dissabte, 6 de juliol de 2019

Una radiografía de la Brigada Político Social en València.


https://www.elsaltodiario.com/crimenes-franquismo/radiografia-brigada-politico-social-valencia-entrevista-lucas-marco


CRÍMENES DEL FRANQUISMO 

Lucas Marco autor de Simplemente es profesionalidad. Historias de la Brigada Político Social de València, explica cómo funcionaba este cuerpo policial enfocado a la represión de la disidencia. EVA MÁÑEZ 
Marco publica el libro Simplemente es profesionalidad. Historias de la Brigada Político Social de València tras obtener la Beca Josep Torrent de Periodismo de Investigación otorgada por la Unió de Periodistes. Su libro es una minuciosa disección del temido cuerpo policial de la dictadura y surge oportunamente en un momento en el que la Brigada Político Social (BPS) está siendo investigada por las querellas interpuestas por varios militantes antifranquistas, una de ellas en el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia contra el comisario Benjamín Solsona, conocido como el Billy el Niño valenciano. Lucas Marco nos ilustra ampliamente sobre la BPS: desde sus orígenes históricos, sus violentos métodos durante la dictadura, su posterior reconversión democrática gracias a la guerra sucia antiterrorista y una larga sombra que llega casi hasta nuestros días.
Usted retrata el oficio de la BPS a través de una amplia galería de personajes. Profesionales, burócratas, tétricos, sádicos, corruptos… aunque también muestra personalidades complejas y ambiguas. ¿El policía de la BPS nace o se hace? No sabría decirte. La Guerra Civil los marcó mucho, al menos a los de la primera generación. Allí se hicieron sus trayectorias. He intentado hacer un trabajo exhaustivo, preciso, frío, evitando la denuncia por injurias. El dato objetivo es un ingrediente fundamental del periodismo de investigación. Otro ingrediente es que pensaba que los personajes iban a ser planos, grises y sin interés, pero después descubrí historias negras, inquietantes, que siempre vienen bien para la narración. Un personaje como Tomás Cosías, que participó en la División Azul, o el propio Antonio Cano, que participó en la Quinta Columna en Valencia. Aunque los personajes interesantes y peculiares son más bien la excepción. Lo tétrico, brutal y chusquero es lo que abunda.
Antecedentes Antonio Cano
Ficha de antecedentes de Antonio Cano, jefe superior de Policía en València en los primeros años del franquismo. Documento del Archivo del Ministerio de Interior.
Informe del Servicio de Información y Policía Militar sobre Antonio Cano
Informe del Servicio de Información y Policía Militar sobre la actuación de Antonio Cano contra organizaciones fieles a la República durante la guerra civil. Archivo del Ministerio de Interior.
Otra cuestión de interés es la naturaleza del enemigo a combatir por la BPS. Ahí encontramos un importante protagonismo del movimiento anarquista en el País Valencià. ¿En qué medida este análisis recupera la actividad de resistencia del gran ideario silenciado tras la guerra? Cuando inicié el libro mi idea era contar la historia de los movimientos populares y antifranquistas a través de la historia de la BPS, porque al final la perspectiva de perseguidores y perseguidos cronológicamente tenía cierto interés. Lo que pasa es que, por condiciones materiales de la investigación, no pudo ser. Aún así intenté dar unas pinceladas, sobre todo de la época de la posguerra, que es la etapa más desconocida y en la que la represión fue más salvaje. En cierta manera es un homenaje a gente que se jugó la vida muy seriamente. En el caso del anarquismo, el movimiento ha sido menos documentado en València que en otras ciudades como Barcelona, pero es bien cierto que en nuestra ciudad ha existido desde hace más de un siglo una actividad anarquista muy importante y muy vinculada a los movimientos populares y anticlericales, pudiendo remontarnos hasta el blasquismo. Está aún por estudiar, a pesar de los diversos trabajos historiográficos que se han publicado.
La internacionalización del conflicto supone la colaboración con los nazis alemanes y la adopción de sus métodos de tortura. En tiempos de revisionismo, ¿estas cuestiones son especialmente ilustrativas sobre la naturaleza del régimen franquista? Yo creo que no solo de la naturaleza del régimen franquista sino de la naturaleza del propio Estado español. Realmente las raíces más profundas de la BPS se encuentran en la Restauración, a finales del siglo XIX, en el contexto de la amenaza de la violencia anarquista. Hay que recordar que en España el anarquismo presenta históricamente una fuerza extraordinaria. A finales del S. XIX se crea esta policía militarizada que pervive hasta la proclamación de la República, que intentará sin éxito la reforma de los cuerpos policiales. Es en la posguerra y bajo la influencia de la Gestapo, cuando comienzan a conformarse de manera más completa los métodos y la forma de funcionar de la BPS. Básicamente hay una línea de continuidad desde la Restauración hasta la Transición, un hilo conductor que ilustra una policía política especializada en combatir a los diversos movimientos que históricamente han desafiado, ya sea pacífica o violentamente, al Estado: anarquismo, republicanismo, comunismo...
La aportación de los civiles al control social es otro de los temas señalados en su libro. ¿Qué lecciones podemos extraer en la actualidad de las prácticas de delación y de los chivatos en aquellos tiempos? En la posguerra todo el fenómeno de la delación está muy asociado al establecimiento de la dictadura. La depuración es total, tanto entre los funcionarios públicos como de otros trabajadores en posiciones claves para suministrar información. Por ejemplo, en el barrio de Salamanca los porteros eran de clase trabajadora y de izquierdas, y el Régimen los depuró. También pasa con figuras como los bedeles en las universidades y los taxistas. Es algo común a todas las dictaduras, comprar la información o forzar a su cesión. Un ex alto cargo de Interior del PSOE me contaba que, según su teoría, no se había permitido más acceso a archivos vinculados a esta cuestión porque aflorarían nombres de confidentes e infiltrados, algunos muy cercanos al mundo académico y sindical.
Destaca cómo, a finales de los años 60, se hace uso de algo tan de actualidad como es el escrache para denunciar los abusos de la BPS. ¿En qué medida, podemos poner en valor una lectura contemporánea de libro? ¿Cuáles son las principales lecciones que nos ofrece a día de hoy? El episodio del escrache es un episodio realmente interesante. El historiador Alberto Gómez Roa me enseñó hace unos años este periódico clandestino del Partido Comunista del año 1972 donde se denunciaba, a raíz de una detención bastante masiva de estudiantes de la universidad, las prácticas de la BPS y sobretodo proporcionaba una lista con los nombres completos, teléfonos y las direcciones de estos policías. Es curioso porque incluso hoy en día la gente del PCE no aclara quién lo hizo. Pero sí es un documento por el que doy las gracias, ya que me ha ayudado enormemente a la investigación. Esta acción es un claro ejemplo sobre los márgenes de maniobra y resistencia frente a los intentos de control absoluto de un Estado totalitario. Máxime en un modelo como el de la BPS, que no era tanto un servicio de inteligencia, sino que su método era básicamente apretar las tuercas para obtener información.
Tu obra aborda un tema poco analizado de nuestra historia reciente. ¿En qué medida ha encontrado dificultades y resistencias para trabajar la memoria histórica de la BPS? Con las fuentes policiales sí que he encontrado algunas dificultades, mucha gente no quería hablar a pesar del tiempo transcurrido. Los agentes que estuvieron en la Brigada Político Social están en su mayoría jubilados y, pese a ello, ha sido complicado entrevistarlos. Por lo que respecta a tener acceso a los archivos, he podido acceder a lo que la directiva del Ministerio del Interior permite, que son expedientes de agentes de policía de los que ya han transcurrido 25 años de su muerte o 50 años si ésta se desconoce. Con todo ese material, más sumarios judiciales de la época así como memorias y autobiografías, he podido construir esta historia. La burocracia de un Estado totalitario produce mucho papeleo, mucho documento oficial que luego te permite seguir la vida laboral del funcionario en cuestión.
¿Y no faltan partes de los expedientes? Yo diría que no, sí que hay expedientes que están parcialmente censurados por cuestiones como la protección de datos, pero en general están bastante completos. Otra cosa es que el acceso es prácticamente imposible a todo material de Interior que no sea propiamente expediente de vida laboral. O bien se ha conservado muy poco en archivos públicos o quedan algunos boletines de la posguerra que se salvaron milagrosamente.
Existe un serio problema en este sentido, ya que el acceso a los archivos es clave para la Memoria histórica. Historiadores de todas las tendencias piden que este acceso sea más fluido y equiparable al de otros países democráticos de nuestro entorno. Sin el acceso a esos archivos hay puntos oscuros de nuestra historia que se quedan sin investigar. Estamos en 2019 y yo me he encontrado con documentos de los años 30 parcialmente censurados. A esto se añade que cada vez quedan menos testimonios vivos.
Se puede afirmar que éste es un tema difícil e incómodo y esto se debe a la falta de depuración en los cuerpos de seguridad de Franco durante la Transición y los primeros gobiernos de UCD y el PSOE.
Llama la atención que ningún representante político de esa época pidiera la depuración de los cuerpos policiales.El contexto de reciclaje de la BPS fue el de la lucha frente a ETA y se necesitaban especialistas. Otra cosa es la lectura histórica que podamos hacer, si eso realmente fue eficaz. Yo diría que no, que eso propició una guerra sucia bastante poco efectiva. En el primer gobierno del PSOE, Carlos Sanjuán era el responsable de temas de Interior del partido y, según parece por la hemeroteca, tenía intención de hacer una mínima depuración de mandos. Finalmente, tras una serie de conflictos, Barrionuevo desplazó a Sanjuán en el nombramiento de ministro. El hecho de que los partidos democráticos pasaron por el aro también tiene una consecuencia en lo que es la memoria y la investigación periodística ya que éste es un tema por el que se pasa de puntillas.
En el libro se echa en falta más testimonios de víctimas y algo más de diversidad en las mismas. Sí, eso es algo que comparto en mi autocrítica. Y no solo eso, también un mayor enfoque de género en el análisis. De nuevo se debe a las limitaciones materiales al hacer el libro. Ojalá hubiera tenido más tiempo para incluir más testimonios, tanto de gente muy conocida —dirigentes del Partido Comunista, Comisiones Obreras, etc— como de gente de base de éstos y otros movimientos, porque la izquierda antifranquista era muy plural y muy diversa. También es cierto que no he querido excederme en los testimonios de víctimas. El enfoque de la investigación era hacer una historia de la BPS, no una crónica de la brutalidad de la tortura. Los testimonios de las víctimas me sirven para alimentar el perfil de los integrantes de la BPS. Con más tiempo hubiera incluido una mayor variedad y más testimonios de mujeres. La represión ejercida sobre las mujeres, amenazas a la familia, violencia sexual… Obviamente las mujeres participaron por igual en los movimientos sindicales y estudiantiles. 

"A mi abuelo lo mataron por un trozo de periódico": exhuman los cuerpos de 17 personas asesinadas en 1936 en Pomer (Zaragoza).


https://www.eldiario.es/aragon/periodico-personas-asesinadas-Pomer-Zaragoza_0_917259010.html


17 personas asesinadas. Víctimas del sinsentido y la barbarie. Del franquismo. Familias hechas añicos que, más de 80 años después, suplican justicia. Madres que no conocieron a sus padres, nietas que nacieron sin abuelos. En dos días, dos ataques, dos sacas, fueron asesinadas 22 personas de Pomer (Zaragoza). Cinco de ellas fuera del pueblo, las otras 17 terminaron en tres fosas comunes en el cementerio municipal. La Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO) ha recuperado sus cuerpos.
En la última campaña, que comenzó el pasado 1 de junio, se exhumaron los restos de siete víctimas (cinco hombres y dos mujeres), que estaban en la tercera fosa. En noviembre de 2017, en la primera campaña, se sacaron seis de la primera fosa (todo varones) y cuatro de la segunda (también hombres).
Desde ARICO recuerdan que Pomer era un pequeño pueblo al fondo del valle del río Aranda, muy aislado por las malas comunicaciones propias de las regiones montañosas. "Las duras condiciones de vida de sus habitantes y sus ansias de mejora, debieron condicionar la fuerte implantación del sindicato UGT, de Izquierda Republicana y del Partido Comunista (PCE), siendo el líder de la UGT, Cipriano Muñoz Cisneros, candidato del PCE por las circunscripciones de Zaragoza-provincia y Teruel en las elecciones generales de 1933", explican.
La resistencia al golpe de Estado en Pomer, apuntan, fue organizada por su entonces alcalde, Alberto Pérez Marquina, y por el teniente de alcalde y líder sindical Cipriano Muñoz Cisneros. "Tras la toma de la población por los sublevados y la destitución del Ayuntamiento legalmente constituido, muchos vecinos se echaron al monte para intentar salvar la vida. Toda la corporación municipal republicana fue asesinada, con excepción del entonces alcalde, Alberto Pérez, que consiguió huir a la zona republicana para también morir durante la Guerra Civil".
En esos primeros meses tras el golpe de Estado fascista de julio de 1936, señalan, Pomer sufrió el asesinato de un importante número de sus habitantes. El 5 de agosto de 1936 se inscriben en el Registro Civil de Pomer las defunciones de seis vecinos: "Todos ellos fueron conducidos por el camino a Malanquilla hasta las afueras de Pomer, donde fueron asesinados y, posteriormente, sus cadáveres fueron enterrados en el interior del cementerio municipal". Estas seis personas son las exhumadas en la primera fosa común localizada en el año 2017.
Otra gran saca se produjo el día 9 de septiembre de 1936: "Ese día llegaron a Pomer desde Tarazona un grupo de guardias civiles y milicianos falangistas que registraron el pueblo, detuvieron y asesinaron a 11 vecinos de Pomer". Posteriormente, sus cadáveres fueron enterrados en el interior del cementerio municipal, pero al menos cinco de ellos no fueron registrados. Cuatro de ellos fueron exhumados en la segunda fosa común excavada en el año 2017.

"Si localizo a mi abuelo, mi madre descansará en paz"

Belén García tiene 49 años. Su bisabuelo, Dionisio Lezcano Muñoz, y su abuelo, Saturio Lezcano Martínez, fueron asesinado el 9 de septiembre del 36. Entre los últimos siete cuerpos exhumados hay dos que parecen padre e hijo, dice con ilusión controlada. Su madre no conoció a su padre, ya que nació en enero de 1937, fue asesinado, por tanto, cuando su mujer estaba embarazada de su tercera hija (también había un varón).
Belén ha recurrido a sus dos tías para tratar de saber qué sucedió aquel 9 de septiembre: "La mayor estaba enfrente de casa cuando llegaron unas personas, que no iban vestidas de guardias civiles". El abuelo, sentado en un pollo en la puerta, les dijo que entraran y miraran lo que quisieran. "No tengo nada que esconder", les indicó. Al rato, siempre bajo ese prisma nublado que genera el paso de los años, bajaron con un papel en la mano y le dijeron que se fuera con ellos. "Mis tías, que no le volvieron a ver, siempre dicen que el abuelo había sido fusilado por un papel, quizás un trozo de periódico".
Su abuela, que estaba embarazada de su madre, y murió en 1975, tampoco presenció la escena: "Estaba con su madre en una tienda de esta y que, días antes, había sido destrozada por los falangistas, la estaba ayudando a reorganizarla".
De su bisabuelo aún sabe menos, aunque le han contado que trabajaba, de vez en cuando, como enterrador, y es probable que ese día, tras enterrar, entre ellos, a su hijo, le pegaran un tiro, apunta Belén.
"Si consigo localizar a mi abuelo, mi madre descansará en paz, siempre la he oído decir: 'Mi padre, dónde estará mi padre", señala antes de reconocer que se han perdido décadas y que, al principio, no sabía ni por dónde empezar a reconstruir la historia. "Cuando empezó esto de la memoria histórica se lo dije a mi madre y me contestó: 'Para qué, me darán unos huesos que no son los de mi padre". Ahora ha recobrado la esperanza.

dijous, 4 de juliol de 2019

El Gobierno Vasco registra 5.887 crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo.


https://www.publico.es/politica/gobierno-vasco-registra-5887-crimenes-lesa-humanidad-cometidos-franquismo.html


Un informe oficial del Ejecutivo documenta las muertes en bombardeos, ejecuciones o desapariciones forzosas, unos delitos que no prescriben. Los datos forman parte de una nueva base de datos en la que se seguirán incorporando casos.

Bombardeo de Gernika.  MUSEO DE LA PAZ DE GERNIKA

“Mi querida Faustina e hijos: dentro de una hora, poco más o menos, me van a ejecutar”. Así empezaba la última carta que escribió Julián Hermosa, uno de los presos republicanos de la cárcel de Larrinaga, en Bilbao. Cuando terminó de redactar aquellos párrafos sobre un papel hoy amarillento, los verdugos del franquismo destrozaron su cuerpo en el garrote vil. Su asesinato forma parte del largo listado de crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura franquista en Euskadi.
Desde este verano, las víctimas vascas están incluidas en la primera fase del “Informe de vulneraciones de derechos fundamentales entre 1936-1978”. En este apartado, que ha sido presentado este lunes en Vitoria por la directora de Gogora (Instituto Vasco de la Memoria), Aintzane Ezenarro, y el secretario de Paz y Convivencia del Ejecutivo vasco, Jonan Fernández, se abordan las “víctimas mortales durante la Guerra Civil y el primer franquismo (1936-1945)”. El trabajo ha sido elaborado mediante un convenio suscrito entre el Gobierno Vasco, la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco y la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Están todos los que son, pero no son todos los que están. “En esta primera fase este informe ofrece un listado con los nombres de las víctimas mortales ocasionadas desde 1936 a 1945 en la guerra civil y la posguerra en Euskadi así como de los vascos que murieron a consecuencia de la guerra” fuera del País Vasco, informaron sus responsables. Los resultados obtenidos se han volcado en una base de datos que “contiene un total de 19.998 fichas de víctimas mortales, de las cuales 698 no están identificadas”. Del total de documentos elaborados, 998 corresponden a mujeres y 18.958 a hombres. “Sobre las 42 restantes –explicaron-, no ha sido posible determinar el género”.
Allí se recogen “los datos personales disponibles, la causa del fallecimiento y las fuentes archivísticas y/o bibliográficas de donde se han extraído, así como la información que las instituciones han ido recopilando en cada caso en otras actuaciones relacionadas como exhumaciones, informes individualizados solicitados por allegados, recogida de ADN a familiares y otras investigaciones”. “De este modo, en una única base de datos se puede acceder a toda la información disponible de cada persona fallecida en la guerra civil en Euskadi”, apunta el Gobierno Vasco.
En cualquier caso, sus promotores subrayaron que “se trata de una investigación viva, cuyos resultados se tienen que calificar de provisionales, y abiertos a nuevas incorporaciones, porque quedan todavía por localizar muchos casos personas de origen vasco que fallecieron durante la Guerra Civil fuera de Euskadi”.

Imprescriptibles

Uno de los aspectos novedosos de esta base de datos –que podrá consultarse en las oficinas del Instituto de la Memoria en Bilbao- es que “los datos históricos sobre el número de víctimas producidas se acompañan de la calificación que el derecho penal internacional otorga a la causa de la muerte, siempre que esta causa tenga reflejo en el derecho internacional de los derechos humanos”. “Las víctimas mortales causadas en combate, por ejemplo, no tienen calificación en el derecho penal internacional”, subrayan.
El Gobierno Vasco registra 1.363 casos de muertes en bombardeos
De esta manera, el Gobierno Vasco registra oficialmente 1.363 casos de personas muertas en bombardeos y 247 en “otras causas no combatientes”, calificadas todas ellas como “crímenes de lesa humanidad de asesinato”. En esa misma categoría están incluidas 895 ejecuciones sumarísimas –penas de muerte- y 2.252 muertes en prisión. Además, hay 1.130 ejecuciones extrajudiciales, calificadas según el derecho penal internacional como “crímenes de lesa humanidad de desaparición forzosa”. Se trata en total de 5.887 crímenes contra la humanidad. Tal como indica el derecho penal internacional, los delitos que tienen esa categoría no prescriben.
Asimismo, el informe del Gobierno Vasco documenta 6.767 gudaris y milicianosmuertos en combate y 5.479 sublevados que fallecieron en idénticas circunstancias. Hay, además, 955 muertos “causados por los republicanos en acción no combatiente” y otros 910 casos “sin clasificar”.

Llamamiento a las familias

En un comunicado, el Gobierno Vasco indicó que “muchas víctimas mortales de la Guerra Civil no fueron inscritas en ningún registro archivístico, sobre todo en el caso de los ejecutados y combatientes del lado republicano”. “Este vacío documental solo se puede solventar por medio de fuentes orales y familiares”, precisó, remarcando precisamente que “esta ha sido, de hecho, la vía de incorporación de 470 casos a esta base de datos”.
Por este motivo, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu realizó un llamamiento “dirigido a las familias de víctimas que puedan ofrecer datos sobre familiares que murieron en la Guerra Civil” para que “aporten a esta investigación la información de la que dispongan”.

Nueva querella contra Billy el Niño: "Me ató a un radiador y me golpeó durante horas".


https://www.eldiario.es/sociedad/Billy-Nino-radiador-colectiva-franquismo_0_916908824.html



"Antonio González Pacheco me ató a un radiador y me golpeó durante horas en la planta de los pies", cuenta Roser Rius. Es el mismo titular del relato que ha presentado este jueves en una querella conjunta, junto a cuatro militantes antifascistas, en los Juzgados de Instrucción de Madrid en la Plaza de Castilla. Las víctimas de Billy el Niño siguen intentando sentar en el banquillo de los acusados al más conocido torturador de la policía secreta del franquismo.
La presentación de la primera denuncia colectiva supone una novedad. La acción común intenta romper el bloqueo judicial a estos casos acusando de torturas a Billy el Niño y otros siete agentes de la dictadura. Y evidenciar, además, que los delitos fueron cometidos bajo un plan sistemático y "en un contexto de crímenes contra la humanidad".
"Billy el Niño dijo: 'esta para mí, ya la entiendo yo'. Estuvo una noche entera golpeándome… cuando acabó no podía andar, tenía hematomas hasta las rodillas, se me cayeron las uñas". Roser Rius fue detenida en octubre de 1974. Tenía 27 años. El testimonio que ofrece, en conversación con eldiario.es, coincide con el perfil que aportan otras víctimas: un policía "sádico" que "disfrutaba" torturando.
También con el resto de participantes en la querella colectiva. Cuatro, incluida Rius, eran militantes de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR): Enrique del Olmo, Jesús Rodríguez y Francisco Javier Maestro. El quinto denunciante es Esteban Cabal, detenido en el 76, cuando era menor de edad y miembro del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

36 querellas contra Billy el Niño

Con estas nuevas acusaciones ascienden a 36 las querellas interpuestas contra Billy el Niño y otros agentes de la Brigada Político Social (BPS): tres en Asturias, seis en Valencia, diez en Gipuzkoa y 17 en juzgados madrileños.
"Más de 20 resoluciones judiciales dictadas hasta ahora por parte de los tribunales nacionales" sobre estas querellas "niegan sistemáticamente" que se trate de acciones sistemáticas y hablan de "hechos aislados". Es decir, que no son delitos de lesa humanidad y cabe aplicar "la prescripción de los delitos y por tanto el archivo de las querellas", denuncia la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina.
La Fiscalía se opone a la extradición de Billy el Niño a Argentina
Billy el Niño. | EFE
Por esto, esta línea judicial pretende desmontar la querella colectiva. "Había una estructura centralizada en la BPS con la finalidad de impedir la participación política de los ciudadanos españoles y se les detenía por su militancia", explica una de las abogadas de las víctimas, Begoña Lalana. Un aspecto "que recoge el delito de lesa humanidad, además de las propias torturas", subraya.
"Existía un plan organizado y deliberado de la dictadura", continúa, que hace entender que no son "casos individuales" y sí "una persecución sistemática a los militantes de partidos y sindicatos durante el franquismo, desde sus orígenes hasta la Transición democrática", apunta Lalana.
Se trata, por tanto, de otra oportunidad sobre la mesa de la justicia española para investigar la represión política de Franco. Hasta el momento, el aparato represor franquista sigue viviendo en la impunidad. Y Billy el Niño no tiene ninguna condena y mantiene sus medallas pensionadas.

"Comportamiento brutal de la policía"

"Estábamos luchando contra la dictadura y éramos muy clandestinos, pero no podíamos eludir que el aparto de la dictadura quería desmembrar cualquier cosa, daba igual que fuera más grande o más pequeña, de estudiantes u obrera… Querían que no hubiera ningún tipo de oposición, que no pudieras reunirte ni expresarte", relata Roser Rius a este medio.
En su caso, la militancia antifranquista le costó "14 meses de prisión en la cárcel de Yeserías". Y, antes, una detención y "tres días de torturas" en los calabozos de la Dirección General de Seguridad (DGS).
"El comportamiento de la policía fue bastante brutal". Rius no olvida la estancia en las mazmorras de la Puerta del Sol. "Se ensañaron mucho, me daban golpes por todos lados. Hacían una rueda y te iban dando. Un golpe, otro…". Y en las tandas no solo estaba el célebre Billy el Niño. "Había mucha más gente", asegura.
"En uno de esos momentos de muchos golpes les dije que ya podían entre tantos tíos con una mujer. Yo tenía 27 años y era muy delgada", recuerda. Ahí tomó el testigo González Pacheco. "Decidió que donde más me podía doler era en la planta de los pies, me ató a un radiador y estuvo golpeando durante horas".
Víctimas de torturas, durante la interposición de la denuncia colectiva. | CEAQUA
Víctimas de torturas, durante la interposición de la denuncia colectiva. | CEAQUA

Querellantes y torturados por la BPS

El resto de los torturados por la policía secreta franquista expresa testimonios similares. Como el militante de la FRAP Esteban Cabal, detenido por participar en la manifestación del Primero de Mayo. Quedó libre por su condición de menor de edad.
En octubre del 76 cayó en los calabozos de la BPS, torturado por González Pacheco y Roberto Conesa, según su declaración. Al ser puesto a disposición judicial su estado era "lamentable". Entre otras lesiones tuvo fractura de nariz y de ambas muñecas. Acabó exiliado en Francia.
O Enrique del Olmo, apresado en mayo del 72 cuando fue identificado como participante en una protesta y por su militancia política en la Liga Comunista Revolucionaria. Permaneció tres días incomunicado en la DGS. En los calabozos sufrió interrogatorios y torturas "durante horas". Estuvo preso tres meses en la cárcel de Carabanchel. Juzgado por los delitos de terrorismo y manifestación no pacífica, fue finalmente absuelto.
Del Olmo compartía militancia con el resto de querellantes. Caso de Jesús Rodríguez, sometido por la policía franquista en tres ocasiones. La primera, con 18 años de edad en marzo del 72, por participar en una protesta tras el asesinato por la policía de dos trabajadores de la empresa Bazán en Ferrol.
Participantes en la "querella acumulada" contra Billy el Niño y otros siete policías de Franco. | CEAQUA
Participantes en la "querella acumulada" contra Billy el Niño y otros siete policías de Franco. | CEAQUA
En enero del 74 fue detenido por una reunión ilegal preparatoria de actos contra de la pena de muerte a Salvador Puig Antich. En abril del 75 un grupo de policías lo esperaba a la puerta de su casa: señala a Francisco Javier Tejedor Peña, Antonio González Pacheco, y Salvador Bonel Esperanza. Dispararon tiros al aire. Rodríguez fue "golpeado, insultado, humillado", según su relato. Billy el Niño, en los interrogatorios, le amenazaba "todo el tiempo con una pistola".
Y el quinto denunciante, Francisco Javier Maestro BacksBacka. Detenido tres veces. La primera, julio del 71, en la piscina universitaria de la Universidad Complutense de Madrid. Va a estar "incomunicado e interrogado por González Pacheco y otros dos policías en la DGS durante 72 horas".
Luego sufre dos meses de prisión en Carabanchel. Es llevado a juicio ante el Tribunal de Orden Público (TOP) acusado de propaganda ilegal, alteración orden público y asociación ilícita. Quedó absuelto. La segunda detención es en su propio domicilio, en abril del 74. Ingresa en la cárcel un mes.
Y el 22 de julio del 77 cae cerca del Congreso de los Diputados por llevar una pancarta doblada de la LCR en su coche. En el cartel se leía ‘Legalización de todos los partidos políticos’. Presta declaración en la Comisaría de Retiro, es trasladado a la DGS y después al calabozo de Las Salesas.

Todas las víctimas de Billy el Niño

Todos estos querellantes dicen haber sido víctimas de Antonio González Pacheco, conocido por el alias Billy el Niño, el rostro más popular de la Brigada Político Social franquista. El exinspector tiene una hoja de servicios que demuestra que cobró "premios" en metálico por la represión de los movimientos antifranquistas, como desveló en exclusiva eldiario.es. El expediente detalla las felicitaciones y retribuciones económicas recibidas.
El historial de Billy el Niño le hizo merecedor de varias medallas al mérito policial que aumentan su pensión. Pero entre la ejecutoria también están las torturas sistemáticas a disidentes antifascistas, aseguran las propias víctimas.
Como uno de los agentes más activos de la policía secreta de Franco, González Pacheco actuaba con extrema violencia con los detenidos por causas políticas. En los calabozos de la BPS practicó sus técnicas de castigo predilectas, como el 'pasillo', la 'bañera', el colgamiento en barra o el 'saco de golpes'.
"El sadismo y la crueldad de Billy el Niño eran vocacionales", dicen sus víctimas. La nueva querella, que implica a otros siete policías de Franco, intenta evidenciar la "sistematicidad" y organización represiva de la dictadura contra los disidentes políticos durante el tardofranquismo, según la Coordinadora.