’ deliberadamente torpe y apresurada”, señala. Estos materiales arqueológicos serán enviados a los correspondientes servicios de Patrimonio donde una antropóloga forense practicará los oportunos análisis.
En el cuadro 16, amén de enterramientos ordinarios, fueron inhumadas 92 personas, sentenciadas por los tribunales militares a la última pena en distintas fechas, de momento nueve no se encuentran en el espacio donde recibieron sepultura, dato que obligará a seguir investigando en los archivos y a volver a remover la tierra bajo la que quedaron otros cuerpos, “no la dignidad de las personas que jamás podrá ser pisoteada”, recalca Pardo.
Desde el Foro por la Memoria de Aragón agradecen el “interés” y la “colaboración” por la recuperación de la historia reciente y “hacer luz en el incómodo y oscuro pasado”. Agradecimientos también para todas las personas voluntarias que han colaborado “con intensidad y entusiasmo en la dura tarea de remover la tierra, empresa dirigida con profesionalidad, experiencia y amabilidad permanente por la arqueóloga, Julia Justes”.
4 septiembre, 2018

AUTOR/AUTORA

Redacción de AraInfo en Uesca. mail: uesca@arainfo.org

dijous, 6 de setembre de 2018

La fiscal pide 11 años para el doctor Vela tras el primer juicio por robo de bebés


https://elpais.com/politica/2018/09/04/actualidad/1536059090_658400.html

NIÑOS ROBADOS


Una periodista francesa asegura que el médico le confesó en 2013 que regaló una niña. El abogado del ginecólogo, de 85 años, alega que los presuntos delitos habrían prescrito y que su cliente tiene alzheimer.


Varias mujeres protestan por el robo de bebés en la puerta de la Audiencia Provincial de Madrid, donde se celebra el juicio al doctor Eduardo Vela. SAMUEL SÁNCHEZ | JAIME CASAL
Este martes ha quedado visto para sentencia el primer juicio por robo de bebés en España. La fiscalía pide para el acusado, el doctor Eduardo Vela, de 85 años, 11 de cárcel por los delitos de detención ilegal, suposición de parto y falsificación de documento oficial. La acusación particular, que ejerce la supuesta niña robada, Inés Madrigal, eleva esa petición hasta los 13 años. La fiscal ha solicitado, además, una indemnización de 150.000 euros. Madrigal no ha pedido indemnización y ha insistido en que ni quiere dinero ni busca ver al doctor Vela en la cárcel, sino que su caso permita ayudar a otras familias en su misma situación.
La fiscalía General del Estado envió una circular en 2012para que todas las fiscalías agotaran la investigación sobre robo de bebés entendiendo que los presuntos delitos cometidos no prescribían hasta que la víctima era consciente de su situación. En este caso, Madrigal supo que era adoptada cuando se lo contó su madre adoptiva, Inés Pérez, al cumplir los 18 años, en 1987, pero desconocía que podía ser una niña robada hasta que en 2010 leyó en EL PAÍS un artículo sobre adopciones irregulares en la clínica San Ramón, se puso a investigar y comprobó que estaba inscrita como hija biológica de Pérez, que no podía tener hijos, y decidió denunciar su caso en la justicia. 
Vela, que ha llegado a la Audiencia Provincial de Madrid en silla de ruedas, trabajó, entre 1961 y 1981 en la clínica madrileña de San Ramón, epicentro de las denuncias por robo de bebés. Su nombre es, con el de sor María Gómez Valbuena -fallecida en 2013, cuatro días después de ser citada a declarar ante el juez- el más repetido en los relatos de las madres que han acudido a la justicia convencidas de que sus bebés no murieron en el parto, como les dijeron, sino que fueron entregados a otras familias.
Si este caso ha prosperado fue porque Madrigal denunció a su madre adoptiva, tras pactarlo con ella, para agilizar el proceso. Pérez, que llegó a estar imputada, explicó durante la instrucción y en un careo con el doctor Vela en 2013, que el médico le entregó a la niña "como regalo" en 1969 y que previamente trató de convencerla para que fingiera un embarazo "usando un cojín". Tenía 46 años cuando recogió al bebé en la clínica San Ramón y no podía tener hijos, pese a que fue inscrita como madre biológica en un documento que firma Vela como el facultativo que asistió a un parto que nunca existió. Su abogado ha declarado este martes que pudo firmarlo "engañado". Durante la instrucción el doctor reconoció su letra y firma en el documento falsificado, aunque en la primera sesión del juicio dijo no recordarlo. Inés Pérez falleció en 2016, a los 93 años. Su hija adoptiva se ha emocionado cuando este martes, durante el juicio, han proyectado el careo que tuvo con Vela. "Fue muy valiente", ha dicho.
Durante la segunda y última sesión del juicio, que tenía que haber concluido el pasado junio, pero fue retrasado al alegar el acusado problemas de salud, ha declarado como testigo, por videoconferencia, la periodista francesa Emilie Delphine, quien, en 2013 grabó a Vela con cámara oculta diciendo que había entregado a Madrigal como regalo, insistiendo en que no había cobrado dinero por ello. El abogado del acusado ha pedido al tribunal que no tomara en consideración dicha prueba al haberse realizado sin ninguna garantía y sin que su cliente supiera que le estaban grabando.
También ha declarado como testigo uno de los policías que participó en la investigación del caso y que trató de conseguir, sin éxito, los registros de las madres que daban a luz en San Ramón. "El doctor Vela me dijo que los había quemado", ha lamentado. "Durante las investigaciones que realicé entre 2013 y 2014 todos los indicios apuntaban a que existía una trama en la que posiblemente el señor Vela formaba parte y en la que se acogía a chicas embarazadas a cambio de que dieran a sus bebés en adopción en un momento en que la situación social era bastante complicada para esas jóvenes. Eso, con el tiempo, fue pasando, pero el entramado tuvo que continuar durante varios años, la fuente de bebés se les había terminado y empezaron a ocurrir este tipo de casos en San Ramón y otras clínicas", ha declarado el agente, quien también apuntó a que la trama contaba con "alguien de confianza" para hacer las inscripciones de los niños.
La fiscal considera acreditado que Madrigal fue sustraída a su madre biológica para ser entregada como regalo a Inés Pérez y hacer un favor al padre Félix, "persona muy vinculada al acusado" y que a su vez, quería agradecer a Pérez los servicios prestados en un convento. Al no poder tener niños, Pérez acudía con frecuencia a una inclusa a ayudar con los bebés y llegó a tener a dos niños acogidos en casa durante casi dos años, aunque luego tuvo que entregarlos cuando sus madres biológicas los reclamaron. La fiscal, en cualquier caso, rechazó que pudiera considerarse "un acto altruista", aunque no hubiera dinero por medio, "porque estaba entregando a una hija que no era suya, regalando un ser humano". Insistió, durante su alegato final, en que no existía ninguna prueba documental de que la madre biológica hubiera renunciado a su bebé y señaló que, aunque la legislación de entonces permitiera dejar en blanco el nombre de la madre biológica, lo que no estaba permitido y ya era un delito entonces era rellenar ese hueco con el de la madre adoptiva. "Vela es quien tiene acceso a la niña, quien la entrega sin el consentimiento de sus padres biológicos y quien falsifica sus documentos para que sea prácticamente imposible de descubrir".
La fiscal también ha pedido que se deduzca el testimonio de la esposa del doctor, Adela Bermejo, por entender que mintió durante el juicio y que conoce quiénes son los padres biológicos de Madrigal.
"Se borró cada paso para que la verdad nunca fuera descubierta", ha señalado Guilermo Peña, abogado de Madrigal, quien deseaba que en el juicio Vela se derrumbara y revelara algún detalle que pudiera ayudarle a conocer su origen.  Hasta la fecha se ha realizado tres pruebas de ADN buscando a su familia biológica, sin éxito.
El abogado del doctor Vela ha negado todas las acusaciones y solicitado la absolución de su cliente. "Se está haciendo una causa general de algo que tiene una gran repercusión en los medios de comunicación, pero todo son suposiciones". "¿Hay alguna prueba? Yo no he visto ninguna. Parece que estamos hablando del doctor Mengele, pero nada ha quedado acreditado en este procedimiento". El letrado ha asegurado que, en cualquier caso, los posibles delitos habrían prescrito, y ha ligado las contradicciones de Vela durante la instrucción y en el juicio al alzheimer, pese a que el forense del juzgado dictaminó que estaba en condiciones para asistir al proceso.
"Solo queda que la Justicia haga su trabajo", ha concluido Madrigal. "No puede quedar impune que alguien jugara a ser dios cambiando la filiación falsificando partidas y cercenando el derecho a conocer mis orígenes". 

MÁS INFORMACIÓN

dimecres, 5 de setembre de 2018

Memoria contra memoria

http://www.elviejotopo.com/topoexpress/memoria-contra-memoria/



Las cunetas y los cementerios están llenos de muertos clandestinos. La guerra civil y la dictadura franquista enterraron cientos de miles de cuerpos republicanos y ahí siguen casi todos esos cuerpos, más de cuarenta años después de que llegara eso que tan pomposamente llamamos democracia.
El subsuelo de esa Patria que con aires marciales defienden Rajoy y Albert Rivera se apelmaza vergonzosamente en un líquido grumoso de huesos a la espera urgente de su necesaria identificación. Mierda de país que permite la impunidad de tanto asesinato sin resolver y que, si fuera por el PP, Ciudadanos y una sociedad que vive como si la felicidad que le venden desde la televisión no fuera mentira, seguirían sin resolverse por los siglos de los siglos. La II República es la bicha que incordia la memoria de quienes se empeñan cabezonamente en culparla de todos los males que vinieron luego. El golpe de Estado fascista -dicen- fue necesario para que España se salvara de los “horrores” que suponían el laicismo, la igualdad de géneros y haciendas, una libertad que intentaba convertir a las personas en dueñas de su propia historia.

Eso dicen quienes, desde sus novelas y un regreso cínico al relato histórico de los vencedores de la guerra, se empeñan todos los días en negar que la legitimidad republicana se obtuvo en las urnas y que el golpe de Estado fascista se perpetró para defender los privilegios de la casta militar más reaccionaria y los feudales intereses de quienes se sentían dueños absolutos de la vida entera de los demás y todas las haciendas. Quienes defienden la equidistancia en sus novelas y en sus declaraciones periodísticas no ignoran que lo que hacen es convertir las historias públicas y las suyas privadas en una insoportable caterva de mentiras. Lo dicen: durante la guerra hubo violencia en los dos bandos, el republicano y el fascista. Lo primero que hay que aclarar es que no hubo dos bandos, en el sentido delincuencial que podemos dar a esa palabra. Hubo el bando fascista que dio un golpe de Estado contra la legalidad republicana y hubo, en la otra parte, quienes defendieron a machamartillo esa legalidad a costa de sus vidas. Lo segundo es que la violencia fascista obedecía a una clara estrategia de exterminio republicano. Miren, si no, la llamada a ese exterminio de los militares golpistas Yagüe, Mola, Queipo del Llano y el propio Franco en sus inflamadas arengas para limpiar de rojos los suelos de su Patria. La historia de este país la siguen contando -tantísimos años después de su victoria- quienes lo ganaron para sus intereses económicos, religiosos, políticos e ideológicos aquel año aciago de 1939.
Hay otras historias -evidentemente- que se niegan a claudicar frente a la basura moral que sigue haciendo estragos desde el revisionismo franquista, un revisionismo que sigue a sus anchas como si sus cultivadores -que se llaman a sí mismos progresistas y hasta de izquierdas- fueran los únicos dueños del relato. Pero a esas historias -que hablan de verdad histórica y de justicia- les cuesta encontrar un sitio largo y ancho en los medios de comunicación, en todas las etapas de las aulas escolares, en las conciencias de la gente tan machacadas por los discursos oficiales del olvido.
Llevamos más de cuarenta años de democracia y es como si la democracia se hubiera quedado sorda, ciega y muda para ignorar lo que pasó en aquel tiempo devastado. Cuando intentas hablar, escribir de aquel tiempo, te salen los de siempre con lo de que lo único que queremos es reabrir las heridas del pasado, vengarnos de no sé qué ni contra quiénes, rumiar como las vacas, para regurgitarlo luego, un rencor que vendría a ser como el veneno de los derrotados. Eso dicen quienes tienen a sus muertos bien enterrados en sus nichos familiares porque a la casi totalidad de esos muertos los desenterró el franquismo para llenarlos de honores en las fachadas de las iglesias y en los eslóganes escolares aderezados con banderas aguiluchas y cantos patrióticos. Eso dicen algunos -bastantes- desaprensivos, como esos del PP que critican las exhumaciones de las fosas comunes, que se burlan de los muertos asesinados por sus antepasados, que incluso están convencidos de que hoy España iría mejor si esos asesinatos hubieran sido aún más numerosos de lo que fueron. No me lo invento. Un día daba yo una conferencia sobre esto que hoy escribo. Al final, una vez acabado el acto, se me acercó un tipo y me soltó a la cara, indignado, que si los suyos hubieran matado a más gente después de la guerra España sería muy diferente de lo que era. “No matamos bastantes”, dijo. Hablaba en primera persona y en plural. Los suyos eran los vencedores de la guerra.
Vuelvo al principio de esta columna. Las cunetas y los cementerios están llenos de fosas comunes. La Ley de Memoria de 2007, tan frágil, tan miedosa y tan insuficiente, no está para ser cumplida sino para que la cumpla quien quiera. Así son las cosas. Ahí sigue el Valle de los Caídos. Ahí siguen decenas, centenares, de monumentos franquistas. Ahí está la foto de Rajoy paseando tranquilamente en Tenerife delante de uno de esos monumentos levantados en honor de la memoria fascista. Ahí está la noticia de estos días: una treintena de miembros de la División Azul, que lucharon al lado de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, han sido repatriados desde el año 2003 y los gastos corren a cargo del Ministerio de Defensa. Son para el PP muertos de primera clase, de clase especial, diría yo. Mientras tanto, las exhumaciones de cadáveres republicanos han de correr a cargo de familiares, algunas asociaciones memorialistas y, en algunos casos, de instituciones oficiales como la Diputación Provincial de Valencia y la propia Generalitat Valenciana. Bien claro lo dejó el propio Rajoy cuando, lleno de orgullo y sabiendo que violentaba la propia Ley de Memoria, afirmó que su Gobierno no daba un sólo euro para esas exhumaciones desde el año 2012.
Ni un sólo euro para desenterrar muertos republicanos, y lo que haga falta para que sus familiares puedan recuperar a los de la División Azul que lucharon al lado del nazismo. No nos calentemos la cabeza: en este país la memoria dominante sigue siendo la memoria de los vencedores. La nuestra, la memoria republicana, la que a trancas y barrancas intenta hacerse un hueco en medio de tanta manipulación histórica, de tanto silencio y tanto olvido, sigue siendo una memoria de segunda clase. Pero ahí vamos a seguir. Contra viento y marea. Memoria republicana contra memoria fascista. Sin claudicar, porque a estas alturas de cada una de nuestras vidas, y de lo que escribimos, ya no sabemos ni queremos claudicar. Pues eso.
Artículo publicado originalmente en eldiariocv.es
Imágenes: Francesc Torres, instalación fotográfica en formato de proyecciones denominada, como el libro que le da origen, Oscura es la habitación donde dormimos. El libro, obra del mismo fotógrafo y escritor, documenta la exhumación de 47 republicanos que el 16 de septiembre de 1936 fueron asesinados y enterrados en una fosa común por franquistas en el pueblo de Villamayor de los Montes, provincia de Burgos (Castilla y León). Las imágenes, en blanco y negro, retratan el hallazgo de las 47 víctimas (varones) en julio de 2004, cuando el fotógrafo reunió un equipo de forenses y arqueólogos que inspeccionó la tumba clandestina. Los cadáveres aparecen alineados en la tierra con un agujero de bala en el cráneo.

Siguen las sorpresas en la fosa 128 del cementerio de Paterna (València).

https://www.facebook.com/daniel.galan.965/posts/2168058533479106?comment_id=2168067586811534


Increíblemente y contra todo pronostico, la fosa 128 lo ha vuelto a hacer. Cuando ya dábamos por concluidos los trabajos en la fosa por segunda vez en menos de un mes, pues resulta que no, no ha terminado, aún hay más...
En principio la fosa contenía los restos de represaliados de 5 sacas distintas: 23-10-1940, 31-10-1940, 14-01-1941, 31-01-1941 Y 15-03-1941. Como es lógico, la más antigua al fondo y la más moderna arriba.#1aSorpresa, la profundidad. Al excavar sin éxito los dos primeros metros, cuando aparecieron los primeros restos, todo apuntaba a que la saca del 15-03 había "desaparecido" por el expolio al que aparentemente se había sometido a la fosa en plena época de represión. #2aSorpresa, la separacion. Parece ser que se había terminado la cal y entre la primera y segunda sacas sólo había tierra, pero entre la segunda y la tercera, ni cal ni arena; ¡CEMENTO! lo nunca visto en una fosa común, una capa de hormigón separando las sacas. #3aSorpresa, la cuarta saca. Una vez acabada la exhumación de los 37 cuerpos de la tercera saca, todo apuntaba al final de fosa, entre otras cosas por la profundidad a la que se había llegado... 4,5 metros, algo también inaudito hasta ahora. Entonces, igualando el fin de fosa para documentar ¿que pasó? Pues que apareció una nueva capa de cal a 5 metros de la superficie. Y una capa de cal sdentro de una fosa comun sólo indica una cosa: debajo hay cadáveres....#4aSorpresa, mujeres. Otro hecho que hace única esta fosa, el hallazgo de los restos óseos de dos mujeres: Encarna Iranzo Pradas y Dolores Moreno Victoria, fusiladas el 31-10-1940. En los 17 años de represión franquista en Paterna, el régimen fascista ejecutó a 2.238 personas, de las que 19 eran mujeres. De ahí lo sorprendente, pues nunca antes se ha encontrado en Paterna restos de ninguna mujer... #5aSorpresa, la quinta saca. Parece que ya, cerca de los seis metros de profundidad podemos hablar ¡otra vez! de fin de fosa, pero...los expertos no se terminan de convencer y... ¡voila! No se equivocan y ¡aquí está la 5a! de momento con seis victimas a la vista.
Aquí, a estas alturas (o profundidades) ya no me atrevo a hacer conjeturas... lo que sea, se verá... es lo que da el tiempo. De cualquier forma, cabría plantearse ¿que más pruebas necesita la justicia para reconocer como crímenes de lesa humanidad los asesinatos? ¿que más indicios de la ilegalidad de los crímenes que cavar un hoyo de seis metros para ocultarlos? Cadáveres con evidentes signos de violencia y tortura, con el consabido "tiro de gracia" maniatados y arrojados sin contemplaciones al fondo de un pozo... hormigón para tratar de ocultar las evidencias a las que se aferran las familias y a las que hasta ahora la justicia ha demostrado una ceguera y una sordera incomprensibles.

DESGARRO EN LO COTIDIANO RECAPITULANDO 2018 (V).


https://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/2018/09/05/desgarro-en-lo-cotidiano-recapitulando-2018-v/




Escribe  Santiago Vera en su libro “La política del miedo” (Crítica 2011) “El trauma de la memoria no se refiere solo al dolor, sino también al sentimiento de culpabilidad. La derrota representó algo más que la derrota militar, supuso la pérdida del pasado, de un identidad, de los ideales, así como de la visión de futuro
En esta ocasión abordamos los aspectos más cercanos a la vida cotidiana, en este repaso también hemos escrito:
Nuestros mayores vivieron en una sociedad traumatizada y asustada donde,  por si quedaba alguna duda, se sentía la omnipresencia del verdugo mayor: el caudillo. El terrorismo de bajo perfil se manifestaba  en diversos actos de fuerza y humillaciones de los falangistas,  como eran rapar el  pelo, pegar palizas públicas, aceite de ricino (causa desarreglos intestinales, vómitos), los abusos sexuales, la intimidación, la tortura… El maltrato físico en las detenciones era lo normal (apaleamiento), de hecho, la práctica de la tortura se  mantuvo hasta el final de la ditadura en los cuartelillos. Todo abuso era fácil y arbitrario, tenían patente de corso.
 La derrota de la guerra para las mujeres supuso una pérdida de derechos y libertades, la mujer para los franquistas era una menor de edad crónica. 
Sometidos, dependiendo de Informes del alcalde fascista y de la Guardia Civil, los retornados de la cárcel o del exilio encontraron un pueblo dominado por los vencedores y debieron hacer frente al estigma de haber sido rojos.  Faltarían para siempre los muertos como consecuencia de la guerra y la represión. Tampoco  encontraron a todos los vecinos que seguían todavía en prisión, en batallones de trabajadores o en el exilio. Volver al pueblo era, además, reencontrarse con las esposas, las novias, las madres, los padres, los hermanos y hermanas… de todas esas personas fallecidas o represaliadas.
 Todo ello en un contexto de crisis económica de subsistencia.
A pesar de todo…SOLIDARIDAD.  Los retornados pudieron, por fin, encontrarse con el calor  de su gente  y con la solidaridad de amigos y convecinos.  Igualmente, recibieron el cariño y la complicidad de una parte del pueblo que, como ellos, también se sentía en el bando perdedor de la guerra.
La coacción con la violencia de los símbolos. Igualmente  sufrieron una violencia más subliminal: intimidación en la vida cotidiana (calle, escuela…)  para atemorizar y humillar. Obligaban a participar en los desfiles, manifestaciones y celebraciones (los que se quedaban en casa eran enemigos y había que perseguirles…),  a colgar símbolos franquistas de los balcones, los cánticos y las voces obligatorias, junto con los saludos en brazo en alto.
Un fórmula para no entrar en conflicto con el poder, era no relacionarse con nadie que hubiera sufrido represión, así los represaliados y las represaliadas eran “apestados”  y aislados socialmente. Los leales a la República  y sus familiares eran perseguidos continuamente, su indefensión les provocaba un miedo constante ante las visitas de los falangistas y Guardia Civil.
En su función coercitiva, y para que no se moviera nadie, pusieron interés especial en atemorizar a los familiares de desafectos incluso a los más pequeños. El miedo y las penurias económicas lo hicieron realidad, por la mera supervivencia.
La propaganda de los actos oficiales era otra forma de humillación. En la cotidianeidad tuvieron que convivir con la exaltación de los muertos del otro bando (los mártires), mientras que los republicanos eran estigmatizados y relegados al olvido. Sobrevivir a la derrota y a la miseria, vivir la permanente sensación de miedo.Celebraciones a los Caídos, en un homenaje que pretendía ser perpetuo y se celebraron ininterrumpidamente durante 40 años: el 18 de julio día de la victoria, el 1 de abril día del caudillo y 1 de octubre el de los caídos. Las víctimas de los republicanos sólo habían muerto para sus familiares.
Tampoco  se olvidaron de los más pequeños, los fascistas  procuraron que se trasmitiera la intimidación a los niños, se movieron entre la manipulación al maltrato infantil. Utilizaron a los hijos de los rojos, cuando no les pegaron e insultaron. Así incluso otros niños, los retoños fascistas,  insultaron, maltrataron, tiraron piedras, amenazaron a los hijos de los perdedores.
La religión como coacciónDesde el 19 de julio la religión católica fue la oficial del Estado franquista. La ola de religiosidad impuesta inundó todos los rincones. La coerción religiosa fue muy importante y perduró en el tiempo a lo largo de la Dictadura. El  párroco local  se convirtió en el encargado de vigilar la reconquista ideológica, su papel es esencial en la vida cotidiana de los pueblos. Impusieron una moral social estricta que abarcaba todos los ámbitos de la vida cotidiana.
Otro  medio fundamental de coerción era la necesidad de informes favorables de conducta para cualquier tipo de actividad (carnet de conducir, oposición al puesto de trabajo, superación de expedientes de depuración, obtención de la libertad condicional, cualquier empleo)… Los expedientes los realizaban el alcalde, la FET, la GC y el párroco. El cura era el garante de la honradez de los vecinos.
LAS ROJAS: TERROR y LA SUMISIÓN
Antes de los años 30 las mujeres no participaban en la cultura, la economía o la sociedad, tarea reservada a los hombres. Por el contrario quedaban recluidas en la esfera privada del hogar. Esta situación de sumisión era más marcada en el medio rural. No había ninguna actividad relevante, excepto la escuela (y claro,  el cuidado de la vida y el bienestar de las personas), en manos de mujeres.  La República fue un giro  copernicano para las mujeres, intentó transformar el papel que la mujer tenía asignado dentro de la sociedad, así en los pocos años de la República las mujeres se habían hecho visibles. En nuestra tierra también dieron fruto esas ideas, tenemos noticias de dos grupos de mujeres organizados en las Merindades. Un grupo de mujeres en Mena (Hogar de la mujer moderna) y el Comité del Hogar Femenino Antifascista con 84 miembras de Arija.
El pensamiento que rodeo el régimen fascista sobre las mujeres que les eran desafectas: rojas, putas, sucias, feas, peladas… Al margen del retroceso social y el acceso a la vida pública que habían conseguido, la represión : les  saquearon las casas, les incautaron los alimentos… y la tierra. También las asesinaron y encarcelaron. Además  hubo represión especializada en mujeres. De una punta a otra de la España sublevada, se repitieron los métodos de tortura física y psicológica. Tres son los más conocidos: las purgas con aceite de ricino para que su poder laxante depurara su “tóxico interior” con el paseo público, raparlas al cero para censurar su libertinaje, y la prohibición absoluta de mostrar luto. El  desfile callejero fue un hecho común y sistemático en la zona nacional, hasta en las aldeas. Un espectáculo dantesco público de denigración y de  regocijo por parte de los vencedores. El paseo por la calles iba acompañando, insultos, abucheos, escupitajos y algunas pedradas. El Corte de pelo era otro escarnio público, un atentado contra la integridad física y moral,  rapándolas trataban de humillar visualmente a la víctima marcándola; mutilación de un elemento físico claramente femenino. Junto con ello el aceite de  ricino  decían que el fuerte poder laxante.
Agustina Santos,  vecina de Frías la raparon el pelo y le dieron aceite de ricino mientras a su marido Felipe Salazar, se lo llevaron,  se cree fue fusilado en La Pedraja. A la esposa de Pedro Arquiaga,  de Incinillas, también la detuvieron y la llevaron a Villarcayo, donde le raparon el pelo y la obligaron a ir por todo el pueblo rezando el rosario de rodillas. De la Medinesa Teopista Gallaga se contó: “a quien hubo que cortar el pelo como responsable de intentar convencer con insinuaciones al reparto de bienes y personas, proclamar el odio a la religión católica y defender e incitar a la práctica del amor libre a las virtuosas doncellas de la localidad” En Medina de Pomar, los “paseos” a las mujeres se hacían repetidamente por la Calle Mayor, después de rapar sus cabellos.  A Eufemia Alonso Pereda, de Sotoscueva, tras raparla el pelo, acusándola de roja, y someterla a vejaciones, la emplearon como cocinera para la tropa,  la trasladaron a Espinosa y de allí al cuartel en El Crucero, hasta su fusilamiento y enterramiento en una cuneta  en Villalázara. En Quisicedo (también Sotoscueva) un grupo de mujeres fueron peladas y obligadas a tomar aceite ricino, mientras las paseaban por el pueblo, luego las llevaron presas a Espinosa. Las hermanas montijanas Sañudo, Carolina, Jovita y Aurora sufrieron el corte de pelo en Espinosa, entre otras vejaciones.A Justa Andrade, vecina de Espinosa y a alguna de sus hijas, las cortaron el pelo, las dieron ricino y no contentos con eso, previo robo de casi todos sus enseres, desterraron a toda la familia. Hilaria García de Arija fue rapada, insultada, exhibida de forma humillante, apaleada y condenada a 30 años. A las mujeres de los asesinados en Loma de Montija,  los fascistas del pueblo les apedrearon cuando fueron a poner una flores a la fosa, o  les hacían barrer la plaza del pueblo para humillarlas y les raparon la cabeza. No cabe ninguna duda que en algunos casos se dieron  abusos sexuales, menos conocidas, por el tabú social.
Control social y represión.
La persecución fue  implacable, y todavía perdura en las mentes de los hijos de nuestros abuelos y abuelas. Las pequeñas localidades de las Merindades, y toda España, en cuestión de días  se convirtieron en un réplica de un penal,  con muros invisibles, guardas y guardesas vecinos,  estaban desterrados incluso en su mismo pueblo.  Solo la emigración de los años 50 gracias a la ligera mejora económica, que ofertó empleo en las ciudades, rompió la sensación de claustrofobia.
Maltrato psicológico, insultos, desdén, menosprecio. Las supervivientes fueron “soporte” de la familia en una época en la que eran vejadas, maltratadas y humilladas públicamente a diario. Sin olvidar que tambiéntenían que ocuparse de la casa y los hijos, de conseguir dinero, ahorrar para ir a visitar a sus familiares a las cárceles y “todo sin recursos y estigmatizadas, con trabajos de “semiesclavitud”
En el mundo rural las relaciones eran muy cercanas, nada se podía escapar al control, así en nuestros pueblos de Las Merindades estuvieron sometidas a una férrea vigilancia y control, que duraría hasta 1975, con la muerte del dictador.  El afán inquisitorial de los y las entusiastas del régimen era inquebrantable. En los años 40 con todo el hambre y la miseria, las autoridades locales se ocuparon de de mantenerles controlados, y  se encargaron de la limpieza política
Control y delación: el recelo a la vecindad
El sistema represivo  franquista se basó en un control estricto de la población, para ello, se articuló un sistema de información de los vecinos. El aparato franquista hizo, además, un esfuerzo especial para impulsar la delación entre los propios vecinos, así el nuevo régimen, aceptaba cualquier denuncia contra los “rojos”. El  recelo en el vecino anidó en las  mentes como otro miedo más.
Era vivir entre enemigos, no había refugio, un vecino, un familiar, un subalterno o un jefe podía ser el delator. Todos eran extraños, todo era desconfianza, esa era la consecuencia de la implicación de la sociedad civil en la represión. Durante el régimen fascista las tensiones sociales, políticas  económicas o sentimentales se resolvieron golpe de denuncia. Examinaron a todas las personas, y pedían datos de su vida social, de su ideología, de sus relaciones. Continuamente se necesitaban certificados, certificados  de persona adicta al movimiento para desplazarse, certificados de conducta moral y política expedidos por la Iglesia y la Falange.
Sensación de miedo, hambre y miseria. Así el miedo iba cuajando, y se iba convirtiendo en parte de la vida de la gente. Miedo a la tortura física, a la cárcel, a los apaleamientos y castigos en el cuartelillo de la guardia civil. Miedo a amenazas sobre familiares, a ser privado de bienes materiales, a perder el puesto de trabajo, a carecer de alimentos… Miedo a ser marcado públicamente con el estigma de rojo, al aceite de ricino, a ser rapada y exhibida por las calles rodeada de desaprensivos,  miedo  que describe Julio Prada en España masacrada.
El miedo a cuanto significase compromiso con causa alguna, el rechazo de toda forma acción colectiva, la percepción de que solo en un individualismo exacerbado era posible hallar refugio. La desconfianza paso a paso va a presidir las relaciones entre familiares y vecinos. Un muro de silencio, tendencias inhibidoras que arraigaron en nosotros, “si no te hubieras metido en política”, le decían al abuelo. Ese miedo que ha quedado impreso en el ADN de nuestros mayores, que ha perdurado hasta nuestros días.
Fueron años duros para casi todos donde el hambre era una constante, especialmente para los perdedores de la guerra.  Las expropiaciones y multas que sufrieron algunos de ellos, el sistema de racionamiento, etc., provocaron que las condiciones de vida fueran aún más difíciles.   Haber estado preso, o simplemente detenido, significada un estigma en todas las facetas de la vida (acceso a los mínimos servicios públicos; viviendas, colegios, universidades, trabajo, pasaporte-
Miedo era la palabra que también movía el mundo económico, miedo a los expedientes, miedo a las multas, miedo a las confiscaciones… No era para menos, la amenaza de multas era continua, pero no era su único instrumento. Los fascistas y la iglesia controlaban todos los mecanismos para satisfacer las necesidades básicas, así que utilizaban esas herramientas para humillar y controlar a la ciudadanía: las Cartillas de racionamiento, los subsidios al combatiente, los imprescindibles certificados de buena conducta, los avales para encontrar trabajo…
Listas negras e inhabilitaciones laborales
El proceso represión  laboral y económica se produjo en la Administración y en todos los procesos económicos, procesos que se reflejan en las actas de los ayuntamientos o de las instituciones públicas y por medio de los cuales fueron expulsados alguaciles, veterinarios,…. En ocasiones como el caso de Rufino Balbás secretario de Ayuntamiento de Manzanedo, simplemente se los asesina. Los franquistas sabían que había que contener a la  población, tanto en el orden físico como el moral, y que el mundo laboral era clave para conseguir la inhabilitación de los disidentes.  La represión abarcaba más que el exterminio, la violencia física o la privación de libertad, se aplicó en la vida cotidiana también a través del trabajo. En el ámbito laboral, la represión pretendió  llenar de adictos las instituciones y empresas,  y también penalizar la vida de los supervivientes al genocidio de la izquierda.
En los ayuntamientos se elaboraban listas negras, aunque desconocemos el dato en Las Merindades, personas, listas en las que se recoge la filiación política de vecinos del municipio. Había cientos de informes sobre ciudadanos, donde se detallaban datos sobre ellos, si eran  republicanos o socialistas, si participaban en  actos si no solía ir a misa, o no era partidario al alzamiento nacional… En definitiva, era sospechosa toda persona que no fuera favorable al credo político de los vencedores.
En muchas  empresas funcionó un sistema de exclusión laboral conocido como cuarentena (Registro de Colocación Obrera en su denominación oficial), consistente en no readmitir de inmediato a todos los antiguos trabajadores que volvían de prisión o de batallones de trabajadores.
Este proceso interminable de marginalización situó a más de la mitad de la población fuera de cualquier ayuda social, fuera de cualquier trabajo decente. Además continuaban los controles, chantajes, sanciones, no solo al sujeto social si o a todo su entorno familiar, se les volvía a detener, se aseguraba así su asfixia económica y exclusión política. Una ¿muerte civil?
Los trabajadores de la salud junto con los maestros fueron en muchos casos  grandes facilitadores de las ideas modernas en los pueblos. Muchos pagaron ese atrevimiento de poner en solfa el orden, donde el propietario, el cura y la guardia civil “reinaban” a sus anchas. Destacan en las Merindades por el rigor de su castigo los médicos asesinados Antonio Gutiérrez de  Bricia, y  Félix Lalinde de Tobalina.
El sector de correos y telégrafos tambiém fue reprimido, el fin era controlar las comunicaciones. Los ciudadanos de las Merindades que peor suerte tuvieron en esta represión, por lo que hemos conocido, fueron: Antolín Díaz del valle de Mena, Álvaro Cereceda, cartero de Trespaderne; Antonio Felipe Zoido,  jefe de correos de Villarcayo, y Ángel García, telegrafista de Espinosa.
Fueron duramente represaliados son los ferroviarios, uno de los grupos impulsores en aquellos años el movimiento obrero en Las Merindades. Fueron asesinados: Melchor Avelino Álvarez, guardafrenos nacido en Bercedo (Merindad de Montija), PedroIglesias paseado en Arija, Juan Pinillos, vecino de Medianas (Mena), asesinado en Arredondo. Heliodoro Pérez Toyos, vecino de Horna y Miguel Ortiz, 46 años, maquinista (Tobalina).
 La depuración afectó a la cuarta parte del magisterio burgalés.  El golpe fue en verano y eso salvó a muchos maestros de la barbarie. En Las Merindades casi 300 maestros, la mayoría fueron expedientados, y en muchos casos el expediente no llegó a más, pero no se fiaron de nadie.  17 maestros y maestras de las merindades asesinados  muchos los primeros días de septiembre al ir a abrir la escuela: Casimiro Allende, de Ahedo Linares, Abilio Bañuelosvecino de Burceña. Daniel BonillaMaestro de  Bacuñuelos (Tobalina). Casilda Calzada maestra de San Llorente. Aurelio Del Valle, maestro de Vivanco. Juan Francisco Feria maestro de Cabañas de Virtus. Hermógenes GalloMaestro en Pradilla de Hoz (Valdebezana), Felicísimo Gómez, maestro de Pangusión (Tobalina). Elisa Güemes Maestra de Lomana (Tobalina) Saturnino López, nacido en Quintanilla de Pienza, Vicente López   maestro de Villarcayo, Valentina López, maestra nacional de Medina. Ceferino Mata, maestro de Quintana María (Tobalina), Tomas Pinedo,  maestro de Villabasil -Oteo (Losa). Manuel Regadera, maestro de Loma de Montija. Manuel Rodríguez Martín, vecino de Villarcayo Manuel Rodríguez Morquillasmaestro de Villarías (Villarcayo). (Estos dos últimos pudieran ser el mismo)
 La purga de los maestros y maestras  fue   sistemática, y se les sustituyó por la iglesia y los militares. Los maestros eran quienes debían demostrar su “inocencia”.
Represión política a alcaldes republicanos. Siguiendo las órdenes de los directores del golpe, los políticos de izquierda sufrieron despiadadamente la represión. En nuestra tierra y que sepamos, fueron asesinados: Cuadrao alcalde de Villarcayo, López Quintana alcalde de Medina, Santamaría alcalde de Trespaderne, Ortiz Garmendia alcalde de Tobalina, y Pereda alcalde de Mena. Otros terminaron encarcelados o en el exilio.
Sometidos a una terrible trilogía: hambre, domino fascista de la calle y duelo. Las autoridades no estaban dispuestas a favorecer la reconciliación nacional. La calle era un prolongación de la cárcel, además se le agravó su situación con las ideas que les iban surgiendo a los humilladores de turno.


 Relacionado

Acerca de Las Merindades en la memoria.

Una invitación a participar en una INVESTIGACION ABIERTA Y PARTICIPATIVA. Y simultaneamente un espacio de homenaje a las victimas. Haz algo. Contactanos merinmemo@gmail.com