dissabte, 27 de juliol de 2019

Más de 50 cuerpos de víctimas de la dictadura, exhumados en Galicia desde el año 2003.


https://diario16.com/mas-de-50-cuerpos-de-victimas-de-la-dictadura-exhumados-en-galicia-desde-el-ano-2003/


Los voluntarios y voluntarias de la ARMH han comenzado los trabajos de prospección en el cementerio de Celeiros, con el fin de recuperar los restos de Benigno Fraga Pita “Alejandro”, guerrillero antifranquista abatido por la Guardia Civil en Candedo, el 27 de abril de 1949
 

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La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), fundada en el año 2000 después de la primera exhumación mediante métodos científicos en Priaranza del Bierzo, ha exhumado en Galicia más 50 cuerpos de víctimas de la dictadura en más de 30 fosas desde el año 2003. Recientemente ha buscado los cuerpos de las dos militantes del Partido Comunista, María del Valle y Salud Torres, en Mosteiro de Ribeira, y una vez terminados los trabajos en el lugar que los datos indicaban que podían hallarse, el trabajo ha concluido sin éxito. Presumiblemente, la fosa común donde podrían estar los restos de las dos mujeres fue removida hace unos años durante la construcción de unos panteones. Los trabajos se centraron a la izquierda de la entrada de la iglesia, lugar marcado por una vecina de 96 años como lugar del enterramiento después de que varios vecinos recogieran los cuerpos en la «Lomba Lamas».
Los voluntarios y voluntarias de la ARMH han comenzado los trabajos de prospección en el cementerio de Celeiros, con el fin de recuperar los restos de Benigno Fraga Pita “Alejandro”, guerrillero antifranquista abatido por la Guardia Civil en Candedo, el 27 de abril de 1949. Gracias a la causa depositada en el Archivo Militar de Ferrol se ha podido localizar el lugar donde pueden reposar los restos de Benigno Fraga.
BENIGNO FRAGA PITA, ALEJANDRO O ALEJANDRO EL VIEJO. Comisario Político de esta II Agrupación, miembro del Comité Provincial del PCE de A Coruña y enviado a Ourense para fundar la II Agrupación. Nacido en As Somozas, A Coruña, en 1892, trabajó como maestro armero en los arsenales de Ferrol,ejerció como secretario de Organización del PCE en Ferrol, y descubierta su pertenencia al Partido Comunista, tuvo que huir. Al incorporarse a la Guerrilla fue cuando el partido lo envió a Ourense, donde asentó su base en A Edreira, que es una casa de proporciones considerables en el Macizo Central Ourensán, donde se pueden contabilizar un total de hasta 18 guerrilleros entre los que se encuentra también Camilo de Dios.
Benigno fraga.
En torno a febrero de 1949, el régimen franquista había intensificado su represión, por lo que se planean golpes combinados desde la II Agrupación contra el régimen. Por un lado, el 8 de marzo o puede que unos días antes, un grupo formado por los guerrilleros: Saúl Mayo, Ángel Santos y Enrique Rei, salía con destino Valdeorras-El Bierzo para reunirse con los mandos superiores para exponerles su situación y solicitar recursos económicos para la partida.
Por otro lado, del cuartel general de A Edreira, salió el 8 de marzo de 1949 la Guerrilla de Choque de Juan Sorga para la capital ourensana, que planeaban golpear duro sobre los elementos represores. Aquel grupo lo formaban los siguientes guerrilleros: Manuel Rodríguez González, Manuel Novoa Barreiros, Antonio Pérez Barreiros, Jose María Saavedra, Camilo de Dios Fernández y Juan Sorga. Este golpe, del que destacan episodios conocidos por todos como el de la Casa de Las Mercedes, finalizó el 18 de marzo de 1949, con el guerrillero Manuel Novoa Rodríguez muerto, tres de los guerrilleros detenidos, de los que José Saavedra y Camilo de Dios resultaron heridos, y dos guerrilleros que consiguieron darse a la fuga, que fueron Manuel Rodríguez y Juan Sorga, que consiguieron regresar al campamento base.
Paralelamente, el mismo 18 de marzo de 1949, los seis guerrilleros que quedaron en la base de A Edreira, a la espera de que estos dos grupos volvieran, tuvieron que presenciar la quema de la base por parte de la Guardia Civil y ponerse a cubierto en los montes y aguardar el regreso de sus compañeros. (Hay que destacar aquí la represión de la Guardia Civil con los arrendatarios reales de A Edreira, los Galán, que daban cobijo a la agrupación).
Estos seis guerrilleros eran: Benigno Fraga, Lucio Saburido, José María Cerviño, Gumersindo Ansias y Perfecto de Dios y su madre, Carmen Fernández. Después se les unieron Manuel Rodríguez y Juan Sorga, y se fue Lucio Saburido que negoció su detención. Es decir, a principios de abril de 1949, en total quedaban agrupados 7 de los guerrilleros de la II Agrupación. Con la necesidad apretando, el grupo se vió obligado a bajar de los montes el miércoles 27 de abril de 1949, por la vertiente de San Mamede que da a las tierras de Queixa por O Curro de Mede. Llegaron a la Cantina do Eliseo en Candedo, que se encontraba en la desembocadura del camino sin necesidad de acercarse a la localidad. El grupo es cercado por la Guardia Civil ese mismo día, cuando estaban consiguiendo alimentos, consiguen escapar a excepción de Benigno Fraga Pita, que muere a causa de un artefacto explosivo. Dato importante a tener en cuenta en el análisis antropológico-forense de ser encontrado el cuerpo.
Inhumación de Benigno.

OTRAS INFORMACIONES

En varias fichas policiales figura que Benigno murió el 28 de abril de 1949 en la base de A Edreira de un disparo de un guardia. Sin embargo, la Guardia Civil ante sospechas más que confirmadas de que A Edreira era la base de los guerrilleros le prende fuego el 18 de marzo de 1949, paralelamente a actuaciones que la guerrilla estaba realizando en zonas cercanas, por lo que Benigno no pudo ser asesinado en A Edreira un mes después ya que el lugar no existía y ellos, los siete guerrilleros que quedaban agrupados estaban refugiados por otras zonas de los montes de Ourense. Esta información también es desmentida por Camilo de Dios.
Durante la de documentación del caso ha sido encontrada la causa 146 de 1949 en el Archivo Militar Intermedio de Ferrol, en ella existe un acta de inhumación que sitúa el lugar de enterramiento de Fraga Pita.

La intervención será dirigida por el arqueólogo Serxio Castro Lois y participará un equipo formado por una decena de voluntarios y voluntarias llegados de varios puntos de España.

Internados franquistas: una red de adoctrinamiento y trabajos forzados que investigan en Argentina.

https://www.eldiario.es/sociedad/ninas-esclavas-franquismo_0_923208532.html


Aulas vestidas con el crucifijo y el retrato de Franco. Alumnos rezando el padrenuestro y cantando el himno falangista Cara al sol. Niñas sometidas a vejaciones. Y, cuando tocaba, explotación laboral. Los colegios y sanatorios de Franco estaban diseñados para someter y adoctrinar. Como una solución contra el 'gen rojo', prolongada en la dictadura. Como un experimento donde cultivar niñas esclavas.
Los internados franquistas dibujan una cruda realidad. Un escenario que dividía a sus actores entre ricos y pobres, ofreciendo una educación diferenciada. Con una mano en los libros para los hijos de clase acomodada, de afines al régimen. Con la otra, señalando el camino de la servidumbre a los menores de familias excluidas, de los 'rojos'.
Las condiciones en estas "cárceles" eran "terribles", según denuncian las víctimas. Como ocurría, también, con los preventorios antituberculosos. Unas colonias infantiles que la dictadura puso en marcha como una suerte de "campos de concentración".
Los testimonios de alumnos e internas revelan vejaciones y malos tratos sistemáticos en centros, muchos, bajo tutela de instituciones religiosas. Abusos sexuales, comida en mal estado, higiene insuficiente, censura en las cartas enviadas a sus casas... Y, también, trabajo forzado: desde limpiar edificios a lavar coladas o bordar ajuares para ricos.
La imputación forma parte de la única causa judicial abierta en el mundo contra los crímenes del franquismo, la Querella Argentina. Porque eran centros, coinciden las víctimas, fabricados para perpetuar la "venganza" contra los derrotados en la guerra civil. "Para anularnos solo necesitaban conocimientos fascistas, y hacerse expertas en lavar cerebros infantiles con jabones de sumisión patriótica y estropajos clericales", define Victoria Madrera, interna en el Preventorio de Guadarrama.
Victoria –izquierda– con la "señorita Leo" en el Preventorio de Guadarrama. | JUAN MIGUEL BAQUERO
Victoria Madrera –izquierda– en el Preventorio de Guadarrama. | J.M.B.

Las 'rojas', a "lavar, planchar y tender"

La diferenciación entre niños ricos y pobres era una constante en la dictadura de Francisco Franco. Las condiciones higiénicas, alimenticias o educativas no eran las mismas. Ni el trato de los educadores o "cuidadoras". A las niñas de familias empobrecidas, marcadas como 'rojas', les esperaba la sumisión.
"Pelar patatas, fregar todo lo que dejaban los ejercitantes que iban a hacer los ejercicios espirituales… aquello era un hotel para ricos", resume Luz (nombre ficticio) su estancia en una residencia religiosa en Andalucía que hacía las veces de colegio para niñas de familias humildes.
"Nos metieron para limpiar, como camareras de piso", cuenta. Las pequeñas kellys del franquismo mantenían "todo reluciente, también la iglesia, la capilla… éramos 30 niñas usadas como mano de obra". El colegio franquista estaba dividido "entre ricas y pobres". "Las monjas nos levantaban bien temprano y teníamos que hacer la faena antes de ir a clase", rememora.
"Yo tenía 11 años, entré en el 63", dice Luz. Un ejemplo literario, basado en hechos reales, aparece en la novela Las tres bodas de Manolita de Almudena Grandes. En esas páginas está la historia de Isabel Perales, "una niña que cree la van a poner a estudiar y lo que hace es lavar, planchar y tender, con la particularidad de que lavaban con sosa y se comía las manos, la piel, la carne...", contaba la escritora a eldiario.es.
El escenario es la escuela de la calle Zabalbide de Bilbao. Allí, como en otros muchos colegios franquistas, las niñas ricas reciben educación y las pobres son amaestradas como sirvientas. Las hijas de los rojos siguen siendo explotadas. "Esas historias, las más salvajes, las más radicales, son las verdaderas", exponía Almudena Grandes.

Los "niños-presos" de Franco

Estas colonias infantiles "cobraban del Estado, los explotaban laboralmente y satisfacían con ellos sus instintos más violentos", escribían los autores del documental Los internados del miedo, Montse Armengou y Ricard Bells, como recogía Heraldo de Madrid. En esos espacios los menores eran convertidos, dicen, en "niños-presos".
"La infancia más vulnerable fue la gran víctima" durante décadas de un régimen franquista "que los abandonó a la suerte de unos centros" –la mayoría religiosos– dedicados a "sacar provecho" de los menores. En la cinta atestiguan "malos tratos físicos y psíquicos, abusos sexuales, explotación laboral y prácticas médicas dudosas" sufridas por "miles de niños" hasta "bien entrada la democracia".
Con su trabajo, Armengou y Bells confeccionan "una base de datos con los escalofriantes relatos de centenares de niños". La coincidencia en las "prácticas violentas" solventaba la "ausencia de un documento que pudiera probar los malos tratos". Una "terrible experiencia" ampliada a la "cercanía generacional" de personas nacidas en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado. La democracia, apuntan, amnistió aquellas prácticas con un velo de silencio.
Victoria Madrera Pareja con trabajos realizados cuando era niña. | JUAN MIGUEL BAQUERO
Victoria con trabajos realizados cuando era niña. | JUAN MIGUEL BAQUERO

"Cárceles" para niñas

Los golpistas fundaron el Patronato Nacional Antituberculoso durante la guerra civil. El propio Francisco Franco firmaba un decreto en diciembre de 1936 para su constitución, y luego fue un organismo autónomo del Ministerio de la Gobernación. Los sanatorios, repartidos por todo el país, tomarían velocidad de crucero a partir del final de la contienda.
Como los preventorios de Madrid, el Divina Pastona o el Doctor Murillo en Guadarrama. O el de La Sabinosa (Tarragona), Niño Jesús (Almería), Torremanzanas y Alcoy (Alicante). Y más, con lazaretos como el de Tarrasa (Barcelona), Agramonte en Tarazona (Zaragoza), La Barranca en Navacerrada (Madrid) o el de Sierra Espuña (Murcia).
Decenas de mujeres han denunciado las condiciones que sufrieron en estos internados de la dictadura. Edificios donde las niñas de familias pobres quedaban sometidas bajo un férreo sistema: corte de pelo y "desinfección" como bienvenida, higiene insuficiente, comida en mal estado, censura en las comunicaciones con las familias y malos tratos continuados. Y abusos sexuales, según algunos testimonios.
Las menores, cuentan, eran reclutadas por vías diversas. Podían acceder a ellas a través de sus propios hogares y colegios, o bien por tener a familiares en contacto con la enfermedad de la tuberculosis. O atraídas por la propaganda de la Sección Femenina de Falange y desde los dispensarios médicos.

El "campo de concentración" de Guadarrama

Uno de los más célebres preventorios fue el de Guadarrama. "Un campo de concentración para niñas en el franquismo", relata Victoria Madrera (76 años). Victoria tenía 13 años cuando penó seis meses en 1956 en el centro ubicado en la sierra madrileña. Padeció, y fue testigo, de las vejaciones.
Fachada actual de la residencia de mayores Virgen de la Cabeza. / Asociación Pro-Huérfanos de la Guardia Civil
Fachada del Preventorio de Guadarrama, actual residencia de mayores Virgen de la Cabeza. | ASOCIACIÓN PROHUÉRFANOS DE LA GUARDIA CIVIL
En aquella "cárcel" algunas internas eran obligadas a realizar trabajos. "Me ponían a coser, eran ajuares para ricas, supongo, nunca nos dijeron para quienes estábamos cosiendo", reconoce. "Manteles, servilletas", una pieza tras otra. "Nos ponían a las que sabíamos bordar". Todo con menores de edad y sin conocimiento de sus familias.
"Lo peor es que se ha quedado sin justicia, que es lo que te rebela. Ni en la democracia se ha hecho nada… y esto con niñas, por dios", denuncia Victoria. Algunas víctimas, personadas en la Querella Argentina contra los crímenes franquistas, consideran que los métodos usados en las colonias preventoriales de la dictadura contravenían los derechos humanos y de la infancia.
Una de estas niñas, Ángela Fernández, declaró en diciembre de 2013 en Buenos Aires ante la jueza que dirige la única causa abierta en el mundo contra el franquismo, María Servini de Cubría. La magistrada conoció las "torturas" en el sanatorio antituberculosos.
Victoria y Ángela coinciden en que estos centros servían como "venganza" contra los derrotados. "La forma de erradicar ese 'gen rojo' era apartar a los niños de sus familias para inocularles 'la nueva España'", declaraba, como recogía la Agencia Nacional de Noticas Jurídicas del Ministerio de Juscitia y Derechos Humanos de Argentina. Como Chus Gil y Paloma Fernández, internadas en 1971.
Y Alicia García Romera (70 años), que declaró en julio de 2015 ante el Juzgado de Instrucción número 14 de Madrid a petición de la jueza argentina. Era la primera de una serie de declaraciones en diversas sedes judiciales españolas, como señalaba entonces la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA). Y relató idénticas vejaciones: comida insalubre, higiene escasa, desprecio y sometimiento. Alicia también estuvo en Guadarrama, en 1957. Tenía ocho años.

dimecres, 24 de juliol de 2019

El desconocido –y nada reivindicado– exilio andaluz a África.


https://portaldeandalucia.org/opinion/el-desconocido-y-nada-reivindicado-exilio-andaluz-a-africa/?fbclid=IwAR0nXArs-CydRFvCVPz4LqzuodhZt8dVCxDuruGg8AB7RdAxsm-Yw7kRtkM



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Este año se conmemora el 80 aniversario de la finalización de la guerra de España, quedando la odisea del exilio republicano en un plano muy secundario, reducido en buena medida a la visita que hizo el pasado mes de febrero el presidente Pedro Sánchez a Francia, a las tumbas de Azaña y Antonio Machado y a la playa de Argelés sur Mer, donde se ubicara uno de los grandes campos donde se concentraron en penosas condiciones de vida decenas de miles de refugiados republicanos. Aunque hay que resaltar que los procesos de fuga comienzan a darse desde el mismo momento en que se produce el golpe de 1936. Así ocurre con la huida a tierra de nadie entre las localidades de Encinasola y Barrancos, a ambos lados de la raya portuguesa, donde un millar de republicanos salvan la vida escapando de las persecuciones de los falangistas onubenses y pacenses gracias, además, a la intervención del guardiña y teniente Antonio Augusto de Seixas, homenajeado en los últimos años por los vecinos de varios pueblos de Huelva y Badajoz.
Algo similar ocurre en otros lugares de Andalucía. Desde diferentes puertos del litoral onubense, como Ayamonte, Punta Umbría y Huelva salen barcos pesqueros camino del Marruecos francés, fundamentalmente Casablanca, como muy bien documenta Jesús Copeiro del Villar en su magnífico y documentado libro En tierra extraña. El exilio republicano onubense. Este proceso de exilio andaluz temprano continúa desde puertos gaditanos, en este caso buscando, sobre todo, dos lugares concretos: Gibraltar y Tánger, donde una administración internacional les garantizaba la vida mientras se buscaban otras rutas, ya fuera dirección a ciertos países de Europa, América latina e, incluso, una vez más, al Marruecos bajo dominio francés. Esta vía de escape por Tánger se utiliza hasta la década de 1950 por parte de guerrilleros que huyen de un país donde ya parecía imposible darle la vuelta a la situación. Algunos, como los anarquistas del grupo de Antonio González Tagua, dejaron su vida y sus cuerpos en la playa y en los jardines del Hotel Cristina de Algeciras, «cazados» por la policía y la Guardia Civil cuando intentaban embarcarse hacia Tánger en mayo de 1950. Más especial, quizás, fue el caso de Gibraltar, pues si en un principio los exiliados en la Roca fueron las familias adineradas de las provincias de Cádiz y de Málaga que ocuparon los hoteles, estos fueron sustituidos por los que huían del avance del ejército sublevado de Queipo, que acabaron en un campamento de tiendas de campaña a la espera de un barco que los llevara a Gran Bretaña.
En ese recorrido costero de oeste a este, llegamos a la costa oriental de Málaga, la de Granada y la de Almería, donde desde los importantes puertos de Motril o Adra, los huidos dirigen el timón hacía Argelia, más concretamente hacia Orán, donde se pueden contar por miles los andaluces que durante algunos años inundan los campos de concentración de la colonia francesa, que al igual que los de Francia, son utilizados como mano de obra esclava. Un ejemplo, bastante desconocido, es la historia del ferrocarril transahariano, en cuya construcción participaron muchos republicanos andaluces que dejaron su vida en las arenas por las duras condiciones de vida –entre ellos, el alcalde republicano de Alcolea del Río (Sevilla) Giordano Bruno Ávila Romero.  Por fortuna, algunos testigos sobrevivieron y pudieron contarlo: como el libertario sevillano Manuel Ramírez Castillo, y los almerienses, José Muñoz Congos en su libro Por tierra de moros y Antonio Vargas Rivas en sus memorias Guerra, Revolución y Exilio de un Anarcosindicalista. También, como recurso de enorme valor pedagógico, contamos con un excepcional documental, donde colaboró el grupo RMHSA_CGT.A con el equipo de Línea 900 de RTVE:  Cautivos en la arena.
La realidad del exilio a las plazas norteafricanas, como muchas otras temáticas vinculadas a la recuperación de la memoria histórica, no han contado, hasta el momento, con el interés investigador del ámbito institucional y académico andaluz. En todo caso, hay algunas aportaciones que aparecen en Los andaluces en el exilio del 39 coordinado por Fernando Martínez, aunque con un título desacertado que niega una realidad que comienza en 1936.
Un caso excepcional que queremos resaltar es el libro autobiográfico de Manuel Domínguez Soler Ayamonte, 1936. Diario de un fugitivo, de enorme interés para aproximarse a esta temática. Con un ritmo trepidante, el protagonista nos cuenta su periplo que le lleva desde Ayamonte a ciudades de distintos países como Tavira, Olhâo, Lisboa, Sintra, Casablanca, Bouarfa, Kenadsa, Rabat, Agadir y Safi huyendo de los fascistas. El libro cuenta, además, con un estudio introductorio de los historiadores Manuel Romero Ruiz y Francisco Espinosa Maestre. Estas memorias fueron editadas en 2002 por la Diputación de Huelva y muy pronto se agotaron. Felizmente han sido reeditadas este año por Aconcagua Libros.
Una vez más, Andalucía ha brillado por la ausencia de actos, seminarios, jornadas, homenajes, etc. sobre este episodio tan poco reconocido. Si los actos institucionales de conmemoración al masivo exilio republicano de 1939, una vez finalizada la guerra –que llevó a miles de andaluces a Francia y a América especialmente–, han sido bastantes escasos, el del exilio al norte de África, donde Andalucía adquiere una presencia protagonista, ni ha existido. África, tan cerca, sigue quedando muy lejos.

Pérez Garijo se marca como objetivo «exhumar todas las fosas» de represaliados.

https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2019/07/21/perez-garijo-marca-objetivo-exhumar/1903298.html


La consellera defiende que es una cuestión de «emergencia social» para las familias que buscan a las víctimas

21.07.2019 | 04:15
La consellera de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo, se marca como objetivo en este último departamento «exhumar todas las fosas comunes de la Comunitat Valenciana» en las que hay represaliados del franquismo.
Se trata, defiende, de «una cuestión de emergencia social» por la necesidad de recuperar restos de personas cuyas familias buscan «desde hace muchos años». Por ello la consellera muestra su intención de continuar la labor que durante la pasada legislatura inició en la Diputación de Valencia como responsable de Memoria Histórica, además de destacar la realizada por la Conselleria de Justicia en la pasada legislatura con medidas como la ley de memoria histórica.
«Han pasado más de 40 años desde la muerte de Franco y en muchos casos, 80 o más años desde que se produjeron los fusilamientos» por lo que considera «una emergencia social» seguir la labor iniciada teniendo en cuenta que «las familias no pueden esperar ni un minuto más». «Para mi es muy sensible-continúa- que haya hijos e hijas que han estado toda la vida sin ese duelo que no hicieron. Todas las culturas tienen sus mecanismos para tratar el duelo y en los casos de los fusilamientos durante la represión franquista, los familiares no podían ni velar, ni hacer el duelo, ni llorar. Es necesario cerrar eso».

18 de julio: el origen de miles de fosas y desaparecidos que aún oculta España.

https://www.eldiario.es/sociedad/julio-origen-desaparecidos-oculta-Espana_0_921458100.html




Están ahí, en la tierra. Miles de asesinados por el franquismo siguen yaciendo en las fosas del olvido. Son víctimas civiles, arrojadas a cunetas o descampados. España, el país de la desmemoria, aún mantiene enterrada una parte sensible de su historia reciente. Y el origen de la anomalía está en el estallido golpista, el 18 de julio de 1936.
Los desaparecidos son la más importante cuestión de derechos humanos aún por resolver en España como recomiendan organismos internacionales, caso de Naciones Unidas. Los golpistas eliminaron a unas 100.000 personas en la guerra civil. La matanza fundacional del régimen continuó con otras 50.000 ejecuciones en los primeros diez años de la dictadura de Francisco Franco. Muchos de estos cuerpos están todavía por rescatar e identificar.
Una realidad que pone en evidencia el informe encargado por el Ministerio de Justicia a un grupo de expertos. España solo ha abierto unas 740 fosas comunes y ha exhumado más de 9.000 personas entre los años 2000 y 2018.
Y "la arqueología tiene una enorme capacidad como método de investigación para la Memoria Histórica", explica Inmaculada Carrasco, profesora en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla e historiadora que forma parte de un equipo arqueológico "sólo de mujeres". Porque aplicar estos conocimientos sirve para entender mejor la "historia reciente", señala.
El Mapa de Fosas estatal –la última actualización es de 2011– cifra 2.591 fosas y decenas de miles de desaparecidos. Solo se ha recuperado una décima parte de los cadáveres. El resto sigue ahí, bajo tierra. La radiografía de las fosas y cunetas elaborada por los especialistas dice que solo se podrían recuperar otras 25.000 víctimas más.

El plan sistemático de los golpistas

La pedagogía del terror puesta en marcha desde el mismo 18 de julio del 36 es una evidencia histórica. Un plan marcado en rojo en la agenda golpista y que hunde su raíz en las tácticas de violencia extrema de las guerras coloniales del Rif en el norte de África. Así lo sostienen historiadores como Paul Preston, Julián Casanova o Francisco Espinosa Maestre, en conversación con eldiario.es.
Bartolomé Ros: "Francisco Franco y Millán Astray abrazados mientras entonan cánticos legionarios. Cuartel de Dar Riffien". Fotografía de 1926.
Bartolomé Ros: "Francisco Franco y Millán Astray abrazados mientras entonan cánticos legionarios. Cuartel de Dar Riffien". Fotografía de 1926.
Todos citan las órdenes de los líderes rebeldes. Comenzando por Emilio Mola, el director de la sublevación armada. "Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta, para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado", decía el general africanista. "Hay que sembrar el terror", animaba.
"La premeditación se encuentra en las instrucciones secretas que Mola preparó para los conspiradores", arranca el hispanista. El golpe de Estado, "en términos generales", fue el origen de El holocausto español, como tituló Preston una de sus obras.
"Nadie conocía mejor que ellos lo útil que podía ser el terror para paralizar las posibles resistencias y eliminar a sus oponentes", apunta Julián Casanova. Las guerras coloniales eran "escenarios idóneos para el desprecio por los valores humanitarios y las virtudes cívicas, para educarse en el culto a la violencia".
"Los militares sublevados hicieron probar el hierro de su espada a decenas de miles de ciudadanos", continúa. "Comenzaron sembrando el terror desde el primer día, intimidando, matando, aplastando las resistencias" y, en muchos lugares, "con el entusiasmo de centenares de derechistas y falangistas, que se consagraron desde entonces a tareas de limpieza", subraya el historiador.
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Víctimas del franquismo. | JUAN MIGUEL BAQUERO

La matanza fundacional del franquismo

"Fue la matanza fundacional por cómo se planteó: tras cinco años de República y del triunfo del Frente Popular se trataba de hacer tabula rasa con dicha experiencia", arranca Francisco Espinosa Maestre, uno de los mayores especialistas en el estudio de la represión franquista.
"Lo primero fue paralizar por el terror a una población mayoritariamente contraria al golpe", certifica. Los golpistas "siempre fueron conscientes de la resistencia que encontrarían", prosigue. "De ahí el plan de exterminio que pusieron en marcha desde el primer momento, máxime cuando el golpe fracasó en zonas clave del país", explica.
Espinosa Maestre marca además una línea para la intentona golpista que llega "hasta el 7 de noviembre del 36 con el fracaso ante Madrid". Solo a partir de ahí, dice, "puede hablarse de guerra con ejércitos, frentes y batallas".
Luego, "la sublevación militar de julio de 1936 y la guerra civil que provocó se convirtieron en acontecimientos fundamentales de la dictadura de Franco, de su cultura excluyente, ultranacionalista y represiva y así lo recordaron hasta el último día de la dictadura", puntualiza Casanova.

El tajante informe de los expertos

España ha abierto unas 740 fosas comunes para exhumar más de 9.000 cuerpos. Y podría rescatar otras 25.000 personas como máximo. Son las cifras redondas del informe elaborado por un grupo de expertos que aporta la radiografía actual de las cunetas del olvido. De la tierra donde, todavía, yacen muchas víctimas del franquismo.
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Ejecutados por el franquismo, fosa de Benamahoma (Cádiz). |JUAN MIGUEL BAQUERO
La memoria de situación de las fosas y cunetas españolas está realizada por un equipo de once expertos coordinados por el médico forense Francisco Etxeberria. El estudio fue encargado por la Dirección General de Memoria Democrática del Ministerio de Justicia y está centrado en el trabajo científico realizado entre los años 2000 y 2018. Antes, la apertura de tumbas ilegales no se hizo bajo criterio arqueológico.
Y el documento es tajante. España está en disposición de recuperar un máximo de 25.000 asesinados por los golpistas. El reto precisa un plan de choque de exhumaciones que sería ejecutado "en un plazo temporal de una legislatura y media trabajando de forma sistemática", según las conclusiones del informe.
Los expertos emplazan así al Estado a asumir la tarea inacabada. "Urge la asunción de un claro liderazgo y compromiso activo por parte de las autoridades en la investigación de la suerte y el paradero de personas desaparecidas", dice el texto.
La mayoría de los desaparecidos son víctimas civiles enterradas en cunetas. O tiradas en tumbas ilegales en descampados, montes, cementerios (intramuros y extramuros), abandonadas en el terreno de los frentes de guerra o muertas en custodia de las autoridades.
"Hemos excavado en todos los contextos posibles y esto demuestra la capacidad que tiene la arqueología como método investigación para aportar a la Memoria Histórica", cuenta la arqueóloga Inma Carrasco. Aunque "no todas las fosas son iguales, todas tienen sus particularidades", sostiene.
"Pero la Memoria no ha entrado todavía dentro del sistema académico", señala. No de lleno, al menos. "Ahora quizás sea más fácil investigar que hace años porque se han abierto archivos, por ejemplo, pero todos estos procesos llegan porque son las familias y las asociaciones quienes tiran del carro", argumenta.
"El paradero de personas desaparecidas" y "la recuperación de los cuerpos" son una clave de derechos humanos por resolver en el país de la desmemoria. El informe forense –Justicia difundió los resultados el 25 de febrero de 2019– subraya además que el camino avanzado hasta ahora es "gracias fundamentalmente al impulso de las asociaciones de memoria histórica".

La Ley de Memoria como marco de la ignominia

La realidad de las fosas comunes del franquismo está recogida en la ley 52/2007, de la Memoria Histórica. La normativa asume el deber del Estado pero no estableces planes de actuación concretos ni cuantifica la tarea a realizar. La legislación estatal funciona como marco de una ignominia que no ha conseguido resolver. Una realidad que sitúa a España como una anomalía europea en el cumplimiento de los derechos humanos con respecto a las víctimas de su propia dictadura.
El artículo 11 de la ley cita la "colaboración de las Administraciones públicas con los particulares para la localización e identificación de las víctimas". Dice que las entidades públicas "facilitarán" la búsqueda de los desaparecidos y que "establecerá subvenciones" –al contrario de lo que exige Naciones Unidas, no privatizar las exhumaciones–. A día de hoy no existe un plan a nivel del Estado.
El artículo 12 ahonda en la colaboración institucional. Entre las "medidas para la identificación y localización de víctimas" cita también el "protocolo de actuación científica" que debe regir las intervenciones arqueológicas en fosas y cunetas. Y asume la elaboración de un Mapa de Fosas estatal, sin actualizar desde 2011.
Las exhumaciones estarán sometidas a la "autorización administrativa", según el artículo 13. Como la recuperación, identificación y traslado de los restos humanos. Los "hallazgos" serán siempre notificados "inmediatamente" al Estado y las "autoridades judiciales competentes". En todas estas tareas "deberá ponderarse la existencia de oposición" de cualquier familiar de las víctimas.
El "acceso a los terrenos afectados por trabajos de localización e identificación" está reglado en el artículo 14 como "fin de utilidad pública e interés social". La entrada debe estar abierta en tierras públicas. Y en parcelas privadas el texto apunta, si no hay consentimiento del propietario, la "ocupación temporal" aplicando la Ley de Expropiación Forzosa.