dissabte, 14 d’abril de 2018

Documentos secretos, destruidos o en manos de franquistas: la batalla de los investigadores por la memoria histórica


https://www.eldiario.es/sociedad/dificultad-investigar-Republica-fundaciones-franquistas_0_760474853.html


Cabeza del Buey, Badajoz, 1977. Un grupo de vecinos falangistas aparcan un camión junto a una de las puertas del Ayuntamiento. En unos minutos cargan en él los miles de documentos que la Falange local había acumulado durante las cuatro décadas de dictadura y, poco después, desaparecen para siempre. Vicente Serrano trabajaba en el consistorio y asistió impotente al robo de toda aquella documentación. Una acción que no se realizó clandestinamente, sino con total normalidad y a plena luz del día.
Tal y como se cuenta en el libro Cruz, bandera y caudillo, Vicente solo pudo salvar de la quema una relación de afiliados a la UGT de 1936 y 1937; un listado que los falangistas robaron en su día y utilizaron, junto a otra documentación generada por la República, para llevar a cabo el proceso de depuración y exterminio de políticos, sindicalistas, intelectuales y simples ciudadanos que defendían la democracia republicana.
Lo ocurrido en este pueblo pacense en plena Transición se repitió por toda la geografía española. En realidad, según repite una y otra vez el historiador Francisco Espinosa, "la destrucción masiva de documentos ya había comenzado en 1965, cuando los dirigentes del régimen se dieron cuenta de que el dictador no era inmortal, y se prolongó hasta 1985".
No solo desapareció la mayor parte de la documentación que acumulaba la Falange, la vieja guardia franquista purgó todos y cada uno de los archivos oficiales con el objetivo de borrar en lo posible las huellas de sus crímenes. Aunque el grueso de los ficheros destruidos correspondían a hechos relacionados con el golpe de Estado, la guerra y, sobre todo, la represión, también desapareció infinidad de documentos generados durante la II República de los que se había apropiado el nuevo régimen fascista liderado por Franco.
"No conocemos la magnitud de los fondos documentales que se destruyeron o se llevaron a su casa los diferentes dirigentes del régimen", asegura Ángel Viñas. El veterano historiador comparte con eldiario.es algunas de las lagunas con que se ha encontrado y se sigue encontrando durante sus largos años de investigación: "¿Dónde están, por ejemplo, los papeles de Franco como Jefe del Estado? ¿O los del general Mola? No sabemos dónde y quién los guarda".

Los archivos militares secretos

Viñas incide en otro de los problemas, el mayor a su juicio, al que se tienen que enfrentar los historiadores españoles: "En los archivos militares estatales nunca he encontrado dificultad de acceso a la documentación. El problema no es lo que hay sino lo que no está allí. Los miles de documentos que no han sido liberados, que siguen siendo secretos y que no están depositados en esos archivos".
En octubre de 2011 la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, preparó la desclasificación de más de 10.000 documentos fechados entre 1936 y 1968 que seguían teniendo la consideración de "secretos", algunos de ellos pertenecientes al Gobierno de la República y al Ejército Popular. Tras siete años en el Gobierno, los socialistas esperaron hasta el último minuto para afrontar esta tarea y, por ello, no tuvieron tiempo de culminarla.
El triunfo del PP y la llegada de Rajoy a la Moncloa paralizó la desclasificación. Hace menos de una año, Mª Dolores de Cospedal confirmó que el ministerio de Defensa que ella dirige mantendrá el carácter secreto de los documentos aduciendo que para desclasificarlos "habría que analizarlos uno a uno" y eso supondría un coste inasumible. No piensa lo mismo Ángel Viñas: "No se hace, sencillamente, porque tienen miedo a la Historia, miedo al pasado. ¿Por qué? Pues porque hay esqueletos en los armarios. ¡Cómo no iba a haberlos si estamos hablando de una dictadura!".  
Lejos de avanzar en la apertura de los archivos, el Ejército intentó a comienzos de este mes restringir aún más el acceso a la documentación del golpe de Estado de 1936 y de la posterior guerra civil. De la noche a la mañana, informes que hasta ese momento habían podido ser consultados por cualquier ciudadano volvieron a ser considerados secretos, merced a una interpretación restrictiva de la ley de secretos oficiales; una ley franquista de 1968 que todavía sigue en vigor. La indignación provocada entre los investigadores y también entre los propios archiveros pusieron en la picota al Estado Mayor que el pasado jueves, finalmente, se vio forzado a retirar la restricción y a pedir disculpas por lo ocurrido.
Entrada al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca
Entrada al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca CARLOS HERNÁNDEZ

Precariedad en los archivos públicos

"Salvo documentos muy excepcionales –argumenta Viñas–, en todos los países civilizados está desclasificada toda la documentación anterior a 1968. Algunas naciones incluso han llegado ya a 1980. Aquí soy incapaz de entender la actitud que han tenido el PSOE y el PP". Ángel Viñas y el resto de investigadores también denuncian la precaria situación que viven los archivos oficiales. La falta de medios humanos y materiales es evidente para cualquier ciudadano que se acerque hasta el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, el Archivo General de la Administración (AGA) de Alcalá de Henares o a la sede de cualquier otro archivo civil o militar. 
A pesar del esfuerzo y la dedicación que demuestran cada día los archiveros, los recortes presupuestarios y de personal provocan enormes demoras en las búsquedas y, lo que es casi peor, la imposibilidad material de permitir la consulta de los fondos documentales. "Tenemos multitud de cajas sin abrir. No sabemos ni lo que contienen, pero no tenemos personal para abrirlas y analizarlas", confiesa el trabajador de un archivo que prefiere permanecer en el anonimato.
Uno de los mejores ejemplos de esta situación lo encontramos en el AGA, un archivo saturado y carente de los medios necesarios. Hasta allí en 2012 fue trasladado el archivo histórico del Ministerio de Asuntos Exteriores sin haber previsto los recursos imprescindibles para su clasificación y puesta a disposición de los investigadores. Hoy, seis años después, esa valiosísima documentación sigue sin estar plenamente accesible porque no se dispone de personal suficiente para llevar a cabo esa tarea.
Quien, a pesar de todas estas dificultades, logra sumergirse en este caótico archivo, se lleva la sorpresa de que apenas conserva documentos del periodo en el que Ramón Serrano Suñer ocupó la cartera de Exteriores. Fue un momento crucial en la Historia de España puesto que Serrano Suñer, filonazi convencido, lideró las relaciones con la Alemania de Hitler en los primeros años de la II Guerra Mundial.

Las fundaciones franquistas echan el cerrojo

Los documentos no están, sencillamente, porque Serrano Suñer se los llevó a su casa; lo mismo que hizo con buena parte de la información del Ministerio de la Gobernación, también conocido como el "Ministerio de la Represión", del que fue titular entre 1938 y 1940. Teóricamente parte de esos documentos se encuentran en la Fundación Don Ramón Serrano Suñer, inscrita en 1997 por orden del Gobierno de José María Aznar como "Fundación cultural de competencia estatal".
La Fundación se beneficia de privilegios fiscales y, en teoría, pone a disposición de los investigadores la documentación que atesora. La realidad es bien diferente. De los dos teléfonos de la fundación, uno nunca responde y en el otro atiende un señor de avanzada edad que se limita a informar de que "el archivo lleva varios años cerrado" porque el hijo de Serrano Suñer está muy enfermo. Ante la insistencia de eldiario.es, que expresó su derecho a acceder a la documentación, el interlocutor nos insta a enviar un email: "usted envíemelo y yo se lo paso a la señora, a ver qué dice".
La Fundación Francisco Franco también posee un archivo con 27.357 documentos oficiales. Se trata de un fondo documental muy cribado en el que, salvo algún informe aislado, solo se muestra la cara más amable del régimen. Viñas, como la gran mayoría de los historiadores e investigadores, no entiende que existan estas fundaciones franquistas y, aún menos, que conserven documentos oficiales.
El veterano historiador, a pesar de todas las dificultades, se muestra optimista sobre el resultado global de esta batalla por la Historia: "Con lo que se sabe hoy, no hay Dios que salve el relato franquista. No se puede mantener esa versión por muchos archivos que se cierren. Defender ese relato franquista de lo ocurrido durante la República, la guerra y la dictadura es flor de un día. Y será flor de medio día a medida que se vayan abriendo los archivos".

En Murcia se exhumó una de las primeras fosas del franquismo durante la Transición

https://www.eldiario.es/murcia/politica/Murcia-exhumo-primeras-franquismo-Transicion_0_760474119.html


En el mes de abril de 1979 los familiares de los ejecutados por el franquismo en la Región de Murcia se organizaron para realizar una de las primeras exhumaciones de las fosas de la guerra civil.
Después de las exhumaciones de 1978 en Marcilla (Navarra), Casas de Don Pedro (Badajoz) y La Carolina (Jaén), llegó el turno de Murcia. La región albergó así una de las primeras movilizaciones de parientes de víctimas del franquismo aprovechando la ventana de oportunidad que les brindó la indefinición administrativa que caracterizó la Transición. Tras el 23F la ventana se cerró y no fue hasta el año 2000 cuando la `memoria histórica´ se instaló definitivamente en la agenda política española.
La exhumación del cementerio de Espinardo fue posible gracias a las dudas de las nuevas autoridades, acentuadas por la proximidad de las elecciones locales, en un ambiente en el que los políticos temían mostrar en público su vieja `chaqueta´.
La gran fosa común del cementerio de Espinardo (Murcia) albergaba los cuerpos de 377 republicanos fusilados entre 1939 y 1948 como consecuencia de la brutal represión con la que la dictadura consolidó su vasto poder. Si en la mayor parte del país las fosas comunes se encontraban dispersas, sin atender a una ubicación premeditada, en el caso de la ciudad de Murcia estos enterramientos se concentraron en una gran fosa en Espinardo.
La fosa se encontraba frente a las tapias del cementerio donde se realizaban los fusilamientos de los condenados a muerte por los juicios sumarísimos franquistas. Esta circunstancia hacía que casi todos los familiares murcianos supieran o imaginaran que los restos de sus seres queridos se encontraban ahí, a diferencia de lo que sucedía en otras partes del país. En el caso de Murcia, los familiares pudieron romper el aislamiento al que les condenaba el terror de la posguerra compartiendo experiencias y resistiendo así al olvido decretado por el franquismo.
La dictadura trató de negar a los familiares de los fusilados el derecho a un duelo digno, sin embargo, aquellos murcianos sortearon las dificultades y visitaron cada 1 de noviembre el cementerio para poner flores encima de una considerable extensión de tierra.
La Verdad 4-04-1979/ Archivo municipal Murcia
La Verdad 4-04-1979/ Archivo municipal Murcia
La localización exacta de esa fosa común hubiera sido imposible sin la ayuda de Plácido Martínez, el sepulturero del cementerio durante la guerra y la posguerra, y del que los familiares decían que “era una buena persona, no miraba ideologías y atendía a los familiares de los fusilados de la mejor manera que podía”.
En 1960 los familiares comenzaron a dignificar su `lugar de memoria´ colocando placas en el muro que rodeaba la fosa, mientras que quienes allí coincidían empezaron a crear lazos de amistad y solidaridad bajo un mismo dolor y una misma causa.

Oposición de los familiares al traslado de los restos al osario

En el Día de Todos los Santos de 1978, los familiares se alarmaron a ver un cartel del consistorio en el que se advertía que aquella fosa iba a ser vaciada y sus restos enviados al osario común.
El socialista yeclano Pedro Martínez Gil, ante la posibilidad de que desapareciera la fosa común que contenía los restos de su padre y que visitaba desde su niñez, empezó a contactar al máximo número de familiares posibles. Todos llegaron a un acuerdo: “trasladar los restos a una nueva fosa con el pago de lo que debamos”. Surgía así la `comisión de familiares´, que pasó de tener sólo siete miembros a más de 62 en poco tiempo. El objetivo de esta comisión era el de intentar juntar el máximo dinero posible y trazar una estrategia que les permitiera poder hacer una sepultura digna.
El Ayuntamiento y el resto de autoridades no se mostraron reacios a estas peticiones. Tampoco fue mal recibida por la prensa de la época, en parte gracias a Tomás Llorente, hijo de fusilado y fotógrafo de los diarios La Verdad y Línea.
Los familiares consiguieron que el Ayuntamiento les diera todos los permisos tras presentar una exhaustiva solicitud que siguió el modelo de la presentada poco antes en la exitosa exhumación de La Carolina (Jaén). De esta exhumación también imitaron la estrategia de dar un “carácter apolítico de cara al público” que no desentonara con el relato de la reconciliación propio de las élites políticas de la Transición, para aumentar así sus posibilidades de éxito.
Sin embargo, el discurso apolítico con el que se dirigían a las administraciones y a la prensa contrastaba con los lemas izquierdistas con los que se buscó reunir a los familiares y obtener el apoyo de PSOE y PCE.
La Verdad 8-04-1979/ Archivo municipal Murcia
La Verdad 8-04-1979/ Archivo municipal Murcia
Una vez obtenidos todos los permisos, cada familiar puso 5.000 pesetas en una cuenta abierta en la Caja Rural de Murcia para sufragar los gastos derivados del traslado de los cuerpos y el de un monumento de mármol conmemorativo.
En señal de agradecimiento, este monumento de mármol fue encargado a Plácido Martínez, el antiguo sepulturero, que acababa de abrir una empresa de lápidas. El monumento está ubicado en el cementerio de Espinardo y sigue siendo visitado por parientes de víctimas y simpatizantes cada 14 de abril.
La comisión de familiares logró reunir 713.000 pesetas, una cantidad que se sumó a las 300.000 pesetas donadas por sorpresa a última hora por la Diputación. La nota discordante se produjo cuando los familiares tuvieron que aceptar la celebración de una misa en el funeral y que los restos no fueran entregados a sus respectivos familiares, sino que fueron trasladados a una nueva fosa colectiva por la imposibilidad de identificar todos los restos.
Todo estaba preparado para la exhumación y el funeral en la nueva sepultura. La comisión de familiares pagó 25.556 pesetas al periódico La Verdad por la publicación de una esquela y una invitación para que aquel sábado 7 de abril de 1979 fuese un acto multitudinario.

“Caídos por la libertad”

A esto siguió la celebración de un funeral el 7 de abril de 1979 que, pese a las advertencias de los familiares, tuvo unos tintes claramente políticos siendo un acto a la vez público y privado con clara vocación antifranquista.
El funeral no puede ser entendido por tanto como una supuesta `reconciliación nacional´ entre republicanos y nacionales, tal y como preconizaban las élites desde Madrid. En este sentido, cabe destacar la presencia de líderes políticos murcianos como Agustín Sánchez Trigueros, Mariano Ruiz-Funes García o Francisco Guillén, así como la ausencia de diputados y senadores por Murcia del PSOE, lo que causó un malestar entre los familiares de las víctimas.
Panteón de Espinardo (Murcia)/ Floren Dimas
Panteón de Espinardo (Murcia)/ Floren Dimas
Los familiares de los fusilados murcianos demostraron una capacidad y habilidad política que debería servir de ejemplo hoy día. Su movilización, desarrollada en un contexto cambiante y en principio hostil, invita a explotar las grietas de la Transición que, convertidas en oportunidades, permitan desmentir el discurso oficial sobre un consenso que nunca existió.

La muerte del general Balmes, clave para el inicio de la Guerra Civil

https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/muerte-general-Balmes-Guerra-Civil_0_760474896.html


Una bala de nueve milímetros, unos pantalones cortos y una camisa de seda rayada, son los objetos que portaba el general Amado Balmes el día de su muerte y que se desprenden de las diligencias previas abiertas tras el suceso. “¿Ustedes creen que el general comandante de la guarnición de Las Palmas en el año 1936 iría a inspeccionar un cañonero así vestido?, yo no me lo creo”. Es la conclusión a la que llega el historiador Ángel Viñas, que en su último libro desmonta la tesis de que este fallecimiento fuera un accidente, como recoge la versión oficial. En El primer asesinato de Franco también colabora el patólogo Miguel Ull que asegura que esta autopsia fue “una auténtica chapuza”.
La muerte del general Balmes se produjo el 16 de julio de 1936 y solo dos días después, Franco viajó en el Dragón Rapide hacia Tetuán para iniciar el golpe. Las investigaciones del libro apuntan a que su muerte fue la pieza final que faltaba para iniciar la sublevación militar. Viñas sostiene que este general no se iba a sublevar y que las conspiraciones empezaron mucho antes. Los inicios del proyecto del golpe de estado se remontan al mes de febrero, tras las elecciones del Frente Popular y se sospecha que la guarnición estaba muy dividida en Canarias. No obstante, “en una conspiración también se generan papeles, pero Franco y su ayudante se llevaron dos o tres maletas llenas de papeles”, lamenta. Por ello, cree que es una vertiente de investigación interesante a seguir por los historiadores canarios. 
El historiador Ángel Viñas.
El historiador Ángel Viñas. ALEJANDRO RAMOS
La versión oficial sobre la muerte de Balmes sostiene que estaba haciendo prácticas de tiro en La Isleta y el arma se le disparó. Además, el comandante José Fiol llegó a decir que el general tenía la costumbre de desencasquillar la pistola apretándola contra el vientre. Sin embargo, la bala no entró por el estómago, sino por el costado. Un error de seguridad que insiste en que es imposible que un general cometa.
Miguel Ull explica que todo lo relacionado con la muerte del general, su traslado a la Casa del Socorro, los aspectos sanitarios, la autopsia…  reflejan un trabajo “mal hecho y sin esmero”. La autopsia es en realidad la transcripción que dictan los médicos forenses al secretario del juzgado. “Yo como patólogo deduzco que eso un forense no lo dicta. Han hecho una transcripción de algunas de las cosas que decían los forenses y ellos han hecho una transcripción desde el punto de vista militar y político”, subraya.
Ninguno de los documentos que han revisado para reconstruir la muerte de este general lleva la firma de los médicos forenses. “No hay certificado médico”, insiste el patólogo. Hay un primer informe de la Casa del Socorro, el primer sitio al que lo llevan, donde no hay ningún médico, solo un practicante que sale a buscar ayuda. La versión oficial afirma que la herida se produjo en el abdomen. Sin embargo, Diario de Las Palmas “es el único que dice la verdad, que ingresó por una herida en el hipocondrio izquierdo, que es más arriba y es la única información que hay, luego desaparece”.
El patólogo Miguel ULL
El patólogo Miguel ULL ALEJANDRO RAMOS
Miguel Ull explica que cuando vio el informe de la autopsia quedó sorprendido con que el dato de que el bazo fue el órgano más dañado. “Si te pegas un tiro tal y como como dijeron, ¿por qué está dañado el bazo?”. En lo que sí está de acuerdo es con la dirección que da sobre el recorrido de la bala: “de arriba abajo, de izquierda a derecha y de adelante a atrás porque le sale por la quinta vértebra lumbar”. El resto de las lesiones viscerales señala que algunas pueden concordar, pero hay otras muchas que tendrían que haberse recogido, pero no ponen, como los grandes vasos ya que Balmes muere de un “choque hipovolémico”, que produce la muerte por anemia aguda. Por eso tampoco se sostiene que fuera hablando durante su traslado ya que ya debería haber estado en shock.

“España no ha ajustado cuentas con su pasado” 

Ángel Viñas, al ser cuestionado sobre por qué en España se sigue ninguneando la ley de memoria histórica, existe una fundación en honor al dictador y la web del Congreso de los diputados esquiva llamar dictador a Franco, subraya que el franquismo fue una dictadura con apoyos sociales, no unipersonal “como pretenden hacer creer ahora” y considera que esos soportes no han desaparecido. “¿Dónde van a estar los sucesores de esos soportes?, pues no van a estar en Podemos, en el PSOE o en el PC, estarán en el PP”.
Las dos grandes instituciones fundamentales durante en franquismo fueron la Iglesia y el Ejército, que considera que sigue siendo necesario ya que “vivimos en un mundo inseguro” y tiene que ser “eficiente, estar instruido, ser competente…”. No obstante, cree que hay mucha gente dentro del Ejército, sobre todo jubilados y gente que tiene influencia a quien le cuesta aceptar lo que se está descubriendo de la dictadura. 
El catedrático explica que España no ha ajustado cuentas con su pasado como sí lo han hecho países como Argentina, Chile o Sudáfrica. “Casi todos los partidos se niegan a tocar al tema, algunos lo niegan y otros lo han tocado, pero no lo han tocado bien, como el PSOE ya que la Ley de Memoria Histórica fue una ocasión fallida”.
El libro 'El primer asesinato de Franco'
El libro 'El primer asesinato de Franco'
Sobre la falta de respeto por esta Ley insiste en que es muy importante recordar el mensaje que están transmitiendo a los ciudadanos y es que esta norma se puede desobedecer ya que el primero que lo hace es el Gobierno. Señala que al PP no le hizo falta derogarla la pasada legislatura cuando tenía mayoría absoluta ya que ha demostrado “que se puede pasar olímpicamente de ella” y lo ha hecho vaciándola de presupuesto.
Viñas, que ha estado en Las Palmas de Gran Canaria invitado por la Asociación de la Memoria Histórica de Arucas insiste en que el estado español tiene mala conciencia y que prueba de ello es la forma en la que se estudia el franquismo en las escuelas. “Se estudia mal, muy en general y sin incorporar los resultados de la investigación académica”. Como ejemplo cita el centro de la investigación de su último libro, la muerte de Balmes, pero hay muchos otros aspectos de la historia reciente de España que no se han contado objetivamente. Por ejemplo, la excusa de que los militares se sublevaran por la muerte de Calvo Sotelo es construcción ideológica del franquismo y destaca que en 1936 no había ningún peligro de revolución bolchevique en nuestro país.
Nuevas fotografías de la Guerra Civil halladas en el municipio de Arucas
Nuevas fotografías de la Guerra Civil halladas en el municipio de Arucas

Cementerio de La Almudena. 14 de abril de 2018. Homenaje a las víctimas del franquismo





http://www.nuevatribuna.es/articulo/madrid/madrid-recuerda-3000-victimas-asesinadas-franquismo-cementerio/20180414180624150856.html


Madrid recuerda a las 3.000 víctimas asesinadas por el Franquismo en el cementerio del Este

El pleno del 28 de febrero aprobó por mayoría erigir un memorial en el que se recojan los nombres de las personas fusiladas por la represión


Entre 1939 y 1944 casi 3.000 personas fueron asesinadas por militares franquistas en las tapias del cementerio del Este. Hoy el delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, ha asistido al XII Homenaje a las víctimas del franquismo en Madrid, organizado por la asociación de familiares y amigos de las víctimas del franquismo ‘Memoria y Libertad’, y ha recordado precisamente allí, que “en este lugar para la memoria, el Ayuntamiento va a realizar una intervención para recordar lo sucedido y a quienes lo sufrieron. Un memorial en recuerdo a las víctimas de la represión franquista de la posguerra, tristemente vinculadas a este cementerio”.
Con este acto, que ha comenzado con un minuto de silencio, el equipo de gobierno municipal continúa desarrollando una política pública de memoria para la ciudad que palíe los años de olvido de las víctimas de la dictadura franquista. “Queremos una política de memoria que entronque con la defensa de las libertades y de la democracia y que tenga como núcleo esencial los valores que encarnan los derechos humanos. Si la memoria es identidad, apostamos porque esas sean nuestra señas de identidad. Madrid, una ciudad de memoria, una ciudad de derechos”, dijo Murgui.
El pleno celebrado el día 28 de febrero aprobó por mayoría erigir un memorial en el que se recojan los nombres de todas las víctimas del cementerio Este. “Como en todos lugares de memoria, en España y en otros lugares del mundo, la identificación personal de quienes sufrieron la injusticia es un elemento central del acto de memoria. Estoy convencido –dijo el concejal- que 2018 será el último año en el que este acto de memoria carezca de un espacio a la altura de la dignidad que exigen las personas que sufrieron la injusticia de la represión”.

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Homenaje víctimas del Franquismo 2018