dissabte, 18 de novembre del 2023

La Isla entrega los restos de los represaliados en el franquismo a sus familiares

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"El olvido no tiene cabida en San Fernando", dijo Patricia Cavada



En la mañana del sábado se han entregado los restos fósiles encontrados en la fosa común del cementerio de San Fernando a los familiares de Manuel Barbacil Mejuto, Juan Valverde Colón y Francisco Baptista Florenza; represaliados y fusilados durante el franquismo. Al acto, que ha tenido lugar en el mismo enclave donde estuvieron olvidados durante años (el cementerio de La Isla), han acudido representantes de la Corporación Municipal y familiares.

La escena ha sido posible gracias a los duros trabajos realizados por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando (AMEDE), que recuperó los cuerpos el pasado mes de julio. Su presidenta, Ángeles Fernández Roldán, abrió la ronda de intervenciones. "Hoy es un día para estar feliz y orgulloso. Aunque nuestros corazones no dejan de tener un sabor agridulce por la impunidad que han tenido las personas que lo realizaron. Este día va dedicado a todos los familiares que no pudieron enterrar a sus familiares. No obstante, me quiero quedar con lo positivo; porque a pesar de todo y de todos, nunca hemos claudicado. Llegó el día de honrar a nuestros muertos; aquellos que se cubrieron de metal y de tierra clandestina: hoy se han cubierto de justicia y dignidad", declaró Ángeles Fernández, que aprovechó la ocasión para pedirle a la alcaldesa que construya un osario para que las personas no identificadas puedan ser homenajeadas; además de reclamar más apoyo en las excavaciones en las fosas que aún no han sido examinadas. 

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Carmen Baptista, familiar de Francisco Baptista, citó al poeta, Miguel Hernández, y agradeció a todos los que han hecho posible este emotivo reencuentro. "Madre: abismo de siempre, tierra de siempre: entrañas donde desembocando se unen todas las sangres: donde todos los huesos caídos se levantan: madre. Hoy se levantan estos huesos que han estado 87 años sin que nadie tuviera ni una flor ni una oración para ellos. Nosotros hoy le damos nuestro pobre recuerdo y cariño; me parece que es muy poco porque todavía hay mucho que hablar y decir", dijo muy emocionada.

Batista.

El hijo de Juan Valverde, Francisco Valverde, resaltó que su padre fue asesinado a los 30 años por violentos que no coincidían con la suya. "Hemos necesitado 40 años de democracia para poder dignificar su muerte", comentó.

Eloy Barbacil, bisnieto de Manuel Barbacil Mejuto, fue el último de los familiares que declaró ante los presentes. "Gracias a haber podido participar como voluntario he podido descubrir cosas maravillosas", afirmó antes de leer un fragmento del libro de José Casado sobre su familia. Manuel Barbacil era un anciano digno, honrado y trabajador. Con la desaparición de los tres hombres principales de la familia, esta quedó diezmada, traumatizada para toda la vida. Explicar los sufrimientos y las calamidades que pasaron daría para escribir otro libro, leyó Eloy, en un discurso con tacto y sensible que conmovió a muchos de los allí presentes.

 

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La alcaldesa, Patricia Cavada, cerró el acto afirmando que las familias de Juan, Francisco y Manuel han tardado demasiado tiempo en tener los restos de sus familiares en sus manos y reconociendo la labor de AMEDE. "Este tiempo ha corrido inexorablemente para las personas que se han ido antes de poder ver este momento. Nos cita la justicia, la reparación y la memoria. El olvido no tiene cabida en San Fernando. Una sociedad democrática sana debe grabar en su memoria para siempre a las personas que lucharon para conseguir de lo que disfrutamos a día de hoy. Esta mañana de noviembre se repara un daño y se conquista la dignidad", dijo la primera edil.

El homenaje de hoy es el primero de los dos actos que tendrán lugar este mes en San Fernando. El próximo 24 de noviembre, Cayetano Roldán, alcalde de La Isla asesinado durante el franquismo; y Eladio Barbacil, edil de la Corporación en la II República, serán ensalzados en el Ayuntamiento de San Fernando, que instalará una capilla ardiente en la sala capitular antes de su traslado al camposanto.

Los 300 campos de concentración de Franco olvidados en España: hambre, enfermedad y trabajos forzados

 https://www.infobae.com/espana/2023/11/18/los-300-campos-de-concentracion-de-franco-olvidados-en-espana-hambre-enfermedad-y-trabajos-forzados/

Hasta un millón de españoles estuvieron recluidos en estos recintos desde el levantamiento militar hasta finales de los años 60

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Campo de deportes convertido en campo de concentración de prisioneros en Santander en 1937. (Biblioteca Nacional de España)
Campo de deportes convertido en campo de concentración de prisioneros en Santander en 1937. (Biblioteca Nacional de España)

Nuestros pensamientos se rigen por la asociación de conceptos. Vemos una imagen o escuchamos un término e, inmediatamente, nuestro cerebro responde con otras imágenes o palabras asociadas, es decir, con todo lo que vinculamos a ese estímulo que acabamos de recibir. Y esto está vinculado al aprendizaje que tenemos desde niños en el colegio y a lo largo de la vida adulta cuando nos relacionamos con el resto de mundo. De manera que si escuchamos o leemos el término “campos de concentración”, rápidamente en nuestro interior surgirán palabras como exterminio judío, nazis, Auschwitz, Alemania. Y al mismo tiempo, recordaremos imágenes de películas y libros, como El Diario de Ana Frank, El niño con el pijama da rayas o La vida es bella. Aquellos que hayan viajado a Alemania y visitado alguno de estos lugares, rescatarán de su memoria la sensación que sintieron al recorrer aquellos parajes de horror. Sin embargo, la mayoría no asociará los campos de concentración con España, a pesar de que forman parte de nuestra historia y de que hubo casi 300 repartidos por todo el territorio.

Si intentan hacer memoria, y recordar lo que estudiaron sobre la Guerra Civil en el instituto, e, incluso en la universidad, no podrán acceder al recuerdo de los campos de concentración españoles en el temario, porque no está. Es una parte olvidada de la historia, una que no se estudia y que no se desempolvó hasta que Javier Rodrigo realizó un estudio en el que catalogó hasta 188 campos de concentración en todo el país y hasta que el periodista Carlos Hernández publicó un libro con la investigación que había llevado a cabo durante tres años, donde recopilaba más información sobre estos lugares borrados.

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En Los campos de concentración de Franco (2019), Hernández estima fueron entre 700.000 y un millón de españoles los que estuvieron recluidos en estos recintos. Andalucía fue la región que albergó más con un total de 52 campos, seguida de la Comunidad Valenciana con 41, Castilla la Mancha con 38, Castilla y León con 24, Aragón con 18, Extremadura con 17, Madrid con 16, Cataluña con 14, Asturias con 12, Galicia y Murcia con 11, Cantabria con 10, Euskadi con 9, Baleares con 7, Canarias con 5, Navarra con 4, La Rioja con 2 y Ceuta, junto a las antiguas colonias españolas en el norte de África, con 5. En la página web de loscamposdeconcentraciondefranco.com, se puede consultar un mapa donde se muestra la ubicación de cada uno de ellos.

Prisioneros republicanos en marcha hacia los campos de concentración desde Madrid. (Biblioteca Nacional de España)
Prisioneros republicanos en marcha hacia los campos de concentración desde Madrid. (Biblioteca Nacional de España)

El primero fue el de la ciudad de Zeluán, en el antiguo Protectorado de Marruecos, abierto el 19 de julio de 1936, y el último fue cerrado en Fuerteventura a finales de los años 60, sin embargo, tras el fin de la Guerra Civil, muchos de ellos cerraron. Los que permanecieron abiertos, se reinventaron para dar una mejor imagen de cara al Europa y al resto del extranjero, y para eso era vital emitir una imagen propagandística de respeto de los derechos humanos.

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Murieron miles de personas en ellos, aunque como explica el periodista en la web, “resulta imposible dar una cifra real de los hombres y mujeres que perecieron en los campos de concentración franquistas” porque “no quedó constancia documental de los miles de prisioneros que fueron asesinados extrajudicialmente”. Muchos otros también morían a causa del hambre y de las enfermedades por la condiciones insalubres e inhumanas en las que vivían los presos.

Prisioneros republicanos en el campo de concentración de Lerma, Burgos, en 1938. (Biblioteca Nacional de España)
Prisioneros republicanos en el campo de concentración de Lerma, Burgos, en 1938. (Biblioteca Nacional de España)

De nuevo, al pensar en campos de concentración, nos vienen las imágenes y secuencias de películas que hemos visto de la Alemania nazi, con terrenos al aire libre cercados por barracones rodeados de alambradas y chozas de madera donde se hacinaban los presos durante la noche. En España, solo algunos de los campos levantados por el ejercito sublevado compartían características similares a los de Alemania. Para el resto, se habilitaron en plazas de toros, conventos, fábricas o campos deportivos, que ha día de hoy, se utilizan con su fin inicial sin saber los horrores que albergaron.

Según Hernández, ninguno de los presos había sido juzgado ni acusado formalmente. La mayoría de ellos eran combatientes republicanos y militantes de izquierdas que habían sido aprisionados tras el golpe de estado.

Obligados a trabajos forzosos

En su libro, Hernández denuncia que muchos de los presos fueron condenados a trabajos forzosos. Los que secuestraron durante la guerra tuvieron que cavan trincheras y, tras el fin de la contienda, se encargaron de las labores más duras de reconstrucción de pueblos o vías.

Una moneda marroquí y municiones del siglo XIX, entre los nuevos hallazgos del campo de concentración de Albatera.

 https://www.elespanol.com/alicante/20231118/moneda-marroqui-municiones-siglo-xix-nuevos-hallazgos-campo-concentracion-albatera/810169402_0.html



El equipo de arqueólogos, junto con algunos de los hallazgos.

El equipo de arqueólogos, junto con algunos de los hallazgos.

ALICANTE MEMORÍA HISTÓRICA

Esta cuarta campaña de trabajos avanza con el descubrimiento de nuevos objetos que podrían ayudar a reconstruir la historía de este lugar.

18 noviembre, 2023 06:06
Alicante

Desde que el arqueólogo Felipe Mejías descubrió la ubicación de una gran fosa común a finales de 2017 en Albatera, los trabajos de excavación no han parado. A finales del pasado mes de octubre, comenzaba la cuarta campaña de exploración de la zona donde se ubicaba uno de los campos de concentración del franquismo más macabros de España. "Indagar sobre memoria histórica es una cuestión de humanidad y es algo que beneficia a la sociedad", apunta el arqueólogo.

Esta "gran fosa común" correspondía en realidad a los restos de un campo de concentración que el franquismo había mandado reabrir tras ganar la guerra en 1939 y que anteriormente había servido de campo de trabajo para los detenidos por el Gobierno de la República. Durante sus 7 meses de actividad, ocurrieron tantas atrocidades que los arqueólogos que lo han estudiado lo consideran como "el campo de concentración más importante y cruel que hubo en España".

Desde este hallazgo, Felipe Mejías se encuentra realizando su tesis doctoral sobre esta cuestión. Unos trabajos que han ido cogiendo forma, hasta transformarse en diferentes campañas arqueológicas que culminan con esta cuarta, financiada por la Conselleria de Cooperación y Calidad Democrática tras unos acuerdos firmados por el anterior gobierno. Una Conselleria ahora desaparecida tras la instalación del nuevo gobierno autonómico tras las elecciones del 28 J.

[¿Cómo quedan los trabajos en el campo de concentración de Albatera con el nuevo Gobierno de PP y Vox?]

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Por sus instalaciones, un antiguo campo de trabajo de la República, se estima que llegaron a internar a unos 15.000 presos, entre los que destacaron numerosos soldados, figuras de la sociedad republicana e incluso políticos, como la presencia de un alcalde de Madrid de la época. Unas personas que no habían podido escapar a la represión desde Alicante, la última provincia que resistió en la guerra civil.

Nuevos hallazgos 

En esta cuarta campaña iniciada el 23 de octubre, el equipo de arqueólogos de Felipe Mejías ha empezado los trabajos de prospección en la zona del que fue el campo de concentración más cruel e importante de España. A falta de más presupuesto para esta nueva campaña para poder realizar excavaciones, los arqueólogos han tenido que optar por este método de trabajo que consiste en recorrer la zona con detectores de metales, con el fin de encontrar objetos de la época.

Rokiski: emblema del ejército del aire franquista

El emblema del ejercito del aire franquista.

El emblema del ejercito del aire franquista. Felipe Mejías

Este emblema que figuraba en el pecho de todos los soldados del ejército del aire franquista saca su nombre de Luis Rokiski, un afamado grabador que entre el año 1939 y el de su muerte hacia 1965, realizó los emblemas para los soldados.

[Un vasco, el campo de concentración de Albatera y las dos vecinas que le devolvieron la fe en la vida]

Un hallazgo extraño debido a que en su fase republicana, el campo no recluyó a militares golpistas uniformados.

Municiones del siglo 19

Munición de calibre 16 mm para fusiles de avancarga.

Munición de calibre 16 mm para fusiles de avancarga. Felipe Mejías

También se han encontrado municiones de calibre 16 mm para fusiles de avancarga, un tipo de munición que se usaba en el siglo 19 y que, según las hipótesis del arqueólogo "podrían pertenecer a paramilitares falangistas, lo que confirmaría su presencia en el campo", una hipótesis que está estudiando en el marco de su tesis doctoral, afirmando que todavía no se puede confirmar al 100 %, debido a que "en arqueología tenemos que ser prudentes".

Municiones

Una de las municiones de fusil.

Una de las municiones de fusil. Felipe Mejías

El campo está "sembrado de munición". Algo fundamental para los arqueólogos a la hora de georreferenciar los puntos donde aparecen y comprobar, junto con los testimonios de las víctimas si el lugar de la munición coincide con un posible lugar de fusilamiento. Según apunta el arqueólogo: "Esa información nos abre los ojos sobre las dinámicas represivas empleadas en el campo y explica muchas cosas".

Anillo

El anillo encontrado.

El anillo encontrado. Felipe Mejías

Aún faltaría estudiar en profundidad el significado de este anillo, que podría pertenecer a algún prisionero o guardia del campo.

Monedas marroquís

Entre los descubrimientos de esta cuarta campaña, que finalizará en una semana, figura una moneda marroquí, un pieza relevante que podría explicar varias cosas. La pieza, datada del año 1930, confirmaría la presencia de soldados Regulares en el campo. Durante la Guerra Civil Española, estos los soldados, afincados en el norte de Marruecos, zona que se encontraba bajo dominio español en aquella época, colaboraban con el ejército franquista. Según los testimonios de víctimas que ha recogido Felipe Mejías, en el campo de Albatera podrían haber estado estos soldados.

[Los hallazgos que rescatan la trágica y silenciada historia del campo de concentración de Albatera]

Además, la localización de esta moneda, encontrada en una zona que coincide con uno de los bordes del campo, confirmaría que estos soldados hacían de guardias de vigilancia. Unos soldados que, según lo recogen las investigaciones del arqueólogo, obtenían una prima por disparar a los prisioneros que intentaban huir del campo.