dissabte, 10 de setembre de 2016

Uno de los últimos guerrilleros contra Franco Francisco Martínez "El Quico" reclama al PCE autocrítica por las ejecuciones sumarias de camaradas


http://www.eldiario.es/cv/guerrilleros-antifranquistas-PCE-autocritica-ejecuciones_0_556094661.html



Francisco Martínez, "El Quico", declara en una carta abierta que se siente con autoridad moral y política para exigir que el partido reconozca públicamente "los repugnantes métodos" que utilizó su dirección en los años del maquis
Francisco 'Quico' Martínez-López en el homenaje a los asesinados por el franquismo en El Barranco de Aigues
Francisco 'Quico' Martínez-López en el homenaje a los asesinados por el franquismo en El Barranco de AiguesMEMORIACAUTIVA.BLOGSPOT.COM.ES
Tiene casi 91 años y vive en El Campello (Alicante). Su vida ha sido poco corriente. Francisco Martínez-López, conocido como El Quico, es uno de los últimos supervivientes de la guerrilla antifranquista, de la que formó parte durante su juventud en el movimiento que actuó en León-Galicia. Militante del PCE en Francia, tras su exilio a aquel país en 1951, a partir de la legalización del partido en 1977 en España dejó sus cargos orgánicos para centrarse en la reivindicación de la memoria de la resistencia armada a la dictadura de Franco.
En una carta abierta que publica íntegra eldiario.esQuico reclama al PCE "que reconozca públicamente los repugnantes métodos que utilizó durante los años de la guerrilla antifranquista y que rehabilite a quienes los padecieron y particularmente a las víctimas de ejecuciones sumarias impuestas por la dirección del partido". El exguerrillero pone varios ejemplos concretos, entre ellos el de Víctor García García, El Brasileño, asesinado en enero de 1948 por órdenes del Comité Central entonces dirigido por Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo. "Estos asesinatos fueron cometidos en un contexto de depuración política", señala Francisco Martínez-López, que describe minuciosamente el ambiente y las sospechas que planearon sobre el maquis en aquellos tiempos.
"64 años esperando que mi partido condene esas ejecuciones inaceptables, absolutamente injustas", lamenta Quico, que explica: "Durante mucho tiempo he callado públicamente porque las sospechas no son pruebas. Ahora, las pruebas existen". El exgerrillero descarta el argumento de silenciar esos asesinatos de antifranquistas para "no hacer el juego al enemigo" y reflexiona: "Si no lo hacemos nosotros, con un necesario ejercicio de autocrítica que se ha retrasado tal vez demasiado tiempo, serán los herederos del franquismo y todos los que intentan establecer una equidistancia entre el fascismo del golpe de Estado y la defensa de la II República quienes impongan su interesada versión de los acontecimientos con el solo intento de desacreditar nuestra lucha y nuestro compromiso con la libertad".
Como explica el historiador  Secundino Serrano en un artículo que publica también eldiario.es para contexualizar el marco en el que se sitúan aquellos hechos: "Desde un punto de vista historiográfico, resulta poco comprensible el empeño del partido comunista imponiendo a partir de la transición la condición de invisible para el movimiento guerrillero, cuando la resistencia armada se configuró como la expresión más acabada de su política de los años cuarenta. Aparte de impulsar algunas narraciones ideológicas, el PCE quiso borrar al maquis de su pasado. En su historia oficial, se trata a la guerrilla como si fuera un episodio anecdótico de su trayectoria. El partido comunista, que eligió la vía armada para acabar con el franquismo, se desembarazó de la guerrilla no sólo como opción estratégica —lo que parecía obligado dada la evolución política del país— sino también como fragmento de su historia y de la historia de España".
Francisco Martínez-López, El Quico, nació en el Bierzo el 1 de octubre de 1925, en una familia republicana de campesinos y de mineros implicada en la red de enlaces del movimiento guerrillero de León y Galicia. Este apoyo a la resistencia armada antifranquista constituye para Quico una escuela política y, desde muy joven, participa en el Servicio de Información Republicana (SIR) dirigido por la Federación de Guerrillas de León y Galicia. Descubierto por la policía en septiembre de 1947, por su actividad clandestina, consigue escapar y se incorpora a la guerrilla en el momento en que se forma la segunda agrupación del Ejército Guerrillero, vinculada al Partido Comunista de España.
Francisco 'Quico' Martínez-López (izquierda) en un acto en 1997
Francisco 'Quico' Martínez-López (izquierda) en un acto en 1997
Quico actúa primero en un grupo de resistentes anarquistas, socialistas y comunistas que no se han integrado al Ejército Guerrillero. En 1949, se une al grupo de Manuel Girón y combate a su lado hasta la muerte de éste, en mayo del 1951, y en septiembre del mismo año, con sus compañeros Manuel Zapico, Pedro Juan Méndez, Silverio Yebra, toma el camino del exilio, gracias a una red de evasión organizada fuera de los partidos políticos. Pasa clandestinamente la frontera por Navarra y llega a Francia.
Entonces, Quico y sus compañeros buscan y encuentran el apoyo de sus compañeros de guerrilla que se habían exiliado anteriormente, en particular el de Amadeo Vallador, guerrillero anarquista de la Federación de León y Galicia. Se presentan a la policía francesa para pedir asilo político pero, a pesar de esa entrega voluntaria, las autoridades francesas los encarcelan dejándoles elegir entre dos opciones: o Franco -es decir la muerte con garrote vil- o la Legión Extranjera en Indochina. Al negarse, él y sus compañeros a incorporarse a esa guerra colonial, los encierran en un calabozo del Fort Saint-Nicolas en Marsella.
En esos momentos dificiles, les ayuda la solidaridad de Amadeo Vallador y de sus amigos de Perpiñan. Amadeo Vallador les pone en relación con José Ester Borras, un refugiado cenetista exiliado en 1939, combatiente de la resistencia al nazismo en Francia, superviviente del campo de concentración de Mauthausen. José Ester Borras trabaja como responsable de la Federación Española de Deportados e Internados Políticos (FEDIP). Moviliza una red de solidaridad formada por antiguos combatientes de la resistencia francesa como Madame Gemähling, y Odette Ester, su compañera que es secretaria del periódico Franc Tireur. Los periódicos Franc Tireur y Luttes lanzan una campaña de información y solidaridad hasta conseguir, a duras penas, al cabo de tres meses la liberación de los guerrilleros.
Francisco Martínez López -como sus compañeros- consigue el derecho de residir en Francia como refugiado político y empieza a militar en los grupos de unidad antifranquista fuera de los partidos del exilio. El PCE -partido con el que se identifica- le pone en cuarentena durante cuatro años ya que tiene cierto reparo a admitir en sus filas a los militantes procedientes del interior. En cuanto puede, Francisco Martínez López recupera una actividad militante en el seno del PCE y poco a poco va asumiendo responsabilidades: primero en la comisón del Comité Central de Europa, más tarde como responsable de organización en Francia y miembro del Comité Central.
Durante todos esos años de lucha contra la dictadura, su memoria de guerrillero queda oculta pero, a partir de la legalización del PCE, Quico se preocupa al ver que su partido no reivindica el patrimonio histórico de la resistencia armada al franquismo. Decide liberarse de sus cargos de responsibilidad dentro del PCE para dedicarse al trabajo de exhumación de esa memoria del movimiento guerrillero junto con otros antiguos guerrilleros. Al principio aislados, sin apoyo por parte de los grupos parlamentarios y ni siquiera los partidos de izquierda recién legalizados, consiguen formar poco a poco una red de contactos compuestos por antiguos actores de la guerrilla antifranquista considerados todavía como «bandoleros» a pesar de la amnistía general de 1977 que luchan por conseguir su rehabilitación.
En 1997, su movimiento de guerrilleros por la memoria conecta con militantes de la asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE). En el seno de esa asociación, y con intelectuales como el escritor Alfons Cervera o la historiadora Fernanda Romeu, participa en la elaboración de un texto de proyecto no de ley para el reconocimiento moral y político de la guerrilla antifranquista reinvindicando la creación de un centro de archivos abiertos a la ciudadanía para ese capítulo de historia. Participa en  las «Caravanas de la memoria» organizadas por AGE en 2000 y 2002. El Congreso de los Diputados vota, en mayo del 2001, el reconocimiento de los guerrilleros como luchadores por la libertad  pero no acepta la anulación de la sentencias pronunciadas contra ellos por los tribunales militares de la dictadura ni la creación de un centro de archivos sobre la guerrilla.
En su labor de transmisión de la memoria antifascista Francisco Martínez López multiplica los encuentros en los institutos, colegios, universidades, casas de la cultura, colectivos asociativos locales. En Alicante, donde vive, contribuye a colectas y grabaciones de testimonios sobre la guerrilla y sobre las detenciones en los campos de concentración y cárceles. Su actividad sigue centrándose en la lucha contra la desaparición de las referencias a la resistencia al franquismo.

Ese pasado que no tiene que caer en el olvido (Carta abierta de un comunista a la dirección de su partido )

Miembro activo del Partido Comunista de España desde 1944, he sido primero activista desde mis once años en los servicios de información republicana y enlace del movimiento de la Federación de Guerrillas de León Galicia. He luchado como guerrillero en la segunda agrupación del Ejército Guerrillero de Galicia León desde 1947 hasta 1952, fecha en la que pasé al exilio en Francia. Secretario general del PCE en Francia de 1977 a 1990, miembro del Comité Central de 1983 a 1991: fiel a mis principios comunistas nunca he cesado, desde entonces, de militar en mi agrupación, en Francia y otra vez en España. Por todas estas razones me siento hoy con la autoridad política y moral para pedir a mi partido -el PCE- que reconozca públicamente los repugnantes métodos que utilizó durante los años de la guerrilla antifranquista y que rehabilite a quienes los padecieron y particularmente a las víctimas de las ejecuciones sumarias impuestas por la dirección del partido.
¿Cuánto tiempo tendremos que esperar aún para que lo haga?
En 2009, Víctor García Fernández, un hombre de 63 años, descubre que su padre, Víctor García García El Brasileño -a quien consideraba, hasta esas fechas, una víctima de la represión franquista- había sido asesinado cerca de Lalín en enero de 1948 obedeciendo las órdenes del Comité Central del PCE, dirigido en aquel momento por Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo. El cuerpo de El Brasileño fue arrojado al exterior del cementerio perteneciente a la Parroquia de Moalde en Silleda, no lejos de Pontevedra. Ahí es donde lo descubrió su hijo.
Pocos meses después escribe una carta a los miembros del Comité Central a través de Felipe Alcaraz, presidente del PCE, para pedirles que le informen, de forma oficial, ya que ellos tienen acceso a todos los archivos del PCE, “sobre los cargos que le imputaron” en aquel entonces desde la dirección del PCE a su padre y que les movieron a  “tomar tan drástica solución”, según las palabras del mismo Víctor [1].
En el día de hoy, queda aún sin respuesta esa carta de Víctor García Fernández.
El Brasileño dedicó su vida a luchar por la emancipación y la libertad de los trabajadores: primero en Brasil, después en España cuando la Revolución de octubre de 1934 en Asturias, durante la guerra civil, y en la guerrilla del Noroeste de España de 1942 a 1948. En ésta última etapa organizó junto con los resistentes de Orense, y en contacto con los servicios secretos ingleses, una línea de evasión para los aliados a través de España en dirección a Portugal; reorganizó también el PCE y las actividades antifranquistas en la zona fronteriza luso-galaica. En aquel momento, desde Francia, la dirección del PCE envía a sus ejecutores para desacreditarlo políticamente, intentando manchar su imagen delante de sus compañeros. Hasta que finalmente lo asesinan.
En enero de 1948, un comisario político escribe en su informe al CC “¡Ya lo hemos cazado, este perro!” Los documentos conservados en el Archivo Histórico del PCE dan cuenta de esa verdadera caza al hombre.
Con esta carta abierta quiero expresar todo mi cariño y reconocimiento hacia su hijo, Víctor García Fernández, y toda mi solidaridad con su combate para la rehabilitación de su padre. El asesinato de Víctor García García El Brasileñosimboliza el de todos esos resistentes -fuesen o no comunistas- que durante los años de la dictadura cayeron no bajo las balas de los fascistas sino bajo las balas de los que ellos consideraban como sus compañeros y -en el caso de los guerrilleros comunistas- bajo las balas de miembros de ese partido en el cual habían puesto toda su confianza y todas sus esperanzas.
Estos asesinatos fueron cometidos en un contexto de depuración política. Al finalizar la segunda guerra mundial, los miembros de la dirección oficial del PCE -Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri, Enrique Líster, Vicente Uribe-, que se habían refugiado en la URSS o en América Latina después del pacto germano soviético de 1939, deciden volver a Europa para hacerse con las riendas del poder en el seno de la organización. Jesús Monzón que dirigía en aquel entonces el partido es destituido.
Entre 1944 y 1948, las purgas con acusaciones falsas se multiplican con el fin de sustituir a los hombres y a las mujeres que habían quedado en España para luchar contra la dictadura. Algunos, como Víctor García García El Brasileño , son acusados de monzonismo. Las campañas de desprestigio se desatan en las publicaciones clandestinas de la nueva dirección del PCE para apartar a esos antiguos cuadros de sus bases militantes. En 1948, la persecución se intensifica en varias zonas de resistencia, hasta conseguir la eliminación física de quienes -según dice la nueva dirección del PCE- “estorban”. Así, son asesinados Gabriel Trilla, Teófilo Fernández y otros camaradas que formarían una lista que para citarla aquí resulta desgraciadamente demasiado larga.
En la guerrilla combatí con el grupo de Manuel Girón. Con mis compañeros de la Segunda Agrupación del  Ejército Guerrillero de Galicia León nos enfrentamos a los miembros del aparato que la dirección del PCE en Francia había enviado a España para “enderezarnos”, según consta en los informes del PCE [2]. Es decir, se trataba de imponernos, con la máxima violencia, una cultura militarista totalmente contraria a la cultura de resistencia que nos unía, desde 1936, a los campesinos, a los mineros, vecinos, familiares y amigos que formaban la red de apoyo de nuestro movimiento de guerrillas.
Hemos comprobado cómo esa estrategia de depuración intentaba controlar nuestras redes de resistencia. Y, sobre todo, vimos cómo mataron a algunos de nuestros compañeros guerrilleros, que habían luchado toda su vida defendiendo la noble causa de una España libre. Así fueron, por poner algunos ejemplos, los casos de Miguel Cardeñas y Ceferino Álvarez Bailarín, comunistas asesinados, el primero en septiembre de 1949 en Sotadeiro (Orense), y el segundo quince días más tarde, en una marcha con Saúl Mayo y Emilio Villarino, dos mandatarios del aparato representado por Manuel SotoCoronel Benito, enviado desde París para usurpar la dirección del Ejército Guerrillero de Galicia León.
Las sospechas sobre esas muertes crecían al ver cómo se acumulaban tantas caídas de nuestros compañeros, y en circunstancias que nos resultaban muy difíciles de aclarar y aún menos de entender. Por ejemplo: la caída en Chavaga (Lugo) de seis compañeros entre los cuales se contaban los responsables de la Segunda Agrupación del Ejército Guerrillero de León Galicia: Evaristo Fernández Roces, Guillermo Morán, Gregorio ColmeneroPorreto, Julián Albarca Guardiña, María Casanova y Ramón Casanava, dueños de la casa donde se produjo el combate.
Comprendimos entonces que nosotros -los que formábamos la guerrilla de Manuel Girón- estábamos también en la lista de los que “estorbaban” y cuya cultura de resistencia autóctona, fuente de su anclaje social, había que eliminar. Por eso, decidimos cortar con esos nuevos jefes del Ejército guerrillero y refugiarnos en zonas de apoyo que ellos desconocían.
Después de la muerte de Manuel Girón, algunos de nosotros pudimos exiliarnos a Francia. Hemos pedido, en enero de 1952, en un encuentro con los responsables del PCE en París, que nos informasen sobre quienes en las filas del Ejército guerrillero de Galicia León pretendían actuar en nombre del PCE. ¿Qué vínculos tenían con la dirección del partido los hombres que habían perpetrado aquellos asesinatos? ¿Cuáles eran las razones de tantas caídas enigmáticas en la guerrilla a partir de su llegada en 1946 hasta 1950? Nuestras preguntas quedaron sin respuestas. Aún estoy esperando.
64 años han pasado desde aquel encuentro parisino. 64 años no es nada. Años de lucha en el exilio, años de esperanzas.
64 años que no borraron tampoco en mí el recuerdo doloroso de los que cayeron bajo otras balas que las del enemigo franquista.
64 años buscando a tientas en un laberinto de mentiras y de ocultación, dentro de mi propio partido, las razones de su destino trágico.
64 años esperando que mi partido condene esas ejecuciones inaceptables, absolutamente injustas, contrarias en su totalidad a los valores que pretende defender, que dañaron la dignidad de tantos compañeros y compañeras que dieron su vida en su lucha contra la dictadura franquista, que dañaron también la dignidad de quienes sobrevivimos intentando mantener esa ética democrática que nunca abandonamos a lo largo de nuestra vida.
Durante mucho tiempo he callado públicamente porque las sospechas no son pruebas. Ahora las pruebas existen. También he guardado silencio pensando que, en aquel momento, la lucha contra la dictadura era la prioridad absoluta y porque en aquel contexto me preocupaba el riesgo de que mis declaraciones pudieran ser instrumentalizadas para debilitar esa lucha.
He denunciado públicamente las depuraciones de compañeros de las cuales fui testigo en la guerrilla en el testimonio que he publicado en el año 2000 bajo el título Guerrillero contra Franco [3]. Estoy esperando que lo haga también el PCE, mi partido de siempre.
Y que no me digan ahora que silenciar esos asesinatos de antifranquistas perpetrados por miembros de mi partido es necesario para poder denunciar las masacres en masa de la dictadura. Que no me vengan ahora con el argumento eterno de que sería “hacer el juego al enemigo”. Si no lo hacemos nosotros, con un necesario ejercicio de autocrítica que se ha retrasado tal vez demasiado en el tiempo, serán los herederos del franquismo y todos los que intentan establecer una equidistancia entre el fascismo del golpe de Estado y la defensa de la II República quienes impongan su interesada versión de los acontecimientos con el sólo intento de desacreditar nuestra lucha y nuestro compromiso con la libertad y la democracia.
Desde hace varios años he escrito tres cartas al actual secretario general del PCE, José Luis Centella, para pedirle no sólo información sobre los cargos que se le imputaron desde la dirección del PCE a Víctor García García El Brasileñosino también para exigir que desde las filas del PCE se denunciara su asesinato y se organizara un homenaje para dignificarlo. He multiplicado las llamadas telefónicas. Y sigo en espera, sin ninguna respuesta. ¿Se repite lo que me pasó en Paris en 1952? ¿Me enfrento, una vez más, al silencio y al desprecio igual que en aquel remoto encuentro parisino de mi exilio?
64 años han pasado, 64 años no es nada. ¿Acaso esos 64 años en verdad no cambiaron nada?
¿Qué motivos explican hoy, en el año 2016, ese silencio? ¿Se siguen ocultando la responsabilidad y las motivaciones del PCE en esas liquidaciones de compañeros resistentes que eran comunistas? ¿Cómo nuestra defensa de la memoria histórica de la lucha contra la dictadura podría ser creíble si no hacemos en nuestras propias filas y con transparencia ese trabajo auténtico de memoria?
Con las armas, fui un guerrillero contra Franco. Desde hace treinta años, con la palabra tuve que ser un guerrillero de la memoria democrática. Con las compañeras y los compañeros de las guerrillas de todas las regiones de España, en la asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE), hemos multiplicado encuentros, debates, entrevistas, libros, combates políticos para transmitir aquella experiencia de resistencia armada al franquismo.
¿Qué sentido tendría ese “trabajo de memoria” que es el nuestro y que pretende hacer el PCE si a su vez sepultara la memoria de Víctor García García El Brasileño, la de Miguel Cardeñas, la de Bailarín, la de los hermanos Díaz (guerrilleros de la Cuarta Agrupación del Ejército Guerrillero de Galicia León, asesinados en A Coruña), la de Francisco Corredor Serrano El Gafas, la de Francisco Blas Aguado Pedro, la de Juan Ramón Delicado González, asesinados en Levante y la de tantos otros resistentes ejecutados por haber intentado resistir a la imposición dictatorial de un modelo de organización totalitaria [4]?
Tengo noventa y un años y mi conciencia de comunista me impone hoy día otra batalla: conseguir que los que pretenden gestionar el legado de la memoria comunista respondan por primera vez a las preguntas de Víctor -el hijo de Víctor García García El Brasileño-, a las de Iván -hijo de Juan Ramón Delicado González- y a las tantos otros que no pudieron recibir la ternura y la digna herencia de sus padres. Y a las de ese joven guerrillero que fui yo, salvado de la muerte por los pelos, que llegó a París en 1952 y empezó a preguntar, ya entonces, por qué Miguel Cardeñas y los demás compañeros guerrilleros habían caído bajo las balas de comisarios políticos de su partido, el PCE.
Francisco Martínez-López 'El Quico'
[1] Sobre la encuesta de su hijo, ver: el artículo en el Faro de Vigo del 22 de marzo de 2009 http://www.farodevigo.es/portada deza-tabeiros-montes/2009/03/22/buen-nombre-padre/308637.html y su blog: Víctor García G. Estallino El Brasileño-blocs tinet.cat/t/ que describe su búsqueda de la verdad sobre el asesinato de su padre.
[2] Ver AHPCE, sección Nacionalidades y regiones, subsección Galicia León, informe de Galicia de principios de marzo de 1948. jacq 520-525.
[3] Martínez López Francisco, «El Quico»  Guérillero contre Franco. La guérilla antifranquiste du León  1936-1951. Paris, Editions Syllepse, décembre 2000, 175 p ; Guerrilleiro contra Franco, Vigo, A Nosa Terra, 2006; Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido, La guerrilla antifranquista de León Galicia (1937–1952), La memoria cautiva de la guerrilla (1952–2011), Madrid, Latorre Literaria, 2011.
[4] Vease Josep Sanchez Cervelló Maquis, El puňo que golpeo al franquismo,Barcelona, Flor del Viento ediciones, 2003.

El PSOE asiste a las fiestas de Talavera la Nueva y al homenaje del Foro de la Memoria


http://eldiadigital.es/not/188218/el-psoe-asiste-a-las-fiestas-de-talavera-la-nueva-y-al-homenaje-del-foro-de-la-memoria/



TALAVERA DE LA REINA


Toledo | eldiadigital.es 0 Comentarios
El Partido Socialista ha estado presente en el homenaje que ha realizado el Foro por la Memoria de Toledo en la fosa del cementerio municipal de Talavera de la Reina.
El portavoz del Grupo Socialista, José Gutiérrez, y los concejales del Grupo Socialista de Talavera, Nieves Arriero y Javier Corrochano, así como el alcalde de El Casar de Talavera, Santos García, han acompañado a los vecinos de Talavera La Nueva en la misa y procesión de su patrón, San Francisco de Asís. 
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Además, una representación de este partido participó en el homenaje que ha realizado el Foro por la Memoria de Toledo en la fosa del cementerio municipal de Talavera de la Reina.
[Img #191886]

Navarra rinde homenaje a los docentes represaliados por el franquismo

http://cadenaser.com/emisora/2016/09/10/radio_pamplona/1473506401_396009.html




Una placa guardará su memoria en la entrada de la antigua Escuela de Magisterio

La presidenta Barkos interviene ante el panel con los nombres de los docentes represaliados por el franquismo.
La presidenta Barkos interviene ante el panel con los nombres de los docentes represaliados por el franquismo. / Gobierno de Navarra
La presidenta de Navarra ha presidido en la Plaza de San José de Pamplona, junto a la antigua Escuela de Magisterio, el homenaje a maestros, maestras y personal docente asesinado o represaliado como consecuencia del golpe militar de 1936, a cuyas familias ha transmitido un saludo de bienvenida y ha mostrado el compromiso del Gobierno “con la recuperación de la memoria democrática de Navarra y con la defensa del derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación con la colaboración de todos y de todas”.
Esta iniciativa se enmarca dentro de las actuaciones que el Ejecutivo foral está desarrollando en el ámbito de la memoria histórica. En el transcurso del homenaje, en el que también han participado 288 familiares de los homenajeados y representantes de más de treinta ayuntamientos, la mayoría alcaldes, se ha descubierto una placa conmemorativa y se ha exhibido un panel con los nombres de los 33 docentes asesinados y de los represaliados. El Departamento de Relaciones Ciudadanas e Institucionales había confirmado la asistencia al acto de 408 personas en total.

Además de la Presidenta, han asistido el consejero de Educación, José Luis Mendoza, y las consejeras de Presidencia, Justicia e Interior, María José Beaumont, y de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo. Asimismo, estaban presentes la presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, y el Defensor del Pueblo, Javier Enériz.
Discurso de la Presidenta Barkos
 La Presidenta Barkos, tras recordar que hace unas semanas se cumplió el 80 aniversario del golpe militar de 1936 que dio inicio a la guerra civil, ha señalado que está siendo “un año intenso en actos de reconocimiento y reparación de las víctimas de la cruenta violencia desatada en Navarra tras el golpe. Actos que llegan tarde, muy tarde, y que todavía no son unánimes, pero que cuentan ya con un amplio consenso social y cada vez un más amplio consenso político. Actos urgentes e imprescindibles, pero que no habían siso abordados hasta ahora con decisión por parte del Gobierno”.
La Presidenta, que ha agradecido la labor de quienes desde las instituciones y asociaciones hacen para reparar la memoria de las víctimas de la represión franquista, ha añadido que “han pasado 80 años desde aquellos trágicos acontecimientos, y si antes no pudo ser, ahora sí es el momento de que desde el recuerdo de lo ocurrido, desde el reconocimiento del daño causado, desde la reparación a las familias por el dolor infringido, desde la reivindicación de la dignidad de las víctimas, desde la restitución de su memoria y de la memoria democrática de Navarra, avancemos en una convivencia real basada en la verdad y la justicia y no en el olvido y la desmemoria. Porque sólo de esta manera podremos construir una sociedad más justa, más ética, más democrática y más solidaria”, ha dicho la Presidenta Barkos.
La represión desatada en Navarra en 1936 se llevó por delante la vida de miles de personas y también supuso prisión, saqueos, multas, requisas, humillaciones públicas, exilio y la depuración profesional, ha señalado Uxue Barkos, “pero si en un sector esa depuración fue especialmente amplia e intensa fue en el que hoy estamos homenajeando, el de los maestros y maestras, profesoras y profesores de instituto y de la Escuela Normal e inspectores e inspectoras de educación”.
Más de 300 docentes fueron sancionados de una forma u otra por la Junta Superior de Educación de Navarra, ha recordado la Presidenta, “por defender que la educación debía convertirse en motor de progreso, en uno de los pilares de una sociedad moderna, más capacitada y más libre. Muchos maestros y maestras eran el exponente de esa renovación, también pedagógica, que llegó a todos los rincones de nuestra tierra. Eso les puso en el punto de mira de quienes no querían ver cuestionada su hegemonía política, social, religiosa, moral y cultural”.
Con el homenaje ofrecido hoy el Gobierno de Navarra sigue caminando por la senda iniciada en octubre de 2015 con el acto en recuerdo de los empleados públicos asesinados tras el golpe, una senda, ha dicho Uxue Barkos, “que ha sido posible gracias a las familias, y a las asociaciones y entidades locales que durante todos estos años habéis mantenido viva la llama de la memoria”.
Intervenciones de familiares
Previamente a la intervención de la Presidenta se ha dado lectura, sobre un fondo musical interpretado por txistularis, a los nombres de las 33 personas asesinadas, y a continuación ha dirigido unas palabras a los presentes en nombre de las familias de las y los docentes homenajeados Marysa Navarro Aranguren, hija de Vicente Navarro Ruiz, represaliado por el relevante papel que desempeñó en la enseñanza en Navarra durante la época republicana.
Asimismo, tras la invitación a hacer uso de la palabra realizada por la organización del evento, han accedido al estrado Asun Larreta, Abel Zabalza, Julio Fernández y Adolfo Bescós. Todos ellos han coincidido al agradecer al Gobierno de Navarra y a las asociaciones memorialistas la celebración del acto y el trabajo que desarrollan para devolver la dignidad a las y los asesinados y represaliados por el franquismo y por la reparación moral que ello supone para sus familiares.
A continuación se ha descubierto una placa, colocada en la puerta de la antigua Escuela de Magisterio, en la que figuran los nombres de las y los docentes asesinados, y finalmente las personas que lo han deseado han podido realizar una ofrenda floral a los homenajeados, depositando bajo la placa claveles rojos facilitados por la organización del evento.

Podemos impulsa una Ley de Memoria Histórica para Castilla-La Mancha.


http://www.periodicoclm.es/articulo/politica/podemos-impulsa-ley-memoria-historica-castilla-la-mancha/20160908183210005649.html


8.000 PERSONAS CONTINÚAN DESAPARECIDAS EN 143 FOSAS COMUNES DE LA REGIÓN


El texto registrado por la formación morada propone esclarecer los casos de niños desaparecidos durante la dictadura, crear un banco de datos de ADN, impulsar una Comisión de la Verdad y anular las sentencias de los tribunales franquistas.
David Llorente y José García Molina, diputados regionales de Podemos | Foto Archivo
David Llorente y José García Molina, diputados regionales de Podemos | Foto Archivo
El tiempo de espera para conocer los detalles sobre el proyecto de legislación regional de memoria histórica ha concluido. Ayer, los dos diputados de Podemos, José García Molina y David Llorente, oficializaron en las Cortes de Castilla-La Mancha el registro de la llamada de Ley sobre Memoria Democrática.
Un texto que hoy ha sido presentado por los responsables de la Secretaría de Movimientos Sociales y Relación con la Sociedad Civil de la formación morada castellano-manchega, Ana Navarrete y Pedro Vozmediano, que han afirmado que la idea es que esta proposición de ley haga justicia a los 8.000 desaparecidos y a las 143 fosas comunes que se existen en la región, "de las que un centenar no han sido objeto de intervención".
En este sentido, Vozmediano ha recordado que España es el segundo país, tras Camboya, con mayor número de fosas comunes, y de ahí que "el objetivo es poder cerrar la brecha en nuestra región, al igual que en país, por el dolor en la que han venido sufriendo muchísimas familias y sin tener ayudas de las instituciones públicas".
Con esta proposición de ley, ha razonado Vozmediano, se pretende "completar la actual, que es insuficiente", en relación a la presentada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, con la "inclusión de recomendaciones de Naciones Unidas" que aluden "al reconocimiento a la verdad y la justicia".
Creación de un banco de ADN
Además, el dirigente de Podemos ha calificado de importante las cinco disposiciones adicionales que se incluyen en el documento, la primera que recoge "el establecimiento y gestión de un banco de ADN", además de "poder acceder al archivo y documentos, y que sean accesibles a los ciudadanos" y crear unaComisión de la Verdad.
También se contempla "la anulación de las sentencias de los tribunales en la época de la dictadura" y, en quinta instancia, "la investigación de los niños desaparecidos de la región", ha completado Pedro Vozmediano, quien ha agradecido "a los colectivos" que han recogido las demandas de la sociedad civil "durante los últimos 40 años".
Recursos para buscar a los desaparecidos
Por su parte, Ana Navarrete ha aseverado que, con la proposición, "se quiere recuperar un futuro de convivencia y de paz, que es fundamental en cualquier democracia" y, asimismo, "reclamar el reconocimiento y restitución de derechos de los castellano-manchegos que sufrieron la ilegalidad de los consejos de guerra".
Aquí, se ha detenido en las "masivas violaciones de los derechos humanos desde el golpe militar" y ha aludido al carácter injusto de todas las sentencias de muerte, multas, torturas, campos de concentraciones o exilios.
Además, "es una obligación del Estado buscar a los desaparecidos y que se asignen los recursos necesarios para llevarlo a cabo".
Precisamente, ha aseverado que "el tiempo pasa, pero la impunidad permanece" como ha denunciado Amnistía Internacional que "en 2014 volvió a lamentar el retraso del Estado español en restablecer y aumentar los datos de la memoria histórica".
Navarrete ha detallado la reducción presupuestaria que se ha producido desde el 2012 que "contó con un 60 % menos y en los años siguientes no hubo dotación para su aplicación" y, ante esto, "Castilla-La Mancha debe dar un paso decidido en el desarrollo normativo de la memoria histórica", ha demandado.

El metro de Madrid en la Guerra Civil ¿Qué pasó allí abajo?


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05 de septiembre de 2016 - 
La guerra civil española está llena de historias desconocidas y en muchas ocasiones casi inéditas para nosotros a día de hoy. Sin embargo, algunas de ellas dejaron un fuerte impacto en la vida cotidiana de los madrileños en la retaguardia de la guerra y, a pesar del silencio de unos y de la reinterpretación de otros, al final fue una vez más la población civil madrileña la que sufrió las consecuencias de las duras condiciones de guerra. De todas estas historias, la de la explosión del metro de Madrid en 1938 es una de las más llamativas.
Durante la guerra civil española, la ciudad de Madrid fue intensamente atacada y bombardeada por la aviación franquista, ya fuese por tierra desde las posiciones nacionales ubicadas en la Casa de Campo, ya fuese por aire a través de la aviación que castigaba constantemente a la capital de la República, aunque su gobierno central no se encontrase en esta ciudad.
Tanto para unos como para otros, Madrid era un símbolo, cuyo mantenimiento o caída iba a decidir el curso de la guerra. Debido a ello, la ciudad se convirtió en un peligroso lugar para vivir por la presencia constante de bombas y metralla que caían de cielo y tierra, y por los combates que se libraban muy cerca del centro de la ciudad.

Debido a ello, la población madrileña, a lo largo de los tres años de la guerra, se vio obligada en no pocas ocasiones a hacer uso de las estaciones subterráneas del metro de Madrid, a una gran profundidad y fuertemente protegidas por metros y metros de cemento y hormigón, como improvisados búnkeres defensivos, y así protegerse de los peligros de los bombardeos y de la guerra.
A pesar de ello, ese no fue únicamente su uso. Por el mismo motivo que las personas civiles se refugiaban en el metro (protegerse de las bombas y la munición nacional), también la Junta de Defensa del Madrid republicano empezó a barajar desde el mismo 1937 la opción de resguardar la munición y las bombas republicanas bajo el suelo del metro y así ponerlos a salvo de los ataques nacionales; debido a ello, muchas estaciones del metro de Madrid se convirtieron, además de búnkeres para la población, en improvisados polvorines y acuartelamientos del armamento republicano, con el consiguiente peligro para los que se refugiaban dentro o vivían en las cercanías de las estaciones de que ocurriera algún accidente, como el que de hecho ocurrió poco antes de finalizar la guerra, en enero de 1938.